domingo, 30 de abril de 2017
Retropost #1587 (30 de abril de 2007): Night Thoughts
sábado, 4 de febrero de 2017
Buen posicionamiento. Excelente posicionamiento.
Buen posicionamiento: estoy en el puesto 460 de entre los académicos más leídos este año en ciencias sociales y humanidades en este repositorio, Social Science Research Network (el mayor del mundo de estas áreas: podría estar si quisiese en el puesto 300.000, por ejemplo).
Y excelente posicionamiento en otro parámetro: estoy (desde hace más de un año) el número 7 por número de artículos aceptados. Que son (aquí) 288, más otros 58 artículos "no académicos".
Un detalle a observar: Todos los autores que están por delante y alrededor de mí son economistas, juristas, sociólogos, etc. De entre las filologías y otras humanidades soy sin duda el más prolífico de los aceptados aquí. Y uno de los más leídos.
lunes, 21 de noviembre de 2016
Retropost #1236 (21 de noviembre de 2006): Un pionero de los blogs
Un pionero de los blogs
Publicado en Blogs. com. José Ángel García Landa
Jorn Barger fue uno de los primeros bloggers, hace unos diez años, y acuñó el término "weblog". Compartimos varias aficiones: los blogs, Kate Bush, James Joyce... Tiene un artículo en la Wikipedia donde narran además sus polémicas posturas (en América) sobre Israel y sus políticas. Yo venía leyendo desde el año pasado su blog (o "weblog") Robot Wisdom, donde ya no ponía más que enlaces a lo más interesante que se encontraba por la red, sin comentarios. Ahora lleva un par de meses sin actualizarlo; no es tampoco la primera desaparición. Este artículo de Wired de hace dos años narraba cómo Jorn Barger estaba sin casa, sin ingresos, viviendo de limosna... e intentando relanzar su blog tras perder el dominio. Lo hizo, durante un par de años; estaba intentando vivir sin gastos, con un dólar al día. Me temo que se ha hundido otra vez en la miseria... ¿quizá para siempre? Antes iba pidiendo con un cartel que decía "Inventé el término 'weblog'. Nunca gané un duro". Tampoco lo intentó mucho... Me pregunto si esta vez también ha desaparecido de la gentesfera, quizá para convertirse en el John Gawsworth de la red. El éxito en Internet es éxito virtual, y poco tiene que ver con lo que suceda de teclas para afuera. (Otro corolario, quizá, también de Barger: "cuanto menos interesante es tu vida, más posteas"). ¿Ahora, a quién le deseo una vida interesante?
—oOo—
martes, 13 de septiembre de 2016
Una foto de la playa

Una de las 46.000 y pico fotos de mi fotoblog en Flickr. Creo que ostento varios récords como fotoblógrafo:
- El récord de las muchas fotos: no veo muchos fotoblogs con 46.000 fotos. Bueno, no veo ninguno. Le dije a un amigo que si bien son de baja calidad, la cantidad también importaba—pero al parecer lo había entendido yo mal, lo que importa es el tamaño, no la cantidad.
- El récord de los pocos comentarios. Cinco o seis, entre todas las fotos. Pocos pocos son. ¡Alguno me puso mi madre, menos mal! Y no es que me falten visitas, que allí no tengo ningún récord pero más de un millón de visitas sí que tengo.
- El récord de los menos favoritos. No sé si diez fotos mías, de las 46.000 y pico, habrán merecido la atención de ser puntuadas positivamente por alguien. Eso también es un récord —de no éxito— y se mire como se mire, destaca por lo inhabitual.
- El récord combinado. Busquen y no encontrarán otro fotoblog con tantas fotos que tenga a la vez tan pocos favoritos y comentarios. Esto rompe las estadísticas, y (falsa modestia aparte) lo considero una anomalía.
- Finalmente, el récord de persistencia. Con esta cantidad de trabajo invertido, y este éxito popular conseguido, hay que concluir que tengo mucha afición, o mucha persistencia, o que me da igual lo que la gente piense de mis fotos (esto último no es cierto del todo).
Se aceptan interpretaciones de estos hechos. Y, en fin, a falta de obtener éxito más tangible en otros campos de la fotografía, me tendré que consolar contemplando el palmarés de estos récords.
domingo, 4 de septiembre de 2016
Principales autores por número de artículos
De entre los "top 30,000 authors per number of papers" según Social Science Research Network, el repositorio académico más importante de humanidades y ciencias sociales, éstos son, o somos, los dieciocho primeros:
Sigo el número 7 desde principios de este año, el puesto más alto que he alcanzado (y alcanzaré) según este criterio.
Ya me perdonarán que insista, pero para mí es un logro.
En otros parámetros, en unos puestos pierdo y en otros gano. Pero en uno de ellos que es quizá el principal, el posicionamiento por número de descargas, también sigo subiendo en pendiente constante; mi "author rank" está ahora en el puesto 1584. De entre 300.000, no está mal, visto que un éxito de lecturas nunca he sido:
Esta es mi página de publicaciones en la SSRN. Seguiremos dando guerra con ella una temporada, manteniendo el puesto o incluso mejorándolo en la medida de lo posible.
Toco techo en el puesto 5
—oOo—
miércoles, 15 de junio de 2016
Memorable Equinox
No sabía yo que había publicado con la editorial Brill, pero al parecer sí—un libro hace veinte años, or thereabouts. En todo caso, si alguna vez vendió algo, dejó de vender tiempo ha—las royalties que devengo en 2015 suman 0.00 euros. Es peor que cuando Krapp/Beckett examina el éxito de sus obras literarias, tras sentir en sí el fuego de la creatividad:
"Seventeen copies sold, of which eleven at trade price to free circulating libraries beyond the seas. Getting known."
Bueno, creo que Beckett vendía más que Krapp, como éste ha vendido más que yo. Y por qué no volver a poner la cinta completa, ahora que estamos de retrospectiva:
"KRAPP. Just beeen listening to that stupid bastard I took myself for thirty years ago, hard to believe I was ever as bad as that. Thank God that's all done with anyway. [Pause] The eyes she had! [Broods, realizes he is recording silence, switches off, broods. Finally.] Everything there, everything, all the— [Realizes this is not being recorded, switches on.] Everything there, everything on this old muckball, all the light and dark and famine and feasting of... [hesitates] ... the ages! [In a shout.] Yes! [Pause.] Let that go! Jesus! Take his mind off his homework! Jesus! [Pause. Weary.] Ah well, maybe he was right. [Pause.] Maybe he was right."
Here I end this reel, etc.
jueves, 4 de febrero de 2016
martes, 15 de diciembre de 2015
Ser leído
Aparte de ser muy leído en el sentido de tener muchas lecturas, soy un ser muy leído en el sentido de tener muchas lecturas. Según ResearchGate, esta semana soy el autor más leído en sus secciones de Literatura y de Estética (bueno, "Literature" y "Aesthetics", que allí el inglés es where the action is).
Sí, también por razones estéticas se me lee:
ResearchGate tiene por cierto ocho millones de académicos usuarios. No estamos hablando de que sea el más leído de mi departamento, aunque también pasa esto con cierta frecuencia:
Me dirán que es vanidad comentar estas cosas, pero oigan, más presumidos salen los autores superventas en televisión quitándole importancia a lo mucho que venden y a los premios que les dan, y como si no fuese la cosa con ellos. Y rara vez se les echa en cara prestar atención a la atención que les prestan. Me pregunto por qué será. En todo caso, con qué elegancia lo llevan los tíos, en plan como decía Dylan, "I can't help it if I'm lucky..."
Por otra parte, recomienda Adam Smith, en su Teoría de los sentimientos morales, pasarse un poco de autoestima. Mejor que quedarse corto. Dice, y cito, que "nadie ha sido jamás estimado en más de lo que se estima a sí mismo." Este consejo lo vengo siguiendo incluso antes de conocerlo siquiera, recuperando el tiempo perdido por si alguna vez pequé de molesta modestia. Y sigue Mr. Smith:
Es un defecto que procuro no tener, ya me dirán si lo consigo.
sábado, 31 de octubre de 2015
Que no gusto
Hace ya tiempo que nadie se muere por mis huesos, si alguna vez se ha dado el caso de tales fallecimientos, pero me refiero a otra cosa, a mi mente, "that's more myself" como decía Carew. Tampoco gusta, o al menos no gustan sus excrecencias, ya vayan sobre arqueología cognitiva, comentario político, narratología, guerra civil o semiótica teatral. No gusto ni por casualidad.
Me refiero en concreto a mi falta total de éxito en el Facebook de la Facultad de Filosofía y Letras, cuya creación como espacio interactivo celebré en su momento. Como puede verse ahí, soy el mayor participante o aportador, con diferencia, pero nunca he obtenido el menor eco ni respuesta, y todo lo que digo, lejos de dar lugar a comentario o conversación, cae en el más atronador silencio. Y nadie le da a "me gusta" ni por equivocación—cosa que no pasa con cualquier otra cosa que cuelgue cualquier otra persona, vaya sobre arqueología cognitiva, comentario político, narratología, guerra civil o semiótica teatral. Tanto me ha llamado la atención que he puesto este comentario en el mismo Facebook:
Aunque reconozco que tampoco es el tipo de comentario que, aunque sea cierto y certero, vaya a gustar. Todo tiene su momento, y seguramente pasará esta fase del Facebook facultativo, como tantas otras, y a otra cosa mariposa—sobre todo visto el éxito.
Lo mismo podría decirse, por cierto, de los comentarios en el blog Vanity Fea—ningún artículo (y llevo más de siete mil, o de quince mil si prefieren) recibe ningún comentario, jamás, desde hace muchos años. ¿Casualidad? Seguramente, pero me viene a la mente ese dicho según el cual incluso los paranoicos tienen enemigos, aunque no venga a cuento para nada.
Y algo parecido sucede con mi fotoblog en Flickr, uno de los mayores del barrio, con cuarenta mil fotos. Aparte de un puñado de aprecios de mi madre o de algún amigo (¡gracias!), la proporción de "me gusta" es allí también escandalosamente baja, pero baja de romper récords. Diez comentarios en cuarenta mil fotos, mientras que cualquier otro fotoblog tiene gran número de comentarios y loas por foto, es para pensárselo seriamente. Y en ello estoy, supongo, viendo que escribo esto.
viernes, 3 de abril de 2015
Rozando el máximo en el SSRN
Estoy a estas alturas rozando no exactamente el máximo, sino mi máximo.
Estos gráficos miden mi
posicionamiento este mes en el SSRN, el mayor repositorio mundial de
humanidades y ciencias sociales. Y se aprecia cómo (mucho me temo) he
tocado techo ya en alguno de los parámetros. Llegando muy alto muy
alto, como
Lucifer, no sé si le di a la caza alcance, pero he llegado a estar este
mes pasado en el puesto seis—y ahora
desciendo al siete. De ahí al puesto cuarenta mil no va sino un pasito,
en este tipo de ránking.
Cuadro 1:

Otra presentación, con nombres y apellidos, del ránking mundial por
número de artículos de este último año:
Cuadro 2:
Ránking mundial por número de total de artículos. Este es un
posicionamiento más sólido, y ahí sigo subiendo, mientras no se diga lo
contrario. Estoy a fecha de hoy mismo en el puesto 15—algún chinche
diría que en el 16:
Cuadro 3:
Pero no. En el 16 estuve el mes pasado, como acredita este otro
gráfico, y estoy, efectivamente el número 15:
Cuadro 4:
Eso en volumen de producción (digamos). El propio cuadro 3 muestra la
distancia que media entre escribir mucho y ser muy leído o muy
citado. Se me ocurre otro cuadro resultante de cruzar estos datos
en el que estaría bastante mal posicionado—entre los muy
escribidores y poco leídos, frente a los poco escribidores y muy leídos
que ocuparían los primeros puestos de un ránking más interesante.
Por parafrasear a Gracián: los breves, si muy citados, dos veces buenos.
(Y vamos a suponer, convención académica universalmente aceptada, que
si te citan es para bien. O, más bien, por traer a la luz los
presupuestos inconfesos de estos ránkings académicos: que hablen de ti, aunque sea mal. Con tal
que dejen constancia y cita).
Bien, y un último gráfico al respecto. Otro donde se ve un punto
de
inflexión, me temo que definitivo, en esta carrera mía (April is the
cruellest month). Es un dato que
también se ve en el cuadro 3, pero ahora presentado en forma de
gráfico. Es el posicionamiento más fiable que se extrae de este
sitio—no por trabajo invertido, sino por resultados obtenidos, es
decir, por número total de descargas. La proporción ya he dicho que
juega en contra mía; me he trabajado mucho el SSRN para obtener
proporcionalmente un posicionamiento por resultados siempre inferior a
mi posicionamiento por trabajo hecho. Pero a vista de pájaro no es un
puesto malo, así a nivel mundial. Por un breve momento (marzo de 2015
fue en este sentido la cima de mi carrera) logré posicionarme entre los
dos mil autores más leídos—en el puesto 1982. Me
hacía ilusión llegar
al 1961, pero ya no podrá ser, pues aquí también se ve cómo tocamos
techo y emprendemos el descenso, en suave pendiente, hasta que nos
convertimos en la sombra del perro de alguien. Y de ahí hay nada hacia
la nada y el
olvido, destino común de todo humano empeño, y del cosmos en general.
Cuadro 5:

Qué alegre subía, ese pequeño gráfico...
Pero voy a terminar con una nota menos melancólica. Hay gráficos que
bajan y luego remontan,
On a vu souvent
Rejaillir le feu
De l'ancien volcan
Qu'on croyait trop vieux
Il est paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu'un meilleur avril
—como éste del cuadro 6. Por número de descargas recientes, que no es mal
índice, estoy en el puesto 573:
Cuadro 6:

Y bajando.
______
Postdata a la altura de 2025:
Alguna de las previsiones falló para bien. No sólo pasé en modo rewind por el puesto o año 1961 en algún momento, sino que remontándome en la historia ahora estoy en la alta Edad Media:
Jose Angel Garcia Landa Author Rank is 1,093 out of 2,145,560
1093—buen año aquél, para los vikingos.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Diez años de blogs
Se me olvidó celebrar, si es que es de celebrar, que llevo ahora diez
años—ya más de diez ahora—escribiendo este blog. Lo empecé en octubre de 2004,
poco después de disponer de un espacio propio en la web de la
Universidad de Zaragoza, y totalmente ignorante aún sobre las
plataformas automatizadas de blogs. Luego lo pasé a Blogia, y seguidamente a Blogger,
aunque también sigo haciendo el viejo blog "a pedales" en mi viejo sitio web, triplicando el esfuerzo inútilmente. Y luego
han salido repositorios, facebooks, videoblogs y demás, multiplicándome
las entidades de una manera que volvería loco a Occam.
En tiempos pensé que todo el mundo acabaría por abrirse un blog. Casi
se realizó eso con el boom de facebook—pero son los menos los que
escriben algo en su facebook, una vez inaugurado; y al final el
whatsapp se presta más a mantener la red social
auténtica de cada cual—de cada cual que la tenga. Y los blogs quedaron
como una rareza para esperantistas, filatelistas, o
radioaficionados—que parecen más chiflados a posteriori que a priori,
antes de que se supiese en qué
iba a parar la cosa.
Los primeros años incluso me dediqué a imprimir el blog, en pasta, y perdí la comba cuando ya llevaba un estante lleno de volúmenes, pesados como Biblias. Si no hubiese parado, ya tendría dos metros de blog. Porque esto ocupa espacio en los estantes, si se pone uno, y no sólo tiempo y bits. Pero perdí fuelle, y la buena impresión se quedó a mitad.
Del mismo modo he perdido fuelle a la hora de escribir cosas, en general. Primero se ha vuelto menos diarístico y menos opinativo, o menos opinionated quizá también, el blog y uno mismo. Antes divagaba impromptu mis opiniones, las noticias de a diario, ensayos tentativos, y despotriques varios, contra la profesión y la injusticia y el entorno y la naturaleza de la realidad. Pero de todo eso ya queda poco, y somos mera sombra de nuestras anteriores actividades. Antes no pasaba película que viese, o libro que leyese, sin escribir aquí sobre él. Luego perdí la fe, o el interés, o el impulso—y el interés se perdió conmigo.
Han desaparecido también de aquí los escasos comentadores que había los primeros años (muchos de ellos negativos). Desde luego, las remotas tentativas de "crear comunidad" o convertir esto en un foro de intercambio de opiniones han encontrado su refutación más contundente en el silencio y la indiferencia absoluta. Como analogía sólo se me ocurre el paralelo con mi Fotoblog, que contiene unas 30.000 fotos y apenas una decena de comentarios en total en estos diez años. Mira, en Facebook sí que me ponen algún me gusta a las fotos a veces, aunque ya se sabe que los 'me gusta' de Facebook son de buen quedar. Por el eco obtenido, desde luego, no lo haré, lo de seguir con el blog; podría aspirar en todo caso a un éxito de fracaso, pues ni siquiera Krapp fracasó mejor.
Con lo cual va terminando todo esto, como empezó, como un diálogo a solas
conmigo mismo, y una red tupida de mensajes discretamente secretos, o poco descifrables, dirigidos a mi yo pasado, presente, o futuro. Pero dudo que ni yo mismo me escuche al final. Los mensajes
secretos prefiero dirigírmelos en el blog interno del stream of consciousness, y no vale la pena dejar registro de ellos aquí.
Con lo cual el balance de estos diez años ha de ser de un éxito digamos modesto, sólo avalado por su continuidad inexplicable. Este éxito modesto es, dirían algunos, lo más cerca que he estado de la modestia.
—oOo—
jueves, 30 de octubre de 2014
Seguimos en la Cima de la Cima
Un día caeremos a la Sima de la Sima, pero de momento estamos, según los índices objetivables, en la cima de la cima.
La red social ACADEMIA, "el Facebook de los universitarios", tiene más
de once millones de usuarios. Desde hace más de un mes estoy (según el
ránking automático de esta red) en su sector superior, o sea, en el 1 por mil de entre los usuarios más visitados.
Tengo este mes 3.788 visionados de documentos, y 2.709 visitantes
distintos. Seguidores y consultas totales figuran en la imagen abajo.
¿Entro en más detalles sobre quién está en ese uno por mil, y quién no?
Mejor no.
Deben ser éstos mis 15 minutos de
popularidad, si esto cuenta como popularidad. Si no cuenta, al menos son más
de 15 minutos, y de 15 días. Quede este pantallazo para acreditarlo, y
la copita de píxeles como merecido premio a mi carrera.
para ti la gloria ganada por mis méritos,
que yo sólo quiero que ciñas de buen grado
mi cabellera con laurel Délfico.
miércoles, 2 de julio de 2014
Fear etc. on Literature & Marketing
This got me thinking.
There is an equivalent, perhaps far greater, recent literary phenomenon that Harry Potter. I am referring of course to the literary phenomenon of Fifty Shades of Grey.
>From the same source:
1) Fifty Shades of Grey is the fastest selling paperback of all time
2) Copies sold: Harry Potter - 450m over 7 titles over 16 years (1997-2013)= 65m per title/ 29m per year; Fifty Shades of Grey 100m over 3 titles over 2 years (2011-2013)= 34m per title/ 50m per year. More copies of Fifty Shades were sold in the UK than the entire Harry Potter series combined.
3) Quality of prose, story, etc. - probably not much to choose between them...
However, we need to consider what would be the case if we equalized/weighted the two titles. If Harry Potter had only been three titles how many would it have sold and if Fifty Shades of Grey had been seven titles over the same number of years as Harry Potter how many would it have sold. Given that Fifty Shades of Grey is the fastest selling paperback of all time we can reckon that it could have outstripped Harry Potter had it been released over a similarly long time frame.
Furthermore, the film had yet to be released by the time Fifty Shades had sold 100m copies and it had only been available for c. 2 years. The first Harry Potter book was released in 1997 and major films have been made of all the books.
In addition, the size of the markets is very different. The Harry Potter market is extremely large as it is a 'family market', whereas the Fifty Shades market is self-limiting. Not only that, Fifty Shades originated in an even smaller, thought substantive, sub-market.
Overall I suggest that if this weighting is taken into account Fifty Shades is the more extraordinary literary phenomenon.
I suggest that neither of these is a literary phenomenon. They are both extraordinary examples of marketing phenomenon where the actual marketing is obscured and obfuscated and the public are led to believe that the titles are a literary phenomenon, which is yet another marketing technique. I further suggest that the interesting thing about both is the nature of the marketing and how much effort was expended to disguise the marketing methods and the extraordinary success of that marketing. In addition, the marketing techniques used were 'one offs'. That is, having been used once they cannot again be used to the same extent because everybody now knows the techniques.
Dr William J Fear (ChPsychol) MCIPD
____
While I think that marketing and other commercial factors should not be discounted in the success of these or any other cultural products, I think that it may be mistaken to reduce their success to materialist factors. I have not, and have no intention of reading the Shades of Gray book and know very little about them, however, certainly with regard to Harry Potter, JK Rowling succeeded in striking a chord that resonated deeply with the Zeitgeist (what ever that may be) of the 90's and 00's. The books tapped and stoked some deep need and desire among children and adults for fantasy literature of a certain type during that period. This does not necessarily mean that the HP books are great literature by the standards of traditional literary critics and scholars, but I do not think that they are merely uninspired drivel foisted on us through the manipulations of the gods of global capitalism.
Equally, Fifty Shades clearly succeeded in striking a chord that resonated deeply with the
Zeitgeist (what ever that may be) of the 00's. The books tapped
and stoked some deep need and desire among young adults and adults for fantasy
_____
_____
Pearl Buck won the Nobel Prize for literature. Neither James Joyce nor Virginia Woolf did. Maybe I'm missing something by not taking the Nobel committee as my arbiter, but I doubt it. (Henry Kissinger won a Nobel Peace prize. Yeah, I know it's a different committee. Still, the mind boggles.)
The point here is this: the claim, which I believe was made, that "The Old Man and the Sea" achieved success without marketing is demonstrably false. Hemingway marketed himself tirelessly and successfully and he had plenty of help. We may differ in our assessments of the book. I think it's pretty trivial, not even close to, for example, the Nick Adams stories; you don't. Fine. But don't pretend that it didn't benefit from a concerted sales effort.
And the further point is this: the claim that there is or can be a discussion of "literature" as a category that transcends the material and economic circumstances of the enterprise's existence is wrong.
I can't judge 50 Shades. I haven't read it. I have my suspicions, but I generally don't pass judgement without reading a text. Mostly I don't care about it. I do, however, care about the rigourous study of narrative. The categories in play here are, in my view, pretty devoid of rigour.
I'm pretty sure that "marketing vs literature" here is a prime example of the kind of hierarchical binary that we should deconstruct.
Peace. I'm out,
Pat
Pat Dolan
(This is the beginning of an interesting thread in the Narrative-L)
miércoles, 12 de febrero de 2014
lunes, 17 de enero de 2011
Pasan corriendo unos perros
Me pregunta Oscar por las diferencias de cotización entre las obras de Picasso y las de otros pintores. Lamento haber perdido el cuento "El Conejo", uno que tenía Álvaro de pequeño. Era una obrita crítica, con cierta penetración satírica en el mundo del arte, similar a la que se muestra en la última novela de Houellebecq, La Carte et le territoire. Reconstruiré el texto de memoria, aunque lástima de las ilustraciones, no desmerecían de los cuadros de Rabanito. El Topo como crítico era impagable. Y los Perros vienen a simbolizar, a mi entender, el funcionamiento azaroso de los Torbellinos de Información.
El artista Rabanito
trabaja con gran ardor;
nuestro amigo el Conejito
quiere ser un gran pintor.
Expone con ilusión
sus cuadros para venderlos:
pero, ¡qué desilusión!
Nadie se acerca a mirarlos.
Pasan corriendo unos Perros
sin mirar por dónde van.
—¡Mis cuadros!—grita el conejo—
¡Que me los vais a ensuciar!
—¡Gamberros!—llora el conejo
con la mayor amargura—
¡Habéis dejado mis cuadros
buenos para la basura!
Cuando ya iba a tirarlos,
surge el primer comprador:
—¡Esto es Arte!—dice el Topo—
¡Qué armonía! ¡Qué color!
—¿Borrones quiere la gente?
¡Pues vaya gustos más raros!
Cuantos mamarrachos pinta
Se los quitan de las manos.
Rico y famoso el artista,
de nada se ha de privar.
Con zanahorias y alfalfa
hoy se podrá regalar.
¡Rabanito está contento!
Y como pintar borrones
le lleva muy poco tiempo,
pasa el resto en diversiones.
jueves, 9 de julio de 2009
El Efecto Mateo y la calidad retroactiva
Me he leído un libro que podríamos decir que es de estadística, si de algo en concreto va: El cisne negro, de Nassim Nicholas Taleb, subtitulado "sobre el impacto de lo altamente improbable". Lo altamente improbable va desde los cisnes negros (en aquellos tiempos en los que se suponía que todos eran blancos), pasando por sucesos catastróficos imprevistos, o torbellinos de información inexplicables, hasta fenómenos tan extraños e improbables como tú mismo, hipócrita lector. Todos ellos son sucesos que desafían la probabilidad y la estadística, pero son sin embargo muy reales y causan efectos que desequilibran las previsiones formalizadas.
De esas previsiones formalizadas, Taleb les tiene tirria especial a los modelos matematizados de inversiones económicas y cálculos de inversiones y beneficios supuestamente "científicos"; y sobre todo a una bestia negra de su libro, no un cisne sino una campana, la campana de Gauss, emblema de lo que él llama "Mediocristán":
Según los habitantes de este Mediocristán, podemos ignorar esas excepciones. Pero en realidad, nos dice Taleb, no habitamos en Mediocristán, sino en Extremistán. En teoría evolutiva, diríamos que vamos regidos por fenómenos extremos como la explosión de la vida, o del lenguaje, o por las catástrofes y extinciones masivas. Y rige Extremistán, muy en especial, en lo referente a todos los fenómenos que tienen que ver con la información—desde el arte a Internet o a las inversiones en bolsa: y allí la campana de Gauss es una engañadora.
Por lo que veo, la campana de Gauss se pega de narices con la otra curva que define y organiza la realidad—en especial la realidad de la información y la de la red: la cola larga. Aquí las tengo superpuestas, comparando por ejemplo lo que supondrían en un factor como la venta de libros, o los éxitos musicales, o la popularidad y fama mundial, o las citas académicas:
Con éxitos me refiero, en el ejemplo de los libros, a bestsellers. Hay relativamente muy pocos, y su éxito no es, como diría Taleb, escalable. Forman la alta cabeza de la larga cola (verde). Del primero al segundo de la lista podría haber una diferencia de centenares de millones de ejemplares vendidos. La mayoría de los libros (sigamos con el ejemplo típico de fenómeno informativo, tipo Extremistán) venden pongamos mil ejemplares, o quinientos, o los que sean: son el grueso de la campana (que es la línea roja del gráfico). Según cómo midamos, el fenómeno más significativo podría parecer ese gran bloque central de libros que venden ni mucho ni poco. Pero desde otros parámetros, son los poquísimos libros de la parte izquierda del gráfico (los fenómenos extremos) los que crean influencia, moda, opinión, orientación, beneficios espectaculares, etc.
Es concebible, claro, que para distintos tipos de fenómenos informativos, la curva superior de la campana esté más o menos escorada hacia la derecha o hacia la izquierda: tienen desfases variables. Los torbellinos de información, que crecen hasta extremos incalculables, por efectos azarosos, se encuentran en la parte izquierda del gráfico, y son los que se rigen por lo que hemos llamado el efecto Mateo ("tened y se os dará aún más"). La expresión viene del sociólogo de la ciencia Robert K. Merton ("The Matthew Effect in Science", Science 159, 1968: 56-63). Otro caso que observa Taleb que se rige por el efecto Mateo es el uso de las lenguas francas: el crecimiento del inglés como lengua franca también viene regido por este efecto—es su propia difusión la que hace que continúe siendo la lengua franca preferida, en progresión creciente. Pero me ha gustado especialmente la aplicación del fenómeno a las citas académicas y a las reputaciones intelectuales:
La idea central es que el éxito informativo no depende sustancialmente del valor intrínseco o de las destrezas especiales de quienes triunfan. Habrá que admitir que juegan con más cartas quienes tienen un mínimo, y no siempre triunfa un Bienvenido, Mr Chance—pero en gran medida el éxito de quien llega, de quien llega a vender, a sonar, a triunfar—es producto del azar y de los torbellinos de información creados en torno a estas ventajas acumulativas. El mundo académico es especialmente dado a ellas, y cada vez más, según priman criterios como los famosos "índices de impacto" de las publicaciones:
Lo mismo sucede, supongo, en el mundo de los blogs.
Y el arte, aunque los artistas juegan a ignorarse unos a otros, no está sin embargo exento de procesos demenciales de acumulación informativa; es lo que llamamos las grandes obras, o el canon, o las obras de éxito. Se creó un vistoso torbellino en torno a El Código Da Vinci; y el último torbellino descontrolado se ha formado en torno a las novelas de Stieg Larsson, que son como cientos de otras. Así nos explica Taleb estos fenómenos:
En fin, argumentación suficiente como para poner entre comillas los "índices de impacto" y otras mediciones metódicas y matematizadas de la calidad intelectual o artística de nuestros escritos. A menos que incluyamos como parte de la calidad intelectual o artística (y de hecho lo incluimos) el efecto producido a posteriori, efecto quizá deseado pero incalculable a priori: a saber,—la subida disparatada del valor informativo de las acciones. Parte esencial del razonamiento de Taleb en El Cisne Negro es el efecto del hindsight bias, la distorsión retrospectiva que afecta a nuestros juicios y valoraciones una vez se ha producido el fenómeno de la distribución informativa; en ese sentido es un libro altamente recomendable para los interesados en estudiar la falacia narrativa—y en aprender a desconfiar de ella.
jueves, 4 de junio de 2009
Torbellinos de información
Aquí cuelgo un artículo sobre narratología, lectura, e interpretación: "Múltiples lectores implícitos". Es otro blog post que, revisado y expandido, envío al Social Science Research Network. Por estas fechas llevo varios miles de visitas, y 1220 descargas de artículos. Supongo que muchos visitantes se desaniman al ver que la mayoría de los artículos (los míos, digo) están en español.
También me informa la web del SSRN que mi "Author Rank" es de 8.240, de entre 113.434 autores. Eso quiere decir, supongo, que estoy entre el diez por ciento superior. Quien no se consuela es porque no quiere, aunque vaya el ocho mil y pico de la fila. Citarme no me cita nadie—hasta esas alturas de éxito no nos hemos elevado. Qué caras van las citas...
Según Taleb, en El cisne negro, las citas y los visitantes de Google, como otros factores numéricos (y en especial los relacionados a procesos de información global o infecciosa) pertenecen a lo que él llama la economía "escalable", o Extremistán (opuesta a la economía no escalable o "Mediocristán"). Los fenómenos escalables dependen de procesos accidentales y aleatorios que no tienen relación directa con el trabajo que uno le dedique a la cosa. Taleb es provocador, à la Oscar Wilde: en el arte, "lo que generalmente llamamos 'talento' es fruto del éxito, y no al contrario" (76). El éxito llama al éxito, pero esto es más visible en la economía de la información escalable, "cuando alguien a quien se considera mejor sólo marginalmente se lleva todo el pastel" (76). Lo mismo sucede con los éxitos discográficos, las ventas de libros, el éxito de los famosos... etc.
La calidad de un best-seller para nada tiene que ver con su éxito de ventas; otro libro en el mismo género e igual de bueno no vende nada. Y es que queremos leer lo que todo el mundo lee, así nos comunicamos y nos aclaramos: el gráfico de la globalización necesita una cabeza bien visible, además de una larga cola. Así que estos fenómenos de difusión social siguen un proceso que yo llamo "torbellinos de información" (Taleb lo llamaría un cisne negro o discontinuidad azarosa imprevisible—lo cierto es que este Taleb, además de parecérseme físicamente, coincide conmigo en varias líneas de razonamiento... pero él es un cisne negro, supongo que por azar, jaja!).
Si no se crea un torbellino en torno a ti, es inútil que te esfuerces por agitar el aire. Hombre, igual ayuda, pero igual no, igual deshaces las corrientes... es imprevisible. La información, como la peste porcina o la escarlata, va por epidemias:
O sea, que sin el valor añadido que les añadimos a las obras con nuestra atención—sin ponerles un buen marco alrededor, y mirarlas con admiración, y atraer a otros para que las miren, y señalárselas.... poco valen. El marco, y sobre todo el marco del marco, es más importante que el cuadro. Vamos, que si aunque el sitio del cuadro esté vacío, igual va a ir la gente a mirar el marco. Sin el valor añadido de la información y la atención, digo, el valor propio de la obra se queda en poquita cosa. Por grande que sea. Y por pequeño que sea, se magnifica—de ahí el escándalo del arte feo del siglo XX, resultante de torbellinos de información y procesos de señalamiento ejercidos prácticamente en vacío. ¿Ha hecho reflexionar eso lo suficiente sobre la esencia del arte, o sobre el origen de la calidad intelectual? A los marchantes quizá; a los críticos parece que no tanto.
En lo que se refiere a Google, creador de torbellinos, lo tenía yo un poco mareado: tan pronto me daba 15.000 resultados de búsqueda con mi nombre, como más de 100.000: últimamente parece haberse estabilizado en torno a los 27.000. Pero ahora es a Yahoo a quien tengo mareado, o quien se ha montado un torbellino conmigo: hoy me da 225.000 resultados al buscar "Jose Angel Garcia Landa" así con comillas. Pero los torbellinos de Yahoo no son comparables a los de Google, pues el propio Yahoo es, en tanto que torbellino, inferior a Google. Torbellinos generan torbellinos—si ya decía Descartes, científico centrífugo, algo de esto de los torbellinos; lo que pasa es que se equivocó al aplicarlo a la materia y no a la información, pues es ésta la que genera objetos sólidos a partir de torbellinos.





