jueves, 8 de octubre de 2015

Retropost #235 (9 de mayo de 2005): En la asamblea




Por la tarde hay asamblea convocada por un folio anónimo en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras. Está llena hasta los topes, mayormente de alumnos, muchos de arte, algunos de Filología, y seis o siete profesores. Dos profesoras del equipo de gobierno de la Facultad explican el proceso que se ha seguido para la reforma de las titulaciones, y la sorpresa que ha supuesto la decisión del Consejo de Coordinación Universitaria y su Subcomisión de Humanidades, recortando no sólo lo que se esperaba (las Filologías) sino lo que no se esperaba y tenía ya aprobado su Libro Blanco por la ANECA (la Historia del Arte).

Se aprueba, con algunas modificaciones, un comunicado que un alumno de Filología ha improvisado en la concentración de esta mañana para complementar el manifiesto del departamento de Historia del Arte. Hay llamamientos a la acción, a la concienciación de estudiantes, medios y público aledaño, a la unión entre profesores y alumnos; se dan a conocer las primeras medidas tomadas por la Facultad (una concentración frente a la Facultad el miércoles. Aparte parece que hay una rueda de prensa mañana, a la que van a ir representantes de nuestro departamento).

Yo también intervengo, supongo que notándoseme un tono un tanto cabreado. Hago notar la poca presencia que han tenido las instituciones universitarias y nuestros representantes en la defensa de las titulaciones, puesto que hasta el día de hoy la Facultad ni siquiera se había posicionado sobre la defensa de las titulaciones que imparte, ni lo había hecho el Departamento de Filología Inglesa hasta hace nada, aunque ya se sabía el peligro que corría la titulación. Recalco que las movilizaciones por cuenta propia de los estudiantes están muy bien, pero que acaban siendo gaseosa, y que el primer punto que deben exigir es la responsabilidad de sus representantes en Juntas y comisiones y de los cargos académicos en la defensa de los estudios. Que se moje la Junta de Facultad organizando, coordinando y liderando las actividades: que haga una comisión de movilizaciones, porque como muy bien se observa esto se va a resolver durante el verano, con la gente desmovilizada. Que se exija, en primer lugar, una posición explícita de la Universidad y del Rector a favor de la continuidad de estas titulaciones —porque al final en el Consejo de Coordinación Universitaria es el Rector quien vota. También denuncio la usurpación de funciones por parte de los políticos, haciéndose pasar por una comisión de expertos, y el juego que se hace a las Universidades privadas, hiper-representadas en la Comisión de Humanidades. Si no logramos que nuestras propias instituciones y cargos den la cara por nosotros, ya hemos perdido antes de empezar. Pero es que ya hemos perdido. Ni siquiera los departamentos de Filología Inglesa han protestado por la desaparición del término Filología. De un ambiente donde los profesores muestran semejante indiferencia a la existencia de sus disciplinas, no puede esperarse por parte de los representantes mayor actividad ni interés. En la asamblea, por cierto, no están los profesores de los departamentos amenazados, ni el Decano.

Sólo espero que nadie crea seriamente que con semejantes presupuestos van a ser las movilizaciones de los alumnos las que van a cambiar las cosas. Eso les he dicho en la asamblea. Que está muy bien ir a concentraciones convocadas por un folio anónimo, se echa de ver la fe del personal, pero que eso no es manera de organizar una resistencia. Que las asambleas tienen naturaleza vaporosa, y que la primera línea de defensa de estos estudios deberían ser las propias instituciones universitarias. Y que éstas no lo han sido hasta ahora. Nada hace pensar que lo vayan a ser a partir de ahora.



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