Pedro Sánchez no es que sea "listo", ni que sea "malo pero inteligente"—no. Pedro Sánchez funciona porque está en su elemento. Es el concentrado patológico de una charca hedionda recalentada, que ha cobrado vida propia, y ha desarrollado un flagelo... y ahí va avanzando imparable en su medio nativo, flagelando.
Porque nadie de los que podrían, y deberían hacerlo, le poda el flagelo.