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sábado, 3 de septiembre de 2022

The Art of Insubordination



Perrino, Nico. "So to Speak: The Art of Insubordination." Podcast. Interview with Todd Kashdan. The Fire 1 Sept. 2022.*

         https://www.thefire.org/so-to-speak-podcast-the-art-of-insubordination/

         2022

Kashdan, Todd. (George Mason U). The Art of Insubordination: How to Dissent and Defy Effectively. Avery, 2022. Amazon:

         https://www.amazon.com/Art-Insubordination-Dissent-Defy-Effectively/dp/0593420888

         2022

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martes, 23 de noviembre de 2021

Se acabó la conversación

El nieto de Goya

Impostura intelectual


Género, Lenguaje y Poder

Esto lo pongo en un par de rincones que se han olvidado de cerrar a los comentarios. Pero está claro que las opiniones no son bienvenidas, las disidentes (¿de quién?) por supuesto, pero ni tan siquiera las favorables o consonantes. Hale a cerrar el chiringuito hasta que escampe y se acabe el virus. El mental, digo.

Para poner todo esto un poco más en contexto, quizá no sobre aclarar que semana sí semana también, desde hace años, soy el profesor más leído de mi universidad—al menos según los repositorios.

Igual da. Aquí vale más la consigna que radian las mentes más simples —"¡negacionista! negacionista!"—que la reflexión propia, el pensamiento, el debate o la conversación abierta.

Esta plaga moral de intolerancia y prepotencia, esta afición franquista (por utilizar un término comprensible en nuestro entorno) a la censura y a impedir la libertad de opinión, no es sin embargo privativa de nuestra Facultad. Ésta se mueve con el signo de los tiempos, y mucho me temo que me ha censurado por poner opiniones ofensivas al Covidismo o Tragacionismo ambiental.  Cosas por ejemplo contra las Vacunas, que son el sacramento de esta nueva religión que nos ha invadido, al igual que las Mascarillas son su shibboleth impuesto por la fuerza.

Les avisé, en efecto, a mis colegas de la facultad, de que no continuaran con sus pautas de vacunaciones pues en Reino Unido la mortandad entre vacunados es el doble que entre no vacunados. Una cosa que podría uno pensar que les afecta y va en favor del interés público. Y si estoy equivocado (en su opinión) bien me podrían decir "Estimado compañero: gracias por tu información y por tu preocupación por nuestra salud; ahora bien, queremos señalar que los datos que nos pasas tienen otras lecturas por tal y cual, o no son fiables por tal y cual, etc., y nosotros por nuestra parte animamos a la gente a vacunarse por el bien público etc. etc." Eso es una conversación académica, informada (si aportan datos) y educada. 

Esto es todo lo contrario. Esto es histeria azuzada, cierre de filas conformista, despotismo, tragacionismo,

En AEDEAN se ha producido el mismo fenómeno. En lugar de decir: "Estimado socio y compañero, esta página es temática y borraremos todas las publicaciones que no estén relacionadas directamente con los estudios ingleses y norteamericanos, con los literarios queremos decir, no con asuntos políticos o sociológicos de ningún tipo en estos tiempos de pandemia y desinformación" (etc.). 

(Esa opción ya sería discutible, de hecho, más que discutible...)

Pero no. Prefieren ante la duda cargarse el espacio de diálogo para todo el mundo.  Yo esta gente no sé realmente cómo le funciona la cabeza, o qué criterio les asoma al mirarse al espejo.



Clausura mental de AEDEAN


Y mientras en periódicos y radios y televisores ya se airean sin el menor pudor las nociones más nazis que imaginarse puedan acerca de qué hacer con los no vacunados, o con los negacionistas, cómo confinarlos, perseguirlos, o inocularlos a la fuerza por el Bien Común. Que son sin duda gente infectada, muy enferma de actitud, y que deben ser apartados de la sociedad según procedimientos bien acreditados por la Historia, y estudiados con horror y aspavientos de escándalo por todo este patético personal académico.

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P.S. Continúa la conversación de arriba, con el administrador de la página de Filosofía y Letras.

Continúa la conversación

 

 

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PS: El nuevo blog de AEDEAN: 

https://twitter.com/search?q=%40aedeaninfo&src=typed_query&f=live

 

Y el nuevo blog de la Facultad:

https://twitter.com/search?q=%40FacultadFiloZgz&src=typed_query&f=live

 

 

Vuelve la censura a AEDEAN

 

 

 

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miércoles, 16 de octubre de 2019

Lisístrata y yo


Me citan en un congreso sobre Bajtín, a cuenta de un artículo mío sobre Voloshinov e ideología. En una ponencia sobre la ética del diálogo en Lisístrata de Aristófanes:


Scholz, Andrew. "Dialogue and Its Discontents: The Ethics of Listening in Aristophanes' Lysistrata." Paper presented at the XIV Bakthin Conference, U of Bologna, July 2011. Online abstracts at Academia.*
2019


El citado es este artículo sobre 'The Chains of Semiosis' que escribí en Providence allá en los felices ochenta de otro siglo:



"The Chains of Semiosis: Semiotics, Marxism, and the Female Stereotypes in The Mill on the Floss." iPaper at Academia.edu 19 July 2010.*



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sábado, 6 de abril de 2019

Diálogo y meditación según Schopenhauer



A este respecto, imaginábamos el otro día con los chavales una situación de pesadilla. Deseando refutar las falacias de Platón, nos veíamos transportados súbitamente a la Grecia antigua, encontrándonos vestidos a la moda del país y dialogando no con Platón, claro, sino con Sócrates. Y al ir a replicar con argumentos demoledores a los razonamientos socráticos, nuestra boca no podía articular sino:  "Bien cierto es"; "Así parece, en efecto"; "Tal es así como lo has planteado"....


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viernes, 9 de junio de 2017

Retropost #1650 (9 de junio de 2007): Vencer, convencer


Comentario puesto sobre el tema "¿Qué buscan los escépticos?", en Paranormalidades:

Hay en el proselitismo escéptico, como en todo otro proselitismo, un ejercicio de voluntad de poder. El convencer a otros, influirles y hacerles cambiar de idea es (al margen de los beneficios que reporte al convencedor y al convencido, y al margen del imperativo ético de traer a los demás a lo que consideramos la verdad) un ejercicio de la voluntad de poder. El creyente que aumenta el número de los creyentes refuerza así su comunidad y su propio crédito dentro de ella. El escéptico también. Es un placer sacar a los demás de la caverna, se obtiene una narrativa irónica donde el vencedor es el convencedor, que suma puntos obtenidos por su coherencia (su posición no ha cambiado) a los puntos por posesión de la verdad que ahora comparte con el convencido - que es en parte su "víctima", de quien absorbe energía. A la vez, se fortalece con esa energía, se "reconvence" y está más dispuesto a seguir absorbiendo energía psíquica.

O sea, que en muchos casos es más ventajoso para la víctima no dejarse convencer públicamente en el debate en cuestión con el creyente o con el escéptico. Sencillamente por la pérdida de rostro social que supone el dejarse (con)vencer; el impedir ese transvase de energía compensa ampliamente los costes hipotéticos de encastillarse en la postura que ahora se reconoce como errónea. Eso no quita para que en otros encuentros, con otros interlocutores que no vayan a obtener medallas por el cambio de postura de este interlocutor, pueda haber alterado éste su postura sobre la cuestión significativamente. Y se pierden puntos frente a uno mismo, quizá, pero esos siempre duelen menos.

Y, como ya dijo Platón, sacar a los demás de la caverna es un ejercicio delicado y peligroso. Puede costar la vida, pues las ilusiones son más bonitas que la realidad, y más convenientes, si habíamos edificado en torno a ellas nuestra identidad social y nuestro sistema de valores.

(PS: Continúa el debate en noviembre, aquí: Persuasión, proselitismo, escepticismo.)




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domingo, 30 de octubre de 2016

Temas para conversar

Me citan en este libro sobre psicoterapia, interaccionismo y dialogismo:


Ramos, Ricardo. Temas para conversar. Barcelona: Gedisa, 2008. https://books.google.es/books?id=YJqcCwAAQBAJ

(En la cita pone 1988 y en la bibliografía 1998; y es cierto que el libro se publicó en 1998, pero deriva sustancialmente de mi tesis doctoral de 1988).

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jueves, 27 de octubre de 2016

Otra cosa sintomática



Después de las broncas o bronquitis a resultas de mi expulsión del grupo de Facebook mayoritario de "lo mío", "Los Filólogos somos necesarios" (bronca que cuento aquí, en "Innecesario filólogo") aún sigue la historia con nuevos episodios.

Visto que allí no me querían (o al menos no me querían los administradores) me fui a otro grupo, también numeroso, titulado "Filologías, lenguas y anima ...hu....", en el que inmediatamente salió gente pidiendo mi expulsión. Y parece que les han hecho caso, porque me han bloqueado y el grupo ha desaparecido del horizonte.

En este caso, mi intervención más polémica e insultante (por allí dicen que voy "insultando" los que me llaman facha y otras lindezas sin que a ellos los expulsen) consistió en sugerir que se cambiase el nombre del grupo por uno más claro y coherente, pues "Filologías, lenguas y anima ... hu..." era el resultado de intentar poner un nombre largo, "Filologías, lenguas y humanidades" que Facebook había distorsionado.

Bien, no diré que subió el tono de la discusión, porque en realidad no, pero el resultado fue que:

- El nombre "Filologías, lenguas y anima...hu..." les parecía cojonudo y nadie veía por qué convendría cambiarlo. (Algo que da que pensar).
- Que rápidamente (sin broncas ni insultos ni palabras airadas por mi parte, que por parte contraria sí hubo una furibunda que abominaba de mí) me han bloqueado.

Pues oigan, ustedes mismos se ponen el nivelico. Me parece que en Facebook me atendré a mi página, mientras no me eche Zuckerberg, y a correr. En todo caso me parece sintomático de lo mal que se lleva en Facebook cualquier cosa que no sea el mero "me gusta", y el bajísimo nivel de tolerancia que hay para la discusión y el intercambio de ideas en unos foros creados, supuestamente, para eso. De echarse a temblar, vamos.



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sábado, 13 de julio de 2013

Implicarse en el juego

En el juego hay que implicarse, y si no se consigue, no se juega bien ni a gusto. Algo al respecto decía Huizinga en Homo ludens—la experiencia auténtica del juego, la inmersión en ese ámbito aparte de lo no-serio, ese paréntesis en la realidad, implica paradójicamente tomarse el juego en serio, atenerse a sus reglas, y olvidarse momentáneamente de lo que rodea al espacio de juego y a los jugadores. 
 
Sigue en esto el juego la lógica de la teoría de los marcos; el espacio virtual inserto en un espacio conceptual mayor funciona según sus propias normas, y es capaz de concentrar toda la atención de los sujetos, sujetos al juego, y malos jugadores si desbaratan las barreras invisibles que lo aíslan de la realidad circundante, ese otro juego.

Algo parecido sugiere Gadamer en su ensayo "Hombre y lenguaje" de 1965. Cito un párrafo sobre diálogo y juego:

Como he mostrado en otro lugar [Cf. I, 461 s.], la forma efectiva del diálogo se puede describir partiendo del juego. Para ello es preciso liberarse de un hábito mental que ve la esencia del juego desde la conciencia del sujeto ludente. Esta definición del hombre que juega, popularizada sobre todo por Schiller, sólo capta la verdadera estructura del juego en su apariencia subjetiva. Pero el juego es en realidad un proceso dinámico que engloba al sujeto o sujetos que juegan. Así, no es pura metáfora hablar del juego de las olas, del juego de los mosquitos o del libre juego de las articulaciones. La fascinación del juego para la conciencia ludente reside justamente en ese salir fuera de sí para entrar en un contexto de movimiento que desarrolla su propia dinámica. Hay juego cuando el jugador toma el juego en serio, es decir, no se reserva como quien se limita a jugar. De las personas que son incapaces de hacer esto solemos decir que no saben jugar. Mi idea es que la naturaleza del juego, consistente en estar impregnado de su espíritu—espíritu de ligereza, de libertad, de la felicidad del logro—y en impregnar al jugador, es estructuralmente afín a la naturaleza del diálogo, que es el lenguaje realizado. El modo de entrar en conversación y de dejarse llevar por ella no depende sustancialmente de la voluntad reservada o abierta del individuo, sino de la ley de la cosa misma que rige esa conversación, provoca el habla y la réplica y en el fondo conjuga ambas. Por eso, cuando ha habido diálogo, nos sentimos "llenos". El juego de habla y réplica prosigue en el diálogo interior del alma consigo misma, como definió Platón bellamente al pensamiento. (Verdad y Método II 150-51)

Lo que se aplica a esa invaginación que es el juego se aplica a la vida en su conjunto. Tampoco sabe vivir, tendemos a creer, el que no se toma la vida en serio, a pesar de sus arbitrariedades e insustancialidades. Es una idea que a veces me gusta aplicar al fútbol—la teoría del fútbol como sustancia de la vida. Parece que de algún modo pide una esfera este tipo de razonamientos globales, que implican a toda la realidad, como el Ser de Parménides. El fútbol es, de por sí, y más dado su uso desproporcionado en España, una actividad irrelevante y estúpida, escandalosamente arbitraria. Su único mérito para atraer la atención (más que el balonmano pongamos, o que el water-polo) reposa en un razonamiento circular o esférico—atrae la atención de uno porque atrae la atención de otros. Es una esfera de (ir)realidad autosustentada, o sustentada colectivamente en una especie de autohipnosis de masas. 
 
Es difícil de creer que, visto el extremo hasta el que juega con la irrelevancia más indignante, extendiéndose por las ondas de radio y televisión durante horas y horas hasta la extenuación, analizando vapores informativos con una insustancialidad que deja chiquitas a las especulaciones de la escolástica y sus doctores angélicos, y absorbiendo injustificadamente la atención de todo dios—digo que visto el punto hasta el cual el fútbol provoca nuestro sentido de las prioridades, haciendo ostentación de gratuidad y desproporción... parece mentira que no lleve a la gente a reflexión sobre la naturaleza de la realidad.

Pero en cierto modo lo hace. Es de hecho, creo, una reflexión inconsciente o vivida in actu, una teatralización de lo que tenemos delante y que todos sabemos pero sin embargo pocos reconocen en público (como sucede con otras verdades evidentes, como que Dios es una ficción, o que los muertos han muerto para siempre). El fútbol, como juego por excelencia, es a la vez una exhibición de la gratuidad del juego, y una demostración de que esa gratuidad ha de perderse de vista para quienes se implican en él. En eso es como la vida, y si la gente se lo toma tan en serio es por aferrarse de alguna manera con seriedad a la vida. Que de por sí tiene menos agarraderos que una esfera engrasada.

Yo tengo algo de aguafiestas, y siento una atracción (resistible) hacia las rupturas de marco. Me gusta ver los juegos como juegos, y poner de manifiesto sus arbitrariedades y sus adhesiones irracionales. Quizá sea por esa satisfacción del diálogo con uno mismo a la que alude Gadamer. Es un tanto peligroso esto de señalar a las convenciones del juego, o apartarse de ellas, en lo que se refiere al juego de la vida—pero puede verse también en eso una especie de juego, un juego con el juego. Después de todo, todo juego es un juego conceptual a un determinado nivel. Y toda regla social está ahí (nos dice Goffman en Behavior in Public Places) no para seguirla automáticamente, sino para tenerla en cuenta a la hora de actuar y de mover pieza. En el tablero de negras noches y de blancos días.



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viernes, 25 de septiembre de 2009

Abiertos al diálogo


Qué cosas. Con lo furibunda que era la conversación en los Diarios de Arcadi Espada... ahora que vuelven a abrirse los comentarios, parece que no existe tanta pasión por el tecleo. Seguiremos la pista, en todo caso, a este nuevo invento del sidewiki, en páginas hasta ahora cerradas a los comentarios sobre todo. Y en las falsamente abiertas, claro. Un saludo.
con referencia a: 25 de septiembre (ver en Google Sidewiki)


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