El caso de Rita Maestre y aquél que aquejó a Javier Krahe no son
exactamente lo mismo, jurídicamente hablando, aunque aquello del Cristo
asado por Krahe ofendiese a muchos católicos.
A Rita Maestre se le aplica esta ley (del PSOE por cierto) que
castiga las ofensas a los sentimientos religiosos durante las
ceremonias y en los templos (Ley Orgánica 10/1995, del Código Penal):
Artículo 523
El que con violencia, amenaza, tumulto o vías de hecho, impidiere,
interrumpiere o perturbare los actos, funciones, ceremonias o
manifestaciones de las confesiones religiosas inscritas en el
correspondiente registro público del Ministerio de Justicia e Interior,
será castigado con la pena de prisión de seis meses a seis años, si el
hecho se ha cometido en lugar destinado al culto, y con la de multa de
cuatro a diez meses si se realiza en cualquier otro lugar.
Rita interrumpió el rito con otro rito—y en el conflicto entre rito y rito, es la ley la que debe terciar; la que hay, si no la han cambiado. Me parece muy bien lo de la desobediencia civil, y las protestas que
cada cual quiera hacer. Ahora bien, una protesta no tiene por qué
salirle gratis al protestante, ni la ley tiene por qué desactivarse
porque a mi, o a Rita, no le guste. Si rompo un escaparate para llamar
la atención sobre mi causa, quizá logre mi objetivo y me salga a
cuenta, pero nadie me exime de tener que pagar el escaparate. Quien
quiera desobediencia civil, que pague el precio correspondiente.
Demasiadas cosas se les pasan gratis a demasiados; y si no se aplica la
ley, se aplica la ley del que más fuerte pisa o más empuja. Un
principio que el Tribunal Supremo lleva camino de consagrar en lo que
se refiere a los días de huelga, permitiendo a los piquetes que
informen a la gente a tortazos.
En teoría hay en España libertad religiosa, dentro de los límites
acotados por las leyes. Y la libertad religiosa habrá que defenderla
con medidas concretas—¿o habría de quedarse en una pura declaración de
buenas intenciones, sin efectos legales?
Aventurados los que interrumpieren, en Ibercampus
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