Estoy de conferencias, últimamente. Como oyente, digo—escuchar
nos hace humanos. Oyente
pero también parlante. Suelo ir con mi altered ego
de preguntador oficial, cosa que suelo hacer en muchas conferencias, me
gusta intervenir—y las respuestas además rara vez van por la dirección
que se espera uno.
Hoy voy a la
conferencia
“Escuchar nos hizo humanos. Nuevas evidencias sobre el origen del
lenguaje”. Ciclo de Conferencias IUCA - 2012 "La conferencia, a cargo
del Dr. Ignacio Martínez Mendizábal,
especialista en el campo de la Evolución Humana, tendrá lugar el jueves
26 de abril a las 12:00 h. en el Salón de Actos Edificio Geológicas, de
la Facultad de Ciencias." A ver qué le añadimos a lo escuchado en
ésta. (PS: nada añadimos—se suprime la conferencia).
Anteayer fui a una conferencia de Lina Vila, pintora, en el Paraninfo,
de una
serie sobre narración y artes visuales.
Le pregunté si había historias secretas en su pintura, aparte de las
que nos explicó comentando los cuadros. Me dijo que no: que en realidad
todo acababa por salir a la luz, y hacerse visible. En mi caso no es
así: yo veo y creo historias secretas por todas partes, asociaciones,
tramas y símbolos que nadie más que yo conoce, ni conocerá. Todo es un código secreto.
Y ayer fui a la conferencia del dibujante
de novelas gráficas Carlos Bibrián. Que por cierto estaba entre el público Agustín Sánchez Vidal, en la
conferencia de ayer, y me felicitó por el blog éste—felicitación que es
de felicitarse uno. Otro
clásico de nuestra facultad, José María Bardavío, también me dijo lo
interesante que le parecía y me mandó la enhorabuena, así que no ando
mal de
palmaditas a la espalda esta semana; gracias por los ánimos. Y quien quiera ir más de conferencias, aquí tiene el sitio web de la Fundación Juan March, con cientos de conferencias interesantes de treinta años a esta parte. Hoy me escucho ésta de Jorge Volpi sobre la novela como experimento mental: el cerebro como máquina de futuro, de imaginar, y el yo como producto
emergente de la reflexividad en la representación. "Yo soy una novela,
yo mismo soy mi mejor novela". Pero también soy las demás novelas, gracias a la empatía y a las neuronas espejo. "La literatura no nos hace mejores personas, necesariamente," concluye Volpi, "pero hace que habite en nosotros la infinita complejidad de lo humano."