Mostrando entradas con la etiqueta Éxito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Éxito. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de abril de 2017

Retropost #1587 (30 de abril de 2007): Night Thoughts



Esta noche me ha dado insomnio, y mientras daban las cuatro y las cinco y las seis, me he puesto a leer una revista académica que había acarreado conmigo hasta el pueblo, y vaya, veo que—ostrás—aparezco nombrado en ella; habla de un artículo que debí escribir por el 2000, resultado de lecturas y preocupaciones que habían empezado cinco años atrás. Increíblemente retrasado el volumen (la academia va a paso pausado), el artículo acabó apareciendo en 2005, y la reseña en 2006, y yo me la leo ahora. Dice ahí que mi artículo es "iluminador"—viene bien esa iluminación para los night thoughts. Y me lo leo ávidamente a ver qué más dice de mí. Qué bien, descubrir una reseña favorable así por sorpresa, sobre todo teniendo en cuenta que llevaba esa revista en la cartera a dondequiera que iba desde hace meses y aún no me la había leído.

Pero mientras sonaban las horas del reloj de la iglesia, casi notaba yo que no me animaba la reseña. Cierto, decía poco más de mí, hablando de un volumen colectivo Supongo que me incluye entre la lista de "distinguished contributors" que colaboraron con la editora del volumen. Si me hubiese dado más jabón la reseña, igual me hubiera animado la noche. Pero más que nada me entra un sentimiento de vacío que creo que al menos, ese sí, me dará tema para un post. Un poco de vacío por el hecho de que mis relaciones con la editora, catedrática de mi departamento, hayan ido de mal en peor en estos años desde que escribí este artículo.

Y me veía yo leyendo esta escueta reseña sobre mis actividades, que no creo que anime a nadie a leerme por favorable que sea. Era triste, verme leyendo la reseña con insomnio en mi pueblo, sin que nadie supiera nada del asunto. Quizá el reseñista también estaba insomne, leyendo una reseña sobre él. Quizá ni siquiera fuese favorable esa reseña. Una vez me leí un libro del reseñista, hace años: un libro sobre ficción futurista. Ahora se me hacía raro que él hubiese leído algo mío, y sobre todo que yo estuviese leyendo sobre esa lectura con tal sentimiento de la vanidad de todas las cosas (incluida la vanidad). Se me hacía poca cosa, incluso siniestra, que hubiese cosas que yo hubiese escrito y que estuviesen almacenadas en estantes oscuros, en una biblioteca cerrada. O, en América (estaba publicado en Nueva York el libro) quizá abiertas aún las bibliotecas… no, ya es de noche también en América, y en cualquier caso, los libros estarán cerrados, siempre está el texto a oscuras en un libro cerrado. Y qué pocas veces se abrirá, y qué escaso efecto tendrá cuando se abra.

No creo (aunque igual me equivoco) que se escriban muchas más reseñas sobre mis libros; los libros tienen su momento y su efecto, y luego pasan a la noche de los tiempos. La literatura es una ilusión que nos mantiene escribiendo, pero el escrito, la mayor parte de las veces, ya acaba de morir en el momento en que sale de tus dedos; el texto queda ahí al acecho por si alguien quiere pensarlo, pero normalmente nadie querrá. Dejamos tras de nosotros una estela de texto (creemos) pero pronto vuelve el agua a quedarse tranquila, y la biblioteca, sumergida.

Y el artículo… ¿de qué iba? Me acuerdo de que comentaba el cuento "Navidad" de Nabokov, cómo un padre estaba atormentado por su hijo que acababa de morir, y pensaba angustiado en las pisadas que aún quedaban marcadas de sus juegos, enterradas bajo la nieve. Había otra imagen: las colecciones de mariposas que dejó Nabokov en Rusia al irse, y cómo esperarían sin que nadie se ocupase de ellas durante años, o serían destrozados los clasificadores de cristal. Como para animar a cualquiera: me daba la impresión de que todo lo que escribimos es como dejar colecciones de mariposas almacenadas. O de sellos, casi igual de siniestro—me encuentro en el estante con la colección de sellos que empecé a hacer de crío, no la había visto en treinta años. Cuántos años coleccionando sellos para nada. Por lo menos me entretuve mientras los despegaba de las cartas, pero ahora apenas me reconozco en ese filatelista.

Y he pensado en mirar esta noche de insomino, con esta sensación de vacío que me había dejado mi reseña, los álbumes de fotos que había al lado del de los sellos, pero no lo he hecho. Tanto tiempo congelado; nos da la ilusión de que está almacenado en alguna parte. Pero es la realidad que sólo existe en cuanto la miramos (como decía Berkeley, y dicen ahora unos cuantos cuánticos, que sucede con toda la realidad). Alguna noche de insomnio existe esta realidad de los libros que normalmente no abrimos y de las fotos que normalmente no miramos, y de los recuerdos que normalmente olvidamos. Si todo va a pasar al olvido, normalmente aplicamos la estrategia de que pase cuanto antes. Es la vida que es un suicido simultáneo—pasando directamente al olvido, por no dar una vida póstuma a los resucitados que a veces se levantan en medio de la noche. Para qué haremos tantas fotos, tantos vídeos caseros, si la experiencia de verlos es terrorífica. El pasado que va con nosotros nos transforma en muertos vivientes—sobre todo cuando nos encontramos inesperadamente con viejos conocidos, primos con quienes no nos tratamos desde hace tiempo. En los funerales pasa—todos somos los difuntos.






—oOo—

sábado, 4 de febrero de 2017

Buen posicionamiento. Excelente posicionamiento.


Buen posicionamiento: estoy en el puesto 460 de entre los académicos más leídos este año en ciencias sociales y humanidades en este repositorio, Social Science Research Network (el mayor del mundo de estas áreas: podría estar si quisiese en el puesto 300.000, por ejemplo).


Buen posicionamiento


Y excelente posicionamiento en otro parámetro: estoy (desde hace más de un año) el número 7 por número de artículos aceptados. Que son (aquí) 288, más otros 58 artículos "no académicos".


Excelente posicionamiento


Un detalle a observar: Todos los autores que están por delante y alrededor de mí son economistas, juristas, sociólogos, etc. De entre las filologías y otras humanidades soy sin duda el más prolífico de los aceptados aquí. Y uno de los más leídos.


—oOo—

lunes, 21 de noviembre de 2016

Retropost #1236 (21 de noviembre de 2006): Un pionero de los blogs


Un pionero de los blogs

Publicado en Blogs. com. José Ángel García Landa

Jorn Barger fue uno de los primeros bloggers, hace unos diez años, y acuñó el término "weblog". Compartimos varias aficiones: los blogs, Kate Bush, James Joyce... Tiene un artículo en la Wikipedia  donde narran además sus polémicas posturas (en América) sobre Israel y sus políticas. Yo venía leyendo desde el año pasado su blog (o "weblog") Robot Wisdom, donde ya no ponía más que enlaces a lo más interesante que se encontraba por la red, sin comentarios. Ahora lleva un par de meses sin actualizarlo; no es tampoco la primera desaparición. Este artículo de Wired de hace dos años narraba cómo Jorn Barger estaba sin casa, sin ingresos, viviendo de limosna... e intentando relanzar su blog tras perder el dominio. Lo hizo, durante un par de años; estaba intentando vivir sin gastos, con un dólar al día. Me temo que se ha hundido otra vez en la miseria... ¿quizá para siempre? Antes iba pidiendo con un cartel que decía "Inventé el término 'weblog'. Nunca gané un duro". Tampoco lo intentó mucho... Me pregunto si esta vez también ha desaparecido de la gentesfera, quizá para convertirse en el John Gawsworth de la red. El éxito en Internet es éxito virtual, y poco tiene que ver con lo que suceda de teclas para afuera. (Otro corolario, quizá, también de Barger: "cuanto menos interesante es tu vida, más posteas"). ¿Ahora, a quién le deseo una vida interesante?





Etiquetas: , ,


—oOo—

martes, 13 de septiembre de 2016

Una foto de la playa

Una foto de la playa


Una de las 46.000 y pico fotos de mi fotoblog en Flickr. Creo que ostento varios récords como fotoblógrafo:

- El récord de las muchas fotos: no veo muchos fotoblogs con 46.000 fotos. Bueno, no veo ninguno. Le dije a un amigo que si bien son de baja calidad, la cantidad también importaba—pero al parecer lo había entendido yo mal, lo que importa es el tamaño, no la cantidad.

- El récord de los pocos comentarios. Cinco o seis, entre todas las fotos. Pocos pocos son. ¡Alguno me puso mi madre, menos mal! Y no es que me falten visitas, que allí no tengo ningún récord pero más de un millón de visitas sí que tengo.

- El récord de los menos favoritos. No sé si diez fotos mías, de las 46.000 y pico, habrán merecido la atención de ser puntuadas positivamente por alguien. Eso también es un récord —de no éxito— y se mire como se mire, destaca por lo inhabitual.

- El récord combinado. Busquen y no encontrarán otro fotoblog con tantas fotos que tenga a la vez tan pocos favoritos y comentarios. Esto rompe las estadísticas, y (falsa modestia aparte) lo considero una anomalía.

- Finalmente, el récord de persistencia. Con esta cantidad de trabajo invertido, y este éxito popular conseguido, hay que concluir que tengo mucha afición, o mucha persistencia, o que me da igual lo que la gente piense de mis fotos (esto último no es cierto del todo).

Se aceptan interpretaciones de estos hechos. Y, en fin, a falta de obtener éxito más tangible en otros campos de la fotografía, me tendré que consolar contemplando el palmarés de estos récords.



—oOo—

domingo, 4 de septiembre de 2016

Principales autores por número de artículos

De entre los "top 30,000 authors per number of papers" según Social Science Research Network, el repositorio académico más importante de humanidades y ciencias sociales, éstos son, o somos, los dieciocho primeros:


Top 30,000 authors per number of papers

Sigo el número 7 desde principios de este año, el puesto más alto que he alcanzado (y alcanzaré) según este criterio. 

 

Ya me perdonarán que insista, pero para mí es un logro.

 

En otros parámetros, en unos puestos pierdo y en otros gano. Pero en uno de ellos que es quizá el principal, el posicionamiento por número de descargas, también sigo subiendo en pendiente constante; mi "author rank" está ahora en el puesto 1584. De entre 300.000, no está mal, visto que un éxito de lecturas nunca he sido:


Subiendo el Author Rank



Esta es mi página de publicaciones en la SSRN. Seguiremos dando guerra con ella una temporada, manteniendo el puesto o incluso mejorándolo en la medida de lo posible.

 

Toco techo en el puesto 5

 —oOo—

 

 

 

miércoles, 15 de junio de 2016

Memorable Equinox

Una conjunción tan memorable como aquella de un paraguas y una máquina de coser en la mesa de un quirófano—se me juntan encima de la mesa un trabajo sobre Krapp's Last Tape y un Royalty Statement de la editorial Brill.

No sabía yo que había publicado con la editorial Brill, pero al parecer sí—un libro hace veinte años, or thereabouts. En todo caso, si alguna vez vendió algo, dejó de vender tiempo ha—las royalties que devengo en 2015 suman 0.00 euros. Es peor que cuando Krapp/Beckett examina el éxito de sus obras literarias, tras sentir en sí el fuego de la creatividad:

"Seventeen copies sold, of which eleven at trade price to free circulating libraries beyond the seas. Getting known."

Bueno, creo que Beckett vendía más que Krapp, como éste ha vendido más que yo. Y por qué no volver a poner la cinta completa, ahora que estamos de retrospectiva:

"KRAPP. Just beeen listening to that stupid bastard I took myself for thirty years ago, hard to believe I was ever as bad as that. Thank God that's all done with anyway. [Pause] The eyes she had! [Broods, realizes he is recording silence, switches off, broods. Finally.] Everything there, everything, all the— [Realizes this is not being recorded, switches on.] Everything there, everything on this old muckball, all the light and dark and famine and feasting of...  [hesitates] ... the ages! [In a shout.] Yes! [Pause.] Let that go! Jesus! Take his mind off his homework! Jesus! [Pause. Weary.] Ah well, maybe he was right. [Pause.] Maybe he was right."

Here I end this reel, etc.



—oOo—

martes, 15 de diciembre de 2015

Ser leído


Aparte de ser muy leído en el sentido de tener muchas lecturas, soy un ser muy leído en el sentido de tener muchas lecturas. Según ResearchGate, esta semana soy el autor más leído en sus secciones de Literatura y de Estética (bueno, "Literature" y "Aesthetics", que allí el inglés es where the action is).

Captura de pantalla 2015-12-15 a las 21.31.03
Sí, también por razones estéticas se me lee:

Captura de pantalla 2015-12-15 a las 21.30.39

ResearchGate tiene por cierto ocho millones de académicos usuarios. No estamos hablando de que sea el más leído de mi departamento, aunque también pasa esto con cierta frecuencia:

Captura de pantalla 2015-12-15 a las 21.31.22
Me dirán que es vanidad comentar estas cosas, pero oigan, más presumidos salen los autores superventas en televisión quitándole importancia a lo mucho que venden y a los premios que les dan, y como si no fuese la cosa con ellos. Y rara vez se les echa en cara prestar atención a la atención que les prestan. Me pregunto por qué será. En todo caso, con qué elegancia lo llevan los tíos, en plan como decía Dylan, "I can't help it if I'm lucky..."

Por otra parte, recomienda Adam Smith, en su Teoría de los sentimientos morales, pasarse un poco de autoestima. Mejor que quedarse corto. Dice, y cito, que "nadie ha sido jamás estimado en más de lo que se estima a sí mismo." Este consejo lo vengo siguiendo incluso antes de conocerlo siquiera, recuperando el tiempo perdido por si alguna vez pequé de molesta modestia. Y sigue Mr. Smith:

En casi todos los casos, es mejor mostrarse un poquito orgulloso de más, que demasiado humilde. Y, en el sentimiento de la autoestima, algo de exceso aparece, tanto a la persona misma, como al espectador imparcial, como algo menos desagradable que algo de defecto. (p. 308)

Es un defecto que procuro no tener, ya me dirán si lo consigo.






—oOo—

sábado, 31 de octubre de 2015

Que no gusto


Hace ya tiempo que nadie se muere por mis huesos, si alguna vez se ha dado el caso de tales fallecimientos, pero me refiero a otra cosa, a mi mente, "that's more myself" como decía Carew. Tampoco gusta, o al menos no gustan sus excrecencias, ya vayan sobre arqueología cognitiva, comentario político, narratología, guerra civil o semiótica teatral. No gusto ni por casualidad. 

Me refiero en concreto a mi falta total de éxito en el Facebook de la Facultad de Filosofía y Letras, cuya creación como espacio interactivo celebré en su momento. Como puede verse ahí, soy el mayor participante o aportador, con diferencia, pero nunca he obtenido el menor eco ni respuesta, y todo lo que digo, lejos de dar lugar a comentario o conversación, cae en el más atronador silencio. Y nadie le da a "me gusta" ni por equivocación—cosa que no pasa con cualquier otra cosa que cuelgue cualquier otra persona, vaya sobre arqueología cognitiva, comentario político, narratología, guerra civil o semiótica teatral. Tanto me ha llamado la atención que he puesto este comentario en el mismo Facebook:


Obsérvese una regularidad en este Facebook: Ninguna publicación mía gusta a nadie, y todas las no mías gustan a varias personas. Es para desanimarse, ciertamente. ¿Me desanimaré? Ya veré.

Aunque reconozco que tampoco es el tipo de comentario que, aunque sea cierto y certero, vaya a gustar. Todo tiene su momento, y seguramente pasará esta fase del Facebook facultativo, como tantas otras, y a otra cosa mariposa—sobre todo visto el éxito.

Lo mismo podría decirse, por cierto, de los comentarios en el blog Vanity Fea—ningún artículo (y llevo más de siete mil, o de quince mil si prefieren) recibe ningún comentario, jamás, desde hace muchos años. ¿Casualidad? Seguramente, pero me viene a la mente ese dicho según el cual incluso los paranoicos tienen enemigos, aunque no venga a cuento para nada.

Y algo parecido sucede con mi fotoblog en Flickr, uno de los mayores del barrio, con cuarenta mil fotos. Aparte de un puñado de aprecios de mi madre o de algún amigo (¡gracias!), la proporción de "me gusta" es allí también escandalosamente baja, pero baja de romper récords. Diez comentarios en cuarenta mil fotos, mientras que cualquier otro fotoblog tiene gran número de comentarios y loas por foto, es para pensárselo seriamente. Y en ello estoy, supongo, viendo que escribo esto.





—oOo—

viernes, 3 de abril de 2015

Rozando el máximo en el SSRN

Estoy a estas alturas rozando no exactamente el máximo, sino mi máximo. Estos gráficos miden mi posicionamiento este mes en el SSRN, el mayor repositorio mundial de humanidades y ciencias sociales. Y se aprecia cómo (mucho me temo) he tocado techo ya en alguno de los parámetros. Llegando muy alto muy alto, como Lucifer, no sé si le di a la caza alcance, pero he llegado a estar este mes pasado en el puesto seis—y ahora desciendo al siete. De ahí al puesto cuarenta mil no va sino un pasito, en este tipo de ránking.


Cuadro 1:

Captura de pantalla 2015-04-03 a la(s) 11.46.18



Otra presentación, con nombres y apellidos, del ránking mundial por número de artículos de este último año:


Cuadro 2:

Ránking mundial por número de artículos este año


Ránking mundial por número de total de artículos. Este es un posicionamiento más sólido, y ahí sigo subiendo, mientras no se diga lo contrario. Estoy a fecha de hoy mismo en el puesto 15—algún chinche diría que en el 16:

Cuadro 3:


Ranking mundial por número de artículos


Pero no. En el 16 estuve el mes pasado, como acredita este otro gráfico, y estoy, efectivamente el número 15:

Cuadro 4:


Remontándome al puesto 15 


Eso en volumen de producción (digamos). El propio cuadro 3 muestra la distancia que media entre escribir mucho y ser muy leído o muy citado.  Se me ocurre otro cuadro resultante de cruzar estos datos en  el que estaría bastante mal posicionado—entre los muy escribidores y poco leídos, frente a los poco escribidores y muy leídos que ocuparían los primeros puestos de un ránking más interesante.  Por parafrasear a Gracián: los breves, si muy citados, dos veces buenos.

(Y vamos a suponer, convención académica universalmente aceptada, que si te citan es para bien. O, más bien, por traer a la luz los presupuestos inconfesos de estos ránkings académicos: que hablen de ti, aunque sea mal. Con tal que dejen constancia y cita).

Bien, y un último gráfico al respecto. Otro donde se ve un punto de inflexión, me temo que definitivo, en esta carrera mía (April is the cruellest month). Es un dato que también se ve en el cuadro 3, pero ahora presentado en forma de gráfico. Es el posicionamiento más fiable que se extrae de este sitio—no por trabajo invertido, sino por resultados obtenidos, es decir, por número total de descargas. La proporción ya he dicho que juega en contra mía; me he trabajado mucho el SSRN para obtener proporcionalmente un posicionamiento por resultados siempre inferior a mi posicionamiento por trabajo hecho. Pero a vista de pájaro no es un puesto malo, así a nivel mundial. Por un breve momento (marzo de 2015 fue en este sentido la cima de mi carrera) logré posicionarme entre los dos mil autores más leídos—en el puesto 1982. Me hacía ilusión llegar al 1961, pero ya no podrá ser, pues aquí también se ve cómo tocamos techo y emprendemos el descenso, en suave pendiente, hasta que nos convertimos en la sombra del perro de alguien. Y de ahí hay nada hacia la nada y el olvido, destino común de todo humano empeño, y del cosmos en general.

Cuadro 5:


Tocando techo en 1982


Qué alegre subía, ese pequeño gráfico...


Pero voy a terminar con una nota menos melancólica. Hay gráficos que bajan y luego remontan,

On a vu souvent
Rejaillir le feu
De l'ancien volcan
Qu'on croyait trop vieux
Il est paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu'un meilleur avril


—como éste del cuadro 6. Por número de descargas recientes, que no es mal índice, estoy en el puesto 573:


Cuadro 6:


Captura de pantalla 2015-04-03 a la(s) 12.50.32


Y bajando.

______

Postdata a la altura de 2025:

Alguna de las previsiones falló para bien. No sólo pasé en modo rewind por el puesto o año 1961 en algún momento, sino que remontándome en la historia ahora estoy en la alta Edad Media: 

Jose Angel Garcia Landa Author Rank is 1,093 out of 2,145,560

1093—buen año aquél, para los vikingos.


—oOo—

viernes, 26 de diciembre de 2014

Diez años de blogs


Se me olvidó celebrar, si es que es de celebrar, que llevo ahora diez años—ya más de diez ahora—escribiendo este blog. Lo empecé en octubre de 2004, poco después de disponer de un espacio propio en la web de la Universidad de Zaragoza, y totalmente ignorante aún sobre las plataformas automatizadas de blogs. Luego lo pasé a Blogia, y seguidamente a Blogger, aunque también sigo haciendo el viejo blog "a pedales" en mi viejo sitio web, triplicando el esfuerzo inútilmente. Y luego han salido repositorios, facebooks, videoblogs y demás, multiplicándome las entidades de una manera que volvería loco a Occam.


En tiempos pensé que todo el mundo acabaría por abrirse un blog. Casi se realizó eso con el boom de facebook—pero son los menos los que escriben algo en su facebook, una vez inaugurado; y al final el whatsapp se presta más a mantener la red social auténtica de cada cual—de cada cual que la tenga. Y los blogs quedaron como una rareza para esperantistas, filatelistas, o radioaficionados—que parecen más chiflados a posteriori que a priori, antes de que se supiese en qué iba a parar la cosa.


No sé si por intuición profética me quedé con el nombre de Vanity Fea para mi blog (aunque sigo dándole otros nombres en otros sitios), un poco como reducción al absurdo de la idea de un diario en red personal y público. Al final vuelve a reducirse a su motivación original, que era señalar novedades o actualizaciones en mi web. Claro que si mi web incluye mi blog allí se abre la posibilidad de un bucle vicioso, o virtuoso, reflexivo en todo caso—y muchas vueltas le he dado a ese bucle que es uno mismo, sin ir a parar a ningún sitio. Sigo posteando novedades sobre mí, eso sí, aunque poco haya de nuevo; más de diez años me ha costado colgar mis Obras Completas, procurando alcanzarme a mí mismo, à la Shandy, y algunas aún no han subido—las menos por no haberse escrito todavía. Claro que las subo por cuadruplicado a veces, a repositorios y demás, por miedo a que haya too little of a good thing. Y así es el cuento de nunca acabar, con mohosas novedades siempre desempolvadas.

Los primeros años incluso me dediqué a imprimir el blog, en pasta, y perdí la comba cuando ya llevaba un estante lleno de volúmenes, pesados como Biblias. Si no hubiese parado, ya tendría dos metros de blog. Porque esto ocupa espacio en los estantes, si se pone uno, y no sólo tiempo y bits. Pero perdí fuelle, y la  buena impresión se quedó a mitad.

Del mismo modo he perdido fuelle a la hora de escribir cosas, en general. Primero se ha vuelto menos diarístico y menos opinativo, o menos opinionated quizá también, el blog y uno mismo. Antes divagaba impromptu mis opiniones, las noticias de a diario, ensayos tentativos, y despotriques varios, contra la profesión y la injusticia y el entorno y la naturaleza de la realidad. Pero de todo eso ya queda poco, y somos mera sombra de nuestras anteriores actividades. Antes no pasaba película que viese, o libro que leyese, sin escribir aquí sobre él. Luego perdí la fe, o el interés, o el impulso—y el interés se perdió conmigo.

Han desaparecido también de aquí los escasos comentadores que había los primeros años (muchos de ellos negativos). Desde luego, las remotas tentativas de "crear comunidad" o convertir esto en un foro de intercambio de opiniones han encontrado su refutación más contundente en el silencio y la indiferencia absoluta. Como analogía sólo se me ocurre el paralelo con mi Fotoblog, que contiene unas 30.000 fotos y apenas una decena de comentarios en total en estos diez años. Mira, en Facebook sí que me ponen algún me gusta a las fotos a veces, aunque ya se sabe que los 'me gusta' de Facebook son de buen quedar.  Por el eco obtenido, desde luego, no lo haré, lo de seguir con el blog; podría aspirar en todo caso a un éxito de fracaso, pues ni siquiera Krapp fracasó mejor. 

Con lo cual va terminando todo esto, como empezó, como un diálogo a solas conmigo mismo, y una red tupida de mensajes discretamente secretos, o poco descifrables, dirigidos a mi yo pasado, presente, o futuro. Pero dudo que ni yo mismo me escuche al final. Los mensajes secretos prefiero dirigírmelos en el blog interno del stream of consciousness, y no vale la pena dejar registro de ellos aquí.

Con lo cual el balance de estos diez años ha de ser de un éxito digamos modesto, sólo avalado por su continuidad inexplicable.  Este éxito modesto es, dirían algunos, lo más cerca que he estado de la modestia.




—oOo—

jueves, 30 de octubre de 2014

Seguimos en la Cima de la Cima

Un día caeremos a la Sima de la Sima, pero de momento estamos, según los índices objetivables, en la cima de la cima.

La red social ACADEMIA, "el Facebook de los universitarios", tiene más de once millones de usuarios. Desde hace más de un mes estoy (según el ránking automático de esta red) en su sector superior, o sea, en el 1 por mil de entre los usuarios más visitados.  Tengo  este mes 3.788 visionados de documentos, y 2.709 visitantes distintos. Seguidores y consultas totales figuran en la imagen abajo. ¿Entro en más detalles sobre quién está en ese uno por mil, y quién no? Mejor no.

Deben ser éstos mis 15 minutos de popularidad, si esto cuenta como popularidad. Si no cuenta, al menos son más de 15 minutos, y de 15 días. Quede este pantallazo para acreditarlo, y la copita de píxeles como merecido premio a mi carrera.

 






Toma, Melpómene,
para ti la gloria ganada por mis méritos,
que yo sólo quiero que ciñas de buen grado
mi cabellera con laurel Délfico.








—oOo—



miércoles, 2 de julio de 2014

Fear etc. on Literature & Marketing

I was at the Great Writing conference recently.  One of the speakers used Harry Potter as a case study and referred to it as 'literature' - but then noted that by literature they meant simply something like a written fictional text.

This got me thinking.

There is an equivalent, perhaps far greater, recent literary phenomenon that Harry Potter.  I am referring of course to the literary phenomenon of Fifty Shades of Grey.

>From the same source:

1) Fifty Shades of Grey is the fastest selling paperback of all time

2) Copies sold:  Harry Potter - 450m over 7 titles over 16 years (1997-2013)= 65m per title/ 29m per year;  Fifty Shades of Grey 100m over 3 titles over 2 years (2011-2013)= 34m per title/ 50m per year.  More copies of Fifty Shades were sold in the UK than the entire Harry Potter series combined.

3) Quality of prose, story, etc. - probably not much to choose between them...

However, we need to consider what would be the case if we equalized/weighted the two titles.  If Harry Potter had only been three titles how many would it have sold and if Fifty Shades of Grey had been seven titles over the same number of years as Harry Potter how many would it have sold.  Given that Fifty Shades of Grey is the fastest selling paperback of all time we can reckon that it could have outstripped Harry Potter had it been released over a similarly long time frame.

Furthermore, the film had yet to be released by the time Fifty Shades had sold 100m copies and it had only been available for c. 2 years.  The first Harry Potter book was released in 1997 and major films have been made of all the books.

In addition, the size of the markets is very different.  The Harry Potter market is extremely large as it is a 'family market', whereas the Fifty Shades market is self-limiting.  Not only that, Fifty Shades originated in an even smaller, thought substantive, sub-market.

Overall I suggest that if this weighting is taken into account Fifty Shades is the more extraordinary literary phenomenon.

I suggest that neither of these is a literary phenomenon.  They are both extraordinary examples of marketing phenomenon where the actual marketing is obscured and obfuscated and the public are led to believe that the titles are a literary phenomenon, which is yet another marketing technique.  I further suggest that the interesting thing about both is the nature of the marketing and how much effort was expended to disguise the marketing methods and the extraordinary success of that marketing.  In addition, the marketing techniques used were 'one offs'.  That is, having been used once they cannot again be used to the same extent because everybody now knows the techniques.



Dr William J Fear (ChPsychol) MCIPD



____


While I think that marketing and other commercial factors should not be discounted in the success of these or any other cultural products, I think that it may be mistaken to reduce their success to materialist factors. I have not, and have no intention of reading the Shades of Gray book and know very little about them, however, certainly with regard to Harry Potter, JK Rowling succeeded in striking a chord that resonated deeply with the Zeitgeist (what ever that may be) of the 90's and 00's. The books tapped  and stoked some deep need and desire among children and adults for fantasy literature of a certain type during that period. This does not necessarily mean that the HP books are great literature by the standards of traditional literary critics and scholars, but I do not think that they are merely uninspired drivel foisted on us through the manipulations of the gods of global capitalism.

On the other hand, do not even the greatest books, going back to the Bible and Homer, owe their status to a certain extent to the exigencies of what we might consider "market forces"? Can we really separate these factors out from pure literary considerations? 
(Moshe Shoshan)
_______
Good question
Equally, Fifty Shades clearly succeeded in striking a chord that resonated deeply with the
Zeitgeist (what ever that may be) of the 00's. The books tapped
 and stoked some deep need and desire among young adults and adults for fantasy

literature of a certain type during that period.
Dr William J Fear (ChPsychol) MCIPD



_____


While I’m no classicist, I’ve gathered enough about “Homer” (whatever that name applies to as an actual “author”) to understand that the Iliad and Odyssey originated as oral performances passed down from one generation to another until someone (Homer?) actually wrote them down.  As such, they had value not only as entertainment (and perhaps a form of “oral history”), but played very important roles in pre-Christian Greek religion, serving in part to focus “Greek” identity among a set of widely scattered city-states and colonies through such stories of the hero-demigods. (See Gregory Nagy’s The Greek Hero in 24 Hours, based on his Harvard class and MOOC.)  Pericles, who had close associations with Athenian theatre, apparently used these epics and the plays of his era as a way of cultivating Athenian identity (and hegemony).  So, yes, in a sense, “marketing” for socio-political reasons was apparently part of the reason for these works’ original popularity and elevated status.  Later, what survived of these texts became models for writers, thus incorporated as part of a canon of works that also helped to focus (Roman, British, American, etc.) culture.  The very word “canon” of course evokes the Hebrew Bible and New Testament as texts that also conferred cultural norms within the context of socio-political associations once their disparate parts were assembled and blessed by the (rabbinical or clerical-imperial) powers that were.  So, Numbers and Chronicles, not to mention Homer’s catalogue of ships and instructions on how to drive in a chariot race during a funeral game, become incorporated as part of that cultural and “literary” heritage (which itself has ebbed and flowed over time).

I remember the first time in my teens when on my own I walked into a bookstore with pretensions (Brentano’s) and was amazed at the diverse category labels on the shelves.  Some were familiar genre names (“Mysteries,” “Science Fiction”) but I was puzzled to see that “Literature” and “Fiction” were two different sections of the store.  Surely the latter was a subset of the former, I thought, but apparently not.  There was a value judgment implicit in such marketing that has many interesting cultural byways.  A quick glance at the historical citations for the different definitions of “Literature” in the Oxford English Dictionary are fascinating in their own right, but among “genre” writers the contest between “literary value” and niche marketing remains a sore point even today.  “Science fiction” writers, for example, may protest what they see as slumming in their field by “literary” authors such as Margaret Atwood or Doris Lessing and resent the apostasy of Kurt Vonnegut for rejecting the “SF” label.  Terry Eagleton noted the problem in his chapter “What Is Literature?” in Literary Theory: “Seventeenth-century English literature includes Shakespeare, Webster, Marvell and Milton; but it also stretches to the essays of Francis Bacon, the sermons of John Donne, Bunyan's spiritual autobiography and whatever it was that Sir Thomas Browne wrote. . . . Nineteenth-century English literature usually includes Lamb (though not Bentham), Macaulay (but not Marx), Mill (but not Darwin or Herbert Spencer).”

That The Norton Anthology of American Literature (among others) now includes essays, memoirs and “oral literature”—not to mention a graphic novel like Maus-- that once would have had no place in such a tome testifies how much things have changed since Eagleton’s text helped to define the terms of the late 20th-century “culture wars.”  But textbook publishers also ignore their markets at their peril.

Don Larsson
 

_____

Pearl Buck won the Nobel Prize for literature. Neither James Joyce nor Virginia Woolf did. Maybe I'm missing something by not taking the Nobel committee as my arbiter, but I doubt it. (Henry Kissinger won a Nobel Peace prize. Yeah, I know it's a different committee. Still, the mind boggles.)

The point here is this: the claim, which I believe was made, that "The Old Man and the Sea" achieved success without marketing is demonstrably false. Hemingway marketed himself tirelessly and successfully and he had plenty of help. We may differ in our assessments of the book. I think it's pretty trivial, not even close to, for example, the Nick Adams stories; you don't. Fine. But don't pretend that it didn't benefit from a concerted sales effort.

And the further point is this: the claim that there is or can be a discussion of "literature" as a category that transcends the material and economic circumstances of the enterprise's existence is wrong.

I can't judge 50 Shades. I haven't read it. I have my suspicions, but I generally don't pass judgement without reading a text. Mostly I don't care about it. I do, however, care about the rigourous study of narrative. The categories in play here are, in my view, pretty devoid of rigour.

I'm pretty sure that "marketing vs literature" here is a prime example of the kind of hierarchical binary that we should deconstruct.

Peace. I'm out,
Pat

Pat Dolan
 

(This is the beginning of an interesting thread in the Narrative-L)

lunes, 17 de enero de 2011

Pasan corriendo unos perros




Me pregunta Oscar por las diferencias de cotización entre las obras de Picasso y las de otros pintores. Lamento haber perdido el cuento "El Conejo", uno que tenía Álvaro de pequeño. Era una obrita crítica, con cierta penetración satírica en el mundo del arte, similar a la que se muestra en la última novela de Houellebecq, La Carte et le territoire.  Reconstruiré el texto de memoria, aunque lástima de las ilustraciones, no desmerecían de los cuadros de Rabanito. El Topo como crítico era impagable.
Y los Perros vienen a simbolizar, a mi entender, el funcionamiento azaroso de los Torbellinos de Información.


       El Conejo

El artista Rabanito
trabaja con gran ardor;
nuestro amigo el Conejito
quiere ser un gran pintor.

Expone con ilusión
sus cuadros para venderlos:
pero, ¡qué desilusión!
Nadie se acerca a mirarlos.

Pasan corriendo unos Perros
sin mirar por dónde van.
—¡Mis cuadros!—grita el conejo—
¡Que me los vais a ensuciar!

—¡Gamberros!—llora el conejo
con la mayor amargura—
¡Habéis dejado mis cuadros
buenos para la basura!

Cuando ya iba a tirarlos,
surge el primer comprador:
—¡Esto es Arte!—dice el Topo—
¡Qué armonía! ¡Qué color!

—¿Borrones quiere la gente?
¡Pues vaya gustos más raros!
Cuantos mamarrachos pinta
Se los quitan de las manos.

Rico y famoso el artista,
de nada se ha de privar.
Con zanahorias y alfalfa
hoy se podrá regalar.

¡Rabanito está contento!
Y como pintar borrones
le lleva muy poco tiempo,
pasa el resto en diversiones.
 
 

jueves, 9 de julio de 2009

El Efecto Mateo y la calidad retroactiva

El "efecto Mateo" es una ley de distribución y redistribución de bienes y atenciones, que con más justicia podría llamarse "el efecto Jesucristo". Viene la cosa del evangelio de San Mateo, donde dice aquello de "A quien tiene, se le dará más; y a quien no tiene, se le quitará aun lo que tiene." Una cita que no creo que sea del gusto de esos que veían en Cristo una especie de socialista utópico... aunque cabe que no esté describiendo una utopía, sino una realidad.

Me he leído un libro que podríamos decir que es de estadística, si de algo en concreto va: El cisne negro, de Nassim Nicholas Taleb, subtitulado "sobre el impacto de lo altamente improbable". Lo altamente improbable va desde los cisnes negros (en aquellos tiempos en los que se suponía que todos eran blancos), pasando por sucesos catastróficos imprevistos, o torbellinos de información inexplicables, hasta fenómenos tan extraños e improbables como tú mismo, hipócrita lector. Todos ellos son sucesos que desafían la probabilidad y la estadística, pero son sin embargo muy reales y causan efectos que desequilibran las previsiones formalizadas.

De esas previsiones formalizadas, Taleb les tiene tirria especial a los modelos matematizados de inversiones económicas y cálculos de inversiones y beneficios supuestamente "científicos"; y sobre todo a una bestia negra de su libro, no un cisne sino una campana, la campana de Gauss, emblema de lo que él llama "Mediocristán":

"el aspecto principal de la campana de Gauss es (...) que la mayor parte de las observaciones se sitúan en torno a lo mediocre, la media, mientras que las probabilidades de una desviación disminuyen de forma cada vez más rápida (exponencialmente) a medida que nos alejamos de la media." (El cisne negro 356)

Según los habitantes de este Mediocristán, podemos ignorar esas excepciones. Pero en realidad, nos dice Taleb, no habitamos en Mediocristán, sino en Extremistán. En teoría evolutiva, diríamos que vamos regidos por fenómenos extremos como la explosión de la vida, o del lenguaje, o por las catástrofes y extinciones masivas. Y rige Extremistán, muy en especial, en lo referente a todos los fenómenos que tienen que ver con la información—desde el arte a Internet o a las inversiones en bolsa: y allí la campana de Gauss es una engañadora.

Por lo que veo, la campana de Gauss se pega de narices con la otra curva que define y organiza la realidad—en especial la realidad de la información y la de la red: la cola larga. Aquí las tengo superpuestas, comparando por ejemplo lo que supondrían en un factor como la venta de libros, o los éxitos musicales, o la popularidad y fama mundial, o las citas académicas:



Con éxitos me refiero, en el ejemplo de los libros, a bestsellers. Hay relativamente muy pocos, y su éxito no es, como diría Taleb, escalable. Forman la alta cabeza de la larga cola (verde). Del primero al segundo de la lista podría haber una diferencia de centenares de millones de ejemplares vendidos. La mayoría de los libros (sigamos con el ejemplo típico de fenómeno informativo, tipo Extremistán) venden pongamos mil ejemplares, o quinientos, o los que sean: son el grueso de la campana (que es la línea roja del gráfico). Según cómo midamos, el fenómeno más significativo podría parecer ese gran bloque central de libros que venden ni mucho ni poco. Pero desde otros parámetros, son los poquísimos libros de la parte izquierda del gráfico (los fenómenos extremos) los que crean influencia, moda, opinión, orientación, beneficios espectaculares, etc.

Es concebible, claro, que para distintos tipos de fenómenos informativos, la curva superior de la campana esté más o menos escorada hacia la derecha o hacia la izquierda: tienen desfases variables. Los torbellinos de información, que crecen hasta extremos incalculables, por efectos azarosos, se encuentran en la parte izquierda del gráfico, y son los que se rigen por lo que hemos llamado el efecto Mateo ("tened y se os dará aún más"). La expresión viene del sociólogo de la ciencia Robert K. Merton ("The Matthew Effect in Science", Science 159, 1968: 56-63). Otro caso que observa Taleb que se rige por el efecto Mateo es el uso de las lenguas francas: el crecimiento del inglés como lengua franca también viene regido por este efecto—es su propia difusión la que hace que continúe siendo la lengua franca preferida, en progresión creciente. Pero me ha gustado especialmente la aplicación del fenómeno a las citas académicas y a las reputaciones intelectuales:

"Imaginemos que alguien escribe un artículo académico en el que cita a cincuenta personas que han trabajado en el tema y han aportado materiales de fondo para su estudio; supongamos, para hacerlo sencillo, que todas ellas reúnen los mismos méritos. Otro investigador que trabaje exactamente en el mismo tema citará de forma aleatoria a tres de esas cincuenta personas en su bibliografía. Merton demostró que muchos académicos citan referencias sin haber leído la obra original: leen un artículo y sacan sus propias citas de entre las fuentes de ese artículo. De modo que un tercer investigador que lea el segundo artículo selecciona para sus citas a los tres autores antes citados. Estos tres autores recibirán cada vez mayor atención ya que sus nombres se van asociando con mayor derecho al tema en cuestión. La diferencia entre los tres ganadores y los otros miembros del grupo original es, en su mayor parte, cuestión de suerte: fueron escogidos inicialmente no por su mayor destreza, sino sencillamente por la forma en que sus nombres aparecían en la bibliografía anterior. Gracias a su fama, estos académicos de éxito seguirán escribiendo artículos y les será fácil publicar su obra. El éxito académico es en parte (pero en parte importante) una lotería." (315)

La idea central es que el éxito informativo no depende sustancialmente del valor intrínseco o de las destrezas especiales de quienes triunfan. Habrá que admitir que juegan con más cartas quienes tienen un mínimo, y no siempre triunfa un Bienvenido, Mr Chance—pero en gran medida el éxito de quien llega, de quien llega a vender, a sonar, a triunfar—es producto del azar y de los torbellinos de información creados en torno a estas ventajas acumulativas. El mundo académico es especialmente dado a ellas, y cada vez más, según priman criterios como los famosos "índices de impacto" de las publicaciones:

"a los eruditos se les juzga ante todo por las veces que su obra es citada en la de otras personas, y así se forman las camarillas de personas que se citan mutuamente (es aquello de 'si me citas, te cito')." (316)

Lo mismo sucede, supongo, en el mundo de los blogs.

Y el arte, aunque los artistas juegan a ignorarse unos a otros, no está sin embargo exento de procesos demenciales de acumulación informativa; es lo que llamamos las grandes obras, o el canon, o las obras de éxito. Se creó un vistoso torbellino en torno a El Código Da Vinci; y el último torbellino descontrolado se ha formado en torno a las novelas de Stieg Larsson, que son como cientos de otras. Así nos explica Taleb estos fenómenos:

"el arte, dada su dependencia del boca a boca, es extremadamente propenso a estos efectos de ventaja acumulativa. (...) Nuestras opiniones sobre el mérito artístico son el resultado del contagio arbitrario, más aún de lo que lo son nuestras ideas políticas. Una persona escribe una reseña de un libro; otra la lee y escribe un comentario que usa los mismos argumentos. Enseguida tenemos varios cientos de reseñas que en realidad se reducen, por su contenido, a no más de dos o tres, porque hay mucho solapamiento. Para un ejemplo anecdótico, léase Fire the Bastards!, cuyo autor, Jack Green, recoge sistemáticamente las críticas de la novela de William Gaddis The Recognitions. Green demuestra claramente que los autores de las críticas del libro anclan éstas en otras críticas, y revela una potente influencia mutua, incluso en su forma de redactar. Este fenómeno recuerda la actitud gregaria de los analistas financieros...." (317)

En fin, argumentación suficiente como para poner entre comillas los "índices de impacto" y otras mediciones metódicas y matematizadas de la calidad intelectual o artística de nuestros escritos. A menos que incluyamos como parte de la calidad intelectual o artística (y de hecho lo incluimos) el efecto producido a posteriori, efecto quizá deseado pero incalculable a priori: a saber,—la subida disparatada del valor informativo de las acciones. Parte esencial del razonamiento de Taleb en El Cisne Negro es el efecto del hindsight bias, la distorsión retrospectiva que afecta a nuestros juicios y valoraciones una vez se ha producido el fenómeno de la distribución informativa; en ese sentido es un libro altamente recomendable para los interesados en estudiar la falacia narrativa—y en aprender a desconfiar de ella.


jueves, 4 de junio de 2009

Torbellinos de información


Aquí cuelgo un artículo sobre narratología, lectura, e interpretación: "Múltiples lectores implícitos". Es otro blog post que, revisado y expandido, envío al Social Science Research Network. Por estas fechas llevo varios miles de visitas, y 1220 descargas de artículos. Supongo que muchos visitantes se desaniman al ver que la mayoría de los artículos (los míos, digo) están en español.

También me informa la web del SSRN que mi "Author Rank" es de 8.240, de entre 113.434 autores. Eso quiere decir, supongo, que estoy entre el diez por ciento superior. Quien no se consuela es porque no quiere, aunque vaya el ocho mil y pico de la fila. Citarme no me cita nadie—hasta esas alturas de éxito no nos hemos elevado. Qué caras van las citas... 

Según Taleb, en El cisne negro, las citas y los visitantes de Google, como otros factores numéricos (y en especial los relacionados a procesos de información global o infecciosa) pertenecen a lo que él llama la economía "escalable", o Extremistán (opuesta a la economía no escalable o "Mediocristán"). Los fenómenos escalables dependen de procesos accidentales y aleatorios que no tienen relación directa con el trabajo que uno le dedique a la cosa. Taleb es provocador, à la Oscar Wilde: en el arte, "lo que generalmente llamamos 'talento' es fruto del éxito, y no al contrario" (76). El éxito llama al éxito, pero esto es más visible en la economía de la información escalable, "cuando alguien a quien se considera mejor sólo marginalmente se lleva todo el pastel" (76). Lo mismo sucede con los éxitos discográficos, las ventas de libros, el éxito de los famosos... etc. 

La calidad de un best-seller para nada tiene que ver con su éxito de ventas; otro libro en el mismo género e igual de bueno no vende nada. Y es que queremos leer lo que todo el mundo lee, así nos comunicamos y nos aclaramos: el gráfico de la globalización necesita una cabeza bien visible, además de una larga cola. Así que estos fenómenos de difusión social siguen un proceso que yo llamo "torbellinos de información" (Taleb lo llamaría un cisne negro o discontinuidad azarosa imprevisible—lo cierto es que este Taleb, además de parecérseme físicamente, coincide conmigo en varias líneas de razonamiento... pero él es un cisne negro, supongo que por azar, jaja!). 

Si no se crea un torbellino en torno a ti, es inútil que te esfuerces por agitar el aire. Hombre, igual ayuda, pero igual no, igual deshaces las corrientes... es imprevisible. La información, como la peste porcina o la escarlata, va por epidemias:

El éxito de las películas depende mucho del contagio. Tal contagio no sólo se aplica al cine: parece que afecta a una amplia variedad de productos culturales. Nos es difícil aceptar que las personas no se enamoran de las obras de arte por ellas mismas, sino también para sentir que pertenecen a la comunidad. Mediante la imitación, nos aproximamos a los demás, es decir, a otros imitadores. Así se combate la soledad. (El cisne negro 77)

O sea, que sin el valor añadido que les añadimos a las obras con nuestra atención—sin ponerles un buen marco alrededor, y mirarlas con admiración, y atraer a otros para que las miren, y señalárselas.... poco valen. El marco, y sobre todo el marco del marco, es más importante que el cuadro. Vamos, que si aunque el sitio del cuadro esté vacío, igual va a ir la gente a mirar el marco. Sin el valor añadido de la información y la atención, digo, el valor propio de la obra se queda en poquita cosa. Por grande que sea. Y por pequeño que sea, se magnifica—de ahí el escándalo del arte feo del siglo XX, resultante de torbellinos de información y procesos de señalamiento ejercidos prácticamente en vacío. ¿Ha hecho reflexionar eso lo suficiente sobre la esencia del arte, o sobre el origen de la calidad intelectual? A los marchantes quizá; a los críticos parece que no tanto.

En lo que se refiere a Google, creador de torbellinos, lo tenía yo un poco mareado: tan pronto me daba 15.000 resultados de búsqueda con mi nombre, como más de 100.000: últimamente parece haberse estabilizado en torno a los 27.000. Pero ahora es a Yahoo a quien tengo mareado, o quien se ha montado un torbellino conmigo: hoy me da 225.000 resultados al buscar "Jose Angel Garcia Landa" así con comillas. Pero los torbellinos de Yahoo no son comparables a los de Google, pues el propio Yahoo es, en tanto que torbellino, inferior a Google. Torbellinos generan torbellinos—si ya decía Descartes, científico centrífugo, algo de esto de los torbellinos; lo que pasa es que se equivocó al aplicarlo a la materia y no a la información, pues es ésta la que genera objetos sólidos a partir de torbellinos.



—oOo—


Mi fotoblog

Mi fotoblog
se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.