Para ser denunciante contra los poderes fácticos hay que tener la piel coriácea, porque se van a emplear a fondo los esperados y los inesperados. La prensa del Régimen, a lo suyo. Contra la asociación de ultraderechistas que se ha atrevido a denunciar con sus insidias a Begoña Gómez, espejo de esposas y empresarias: