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jueves, 25 de marzo de 2021

Infiltrados (The Departed): La paradoja del espía / The Spy's Paradox

 

Dos hombres en lados opuestos de la ley están infiltrados — en la Policía y en la mafia— pero hierven la violencia y la sangre derramada cuando la información sale a la luz, y se envía a cada topo a averiguar quién es el enemigo interior. The Departed  (título español: Infiltrados) es una película de Martin Scorsese que explora la 'paradoja del espía', a saber: que la identidad humana es un constructo basado en la interpretación de un rol, y la identidad del espía, más de lo mismo.

 

Infiltrados (The Departed): La paradoja del espía 

https://papers.ssrn.com/abstract=3734412

 

Reference Info: Ibercampus (Nov. 22, 2020)


Date posted: March 16, 2021  


 

English abstract: 

The Departed: The Spy's Paradox

Two men on opposite sides of the law are infiltrated in the Police and in the mafia; violence and bloodshed are rife when the information comes to light, and both moles are charged with the mission of finding out who is the enemy within. Martin Scorsese's film The Departed'explores 'the spy's paradox', i.e. the paradox that human identity is a construct based on the performance of a social role, and so is the spy's identity.

Note: Downloadable document available in Spanish.

Keywords: Dramatism, Espionage, Scorsese, Film studies, Identity, Self

Garcia Landa, Jose Angel, Infiltrados (The Departed): La paradoja del espía (The Departed: The Spy's Paradox) (2010). Ibercampus (Nov. 22, 2020), Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=3734412 


eJournal Classifications




PsychRN Subject Matter eJournals
            

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También aquí: 

_____. "Infiltrados (The Departed)." Rev. of Martin Scorsese's film. In García Landa, Vanity Fea 22 Nov. 2010.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2010/11/infiltrados-departed.html

         2010

_____. "Infiltrados (The Departed): La paradoja del espía." Ibercampus (Vanity Fea) 22 Nov. 2020.*

         https://www.ibercampus.es/infiltrados-the-departed-40367.htm

         2020

_____. "Infiltrados (The Departed): La paradoja del espía." Academia 16 Dec. 2020.*

         https://www.academia.edu/44716860

         2020

_____. "Infiltrados (The Departed): La paradoja del espía." ResearchGate 27 Dec. 2020.*

         https://www.researchgate.net/publication/348201414

         2021

_____. "Infiltrados (The Departed): La paradoja del espía." Humanities Commons 24 Feb. 2021.*

         https://hcommons.org/deposits/item/hc:34623/

http://dx.doi.org/10.17613/npey-7z03

         2021

_____. "Infiltrados (The Departed): La paradoja del espía." SSRN 16 March 2021.*

         https://www.ssrn.com/link/Social-Personality-Psychology.html

         2021

         Social & Personality Psychology eJournal 16 March 2021.*

         https://www.ssrn.com/link/Social-Personality-Psychology.html

         2021

         Film, Media and TV Studies 16 March 2021.*

         https://www.ssrn.com/link/Film-Media-TV-Studies.html

         2021

_____. "Infiltrados (The Departed): La paradoja del espía." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2024.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/Infiltrados.pdf

         2024

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martes, 3 de septiembre de 2019

Comunicado del comisario Villarejo


Alias "Funes el Memorioso":






"Comunicado del comisario Villarejo." Diario 16 (Aug. 2019).*
         2019


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jueves, 7 de marzo de 2019

Quince años después, más sobre el 11-M




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viernes, 23 de febrero de 2018

La implicación de los servicios secretos y del Rey en el 23-F

























Campmany, Emilio. "El soberano impaciente." Libertad Digital 30 March 2014.*
         2014
Cercas,
Javier. Anatomía de un instante.
Barcelona: Mondadori, 2009.
García Landa, José Ángel. "Narratología del 23-F."
In García Landa, Vanity Fea 23 Feb.
2006.
         2006-03-01
_____. "Ills Like White Elephants." In García
Landa, Vanity Fea 3 Sept. 2008.       
         2008
_____. "23-F, la verdad."
In García Landa, Vanity Fea  13 Sept. 2008. (Rev. of Francisco Medina's
book).
         2008 
_____. "Vislumbrando más sobre el 23-F." In García
Landa, Vanity Fea 7 Dec. 2010.*
         2010
_____. "Cuánto cuento el Veintitrés Efe." In García Landa, Vanity Fea 23 Feb. 2011.*
         2011
Hernández, Abel. Suárez
y el Rey.
Madrid: Espasa, 2009. (26 Premio Espasa de Ensayo).
Medina, Francisco. 23F,
la verdad.
Barcelona: Random House Mondadori-DeBols!llo, 2006.*
Mellado, Miguel Ángel. "Para Suárez, estaba claro que
el 23-F era el Rey." Interview with Pilar Urbano. El Mundo 30 March 2014.*
         2014
Moa, Pío. "El 23-F en perspectiva." Libertad Digital 19 Jan. 2011.*
         2014
_____. "Suárez y el 23-F." Libertad Digital 2 March 2011.*
         2014
Muñoz Bolaños, Roberto. 23-F: Los golpes de Estado. Ultima Línea, 2015.
Palacios,
Jesús. El golpe del CESID. Barcelona:
Planeta, 2001.
_____. El 23-F: el Rey
y su secreto.
Madrid: Libroslibres, 2010.
"El Rey, su ayudante Armada, y Múgica (PSOE) dieron el
'golpe' del 23-F contra Suárez, pero Tejero les salió rana y no aceptó la
'lista de los 19'." Un espía en el
Congreso
23 Feb. 2014.*
         2014
Urbano, Pilar. La gran
desmemoria: Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar.
Barcelona:
Planeta, 2014.





Audio

Jiménez Losantos, Federico. "La implicación del Rey en
el 23-F." Audio. EsRadio 31
March 2014.*
         2014
_____. "El Rey y la Operación Armada." Es Radio 31 March 2014.*
         2014
Palacios, Jesús. "Entrevista a Jesús Palacios." EsRadio 27 Nov. 2010.*
         2010



Films


Operación Palace.
TV film. Dir. Jordi Évole. 2014. (Hoax simulating a conspiracy theory).




Video

García-Trevijano, Antonio. "La verdad sobre el
23-F." YouTube (Libertad
Constituyente TV)
24 Feb. 2017.*
         2017







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domingo, 19 de febrero de 2017

Retropost #1477 (19 de febrero de 2007): El/la espía travestí



En esta página, Chevalier Beaumont, o en la Wikipedia francesa, puede leerse la curiosa historia del Chevalier d'Eon, espía travestí que se vio obligado a cambiar de sexo oficial por órdenes de la autoridad... algo que quizá podía hacerse con más facilidad todavía en el siglo XVIII que hoy en día. Me encontré con la historia en este pasaje del libro de John P. Muller y William J. Richardson The Purloined Poe, que explica una alusión de Lacan. Traduzco:

El Chevalier d'Eon era Charles de Beaumont (1728-1810), un oficial y espía de Luis XV apostado en las cortes de Rusia y Londres. Comenzó por disfrazarse de mujer en Rusia para obtener acceso a la emperatriz, y a continuación "se disfrazó" de hombre. Tras hacerlo volver de Londres, donde sus galanterías se arriesgaban a comprometer a la Corte inglesa, el gobierno francés insistió en que mantuviese su disfraz femenino y que entregase ciertos papeles comprometedores. Había mantenido una correspondencia con Luis XV sobre asuntos políticos, y dejó sus Loisirs du Chevalier d'Eon en trece volúmenes (1775). Quizá también aluda Lacan a una correspondencia publicada en París en 1778 titulada "Pièces relatives au démêlés entre Mademoiselle d'Eon de Beaumont, chevalier de l'Ordre Roial & militaire de Saint Louis & ministre plénipotentiaire de France, &c. &c. &c. et le Sieur Caron, dit de Beaumarchais, &c. &c. &c." (Pierre Augustin Caron de, 1732-99). Tras su muerte un examen físico demostró que era en efecto un hombre.

Al parecer propuso Eon, durante la Revolución, organizar una compañía de amazonas, probablemente en el doble o triple sentido de la palabra. Según la Wikipedia francesa, está enterrad@ en el condado de Middlesex... lo que ya casi parece una broma. Ahora están haciendo, por cierto, una serie manga supuestamente sobre el Chevalier que no tiene gran cosa que ver con el original.

Es curiosa la historia del doble disfraz superpuesto (indistinguible de la falta de disfraz, claro, en el caso de un espía). En el teatro de Shakespeare se daban casos parecidos, pero la situación del teatro es muy distinta. Allí el personaje disfrazado ha de interpretar simultáneamente a los dos géneros para el ojo del espectador. En la vida real no hay espectador, si descontamos al propio espía. En el teatro, el disfraz ha de ser imperfecto, de una imperfección invisible para los demás personajes pero visible para el espectador; es un disfraz translúcido. Hasta para un travestí de andar por casa, quizá, sea necesario este doble nivel. Para un espía travestido, sin embargo, el disfraz ha de ser opaco... aunque quizá no fuese tan opaco, porque dice la historia (o rumor) que Catalina la Grande descubrió el sexo de su dama de compañía y quiso aprovecharse, sin éxito. Igual no era tan buen espía el Chevalier, y era más bien un actor...

Dice Goffman que en la vida cotidiana jugamos el papel de actores imperfectos, y que esa es la garantía de nuestra autenticidad:

La doctrina asociada con el marco del comportamiento cotidiano efectivo es que el actor tiene un control incompleto sobre su expresión emocional. Puede intentar suprimir esta fuente de información sobre sí mismo, o falsificarla, pero en esto (presuponemos) nunca puede lograr un éxito completo. Así, por ejemplo, puede contar una mentira directa y descarada, pero mal podrá evitar mostrar alguna expresión de culpa, duda o matización en sus actitudes. Se supone que su misma naturaleza asegura que será así. El que puede ser completamente falso en su trato con los otros puede ser considerado "psicópata" o, Dios nos ampare, "sociópata", y en cualquier caso si le conectamos cables, el polígrafo—nuestra última línea de defensa cosmológica—mostrará que en realidad no contradice a la naturaleza humana. (Frame Analysis 573)

Los espías se ven obligados a ir más allá de estas premisas de la vida cotidiana. Y por tanto ofenden a nuestro sentido de la personalidad y de la naturaleza humana (en el cine no; ahí estamos con ellos). ¿Será necesario ser un tanto psicópata para ser un buen espía, o tener algo de esquizofrenia para alcanzar la perfección del agente doble? Al Chevalier no le podían aplicar el polígrafo, pero muchos lo consideraban un caso de manicomio. ¿Sería por interpretar a la perfección (su doble papel o no papel de hombre)—o por interpretar a la perfección el de mujer? Al final de su vida la gente sí que lo tomaba por mujer, y él mismo... vaya usted a saber.




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domingo, 12 de julio de 2015

Retropost #61: 16 de diciembre de 2004


16 de diciembre

Actividades bloguísticas de hoy: dejo un mensaje en Trafalgar Sur, donde el autor tiene un bonito musing sobre la reflexividad de los blogs y la webbasura. Y pongo otro posting que se dice, en la hueva de Por la boca muere el pez, artículo "El Traje Nuevo del Emperador y el 11-M", sobre los tortazos entre políticos a cuenta de la comisión de investigación del 11-M. A punto estoy de dejar otro en Cocaína intelectual, donde se comenta la película Lobo, pero no lo dejo porque no me gusta el nombre ni la portada con cocaína, mira, uno tiene sus manías. Pero aquí va el comentario sobre la película Lobo anyway:


(Lobo, esquizofrénico):

La película me gustó, recomiendo desde luego ir a verla; no son tantos los cineastas que se han atrevido a ocuparse del tema ETA en este país. Y en general estoy de acuerdo con el comentarista del blog-cocaína en lo tocante a la película. Ahora bien, la película también juega un poco a la equidistancia entre policías y etarras. Yo por supuesto no tengo información al respecto ni sé si la tenía el director de la película, al margen del testimonio del real-life Lobo. Y la equidistancia queda mínimamente justificada porque estamos hablando de tiempos de Franco, etc., y bueno, entre un facha y un terrorista, mejor estar equidistante de ambos, y aún mejor si la distancia es grande; hasta ahí se puede estar de acuerdo. Pero la película no ahonda en la psicología ni motivaciones del Lobo, que resulta ser (me refiero a tal como se le presenta allí) un personaje impenetrable: lo mismo podría interpretarse como un mártir heroico que como un psicópata con personalidad dividida. Este efecto no carece de interés, pero el resultado es que finalmente la película no entra a ver de cerca a este personaje, capaz de abandonar familia, vida y rostro por infiltrarse entre unos terroristas a los que hasta entonces venía más bien apoyando, con el único fin de traicionarlos a la policía. Es una decisión difícil de comprender, y la película no ayuda mucho a explicarla. En ese sentido se queda corta. Pero el retrato de la ambivalencia del personaje tiene desde luego un mérito propio que quizá no lograse otra película que sí nos explicase lo que aquí queda sin explicación.

 

 

Y en ello estaba cuando he conocido a los chicos del blog de estudiantes de la facultad de Filosofía y Letras, ADEFYL, in the flesh, les acababa de dejar un post en su blob para animarlos. y han venido en persona a saludarme; resulta que ya nos medio conocíamos, claro. Faltan foroforofos entre los estudiantes-- no se suponía que esta generación, de libros poco, pero que de nuevas tecnologías mucho? Pues a ver si se van luciendo...







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lunes, 22 de noviembre de 2010

Infiltrados (The Departed)

 

Viendo por fin Infiltrados (The Departed), la aclamada película de Martin Scorsese. Con excelentes actuaciones de Jack Nicholson, en uno de sus satánicos papeles, Matt Damon, Leonardo DiCaprio... y Martin Sheen, que es la segunda película suya que veo este fin de semana. 

El argumento, ya se sabe: "dos hombres en lados opuestos de la ley están infiltrados en la Policía Estatal de Massachusetts y en la mafia irlandesa, pero hierven la violencia y la sangre derramada cuando se descubren cosas,  y se envía a los topos a averiguar la identidad de su enemigo".

Es pues una película de espías, que se adentra bastante terreno en la paradoja del espía. A saber: la identidad es un constructo basado en la interpretación de un rol, y la identidad del espía, más. La identidad del individuo está garantizada por el grupo: la identidad social o profesional, por el círculo inmediato, familia, amistades y círculo laboral del sujeto. El espía infiltrado en un círculo adquiere una identidad provisional que superpone a la suya "auténtica". Pero un buen espía debe ser un infiltrado total, es decir, ser parte activa de la organización o círculo en el que se inflitra, y trabajar para él tanto como para quien le envía a espiar. Por eso el espía tiende por definición al caso del agente doble, y triple, y cuádruple—según cuál sea la maniobra informativa en concreto para la cual esté utilizando los recursos de que dispone provenientes de cada una de sus dos identidades básicas. Esta tendencia se agudiza si su identidad originaria o básica es dudosa, endeble, problemática o inestable—caso frecuente que tal vez le haya llevado a convertirse en espía, to begin with.  La amenaza de recursión al infinito, o de reducción al absurdo del papel del espía, es lo que podemos llamar la paradoja del espía.

Este es el tema de la película y de su original del cual es un remake, la película de Hong Kong Asuntos infernales (2002). Pero dice Roger Ebert que "I am fond of saying that a movie is not about what it's about; it's about how it's about it. That's always true of a Scorsese film." ("Me gusta decir que una película no va sobre lo que va, sino sobre la manera en que va sobre lo que va. Eso siempre es cierto sobre las películas de Scorsese"). Aquí vemos las vidas paralelas de dos chavales del barrio pobre de irlandeses en Boston. Vemos cómo los dos crecen para volverse infiltrados, uno en la mafia, el otro en la policía.
Colin Sullivan (Matt Damon) y Billy Costigan (Leonardo DiCaprio) compiten en desenraizamiento, en habilidad a la hora de mantener su doble juego, y en capacidad de intriga para atrapar a su sosia o imagen especular. También compiten en la historia sentimental como amantes de la misma psicóloga (con poca psicología aplicada, ella) y, símbolo de la intercambiabilidad o precaria identidad que los une, serán los dos (o quizá sólo uno de ellos) padres del niño de su chica. El juego doble del adulterio se cruza aquí con el de la falsa identidad, y tampoco la psicóloga Madolyn sabe muy bien a qué juego está ella jugando.

El juego del espionaje genera de por sí infiltración y agentes dobles, y ninguna organización está inmune. Se crean divisiones internas, suspicacias entre agentes, al saber que hay un inflitrado, pero también al saber que hay unidades especiales con información privilegiada: los policías son espiados por policías, y de hecho esto lo utilizará Colin Sullivan (encargado de "encontrarse a sí mismo" en la policía) para seguir la pista a Costigan, a través del capitán Queenan (Martin Sheen) que fue quien le reclutó para el trabajo.

Un par de buenos párrafos de la reseña de Roger Ebert:

"La tensión de la historia, que es considerable, se basa en la naturaleza humana. Tras varios años, ambos hombres llegan a identificarse con los hombres a los que engañan, y a desear su aprobación. Esto puede ser una variante del síndrome de Estocolmo: de hecho, lo vemos todos los días en políticos que se consideran servidores públicos aunque de hecho son ladrones. Si vas a ser un gángster convincente, tienes que estar preparado para cometer crímenes. Para ser un poli convincente, tienes que estar preparado para atizarles a los malos, incluso a algunos que conoces. Protege a tus auténticos jefes, y te harás sospechoso. Infiltrados da una vuelta más de tuerca porque tanto uno como otro sólo es conocido por unos pocos de los hombres del bando para el que trabaja. Si matan al jefe de Billy Costigan, al capitán Queenan, ¿quién puede testificar que Billy es en realidad un policía?
    A este círculo vicioso se le añaden unas ingeniosos niveles adicionales con los artefactos modernos de los teléfonos móviles y los ordenadores. Cuando se cruzan las trayectorias de los dos infiltrados, como acaban por hacer, ¿terminarán a uno y otro lado de la misma llamada telefónica? Cuando los polis sospechan que tienen un informador entre ellos, ¿qué pasa si le asignan al informador que se encuentre a sí mismo? Las trampas y traiciones de la vida encubierta quedan dramatizados en uno de mis momentos favoritos, cuando le dicen a uno de los personajes: "Te di la dirección equivocada. Pero fuiste a la que era".

Y una nota sobre la reflexividad inherente a las películas de espías: vemos actuación sobrepuesta sobre actuación, una espesa capa de láminas de significado, como en las comedias de Shakespeare cuando hay teatro dentro del teatro, o cuando (en Twelfth Night o en As You Like It) hay travestismo complejo, y un muchacho interpreta el papel de mujer disfrazada de hombre. La duda sobre la sustancia de la identidad acecha:

"Hemingway decía que si te sientes bien después, has hecho bien, y si te sientes mal es que has hecho mal. Colin y Billy se sienten mal todo el rato, y así sus vidas suponen una actuación que es una mentira. Y esta es la clave para las interpretaciones de DiCaprio y Damon: por la naturaleza de las películas creemos que la mayoría de los personajes actúan o hablan por sí mismos. Pero virtualmente en cada momento de esta película, excepto en unas pocas escenas clave, ellos no lo hacen. Los dos actores transmiten este conflicto interno atormentador de de modo que lo notamos y sentimos, pero no lo vemos—no van agitando banderas para llamar la atención sobre sus engaños" (Ebert).

Uno de los límites ideales de la paradoja del espía se da cuando (una vez destruido su anclaje secreto y precario en la organización que lo envió), el espía se encuentra abandonado en tierra enemiga, que es donde tiene ahora la identidad más sólida. Como el Enrique Cuarto de Pirandello, atrapado en su propio juego y obligado a seguir interpretando para siempre el papel que creía que podía interpretar—la máscara ahora pegada a la piel, y convertida en nueva cara.La tentación aquí es, pues, la inversión de papeles– muerto el satánico capo Frank Costello, y toda su banda—y una vez eliminado su alter ego o mala conciencia de un sorprendente tiro en la frente que le dan sus "compañeros", Colin Sullivan puede pasar ahora por un agente limpio y recto—en caso de que algo se descubra de sus trapicheos, siempre podrá decir que era un infiltrado en campo enemigo.  Peligra la identidad delincuente de Sullivan, igual que peligraba la identidad policial de Costigan debido al carácter secreto de su misión, que lo desvinculaba de casi todos los policías. La identidad es un sistema de información, y lo esencial es asegurar su coherencia. Si ciertos anclajes se eliminan, la coherencia de la identidad del espía puede verse súbitamente alterada. Y parece que esa va a ser la resolución de la película, pero hay un hilo suelto, claro—Colin Sullivan no ha matado a su novia, aunque Costigan le ha revelado a ella la secreta identidad criminal de Colin. Y quizá no la ha matado porque (con ella) no está actuando al cien por cien, sino sólo al cincuenta por cien (como hace ella con él, por otra parte, otra infiltrada). Y quizá o quizá no es ella la que contacta con el último peón suelto, el teniente del servicio secreto, socio del difunto capitán Queenan—que sin dar mucha conversación sorprende a Sullivan y le vuela la cabeza sin darle tiempo a resolver sus crisis de identidad. Muertes simétricas, también, con la de Costigan.

Con lo cual este último policía-sorpresa (Mark Wahlberg) se convierte, claro, en un asesino de policías (aunque fuese de un policía falso, no se sabía) y en un vigilante que es a la vez policía, juez y ejecutor. Una figura quintaesencialmente americana, claro—el justiciero fuera del sistema. Porque el sistema genera su propia corrupción, y su propia imagen especular o negativa, su alter ego indeseable. Y cuando no lo hace por extrusión, lo hace por intrusión. El funcionario corrupto, el político corrupto, son a la vez probos ciudadanos, y también son infiltrados más o menos activos, enviados por sí mismos,  o activados en momentos clave por sus redes de contactos para mover un papel que no moverían en otras circunstancias, o para aplicar una ceguera selectiva y puntual. Y volver luego a ser quienes eran, o quienes creen que son.





Otra película sobre infiltrados y sobre la paradoja del espía que he comentado antes por aquí es Lobo, de Miguel Courtois, que va sobre la infiltración en un comando etarra del famoso agente doble que respondía (o no) a ese alias. Y otra más es Munich de Steven Spielberg, sobre los terroristas antiterroristas de los servicios secretos israelíes.

Sobre la manera en que los secretos a la vez constituyen parte importante de la realidad y a la vez hacen inestable la realidad, puede leerse el artículo "Secretos, anagnórisis, retrospección, realidad". Pero sobre la lógica o doble lógica del espionaje, y de los juegos de estrategia y simulación a que conduce, hay que leerse (y es imprescindible) el libro de Erving Goffman Strategic Interaction. Aquí hay un comentario parcial: "Teoría paranoica de la observación mutua". Infiltrados va más allá de la mera película de espías, pues la inseguridad del yo alcanza límites metafísicos y analíticos. Llega a la categoría de película goffmaniana. Y también es más cosas, y tiene otras facetas, como todo el mundo.

 
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domingo, 14 de noviembre de 2010

Fair Game (Caza a la espía)


Bastante recomendable es esta película, sobre el montaje de la guerra de Irak. Es película histórica sobre el caso de la espía Valerie Plame, y su marido Joe Wilson, que se vieron envueltos en las maniobras de la administración Bush para montar pruebas falsas que justificasen la guerra, y las denunciaron. La película, siendo estrictamente histórica, presenta los hechos la perspectiva de Plame y su marido, pues está basada en sus libros respectivos, escritos tras el caso, que fue muy sonado. Muy a cuento viene verla ahora que nos cuenta Bush junior en su autobiografía que él no estaba a favor de la guerra pero que sus colaboradores sí. Parece claro que en gran medida Bush se dejaba llevar, desde luego dejando los detalles a sus asociados. Claro que también dice cómo le cuenta a su papá que ha invadido Irak. Menuda cura para el Edipo. 

Traduzco a continuación la reseña de Roger Ebert, del Chicago Sun-Times, que me parece reveladora de cómo se ve esta película en Estados Unidos:

Parece reducirse a esto la cuestión: la administración Bush había decidido ir a la guerra en Iraq. Buscando a toda prisa razones que justificasen la guerra, dio con unos informes de que una nación africana, Niger, le había vendido uranio a Iraq. Se envió a Joseph Wilson, antiguo embajador en Niger, a buscar pruebas. No encontró ninguna. De hecho, encontró que tales ventas habrían sido físicamente imposibles.
Su informe se ignoró. Fuimos a la guerra. Se citaron las inexistentes ventas de uranio. Wilson escribió un articulo en el New York Times dando cuenta de lo que había hallado, o no hallado, en Niger. En un intento de desacreditarlo, alguien de la administración le filtró al columnista del Chicago Sun-Times Robert Novak que la esposa de Wilson, Valerie Plame, era agente de la CIA.

El asesor de Cheney, Scooter Libby, fue juzgado y condenado por obstrucción a la justicia y perjurio, se le impuso pena de cárcel, y su pena fue rápidamente conmutada por Bush. Cheney se indignó porque no lo indultasen directamente. En la película vemos que Plame, utilizando una serie de alias, llevaba redes secretas de informantes en Bagdad y otras ciudades de Oriente Medio. Cuando la administración le levantó la identidad secreta, varios de sus informantes fueron asesinados, algunos informes dicen que 70. Entonces los apagafuegos de Bush filtraron la historia de que sólo era una "secretaria" de la CIA.

Aún se siguen apagando fuegos. Fair Game (Caza a la espía), de Doug Liman, basada en libros de Valerie Plame y Joseph Wilson, y protagonizada por Sean Penn y Naomi Watts, es extraordinariamente atrevida para ser una ficcionalización basada en hechos reales. Usando nombres auténticos y muchos hechos factuales, sostiene que (1) Saddam Hussein no tenía armas de destrucción masiva; (2) que la CIA lo sabía; (3) que la Casa Blanca lo sabía (4) que los planes de Cheney y sus neocons de la Casa Blanca exigían una invasión de Iraq a cualquier precio, y (5) que, por tanto, se ignoraron los hechos y fuimos a la guerra con razones falseadas.

Bien. Eso es lo que dice la película. Sin duda habrá disensión. A poca gente le gusta que los retraten como mentirosos y falsificadores. Lo que me pasma es que Fair Game no juegue al juego de usar nombres ficticios. Están todos ahí delante, incluyendo a Cheney ordenando personalmente que falsifiquen los informes secretos.

Naomi Watts se parece increíblemente a la auténtica Plame, pero eso es cuestión menor; lo que me resultó atractivo fue el tono serio y competente de su interpretación de Plame, que no se ve a sí misma como una heroína sino como una especialista cualificada. Tiene escenas en las que deja derrumbados a otros personajes diciéndoles lo que sabe de ellos y cómo puede usar esa información. Sean Penn interpreta al embajador Wilson, más combativo que su esposa, despechado por  la manera en que los filtradores del gobierno intentan destruirlos. La película es realista sobre las maneras en que casi de deshizo el matrimonio Plame-Wilson.

Lo que funciona bien es lo directa y factual que es Fair Game. No es una película panfletaria, un ataque airado. Wilson y Plame aparecen los dos como leales empleados del gobierno, no especialmente politizados hasta que descubren la información que no debían. Se sugiere que si el gobierno Bush no hubiese suprimido su información y no los hubiese ensuciado, podría no haber habido guerra de Irak, y millares sin cuento de vidas se habrían salvado.

Este tema ha estado tan envenenado por la desinformación que parece casi imposible una discusión racional. Supongo que la pregunta pasa a ser, ¿cómo de bien funciona Fair Game como película? Sospecho que funcionará mejor cuanto más entres a la sala estando de acuerdo con ella. El retrato que hace del matrimonio Wilson-Plame es muy personal, basado en personalidades en conflicto sometidas a presión. Penn interpreta a Wilson como un idealista calenturiento, movido por la indignación. Watts hace de Plame una espía ideal: guarda secretos, se esconde, va por debajo del radar. Quizá preferiría que su marido hubiese sido "buen soldado" y se hubiese tragado lo que pensaba. Se ven rodeados por la atención de la prensa, y se encuentran ella con su trabajo en la CIA denigrado por los apagafuegos de Bush, y con sus contactos en el extranjero arrojados a la basura. Obviamente, Joe no impidió la guerra. Si se hubiese callado, el trabajo de ella en la CIA no se habría destruido.

Un elemento interesante de la versión que da la película es la desorientación total de George W. Bush. En esta versión, es posible que no se diese cuenta de lo defectosa que era su información sobre Niger. El que mueve los hilos es Cheney. Esa es la narración colectiva que se desprende de una serie de películas, como Nothing but the Truth de Rod Lurie y W. de Oliver Stone. Se deduce que quiso que indultasen a Scooter porque Scooter actuaba siguiendo órdenes suyas. Es improbable que Scooter hubiese actuado por cuenta propia.


De las que he visto últimamente sobre la guerra de Irak, también recomiendo Green Zone, de Paul Greengrass—película de acción mucho más convencional, y más ficcionalizada, pero que a su manera sí denuncia también de manera adecuada el colosal (y a la vez transparente) montaje que rodeó la guerra de Irak. Eso fue lo más curioso: una falsificación a la vez tan trabajada y tan visible, para quien quisiera verla, claro. Algunos de los momentos más memorables de la película tienen que ver con Joe defendiendo su postura (idealismo intransigente, podríamos decir) frente a la actitud más acomodaticia de Valerie, que está dispuesta a dejar que el gobierno alegue pruebas falsas sin salirse ella de su papel—para ella es más importante la seguridad de sus contactos, y mantener su trabajo ordenado, antes que el asunto global de si va a engañarse al país para embarcarlo en una guerra. Es lo que se entiende por una buena funcionaria. Por suerte hay por ahí algunos bocazas irresponsables como su marido, que defienden los valores subyacentes de la república americana. Citaba Joe a Benjamin Franklin que le preguntaba una señora, ¿qué tipo de gobierno es el que nos dejan, señor Franklin? —"Una república, señora, si saben cuidarla".

Que ya hace falta cara dura, mover  insinuaciones de nepotismo contra Plame, para hacerle el juego a un presidente de los USA que era hijo de otro presidente de los USA.

Quizá requiera algo de explicación el título, que es un juego de palabras ignorado en su traducción a la española. Fair game se refiere por una parte (con un toquecillo machista) a que Valerie Plame está buena, y que se puede ir a por ella (la secretaria entre ejecutivos, vamos). Por otra parte, se refiere a que "se abre la veda" para atacarla, que se le pueden echar los perros (y de eso va toda la segunda mitad de la película), o entregarla a la prensa: su pesadilla era verse en la portada de Vanity Fair. Y por último también se refiere a juego limpio, el que intenta practicar aquí sobre todo Joe Wilson, y el que no caracteriza precisamente a la administración Bush y a todos los que están interesados en seguirles el juego y dispuestos a sacrificar la verdad en favor de los intereses de la guerra y de ni se sabe quién.

Quizá a algunos ofenda en América, y quizá también aquí—desde luego en mi fila se levantó y se fue la mitad del público, no sé si porque estaban a favor de la guerra de Irak o porque se mareaban con la cámara, muy movida a veces. Se mezclan con habilidad muchos estilos de filmación—documental (con imágenes auténticas a veces, de los medios), película de acción y thriller político, con un resultado muy eficaz.

Fair Game. Dir. Doug Liman. Screenplay by Jez Butterworth and John-Henry Butterworth, based on the books The Politics of Truth by Joseph Wilson and Fair Game by Valerie Plame. Cast: Naomi Watts (Valerie Plame), Sean Penn (Joe Wilson). Music by John Powell. USA: Summit Entertainment, 2010.


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