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viernes, 12 de noviembre de 2021

Así está la Universidad

Hay que tener en cuenta el contexto: la nauseabunda movida del Black Lives Matter, el fraude electoral organizado contra Trump, y el estado visible del cerebro de Biden. Y esto es lo que tenemos en la Universidad. Para echarse a temblar.

 

 

jueves, 11 de noviembre de 2021

Vuelve la censura a AEDEAN

La censura empezó en AEDEAN (Asociación Española de Estudios Ingleses y Norteamericanos) hace más de diez años, con el control de las comunicaciones a través de la lista de correo: pronto pasaron a filtrarse los mensajes dignos de distribución, y un administrador suprimía los mensajes inconvenientes o las cosas que no debían oírse en esta comunidad. Ya tuve mis más y mis menos hace unos años pidiendo mayor libertad de uso para comunicaciones inter supuestos pares, pero que si quieres.

Bien, pues superada la fase de las listas de correo, ya hace un tiempo, AEDEAN inauguró redes sociales: un twitter y un facebook, que, oh maravilla, admitía comentarios e incluso contribuciones. Pronto me convertí en el contribuidor principal, por no decir único, cosa que se ha mantenido hasta ahora, publicando en los últimos años decenas y decenas (o centenas) de posts, relativos sobre todo a cuestiones de filología, estudios ingleses y demás. 

Ahora bien, en los últimos tiempos hemos entrado en las guerras culturales—dando a conocer cosas censuradas en las redes y en las noticias, como por ejemplo cuestiones relativas a las víctimas de las vacunas. Hay que decir que las polémicas y debates sobre ideología o comunicación o estudios culturales o conflictos políticos en USA o Reino Unido son difícilmente deslindables de las cuestiones de interés o relevancia para una asociación como ésta.

Sin embargo, ahí ya me han enviado un aviso:


¿Cuestión de vida o muerte?


Pero es que ni cortos ni perezosos, han pasado de eso a directamente cerrar la red, que ya no admite ni contribuciones ajenas al administrador, ni comentarios tan siquiera.

Y es más, ya lanzados a ello, han borrado todas mis contribuciones— tanto las filológicas como las que molestaban a los covidianos editores. Por lo que se ve, puesto que no quiero pensar en una persecución ad nominem, nada de lo que yo he contribuido estos años está relacionado con los fines de la Asociación—que a saber, por tanto, cuáles son.

Así, de un plumazo o in a fell swoop, todo borrado—y supongo que esto no se considera descortesía o grosería o troleo o maltrato al miembro más activo de la red, por no decir también el más antiguo de los por aquí visibles en esta asociación—desde 1984 soy miembro (—vaya, 1984). Y esto se hace sin comentarme ni media, por supuesto, ni avisar del cambio de política, ni leches. Esto es administrar una red social, y lo demás son cuentos.

Realmente, y hay que decirlo así, esta gente no tiene ni término medio, ni medida, ni criterio, ni vergüenza.

Cuando una asociación utiliza los medios de comunicación para manipular o censurar, y no para el libre intercambio de ideas entre sus miembros, es que ya no es una asociación libre, sino un chiringuito de algún tipo, o quizá un cementerio intelectual.

¿Por qué sigo siendo miembro de esa asociación u ONG? No sé, ya me dirán ustedes.


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Por lo que veo, el administrador de la página de AEDEAN, y en principio responsable de esta vergonzosa política de comunicación, es Antonio Ballesteros.  Bien, podría abrirse un debate sobre la oportunidad y acierto de todo esto—pero cuando se cortan los canales del debate, y se inhabilitan las herramientas que para eso existen, poco más queda por decir. Sólo apuntar que yo no he cerrado los comentarios, para quien quiera opinar algo. Aunque he llegado a la conclusión que en este país y esta universidad, nadie quiere opinar nada, y a la evidencia me remito.



Más sobre censura en AEDEAN


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domingo, 31 de enero de 2021

English & American Literature Research Network

 

No se lo van a creer, o les va a parecer injusto, pero resulta que estoy entre los "Top Authors" de la red internacional de investigación en literatura inglesa y norteamericana, "LIT", del Social Science Research Network (SSRN). En concreto el número 2 me ponen, mundial, eh —y no parece que sea alfabéticamente.

Aquí: https://www.ssrn.com/index.cfm/en/lit/

 English & American Literature Research Network



Ahora estoy preparando los "méritos e indicios" de calidad para pedir el quinto sexenio de investigación, así que me vendrá bien esto como indicio. Aunque indicios hay para gustos; un colega que estuvo de evaluador en una comisión de éstas de evaluación investigadora iba diciendo por ahí que "todas esas cosas de internet, enlaces y demás, todo eso fuera, fuera". 

Y aguántalos.



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domingo, 5 de julio de 2020

Así anda la Universidad americana


Presa no sé si del nuevo maoísmo o de los nuevos mau-maus. 

Ayer teníamos noticia de las demandas de expulsión de Stephen Pinker de la Linguistic Society of America, por no comprar en bloque el discurso de Black Lives Matter. Estos no van a protestar por el derribo de estatuas de Colón (hoy en Baltimore); antes bien se sumarán o ayudarán a la demolición con sesudos y sentidos artículos sputnik.

Y hoy tenemos esta carta dirigida a la universidad de Princeton por un grupo de académicos "concienciados" que demandan eso, más puestos y tratamiento especial para universitarios en función de la raza—y de que sean "concienciados" como ellos.  

Smith, Tracy K., et al. "Faculty Letter" [to Princeton, demanding special treatment of people of color]. Online at Google Docs 4 July 2020.*
         2020


Todo un modelo de este engendro que asola las mentes hoy en día, el racismo "antirracista".

Y no vean cómo lo compra el personal académico. La antigua "trahison des clercs", siempre al día.





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miércoles, 11 de marzo de 2020

Erec y Enide


Leyéndome estoy una novela, creo que la última que publicó, de Manuel Vázquez Montalbán, Erec y Enide. Bonita novela de campus, y de más cosas, con mucho name-dropping que la hace no menos interesante; en conjunto mucho más lograda está de lo que me había esperado. 

De homenajes y logros profesionales va. De los clásicos releídos, y su sentido. De la pareja también va, y de su sentido. Del fin de la carrera, del sentido de la vida, del fin del sentido, de la pareja de la vida, de la carrera de la pareja, del fin súbito de la pareja, o de la vida... —que te pilla a veces de improviso, en medio del homenaje, o como a Vázquez Montalbán, en un aeropuerto en Bankgok, mientras creías que estabas allí de paso, y que ibas a otra parte. A darte un homenaje, quizá.


Un prócer



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sábado, 22 de junio de 2019

El sexo (femenino), mérito académico














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lunes, 20 de mayo de 2019

Nuevo académico

El primero más joven que yo—si excptuámos, claro, a Inés Fernández-Ordóñez, que fue ahí precisamente por el mérito de su juventud al margen de otros obvios méritos:

Nuevo académico

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Retropost: No leyendo a Bayard


Comentario que pongo en POE a cuenta del libro de Pierre Bayard Cómo hablar acerca de los libros que no se han leído. No lo he leído, pero no me voy a cortar de opinar....

Es básico para una carrera académica aprender a hablar sobre lo que no se h
a leído. De hecho, teniendo en cuenta que lo que podemos llegar a leer es una fracción mínima—por no decir INFINITESIMAL—de lo que hay, es más importante saber hablar de lo que no hemos leído, que de lo que hemos leído, que puede ser una porción irrelevante de lo culturalmente relevante. Así que bravo por Bayard, que es un crítico muy divertido además de muy agudo.

—También es básico, claro, aprender a que no se note que no hemos leído lo que no hemos leído: de eso se trata en realidad, no sólo de aprender a hablar de ello, sino de dar el pego con aplomo. Es divertido observar las estrategias de los académicos para esto. No negaré, mal académico sería, que sea conveniente, además de imposible, dominar la literatura del área en cuestión en la que trabajes. Es importante leer mucho—o sea, "bastante"—y saber hablar también de lo que lees, sin por ello poner en evidencia lo que no lees... todo un encaje de bolillos, y de bolillas. Es la mitad de la carrera de un experto, la mitad trasera si se quiere, pero no una mitad a descuidar. Protocolos hay que aprender, para no ponerse en evidencia y para no poner en evidencia a los demás—un toma y daca—y mantener la bicicleta rodando. Es la versión académica de lo que Goffman llama salvar nuestra cara colectiva por el procedimiento de proteger la de los demás.

Claro que otra estrategia posible—y por muchos seguida también—es acotar el área de especialización de tal manera que lo que queda fuera de ella es declarado, implícita o explícitamente, irrelevante, o actuar como si fuese inexistente sin más. Lo que Nassim N. Taleb llama el filisteísmo del estudioso exageradamente especializado. Esta es, de hecho, la auténtica receta a seguir para dar una impresión de solidez y solvencia académica.  Desconfíen de solideces tan endebles—si quieren, vamos. Si no, todo el mundo se lo agradecerá.





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miércoles, 6 de junio de 2018

Retropost (6 de junio de 2008): Academia Europaea



Ah, y otra cuestión que nos comunicó ayer el Director, Dr. Guillén, en la sección de protocolo al inicio del Consejo de Departamento: se felicitó a la Dra. Susana Onega, catedrática de nuestro departamento, por su reciente nombramiento como miembro de la Real Academia Europea. Un nombramiento que si no recordamos mal no tiene precedentes en nuestros lares.





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domingo, 26 de noviembre de 2017

Retropost #1881 (26 de noviembre de 2007): Sociedades académicas

Sociedades académicas

Publicado en Filología Inglesa. com. José Ángel García Landa

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Acaban de anunciarme por la lista de AEDEAN la publicación del último número de Atlantis, la revista de la Asociación (Española de Estudios Anglo-Norteamericanos). Está disponible en red gratuitamente en su página (aún figuro yo allí en el enlace del viejo Consejo de Redacción... y de hecho creo que fui el primero en pedir que AEDEAN hiciera sus publicaciones en Internet, hace como doce años.... claro que entonces se me oyó como quien oye llover. Ahora sólo soy miembro de esta asociación, lo más parecido a una asociación profesional de Filología Inglesa que hay en España. Y a través de ella, también pertenezco a la European Society for the Study of English, ESSE, que aún tiene que ponerse más las pilas en esto de las internés.

Y pertenecía hasta este año a PALA, Poetics and Linguistics Association, de modo intermitente, desde su fundación y cuando me acordaba de enviar el cheque anual. Estos tienen menos picardía y no te envían un cargo periódico al banco, con lo cual tienes que apuntarte cada año. Hasta que este año tocaron fondo mis finanzas y ví que si pagaba la cuota anual se me quedaba la cuenta en blanco, por no decir en rojo. Y claro, llegados a ese punto.... aunque aún volveré por allí, supongo.

Por la misma escasez de fondos, en realidad, más que por otra cosa, he dejado de ir a congresos. Antes iba como un clavo a los de AEDEAN. Pero aun con la ayuda de la universidad, he comprobado que te sale cara la osadía, a menos que tengas un proyecto de investigación subvencionado. No está el sueldo como para ir por ahí haciendo turismo académico.

Y visto que está la web, y hasta con contenido gratis... nos atendremos a ella, de momento. Puede ser la sociedad académica más extensa y más intensa, en realidad. Aunque todavía le falte un hervor a la academia en red. Ya dijo Foucault que la academia funciona mediante la rarefacción del discurso—ponerle obstáculos más que facilidades. E Internet pone demasiadas facilidades, lo cual lo hace sospechoso e indeseable.

Los académicos son esos entes curiosos que se recomiendan mutuamente (¿no tan distintos de los blogueros?) y que basan toda su actividad en la convención de que un discurso o publicación que ha sido autorizado por otro académico, o una pareja de ellos, pasa a un nivel superior de realidad, adquiere un aura que lo transforma en un mérito a los ojos de cualquier otro académico usador de baremos.

Es... una convención. Con efectos buenos, y con efectos malos. Útil para unas cosas, inútil para otras. Sobre todo porque a la hora de la verdad —a la hora de decidir sobre dineros, honores o puestos de trabajo— los académicos tiran tanto de sobreentendidos, normas no escritas, y telefonazos secretos, como de baremos. Más, probablemente. Son los problemas colaterales de la rarefacción del discurso, tanto más serios cuanto más se ha enrarecido el discurso. Pero a esos problemas no se suele prestar atención (por escrito, por escrito...) en la academia; y también se enrarece el discurso sobre ellos—cosa que también es parte imprescindible de la convención.




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lunes, 7 de agosto de 2017

Retropost #1729 (7 de agosto de 2007): La Academia y los blogs

La Academia y los blogs

Publicado en Blogs. com. José Ángel García Landa

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Me estoy leyendo Uses of Blogs, libro editado por Axel Bruns y Joanne Jacobs (Peter Lang, 2006)—sin tremendas sorpresas, claro, una vez conocido el terreno desde dentro. Me han interesado hasta ahora sobre todo los artículos sobre los blogs académicos escritos por Alexander Halavais ("Scholarly Blogging: Moving toward the Visible College") y Jill Walker ("Blogging from Inside the Ivory Tower").

"Los académicos que bloguean", dice Halavais, "están dedicados a algo más que la publicación personal: están dando forma a un nuevo 'tercer espacio' para el discurso académico, un espacio para desarrollar las redes sociales que ayudan a impulsar a las instituciones de investigación más visibles" (117, traducciones todas mías).

Los blogs y prácticas blogueras son muy variados, y al igual modo que un cuaderno en blanco puede llegar a contener cosas muy distintas, es aventurado generalizar sobre los blogs. Tampoco siquiera es lo mismo un blog académico que el blog escrito por un académico… Pero algunos rasgos prominentes en los blogs son, para Halavais, estos:

a) Son sitios de comunicación entre público disperso. Más disperso que el de los grandes medios, que tienden a agregar. (Aquí no queda claro en qué sentido los televidentes de una cadena están más 'agregados' que los lectores de un blog—a no ser de la disgregación resultante del mero hecho de la baja densidad de partículas…)

b) Los blogs estimulan la conversación. (Vale, hay más posibilidad de iniciativa para el feedback por parte del lector que en la radio, o la televisión. Y los blogs conservan la conversación, aunque esta tiende a morir de muerte natural bastante pronto. Existe además una paradoja: si el blog tiene mucho éxito, o sea, potencia comunicativa, la respuesta por parte del autor se vuelve imposible; si no tiene éxito, la conversación también tiende a no materilizarse… in medio aurea via, claro: un blog debería tener un público conversador, si es posible selecto, pero no morir de éxito).

c) Los blogs son una actividad de baja intensidad, y bajo coste, productora de microcontenido. (Aquí habría que matizar: si la intensidad es realmente baja, baja la capacidad comunicativa del blog; y si no es tan baja, el coste de trabajo ya no es tan irrelevante… como en este blog mío, de alta intensidad productiva y baja intensidad comunicativa. Diversos gráficos pueden hacerse midiendo la productividad relativa de autor y comentadores).

d) Dice Halavais que "los blogs representan una visión relativamente transparente y no editada del pensamiento en curso" (—otra que hay que matizar. Porque hasta la conversación en directo está editada según protocolos adecuados al medio. Así que habría que hablar más bien de una retórica ligera de edición—más ligera en todo caso que las publicaciones académicas).

En 1996, observaban Teresa M. Harrison y Timothy Stephen que la Red prometía proporcionar un espacio donde se materializasen ideales inherentes desde hacía tiempo a la academia y todavía por realizar:


"una conversación académica interminable e inclusiva; una investigación en colaboración limitada sólo por los intereses mutuos, un acceso sin restricciones a los recursos académicos; un aprendizaje independiente y descentralizado, y un sistema oportuno y universalmente accesible para representar, distribuir y archivar el conocimiento" (Harrison y Stephen, Computer Networking and Scholarly Communication in the Twenty-First Century, SUNY Press, 1996, cit. en Halavais 118).

Los blogs prometen ser más efectivos que otros medios electrónicos para realizar estos ideales. Pero las nuevas tecnologías pueden producir un desequilibrio en la comunicación social, y reorganizan el espacio comunicativo. Halavais compara los blogs con otros espacios o instrumentos comunicativos como son el cuaderno de notas, la cafetería, y la página de opinión del periódico. (Deja fuera de la comparación, sin embargo, los medios 'oficiales' obvios de la academia, como son las lecciones, los congresos y las publicaciones académicas).


El cuaderno de notas

El bloc personal ideal del investigador lo describe C. Wright Mills de un modo que recuerda bastante a una típica entrada de blog académico:

En un archivo como el que voy a describir, se unen la experiencia personal y las actividades profesionales, estudios en curso y estudios proyectados. En este archivo, tú, como artesano intelectual, intentarás reunir lo que estás haciendo intelectualmente y tu experiencia personal. Aquí no temerás usar tu experiencia y relacionarla directamente a diversos trabajos en curso. Al servir como un control del trabajo repetitivo, tu archivo también te permite conservar las energías. También te anima a capturar 'pensamientos marginales', ideas diversas que pueden ser proctos colaterales de la vida cotidiana, fragmentos de conversación oídos por la calle, o por qué no, sueños. Una vez anotados, estos pueden conducir a un pensamiento más sistemático, además de proporcionar relevancia intelectual a una experiencia más dirigida. (Mills, The Sociological Imagination, Oxford UP, 2000, cit. en Halavais 119).

Los 'sabios' solían intercambiar sus cuadernos, y también abren nuevas vías a investigadores posteriores. Vannevar Bush ya señaló en su 'memex' la importancia de dejar constancia de los enlaces de ideas, el 'rastro' que un investigador podía dejar en la red de documentos. (Claro que esto no es muy distinto del sistema académico tradicional de referenciar y anotar los materiales usados. Las notas académicas son sólo filtradas con vistas a un público muy especializado y dentro de lo 'relevante' para una disciplina, algo que puede conducir a perder cosas además de a ganar tiempo y concentración).

Cory Doctorow también observa cómo externalizar y comunicar el pensamiento contribuye a hacerlo, a entenderlo y desarrollarlo mejor. Me gusta especialmente el concepto de "ignorancia especificada" de Robert Merton citado aquí, y que según Halavais ayudan los blogs a establecer muy bien: "ignorancia especcificada" significa tomar consciencia por primera vez de algo que no se sabe o no se entiende, y dar razones de por qué valdría la pena saberlo. La forma de los blogs conduce más a interacción y colaboración que la de otras formas de "conversaciones con rastro" . "Nunca tantos han tenido acceso a tantos, de modo tan fácil"—y no olvidemos que "los lectores crean a los blogs tanto como los autores" (Nardi, Schiano y Gumbrecht).

La cafetería

Se refiere Halavais a las cafeterías del Londres del XVIII como comunidades sociales fluidas que permitían la diseminación de ideas y noticias. (Recordemos que Patrick Rebollar comparaba las listas de distribución de correo a los salones literarios de hace dos o tres siglos). Las comunidades de la Web no están localizadas en un espacio, claro, pero también se organizan por afinidades ideológicas o temáticas.

(A este respecto, hay que señalar que la imagen que aquí se da de una red de blogs académicos centrados en torno a Crooked Timber es engañosa, al aislar esa red del conjunto de la Red. Sí es útil ver que hay nodos más centrales o activos que otros—aunque lo determinante no sea el número de enlaces hipertextuales de un sitio sino el uso que se hace de ellos y el tráfico que soportan. Las comunidades son siempre estructuras definidas por una mayor densidad de interacción, o quizá por el interés específico del observador de comunidades, sobre la base de una red que está abierta por todas partes a otras conexiones y comunidades. Por supuesto, un blog que se quiera puramente académico puede evitar todo tipo de enlaces a blogs ajenos a su disciplina. Pero a través de los enlaces que a él pongan otros blogs académicos menos disciplinados, también está conectado al resto de la red).

Observa Halavais que la cafetería era idealmente un esacio restringido físicamente y que esa restricción física centraba la discusión… pero bueno, también la entorpecía por otra parte, supongo. Los blogs como cafetería ideal. Sin café, menos el que se ponga cada cual, vamos.

La página de opinión

Los blogs continúan la tradición de interacción entre el periodismo y la academia, rebajando las barreras para la comunicación directa con el público. La mayoría de los blogueros académicos vienen de disciplinas relacionadas con la esfera pública. Señalan Mortensen y Walker que los blogs se han vuelto para ellos instrumentos para pensar sobre la investigación, sus valores, y sobre cómo se contecta al resto del mundo—ahora que se lleva tanto lo de "conectar universidad y sociedad" los blogs prometerían ofrecer una vía. Pero las instancias universitarias más bien los ignoran activamente, es curioso…


Impedimentos al blogueo académico

¿Por qué hay tan pocos académicos que se abran un blog, vistas estas supuestas ventajas? Bien, pues aquí topamos con Bourdieu y con la noción del capital cultural. Los blogs pueden hacer peligrar el capital cultural acumulado por la academia, que se basa en la restricción al discurso (También podríamos citar aquí a Foucault y El orden del discurso: la academia controla el discurso, y lo incontrolado o incontrolable queda fuera). El esfuerzo que se exige en poner en publicaciones académicas aceptadas también trabaja en contra del esfuerzo dedicable a los blogs. Así pues, "parece improbable que muchas instituciones vayan a dar el visto bueno al blogueo como práctica en el futuro próximo" (123).

Especialmente molesta para la academia es la mezcla de lo personal y lo profesional: "La transparencia del blogueo, en particular cuando se identifica a los autores por nombre, lleva a una extraña nivelación de la esfera pública y privada, una regresión a la vida rural y a círculos sociales concéntricos" (123)—Me gusta esta imagen, aunque lo de "rural" llama un poco la atención en este espacio cibernético: ¿será que somos de pueblo, al fin y al cabo?

"Los mismos elementos del blogueo que lo hacen tan valioso—una red de público, una conversación abierta, pocas barreras de entrada, y transparencia—son también los que más amenazan las estructuras establecidas del conocimiento académico. Aunque cada uno de esos elementos pueda ser valorado por un investigador en concreto, la universidad en tanto que insitutción en muchos casos se basa en tratar al público como una masa, en proporcionar autoridad a unos canales de comunicación limitados, en construir barreras al discurso académico, y en mantener separaciones burocráticas entre la academia y otros aspectos de la vida de un académico." (Halavais 123).

Recientemente en la Chronicle of Higher Education se avisaba a los académicos en busca de trabajo que evitasen tener un blog… a pesar de lo mucho que este medio puede revitalizar el contacto entre la academia y el exterior.

(Bueno, sobre esto hay opiniones divididas. Otros recomiendan tener un blog como la mejor presentación profesional. Claro que tendría que ser un blog estrictamente profesional... con todo lo más una leve simulación de presencia personal, para producir un effet du réel que contribuya a reforzar la identificación de este individuo con su profesión…. No deja de ser alarmante que semejantes blogs laborales rosas vayan a ser la presencia autorizada del individuo en red con su propio nombre—devorado por su identidad profesional, mientras que el individuo variado y problemático se ve relegado al pseudonimato en plan mister Hydeous, y ojo con meterse en el terreno del brillante profesional Dr. Jekyll… en fin).

Blogs académicos y los Colegios visibles

Para Halavais, "el blogueo seguirá siendo una parte de la vida académica que existirá fuera de las instituciones académicas, aun practicándose desde dentro de ellas" (123). Sí contribuirán sin embargo a hacer más visibles los "colegios invisibles". El término "colegio invisible" se refiere a los lazos entre académicos que crean una comunidad virtual usando canales tanto formales como informales para comunicar sus ideas. Los medios electrónicos (email, foros, páginas web, listas de distribución) han funcionado como auxiliares de estos colegios invisibles, siempre subordinados a los encuentros cara a cara (congresos, etc.). Los blogs proporcionan un "tercer espacio" donde sea posible encontrarse con otros académicos libres de las necesidades de presentaciones.

(—Sí, qué rollo las presentaciones y el small talk en los congresos; de hecho a veces llega a devorar el espacio de la supuesta interacción académica, total para nada—aunque me pregunto si esto se evitará o sólo se reducirá con los medios electrónicos. En esto de proporcionar un 'tercer espacio' no los veo yo tan distintos de los foros o listas, aunque sí tienen la característica crucial de prestarse a ser espacios personales enlazados de maneras variables y optativas, antes que un único espacio central para todos).

—Sea como sea, sostiene Halavais que de hecho apoyan más a los canales y medios de comunicación existentes antes que sustituirlos. (Pienso en lo bien que funciona a veces la Narrative List como medio de intercambio de ideas y conversación. Se ha hablado de cambiarla por un blog, pero sería un error hacerla en esta fase, antes de que degenere como la lista de AEDEAN a un sitio donde anunciar publicaciones, congresos y titulaciones. Yo a veces desarrollo en mi blog una idea que he enviado antes a la lista—supongo que es una forma de interacción "intermedial" entre listas y blogs).

Así pues, los blogs irán adquiriendo a la larga un papel creciente como una parte integrante de la vida académica, aunque les cueste cambiar a las instituciones académicas y no vaya a contar como una "publicación académica".


La torre de marfil

En "Blogueando desde el interior de la torre de marfil", Jill Walker comenta que tiene ahora una actitud ambivalente a la relación entre blogs y academia. En el comienzo de su carrera, el blog le ayudó a hacer contactos, relacionarse con colegas interesados en temas similares, ganar karma disciplinario (ojo, en la disciplina de ordenadores para las humanidades), terminar la tesis, colocarse… pero a veces crea ahora interferencias indeseables. "Quizá el blogueo desestabilice jerarquías que ahora me resultan útiles, y eso me hace sentir ambivalente hacia ellas?" (129).

Cita también a Timothy Stephen y Teressa M. Harrison, que en "Comserve" señalaban con relación a las listas de distribución que su relativo anonimato y apertura tendía a disolver los sistemas jerárquicos necesarios para el funcionamiento de la academia.

"De hecho, el grado en el que queda restringida la comunicación es a menudo uno de los pocos signos públicos de la estatura disciplinaria de un académico. El acceso a los que están en la cima de la jerarquía académica es más difícil, y a menudo restringen su comunicación pública a canales de alto prestigio. Así pues, es dudoso que los académicos orientados hacia su promoción tengan en principio muchas tentaciones de llevar su diálogo a un espacio en el que el anonimato relativo de los autores y el público reduce la capacidad de sopesar el impacto de la contribución de uno. Podría uno anticipar que los académicos tenderán a restringir su comunicación en los canales públicos a información poco trascendente." (Cit. en Walker, 129).

Aunque observa Walker que al contrario que las listas, un blog parece apoyar más el concepto de jerarquía, pues al margen de identificarse, un blog funciona en principio como un estrado o tarima que privilegia al autor o autores sobre los demás participantes, y subordinan el discurso de los participantes al de los autores. Y la comunicación se puede restringir, y se restringe, aunque normalmente esto sucede según unas líneas determinadas:

a) Los blogs temáticos tienden a dejar de lado el proceso social y personal de la investigación, y suelen ir firmados con el nombre auténtico.

b) Los blogs sobre el proceso social y reacción personal a la vida académica tienden a dejar de lado las cuestiones disciplinarias concretas, y a presentarse bajo pseudónimo. Curiosamente reducen la identidad del bloguero a su posición en la jerarquía. Son un mero pseudónimo, pero son un becario, o un estudiante, o un profesor interino…

(Por otra parte hay muchos blogs académicos, o blogs de académicos, como éste, que no caen ni en una ni en otra categoría....) Y además las interferencias tienden a producirse.

"El blogueo no permite los cambios de roles a los que estamos acostumbrados en diferentes relaciones. Yo me comporto de manera diferente cuando estoy de camping con mi familia o almorzando con los amigos el domingo de cuando estoy en una reunón con el decano o discutiendo el presupuesto con los colegas. A mis amigas les cuento versiones de mi vida diferentes y más completa que a mis estudiantes. Los más desconcertantes son los extraños…. (133)

… que te conocen o creen conocerte porque leen tu blog. (Claro que la respuesta a esto ya la ha indicado la propia Walker: disciplinarse, reducirse a asuntos disciplinarios, o bloguear anónimamente. Pero parece difícil resistirse a explotar todas las posibilidades del medio, o resistir a la tendencia del medio a conectar ámbitos distintos…).

Walker sostiene que a pesar de sus dudas, sí cree que los blogs contribuirán más en el futuro a hacer visible la práctica de la investigación y a aumentar el intercambio—aunque los blogs aún tengan que encontrar su tono y su espacio.

¿Se escribirán artículos académicos en el 2035?

Pues veremos, dice Walker. Quizá la forma de comunicación científica dominante pase de los productos terminados, tipo libro o artículo, a los procesos de diálogo y comunicación como los blogs o lo que descienda de ellos—una forma más socrática de intercambio de conocimientos.¿O seguiremos necesitando a un Platón que ponga los diálogos en forma de libro almacenable para la posteridad? Sea como sea, Walker cree que seguiremos explorando los límites y ensayando las herramientas comunicativas que contribuyan a construir la Academia que queremos tener.

De momento, yo me he leído esto en un libro. Pero llegué a él a través de un blog, y ahora ha ido a parar a otro blog.

PS: Importante texto acaba de salir relacionado con esto: The Ithaka Report - University Publishing in a Digital Age.
Que anticipa que va a desarrollarse (o se ha desarrollado) un espectro más continuo entre lo formal y lo informal, un terreno entre la publicación académica y la literatura gris. Por allí nos pasearemos.






sábado, 11 de junio de 2016

Oxford, Cambridge, Me


Comentaba el otro día mi buen posicionamiento en Academia, "el Facebook de los universitarios".  Abundando en ello, hoy veo que si vamos a las Mecas de la Filología Inglesa, Oxford y Cambridge, sigo teniendo un posicionamiento más que destacado.

Aquí está el Departamento de Inglés de Oxford, en el que se han dado de alta 278 personas, entre profesores, alumnos y alumni. Mi posicionamiento del top 1‰ está por encima del conjunto como media, y de todos sus miembros uno a uno.

Y aquí tenemos a Cambridge. Más difícil todavía, se han dado de alta 608 académicos. Me he tomado la molestia de ver la lista completa, de éste y de otros "departamentos de inglés" de Cambridge, y tengo también mejor posicionamiento que todos. Tengo también más visitas y más seguidores que ninguno de sus miembros. Mismos resultados en Cambridge, Massachusetts. También me pasa con Yale, y con mi alma mater americana, Brown University.

Si hay personas con mejor posicionamiento en Academia (hasta hoy no he visto ninguno superior al mío), deben de estar en otras áreas de conocimiento—hay que tener en cuenta que yo he mirado un poco entre los anglistas, pero aquí están representadas todas las humanidades, y las ciencias, y hasta la Teología.



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viernes, 12 de marzo de 2010

Publicaciones académicas y atención


Leyendo estaba a Rohan Amanda Maitzen, "Academic Publishing Again (or, Still)" en The Valve. Se desalienta de lo poco que nos leemos los académicos unos a otros, de la poca conversación que hay alrededor de las publicaciones, y del poco impacto que ha tenido la Promesa del Blogueo Académico, como si se le hubiese ido el gas después de las esperanzas de hace seis u ocho años. Y pregunta quién va a seleccionar lo que valga la pena leer cuando desaparezcan las revistas de papel, que van a desaparecer.

Pues bien, a mí me parece claro que seguirá habiendo revistas destacadas, y libros destacados. Cada vez más destacados, de hecho, y ganará todavía más importancia el reconocimiento de otros expertos, en forma de peer reviewing, de reseñas, de citas o en otras formas (enlaces, visitas, googles, etc.). En suma, yo creo que la atención, en la academia o en cualquier otro sitio, seguirá cuidando de sí misma. Decía Foucault que el discurso académico se basa en la rarefacción, en limitar el uso de la palabra, y en darles privilegios especiales a algunos hablantes. Hacer grandes reverencias alrededor de lo que dicen, o presentarlos con bombo y platillo, o enmarcar su discurso con oropeles y cortinajes. Seguirá habiendo rarefacción, a pesar de la abundancia y explosión de publicaciones. Decía otro, Horace Walpole, que there's always room at the top. Y estoy de acuerdo, con una matización: siempre hay sitio en la cima, pero siempre hay poquito. Y además normalmente te dejan estar poco rato en la cúspide picuda, si tienes la suerte de llegar allí.

Con tanta publicación académica, seguirá habiéndolas que destaquen y que sean centros de atención. La larga cola de ellas tendrán tiradas quizá de 400 ejemplares, pero lecturas de 40 y me quedo largo. Eso las que lleguen al nivel de libro. Sin embargo, unas poquitas serán leídas por cuatrocientos especialistas. Y unas poquísimas serán leídas por muchos más—si la lógica de la larga cola no nos engaña. Por ejemplo, yo destacaría a Brian Boyd con On the Origin of Stories—para empezar, ya tiene una reseña en The Evolutionary Review, y otra en The Literary Theory Journal, no es mal arranque. Y también en The Valve, por cierto. Que hablen, aunque sea mal. La cabeza se sitúa en cabeza, y The Big Babble of the World la empuja a ser más y más leída y atendida. (Boyd también teoriza sobre la atención, por cierto, aunque en una línea muy distinta).

Y también los sitios web cuidarán de su propia atención y reputación. The Valve no anda mal servida, con artículos constantemente interesantes, muchos comentarios, etc. Y aquí en On the Human he estado leyendo un interesante artículo evolucionista sobre el origen del lenguaje y la cognición humana, de Terrence Deacon, "Rethinking the Natural Selection of Human Language", con interesantísimas contribuciones de Derek Bickerton, Mark Turner, Talmy Givón, Slawomir Wacewicz, Susan Savage-Rumbaugh, Ajit Varki, y otras gentes de primera línea. Este tipo de formato sí promete haber llegado para quedarse, y para desarrollarse: combina de modo útil y flexible el lenguaje académico y el coloquial, y es pensamiento en vivo y en directo, interacción potenciada de las ideas. Vamos, que lo recomiendo, y lo practico en la medida en que pueda yo. Y con enlaces como este, y con Google, se va gestionando la atención. Yo no me quejo. Suscito una atención rarita y errática, pero suficiente para mis necesidades. En el SSRN ando cerca del puesto 7000 entre sus 134.000 autores, con varias publicaciones entre los top ten de mi área en concreto. Cosa que no está mal, aunque lo de estar el número siete mil de algo sólo nos enorgullece a los ególatras modestos. Y aunque tengo pocos comentarios en el blog, sí me va llegando alguna respuesta ocasional al correo. Para más suerte, tengo buena sinergia con los buscadores, que me localizan en primera página constantemente para muchas búsquedas, ya sea por la bibliografía, por el blog, o por alguno de mis artículos más academicoides.
Y por otra parte, una cosa segura sí que hay—esto que he escrito lo ha escrito un académico, y sin embargo lo está leyendo alguien.



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