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lunes, 11 de septiembre de 2023

NULA OPOSICIÓN

 

 Poca oposición 

 

Los partidos no apoyan la protesta contra la amnistía de Sánchez, el favoritismo a los delincuentes catalanes, y la corrupción de la justicia. La sedicente oposición. Y los españoles no están interesados: va a la protesta el uno por mil de los supuestos indignados. Y por eso nos va como nos va.

 

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miércoles, 6 de mayo de 2020

El Gato al Agua | 05-05-2020




Con mis comentarios.  ¿Será gato por toro?


José Angel García Landa

José Angel García Landa




Léanse los comenarios a este vídeo donde Horcajo menciona el Expediente Royuela para intentar desacreditarlo:
https://www.youtube.com/watch?v=iQuzpwAdm8Y&t=11517s

La piedra de toque del periodismo crítico va a ser el EXPEDIENTE ROYUELA.

A los de Intereconomía los he apoyado mucho tiempo; y los tengo por periodistas valientes, que se meten en todos los charcos.... menos en éste. Hay que preguntarse por qué. Y lo que no pueden hacer, si tienen miedo de algo, es decir falsedades sobre el Expediente Royuela. Eso es inaceptable.



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miércoles, 25 de octubre de 2017

Retropost #1831 (25 de octubre de 2007): En la oposición

En la oposición

Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa

Hay quien dice que lee mi blog por enterarse de lo que se cuece en mi departamento. En ese caso, le aconsejaría que fuese a fuente mejor informada: el Diario Diario del Director, quizá, o el Correo de los Catedráticos. O algún Boletín de la Becaria, o Pasquín de Paseos por el Pasillo que se publique de boca de druida a oído de druida. Lo que es yo, con poca gente hablo en el pasillo, y me entero de las cosas normalmente por el correo institucional. Información privilegiada, cero: gajes de estar en la oposición... aunque creo que no soy el único desinformado, y que el personal anda en general silencioso y cada cual resignado a su nivel de información.

Pues hoy nos habían anunciado por e-mail que había un concurso de acceso para una plaza en nuestro centro y departamento: un anuncio así neutro, que no te dice "de quién es la oposición"—supongo que se seguirá utilizando la vieja terminología que pervive mientras van pasando los efímeros Reales Decretos que regulan el acceso a los cuerpos de funcionarios universitarios. Así que me he acercado a ver "de quién era la oposición", y era de una colega recientemente habilitada, la Dra. Silvia Martínez Falquina—que lo ha hecho a plena satisfacción del tribunal, y es por tanto felicitada también desde aquí en el momento de un right of passage tan importante en la carrera académica.

Es muy de agradecer que nuestro departamento nos comunique dónde y a qué hora tienen lugar estas pruebas (aunque no nos digan quién es "el interesado" ni la lista completa de concursantes). La Universidad envía anuncios a todo el profesorado, sí, bastante crípticos (tipo así: "Decimoctava resolución en la que se publica la relación de aspirantes a las dotaciones por orden de prelación del concurso público para la contratación de profesores asociados. Curso 2007/2008. Plazas nº150, 210, 211, 212, 220, 221, 235, 236, 259 y 277"—y si te dedicas a abrir todos los pdfs que te llegan así varias veces por día, pues no harías otra cosa. El exceso de información no es informativo, y es por tanto imprescindible que para mejor información estas cosas se comuniquen de modo más claro al departamento o centro en cuestión al que se refiere la plaza — aprovecho para recordar que nuestro departamento está desperdigado por dieciocho centros distintos. Bien, pues el departamento no tiene ninguna obligación de informar de esta manera—y esa falta de obligación la venía ejerciendo hasta ahora de manera ostentórea, a veces recordando a los que solicitábamos este tipo de información que no era obligación suya hacerlo, que en todo caso si se llegaba a hacer sería por cortesía.... No se hacía, como digo, y en la oposición de cátedras a la que me presenté, el director se sulfuró porque yo, uno de los opositores, envié un correo a los profesores del departamento indicando dónde tenía lugar la prueba de cátedra—la primera que había en quince años, cosa irrelevante, vamos. A juicio del director, por entonces el Dr. Collado, con pinchar el anuncio en la puerta de la sala en la que se hacía la prueba, era más que suficiente—y vamos, supongo que esperaría que todo el profesorado se pasease cada día por todas las salas de todos los centros a ver si había pinchado algún anuncio de alguna prueba "pública". (Luego hubo mangoneo en la oposición, cómo no).

Bien, pues hoy puedo decir que sí se nos ha avisado—primera o segunda vez, si no me fallan los cálculos. Me he pasado por la prueba, y he apreciado rápidamente que la Dra. Martínez Falquina era la única concursante. Y que en el tribunal estaban cinco miembros del equipo de investigación al que pertenece, o sea que era de prever que todo fuese sin novedad en el frente. Dicho sea no como crítica a la Dra. Martínez Falquina, en absoluto (pues no es ella quien designa los tribunales) sino como descripción objetiva de las circunstancias—un equipo que coloca a uno de sus miembros, o una profesora que lleva a buen puerto una carrera tras de muchos esfuerzos y trabajo, elíjase la descripción que se prefiera, pues las dos son seguramente ciertas. Mucho se ha ensalzado la labor de equipo por parte del tribunal—y bueno es que se trabaje en equipo, aunque no tan bueno cuando es para el apoyo mutuo de los miembros del equipo en contra de los derechos de otras personas, como hace con frecuencia el equipo dirigido por la Dra. Onega—y no es el único en hacerlo, tampoco digo eso.

Bueno, un momento un tanto chusquillo ha habido cuando describía la candidata su proyecto de investigación al tribunal "en tercera persona", como si estuviese hablando de una colaboración con investigadores de Sinsinnati, siendo que la directora del proyecto del que hablaba, y cuatro miembros del equipo, estaban en la mesa del tribunal... pero el opositor tiene que pasar por estos trances de circunstancias un tanto artificiosas, cuando no hay oposición real (me refiero a otros concursantes) y en un concurso que por tanto tiene un cierto aire de celebrarse por cubrir el expediente.

El problema con estos trabajos en equipo sintonizado es que te puede quedar la duda de si te colocas o te colocan. O sea, de si tus méritos son tuyos, o si te están comprando futuros apoyos, o pagándote los pasados. Este comentario lo he oído directamente de boca de personas que aun reconociendo actuaciones erróneas o injustas de alguien, me decían: "Pero yo no me puedo oponer. Es que le debo la plaza..." Vaya, baja autoestima, y poco sentido crítico. Y mucha fidelidad al equipo, eso sí—y al líder sobre todo.

Por si llegase esto a oídos de la Dra. Martínez Falquina y se enfadase conmigo por aparecer en la gacetilla— (pues conflictos con ella no tengo ninguno, sino que más bien le deseo mucha suerte—aparte de las actuaciones en bloque de su equipo)... —Una cosa diré sobre la oposición de hoy, dicho sea "desde la oposición" (O sea, que considero mi versión aún más independiente que la del tribunal en este caso, por menos interesada): su actuación ha estado realmente bien; la exposición que ha hecho ha sido excelente en soltura y organización, ha exhibido un currículum más que suficiente para obtener la plaza, ha tenido experiencia docente tanto en EE.UU. como en Inglaterra, cosa que otros no tenemos, ha expuesto de modo convincente su actividad como profesora, y se ha expresado en un perfecto inglés: un ejercicio redondo, en suma. Con lo cual tampoco quiero decir que debido a los méritos propios pueda prescindir de un grupo de ayuda mutua: en Realpolitik, eso no se lo aconsejaría a nadie.

Porque los resultados de las oposiciones en la universidad no dependen siempre del currículum ni de lo bien que se haga el ejercicio, sino, sobre todo y en primer lugar, de cómo sople el viento y cómo se ubiquen las personas en la dinámica de grupo. Esta vez soplaba a favor—no como en mi oposición. En la segunda (la de cátedras), porque en la primera, la de titular, también soplaba a favor. También es cierto que en mi oposición de titular me presenté solo, y en la de cátedra no obtenida había varios concursantes, ninguno de los cuales sentó cátedra: Usted mejor ni se presente. O este otro usted— no tiene una monografía del perfil. Que usted sí la tiene... vaya... bueno, pero no me gusta su línea de trabajo, para mí eso no cuenta. Además no ha presentado usted proyecto de investigación —ah, ¿que sí lo ha presentado? Da igual, pongo que no.

Y aquí seguimos... de eterno opositor, y con el asunto en los juzgados.

En el concurso de hoy, en cambio, todo buen feeling, jolgorio y desenfado, todo visiones positivas y palmaditas mutuas en la espalda, como ha de ser en los grupos bien avenidos. Así que he considerado que si me iba antes del final no me perdía gran cosa. "A concursos de acceso como este, me apunto a cien si hace falta", decía una de los miembros del tribunal. Toma, y yo. Sobre todo como opositor. Pero no siempre vienen así.







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martes, 1 de agosto de 2017

Retropost #1716 (31 de julio de 2007): Recurso de apelación

Recurso de apelación

Publicado en Cátedra. com. José Ángel García Landa


(31 de julio de 2007)
Sobre el tema de la cátedra de 2003... aún. Me envía esta información mi abogada.

Hoy ha quedado presentado el recurso de apelación.  El recurso consta de siete alegaciones, una Primera que viene a identificar los fundamentos de la sentencia de instancia que se consideran disconformes a derecho. Que son cuatro: Composición del Tribunal, el tema del perfil, el establecer la valoración de proyecto investigador como uno de los criterios a tener en cuenta y el tema de que los criterios de valoración no recogen la actividad investigadora como un mérito prioritario.

A la impugnación de estas cuestiones se añaden dos, a las que no se hace referencia en la sentencia de instancia: 1- El hecho de que sí que se presentó proyecto investigador, 2.- El tema sobre la irregularidad en las votaciones.

PS: La abogada rebate, con argumentos a mi juicio irrefutables, el razonamiento de la sentencia de instancia, concluyendo que es antijurídica, viciada en sus argumentos, y debe ser revocada.

Resumiendo:

- Vicios relativos a la composición del tribunal: La presidenta de la Comisión no es quien ha de decidir sobre la renuncia presentada por uno de los miembros, sino el Rector: sin embargo, no se dio traslado al Rector de esa renuncia. La sentencia se equivoca al dar por buena la confusión que se hizo de renuncia y mera ausencia.

- Vicios relativos a la aplicación del perfil: Una vez establecida la legitimidad de un perfil que abarca la mitad de las materias de nuestra área de conocimiento, no puede legítimamente excluírseme como inadecuado para ese perfil —y eso sin ofrecer ninguna explicación—habida cuenta de mi extenso currículum investigador con reconocimiento y evaluación oficial y en revistas y editoriales de reconocido prestigio, etc. Vamos, que no le gustaban al tribunal, al parecer, la narratología, la hermenéutica, el análisis del discurso o la estilística, o no les gustaba yo, y lo resolvieron por la vía rápida diciendo que eso no es lingüística. Pero eso entra dentro de la arbitrariedad del tribunal, no de su discrecionalidad técnica.

- Vicios relativos a la valoración del proyecto de investigación. El más gordo, ignorado por el juez: que aunque la comisión dice como un solo hombre que no presenté proyecto de investigación, allí está en los papeles que les entregué. Ni palabra sobre el asunto tiene el juez. Y ya es vicio, ya. Sin contar con que ni siquiera tenían derecho a exigir la presentación de ese proyecto en el primer ejercicio, como reconoce a regañadientes el propio juez.

- Vicios relativos a "la obligación en este tipo de procesos de que se considere la actividad investigadora como mérito prioritario". Como argumenta mi abogada, "el hecho de que la valoración de la actividad investigadora únicamente tuviera un peso del 40%, no supone su consideración como mérito prioritario, por cuanto un candidato sin absolutamente ninguna actividad de este tipo, pero con unas puntuaciones elevadas en los demás apartados, podía superar esta primera prueba por delante de un candidato con el máximo de puntuación en el apartado de la actividad investigadora"—un razonamiento que pueden entender hasta los de matemáticas.

- Vicios relativos a irregularidades en la votación.  Aquí hace falta una pequeña cita del recurso:


"En relación a esta cuestión, la sentencia de instancia guarda silencio; no obstante, se hace necesario llamar la atención sobre la falta de conformidad de las votaciones de los miembros de la Comisión con la puntuación otorgada al candidato y (...) lo que es más grave, los informes razonados de los miembros de la Comisión no se corresponden con las votaciones otorgadas.

En este sentido, la propia sentencia de instancia, en su fundamento octavo, señala que los miembros de la Comisión fueron más críticos con [José Ángel García Landa] que con el resto de candidatos, "especialmente la señora Onega y el señor Garrudo, folios 112 y 113". Sin embargo, el único voto que le fue otorgado a mi mandante fue de la Sra. Onega, precisamente uno de los miembros de la Comisión más críticos con el Sr. García Landa".

Tras citar precedentes de sentencias que declaran antijurídica en las oposiciones la incongruencia entre el informe razonado y la votación,

"y aplicado al caso que nos ocupa, el hecho de que una de las personas más críticas en su informe otorgara su voto a mi mandante, junto con el hecho de que parece que ese voto responde a una traslación de la puntuación otorgada a los candidatos a un número determinado de votos, resulta una actuación disconforme a derecho y vulneradora de la normativa de aplicación a este tipo de concursos".

Vamos, que si tras su actuación injusta y arbitraria la Dra. Onega pensaba que quedaba cubierto el expediente dándome su voto (sobre el papel, vamos) de modo gratuito e injustificado—o si pensaba que con eso se hacía menos extraña y sospechosa su actuación—estaba muy equivocada.

Esperemos que la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, a donde se remitirá el asunto ahora, tenga mejor criterio que la comisión evaluadora, que el Rector, y que el Juzgado de lo Contencioso Administrativo Nº 2.

Esperemos—pero sin confianza alguna, visto lo visto hasta ahora, y vistos los criterios que se llevan a misa y se lucen con toda la tranquilidad del mundo.





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