Conmemoramos un bochorno tan gordo que ni siquiera se ve. Debe
ser este asunto una especie de alegoría práctica de la corrupción del
sistema político español. Si no, no se entiende.
No hay que ir más lejos de la Wikipedia para ver la traición de España
a su provincia del Sáhara Español, y a sus habitantes, ciudadanos
españoles con DNI español.
Es público: lean en la Wikipedia la
HISTORIA
DEL SAHARA OCCIDENTAL.
El rey Juan Carlos, entonces príncipe, prometió a los habitantes del
Sáhara, en presencia y en persona, la protección de España. Y semanas
más tarde, como jefe de Estado en funciones, firmó la retirada de las
tropas españolas y el abandono de la provincia a los marroquíes de
Hassan II y a la Marcha Verde, a la que nunca hizo nada por oponerse.
Pregunta. ¿Hubiera hecho lo mismo este rey con Cataluña? No es una
pregunta sólo hipotética; aún estamos a tiempo de ver algo parecido.
¿Tratará nuestro gobierno a los catalanes como se trató a los
saharauis—con una retirada vergonzosa y una venta pública al peor
postor?
Llevan cuarenta años contándonos que fue el régimen "franquista" el que
traicionó al Sáhara. Bien, pero era un régimen franquista encabezado
por el rey Juan Carlos—pues cuando se cedió el Sáhara, Franco estaba
inválido y retirado, o inconsciente o muerto, según la fase. Las tropas
españolas se retiraron en 1976, pero no por órdenes de Franco. Lo que
Franco había ordenado en su momento era dar la ciudadanía española a
los habitantes, una decisión que nunca fue desautorizada
internacionalmente. Lo que hizo el régimen postfranquista fue algo
bastante más vil—primero lo hizo, y después lo tapó durante cuarenta
años.
Taparlo lo tapó como se puede, de esas maneras—como se tapa al rey
cuando va desnudo. Los medios públicos (y privados en general) han
ignorado o disimulado la responsabilidad de España y la directa del Rey
en el bochorno del Sáhara, la de entonces y la actual, y siguen
haciéndolo. Porque siguen existiendo, el Sáhara, el bochorno, y la
responsabilidad.
Hoy mismo, en Radio Nacional, hablaban del tema para cubrirlo de tinta
de calamar, viendo que se acerca el 40 aniversario, y le achacaban una
vez más la responsabilidad de este asunto "al franquismo".
Pero, ¿qué rey ha inaugurado jamás su reinado perdiendo un tercio del
territorio nacional?
¿Qué rey ha cultivado luego durante décadas, para más inri, una
"estrecha" e hipócrita amistad con el mismo tirano que se quedó con ese
enorme bocado de sus provincias? Es que es lo nunca visto, si se han
parado ustedes a pensarlo.
Se deja que se cree un problema, a conciencia y con desgobierno, y
luego se bate uno en retirada "porque allí hay un problema."
Pero lo nunca visto es realmente que los españoles esto ni lo ven ni lo
sienten. Cuesta creer que este asunto no haya pasado factura al rey
Juan Carlos. Pero ahí lo tienen. Encima, se ganó durante muchos años un
aura de gran rey y un hacha de la diplomacia española. Si lo hace un
poco mejor, nos quedamos sin las Canarias también.
Es de no creérselo, el ver las motos gigantescas que se le venden a la
opinión pública en este país. De derechas y de izquierdas, todos
encantados con la monarquía. Y quien no esté encantado, no será por
este asuntillo de unas ventas de provincias y unas decenas de miles de
kilómetros cuadrados y de ciudadanos. Que eran moros mayormente, bah—no
españoles de verdad. Lo mismo nos dirían tranquilamente de los
catalanes, si en alguna mesa se firma que mejor conviene retirarse de
ahí, y que se quede con ese embolado quien convenga. Y los DNIs, ya
veremos, que son demasiados. Los saharauis eran menos, y se quedaron
sin su nacionalidad.
Esto es política-ficción. Pero a las mayorías parlamentarias españolas
se las suele llevar del aro de la nariz con mayor facilidad aún que al
resto del rebaño nacional. Así que hagan memoria con el Sáhara. Hay en
este país que pisan precedentes de cosas inauditas, que, además, luego
desaparecen de la historia. Como en Orwell pero con un sistema aún
mejorado:
ocultas
a plena luz del día, sin que el asunto merezca mayor comentario.
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