Algunas
horas antes del amanecer Henry Perowne, un neurocirujano, se despierta
para encontrarse ya en movimiento, sentado, apartando el edredón, y
poniéndose ya de pie. Así empieza
Saturday, que como
Ulises es una de esas novelas que narran en detalle
las peripecias de un solo día.
En sentido amplio, pues termina la madrugada del domingo, con Perowne
meditando sobre lo que ha sido su sábado. Una atalaya desde la cual
contemplar un espacio más amplio (ver post anterior), el espacio-tiempo
de toda una vida; un modelo reducido de la vida humana, cuando ya ha
tomado forma y vemos la forma de la trayectoria que describe ésta.
this
is still his Saturday, dropping far below him, deep as a lifetime. and
from here, from the top of his day, he can see far ahead, before the
descent begins. (273)
Siempre, aún,
in mezzo del camin di nostra vita.
El
narrador, tomando como excusa las percepciones y asociaciones de ideas
de Perowne, nos lleva desde este día, especial y ordinario, a sus años
más mozos, sobre todo a lo que ha sido su vida familiar. Desde que
conoció a su mujer Rosalind, paciente de su hospital entonces, hoy
dormida aún bajo la colcha. Nos lleva a sus relaciones no fáciles con
su suegro Grammaticus (que hoy viene de visita), célebre poeta y
alcohólico; con sus hijos, a quienes el abuelo ha encaminado en sus
vocaciones: Daisy (poetisa aspirante) y Theo (músico de blues). A su
trabajo, sus pacientes y colegas, su squash (pronto lo deja ya), su
confianza en la ciencia, su escepticismo ante los pacifistas que se
manifiestan contra Bush&Blair y contra la guerra de Irak. Es una
manifestación multitudinaria, la de hoy, que indirectamente causa
cortes de tráfico y un pequeño accidente al chocar el Mercedes de
Perowne con un BMW conducido por un matón llamado Baxter.
Perowne
cree que este matón le va a romper la cara, pero logra desconcertar a
Baxter al hablarle de la enfermedad degenerativa que éste padece. Y se
va sin más; Baxter queda humillado ante sus secuaces, y volverá
with a vengeance en
plena reunión familiar por la tarde, para crear una situación llena de
tensión, donde hay que tomar decisiones arriesgadas, y pelear, cosa que
Perowne no sabe hacer, para proteger a su familia.
Pero las
neuronas de Baxter tienen cortocircuitos; una vez más se le
desconcierta, y esta vez los hombres de la casa lo desnucan por la
escalera. Acaba el matón en el hospital de Perowne, siendo operado por
él mismo esa misma noche (mucha descripción de operaciones y anatomía
cerebral hay en la novela). Este es el lado más fantástico de la
novela, la operación al agresor, digo, aunque cosas más raras han
pasado y tipos aún más fríos que Perowne ha habido. Perowne es sordo a
la poesía, Baxter no, y eso tiene a Perowne impresionado: una dimensión
de la existencia que se le escapa. Ni siquiera quiere denunciar al
matón, sí encerrarlo en un psiquiátrico, donde él controlará mientras
Baxter la degenerativa de Baxter seguirá degenerando...
Termina el libro a la manera de
Ulises,
pero en positivo. Yes, yes, Perowne quiere a su señora, y se duerme en
la madrugada del domingo abrazado a ella, como la única certidumbre que
queda al final en la vida:
And then: there's only this. And at last, faintly, falling: this day's over. (279)
La
pequeña muerte, y el día, modelo a escala de la vida. También tiene su
cíclope, esta odisea; Circé no, pues Perowne es fiel; alguna Nausícaa
sí que hay... Tiene una versión reducida de los Juegos de la Ilíada o
la Eneida (el squash que pierde Perowne), tiene Telémaco, tiene hasta
sus meditaciones sobre Hamlet. Y su nave hueca, un poco abollada.
Podríamos trazar un mapa de Dublín, Londres y el Mediterráneo quizá,
sobre la novela. Floating Rocks.
También, por rizar el rizo, el
palimpsesto nos lleva a otro poema cuya estructura sigue: "Dover
Beach", de Matthew Arnold. Es el poema con el que Daisy la poetisa
desarma al cíclope, recitándolo desnuda por órdenes de la autoridad.
Este poema cierra también el libro, tras la meditación ensoñada de
Perowne, y antes de los Acknowledgements (la trastienda donde la novela
se ha cocinado: van los agradecimientos a Neil Kitchen, neurocirujano,
entre otros. Ah, y a Annalena - casi capicúa - McAfee, esposa que como
Rosalind proporciona "loving encouragement". Hay, claro, mucho del
autor en su personaje, que se nos presenta si no como un Everyman sí
como un homme moyen occidental y un espejo para el lector implícito).
Dover
Beach. Inglaterra frente a Francia, de donde viene Grammaticus, el
suegro poeta (y ególatra). "The cliffs of England stand", fair isle,
quizá bastión de Occidente, con Bush y Blair. Aunque tras el
accidentado sábado Perowne no cree tanto en la política belicista que
defendía poco antes frente a su pacifista hija Daisy.
"Come to
the window, sweet is the night-air!". Perowne mira su plaza de Londres
desde la ventana, la clocharda, los paseantes, la gente que va a la
manifestación "pro-Saddam". Alegoría del 9/11, o del
7/7
(y portada del libro): ve un avión con pilotos musulmanes, incendiado,
¿quizá pilotos suicidas? pasar sobre Londres. Algunos llamarán al libro
profético, mientras que es sólo realista. La noche está llena de
ejércitos ignorantes mientras Perowne medita desnudo ante su ventana.
Listen! you hear the grating roar
Of pebbles which the waves draw back, and fling,
At their return, up the high strand,
Begin, and cease, and then again begin,
With tremulous cadence slow, and bring
The eternal note of sadness in.
Shakespeare
hace tiempo también oyo esta triste música. Para mí, en el soneto "Like
as the waves make toward the pebbled shore", como en el poema de
Arnold, el movimiento del verso imita el de las olas, y las letras
(scripta manent) son como las piedrecillas milenarias y pulidas, tiempo
petrificado. Así nos lleva el poema a la noche de los tiempos, a una
historia que desborda our little life, rounded with a sleep. Un tiempo
geológico que Arnold (no thanks, Lyell) sentía como un atentado directo
contra sus certidumbres.
The Sea of Faith
Was once, too, at the full, and round Earth's shore
Lay like the folds of a bright girdle furled.
But at my back I only hear
Time's melancholy, long withdrawing roar . . .
Como en el poema de Marvell, no hay aquí vida futura, sólo
carpe diem.
La ciencia, sí, la ciencia con conciencia resolverá el problema de la
conciencia, confía Perowne. Pero eso no le da la solución a su dilema.
¿Atacar a Saddam, o no atacarlo? Por la mañana, Perowne ataca; por la
noche, más viejo, no se pronuncia; escéptico, se abraza a su esposa y
se duerme.
Ah, love, let us be true
To one another! For the world, which seems
To lie before us like a land of dreams,
So various, so beautiful, so new,
Hath really neither joy, nor love, nor light,
Nor certitude, nor peace, nor help for pain;
And we are here as on a darkling plain
Swept with confused alarms of struggle and fight,
Where ignorant armies clash by night.
Matthew Arnold (1867)
Había
un continente, una tierra prometida en occidente, que se hundió bajo
las aguas, y hacia allí siguen corriendo nuestros impulsos, como
lemmings, a ahogarse en el mar de la incredulidad. El shock existencial
quizá le viene a Perowne tarde, tras la pelea, tras la cena familiar
postpuesta, tras la operación.
Daisy no ha sido violada... pero
vaya, ¡estaba embarazada de un italiano! Fools rush in. A su suegro le
han partido las narices.
Ha, not so bad. Theo y él han
peleado contra el bárbaro, y han vencido, por azar quizá. La guerra no
resolverá las cosas, cree el autor - aunque hace luchar a su personaje,
en defensa propia.
Aunque todo va bien en el frente occidental,
llegará el atentado islamista que teme Perowne (y llegó, 7/7, y qué), y
se hará viejo, como su madre, de Alzheimer la pobre, cuya casa
clausuraron, muerta en vida. Antigua nadadora, admirada por su
huérfano. Desde este sábado se ve
lo que fue y lo que será,
es todo, es mucho, pero ya vemos lo que hay. Cualquiera cambia el curso
de la Historia. Intervenimos, un poquito, en nuestra historia.
Infinitesimalmente en la Historia.
Concéntrate en tu historia, la
otra se ocupará de que la tengas en cuenta. El domingo pasará antes de
que te enteres, tras este sábado prolongado.
Algunos episodios.
Su
madre aún no ha muerto, piensa Perowne, mientras recoge las
pertenencias de ella al cerrar la casa, ahora míseras y patéticas
cuando se aíslan de su personalidad que ya se disuelve. Trangalladas,
cacharros inútiles y repugnantes.
She's
not dead, Henry kept telling himself. But her life, all lives, seemed
tenuous when he saw how quickly, with what ease, all the trappings, all
the fine details of a lifetime could be packed and scattered, or
junked. Objects became junk as soon as they were separated from their
owner and their pasts (274).
En esto, como en todo,
our ends are none our own.
Ni los de nuestras acciones ni los de nuestras palabras (la venganza de
Baxter que Perowne desencadena sin saberlo). Es la lección del día, la
lección del Player King de Hamlet. Escepticismo, y planes los justos.
No podemos confiar ni en nosotros mismos, sólo en nuestra voluntad de
hacer la vida vivible, mientras podamos. Demasiado castigado veo a
Perowne, quizá con shock. Irreal su intervención operando el cráneo de
Baxter tras el asalto que sufre su familia; todavía más discutible e
irreal veo su decisión de no presentar denuncia contra él. La realidad
de Perowne se ha vuelto demasiado insustancial para mi gusto allí. Y el
individualismo desconcertado que propone la novela como visión política
no puede ser muy ilusionante, desde luego. Aquí el autor quizá expone
con sinceridad (
candidly) su desorientación, renunciando a la
omnisciencia, a las soluciones y a las ilusiones. Se refugia en lo
tangible, en la vida cotidiana, en el
cultivez votre jardin.
¿Le gusta este jardín? ¿Que es suyo? Cultívelo. (En vez de cultivar
ilusiones, planes utópicos, o nostalgias). Todo es, claro,
western individualism de manual. Es donde estamos, aquí y ahora, no use fooling ourselves.
Todo
es tan irreal y evanescente, en la vida moderna. ¿Qué es lo que nos
hace sentir y actuar como lo hacemos? Quizá miramos a la calle y vemos
el efecto de
alguna imagen antes televisada.
The
plane emerges from the trees, crosses a gap and disappears behind the
Post Office Tower. If Perowne were inclined to religious feeling, to
supernatural explanations, he could play with the idea that he's been
summoned; that having woken in an unusual state of mind, and gone to
the window for no reason, he should acknowledge a hidden order, an
external intelligence which wants to show or tell him something of
significance. But a city of its nature cultivates insomniacs; it is
itself a sleepless entity whose wires never stop singing; among so many
millions there are bound to be people staring out of windows when
normally they should be asleep. And not the same people every night.
That it should be him and not someone else is an arbitrary matter. A
simple anthropic principle is involved. The primitive thinking of the
supernaturally inclined amounts to what his psychiatric colleagues call
a problem, or an idea, of reference. An excess of the subjective, the
ordering of the world in line with your needs, an inability to
contemplate your own unimportance. In Henry's view such reasoning
belongs on a spectrum at whose far end, rearing like an abandoned
temple, lies psychosis. (17)
Es irónico, por supuesto, que
Henry vive en un universo antrópico, la novela de McEwan. Parece claro,
sin embargo, que McEwan no vive en ningún universo antrópico. Aunque
también queda clara la tentación de la antropía, rechazada por la mente
narratológica y científica, la mente metaficcionalizante. La paradoja
de la narración metaficcional, negando la falacia narrativa, señalando
sus propias costuras donde se juntan la
distorsión retrospectiva, la
apofenia,
la psicosis y el afán de protagonismo, de ser el héroe de nuestra
propia historia. La narración es una forma de pensamiento mítico: aquí
señala a sus propios límites, desconstruyéndose a sí misma. Si religión
queda para Perowne, tendrá que ser la religión desconstruida, la
religión metaficcional y
emergente,
la religión que exhibe a Dios en su ataúd junto con Cristo crucificado,
y en cuyos rituales se analiza críticamente el impulso religioso. Más
montañas mueve la fe del Islam, eso seguro.
Perowne
regards this as a matter for wonder, a human complication beyond the
reach of morals. From it there spring, alongside the unreason and
slaughter, decent people and good deeds, beautiful cathedrals, mosques,
cantatas, poetry. Even the denial of God, he was once amazed and
indignant to hear a priest argue, is a spiritual exercise, a form of
prayer: it's not easy to escape from the clutches of the believers. The
best hope for the plane is that it's suffered simple, secular
mechanical failure. (18)
Perowne, y McEwan, y yo,
abominamos de los curas con turbante, más cuanto más cabreados están.
En realidad abominamos de todos los que tienen un plan perfecto al cual
nos piensan someter, convirtiéndonos en Bush o en Chamberlain.
Beware
the utopianists, zealous men certain of the path to the ideal social
order. Here they are again, totalitarians in different form, still
scattered and weak, but growing, and angry, and thirsty for another
mass killing. (276-77)
Las bombas en el turbante, y poco
más debajo, o encima, de él. Por no creer, no cree Perowne ni en el
gato de Schrödinger, y le alabo el gusto.
He's
heard that even the physicists are abandoning it. To Henry it seems
beyond the requirements of proof: a result, a consequence, exists
separately in the world, independent of himself, known to others,
awaiting his discovery. What then collapses will be his own ignorance.
Whatever the score, it is already chalked up. (19)
La
anticipación de la retrospección no es una falacia. De ella está hecha
el tiempo humano, y con ella tenemos que vivir. Otras partículas quizá
vivan en otro tipo de tiempo; nosotros no. Lo cual no quiere decir que
no se puedan tejer falacias con esta temporalidad narrativa que
habitamos - de eso
ya he hablado,
¿no? En fin, que la existencia, la conciencia, el conocimiento, la
fuente de nuestras decisiones, la realidad y su perspectivismo... Todas
estas cuestiones
loom large en la mente de Henry Perowne, y en este Sábado.
Realismo,
sanity, ciencia. Evolución (Lee Perowne a Darwin: "there is grandeur in this view of life"). Seguramente también
a Gould.
No es escándalo que seamos hijos del mono (Mac Affe. Embrace this
truth). Claro que Henry es demasiado cientifista y literal a veces,
demasiado pedestre, insensible a la poesía, casi casi a la música. En
esto no reconoce a su propio padre - (where is thy father, He who gave
thee birth?). McEwan también es hijo del Buen Pastor, y bromea con los
límites de la visión antrópica de Perowne. Veámoslo criticando al
realismo mágico y sus trucos poco científicos:
One
visionary saw through a pub window his parents as they had been some
weeks after his conception, discussing the possibility of aborting him.
(67)
Esta escena que Perowne recuerda con hastío viene de otro de los hijos del rebaño de McEwan,
The Child in Time. roClaro que está la visión de la poetisa Daisy, incluso la del suegro
Grammaticus, para contrarrestar la visión demasiado literalista y
cuadriculada de Perowne; y todos son hijos
delivered of their Father's brain. Bueno, exagero. Aunque Perowne sea insensible a la ficción y a la poesía, sí
viaja al éxtasis, por fin, con el blues que ensaya su hijo Teo con su banda:
"Or you can be happy if you dare. He
knows what his mother meant. He can go for miles, he feels lifted up,
right high across the counter. He doesn't want the song to end" (172).
Entre pena y blues, la alegría
; runs a joy with silken twine. Y también trenzadas la ansiedad, el miedo, la incertidumbre. Una novela articulada en torno al asunto Oriente Medio, el
11-S, los atentados, las protestas contra la política americana. Marcada por la histeria occidental (¿es histeria?) a los atentados:
we don't wanna die,
pero lo vemos tanto en la tele. McEwan está atento a la cualidad
especialmente mediática de la "Guerra Sobre el Terror", y la manera en
que afecta a la fenomenología del hombre de la calle y a la
psicopatología de la vida cotidiana, orientadas por las tecnologías de
la comunicación. Las noticias han ido adquiriendo otra textura, nos
imbrican más en el mundo globalizado. La narrativización del globo
mediante el hilo conductor del terror.
he's
feeling the pull, like gravity, of the approaching TV news. I'ts a
condition of the times, this compulsion to hear how it goes with the
world, and be joined to the generality, to a community of anxiety. The
habit's grown stronger these past two years [la novela está ambientada en 2003];
a different scale of news value has been set by monstrous and
spectacular scenes. The possibility of their recurrence is one thread
that binds the days. The government's counsel - that an attack in an
European or American city is an inevitability - isn't only a disclaimer
of responsibility, it's a heady promise. Everyone fears it, but there's
also a darker longing in the collective mind, a sickening for
self-punishment and a blasphemous curiosity. Just as the hospitals have
their crisis plans, so the television networks stand ready to deliver,
and their audiences wait. Bigger, grosser next time. Please don't let
it happen. But let me see it all the same, as it's happening and from
every angle, and let me be among the first to know. (176)
Londres, imposible de defender,
"waiting
for his bomb, like a hundred other cities. Rush hour will be a
convenient time. It might resemble the Paddington crash" (276) -
o el 11-M. O el accidente de ayer en el metro de Valencia. Yo llamé a
ver si mis padres y hermanos, en Valencia, estaban bien. Estaban.
His nerves, like tautened strings, vibrate obediently with each news
'release'. He's lost the habits of scepticism, he's becoming dim with
contradictory opinion, he isn't thinking clearly, and just as bad, he
senses he isn't thinking independently. (181)
Bueno, ¿no os decía yo que este Perowne es
our own person?
—oOo—