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domingo, 25 de febrero de 2024

EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR

            Una historia la de esta película que recuerda mucho a la de mi abuelo, Ángel García Benedito, maestro de Escuer. En el idealismo izquierdista y educativo del personaje, y en su final trágico a manos de "patriotas" criminales.

 

 

El mestre que va prometre el mar. Dir. Patricia Font. Script by Francesc Escribano and Albert Val, based on the life story of Antoni Benaiges. Spain, 2024. Trailer:

         https://youtu.be/2WzmW9EWJtE

2024

Una crítica subjetiva de la película, en YouTube:

@Javier-B

 
CRÍTICA OBJETIVA DE LA PELÍCULA “El maestro que prometió el mar”  
 
AMBIENTACIÓN ARTÍSTICA Y ATREZO: Esto es lo mejor que tiene la película, es de sobresaliente. Su estética sus parajes y localizaciones rurales. Las cocinas no pueden estar mejor reproducidas y por demás. Los sacerdotes, pueden llevar colgando crucifijos o escapularios. El vestuario parece excelente aunque todos iban demasiado limpios y sin remiendos. Un sacerdote JAMÁS LLEVARÁ COLGANDO un rosario, porque eso es una falta de respeto y no se hace con un rosario. Sólo lo llevan colgando macarras, mafiosos y otros delincuentes.  
 
INTERPRETACIONES: De correctas a buenas, los niños estupendos, al maestro le hubiese gustado sobreactuarse pero el papel no daba más de sí, para respetar el realismo del drama. Laia Costa parece una actriz excelente, pero a la pobre le dieron el papel de una idiota mal educada que se cree en el derecho de ser borde por estar deprimida o quizá por el hecho de tener un bisabuelo en fosa, o simplemente por ser progresista. Lamentable. Yo que la actriz hubiese sonreído a escondidas o me hubiese ido a la taberna del pueblo a pimplar.  
 
GUIÓN: Nos hubiese gustado mucha más información, por ejemplo: El transcurso del tiempo hay que adivinarlo y no sabes cuánto pasa desde que Carlitos se niega a leer hasta que aprende. Parece haber existido ciencia infusa cuando escribe en la pizarra, aunque el espectador con buena voluntad ya presupone que ha pasado un tiempo aunque ni siquiera hayan cambiado de calzoncillos ni al cura se le hayan caído las cuentas del rosario. Sabiendo que precisamente en Burgos fueron muchos los profesores detenidos y encausados y que los que se libraban del “paseíllo” o “ley de fugas” quedaban en manos de la precaria situación del Derecho en guerra, que manifestaba no condenar a muerte cuando no hubiese delito de sangre, en esta película no se manifiesta la existencia de ninguna de estas tres situaciones, lo cual es sospechoso de recrear una historia tendenciosa y partidista. En menor medida es inverosímil que un niño que da por hecho que se le lleva a casa de un maestro diga solamente en una frase “no quiero que tú me enseñes a escribir” sabiendo que en aquellos tiempos los maestros eran una autoridad digna de mucho respeto. Eso en estricto sentido eso son lagunas de un guión en el que no se ha querido trabajar demasiado. Si pienso mal ha existido temor a la objetividad histórica y lo digo siendo objetivo por lo que diré a continuación.  
 
ASPECTOS INADMISIBLES EN UNA OBRA DE ARTE DESINTERESADA EN LA CARGA IDEOLÓGICA: En esta película como en muchas otras hay malos y buenos, pero tanto unos como otros se han perfilado sin la piedad que debe existir y existe en películas, por ejemplo, norteamericanas de las buenas o históricamente objetivas donde: 
 
  a) Aparecería como oponente a ese cura del rosario (haría la carrera copiando y nadie le dijo que no se puede llevar así) un cura bueno bien en un pueblo vecino donde ayudaron a muchos republicanos a huir o bien en una consulta al arzobispado que podría haberse colocado para no ser tendencioso y no insultar al colectivo, que es lo que hace esta película.  
 
b) Se haría alguna referencia a las innumerables fosas comunes de Cataluña, Baleares o Aragón que o bien no han sido exhumadas o bien se han vuelto a tapar cuando han visto que eran las fosas de “los otros” Del mismo modo que en todas, repletas de inocentes a quienes el único delito imputable era ser católicos practicantes o sacerdotes. Si no en imagen, un guionista interesado en transmitir historia objetiva o al menos arte que no sea tendencioso y útil al adoctrinamiento hubiese hecho referencia dialéctica ya que en imágenes ni soñarlo, claro está. 
 
c) Esto es muy grave y hay que destacar que la palabra “patria” aparece siempre y solamente en boca de “los malos” y mal-encarados que aparecen dando tiros, pero en ningún momento aparece la palabra patria en boca de “los buenos” porque “los buenos”, por lo visto, o son apátridas o el ser ciudadanos del mundo excluye otras realidades. Y eso que en la realidad tanto Largo Caballero como Lenin se hartaron de hablar en nombre de la patria. Esto a todas luces y en la actual situación que vive España, es un acto sucio con intención de manipular y adoctrinar. Para todos los diccionarios de todos los países del mundo, la palabra patria es un concepto elevado compatible con cualquier otro buen ideal. Cada cual es libre de realizar los guiones que desee, expresar lo que se desee y exponerlo tal y como uno lo quiera y lo sienta, pero si se es bienintencionado y lo que pretende es crear arte, será preciso hacer las referencias correctas a lo otro no pisotear ni ocultar (y menos en la creación artística) respetar las características de Nahm, indispensables para definir la obra de arte. 
 
No estoy diciendo que el arte no pueda o deba ser comprometido sino que para serlo, no podrá rebasar la línea de lo ideológico a lo tendencioso, si no se quiere convertir en propaganda goebbelsiana, claro que también hoy día también se es libre para eso; no tanto como para decir patria sin que te miren mal.
 
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sábado, 28 de mayo de 2022

Ángel García Pomar - LA MAESTRA

 

LA MAESTRA   (A   EUSEBIA POMAR GUILLÉN)

 

     

¿Un relato? ¿Una historieta? ¿Una anécdota? ¿Una historia? La realidad supera a la ficción. Allá va. 

En un lugar del Pirineo, cuyo nombre tendrás tú que averiguar, bastante más de cien años ha, nació UNA MAESTRA. Y digo que nació MAESTRA porque eso quiso ser desde que balbuceó sus primeras palabras, aunque al principio sólo lograba decir que quería ser “MAETA”.  A ese fin dedicó todos sus afanes. Vosotros juzgaréis.

Su padre, Benito, agricultor en los Monegros, había hecho el servicio militar en Cuba y al regreso, cansado de ver sequías y deseoso de ver España, compró una galera y unas mulas y, junto con uno de sus hermanos, durante varios años, ese fue  su menester.

Para sufragar los gastos compraban lo que más abundaba en el país que atravesaban e iban vendiéndolo a lo largo del camino. Naranjas en Valencia, mantas en Palencia…. Decía su hija, LA MAESTRA, que contaba anécdotas de cualquier lugar de España donde llegase una carretera, de carro, lo mismo de Galicia como de Andalucía.

Pero todo tiene su término y a él se le acabó la carretera antes de llegar a  Sallent de Gállego. Era lógico porque en aquel entonces estaban empezando a construirla. Y, cosa atípica, empezaron a construirla por el fin. En Sallent decían que si se empezaba por el final siempre se encontraría presupuesto para llegar a enlazarla si éste se acababa. Como siempre, tenían sus buenas influencias y las emplearon.

Sallent  estaba rebosante de obreros con dinero y sin tiendas donde comprar. Así pues, allí llegaron, aunque no me explico cómo, nuestros incansables viajeros y, encontrando  un vacío comercial, montaron el primer comercio fijo del Valle de Tena de que tengo noticia. Eso fue  hacia 1880-84.

Allí, con Dámasa, una sallentina vecina, fundaron su familia.

Pero aquí no nació la MAESTRA sino un hermano suyo. Valle abajo avanzó la carretera, con ella los obreros  y la tienda tras ellos. En el pueblo de esta segunda tienda del Valle de Tena nació LA MAESTRA que nos ocupa.

Al bautizo no asistieron sus abuelos, tíos ni parientes de Sallent, porque aquel año, por Todos los Santos, cayó una gran nevada. Su madre tampoco fue a la iglesia, pues no era prudente el salir de casa con esa gran nevada y un parto tan reciente. Pero sí tuvo una gran sorpresa:

- ¿Sabes cómo se llama tu hija?  Le preguntó la madrina al regresar de la iglesia.

- MARÍA, como dijimos- contestó la madre.

- No; se llama EUSEBIA. El Cura ha dicho que no se le debía quitar un nombre tan bonito como se ha traído.

Dos años más tarde, en 1892, finalizadas las obras de la carretera, comercio y familia se trasladaron a Biescas.

Aquí hicieron una gran amistad  con dos maestros jóvenes que acababan de llegar y que pronto contrajeron matrimonio: D. Amadeo y Dª. Maximina.

Ambos influyeron  grandemente en el destino de nuestra MAESTRA.

De los 6 a los 13 años Eusebia asistió a la Escuela de Biescas con toda normalidad. Debe subrayarse, eso sí, su aplicación y sentido de la responsabilidad.

Por aquel entonces, no existía el Ministerio de Educación, ni con este nombre ni con los que sucesivamente se le van adjudicando, y los Maestros, aunque conseguían su plaza por oposición, dependían económicamente del Ayuntamiento. Según costumbre recibían al final del año, un canastillo lleno de duros pesetas, perras gordas (10 céntimos ), perras chicas ( 5 céntimos) y céntimos propiamente dichos (gordos y chicos)

Al comercio de Biescas acudían muchos clientes,  siendo habituales los de Sallent, que no pasaban sin visitar a su paisana.  El más destacado de todos, al menos por su estatura, era el GIGANTE DE SALLENT, que también era admirado por su fuerza. Los sacos que un hombre normal llevaba apurado en sus espaldas, los llevaba él sin esfuerzo bajo el brazo y no uno, sino dos.

Cuando entraba en  la cocina debía instalarse  encogido, con la cabeza entre dos vigas. Tapaba con la punta del dedo pulgar un duro de los “Amadeos” sin que pudiera verse nada en absoluto.  Destacaba también por su carácter bonachón.

En 1903, cuando Eusebia contaba 13 años y sólo le quedaba uno de ir a la Escuela, murió el Maestro, idóneo, o enseñante que se ocupaba de los niños de 4 a 6 años y a D. Amadeo  y  Dª.  Maximina se les vino el cielo encima de pensar que sus nuevos alumnos ingresaran sin distinguir siquiera las vocales. He de aclarar que, por aquellas fechas, la matrícula normal en las escuelas de Biescas rondaba los 130 alumnos y otras tantas alumnas, atendidos por un maestro y una maestra.

Se hicieron muchas gestiones para mantener la escuela de 4 a 6 años abierta, pero nadie en el pueblo quería hacerse cargo de esa tarea.

Como la alumna, Eusebia, de 13 años, era despierta, aplicada, responsable y tenía una indudable vocación de MAESTRA, D.  Amadeo le propuso que se encargara de esa clase.

Tras  muchas dudas por parte de todos, pues había que buscar también un local, prepararon una sala grande en lo alto de la casa y ayudada por su madre, que, de tanto en tanto subía de la tienda para colaborar, empezó su tarea.

Cobraba una peseta al mes por cada niño. Esto lo pagaban los padres.  Si el niño se constipaba o tenía el sarampión, se reducía  la  aportación a 80, 60, 40….céntimos.

Todo lo que ganaba lo dedicó, desde el primer momento, para sufragar sus estudios de MAESTRA.

Sus estudios de Magisterio los hizo por libre, ayudada  principalmente por D.ª  Maximina, su vecina y maestra y que , con el tiempo, llegaría a ser su cuñada. Pero con sus 130 alumnas, la casa, los hijos y preparando las labores de costura, que entonces se hacían en la escuela, quedaba muy poco tiempo. Así pues, tuvo que afrontar sus estudios casi sin ningún apoyo.

La vida era sencilla y en las largas y oscuras tardes de invierno, se juntaban las dos familias para contar los sucesos del día, narrar cuentos o leer historias del  periódico a la luz de las velas o las  teas, aunque, a partir de 1901, ya pudieron hacerlo a la luz de las bombillas.

Cuando Eusebia acabó sus estudios, comenzó  a preparar las oposiciones al Magisterio.  El lugar más cercano para hacerlas era Zaragoza y ya debía haber tren pues no recuerdo oírle hablar de ir en diligencia.  Dª Maximina en 1890 vino a Biescas, desde Huesca, en diligencia de caballos, haciendo noche en Santa María de la Peña.

Seis veces se presentó a las oposiciones, con sus correspondientes desilusiones, pero siempre fue tenaz y constante y al final, a sus 26 años, fue destinada a Otal. Hoy ahí no vive nadie. Llegó la lluvia amarilla.

Otal Tenia entonces 18 hogares. Entre 100 y 120 habitantes en verano. En invierno, solamente quedaban en el pueblo los ancianos, las mujeres y los niños. Los hombres iban con el ganado a la tierra baja.

Saliendo de Biescas, al Este, tras una montaña cubierta de nieve la mitad del año, se encuentra Otal.

Para llegar a Otal, que está a 1470 m. y es el pueblo más alto de toda la comarca, si se va andando, lo mejor es subir a Erata por Barbenuta y Espierre. Una vez en la punta,  a 2005 m., ves el pueblo abajo en un valle muy solano.

Esta es la ruta que eligieron Eusebia, sus padres, D. Amadeo y los acompañantes que desde Otal vinieron a buscarlos con caballerías.

Como siempre, con los machos cargados a tope, les costó 6 horas llegar al pueblo. Todos alabaron la valentía de la Maestra que, sin descabalgar, había llegado al pueblo atravesando los tramos más peligrosos, donde era frecuente que las caballerías resbalasen e incluso cayesen.  Había una explicación: la Maestra iba aterrorizada y confiaba más en el instinto del animal que en sus propias fuerzas. Por otra parte, si se desmontaba, no había en todo el trayecto un punto donde volver a montarse en aquellas bestias enormes, tranquilas y sensatas.

Todo esto aconteció el día de S. Ramón, 31 de Agosto de 1916, en plena  primera Guerra Europea.  Cuando llegaron ahí, sólo se escuchaban la bandurria, guitarra y acordeón, usuales en las fiestas de los pueblos en aquel entonces, y es que, ese día, se celebraba la fiesta en Otal.

Del sol de la montaña, llegó roja y quemada y, visto el panorama de aislamiento y soledad que le esperaba, le entró tal llantina que, a pesar de la fiesta, los halagos de todos y su natural comedido, no se pudo contener.

A esto habían venido a parar todas sus ilusiones, todos sus esfuerzos, todos sus sacrificios, estudiando después de las horas de clase, incluso a la luz de la Luna, ahorrando peseta a peseta, céntimo a céntimo, para poder desplazarse a Zaragoza a unas oposiciones tantas veces fallidas.

Ya más calmada, pues, eso sí, sabía sobreponerse a las situaciones más adversas, se hizo cargo de la situación y resolvió que tenía que aceptar la realidad por dura que le pareciese.

Para consolarla, los vecinos le explicaron que en el invierno, durante muchos días, a veces meses, no se abría la escuela a causa de las nevadas y las ventiscas que envolvían las puertas de nieve y por lo tanto no tendría que ir a trabajar.

“¿Ve Vd. esa borda?, pues cuando nieva en invierno todo se queda parejo y los terneros, cuando salen a beber, se pasean por el tejado lo mismo que por la calle.”

A Eusebia, que ante todo estaba allí para ser maestra y no concebía pasarse el invierno sin trabajar, no le gustó la perspectiva, así  que, cuando llegaron las grandes nevadas, consiguió que le abrieran camino hasta la escuela, adonde iba a veces por trincheras de nieve más altas que ella, y no era pequeña.

En las Navidades y Pascuas, las únicas salidas que hacía durante el curso, el paso a través de la montaña de Erata, con la nieve, estaba impracticable. Hacían el viaje por Escartín, Ainielle, Berbusa, Oliván, Orós Bajo y Orós Alto, con paradas en las casas de familiares y conocidos de los acompañantes, lo cual, unido al paso seguro pero cansino de las caballerías, hacía que empleasen todo el día.

 Llorando entró y llorando se marchó de Otal, tras seis años de estancia. Todo el pueblo salió a despedirla. Allí dejaba enterrado en el pequeño cementerio, a su padre, que la acompañó en sus últimos años y que, tras haber recorrido todas las carreteras habidas, vino a terminar sus días en  un pueblo en el que ni siquiera llega, hoy en día, una pista forestal.

Por concurso, salió destinada a Belber de Cinca, un pueblo ya mayor y con mejores comunicaciones, de donde recordaba las grandes celebraciones que hacían para la fiesta del árbol.

Durante su estancia en Belber, contrajo matrimonio con ÁNGEL, hermano de sus antiguos maestros y vecinos con los cuales seguía teniendo una estrecha relación. Era el amor de su vida.

Fue ahí donde se le presentó un gran dilema: debía escoger entre marchar a vivir a Escuer (hoy Escuer Alto), sin carretera, abandonando la profesión que tanto esfuerzo le había costado, o bien continuar en Belber  separada de su marido. Sin dudarlo, pero con gran duelo, optó por lo primero.

En  el  año 1930, en un concurso de traslados, consiguió  la escuela de Biescas, que además acababa de estrenar edificio.  Todo iba de frente.

Su marido,  Ángel, animó al Ayuntamiento y tras muchas gestiones en Madrid, habían conseguido trasladar el pueblo de Escuer, muchas de cuyas casas presentaban grietas por corrimientos de tierras, al actual emplazamiento junto a la carretera.  Muchos de sus vecinos, que trabajaban en las obras de los barrancos de Arás  y Arratiecho, vieron  acortada sensiblemente la distancia al trabajo y él mismo podía desplazarse y vivir en Biescas. 

Pero esto es otra historia y larga,  sigamos con la Maestra.

Y llegó la guerra.  A los quince días de comenzar ésta, cuando aún nadie sabía bien por dónde venían los tiros,  Eusebia se enteró bien a dónde iban a parar.  Su marido fue la primera víctima de toda la comarca.

Llorando, sin consuelo posible, comprobó que perdía la vista. No podría dar clases.  Era viuda y con tres hijos a su cargo. Tomó la determinación de no llorar más.  Se hizo a sí misma un pacto silencioso de silencio.  Ese tema era tabú y nadie quiso en adelante provocar más llantos.

Respetaremos el pacto. Pasaremos por alto los momentos y escenas más tristes  y nos ceñiremos en lo posible a los aspectos más profesionales.

Continuó ejerciendo su profesión en uno u otro bando, siempre en su escuela, dependiendo de los azares de la guerra.

Toda Maestra lleva en su interior un instinto de segunda madre.  Muchas de las maestras, durante la guerra, tuvieron, bien a su pesar, que ejercerlo a tope.

A fin de sacar a los niños de los peligros del frente, se crearon las Colonias Escolares. A una de ellas, en las Vilas del Turbón (Huesca), fueron a parar los niños y  maestras de Biescas.  Allí la dedicación a los alumnos era exclusiva, incondicional  e ineludible. Día y noche, 24 horas.

 Era la supervivencia. Era suplir a cada madre, que estaría llorando y que sólo tenían el pequeño consuelo de pensar que sus hijos estaban en manos de personas en las que siempre habían confiado y que no los abandonarían. Pero era la guerra…

Fueron maestras y madres de día y de noche, con los enfermos y con  los díscolos, procurando suplir la falta del amor maternal y los momentos tristes que a veces embargaban sobre todo a los más pequeños. Nadie estaba  seguro de que volviesen a ver a sus padres y eso los niños instintivamente lo percibían.

Como premio a esta gran labor, al reincorporarse con sus alumnos a la zona llamada nacional, fueron suspendidas de empleo y sueldo, probablemente por haber ejercido su profesión en el bando contrario.

Esta situación duró varios meses. El dinero ya no valía, pues había una nueva moneda, los ahorros se acababan y su situación no se resolvía. Así pues Eusebia, que como maestra siempre había impartido la justicia entre sus alumnos, creyó que aquella nueva sociedad no podría funcionar sin, al menos, un atisbo de justicia. Se armó de valor y junto con Maximina, su antigua maestra y ahora  inseparable compañera de desgracias, ésta no muy convencida, solicitaron una entrevista con el entonces Director General de Enseñanza Primaria.

Hasta el año 1959 ejerció su labor en Biescas, luchando tenazmente porque sus hijos alcanzasen al menos los mismos estudios que ella. No era tarea fácil. En primer lugar, sólo había un Instituto Oficial en Huesca y en aquellos tiempos de racionamiento, ya era un logro conseguir la supervivencia. Para desplazarse a Huesca se necesitaba un salvoconducto de fronteras cuyo costo venía a ser bastante más de la mitad de un jornal y sólo valía, cuando más, para 15 días.

Jamás profirió Eusebia una palabra de odio o venganza. Fue cristiana en el sentido más profundo de la palabra.  No concebía la mentira ni como broma.

Entre 1929 y 1959, junto con su cuñada que ejerció cincuenta años, todos ellos en Biescas, fueron maestras de abuelas hijas y madres de toda esta villa.

En total, desde 1903 hasta 1960, fecha en que se jubiló a los setenta años,  transcurrieron cincuenta y siete, todos dedicados a la enseñanza. Quizá vosotros sepáis  de otros records.

Tras una permuta, acabó su carrera en Saqués y justamente aquel día, tras un gran temporal de lluvias se cortó, en el Zoque, la carretera que construían cuando nació.

Hoy,  desde el pueblo en que nació hasta el que finalizó su profesión (quien iba entonces a pensarlo), como dice la Ronda de Boltaña, puede uno desplazarse en un barquito de vela. Pero esta vez de verdad.

Sirvan estas líneas de homenaje, aunque breve, para estas dos, y en general todas las maestras que, muchas veces incomprendidas, han dejado su vida y su alma esparcida por los yermos, como decía, no hace tanto, una de ellas.

Tres han sido los motivos que me han llevado a escoger a esta MAESTRA.

1º-  La conocía muy bien.

2º- No tengo noticia de nadie que haya dedicado más tiempo a la enseñanza.

3º- Era, y seguirá siendo siempre, mi MADRE y MAESTRA.

 

 

Ángel García Pomar 

Biescas, marzo de 2004

 

 

 (Texto incluido en el libro
Maestras. Zaragoza. Prames, 2004).

 

 

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jueves, 17 de octubre de 2019

Profesorado naci

sábado, 2 de febrero de 2019

Los docentes catalanes y el separatismo

Los docentes catalanes son desproporcionada y desmedidamente separatistas. Todo un semillero de catalanismo excluyente, o sea, de antiespañolismo y de odio. España tiene ahí a sueldo a mucho enemigo de la nación.




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domingo, 4 de marzo de 2018

Lectoescritura con Cubos


Aquí un vídeo de Antonio Sánchez, maestro sudamericano que ha adoptado el método de lectoescritura de los cubos diseñado por mi padre, Ángel García Pomar, que fue maestro de Biescas (Huesca):




Es un método de eficacia increíble, y recomiendo su adopción para los niños de preescolar o primaria en su caso. Aquí hay una página donde se explica el método y se obtienen los materiales.

Aquí mi padre enseñando a la pequeña nietita Linza a leer con los cubos:





También diseño un sistema parecido para enseñar los números a los más pequeños.



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domingo, 22 de octubre de 2017

Crónicas de la vieja pizarra

Crónicas de la vieja pizarra es un libro de Víctor Juan, colega de la Universidad de Zaragoza, sobre el magisterio aragonés de años pasados. Se ha presentado el libro esta semana en la Biblioteca de Aragón, y en este enlace hay noticias sobre él y entrevistas con el autor:

Crónicas de la vieja pizarra: Escuelas y maestros: Semblanzas históricas de la educación en Aragón, de Víctor Juan (Zaragoza: Doce Robles, 2017).
http://victorjuan.net/CronicasViejaPizarra.htm

Las crónicas se fueron publicando como columnas en El Heraldo de Aragón, y una de ellas iba sobre mi abuelo Ángel García Benedito, maestro de Escuer antes de la guerra—hasta la guerra, quiero decir, cuando unos asesinos fascistas acabaron con él, como con muchos otros maestros. Hace poco rescataba un artículo de los años 20 en El Magisterio Español que hablaba de mi abuelo y de su labor ejemplar y crucial en su pueblo: "La redención de un pueblo por la labor de un maestro nacional".

Hay que recordar también la labor que sobre los maestros republicanos hizo Herminio Lafoz:


Lafoz, Herminio. Socialismo y magisterio: La FETE, en Aragón durante la Segunda República 1931-1938. (Colección Isidoro Achón, 13). Zaragoza: Gobierno de Aragón / Fundación Bernardo Aladrén, 2011.

—y en unas jornadas sobre La República de los maestros

Antes se había publicado el volumen Maestros de la República: Los otros santos, los otros mártires, coordinado por María Antonia Iglesias (Madrid: La Esfera de los Libros, 2006); 
y
Maestras. Zaragoza: Prames, 2004. (Aquí tenía mi padre, maestro, un capítulo sobre mi abuela la maestra, y otro capítulo Víctor Juan también).


Sobre los viejos maestros del Pirineo, y en concreto también sobre mi abuelo, también publicó una serie de trabajos y un libro Enrique Satué. Gracias a Enrique, A Víctor, y a los que en libros como éstos recuerdan a nuestros maestros.



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viernes, 13 de octubre de 2017

La redención de un pueblo por el esfuerzo de un maestro nacional



En el bolso de la abuela Eusebia, guardado en un rincón del armario de casa de mi madre, se guardaban apretados los viejos papeles de ella y de su marido, Ángel García Benedito. Incluyendo un desconocido retrato del abuelo cuando era joven, de allá por el año 1897 debía de ser la foto...   Transcribo un artículo de El Magisterio Español que había guardado mi abuela, o mi abuelo, o mi abuela y mi abuelo, y luego mi tía, mi padre, mi madre, y ahora yo.

Mateos y Sánchez, José. (Profesor de la Escuela Normal de Huesca). "La redención de un pueblo por el esfuerzo de un maestro nacional." El Magisterio Español 7,084 (Madrid, 22 Nov. 1924): 399-400.

Páginas sociales

LA REDENCIÓN DE UN PUEBLO POR EL ESFUERZO DE UN MAESTRO NACIONAL

Conozco, desde hace muchos años, a un Maestro culto y modesto, que, en el corto espacio de tiempo que lleva regentando una Escuela rural, ha logrado la completa transformación moral y material de un pueblecito del Alto Aragón, llevando a feliz término una obra de incalculable valor social, pedagógico y patriótico.

Este Maestro joven y animoso, aunque lleva más de veinte años de buenos servicios a la patria, es D. Angel García Benedicto. Maestro nacional del pueblo de Escuer, en el partido de Jaca, habiendo antes desempeñado el mismo cargo, por oposición, en una villa importante de la provincia de Logroño, donde prestó largos y meritísimos servicios.

Es el señor García Benedicto un hombre que ha nacido para la acción, para el trabajo, fecundo y bienhechor. Posesionado de la Escuela nacional de Escuer en 1918, logra, en poco tiempo, aumentar la matrícula escolar, antes muy descuidada; favorece y estimula la asistencia de los niños a las clases, y logra vencer el egoísmo de los padres, que, en esta ocasión, coadyuvan a la obra educadora del Maestro.

Llegada la época de la clase nocturna, un crecido número de jóvenes del pueblo acude a matricularse, y grande fué su sorpresa al ver que las niñas y adolescentes, que pasaban de la edad escolar, se matriculaban también y realizaban, en unión de los jóvenes, una labor cultural muy aprovechable, repetida en todos los cursos sucesivos.

Años después se declara una epidemia de carácter grave: las fiebres tíficas invaden el pueblo; el número de enfermos aumenta sin cesar; no tienen médico, ni practicante, ni medicinas; nadie sabe qué hacer; hasta el virtuoso párroco cae gravemente enfermo; entonces surge el espíritu cristieno en la figura simpática del Maestro que cura, visita, estimula, alienta, conforta y libra de una muerte segura a buen número de enfermos.

Más adelante, deseando redimir al pueblo de la miseria fisiológica, funda un economato para las compras en común, y establece a continuacion, con la ayuda entusiasta de todos los vecinos, un Sindicato agrícola que proporciona a los labradores semillas, abonos e instrumentos de cultivo.

No termina aquí su acertada y feliz actuación. Por un movimiento de tierras operado en el pueblo, debido principalmente a la completa despoblación forestal y a las frecuentes avenidas de un torrente que arrastra, año tras año, las tierras más fértiles de la vega, el pueblecito de Escuer se agrieta, se desplaza; todos sus edificios—iglesia y Escuela entre ellos—amenazan hundirse, y el buen Maestro, con la cooperación del culto y bondadoso párroco D. Maximino Galindo, más otros decididos y animosos vecinos, acuerdan "trasladar el pueblo a otro sitio mejor, cerca de la carretera de Panticosa, y en un valle, cultivado en pequeña extensión, pero que será grande si el Estado inicia la implantación del servicio hidrológico forestal y ordena la corrección del torrente que inunda la vega".

Y el milagro empieza a operarse; el pueblo sin riquezas, sin auxilio de nadie, por su propio esfuerzo, organiza el tralado. Dos, cuatro, quince, ¡veinte!, casas se destruyen en la montaña para levantarse en la llanura, y ya están las dos terceras partes de los vecinos instalados en el nuevo lugar.

Pero ¿qué hace el maestro? Lleno de entusiasmo, y poseído de su misión, es el organizador de todas las obras. El encarga materiales de construcción y los distribuye; solicita muestras y recibe géneros, que va suministrando según las necesidades de cada uno, y con su actividad, competencia y celo, va realizando la maravilla de fundar un pueblo nuevo a seis kilómetros de donde el antiguo estaba emplazado.

Contar los desvelos, los afanes, las dificultades que el señor García benedito y sus colaboradores han tenido y tienen en esta empresa es algo difícil; pero él guía, aconseja, instruye, anima, y su obra está próxima a verse coronada por el éxito más completo y definitivo.

Recientemente ha visitado este pueblo el culto Inspector jee de la provincia D. Luis de Francisco, y ha podido apreciar la labor sin precedentes que, en el campo social y pedagógico, realiza el profesor D. Angel García; hasta mí han llegado rumores de un informe favorabilísimo, como era de esperar; pero yo que conozco a este Maestro inteligente, honrado y patriota, deseo exponer, para que el Poder público la conozca, la gestión brillantísima de este funcionario ejemplar, y formulo al representante de ese Poder, en la provincia de Huesca, el dignísimo señor gobernador civil, D. Emilio Amor, entusiasta propulsor de todas las nobles actuaciones, el ruego de que sea enaltecido con una recompensa extraordinaria quien, como el señor García Benedicto, ha servido a la patria, excediéndose en el cumplimiento del deber, realizando calladamente una obra gigantesca de esfuerzo, de sacrificio y de honrada labor ciudadana.


JOSE MATEOS Y SANCHEZ
Profesor de la Escuela Normal de Huesca




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jueves, 26 de enero de 2017

Retropost #1335 (26 de enero de 2007): Dar ejemplo



alto aragon
Hoy baja de Biescas mi padre a conocer a su decimooctava nieta, Lucía. No aguanta mucho en Zaragoza, y justo se acababa de subir al pueblo cuando le ha nacido la nieta. Es que aquí le faltan a mi padre las montañas y el sitio para aparcar, y le sobran las ciudades y las prisas. Y en Biescas tiene muchas ocupaciones, para un jubilado. Por ejemplo, se dedica ahora a intentar que el Ayuntamiento saque adelante un centro de mayores, coordinando a los organismos que podrían estar interesados en ap oyarlo. Y ya está en rodaje: un sitio donde los ancianos que viven solos en su casa (caso muy corriente) puedan reunirse, pasar el rato, que les preparen la comida, les atiendan, etc. Ya promovió hace años, con gran esfuerzo y cuando nadie estaba interesado en el tema, que se construyese la residencia de ancianos que ahora hay cerca de La Conchada. Acabo de encontrarme un periódico viejo donde le hacían una entrevista cuando el centro de mayores estaba en los primeros pasos. Ahora tendrá un local más grande, en la vieja casa de los maestros donde yo nací, por cierto. Pongo aquí esa entrevista que le hicieron, en el Diario del Alto Aragón (corría el año de graçia de 2001).

(Como no se lee bien, aquí la transcribo)—

La entrevista (Joaquín Callabed)

Angel García, maestro jubilado y presidente de Cáritas de Biescas

"La soledad es casi una pobreza y muchos mayores la padecen"

Ángel García Pomar ha ejercido como maestro en Biescas durante 39 años. Integró a los gitanos. Introdujo la Educación Física en la escuela y el esquí como actividad escolar en la operación aguilucho. Padre de 11 hijos, desea que los mayores o ancianos de la villa pelaire y pueblos próximos dispongan de un punto de encuentro y acudan para evitar la soledad. La soledad que, asegura, "ya es una pobreza"

"La mejor cualidad que debe de tener un maestro es dar ejemplo todo el día, todos los días"

BIESCAS.— Ángel García Pomar se jubila como maestro después de 39 años de ejercicio. Estudió en Huesca. Con su esposa María Dolores Landa completan 104 años de presencia ininterrumpida de la familia en Biescas ejerciendo el magisterio y 150 años de tradición familiar.

Escolarizó a los gitanos "que vivían debajo del puente viejo de Biescas y protegían a los hijos enfermos con un carretillo...  La escolarización fue un éxito y son unos ciudadanos más del pueblo. tuvimos que hacer una chabola para abrigar al niño aquél que visitó al médico de entonces, Alfredo Sahagún. Era el año 1957."

Asegura que hay bastante gente mayor que vive sola. "El año pasado contabilizamos treinta y tres. Son personas que todavía son autónomas y no es imprescindible que vayan a residencias de la tercera edad, pero que están solas".

Considera que "la soledad es casi una pobreza. Se meten en un pozo y la salida es difícl. Al estar aislado no se entera de las posibilidades que tiene para mejorar su situación".

Ángel García, que es padre de once hijos, desea que los mayores de Biescas y de los pueblos próximos dispongan de un punto de encuentro que les permita evitar la soledad. De momento, ha conseguido que el Ayuntamiento de la villa les ceda un local, en la planta baja de la Residencia La Conchada. "Allí nos reunimos los jueves. Deseamos conocer las necesidades de todos, darles información, estimularlos. Queremos iluminar la soledad de los mayores y pedimos colaboración".

Como presidente de la Asamblea Local de Cáritas, tiene apoyos que aporta la Diócesis de Jaca, pero necesita que los mayores "tengan cariño y estén comunicados". Desea que haya conferencias, excursiones, actividades manuales y artísticas. También le gustaría "remojarlos" en la piscina cubierta de Sabiñánigo.

Ángel García siente lo que dice. No quiere ser líder sino formar un grupo. Explica que la mejor cualidad de un maestro es "dar ejemplo todo el día y todos los días".

Abandonadas las aulas, le han salido alumnos un poco crecidos a este maestro vocacional puro, un humanizador de casta que no para de dar lecciones.
   
 






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viernes, 17 de julio de 2015

Instancia del abuelo, 1893

Me envía Enrique Satué esta instancia que ha encontrado, fechada en Biescas en 1893, en la que mi abuelo Ángel García Benedito solicita ingreso en la Escuela Normal de Zaragoza:


Instancia del abuelo, 1893



También me envía Enrique Satué un extracto de la partida de nacimiento del abuelo. Obsérvese la ya clásica alternancia entre  el "Benedito" que escribe la familia y el "Benedicto" que escriben los documentos oficiales:

En el libro 7º de Bautizados de la parroquia de Berdún, al folio 55 se halla una partida de bautismo de Ángel García Benedicto. Nacido el 2 de agosto de 1878 "a las cuatro de la mañana" y fue bautizado al día siguiente por el Licenciado D. Alejo Montes, Rector de Berdún. Su padre Dn. Baltasar García "Maestro de instrucción primaria de Berdún", natural de Salvatierra. Su madre Cruz Mónica Benedicto, natural de Sos.
Abuelos paternos Mariano, natural de Jaca y María Giménez, de Mianos, vecinos de Lorbés.
Abuelos maternos Victor, natural de Los Arcos (Navarra) y María Barnecha , natural de Sos, vecinos de Sos.
Sus padrinos fueron Agustín Lalana, sastre, de Berdún y su tía Florentina García, natural de Santa Engracia y vecina de Lorbés. 

La manera cómo mi abuelo llegó a Biescas la describe mi padre en un archivo donde recopiló "Algunos datos sobre mi familia"—empezando por sus tatarabuelos. Cito:

Son algo confusos los datos sobre mis tatarabuelos. Algo sé de ellos por mi familia y por unos familiares que viven en LORBÉS (ZARAGOZA) , a la entrada del Valle del Roncal en casa del Maestro.

MIS  BISABUELOS:

1-1 - MARIANO GARCIA DEL NO  ( 181-- 188-?), nació en Jaca . Fué Maestro de Instrucción Primaria , Ejerció en Lorbés como Maestro y algún tiempo de Secretario. Compró la casa ahora llamada "casa del Maestro", actualmente habitada en verano por sus herederos en Lorbés , en 1856 . Se casó con mi Bisabuela , MARIA GIMENEZ,  natural de Mianos. Tuvieron dos hijos : Florentina y Baltasar ( mi abuelo ).Florentina García , casada con Rudesindo López, Maestro de Jasa, tuvo dos hijos:  Juan ( Cura ) y Mª Cruz  López  que se casó con Francisco Ustárroz. ( Ver familia de Lorbés)-
1-3- ( VICTOR ) BENEDITO --- ( 181-? ) natural de Los Arcos ( Navarra) .  ( Notario anteriormente en Hecho? y -- ) . Notario en Sos del Rey Católico. Casó ( ¿ en segundas nupcias?)con mi abuela , MARIA  BARNECHA , natural de Sos  Del Rey Católico. Debió tener hijos en el primer matrimonio y por lo menos dos hijas en el segundo.  Ambos, creo murieron en Sos. De la hermana de mi abuela, sólo sé que  estaba casada con un magistrado de Zaragoza  y que un primo de mi padre, del que conservo una carta  y con el cual  creo convivió durante sus estudios se llamaba Ricardo Aguirre. Este fué militar , creo, llegó a General. Más familiares de esta  rama quedaban en  Novallas . (Ver familia Ilarry de Novallas).

MIS ABUELOS:

2-1 BALTASAR GARCIA GIMÉNEZ  ( 1840? - 1889-91? ) nació en Salvatierra de Esca (Zaragoza) . Estudió en el Seminario de Jaca y ya a punto de cantar Misa, se enamoró de mi abuela , CRUZ MÓNICA BENEDITO, BARNECHA, que había ido a Lorbés a pasar unos días con su pariente el Cura. El disgusto de ambas familias fue tan grande, que hasta  intervino el Sr. Obispo, pero fue inútil . Completó sus estudios , se hizo Maestro, se casaron  y fue destinado  a Berdún. Por éste motivo la relación con los padres de una y otro fue muy escasa o nula. En Berdún nacieron sus 5 hijos : Amadeo ( 1970-1920 ) María , Angel ( 1978-1936) , Agustina y Alejandro. Cuando murió  Baltasar, Amadeo, el mayor, no había terminado su  carrera de Maestro de Primaria y a la viuda para que siguiera cobrando el sueldo le ayudaron en Berdún, a hacer la clase, el Cura, el Farmacéutico y alguien más. Cuando Amadeo, en 1892, fue destinado a la Escuela de Biescas, se trasladó aquí toda la familia.


(...)

Del abuelo Angel García Benedito dice así su hijo y mi padre:

4-1 ANGEL GARCÍA, mi padre, nació en Berdún (Huesca) , donde su padre ejercía de Maestro de Instrucción Pública . Contaban que cierta vez lo llevaron a casa de sus abuelos, cuando tenia 8 ó 10 años y él solo se volvió andando a Berdún, con gran susto de los abuelos , que no lo encontraban. ( habrá un par de horas de marcha o más)..Cuando fué mayor , estudio Magisterio en Zaragoza  en casa de su tía materna. De ahi su relación posterior con su primo Ricardo Aguirre ,que creo llegó a ser general y con Miguel de Gea que era Alcalde de Zaragoza al iniciarse la guerra. De ambos conservamos algunas cartas. Al terminar la carrera ejerció algunos meses en Búbal. Al aprobar las oposiciones, fue destinado a Aguilar del Rio Alhama (Logroño). Allí ejercieron él y su hermana Agustina. También vivió allí, con ellos, su hermana María ,que era bastante rara y difícil de soportar. Allí cosechó muchos méritos ,según se ve en los diplomas que guardamos, pero tenía muchos alumnos en clase , tenia el estómago algo estropeado y según cuentan dijo: "O corte o cortijo" y se vino al pueblo de Escuer Alto hacia el año 1920 . Venía muy a menudo a Biescas a casa de su hermano y allí iniciaron el noviazgo con mi madre, que desde niña estaba enamorada aunque  él era 11 ó 12  años mayor. Ella en aquellos momentos  ejercía el  Magisterio en Belver de Cinca.
Con gran dolor, dejó [Eusebia] el Magisterio, la vocación de su vida desde que supo hablar, pidió la excedencia el 25 de agosto de 1925 y sin gran bulla, se casaron en la Iglesia del Salvador de Biescas. Fueron a vivir a Escuer Alto a 1 hora y media de Biescas, por un camino pendiente y malucho. Para entretenerse criaban gallinas y mi padre les ponía nombre a todas.


Eusebia volvió a ser maestra más adelante. La historia sigue, pero por hoy la dejaremos aquí. Me ha gustado, por cierto, lo de García del No.






jueves, 11 de abril de 2013

Historia del abuelo

Nombran al abuelo en el libro de Herminio Lafoz Socialismo y magisterio: La FETE, en Aragón durante la Segunda República 1931-1938. (Colección Isidoro Achón, 13). Zaragoza: Gobierno de Aragón / Fundación Bernardo Aladrén, 2011.

Con alguna inexactitud figura entre las listas de maestros asesinados y represaliados el nombre de mi abuelo Ángel García Benedito (aparece como Ángel Gracia Benedicto, p. 374. Cierto es que a veces se escribía así su apellido). Ya he contado su historia en otra parte. Esto es lo que dicen aquí de él:

Maestro de Escuer.
Informe Policial: IR [Izquierda Republicana]
Bajó el pueblo de Escuer (Biescas) desde una áspera ladera hasta el fondo bien comunicado y regado del valle. En el pueblo nuevo creó una cantina (comedor escolar) para los niños que bajaban desde el núcleo antiguo; organizó clases de adultos y plantó árboles.

En el expediente de depuración se le acusó de ser socio e inspirador del Centro de Izquierda Republicana de Biescas y organizador del Frente Popular en dicha localidad, ejerciendo mucha influencia en sus socios, a los que con mucha frecuencia arengaba en las tertulias.

El informe del comandante de puesto de la Guardia Civil: "Fue hallado muerto en la carretera de Sabiñánigo a Sallent". El informe del cura encargado de Escuer (Agustín Pueyo): "La justicia se encargó de darle su merecido en los primeros días del glorioso Movimiento nacional".

Apresado por los falangistas de Jaca en Biescas, fue apaleado y paseado en el barranco de Arás el 2 de agosto de 1936, a los 48 años.

(AHPH. Comisión Depuradora del magisterio provincial. Expedientes, I-820/34, 1936-37).


En realidad tenía 58 años (1878-1936).
 
Con Herminio Lafoz hablé un momento en una jornada de homenaje a los maestros republicanos represaliados, en la escuela de Magisterio. Una cosa me llamó la atención mucho de esa jornada: no asistió ni un solo de los estudiantes de Magisterio, ni de la Universidad. Para vivir en una época de memoria histórica, ya les vale.

También menciona el libro a mi abuela, con ocasión de las colonias escolares a las que fueron evacuados los niños de los pueblos del frente (entre ellos mi padre):

"La colonia de las Vilas del Turbón se creó en el mes de septiembre por la 130ª Brigada Mixta, expresamente para los niños, cerca de 90, de la recién liberada Biescas. Su equipo pedagógico estaba compuesto por el director, Clemente Alcubierre, dos maestras viudas: "Doña Maximina" (Máxima Jordán Cutié), maestra de Biescas, y "Doña Eusebia" (Eusebia Pomar Guillén), esposa del maestro Ángel García, asesinado en los primeros días de la guerra. Finalmente, "Doña Patrocinio", que se ocupaba de la música. (...)" (p. 128)

Mi abuelo está enterrado, sin lápida, en el cementerio de Jaca, a donde lo trasladaron los que recogieron su cuerpo. Muchos años después mi padre y sus hermanos decidieron poner su lápida conmemorativa, sin ir a desenterrar a nadie, en el cementerio de Escuer, que fue el pueblo donde ejerció como maestro y donde se le recordaba aún con cariño. A Jaca se lo llevó la guerra, una guerra que él nunca hubiera empezado, y en la que fue una de esas víctimas que se llevan por delante los matarifes entusiastas que tanto abundan en cada bando, al igual que abundan las víctimas. Son ésos los dos bandos invisibles, y transversales, enfrentados en las guerras civiles, y en las otras.


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miércoles, 6 de junio de 2012

Maestros del Pirineo

Mis noticias de las Escuelas de Biescas no son anteriores a 1892. En esa fecha llegaron a Biescas un maestro y una maestra muy jóvenes llamados Amadeo García y Maximina Jordán...

Me han regalado (¡gracias!) por mi cincuenta y tantos cumpleaños, el "libro-museo" "As Crabetas"- sobre la infancia tradicional del Pirineo, de Enrique Satué y Roberto L'Hotellerie, un volumen que da gusto verlo, de los que pesan, y donde se habla de cuestiones de noviazgos y familias, nacimientos, bautizos, madres, vestido, pedagogía popular, enfermedades y curas, la escuela, fiestas, juegos y rituales, el inicio laboral... en fin, el paso por la infancia hace cincuenta, cien o ciento cincuenta años, incluidas las forganchas, losetas, chiflos, juegos en pandilla y demás.

En el capítulo de escuelas y maestros he encontrado esta foto (aquí copia a dibujo):




Estos niños serían los abuelicos que yo veía en el pueblo de crío. El maestro también sale en otra ilustración, ésta de 1906, donde se le nombra: era Amadeo García, tío abuelo mío. La escuela femenina la llevaba su esposa doña Maximina. (La separación por sexos aún duraba en parte cuando yo empecé a ir a la escuela). Aún me acuerdo el respeto con que hablaba mi abuela, Eusebia Pomar, de Don Amadeo y Doña Maximina, los maestros de Biescas cuando ella llegó al pueblo de niña, y que la animarían a hacerse maestra ella también. Es una historia que cuenta mi padre en La Maestra.

Mi abuela se casaría con el hermano de Amadeo, Ángel García Benedito, que fue padre de mi padre, y maestro de Escuer. De él también se habla en este libro, y no mal por cierto—incluyendo su triste fin en la guerra a manos de algunos canallas de esos que salen de debajo de las piedras cuando hay guerra. No fue el único maestro asesinado en los alrededores:

"Fruto de aquel triste estado de cosas, sólo en los alrededores de Jaca y Sabiñánigo, fueron fusilados entre julio y agosto del 36 el maestro de Orna, Anselmo Jordán Otín; el de Javierrelatre, Antonio Santolaria Viñuales, el de Escuer, Ángel García Benedicto; los de Jaca, Alfonso Iguácel Berges, Luis Boved Ayora y Félix Godé Capistrós; así como la de Sabiñánigo, natural de aquella ciudad, doña Pilar Beltrán Pueyo, y el de Bailo aunque ejerciendo en Asturias, y estando de vacaciones con su esposa e hija, Mariano Acín Gracia. Todos ellos, personas inquietas, profesionales y con una profunda mirada social." (286).

Recuerdos horribles dejó la guerra. Pero también buen recuerdo dejó mi abuelo en muchas personas.

"Y, para finalizar, en una estela que podría ser inagotable, don Ángel García Benedicto, maestro de Escuer, desarrolló un hermoso currículo que, de haberlo hecho en el otro bando, le hubieran proporcionado los más altos laureles: organizó, junto al sacerdote, la bajada del pueblo desde los míseros bancales al fondo del valle y la orilla de la carretera, hacía préstamo sin usura, se le concedió una biblioteca del Patronato de Misiones Pedagógicas, organizó una cantina y ropero para la infancia necesitada, daba clases de adultos por la noche, creó una escuela moderna en el nuevo asentamiento del pueblo, y ornamentó sus calles con infinidad de nogales y acacias a través de la fiesta del árbol. Un hermoso legado guardado todavía en la cabeza y en el corazón por el alumnado que todavía pervive."

"Miguela Sampietro Escartín nació en 1929 en Escuer y pronto quedó huérfana. Para ella, don Ángel fue su auténtico padre. En el año 2002 me entregó este bello poema manuscrito dedicado a su maestro. Como homenaje a él lo transcribo."

A Don Ángel García, nuestro querido maestro

Al entrar muchos preguntan
¿quién ha organizado el pueblo?
y todos les contestamos
nuestro maestro tan bueno.

Escuer pueblo nuevo
con mucha alegría
nos ayudó a construirlo
Don Ángel García.

Bien puesto llevaba el nombre
muy bien le correspondía
que fue un Ángel para Escuer
y para el que lo conocía.

Él nos mandó hacer la escuela
y a cuidarla con esmero
y nos enseñó a plantar
los árboles que hay en el pueblo.

A las tardes nos mandaba
a regar con ilusión
y al volver siempre nos daba
una gratificación

unas veces caramelos
otras naranjas o manzanas
y todos muy obedientes
íbamos de buena gana.

Muchas veces comentaban
y llevaban la razón
que era uno de los mejores
de la región de Aragón.

A los más necesitados
también nos dio algún dinero
y nos daba de comer
en los tres meses de invierno.

Primero a los de Escuer Alto
después, de abajo también
y qué feliz se sentía.

Yo nunca quiero olvidar
aquel cocido tan bueno
lo preparaba muy bien
Francisca del Herrero.

Nos daban un panecillo
que nos hacía ilusión
nos lo comíamos todo
aunque era buena ración.

Al terminar el invierno
nos preparaba un banquete
que a todos nos parecía
que estaba de rechupete.

Solamente uno entre todos
el que comía poquico
que si lo quieren saber
es Gregorio de Perico.

Muchas veces a mi madre
él le habló de esta manera:
Como eres viuda y ocho hijos
uno gratis la carrera.

Yo unos días a la escuela,
otros cabrero o vaquera
de esa manera imposible
que yo sacar la carrera.

No conocí a mis abuelos
y casi nada a mi padre
por eso sí mucho aprendí
del maestro y de mi madre.

Aunque se fue para siempre
en Escuer siempre estará.
El nos plantó los árboles
y mucho han crecido ya.

Sabemos que es un buen ángel
y que estará ya en el cielo
y nos sigue vigilando
para que seamos buenos.

Gracias, Miguela, y gracias Enrique. Mi padre, Ángel García Pomar, también estaba conmovido por el aprecio y el recuerdo que de mi abuelo tenía Miguela después de tantos años. Él, por su parte, llegaría a ser otro maestro muy querido y apreciado por varias generaciones de vecinos de Biescas. Era de esas personas incansables en intentar mejorar el pueblo y ayudar a la gente, y enseñarles a ayudarse unos a otros. Dar ejemplo, y no sólo dar clase de matemáticas o de física, era su manera de entender el papel del maestro—y está claro que en eso siguió el ejemplo de su padre, a pesar de perderlo tan pronto.

 

 




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