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viernes, 7 de febrero de 2025

There Is a Tale in Everything



Also here:

 

_____. "There Is a Tale in Everything." In García Landa, Vanity Fea 15 July 2011.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2011/07/there-is-tale-in-everything.html

         2011

_____.  "There Is a Tale in Everything." Ibercampus (Vanity Fea) 16 July 2021.*

https://www.ibercampus.eu/there-is-a-tale-in-everything-5409_10.htm

         2021 DISCONTINUED 2025 – Online at Net Sight:

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/thereisatale.pdf

         2025

_____. "There Is a Tale in Everything." SSRN 26 Jan. 2022.*

http://ssrn.com/abstract=3959355

2021

_____. "There Is a Tale in Everything." Net Sight de José Angel García Landa 14 Dec. 2022.*

https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/thereisatale.html

         2022

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/thereisatale.pdf

         2025

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/thereisatale2.pdf

         2025


miércoles, 18 de septiembre de 2024

Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital

Este artículo defiende la relevancia de los conceptos narratológicos desarrollados en el campo del análisis literario para el estudio y representación de la experiencia vital personal y en la psicología narrativa. Los hallazgos de la psicología narrativa permiten una mayor comprensión de la retroalimentación hermenéutica entre la vida y la literatura, o la vida y la narración. Apuntamos diversas modalidades y dimensiones de las historias vitales, y enfatizamos la importancia del anclaje narrativo, así como de transformaciones, crisis y puntos de inflexión. 

Texto completo: 

 Out of Character:

Narratología del sujeto y su trayectoria vital

http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.1142863 

 

__________________________________________________________________________________

English abstract:

Out of Character: Narratology of the Subject and Personal LIfe Stories.  This paper argues the relevance of narratological concepts developed in literary analysis for the study and representation of personal life experience and narrative psychology. The findings of narrative psychology give new insights into the hermeneutic feedback between life and literature, or life and narrative. Several varieties and dimensions of personal life stories are sketched, and the importance of narrative anchoring, as well as of transformations, crises and turning points, is emphasized. 

Note: Downloadable file is in Spanish; there is an introductory audio in English here:


_____. "Out of Character: Narratology of the Subject and Their Life Trajectory." AI podcast on José Angel García Landa's Spanish paper "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital." Audio in English, online at Academia 24 March 2026.*

         https://www.academia.edu/439787/

2026


 

 


También aquí:

_____. "Out of Character." In García Landa, Vanity Fea 23 May 2007.

         http://garciala.blogia.com/2007/052202-out-of-character.php

         2007-05-31

_____. "Out of Character: Narratology of the Subject and Personal Life Stories / Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital." SSRN 11 June 2008:

         http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.1142863

         http://ssrn.com/abstract=1142863

         Law and Rhetoric eJournal 2.31 (21 April 2009):

         http://www.ssrn.com/link/Law-Rhetoric.html

         2013

         Rhetorical Theory eJournal (2008):

         http://www.ssrn.com/link/Rhetorical-Theory.html

         2008

         Literary Theory & Criticism eJournal (2008):

         http://www.ssrn.com/link/English-Lit-Theory-Criticism.html

         2012

_____. "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital." Zaguán 18 June 2009.*

         http://zaguan.unizar.es/record/3373

         2009

_____. "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital." Academia.edu 12 Feb. 2009.*

         https://www.academia.edu/439787/

         2015 (+AI podcast, 2026)

_____. "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital." In Los caminos de la lengua: Estudios en homenaje a Enrique Alcaraz Varó. Ed. J. L. Cifuentes et al. San Vicente del Raspeig (Alicante): Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2010. 1053-63.* Google Books:

         http://books.google.es/books?id=A03bkAlTUkgC

         2014

_____. "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital." ResearchGate 29 March 2012.*

         http://www.researchgate.net/publication/33419991

         2012

_____. "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/OutofcharacterLibro.pdf

         2024 DISCONTINUED 2024

_____. "Out of Character: Narratología del sujeto y su trayectoria vital." In García Landa, Vanity Fea 18 Sept. 2024.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2024/09/este-articulo-defiende-la-relevancia-de.html

         2024

sábado, 14 de octubre de 2023

¿Todas las historias importan?

 

 

Roig Telo, Antoni (U Oberta de Catalunya) and Gemma San Cornelio Esquerdo (U Oberta de Catalunya). "¿Por qué todas las historias importan?" The Conversation 13 Sept. 2023.*

         https://theconversation.com/por-que-todas-las-historias-importan-187824

         2023

 

 Comentario que pongo:

Todas las historias importan a alguien, en algún momento, aunque sólo sea al propio narrador, y es de desear pero no siempre de conseguir que también importen a quien las está escuchando, y si no, al menos en algún futuro a algún lector inesperado, si la historia queda escrita. Todo importa, o debería importar. Pero algunas cosas importan más. No todas las historias importan lo mismo, algunas importan a muchas personas, a naciones o civilizaciones enteras.... otra sólo a quien las cuenta. Y en cada momento puede ser que una historia en cuestión, aunque no sea tan importante para otros, sea la historia que necesita contarse. La que necesita contar esa persona, porque es necesario que se oiga y nadie la ha contado, o la que necesita oír una sociedad para comprender lo que está viviendo, para que tenga sentido o parezca tenerlo la confusión y el desorden en que se vive. Una historia clarifica, si es buena, si ordena de modo perspicaz los acontecimientos y ayuda a entender. O quizá engaña bien... y necesita otra historia que cuente de nuevo lo mismo, pero desde otro punto de vista y por tanto ya no lo mismo. Y todas las historias tienen lugar sobre el trasfondo de la gran historia que es la historia de nuestra comunidad humana, y esa historia todavía más grande que va desplegando el tiempo y el universo. Lo que podríamos llamar la narración como (des)entrelazamiento de la complejidad... https://web.archive.org/web/20210507040034/http://www.ibercampus.es/en-perspectiva-retropectiva-33630.htm

miércoles, 29 de enero de 2020

Consumo de narraciones


Me citan en este artículo narratológico de la revista Consumo, Mercados y Cultura:


Chronis, Athinodoros, Eric J. Arnoud and Ronald D. Hampton. "Gettysburg Re-imagined: The Role of Narrative Imagination in Consumption Experience." Consumption, Markets and Culture (2012): 1-26.
         Online at Academia:
         2020

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viernes, 9 de febrero de 2018

Stories Make the World

Stephen Most
Stories Make the World
Reflections on Storytelling and the Art of the Documentary—from New Books Network
Berghahn Books 2017
January 3, 2018 Joel Tscherne

As an award-winning documentarian and writer, Stephen Most has a great deal of experience in the art of storytelling with non-fiction films. In Stories Make the World: Reflections on Storytelling and the Art of the Documentary (Berghahn Books, 2017), he examines how documentary filmmakers work to present reality and truth using storytelling concepts that stretch back through time.

martes, 6 de febrero de 2018

Retropost #1992 (6 Feb. 2008): El pánico narrativo



¿Vivimos en nuestro propio relato? ¿Nos importa lo que dirán de nosotros cuando no estemos, o cuando no estamos? ¿Cuidamos nuestro personaje— lo que Goffman llamaba "face"? ¿Actuamos como si estuviésemos frente a las cámaras, o a las pantallas—aquí lo estamos—o bajo la mirada del Narrador, que ha de emitir su Juicio sobre nosotros? ¿Aceptamos vivir como vivimos, o correr los riesgos que corremos, por consideración a esa narración que somos, esa narración viviente?


—Oh sí. Sí, claro—murmuró Reresby como con pereza—. Siempre hay quien se mira actuar, quien se ve a sí mismo como en una representación continua. Quien cree que habrá testigos que relatarán su generosa o ruin muerte y que eso es lo que más importa. O que se los imaginan si no puede haberlos, el ojo de Dios, el escenario universal, lo que tú quieras, todo eso. Quien cree que el mundo depende de sus relatores y los hechos de que se cuenten, aunque sea muy improbable que nadie vaya a molestarse en contarlos, o en contar esos concretos, quiero decir los de cada uno. La inmensa mayoría de las cosas sólo ocurren y no hay ni hubo nunca registro de ellas, aquello de lo que nos llega noticia es una porción infinitesimal de lo acontecido. La mayoría de las vidas, y no digamos de las muertes, nacen ya olvidadas y no dejan el menor rastro, o se hacen desconocidas al cabo de poco tiempo, unos años, unos decenios, un siglo, eso es en realidad muy poco tiempo, tú lo sabes. Piensa en las batallas, por ejemplo, en cuán importantes fueron para quienes las libraron y a veces para sus compatriotas, de cuántas no nos dice nada ni siquiera el nombre, hoy en día ignoramos hasta la guerra a la que pertenecieron, y además nos traen sin cuidado. ¿Qué significan hoy para nadie Ulundi y Beersheba, o Gravelotte y Rezonville, o Namur, o Maiwand, Paardeberg y Mafeking, o Mohacs, o Nájera—Este último lugar no lo pronunció como es debido—. Pero hay muchos que se resisten a eso, incapaces de aceptarse como insignificantes o como invisibles, me refiero a una vez muertos y convertidos en materia pasada, una vez que no están ya presentes para defender su existencia, para gritar: 'Eh, que estoy aquí. Puedo intervenir y tener influencia, hacer el bien o causar daño, salvar o afligir, y hasta toercer el curso del mundo, puesto que aún no he desaparecido'.—'Soy aún, luego es seguro que he sido', pensé, o recordé que lo había pensado mientras limpiaba la mancha roja de la escalera de Wheeler y su cerco no se borraba del todo (si es que había habido tal mancha, cada vez más lo dudaba), el esfuerzo de las cosas y de las personas por evitar que digamos: 'No, esto no ha sido, nunca lo hubo, no cruzó el mundo ni pisó la tierra, no existió y nunca ha ocurrido'—. Tú hablaste de esos individuos—prosiguió Reresby, que había ido tomando un extraño impulso, para elevarse—. No son muy distintos de Dick Dearlove, según la interpretación que de él hiciste. Padecen de horror narrativo, esa fue tu expresión si mal no recuerdo, o repugnancia. Temen que el final lo emborrone y condicione todo, un episodio tardío o último arrojando su sombra sobre cuanto vino antes, cubriéndolo y anulándolo: que nos se diga así que no eché una mano, que no me arriesgué por los otros o me sacrifiqué por los míos, piensan en los momentos más absurdos, cuando no hay nadie para contemplarlos o van a morir quienes los vean, empezando por ellos mismos. Que no se propague que fui un cobarde, un desalmado, un carroñero, un asesino, piensan sintiéndose bajo los focos, cuando nadie los enfoca, ni va a hablar jamás de ellos, por su poca importancia. Serán vivos anónimos y serán muertos anónimos. Serán como si no hubieran sido. —Se quedó callado un instante, dio un sorbo a su oporto y añadió—: Tú y yo seremos de esos, de los que no imprimen huella, dará lo mismo lo que hayamos hecho, nadie se ocupará de contarlo, ni siquiera de averiguarlo. No sé tú, pero yo no pertenezco a esa clase de sujetos, los que son como Dearlove aunque no sean celebridades sino todo lo contrario. Los que padecen el complejo K-M, según nuestra jerga, en alguna de sus modalidades. —Se paró, miró de reojo a la lumbre y agregó—: Yo sé que soy invisible, y lo seré aún más cuando esté muerto, cuando ya sólo sea materia pasada. Materia muda."

Reresby, o Tupra, es un personaje de Tu rostro mañana, la última novela de Javier Marías, que he concluido ahora, disfrutándola enormemente, en esta tercera parte (Veneno, sombra y adiós) al igual que en las dos entregas anteriores (Fiebre y Lanza y Baile y sueño). Como muchos de los personajes de Marías (el narrador y protagonista, su padre, Peter Wheeler, la joven Pérez Nuix...) sus circunvoluciones cerebrales y asociaciones de ideas son apenas distinguibles de las del autor o narrador de otras novelas: Todas las almas, Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí, o Negra espalda del tiempo). No leemos a Marías para eso... No, Tupra/Reresby da voz a muchas concepciones de su autor, aunque no precisamente a sus valoraciones. La certidumbre de este personaje sobre la insignificancia de la vida, y de la memoria y el pasado, y de sus narraciones, es parte de la concepción del autor: otra parte se pasma precisamente ante la importancia infinita de la vida, y de las pasadas realidades que fueron, y de las narraciones que las mantienen en existencia—la vida, la presencia (del padre del narrador, o de su amigo Wheeler, de su esposa Luisa), un tesoro inapreciable cuando se tiene, y que depende una vez ha desaparecido, de sus narradores. Materia muda todo, excepto por la narración—de momento, pero es un momento en el que se juega nuestra existencia y todos los sentidos posibles. A la larga, todos mudos. De ahí el pánico narrativo—quizá sea una reacción exagerada, el creer que es la narración la que sustenta la realidad (aun cuando esta sigue ahí presente), o el creer que la realidad es, esencialmente una narración ("Cada cual asiste a su relato, Jack. Tú al tuyo y yo al mío" - 46). En una novela, claro que es así: la realidad de ese mundo es una realidad narrativa. Por eso la fascinación o ambivalencia de Marías ante el valor de la narración le lleva a realizar una narración inexistente: Sí, el narrador se parece a Marías en algunos aspectos; y sí, Marías ha escrito la novela que leemos (la novela, no su autobiografía)—pero apenas podemos concebir que el narrador se haya puesto realmente a escribir sus memorias en primera persona, menos a publicarlas. Quiero decir que la narración no queda motivada de modo realista, queda flotando en un limbo de virtualidad, donde a la vez tiene lugar (puesto que la leemos) y no tiene lugar (pues estas cosas jamás serán contadas a nadie por su protagonista—a sí mismo, en todo caso. Con lo cual nos convertimos nosotros en el protagonista, en ese hueco que se nos ha hecho en el relato).

En la novela el pánico narrativo estaría plenamente justificado: el creer que "algún ser nos atiende en todo momento y lo sabe todo sobre nosotros y sigue nuestra trayectoria al detalle como quien sigue un relato del que somos el protagonista" (193)—pero esa ilusión teológica del mundo como una trama coherente de sentido narrativo no se ve sustanciada aquí, donde la narración se señala a sí misma como una ilusión del sentido, una ilusión de la que vivimos hasta extremos que ni sospechamos. Y de hecho el propio narrador Jack/Jacobo, menos descreído quizá que Tupra/Reresby, se deja llevar por esa ilusión de sentido, y actúa, para poder contarse su historia a sí mismo sin avergonzarse. Actúa, en el momento más espectacular, dándole una paliza al amante de su mujer, Custardoy, metiéndole miedo en el cuerpo, y amenazándolo con cortarle una mano si vuelve a maltratarla.

Cierto que nada concluye hasta que la vida concluye. Y la vida, como en otras novelas de Marías, sigue su curso, una vez interrumpida la narración de este fragmento. Jacobo ve tiempo después a su enemigo o víctima, Custardoy, y lo ve desafiante, sin miedo, tal vez una promesa de venganza futura. Será otro final, que quizá llegue o quizá no—no el de esta novela.

Se puede vivir con una amenaza aplazada, porque siempre puede no cumplirse, y con ello hay que contar en principio. A veces vemos lo que se avecina y aun así no hacemos caso, y quizá no sea sólo por lo que me dijo Wheeler, porque detestemos la certidumbre, porque nadie ose ya decirse o reconocerse que ve lo que ve, lo que a menudo está allí, quizá callado o quizá muy lacónico pero manifiesto; porque nadie quiera saber, y a saber de antemano, bueno, a eso se le tenga horror, horror biográfico y horror moral; porque todos prefiramos ser completos necios en sentido estricto, en el sentido latino del término que todavía recogen nuestros diccionarios: 'Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber', es decir, el que ignora a conciencia y con voluntad de ignorar, el que rehúye enterarse y abomina de aprender. 'El satisfecho insipiente', como dijo Wheeler con su pedantería que echo en falta. No, quizá sea también porque tememos malgastar la vida con nuestras preocupaciones y sospechas y nuestras visiones y alertas, y porque no se nos oculta que de todo habrá siempre un final sabido, y entonces, en el adiós, cuando seamos pasado o nuestro final avance ligero y llame ya a la puerta con insistencia, nos parecerá todo baldío e ingenuo: para qué hizo esto, dirán de ti, para qué tanta zozobra y la aceleración de su pulso, para qué aquel movimiento y aquel vuelco; y de mí dirán: por qué habló o calló y guardó tantas ausencias; para qué aquel vértigo, tantas las dudas y tal tormento, para qué dio aquellos y tantos pasos. Y de los dos dirán: por qué se enfrentaron y para qué tanto esfuerzo, para qué guerrearon en lugar de mirar y de quedarse quietos, por qué no supieron verse o seguirse viendo, y aqué tanto sueño y aquel rasguño, mi dolor, mi palabra, tu fiebre, nustro veneno y la sombra, y tantas las dudas, y tal tormento. (701)

Tentado está el narrador de hacer caso a Jorge Manrique, que ante lo transitorio de la vida, declara "'Si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado'—, y exactamente lo opuesto, y entonces podremos dar lo pasado por no venido, por no venido cuanto nos ha pasado y nuestra vida entera por no habida. Y así qué importa cuanto en ella hagamos, o por qué será que nos importa tanto..." (330)

Precario el mundo, y precarias sus narraciones. Precaria la relación entre la narración y el mundo—que no es de por sí narrativo. Pero narrándolo lo hacemos más nuestro, mientras dura, y mientras duramos, y mientras duran las narraciones y hay alguien que las lea, y por eso sufriremos pánico narrativo entre tanto hay cosas que narrar y dura life's fitful fever. Y tanto más pánico, quizá, cuanto más se reduzca la existencia a una narración—cada cual en su historia, que bien conoce, cada cual es su propio narrador trascendental, a falta de otro.



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jueves, 11 de agosto de 2016

Why We Tell Stories: The Science of Narrative


"Why We Tell Stories: The Science of Narrative." Video debate. (Jonathan Gottschall, Joyce Carol Oates, Jeffrey Eugenides, and Keith Oatley). YouTube (World Science Festival) 13 Feb. 2005.* https://youtu.be/DJ28V-9LryY 2016

Skip the introduction to min. 14 (you've been warned).






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sábado, 30 de junio de 2012

El animal que hace historias

Jonathan Gottschall tiene un un blog  titulado así, The Storytelling Animal, y también un libro  del mismo título y temática publicado este año por Houghton Mifflin, y que voy leyendo. Es un título que viene de Waterland, de Graham Swift, que señala cómo vamos llenando la vida y el mundo de historias. Mi post lo titulo  el animal que hace historias en lugar de el animal que cuenta historias por matizar: pues como muestra el propio Gottschall muchas de las historias que hacemos no las contamos, aunque muchas contamos, sino que en todo caso nos las contamos a nosotros mismos, o las vivimos directamente. 

De esto iba una de mis últimas publicaciones en papel, "Out of Character", que habla de la vida entendida como una estructura narrativa y argumental. Somos historias y habitamos historias, como decía Emerson de los símbolos.

Acabo de subir al SSRN un viejo articulillo o charla de los 80, "Los conceptos básicos de la narratología", que aunque es de planteamiento básicamente literario y estructuralista, ya observa esta tendencia postestructuralista a ver en la narración una modalidad de conocimiento o de organización mental, más allá de un género literario.  Una cita que me gusta mucho a este respecto aparece en los Essais sur le roman de Michel Butor, un clásico moderno, y cabeza estructuralista donde las haya:

Le roman est une forme particulière du récit.
Celui-ci est un phénomène qui dépasse considérablement le domaine de la littérature ; il est un des constituants essentiels de notre appréhension de la réalité. Jusqu'à notre mort, et depuis que nous comprenons des paroles, nous sommes perpétuellement entourés de récits, dans notre famille tout d'abourd, puis à l´ècole, puis à travers les rencontres et les lectures. ("Le roman comme recherche", 7)

Muchas de las historias que vivimos sin contarlas están en los sueños. Gottschall tiene una teoría de los sueños como entrenamiento subconsciente para la mente: están demasiado llenos de problemas, huídas, desencuentros y amenazas, desproporcionadamente con respecto a lo que sucede en la vida real. Las partes aburridas se las ha saltado la mente soñadora, y va al meollo del conflicto, que es, precisamente, el conflicto—ya lo decía Aristóteles, las historias giran alrededor de un conflicto.  Gottschall ve la mente narrativa como característicamente humana, claro, —pero eso no quiere decir que sea cien por cien buena; la tendencia narrativizante con frecuencia se desboca y da lugar a teorías de la conspiración, paranoias, apofenias y confabulaciones, fenómenos que le interesan especialmente al autor.  La mente narrativa busca frenéticamente imponer un orden en una realidad a menudo desorganizada—y si no hay una historia evidente, la proyecta y se la inventa. Para ello echa mano Gottschall de un concepto neurológico-cognitivo muy útil que desarrolló Gazzaniga: el intérprete. Nuestro intérprete cerebral es un organizador de la realidad que tiene una pronunciada tendencia narrativizante. Vivimos en una especie de Matrix cerebral generada no por ocultas máquinas externas sino por una máquina interna, que nos va pasando una película viviente que llamamos la realidad (ya decía Einstein que lo que llamamos realidad también es una ilusión, sólo que es una ilusión muy persistente).

Los narradores, cómo no, tienen este sistema cerebral estructurado de modo... particular, pongamos. Igual que los poetas viven las cosas y las palabras de otra manera, más poética; podemos decir que todos somos narradores y poetas pero que los narradores y poetas lo son más. A veces más y mejor. Pero una de las cosas que más me han llamado la atención en el libro de Gottschall, lleno de abundantes referencias a estudios neurológicos y psicológicos:

"La psicóloga Kay Refield Jamison, que ha escrito de modo conmovedor sobre su propia lucha contra el síndrome bipolar, sostiene que hay una fuerte conexión entre la enfermedad mental y la creatividad literaria en su clásico libro Tocados por el fuego. En estudios de escritores ya muertos (basados en sus cartas, historiales médicos, y biografías publicadas) y en estudios de escritores vivos de talento, abunda la enfermedad mental. Por ejemplo, los autores de ficción narrativa tienen nada menos que diez veces más probabilidades de ser bipolares que la media de la población, y los poetas son, de modo pasmoso, cuarenta veces más propensos a vérselas con el síndrome. Basándose en estadísticas como estas, el psicólogo Daniel Nettle escribe que 'es difícil evitar la conclusión de que la mayor parte del canon de la cultura occidental fue producido por gente con un toque de locura'. (...) En el gigantesco estudio de enfermedad mental y creatividad del psiquiatra Arnold Ludwig, El precio de la grandeza, encontró una tasa de 87% de desórdenes psíquicos entretre los poetas eminentes, y un 77% entre los novelistas eminentes—mucho más altas de las que encontró entre quienes destacaban en campos no artísticos como los negocios, la ciencia, la política y el ejército. Incluso los universitarios que se apuntan a seminarios de escritura de poesía tienen más rasgos bipolares que los universitarios en general" (92-93)...


—y los líderes religiosos, ¿qué? Visionarios, de los que oyen voces que los demás no oyen y ven una realidad que no es la que nos rodea. Lo curioso es lo bien que estos narradores nos han vendido las historias que ven o inventan, deliberadamente o porque así les sale. Los demás seremos menos bipolares, quizá, pero la cultura vive de historias, paga por ellas, y se deja arrastrar por las ficciones grandes y pequeñas. Las historias que narramos y nos narran nos dan modelos de la realidad para organizarla, para entenderla y para evaluarla, saber quién es el bueno, quién es el malo, y quién nos puso aquí, y a dónde vamos. A todos nos han contado algo que pasó hace mucho, mucho tiempo... y que aún nos lleva a vueltas. Son historias que nos hacen ser los que somos.

 




 
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