Mostrando entradas con la etiqueta Libros electrónicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros electrónicos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de octubre de 2018

Retropost (17 de octubre de 2008): Más e-Books


Retropost (17 de octubre de 2008): Más e-Books

Ya pueden poner tasa por préstamo si quieren a las bibliotecas públicas. Desde que está la red hay una explosión de texto y edición: se puede leer gratis por doquier, cada vez más, y coleccionar e-libros sin pagar un e-uro.  Incluso libros carísimos de los que vende(rían) por muchas decenas de euros las editoriales académicas; hoy he localizado algunos ejemplares más de publicaciones mías e-lectrocutadas.
Como utilizo el Google Preview Wizard, y se trabuca si aparecen dos en la misma página, los pongo en página aparte enlazada. Son: un libro sobre ficción narrativa postmoderna británica,


—otro sobre la adaptación cinematográfica de obras literarias:



—y otro sobre el exotismo en literatura, cine y estudios culturales:


En el primero hablo de Beckett, en el segundo de Shakespeare, y en el tercero (con la Dra. Penas) de Salman Rushdie. Los tres de Rodopi y los tres en inglés, claro.  

Bien es cierto que lo de Google Books son "previsualizaciones selectivas", pero está la mayor parte del texto. Y los de Amazon, aunque sólo dejan ver unas pocas páginas de vez, tienen un enlace aleatorio que te permite acceder en realidad a todo el texto, si de verdad necesitas hacerlo. Decía Samuel Johnson, sin embargo, cuando le acusaban de que no se leía los libros íntegramente, que tampoco necesitaba beberse toda una cosecha para saber la calidad de un vino. Así que una idea se puede hacer uno, con estos libros.

Y el día que quiera tener más e-Books, o incluso e-Books encuadernados en pasta, me haré una cuenta en Bubok, un lugar muy práctico de autoedición en red, y me autopublicaré un volumen por cada sub-blog temático que tengo en la red: uno sobre Teoría de la Evolución, otro sobre Narratología y Semiótica, otro sobre Intrigas en el Departamento, otro que podría titular Sueños Programados: Reseñas de Cine, otro sobre La Defensa y Final de la Filología Inglesa...  Vamos, que si no tengo más libros publicados será porque no quiero—por no fatigar los estantes, que decía Borges. Con los e-Books y los blogs se fatigan menos, es cierto, son libros light.



—oOo—


martes, 27 de marzo de 2018

Retropost #2077 (27 de marzo de 2008): Menos volúmenes




A photo on Flickr

Decía Philip Roth en El País que las pantallas han matado a la lectura. Matizamos en Mi Literaturas, donde la opinión general (lógico, en un espacio web sobre literatura) es que los textos y las pantallas se complementan. Comento:

E incluso podemos hablar de "complementación" entre las pantallas y los libros impresos... lo cual es un matiz distinto. Es gracias a los ordenadores que se ha dado el boom de edición de nuevos títulos (ahora todos publicamos), y gracias a los ordenadores puede encontrar un libro minoritario su público, y venderse. Y vamos a más texto, no a menos, tanto impreso como electrónico. Pero una proporción cada vez mayor de ese texto estará almacenado en ordenadores. Como es lógico. Si puedo llevar una biblioteca entera en el bolsillo, ¿para qué voy a llevar un solo libro?

En cualquier cacharrillo mp4 te caben más libros de los que vas a leer el resto de tu vida... Será que además de leer algunos, tendremos que manejar muchos más. A eso también ayudan los textos electrónicos y las búsquedas.

Me replica pAbLo:

    Como de matizar se trata te diré que para mí el formato del libro me brinda una lectura más placentera que cualquier soporte digital, por quince bibliotecas nacionales que tenga en su interior. Llámame antiguo (a pesar de mi edad) o fetichista, que probablemente lo sea ;)

Y yo:

    Ah, amigo. Te llamaré más bien hedonista. Pero el placer no es la única consideración.

pAbLo:


Jejeje, hay muchas otras como la capacidad de almacenamiento, de organización, de selección etc. En todas ellas los soportes digitales vencen a los libros impresos, pero vaya por delante el encanto de lo clásico y de tener un libro en las manos, aunque solo sea por no fastidiar los ojos con la radiación de las pantallas y por saborear (en plan hedonista y sensorial) el efecto de la tinta sobre el folio.
Un saludo!





—oOo—

jueves, 25 de octubre de 2012

De la Britannica al Kindle Fire


Debo de estar un poco esquizofrénico. En el mismo día me he comprado un Kindle Fire para electrocutar libros y que no me ocupen espacio en el estante, y, contradictoriamente, un facsímil de la primera edición de la Encyclopaedia Britannica (Edinburgo, 1778-1771).... para celebrar quizá que han anunciado este año que ya no volverán a editarla en papel, quedándose como última edición impresa la de 2010. El facsímil lo sacaron en los años 70, para celebrar el 200 aniversario; supongo que también irá al rincón de las curiosidades. Igual le ha pasado a otro clásico, el Oxford English Dictionary– que también lo tenemos completo, debe pesar más que mi bibliografía.


 
—oOo—

martes, 21 de junio de 2011

El Origen de las Especies

Uno de los libros electrónicos insertables del Internet Archive, The Origin of Species de Charles Darwin. Se pueden insertar estos lectores para visionado de una o dos páginas, y además te los lee una robotita si quieres. También me lo estoy leyendo, por otra parte, "en físico".





 
—oOo—

jueves, 24 de junio de 2010

Un [ ] libro es un [ ] regalo (*buen)



Un libro es un regalo. Pero sólo el artefacto, o la maquinaria códice, no su contenido—especialmente si éste es un regalo. Está bien regalar un libro (un códice, digo, aunque esté en blanco) con una cinta alrededor. Pero regalar sólo palabras, sólo el contenido intelectual...

—¿se regalarán en el futuro, o en el presente, descargas para e-books? (e-books en sí, máquinas digo, desde luego se pueden regalar y se regalan). El contenido intelectual, en cambio—las palabras—vale cero, me parece—si no siempre de hecho, sí como regalo. En la era digital.

Especialmente si el libro es tuyo. ¿Se imaginan regalarle a alguien la dirección del sitio web de uno, para que se lea tus obras completas? Podría imprimirse la dirección web en una elegante tarjeta, y poner ésta en un estuche. O (por qué no) podría amañarse un e-book con conexión wifi para que sólo pudiese conectar a ese sitio web que regalas para autopromocionarte. Creo que sería poco apreciado. (Que te lea alguien, es un regalo más bien). Regalar un libro (impreso) escrito por uno mismo, no digamos ya impreso por uno mismo, ya es poco aceptable en sociedad. Como para ir un paso más allá y regalar sólo vacuidades etéreas, sin soporte tangible.

Bueno, a lo que iba; yo sigo colgando mis libros en la red, y gratis, en lugar de hacer un secreto de ellos como otros. (Error, error: se aprecia más el misal con candado...). O en lugar de intentar venderlos, como hacen algunos académicos, con éxito limitado. Pero llevo bien clara por delante, como se ve, la idea de que no es que mis escritos los quiera ni los necesite nadie—no vayamos a confundirnos.

Empecé poniendo en red la dichosa Bibliografía en 1995, y luego la Miscelánea, la revista de filología de mi departamento que yo editaba por entonces, en 1997. Y en cuanto me hice con un sitio web manejable en 2004, empecé a colgar mis escritos, empeño en el que aún sigo pasito a paso seis años después, aunque no por que nadie me anime a ello. Es, como diría Kant, una Zweckmässigkeit ohne Zweck.

Las novedades de hoy en el sitio web, aparte del blog en sí, que crece unos centímetros cada día, son dos duplicados de esta reseña que publiqué hace algunos años en Language and Literature, sobre Mediating Criticism: Literary Education Humanized, un buen libro de Roger Sell sobre aquello que era la literatura. En Academia y en la SSRN están—estantes virtuales que acumulan polvo virtual.


Menos volúmenes


—oOo—

Mi fotoblog

Mi fotoblog
se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.