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lunes, 2 de marzo de 2015

Dialéctica de hominización y humanización

Un nuevo artículo al Social Science Research Network, http://papers.ssrn.com/abstract=2567395


Jose Angel Garcia Landa


Universidad de Zaragoza

2012


Reflexionamos sobre la ecología humana y la evolución, al hilo de un comentario de las nociones de hominización y humanización expuestas por Carlos Beorlegui. Aunque la evolución humana resulta en parte de acciones intencionales y contiene por tanto elementos de autoconstrucción, esta perspectiva no puede explicar el desarrollo efectivo de la humanidad, que no es guiado de manera autónoma, sino que está ecológicamente situado. La dialéctica de la hominización y la humanización tiene lugar en el marco de condicionantes ecológicas que pueden modificarse pero no trascenderse.

The Dialectics of Hominization and Humanization: Building Ourselves with the Available Materials

English Abstract: A reflection on human ecology and evolution, by way of a critical commentary of Carlos Beorlegui's notions of hominization and humanization. While the evolution of humankind results partly from intentional actions and contains therefore elements of self-fashioning, this perspective cannot account for the actual development of humanity, which is not autonomously self-guided but ecologically situated. The dialectic of hominization and humanization takes place within ecological constraints which may be modified but not transcended.

Note: Downloadable document is in Spanish.
 

Number of Pages in PDF File: 7

Keywords: Evolution, Mankind, Ecology, Exploitation, Ecological niches, Culture, Dialectics, Consciousness,

Ibercampus (July 31, 2012)

 

 


 

 

Ha sido aceptado también en estas revistas de la SSRN (aparece bajo fecha 24 Feb. 2015):  


eJournal Classifications
AARN Subject Matter eJournals
    
        
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Y de aquí a otros repositorios que suelo utilizar, Academia y ResearchGate.


_____. "Dialéctica de hominización y humanización: Autoconstruyéndonos con los materiales

_____. "Dialéctica de hominización y humanización." In García Landa, Vanity Fea 30 July 2012.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/07/dialectica-de-hominizacion-y.html

         2012

_____. "Dialéctica de hominización y humanización." Ibercampus (Vanity Fea) 31 July 2012.*

http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=14572

2013

_____. "Dialéctica de hominización y humanización: Autoconstruyéndonos con los materiales disponibles (The Dialectics of Hominization and Humanization: Building Ourselves with the Available Materials)." SSRN 24 Feb. 2015.*

         https://ssrn.com/abstract=2567395

         2015

         Environmental Anthropology eJournal 24 Feb. 2015.*

         http://www.ssrn.com/link/Environmental-Anthropology.html

         2015

         Biological Anthropology eJournal 24 Feb. 2015.*

         http://www.ssrn.com/link/Biological-Anthropology.html

         2015

         Cultural Anthropology eJournal 24 Feb. 2015.*

         http://www.ssrn.com/link/Cultural-Anthropology.html

         2015

         Human Cognition in Evolution & Development eJournal 24 Feb. 2015.*

         http://www.ssrn.com/link/Human-Cognition-Evolution-Development.html

         2015

         Socially Responsible Investment eJournal 24 Feb. 2015.*

         http://www.ssrn.com/link/Socially-Responsible-Investment.html

         2015

_____. "Dialéctica de hominización y humanización: Autoconstruyéndonos con los materiales disponibles." ResearchGate (Feb. 2015).*

         https://www.researchgate.net/publication/307601729

         2016

_____. "Dialéctica de hominización y humanización." In García Landa, Vanity Fea 2 March 2015.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2015/03/dialectica-de-hominizacion-y.html

         2015

_____. "Dialéctica de hominización y humanización: Autoconstruyéndonos con los materiales disponibles." Academia 5 Sept. 2016.*

         https://www.academia.edu/28249770

         2016

_____. "Dialéctica de hominización y humanización: Autoconstruyéndonos con los materiales disponibles." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/Hominizacion.Human.pdf

         2023


 



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sábado, 25 de agosto de 2012

La singularidad de la especie humana

La tesis de Carlos Beorlegui en su libro sobre La singularidad de la especie humana (Deusto, 2011), que combina la fenomenología de Zubiri con el evolucionismo, se basa en una interpretación emergentista de la relación entre la realidad humana y la naturaleza, que rechaza tanto el dualismo tradicional cristiano como el reduccionismo materialista:

410: "La postura emergentista o estructurista parte de una concepción unitaria del ser humano, conjugando la continuidad de la especie humana con el resto de las demás especies vivas emergidas del proceso evolutivo, con su condición de especie singular, consecuencia de un salto emergentista específico" (...). "La postura emergentista entiende que en este salto o proceso novedoso se advierten siempre una serie de notas o características especiales: novedad, impredecibilidad e irreductibilidad. Es decir, la realidad emergida, aunque se apoya en el nivel previo (subtensión dinámica, lo denomina Zubiri) es un proceso nuevo, imprevisible desde el nivel anterior, e irreducible al mismo en su totalidad porque, aumnque las leyes nuevas que rigen el nuevo nivel emergido puedan, en parte, ser reducidas a algunas leyes del nivel anterior, nunca se conseguirá una reducción total" (410-411). "De ahí que la especie humana hay que verla como una fase más del proceso evolutivo (continuidad), pero a la vez es fundamental advertir sus cualitativas diferencias (singularidad), como consecuencia de su específico modo de ser y de haberselas con la realidad (lo que denomina Zubiri habitud: intelección sentiente)." (...) "En definitiva, para esta forma de ver las cosas, ser hombre no consiste en dejar de ser materia, ni en que simplemente ésta sirva a la psique, sino en corporeizar la psique, o también, de modo complementario, en psiquizar el cuerpo, de tal modo que el ser humano se constituye así en unidad psico-somática. Y en esto consiste la hominización y la humanización, que para Zubiri viene a ser una estricta potenciación de la materia" (414).

Del capítulo 7: "La singularidad de los humanos: entre el antropocentrismo y el reduccionismo biológico":

"¿Podemos defender con argumentos precisos la singularidad del ser humano, o tenemos que plegarnos a lass afirmaciones de quienes defienden la imagen de lo humano como un animal más, aunque más complejo y elaborado?" (416). "Se da, por tanto, en la estructura esencial del ser humano una estrecha relación entre autoconocimiento y autorrealización" (416). Según el materialismo reduccionista, "la ciencia nos abocaría a no tener más remedio que defender una visión reductiva y anti-humanista del ser humano, es decir, partidaria de entender a la especie humana como una más del largo y complejo proceso evolutivo, todo lo compleja y maravillosa que se quiera, pero nada más" (418). (Esta argumentación podría relacionarse también con el debate sobre la consiliencia de las humanidades y las ciencias que presentamos en Consiliencia y retrospección).

"No cabe duda de que nos hallamos ante un reto decisivo para la comprensión humanista, y hasta religiosa, del ser humano, y necesitados de una nueva redefinición de nuestro ser y de nuestro puesto en el cosmos (M. Scheler). La estrategia que tenemos que seguir es presentar una breve síntesis de las diferentes aportaciones científicas que nos permitan realizar un ejercicio comparativo entre el ser humano y el resto de los animales, para ver en qué medida tenemos apoyos científicos y filosóficos suficientes para seguir defendiendo el especial puesto del hombre en el conjunto de la biosfera y de todo el universo, o tenemos que adscribirnos a la postura defendida por el naturalismo filosófico y el materialismo reduccionista. En este ejercicio comparativo, pretendemos llegar a examinar los ingredientes fundamentales de la compleja y específica conformación biocultural del ser humano, para tratar de concluir que la especie humana es la única que está constituida por una específica conjunción de biología y cultura, conformando ambos componentes una estructura compleja pero unitaria. Esta unidad bio-cultural supone e implica a su vez una específica unidad psico-orgánica, a caballo entre posturas extremas como los dualismos interaccionistas y los materialismos reduccionistas, defendicos por el conductismo, teoría de la identidad y determinados funcionalismos. En definitiva, pretendemos llegar a la conclusión de que el ser humano se halla tanto en continuidad como en distancia cualitativa con el resto de las especies de la biosfera, pues, aunque es una especie más, sus características específicas lo sitúan en un nivel de diferencia cualitativa respecto a las especies de las que ha emergido. De este modo, pretendo llegar a concluir que el ser humano, a diferencia del resto de las especies vivas, constituye una irrepetible y compleja unidad bio-cultural y psico-orgánica, dotado de autoconciencia, autonomía, lenguaje, pensamiento complejo, libertad, capacidad ética, apertura a la pregunta por el sentido de su vida y del conjunto del cosmos, y, por eso mismo, en apartura a la pregunta por el fundamento de la realidad, es decir, al ámbito del Absoluto." (419)

Es en sus poco convincentes y apresuradas transiciones a un absoluto teocéntrico y cristiano donde se hallan las inconsistencias y puntos flojos del libro de Beorlegui, pero sorprendentemente no dañan mayormente su argumentación, precisamente por su carencia total de poder de convicción y de consistencia con el resto de su argumentación. Argumenta así contra el reduccionismo genético, pero con argumentaciones a su vez genéticas y también cognitivas. El ser humano no se reduce a su genoma, y además "la genómica ya no se reduce al análisis de la secuencia de cada uno de los genes, sino que abarca también la combinación con otros elementos que los encienden, los frenan o los aceleran en su función. Por eso, si el ámbito del genoma es complicado, todavía lo es más el del proteoma" (426). [PS: En septiembre de 2012 se divulgan nuevas investigaciones sobre estos sistemas de interruptores genéticos y controles de su activación] La expresión de los genes y el resultado fenotípico es altamente variable en función de circunstancias complejas; "De ello tenemos que concluir que la esencia o naturaleza del ser humano no se halla encerrada exclusivamente en su ADN, como si fuera la potencia aristotélica que se expresa y se convierte en acto en el fenotipo, sino que el desarrollo del genoma desde el ADN hasta su expresión fenotípica es más complejo y decisivo en la configuración de un ser humano de lo que hasta ahora creíamos" (427). Una circunstancia biológica esencial del ser humano que acentúa extraordinariamente la capacidad constructiva de la cultura en la antropogénesis es precisamente lo que nos hizo humanos en origen, el crecimiento craneano unido al bipedismo, que dificulta el nacimiento y obliga a un nacimiento prematuro—que interactúa con la neotenia de la especie—con lo cual el cerebro se termina de conformar no en el útero materno sino en un entorno cultural. Es una tesis que comentábamos a cuenta de la conferencia de Sánchez Dragó sobre el lenguaje, "Y el mono se irguió y habló", una tesis que permite conjugar de modo convincente el biologismo evolucionista y el construccionismo cultural.

"De ahí que el nacimiento prematuro, que supone una mayor dependencia de los padres y de su entorno cultural, se tiene que conjugar y completar con un proceso de maduración y de dependencia más largo. Este factor, que representa la cara negativa de la deficiencia y de mayor dependencia, conlleva la ventaja de dotar al recién nacido de una mayor plasticidad, que redunda en su educación y maduración (...) // Por tanto, la deficiencia biológica de los seres humanos (A. Gehlen) le impele necesariamente a ser un animal cultural, a ser moldeado por el útero cultural con objeto de suplir esas deficiencias biológicas. Y en este proceso de maduración y de educación cultural, intervienen tanto las capacidades innatas recibidas en su dotación genética, como su capacidad de imitar y aprender de los demás compañeros de especie." (432). "No hay, pues, aqui una superación desde una fase o escalón que subsumiría evolutivamente los anteriores, sino que rompe y supera esa lógica a través de un salto cualitativo. No persigue tanto adaptarse al ambiente, aunque fuera con una fórmula más perfecta (postura pasiva propia de las otras especies vivas), sino que adopta una postura activa y transformadora, por cuanto tiene que adaptar obligatoriamente el entorno a sus necesidades. De nuevo vemos que se ha invertido la lógica de la adaptación: el animal tiene ambiente, el hombre tiene mundo, construido artificialmente." (433).
 



La realidad que habitamos es en gran medida, por tanto, realidad humana excavada en el seno de la realidad natural: una realidad artificial, construida, cultural, una realidad virtual. Habría que matizar que otros seres vivos construyen activamente sus nichos ecológicos, transformando y adecuando su entorno, si bien ninguno con la intensidad y complejidad del ser humano. La realidad física está en el ser humano intensamente reelaborada y mediatizada por la cultura y la representación psíquica compleja, hasta volverse una realidad de otro nivel (lo que aquí llamamos a veces realidad virtual):

"Así, el ser humano siente, como el resto de los demás animales, de tal modo que la realidad se le da en impresión. Pero es un sentir inteligente, en la medida en que su animalidad ha sido elevada a una estructura nueva: la psíquica, consecuencia de las mutaciones genéticas y la cerebralización. De ahí que el ser humano es el resultado de la emergencia de una nueva estructuración cerebral, que le ha dotado de una mente capaz de escapar del constreñimiento biológico y genético, para abrirse al nivel de la suidad: la realidad humana es una naturaleza abierta, de una complejidad tal que tiene que hacerse cargo de sí misma, de su propia realidad y cargar libre y responsablemente de ella misma, en diálogo comunitario con las demás realidades humanas" (449).

Aquí se apunta, en las "demás realidades humanas", una cuestión no suficientemente enfatizada en Beorlegui—que dado que cada cultura es distinta y ya de por sí múltiple, y que cada individuo recibe una intertextualidad cultural diferente, la realidad humana resulta ser un diálogo o interacción de realidades diferentes: cada cual aporta su propio universo, vivido en el espacio de interacción social y de la vida cotidiana. Una multiplicidad de realidades que coinciden sólo en parte, y que están en constante conflicto, influencia, diálogo, interacción, integración y disgregación. Es la multiplicidad de perspectivas y representaciones lo más característico de la realidad humana, y a la vez la capacidad de reflexividad: de ver la mente del otro como otra mente similar a la mía, con representaciones de la realidad a la vez parecidas y diferentes. Estos tres caracteres semióticos, la multiplicidad de representaciones y perspectivas, la intersubjetividad cognitiva (o teoría de la mente, como se dice ahora) y la capacidad de reflexividad, son tres importantes pilares de la singularidad humana. La alteridad intersubjetiva y la multiplicidad de discursos no son sólo algo que haya entre unos humanos y otros, pues constituyen a cada individuo desde dentro como un sujeto múltiple y dialógico, capaz como poco de entender a los demás. The difference between is the difference within, y cada sujeto humano está constituido y atravesado por una multiplicidad de discursos y de perspectivas, en diálogo y en conflicto consigo mismo. La tradición cristiana a la que a veces apela Beorlegui, y su particular visión de la humanidad, es sólo una más de esas múltiples realidades virtuales múltiples que constituyen la realidad humana. En reconocimiento al autor, hay que decir que parece bastante consciente de este hecho.



 
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lunes, 30 de julio de 2012

Dialéctica de hominización y humanización

El contraste entre hominización y humanización es uno de los puntos principales del libro de Carlos Beorlegui, La singularidad de la especie humana: De la hominización a la humanización (2011). Expone estos conceptos al principio del capítulo 4, "Las transformaciones genéticas y morfológicas y la cuestión del sentido (azar o finalidad) de la evolución". Lo de la "finalidad" de la evolución no tendría sentido dentro de un planteamiento darwinista, pero sí tiene un sentido podríamos decir "local", tal como enfoca la cuestión Beorlegui, y sin contradecir al darwinismo:

"Aceptado como paradigma científicamente probado la teoría de la evolución, explicada desde la selección natural darwiniana, parecería que el ser humano, al igual que el resto de las especies vivas tendría que ser fruto de las mutaciones azarosas y la lógica de la selección natural, sin que el propio ser humano actúe en ningún momento como sujeto de su propia configuración. Pero vamos a ver que esto no fue así. El ser humano ha sido en parte sujeto y objeto de su propio desarrollo y constitución. Se han imbricado en esa larga tarea dos procesos complementarios: el de hominización y el de humanización. Entendemos por proceso de hominización  al conjunto de transformaciones que los seres humanos han ido experimentando desde que se dio la primera mutación genética que inició la separación de la última especie pre-humana, hasta el último paso que ha terminado por conformarnos morfológicamente tal y como somos en la actualidad los seres humanos. En cambio, podríamos denominar proceso de humanización al conjunto de transformaciones comportamentales, conductuales y culturales que nos han configurado como animales racionales y culturales, única especie en su género. En la medida en que la especie humana (o las diferentes subespecies del linaje humano) se halla dotada de consciencia, racionalidad y libertad, esto es, que no está fijada su estructura comportamental por su herencia genética, no tiene más remedio que hacerse a sí mismo, en diálogo con el entorno ecológico como también con el resto de compañeros de especie. Y esa tarea comenzó ya desde el primer instante de su existencia como género humano.
     Ahora bien, las ciencias que nos acercan a nuestros orígenes, nos han enseñado a darnos cuenta de que estos dos procesos, de hominización y de humanización, no se suceden separadamente el uno al otro, de modo que el segundo empieza sólo cuando el primero ha terminado su tarea, sino que se imbrican recursivamente, se implican mutuamente, de modo que un avance en uno de ellos produce como consecuencia avances en el otro. Y ese proceso de progresiva influencia imbricatoria es el que nos ha ido constituyendo como humanos, como vamos a ir viendo" (198).

Si digo que el darwinismo no se contradice con la perspectiva cultural y autoconstitutiva es porque sencillamente no la contempla, cae fuera de sus planteamientos y objetivos, que son más limitados. El darwinismo es un instrumento demasiado generalista para tratar con mucho sentido del detalle de la evolución humana: sólo la contempla panorámicamente. En la medida en que supongan una estrategia biológica exitosa, adaptada al nicho ecológico cultivado por los humanos, las culturas humanas se verán como adaptativas y la especie como favorecida por la selección natural. En la medida en que el ser humano agote sus recursos naturales y entre ecológicamente en un callejón sin salida, se verá como una especie poco competitiva a la larga (por el momento su éxito es obvio pero a la vez dudosamente sostenible). A la larga se verá si la dirección tomada deliberadamente por la especie, la humanización, es sostenible o no—si el ser humano es viable en la naturaleza como algo más que un experimento interesante de autoconstrucción, llamativo y breve. Y extremadamente interesante... para los humanos.

La noción del "hacerse a sí mismo" que implica el concepto de humanización es muy cara a la mentalidad moderna y especialmente anglosajona: self-making, self-fashioning, self-made man. Rehacerse. Etc. Hay en ella un puntito de hubris, claro, pues uno siempre se hace en un contexto y dentro de unas condiciones muy limitadas. También Marx, poco liberal-capitalista y poco anglosajón, utilizó sin embargo el concepto de autoconstrucción: el hombre se hace a sí mismo mediante el trabajo—eso es una noción marxista—pero en condiciones recibidas, no elegidas, condiciones not of his own making. La combinación de darwinismo y marxismo quizá espeluznase a más de uno que intente como Beorlegui conjugar la evolución con el humanismo cristiano, una empresa en última instancia imposible. Con una perspectiva no estrictamente biologista, es decir, que vaya más allá de lo biológico para tratar la evolución cultural, es comprensible que sí se pueda hablar de una autoconstrucción del ser humano y por tanto de una intencionalidad de la evolución humana—si bien es una intencionalidad borrosa, colectiva, resultado de la suma de muchas intencionalidades, y vista desde esa distancia la intención humana viene a parecer también como la intención de las hormigas, o la de una marea moviéndose. Con mucha actividad mental de por medio, eso sí, pero sin que ninguna mente individual dirija el movimiento. Supongo que esto viene a querer decir que la selección cultural, la selección consciente y guiada intencionalmente de los humanos, es una parte, parte especial si se quiere, de la selección natural. La dinámica de fluidos de lo humano pasa a ser una dinámica de fluidos mentales, y ya sabemos que las ideas están en dialéctica con el entorno (y van dos dialécticas): le dan forma, pero también salen de él como las plantas de la tierra que las puede sostener; y si deja de haber tierra, aire, o agua, se apaga el fuego de la invención, y las ideas se vuelven ideas de cucaracha.

Otra noción interesante puede conjugarse con esta dialéctica de hominización y humanización descrita por Beorlegui. Es la teoría de los nichos ecológicos, a la que ya me he referido de pasada. (Ver también "Los nichos no son todo (son lo único)"). En sustancia, el hombre (como otros animales, pero mucho más variada y activamente) no sólo se adapta a su entorno, sino que modifica el entorno para adaptarlo a sí mismo, o a su entorno ideal (y ya hemos topado con los ideales). Ideales más o menos universales, habida cuenta de la variedad de culturas humanas y a la vez de sus núcleos comunes. La adaptación a un entorno puede llamarse hallar un nicho ecológico, y la transformación de ese entorno en un proceso de dialéctico de retroalimentación (y  ya llevamos tres retroalimentaciones dialécticas diferentes) es una nueva dimensión de la adaptación, una dimensión que cobra especial importancia en algunas especies y muy en concreto en el ser humano. La intensidad con la que éste (éste en primera persona) transforma el ecosistema, el paisaje, y el medio no tiene par, y plantea problemas, precisamente, ecológicvos. Quizá por esta vía acabemos haciendo nuestro nicho ecológico en un sentido indeseable de la palabra nicho.

En una especie tan activa e innovadora como la humana, el entorno está sometido a cambio constante. Se dice que la evolución cultural es acelerada porque es lamarckista: los caracteres adquiridos se mantienen y heredan, si así interesa y son ventajosos—y eso lleva a un desarrollo acelerado, incluso en las llamadas sociedades tradicionales—donde siempre el tiempo de los abuelos era distinto del de los nietos—y tanto más en la sociedad moderna. Cada innovación cambia el contexto, y por tanto también ha de cambiar el sujeto que en él vive, para adaptarse a él. Cambiamos el entorno para adaptarlo a nuestras necesidades, pero entonces hemos de cambiar para ese entorno; por otra parte otros nos lo cambian, por lo mismo, buscando un equilibrio, y el intento de equilibrar desequilibra y lleva a más cambios. En esa aceleración estamos, esperando una deceleración o suave o traumática, según donde estemos ubicados.

Sea como sea, es interesante observar y entender este proceso de construcción de nichos ecológicos que en el caso del ser humano son obviamente nichos culturales: culturas como modos de construir una sociedad sostenible en un entorno determinado. Últimamente, en un entorno global, cada vez más desequilibrado y cambiante por la aceleración del progreso tecnológico y de los intercambios comunicativos y comerciales a escala planetaria. La humanización se encuentra así frente a su propia disyuntiva y sus propios límites: cómo hacerse a uno mismo sin a la vez deshacer el entorno que hace posible ese proceso de autoconstrucción.  Hoy he empezado a leer The Social Conquest of Earth, de E. O. Wilson, autor que ha insistido en las cuestiones de viabilidad ecológica, sostenibilidad y biodiversidad y la manera en que peligran por el auge de la población humana.

La socialidad compleja, la comunicación, y la capacidad de alterar organizadamente el entorno que proporcionan son, desde luego, las claves del auge de la especie humana. Un auge tal que perdemos la visión del entorno natural en que vivimos, para creer que es únicamente el entorno humano el recurso que hay que explotar. Creamos estados, ejércitos, equipos, religiones e instituciones para organizar la producción, el comportamiento y la explotación del trabajo social. Free riders en la medida en que podemos, aprovechamos los recursos de la socialidad para explotar organizadamente no ya a otros seres, sino el trabajo organizado de unos y otros, y en esa explotación de segundo grado (la explotación del hombre por el hombre, y volvemos a Marx) consiste en gran medida la organización de la socialidad humana: Estados, colonias, impuestos, promociones y subvenciones. 
Un nicho ecológico adecuado es hoy en día un buen nicho de mercado, o un puesto cómodo en la Administración de un país del primer mundo. Google no miente, y buscando "evolution" es esta imagen la que aparece en primer lugar:




Saber de dónde venimos, quiénes somos, y a dónde vamos, las preguntas que ya no se hace la filosofía según Wilson. Es posible que algunos hayan apartado la vista por lo desagradable del asunto, una vez se investiga. Son preguntas que en el caso de las dos primeras pueden ser contestadas por la ciencia, a un determinado nivel. La tercera es más ardua, en la medida en que no hay ciencia del futuro.

Comprendernos como especie requiere, visto como es nuestro conocimiento, que funciona por analogía, compararnos con una especie no humana. Y el resultado siempre es desazonador y deshumanizante.
Contemplar la explotación del hombre por el hombre, como recurso natural abundante, y más frecuentemente aún de la mujer por el hombre. Vernos a distancia, como una especie social en un nicho ecológico, es a la vez educativo e inquietante, pues nos muestra en buena medida qué somos los humanos más allá de la retórica ilusionista que solemos emplear para hablar de nuestras cosas. Vistos con cierta distancia nos vemos, como poco, como homínidos. Singularmente organizados, eso sí.



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