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jueves, 5 de noviembre de 2015

Notas sobre 'El Ordenador Renacentista'


Notas sobre The Renaissance Computer: Knowledge Technology in the First Age of Print, libro editado por Neil Rhodes y Jonathan Sawday (Routledge, 2000). El volumen trata sobre el desarrollo de la tecnología de la imprenta como medio estético y cognitivo en los siglos XVI y XVII, y sobre el impacto de este nuevo medio en la organización y el uso social del conocimiento, estableciendo frecuentes analogías con el desarrollo de la escritura electrónica al final del siglo XX.





English Abstract: 

Notes on 'The Renaissance Computer

Notes on The Renaissance Computer: Knowledge Technology in the First Age of Print, ed. Neil Rhodes and Jonathan Sawday (Routledge, 2000). The volume addresses the development of printing technology as an aesthetic and cognitive medium in the 16th and 17th centuries, and the impact of this new medium on the organization and social use of knowledge, finding frequent analogies in the development of electronic writing at the turn of the century.


Note: Downloadable document is in Spanish.
Number of Pages in PDF File: 88




calculus ratiocinator

Aparece en las siguientes revistas electrónicas y repositorios:



CSN Subject Matter eJournals (Date posted: October 27, 2015)
    
        
            
ISN Subject Matter eJournals
    
LIT Subject Matter eJournals
    
        
LIT Subject Matter eJournals
    


_____. "Notas sobre El Ordenador Renacentista." Net Sight de José Angel García Landa 24 Oct. 2015.*
    http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/ordenadorrenacentista.html
    http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/ordenadorrenacentista.pdf

 

_____. "Notas sobre El Ordenador Renacentista." Academia 10 Jan. 2016.* (On Rhodes and Sawday, The Renaissance Computer).
    https://www.academia.edu/20140751/
    2016
_____. "Notas sobre El Ordenador Renacentista." ResearchGate 5 Feb. 2016.*
    https://www.researchgate.net/publication/292995742
    2016








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lunes, 4 de julio de 2011

Saberes nacionales e internacionales

Andrew Hadfield, "National and International Knowledge: The Limits of the Histories of Nations." Cap. 7 del libro de reflexión retrofuturista The Renaissance Computer, ed. Neil Rhodes y Jonathan Sawday.

Traducción del resumen:

"Al igual que en el Renacimiento, el conocimiento es [hoy en día] el escenario de una confrontación entre fuerzas nacionales e internacionales". El ensayo de Andrew Hadfield se ocupa de la medida en que los teorizadores del postmodernismo y de la globalización que han venido sosteniendo que las fronteras nacionales se están volviendo cada vez más obsoletas bajo la presión de las "redes" informáticas de conocimiento y de transmisión de datos, están, de hecho, reproduciendo unas dicotomías que se hicieron visibles por primera vez en las primeras etapas de la revolución de la imprenta. Entonces, como ahora, se iniciaron ambiciosos proyectos diseñados para un consumo a gran escala, en los que naciones y sociedades se comparaban unas con otras en pos de una "indiferencia" imparcial, permitiendo someter a escrutinio la ley, la religión, la organización social, las políticas económicas, etc. Pero persistió el problema de que el "deseo de afirmar lo particular" chocaba con un impulso contrario, el de "analizar lo universal". La cultura de la imprenta prometía resolver esta contradicción, de un modo semejante a como el ordenador moderno ha prometido disolver los límites nacionales desfasados. Pero en este esquema de cosas, ¿cómo explicar el hecho de que la identidad nacional se ha visto, paradójicamente, representada con mayor énfasis todavía, en el mundo moderno?


Hadfield se remite al fenómeno económico-cultural de la globalización, y al análisis de la postmodernidad de Lyotard. A ello le enfrenta el análisis de los efectos de la imprenta en el Renacimiento, según Elizabeth Eisenstein, The Printing Press  as an Agent of Change. Arguye que "lo que destaca en el análisis de Eisenstein es que la hegemonía creciente de la imprenta no precipitó una transformación basada en un cambio de los medios de producción intelectual, como sostendrían deterministas tecnológicos como Walter Ong y Marshall McLuhan. Más bien, la inauguración de textos impresos reproducibles de modo barato alteró las relaciones de producción intelectual para siempre, sirviendo para agrandar algunas cuestiones y problemas significativos, mientras que otros se fueron desvaneciendo" (109).  

(No veo yo que una cosa se contradiga con la otra, por cierto. El "determinismo" de Ong y McLuhan no es absoluto, aunque quizá sí sea excesivo).  

Fukuyama se compara a Lutero en su visión redentorista de un "fin de los tiempos" asociado a la nueva era. Con respecto a Lutero, paradójicamente, "Traducir la palabra de Dios a un idioma familiar llevó a un auténtico Babel de voces y lenguas que amenazaba con oscurecer la finalidad misma inicial de traducir el texto".  La imprenta potenció el nacionalismo pero puso asimismo de manifiesto la no coincidencia entre las fronteras nacionales y las historias de los pueblos.  Se analizan los casos de Camden, Holinshed, Thomas Churchyard, A Mirror for Magistrates, y su relación con el nacionalismo. También The Faerie Queene de Spenser, que Hadfield propone leer como un poema británico más que inglés. Asoma una tensión entre el nacionalismo monárquico y "el proyecto de Gran Bretaña".

"Tal como lo veo, la imprenta hizo mucho para poner en cuestión la lealtad monolítica a los grandes proyectos imperiales, tanto como para apoyarlos. Queda por ver cuál sera el efecto de las redes informáticas en la extensión y flujo de la información, si se derrumbarán las fronteras por los nuevos sistemas ante las comunidades imaginarias conectadas electrónicamente, o si permitirán a los poderes existentes controlar a sus ciudadanos más eficazmente". (116)

(Las dos cosas, en efecto. Un ejemplo podría ser el efecto de Internet o Google sobre regímenes autoritarios como los de Irán o China, y los esfuerzos de estos proyectos nacionales por aislar en lo posible su propia red de influencias externas).


"Los cambios tecnológicos fundamentales que transforman la ordenación y las posibilidades de las comunidades imaginarias se enfrentan inevitablemente a dos caminos, y han de suponer un reto para cualquier narración simplista sobre progreso inevitable" (116).

Así se extendieron la Reforma y el nacionalismo en la Europa renacentista, asociados a la imprenta, con dinámicas cruzadas de mayor intercambio internacional y mayor promoción de la cultura nacionalista; el libro impreso difundió la cultura nacional, pero acabó con el internacionalismo del latín.

"La computerización también ha afectado dramáticamente a la relación entre las comunidades nacionales e internacionales, aunque el efecto directo haya sido quizá el de una internacionalización creciente, junto con la reacción asociada a este fenómeno. Queda por ver exáctamente qué efecto tendrá la ubicuidad de los ordenadores sobre las sociedades en que vivimos."


 
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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Hacia el Ordenador Renacentista

 


 

Reseño aquí el artículo "Towards the Renaissance Computer", de Jonathan Sawday, publicado en The Renaissance Computer: Knowledge Technology in the First Age of Print (ed. Neil Rhodes y Jonathan Sawday, 2000). Según su propio resumen, "El ordenador moderno tiene una historia que se puede rastrear al menos hasta el siglo diecisiete, a los primeros intentos de conceptualizar el pensamiento a través de un proceso matemático. El ensayo de Jonathan Sawday nos muestra cuántos de los problemas asociados a la explosión informática de finales del siglo XX fueron anticipados de muchas maneras en la explosión similar que siguió a la 'revolución' de Gutenberg de mediados del siglo XV. Trabajando tanto hacia adelante, hacia Neuromante, la novela cyberpunk futurista de William Gibson) y hacia atrás por vía de Milton, Descartes, Hobbes, Leibniz, Donne, Browne, y Spenser, nos muestra cómo algunos de los términos lingüísticos clave que hemos comenzado a asociar con la cultura de los ordenadores (términos como red, matriz, web) tienen su momento fundador en la escritura de la modernidad temprana.  

 

La máquina de razonar.  

Yendo más atrás, claro, la historia del ordenador se mezcla con la historia del cálculo y la medición—con la de los relojes, por ejemplo. El Adán de Milton es perversamente moderno al querer comprender la estructura de los cielos y calcular sus revoluciones. (Aquí aprovecho para recordar el satánico símbolo que figura en los ordenadores Apple, la manzana mordida... que no creo que sea la de Blancanieves, aunque quién sabe). La calculadora de Pascal (1642), primer antecedente del ordenador, es coetánea de la redefinición cognitiva de Descartes, identificando al ser humano con "una cosa que piensa" (1641), definición racionalista. Y en De Corpore (1656) Hobbes va más allá, especificando que "By RATIOCINATION I mean computation". Está el terreno abonado para considerar a la mente una máquina de calcular, y también para la sátira de esta idea en un poema de Rochester (1674):

Hudled in dirt, the reas'ning Engine lyes
Who was so proud, so witty, and so wise.

En 1673, Leibniz había presentado una máquina de calcular, el calculus ratiocinator, ante la Royal Society; estaba basada en la de Pascal: pero apuntó Leibniz también que eventualmente "todas las verdades de la razón podrían reducirse a un tipo de cálculo". Es una idea insistente en la modernidad: el pensamiento como computación (y viceversa).  

 

The Matrix  

Así se inventa el término "ciberespacio" y se describe éste en Neuromante de William Gibson:

"Cyberspace. A consensual hallucination experienced by billions of legitimate operators, in every nation, by children being taught mathematical concepts. . . . A graphic representation of data abstracted from the banks of every computer in the human system. Unthinkable complexity. Lines of light ranged in the nonspace of the mind, clusters and costellations of data. Like city lights, receding . . . "

Para Sawday, "Reconocible también en la descripción de Gibson de la 'matrix' es la cualidad alucinatoria que tiene el surfear por la red— el sentido en el que el tiempo real se ha disuelto en un presente atemporal. La distancia, también, ha encogido" (32) Aun en su estado todavía incipiente, la Red promete para Sawday "un sueño de conexión instantánea, infinita, entre personalidades en red cambiantes y transitorias" (32), una "fantasía de huída del cuerpo a una dimensión superior de la comunicación" (33) (Sobre lo ilusorio de estos sueños escribió Mark Dery, por cierto, un capítulo de Escape Velocity) —este sueño de una comunica
ción trascendental y espiritualizada es algo que también encontramos en la poesía renacentista y sus aspiraciones platónicas y de transcendencia. En Donne, por ejemplo, encontramos esto que
yo relacionaría con otros apocalipsis de la comunicación total:

 

But up into the watch-towre get, And see all things despoyl'd of fallacies: Thou shalt not peepe though lattices of eyes, Nor heare through Labyrinths of eares, nor learne By circuit, or collections to discerne. In heaven thou straight know'st all, concerning it, And what concernes it not, shalt straight forget. Thre thou (but in no other schoole) maist bee, perchance, as learned, and as full as shee, Shee who all libraries had thoroughly read At home in her owne thoughts, and practisd So much good as would make as many moore.

Este sueño de comunicación y conocimiento superior lo relaciona Sawday con la explosión de conocimiento generado por la imprenta y el Renacimiento; como en Gibson es un sueño de trascendencia a una dimensión superior del intelecto desmaterializado. Y, sobre la "matrix", "En la imprenta, una vez se hubo efectuado la transferencia a tipos móviles o redistribuibles (al contrario de la impresión xilográfica), la 'matriz' era la hoja de metal blando en la cual se grababan o imprimían las letras" (34) y era así el generador de las múltiples copias subsiguientes. El témino "fuente" también sobrevive en informática.  

 

La red maravillosa 

("Los que tejen redes serán confundidos" - Isaías, XIX.9): Aracne, la araña, también renacentista, también en Neuromancer, y también por la web hoy en día. La araña es animal emblemático, traicionero y resentido, lleno de veneno. Pero la red aparece asociada en Donne a la captura del conocimiento, y para Browne en The Garden of Cyrus la estructura reticular es una especie de idea platónica que ser repite en diversos ámbitos. Más interesa a Sawday la rete mirabile, la red maravillosa, una noción procedente de Galeno y repetida por muchos anatomistas del Renacimiento, una red de interrelaciones que comunica todo el interior del ser humano ... aunque nadie la había visto (por la descripción que da Sawday, parece una anticipación o intuición de la existencia del sistema nervioso que conecta todo el cuerpo humano al cerebro). De la misma manera, arguye, las representaciones visuales etc. que hoy damos de Internet son ficciones de la representación, para ayudarnos a entender procesos complejos.  

 

Los trabajos de Hércules 

Esta sección del artículo está centrada en los Adagios de Erasmo de Rotterdam y su crecimiento desbordante en sucesivas ediciones. Sobre Erasmo y lo que él llamaba sus Trabajos de Hércules ya hablé en otro post anterior, a cuenta de los míos propios. La idea central de Sawday es cómo ya en los primeros tiempos de la imprenta se echó de ver una limitación, la manera en que la impresión fijaba los textos, aunque estos siguiesen creciendo a la manera de los Adagios. Erasmo parece pedir un instrumento de tratamiento de textos más elástico y modificable, algo que no llegaría hasta la aparición de los ordenadores. El ensayo concluye con una descripción de los Adagios de Erasmo a principios del siglo XVI, en los cuales se puede echar de ver que ya aparecía la necesidad de algo que tuviese menos fijeza que la cultura impresa.  

 

Conclusión: Replicabilidad 

El binarismo de las clasificaciones de Ramus, en el Renacimiento, también anuncia una manera de pensar que será favorable a la revolución conceptual que nos llevaría a los ordenadores. Lo que el Renacimiento contribuyó al ordenador es para Sawday sobre todo la replicabilidad, "la facilidad para crear copias instantáneas e indistinguibles de la materia, materiales, palabras, incluso cuerpos" (42). "La replicabilidad fue invención del Renacimiento, y también es, claro, parte integral de nuestro propio instrumento de replicación y transmisión instantánea: el ordenador" (42).  

 (Como se puede ver en Orality and Literacy de Ong, la replicabilidad ya está inherente en las tecnologías de la escritura y la textualidad, aun antes de pasar a la fase de la imprenta. Especialmente, quizá, por lo que de analítico y combinatorio tiene, en la escritura alfabética. Y los procesos de producción serial, antes de llegar a los libros "idénticos" del Renacimiento, o al montaje en cadena de Ford, también van asociados a circunstancias más antiguas... pensemos en la producción de armas y equipamiento para los soldados del imperio romano, por ejemplo, o de ánforas idénticas para el almacenamiento y comercio. Quizá nos tengamos que remontar hasta la tecnología de las bifaces, en la cuestión de la replicabilidad. Pero entrando en el detalle de las tecnologías de las comunicaciones, naturalmente que supuso la imprenta primero, y la informática luego, una revolución en la cuestión de la replicabilidad).

 
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martes, 6 de julio de 2010

El ordenador renacentista


The Renaissance Computer: Knowledge Technology in the First Age of Print, libro editado por Neil Rhodes y Jonathan Sawday (Routledge, 2000).

Los editores presentan el libro con una recomendación de Stephen Greenblatt ("an exciting and adventurous book"), y un planteamiento general de la cuestión, que traduzco. El paradigma es, digamos, McLuhaniano, en la línea de La Galaxia Gutenberg (—un antecedente importante son también las reflexiones de W. J. Ong sobre la imprenta al final de Orality and Literacy).


"En el siglo XV, la imprenta era la 'nueva tecnología'. La primera revolución informática empezó con la llegada del libro impreso, que permitió a los estudiosos del Renacimiento formular nuevas maneras de organizar y diseminar el conocimiento.

Para 1500 había ya veinte millones de libros circulando por Europa. ¿Cuál fue el impacto sobre nuestra manera de entender el mundo que tuvo esta enorme explosión en la circulación de textos e imágenes?

El Ordenador del Renacimiento examina el fascinante desarrollo de nuevos métodos de almacenamiento y búsqueda de información que tuvo lugar con la llegada de la letra impresa. Ahora que nos embarcamos en la segunda revolución de la información, un deslumbrante plantel de importantes expertos en cultura renacentista explora asuntos que hoy son significativamente urgentes; entre ellos:
- La contribución de las tecnologías del conocimiento a la formación de los estados y a la identidad nacional.
- el efecto de la multimedialidad, de la oralidad y de la memoria, en la educación.
- La importancia de la presentación visual de la información y de cómo los artefactos de búsqueda reflejan y dirigen las maneras de pensar."

Un breve índice traducido, antes de pasar a algunas notas sobre cada capítulo:

Neil Rhodes y Jonathan Sawday, "Introducción. Mundos de papel. Imaginando el ordenador del Renacimiento,"
Leah S. Marcus, "El silencio del archivo y el ruido del ciberespacio,"
Jonathan Sawday, "Hacia el ordenador renacentista,"
Timothy J. Reiss, "Del Trivum al Quadrivium: Ramus, el método, y la tecnología matemática,"
Stephen Orgel, "Iconos textuales: Leyendo las ilustraciones de la primera Edad Moderna,"
Thomas S. Corns, "El buscador de la primera Edad Moderna: Índices alfabéticos, páginas de título, marginalia, contenidos."
Andrew Hadfield, "Saberes nacionales e internacionales: Los límites de las historias de las naciones."
Sarah Annes Brown, "La Red de Aracne: La mitografía intertextual y el Acteón renacentista."
Nonna Crook y Neil Rhodes, "Las Hijas de la Memoria: el Gunaikeion de Thomas Heywood y el Ordenador Femenino."
Anne Lake Prescott "La Academia Francesa de Pierre de La Primaudaye: Volviéndose enciclopédico."
Claire Preston. "En la selva de las formas: Ideas y cosas en los gabinetes de curiosidades de Thomas Browne."
Neil Rhodes, "Redes Articuladas: El Yo, el Libro y el Mundo"

Una adivinanza. Teniendo en cuenta que la portada reproduce una representación gráfica de una red de servidores y sitios web conectados entre sí, ¿por qué las letras de la palabra cOmPuTEr en el título tienen distinto tamaño? (Respuesta aquí: http://www.opte.org/history/).


Neil Rhodes y Jonathan Sawday, "Introduction: Paperworlds: Imagining the Renaissance Computer." 1-17.

Se subestima con frecuencia el impacto que produjo la imprenta no sólo en la compra y distribución de libros, sino también en su producción. Antes, cada libro se encargaba en los copistas un poco "a medida": el contenido y forma de cada libro era "resultado de una negociación entre el productor y el consumidor" (2). Esto empezó a cambiar a partir del siglo XIII con la producción de libros de texto para los estudiantes universitarios—y la imprenta sería la transformación definitiva. Los libros habían sido ejemplares raros, únicos, personalizados por su amanuense y por las notas de sus usuarios."La nueva tecnología de la imprenta con capital intensivo de principios del siglos XVI podía reproducir réplicas casi libres de errores de un texto dado, una y otra vez" (4). Observan los autores la prudencia y moderación de Lutero (lejos de presentarse como un revolucionario incendiario) cuando en lugar de imprimir sus tesis si más las sometió a debate en la Iglesia según el procedimiento escolástico establecido. Más bien se queja Lutero en una carta de 1518 a Christopher Scheurl de que no quería que circulasen tanto sus tesis, sino sólo entre unos pocos entendidos, hasta que fuesen aprobadas—y que con la imprenta se difunden y traducen por todas partes. Si damos esto por bueno, dicen los autores, sería "uno de los primeros ejemplos en que el medio se lleva la culpa del mensaje" (5). Pero inmediatamente se apunta Lutero al nuevo medio, y anuncia la próxima publicación de su Sermón sobre las Indulgencias y la Gracia (1518)—el primer best-seller, según Mark U. Edwards (Printing, Propaganda, and Martin Luther, 1994). "La gente está engañada", dice Lutero, y procede a desengañarla mediante el debate público y publicado. Observan Rhodes y Sawday: "No hay sugerencia ahora de dirigirse a un grupo elitista de académicos y de colegas eclesiásticos. Más bien, Lutero ha entendido que el medio, tanto como sus propias palabras, había creado un público, y que había que inventar ahora nuevas maneras de dirigirse a ese público" (6). La imprenta sería un importante medio de difusión de las ideas reformistas. Se hizo posible el desarrollo de las bibliotecas particulares, y personajes como Lutero se volvieron autores— autores vivos, o contemporáneos, hechos por el público lector, no autores pasados cuya autoridad derivaba de un lento proceso de filtrado educativo mediatizado por las autoridades. Se desarrolla así, con la prensas, el espacio de debate público característico de la mentalidad europea moderna.

Es un paso similar al que se dio hace poco con la difusión del ordenador personal y de la publicación personalizada. Hay analogías interesantes entre el desarrollo de las técnicas de uso y búsqueda de información en una y otra época. De hecho ya antes de la imprenta habían empezado a desarrollarse instrumentos de "búsqueda" para permitir el acceso a la información: índices, listas de contenidos para los voluminosos códices. La misma forma del códice invitaba a "buscar" infomación de manera más manejable que la del rollo de pergamino.


"Pero fue la multiplicidad misma de los libros impresos la que rápidamente educó a sus lectores en cómo leer. El lector tenía que aprender a participar en la construcción de un texto, buscando en él de maneras que el autor podría no haber anticipado nunca, ligando juntas ideas que aparecen localizadas en partes diferentes de la obra, incluso comparando las ideas o textos que se encuentran en fuentes distintas con relativa facilidad. La mesa de trabajo del investigador moderno, atestada de hojas de papel y artefactos de escritura, desbordante de libros apilados unos sobre otros, había llegado" (7).

La página impresa pronto generalizó instrumentos como secciones y subsecciones, notas al pie o al margen, divisiones de párrrafos a veces en distinto tipo de letra para señalar jerarquías informativas, claves para relacionar ilustraciones y letra impresa, etc. La llegada de la imprenta puede compararse a la creación de un nuevo sistema operativo para la transmisión y almacenamiento de ideas. La imprenta dio a los textos una fijeza que no tenían antes, para bien o para mal (Martin Davis, "Humanism in Script and Print"). La uniformidad establece nuevos protocolos de lectura, y enfrentarse a textos previos al desarrollo de la imprenta requiere dominar todo un universo de capacidades lectoras diferente. El orden alfabético, sin más, se desarrolló como consecuencia de la imprenta, aunque no se difundió como medio de organizar la información hasta el siglo XVII. Observa Tom MacArthur que en un principio el orden alfabético "debió parecer un orden perverso, inconexo y en última instancia carente de sentido, para hombres que estaban interesados en marcos bien definidos para contener todo tipo de conocimientos" (8-9).


"Las bases de datos del ordenador del Renacimiento son las grandes colecciones de conocimientos reunidas por los humanistas: los tesauros retóricos, diccionarios, mitologías, historias, atlas y cosmologías. Estos se pasaban a los impresores y emergían como 'enciclopedias', 'espejos', 'anatomías', 'teatros', 'digestos' y 'compendios', términos que proliferaron repentinamente en el siglo XVI" (9).

(—y que son efecto de la nueva tecnología, igual que los cibergéneros, blogs, foros, etc., lo son de la tecnología de la Web 2.0)

En The Faerie Queene de Spenser, la mente humana aparece retratada bajo la imagen de un viejo escritorio con pergaminos imperfectos y apolillados—No había en la época métodos fiables de indexación, búsqueda y ordenación de la información. Y en un universo que se percibe como fragmentado, cualquier imposición de orden, siquiera sea arbitrario, será bienvenido:


"Entonces, como ahora, la nueva tecnología parecía prometer la realización de ese viejo sueño de los escolásticos de amasar el conocimiento universal (omne scibile—todo lo que se puede saber) en una biblioteca infinita, pero la realidad era más dura de lograr" (9)

McLuhan y Ong ya estudiaron cada uno a su estilo la relación entre la era de la imprenta y la era electrónica, "planteando cuestiones que sólo ahora están empezando a ocupar un papel central en el debate académico en las humanidades" (9). Seguidos por D. F. McKenzie, Roger Chartier, etc. "La experiencia multimedia moderna a través del ordenador nos estimula a pensar de nuevo sobre las relaciones entre voz y escritura, texto e imagen en periodos anteriores" (10).

Ong llamó la atención sobre la reconceptualización del conocimiento, su presentación y transmisión en Petrus Ramus:


"no hay duda de que explotó las posibilidades de las formas visuales de la imprenta para crear maneras innovadoras de transmitir el conocimiento, y de que pedagógicamente su influencia fue inmensa. La idea del 'Método' de Ramus la adoptaron los impresores, de manera que hacia la segunda mitad del siglo XVI, mucho antes de que la adoptase Descartes, la palabra 'método' aparece más frecuentemente como parte del título de los libros, más aún que los familiares espejos, teatros y anatomías" (10)

A veces pasa desapercibida la manera en que la nueva tecnología también supone una perpetuación de la antigua, prolongando su vida. (Algo parecido sucede ahora en el caso de mi bibliografía—artefacto informatico pero relativo a libros, tecnología pasada pero también presente, diseñada a caballo entre la letra impresa y la pantalla, en parte un resto del pasado superado, y también quizá una manera de ese pasado de perpetuarse en el ámbito de los nuevos medios. Este párrafo es especialmente adecuado al caso):


"El Ordenador del Renacimiento tiene así rostro de Jano, mirando a la vez hacia delante y hacia atrás. Prometiendo acceso a un nuevo medio de explorar y comprender el mundo, su tendencia, inicialmente, fue simplemente la de acumular catálogos en expansión permanente de todo lo que ya se conocía" (11)

—sólo más tarde pasaría a hacerse uso crítico y conectivo de esas acumulaciones de saber. Los renacentistas eran también medievales a su modo. La circulación de colecciones manuscritas de poesía continuó, por ejemplo durante doscientos años tras la invención de la imprenta. (Esto nos indicaría analógicamente que los libros impresos podrían durar, como forma marginal de distribución, hasta la segunda mitad del siglo XXII—más o menos).

Más notable aún, señalan los autores, la lección académica o conferencia ha sobrevivido hasta hoy, a las fotocopiadoras y al acceso en red a materiales de enseñanza.


La era de la imprenta creó la era del libro como objeto fijo y texto estable (dentro de unos límites). Hoy, el ordenador y el hipertexto "están rápidamente deshaciendo esa idealización de la estabilidad, y están devolviéndonos a un tipo de textualidad que puede tener más en común con la era previa a la imprenta" (12).

—y se alteran los nexos creados por la estabilidad tecnológica previa: de producción, financiación, distribución, derechos, venta… En red no hay finales, todo es más colaborativo, interactivo. Donde sí se parecen las nuevas tecnologías de la imprenta y el ordenador es en la multiplicación del volumen de la información—produciendo el peligro de la sobrecarga informativa: necesitaremos desarrollar técnicas, dicen Rhodes y Sawday, para enfrentarnos a la sobreabundancia (copia) y que ésta no nos empobrezca. La respuesta de los humanistas, en su momento, fue el desarrollo de un nuevo género, los libros de notas o de lugares comunes, como el De copia verborum atque rerum de Erasmo. Se organizaba temáticamente más bien que alfabéticamente, y era según Ann Moss un "sistema de recuperación de información" que respondía a "la explosión del conocimiento en forma de libros impresos a lo largo del siglo XVI" (13). (Podríamos comparar estos libros de lugares comunes a las misceláneas y collectanea varia que tienen algo de antepasados del blog personal—pues éste es, en cierto modo, el libro de lugares comunes o de anotaciones que corresponde al nuevo régimen de las comunicaciones en red. El blog como blog misceláneo de notas y de enlaces).

Como hoy el ordenador, la imprenta produjo una sensación a la vez de caos universal del la información, y de conexión o conectividad universal. En el Renacimiento proliferan los sistemas de analogías y correspondencias para ordenar e interpretar el mundo; según Montaigne "toutes choses se tiennent par quelque similitude", y hay una consciencia de una interconexión de sentido, con "el libro de la Naturaleza como un intertexto gigante de múltiples conexiones y alusiones" (13). (Hoy, los enlaces hipertextuales parecen ofrecer una nueva versión de esa conectividad universal. Remito aquí a algunas reflexiones de mi artículo sobre intertextualidad e hipertextualidad, "Linkterature: from Word to Web").


"Los ensayos de este libro, pues, exploran la tecnología de los textos impresos en época temprana, para revelar cúantas de las funciones y efectos del ordenador contemporáneo se imaginaron, anticiparon o incluso se iban buscando mucho antes de la invención de la tecnología digital de los ordenadores modernos."

Hay en el proyecto de The Renaissance Computer una dosis inevitable (y quizá no indeseable) de distorsión retrospectiva, pues evidentemente los esfuerzos precibernéticos de los escritores e impresores del Renacimiento tienen un aspecto muy distinto hoy del que tenían para quienes estaban inmersos en ellos. Pero surgen de esta perspectiva retrospectiva unas dimensiones muy interesantes de las tecnologías de la textualidad y de la información de la primera Edad Moderna, y un cierto espejo en el que contemplarnos, y especular sobre lo que estamos haciendo, ordenando estos textos en este ordenador.

Leah S Marcus, "The Silence of the Archive and the Noise of Cyberspace." 18-28.
Jonathan Sawday, "Toward the Renaissance Computer." 29-44.
Timothy J. Reiss, "From Trivium to Quadrivium: Ramus, Method and Mathematical Technology." 45-58.
Stephen Orgel, "Textual Icons: Reading Early Modern Illustrations." 59-94.
Thomas S. Corns, "The Early Modern Search Engine: Indices, Title Pages, Marginalia and Contents." 95-105.
Andrew Hadfield, "National and International Knowledge: The Limits of the Histories of Nations." 106-19.
Sarah Annes Brown, "Arachne's Web: Intertextual Mythography and the Renaissance Actaeon." 120-34.
Nonna Crook y Neil Rhodes, "The Daughters of Memory: Thomas Heywood's Gunaikeion and the Female Computer." 135-56.
Anne Lake Prescott, "Pierre de La Primaudaye's French Academy: Growing Encyclopaedic." 157-69.
Claire Preston, "In the Wilderness of Forms. Ideas and Things in Thomas Browne's Cabinets of Curiosity." 170-83.
Neil Rhodes, "Articulate Networks: The Self, the Book and the World." 184-96.



























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