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sábado, 9 de abril de 2022

El origen del Planeta de los Simios


Analizamos el contexto e ideología de la película de ciencia ficción El Origen del Planeta de los Simios (2011), con especial atención sobre el juego intertextual de precuelas y secuelas, y sobre las inquietudes ideológicas manifiestas en lo relativo a las relaciones raciales y al evolucionismo. 

 

Texto completo:

El Origen del Planeta de los Simios

 http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.4000036


English Abstract:

Rise of the Planet of the Apes 

An analysis of the context and ideology of the science fiction film Rise of the Planet of the Apes (2011), with a special focus on the intertextual play of prequels and sequels, and on the ideological anxieties concerning racial relationships and evolutionism. (Note: Downloadable file is in Spanish).


Spanish Abstract:

Note: Downloadable document is in Spanish.

Keywords: Race relationships, Apes, Science fiction, Film studies, Evolutionism

Garcia Landa, Jose Angel, El Origen del Planeta de los Simios (Rise of the Planet of the Apes) (2011). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=4000036 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.4000036

Date posted: April 07, 2022   

SSRN eJournal Classifications
PSN Subject Matter eJournals
    

ArtsRN Subject Matter eJournals
            

 


 

También aquí:

_____. "El Origen del Planeta de los Simios." Rev. of Rupert Wyatt's film. In García Landa, Vanity Fea 5 Sept. 2011.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2011/09/el-origen-del-planeta-de-los-simios.html

         2011

_____. "El Origen del Planeta de los Simios." Ibercampus (Vanity Fea) 5 Sept. 2021.*

         https://www.ibercampus.es/el-origen-del-planeta-de-los-simios-41462_16.htm

         2021

_____. "El Origen del Planeta de los Simios." SSRN 7 April 2022.*

         http://ssrn.com/abstract=4000036.

         2021

         Race & Social Inequity eJournal 7 April 2022.*

         https://www.ssrn.com/link/Race-Social-Inequity.html

         2022

         Film, Media & TV Studies eJournal 7 April 2022.*

         https://www.ssrn.com/link/Film-Media-TV-Studies.html

         2022

_____. "El origen del Planeta de los Simios." In García Landa, Vanity Fea 9 April 2022.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2022/04/el-origen-del-planeta-de-los-simios.html

         2022

_____. "El origen del Planeta de los Simios." Humanities Commons 29 June 2022.*

         https://hcommons.org/deposits/item/hc:47041/

https://doi.org/10.17613/x6zn-4g41

         2022

_____. "El origen del Planeta de los Simios." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/origendelplaneta.pdf

         2023




Race & Social Inequity

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sábado, 19 de enero de 2019

Retropost (19 de enero de 2009): Los viajes de Mandeville y el Hombre de Flores


¿Podrían haber llegado a John Mandeville los relatos acerca del hombre de Flores, a través quizá de las leyendas sobre el ebu gogo? Entre las historias de cíclopes, cinocéfalos y hermafroditas de las islas de Indonesia, The Travels of Sir John Mandeville podría haber recogido algún eco de leyendas locales sobre pigmeos semihumanos:


Writing of isles in the neighbourhood of Java, Maundeville ( Ed. Halliwell, p. 205) says:
"In another yle, ther ben litylle folk, as dwerghes; and thei ben to so meche as the Pygmeyes, and thei han no mouthe, but in stede of hire mouthe, thei han a lytylle round hole ; and whan thei schulle eten or drynken, thei taken thorghe a pipe or a penne or suche a thing, and sowken it in, for thei han no tongue, and therefore thei speke not, but thei maken a maner of hissynge, as a Neddre dothe, and thei maken signes on to another, as monkes don, be the whiche every of hem undirstondethe the other."

Esto lo cita Bertram C. A. Windle en su introducción  (xliv-xv) al trabajo de Edward Tyson A Philological Essay Concerning the Pygmies of tbe Ancients (Londres: David Nutt, 1895). El ensayo era un anexo al libro de Tyson Orang-Outang, Sive Homo Sylvestris : OR, THE ANATOMY OF A PYGMIE Compared with that of a Monkey, an Ape, and a Man (1699).

Una lectura fascinante, este libro en la edición de Windle, con historias como la embajada de unos pigmeos al emperador de China en el siglo veintitrés antes de Cristo, o la exterminación de una raza de pequeños trogloditas a manos de los aínos...

Igual que hicimos nosotros los anglosajones con los habitantes de Tasmania, observa el autor.

Las múltiples historias de pequeños pueblos humanoides ocultos que abundan en el folklore y la mitología son, según la teoría de MacRitchie que comenta Windle, "distorted recollections of alien and inimical races." Windle es menos categórico, y aun admitiendo este ingrediente en el complejo mítico, subraya la importancia de concepciones del más allá, y de teorías sobre el reino de los muertos, al ir asociadas estas historias de duendes y enanos a recuerdos de los antepasados. (Rip Van Winkle es una especie de reformulación moderna de estos ingredientes míticos). Los misteriosos pueblos de enanos son también nuestros antepasados olvidados u ocultos.

Sobre un "pigmeo" (en realidad un chimpancé) que disecciona, nos dice Tyson en su ensayo Orang-Outang:

"I take him to be wholly a Brute, tho' in the formation of the Body, and in the Sensitive or Brutal Soul, it may be, more resembling a Man, than any other Animal; so that in this Chain of the Creation, as an intermediate Link between an Ape and a Man, I would place our Pygmie."

Esto no es teoría de la evolución, pues no concibe una continuidad biológica de descendencia entre unos eslabones y otros de esa cadena. Y sin embargo, ya antes de los evolucionistas estaba Tyson localizando eslabones perdidos de una escala continua que une el hombre a otros primates.

Mucho tiempo se tardaría en deslindar lo humano de lo no humano, antes de que empezasen los esfuerzos de Darwin y otros por devolvernos la continuidad de la gama entre el hombre y el animal—quizá siempre estemos en ello, lindando y deslindando. Aquí hay una historia de la ciencia natural sobre los simios anterior al siglo XIX—"Y el hombre encontró al simio". Desde hace milenios vamos los humanos exterminando el terreno intermedio entre el hombre civilizado y los simios, por dejar claras las cosas y crear diferencias claras donde aparezcan dudosas.

De los exterminados sólo queda la leyenda, "distorted recollections of alien and inimical races", y pasan a ser pueblos de apestados, salvajes humanoides, seres legendarios, ogros, enanos, o duendes del bosque, cuando no se les olvida del todo. 


 


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sábado, 17 de febrero de 2018

Veinte años de Proyecto Gran Simio: El animalismo desde el materialismo filosófico (Íñigo Ongay)





Ongay, Íñigo. "El Proyecto Gran Simio desde el materialismo filosófico." El Catoblepas 64.1 (June 2007).
_____. "Veinte años del Proyecto Gran Simio: El animalismo desde el materialismo filosófico." El Catoblepas 132 (Feb. 2013).
         2013









Calderón Gordo, Sharon, et al. "Proyecto Gran Simio 1 - Teatro Crítico." (Teatro Crítico no. 6; 7 Nov. 2007). YouTube (fgbuenotv) 26 Nov. 2012.* (Gustavo Bueno Sánchez, José Manuel Rodríguez Pardo, David Alvargonzález).
         2018
Calderón Gordo, Sharon, et al. "Proyecto Gran Simio 2 - Teatro Crítico (No. 7, 14 April 2007). YouTube (fgbuenotv) 26 Nov. 2012.* (Gustavo Bueno, Marcelino Suárez Ardura, Javier Delgado Palomar).
         2018


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domingo, 17 de mayo de 2015

The Naked Fish

lunes, 5 de septiembre de 2011

El Origen del Planeta de los Simios






El origen del Planeta de los Simios está remotamente en el cuarto viaje de Gulliver, con sus Yahoos, y más inmediatamente en la novela de Pierre Boulle. Pero en realidad nos acordamos más de Charlton Heston y la Estatua de la Libertad semienterrada, en la película de 1967.  Y de esas minifalderas tan imponentes vestidas de pieles y que no tenían ni dos palabras de conversación, una cosa muy de liberación al estilo de los sesenta. 

Es curioso que la reseña de Roger Ebert, a la vez que intuye que El Origen del Planeta de los Simios sugiere que seguirá una secuela, ni menciona toda la serie que la precede—con las secuelas ya hechas a priori, empezando por la película original. O sea, ni menta que la película es una "precuela". Quizá sea un síntoma, porque probablemente poca parte del público ha visto siquiera la primera película, a estas alturas. Aquí en PlanetaSimios.com hablan de toda la saga. Y en "Too Much Monkey Business" describen la serie casi completa, a la que se suma el remake de Tim Burton, la única que queda probablemente en la memoria fílmica del espectador medio.

Los guionistas de esta película evidentemente sí conocen la serie, aunque se han atenido a ella sólo en lo que les ha parecido adecuado—sobre todo para hacer una serie de referencias discretas (más que guiños) a episodios de la serie—por ejemplo cuando César grita la palabra prohibida, "NO!" La presecuela que más se aproxima a la situación de esta película es La Rebelión de los Simios (Conquest of the Planet of the Apes, 1972)—donde el chimpancé César, o mejor Espartaco velludo
, se convierte en líder de la revuelta racial antiesclavista, en una película muy marcada por la era de la lucha por los derechos civiles. Allí se retrataba una abusiva sociedad futurista, ambientada, qué tiempos fueron futuros, en 1990. Por cierto que este nuevo César de 2011 ya no desciende de los simios inteligentes del futuro, por un loop temporal, como sucedía en La Rebelión de los Simios. Ahora se busca un origen para los simios inteligentes no en la paradoja temporal sino en la manipulación genética y en la experimentación abusiva con animales. El evolucionismo, en cambio, ni se menciona, por si acaso, aunque está ciertamente latente por la naturaleza misma del material.

 

La serie original estaba plagada de referencias raciales (básicamente una alegoría de negros contra blancos en USA) y lo cierto es que en cualquier película americana que se precie hay una lectura racial del asunto, no menos en ésta. Así, por ejemplo, se sabe que por convención de Hollywood el negro siempre muere, y aquí muere doblemente: muere el negro uppity que dirigía los laboratorios de investigación neurológica, y muere también el negro de base, el gran gorila Buck que ayuda al (negro blanco) César en su rebelión por liberar a los simios. A la mala conciencia racial se suma ahora una buena dosis de auténtica mala conciencia de especie. Así la película retorna a sus orígenes por así decirlo, al sintetizar en uno el maltrato a las razas oprimidas y a los grandes simios, y casi lo más efectivo son las escenas carcelarias en las que vemos a los simios como casi humanos, en una variante del cine de presidiarios. Como en presidio no faltan los comportamientos antropoides, es un acierto de la película invocar este género, potenciando el terreno intermedio entre lo humano y lo simiesco—con muchas imágenes y situaciones que permiten percibir lo tenue que puede ser el terreno entre lo humano y lo no humano.  

 

Aunque por supuesto uno va aquí a ver sobre todo efectos especiales: y ahora hemos pasado del maquillaje convincente a los gráficos generados por ordenador y a la captura de movimiento. En ese sentido, y en sus secuencias de acción, está muy lograda la película, aunque los efectos que usa se verán como bastante más artificiales en menos tiempo del pensado. Para entonces el futuro y el pasado ya serán otros, y seguro que ya tenemos una secuela del remake de la precuela, o quizá un remake de la precuela de la secuela.

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Rise of the Planet of the Apes (El Origen del Planeta de los Simios). Dir. Rupert Wyatt. Guiónde Rick Jaffa, Amanda Silver. Inspirada en la película y serie cinematográfica Planet of the Apes. Actores: Andy Serkis, James Franco, Freida Pinto, John Lithgow, Brian Cox, Tom Felton, David Oyelowo, Tyler Labine, Jamie Harris, David Hewlett, Ty Olsson, Madison Bell. Música de Patrick Doyle. Cinematografía de Andrew Lesnie. Edit. Conrad Buff IV y Mark Goldblatt. Diseño de prod.. Claude Paré. Dirección artística de Dan Hermansen, Helen Jarvis, Grant Van Der Slagt. Efectos especiales: Weta Digital. Prod. ejecutivo: Thomas M. Hammel. Coprod. Kurt Williams. Prod. Peter Chernin, Dylan Clark, Rick Jaffa, Amanda Silver. USA, 2011.



 
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martes, 6 de abril de 2010

El remake de la reseña del Planeta de los Simios


Con este enlace te teletransportarás a mi reseña del remake de El Planeta de los Simios, dirigido por Tim Burton: reseña publicada ahora en una web temática dedicada a toda la saga simiesca, que va desde el libro de Pierre Boulle (que también me leí hace unos veinte años) hasta la rebelión de César y todo lo que nos depare el futuro simiesco del planeta.


X-Men: The Last Stand

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PS, 2020: Roto el enlace a la web de los simios, remito a la reseña original en mi blog. Diez años después, todos los enlaces están rotos, todas las webs han sido descuidadas, todos los blogs se abandonaron.... menos el mío, que ahí sigue plantado precariamente viendo pasar el tiempo, como la Estatua de la Libertad al final de El Planeta de los Simios.

O como el pañuelo de Hamm en Fin de Partida: "Old stauncher— you remain!"

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martes, 30 de junio de 2009

Adam's Tongue 4: ¿Simios parlanchines?

Reseña del libro de Derek Bickerton sobre el origen del lenguaje, Adam's Tongue (2009)



Ya Samuel Pepys, contemplando un simio en 1661, se preguntaba si no podría enseñársele a hablar o a comunicarse por signos. Pero hasta la década de 1940 no se realizaron experimentos, enseñando cuatro palabras a un chimpancé. Max Müller, en la estela de Darwin, había sentenciado que el lenguaje era la única gran barrera entre el hombre y los animales—pero dando por hecho que era una barrera infranqueable. Los experimentos con comunicación animal han de evitar el fenómeno de "Hans el listo", el caballo que parecía que entendía preguntas y respondía dando señales con el pie… pero que en realidad sólo leía en los gestos de su amo la señal de parar. También sobre los experimentos con chimpancés (Washoe) o gorilas (Koko) se han hecho declaraciones exageradas e infundadas:

"la pretensión de que los simios aprendieron el Lenguaje de signos Americano (ASL) es absurda. Se les enseñó un puñado de signos equivalentes a palabras referenciales corrientes, y punto. Algunos observadores lo han descrito, con bastante exactitud, como "pidgin de signos". Los simios nunca adquirieron la estructura del ASL. Los investigadores habrían hecho mejor admitiendo eso: y entonces podrían haber visto que una cosa que sí hicieron los simios era, como veremos, significativa y sorprendente" (77)

Sosteniendo que los simios "entendían" el lenguaje, se pasaba por alto que no podían construir frases—y que la comprensión se basa en la comprensión de la situación, de lo que se busca y de lo que se trata, no en comprensión de sintaxis. Un niño pequeño rápidamente supera a cualquier simio en cuanto al puro manejo de estructuras lingüísticas—aunque en un contexto de experimentación los simios tengan la inteligencia de conseguir el premio que quieran.

"La conversación de los simios está centrada en el ego. Todo lo que habla un simio cualquiera, incluyendo a Kanzi, el Einstein de los simios, se refiere a cosas como a dónde quieren ir, qué quieren o qué quieren que hagas, o qué querrían comer. No hay temas generales. Nunca se intercambia información objetiva sobre el entorno o acontecimientos que tengan lugar en él." (78)

(Los críticos de Bickerton le reprochan en este punto que no tenga en cuenta los experimentos de Michael Tomasello, sobre infantes y chimpancés. Tomasello y sus colaboradores arguyen que la capacidad de señalar in absentia es prelingüística. Aunque Tomasello sí figura (marginalmente) entre las referencias de Bickerton, y no parece que sus estudios contradigan drásticamente las conclusiones deAdam's Tongue. Una capacidad prelingüística de atención a lo ausente parece un requisito imprescindible para el desarrollo del lenguaje, y sin embargo no está en absoluto excluido que el lenguaje contribuya enormemente a desarrollar o canalizar esa capacidad).

Una cuestión que señala Bickerton es que los simios sí parecen captar espontáneamente algunos aspectos importantes para el lenguaje (y en general ignorados por sus entrenadores):
a) la diferencia entre nombres comunes y propios—los objetos los agrupan en clases de objetos (un plátano es un plátano, no el nombre de este plátano) pero a las personas las reconocen por su nombre—¿resultado de la sociabilidad?
b) los simios combinan signos enseñados espontáneamente. Y esto es notable: puesto que los sistemas de señales animales (SCA) no combinan signos, ni existen en ellos signos arbitrarios con significado.
c) Y la tercera cosa: el hecho mismo de captar qué es un signo. Pero esto sí que es algo que son capaces de hacer, aunque sea "ajeno" al comportamiento de su especie. Una especie de bombilla que se les encendió en la cabeza. Bickerton interpreta esto como resultado de un principio neurológico básico, la regla de Hebb (aunque hay que decir que la escuela de Ramón y Cajal ya sostenía antes este principio): neurons that fire together wire together, es decir, que las neuronas que se activan simultáneamente repetidas veces acaban desarrollando un enlace neuronal directo—y así es como se desarrollan las redes neuronales, y el aprendizaje.

"Sólo hay dos cosas que podrían haber desencadenado el desarrollo de una red neural que hizo posible conectar señales arbitrarias con cosas del mundo exterior. Una de ellas, la que les funcionó a los simios, fue un acto de intervención deliberada por parte de otra especie. La otra, la que les funcionó a nuestros antepasados remotos, era el factor X–el factor que busca este libro." (83)

Nos podríamos preguntar que si los simios tenían esta capacidad de aprender, ¿por qué no la desarrollaron en estado salvaje? Pero es que en estado salvaje no había presión selectiva para usar esta capacidad. (Por cierto, no sé por qué E.B. Bolles dice que Bickerton ignora la selección natural en su razonamiento sobre el origen del lenguaje, si precisamente su razonamiento se basa en la selección natural asociada al desarrollo de un nicho ecológico). Si cambia el medio ambiente, algunos animales son capaces de aprender y desarrollar comportamientos nuevos, y esto puede ser una presión selectiva suficiente para un cambio mayor. Los materiales están, y lo que se requiere es una presión selectiva suficiente. Los grandes simios sí tienen el material genético necesario para desarrollar cambios en la dirección del lenguaje, más que otras especies. (Ojo que Bickerton no dice que tengan TODO el material necesario; su postura no es necesariamente contradictoria con la de Tomasello)¿Pero hay otras especies que tengan estos ingredientes?

Los leones marinos. Los delfines. Los loros—el loro Alex, de Irene Pepperberg (este loro al parecer corregía a sus congéneres loros en el laboratorio, cuando se equivocaban: les decía "¡Habla bien!" Ver su libro Alex&Me, 2008). En todos se han detectado capacidades protolingüisticas. Esto lleva a plantear que no habría que buscar los precursores del lenguaje humano exclusivamente en el comportamiento de los simios. Por homología (o sea, por comunidad de descendencia) podrían buscarse las capacidades protolingüísticas en antepasados muy remotos—comunes con los loros. Y explicar por qué se manifiesta en tan pocas especies de entre tantos primos lejanos. Bickerton se inclina más bien por una interpretación analógica: el rasgo común (como el parecido de ictiosaurios y delfines) no se debe al parentesco, sino a un mismo desarrollo en respuesta a un medio ambiente similar. El nivel cognitivo necesario para el protolenguaje no lo sitúa Bickerton muy arriba: requiere una conceptualización cognitiva; requeriría

"tener la capacidad auditiva y/o visual de captar el mundo como algo divisible en un elevando número de categorías separadas y distintas, y el espacio cerebral necesario para clasificar y almacenar sistemáticamente todos los rasgos que distinguen las diversas categorías" (87).

Hacen falta más experimentos cognitivos con animales en este sentido. Si muchas especies poseen este tipo de cognición protolingüística, esto podría hacer pensar estando ampliamente disponible el material, se podría pasar del protolenguaje al lenguaje si se dan las presiones selectivas adecuadas para ello. Y, apunta Bickerton, no harían falta "cambios especiales, mutaciones mágicas, 'órganos del lenguaje' o circuitos dedicados para que arrancase el lenguaje" (88)–(ésta va por Chomsky, con el que seguirán más diatribas en capítulos posteriores de Adam's Tongue).

Los fragmentos de lenguaje humano que aprenden los simios los usan sólo cuando lo requieren sus entrenadores, para obtener recompensas. Los bonobos, altamente sociables, no usan esa sociabilidad para desarrollar el lenguaje cuando lo aprenden, ni viceversa. La sociabilidad de los simios no requiere el lenguaje. Lo que hace necesario el lenguaje no es la inteligencia práctica ni la sociabilidad de los simios, sino algo que no es necesario para los simios, pero que sí que lo era para nuestros antepasados, que "inauguraron un nicho ecológico en el que ningún animal de su tamaño ni complejidad había entrado antes". El lenguaje nació para esa necesidad ecológica—y ahora hemos perdido de vista ese origen por una especie de falacia retrospectiva: porque nos ciega todo el mundo cultural que el lenguaje ha generado, aunque no nació para generarlo.

(Es el viejo principio de
la exaptación enunciado por Gould como mecanismo evolutivo crucial: vemos pájaros con alas y plumas, y cometemos el error de pensar que surgieron en un origen "para volar". Pues no: el vuelo vino después. Y esto ya lo decía Lucrecio).



domingo, 28 de junio de 2009

Adam's Tongue 3: ¿Simios cantores?

Reseña del libro de Derek Bickerton sobre el origen del lenguaje, Adam's Tongue (2009)



Con la moda del determinismo genético que ha venido dominando el panorama evolutivo, entre Dawkins y la secuenciación de genomas, se ha enfatizado el estrecho parentesco genético entre humanos y grandes simios, de tal modo que

"cada vez más gente daba por supuesto que la mayoría si no todo de lo que se veía como rasgos y comportamientos típicamente humanos (y en muchos casos, exclusivamente humanos) no eran sino expansiones de rasgos y comportamientos que se encontraban en los simios. Esta perspectiva se reflejaba en los títulos de obras populares sobre la evolución humana: El mono desnudo, El Tercer Chimpancé, y (naturalmente) El Simio que Hablaba y El Simio Parlante" (55)

Se presuponía que con el cambio de dieta de los simios, el elemento de inteligencia maquiavélica y competitiva presente en chimpancés y bonobos llevó a una expansión y diversificación del su sistema de señales (SCA), que se convirtió poco a poco en lenguaje—y esto complicó la vida social, y eso llevó en retroalimentación a una complicación del lenguaje... En algunos círculos, dudar de que las cosas sucedieron así es casi como declararse creacionista; se ha vuelto un dogma que impide replanterse la cuestión del origen del lenguaje.

Para esta teoría es un problema que hay monos que tienen cosas más parecidas a un protolenguaje, o a palabras, que nada que tengan los chimpancés y los bonobos. Y esto parece ofender a la idea de una escala progresiva, según la cual la especie más cercana a nosotros debería tener el SCA más cercano a un lenguaje.... pero no es así. Y no lo es porque el SCA no es una especie de intento fracasado de lenguaje.

Esta teoría de la continuidad simiesca también tiene en su contra que ignora elementos cruciales: que la ecología y hábitat de los protohumanos eran muy distintos de los de los grandes simios; y también que los humanos desarrollaron un grado de cooperación desconocido en ninguna otra especie de primates. Los humanos son socialmente competitivos, como los simios, pero tambien altamente cooperativos. Los chimpancés lo más vistoso que hacen en cooperación es despulgarse de dos en dos (Bueno, también cazan en grupos a veces—JAGL).

El planteamiento corriente es que como somos inteligentes, desarrollamos el languaje. Señala aquí Bickerton una especie de falacia de la retrospección en el planteamiento de este tema: como ahora expresamos nuestros pensamientos con el lenguaje, damos por hecho que el lenguaje nació como un modo de expresar pensamientos. El razonamiento de Bickerton aquí se atiene más a una teoría del lenguaje como exaptación: nacido no de la inteligencia, sino de la cooperación y comunicación, el lenguaje encontró luego otros usos—y contribuyó al desarrollo de la inteligencia. Y no al revés. Hace falta aquí una especie de replanteamiento copernicano: "Pero primero tenemos que ver por qué no puede mantenerse una evolución en línea recta hasta el lenguaje partiendo de un SCA típico de los simios" (59)

Amy Pollick y Frans de Waal buscan el origen del lenguaje en los gestos de los simios. El problema es que los SCA de los grandes simios son más limitados que los de los monos. Así pues, Pollick y de Waal ven los gestos como más flexibles, más adaptables y por tanto más lingüísticos... —aunque de hecho es más probable que las similaridades en gestos de simios y humanos se deban a homologías heredadas del antepasado común, no a desarrollos comunes. Los monos necesitan SCAs detallados, con llamadas de alarma, pues corren peligros de depredadores. Los simios no. Debemos concebir a los protohumanos como los habitantes no de la selva sino de un ecosistema muy diferente, con necesidades de comunicación diferentes de los de ninguna especie de simios actual.

La teoría de los simios cantores ha sido una de las más frecuentes en especulaciones sobre la evolución del lenguaje, ya desde Darwin, si no desde Rousseau (y hoy Mithen). Y sí hay simios cantores: los gibones, que hacen largos cantos y cantan dúos en pareja. El problema es que en la sabana eso de cantar es un peligro; los gibones viven en los árboles, pero nuestros antepasados probablemente tendían a hacer menos ruido que los simios, no más. Alison Wray ha propuesto que las señales SCA, que son en principio holísticas, no descomponibles, pudiesen por mera repetición del azar dar lugar a un inicio de descomposición en partes, una especie de morfología incipiente. Bickerton también descarta esta hipótesis del protolenguaje holístico, pues para él descansa en la falacia de que el lenguaje y la comunicación animal son en el fondo lo mismo, y no lo son. El SCA de por sí no tiene los ingredientes necesarios para evolucionar y convertirse en un lenguaje.

Dean Falk ha propuesto otra teoría, asociada al cuidado de los bebés. Los niños humanos necesitan mucha atención y cuidados de la madre, transporte—y Falk propone que el lenguaje pudo nacer de la necesidad de mantener el contacto entre madre y niño cada vez que éste se era depositado en el suelo, algo que tenía que suceder constantemente. Bickerton no ve por qué sonidos sin más, para tranquilizar (y no palabras con significado) no pueden cumplir esa función. En suma, según Bickerton,

"No hay modo de que "las palabras emergieran" sin alguna serie de circunstancias muy concretas y específicas que forzasen a las palabras a emerger—no de los cantos de los simios, ni de los arrullos de las madres, ni de los despulgamientos, ni de la descomposición de enunciados holísticos, ni de ninguna de las docenas de propuestas que se han formulado durante años." (73)

Aunque antes de cerrar el tema de los simios también hay que tratar la cuestión de si los simios pueden aprender a hablar, cosa que también se ha intentado demostrar.



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