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sábado, 1 de diciembre de 2018

Retropost (1 de diciembre de 2008): Dos medios cerebros

Dos medios cerebros

... valen más que uno. Dos veces me he encontrado en una semana alusiones a la lateralización del cerebro y especialización de sus hemisferios—una referencia más centrada (o más lateralizada) en el hemisferio derecho, y otra más en el izquierdo.

La primera. En este vídeo, la neuróloga Jill Bolte Taylor habla de la lateralización cerebral y de su propia experiencia de sufrir un infarto cerebral del que tardó años en recuperarse. Narrado en primera persona, y por una persona especialmente capacitada para describir e interpretar lo que le pasó, algo que describe como "My Stroke of Insight"—"mi ataque de iluminación". Como explica Bolte, nuestros dos medios cerebros—y muy separados están, como se ve en el vídeo—tienen funciones distintas, y de hecho "personalidades" distintas. El lado izquierdo es donde se alojan nuestros instrumentos de segmentación, ordenación, clasificación, individuación, sentido de la identidad.... y es el que se le fundió a ella por la rotura de un vaso. Así que describe su experiencia del "Otro Lado" del cerebro, una experiencia supongo parecida a la de los bebés, o como dice ella al Nirvana: un cúmulo de sensaciones simultáneas, una fusión con el todo, una pérdida de los límites entre el yo y el cosmos.

Es curioso el tono de la conferencia—aun para una conferenciante americana, es atípica por la manera en que mezcla géneros de oratoria: conferencia de neurología + testimonio de autoayuda + show de humorista + sermón New Age.

Pero véanlo, véanlo:




El segundo sitio en el que he oído hablar de lateralización cerebral es en este post de Babel's Dawn. Los neurolingüistas de la nueva ola chomskiana buscan la mítica ubicación de nuestras facultades sintácticas que, según Chomsky, son las que hacen al lenguaje ser lo que es. Vamos, el locus primigenius del lenguaje—el instrumento cerebral innato que nos hace aprender un idioma (y que se vuelve tonto pasada la adolescencia, en la mayoría de los casos). Bien, pues ahora se nos dice que es el cerebro izquierdo el encargado de procesar secuencias sintácticas. Y (presumiblemente) ordenar lo que sería un caos de sentido o sinsentido, para producir oraciones gramaticales. Es una explicación un tanto precipitada en la versión que aquí doy; apenas menos en el original. 

Como le digo al bloguero de Babel's Dawn en un comentario, me parece fundamentalmente erróneo el buscar en la sintaxis la base cognitiva del lenguaje—algo que Chomsky lleva haciendo de una manera u otra desde los años cincuenta. A mí la sintaxis en su estado actual me parece un desarrollo tardío, una fosilización de estructuras anteriores, o quizá mejor dicho una elaboración secundaria, emergente sobre una base cognitiva que no es sintaxis en el sentido de sintaxis pura—porque es "sintaxis semántica". Y esa formalización semántica—de agentes, pacientes, acciones, sustancias, accidentes, procesos, etc.—se basa en una pragmática previa, en la acción, que según decía Trotsky, era la que estaba en el origen: no el Verbo, y menos aún la Conjugación.

Así que localícenme las estructuras cerebrales que se activan al identificar objetos, acciones, cualidades; las que generan los procesos cognitivos que asocian actos y efectos, agentes, acciones y efectos de la acción—y es por allí por donde empezaremos a comprender las bases neurológicas del lenguaje, y de la sintaxis. Y sí, seguramente se encontrarán en el hemisferio izquierdo los principales circuitos que intervienen en los procesos de clasificación, secuenciación, relación y subordinación (me refiero a subordinación cognitiva—un marco cognitivo subordinado a otro, no una oración subordinada a otra, pues el marco viene aquí antes que el cuadro completo).

En suma, que me parece mal orientada la obsesión sintáctica de estos biolinguistas. Más cognición, más pragmática, más semántica, más gestos y menos sintaxis: por ahí localizamos mejor el origen del lenguaje. Por cierto, una de las comentaristas del post de Babel's Dawn también observa que los mecanismos cerebrales de procesamiento de comunicación gestual también se encuentran predominantemente en el hemisferio izquierdo—cita a Gazzaniga y otros— Y eso sí que es más relevante para seguirle la pista al origen, y a la base, de la comunicación humana.




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domingo, 24 de julio de 2016

Retropost #1079 (24 de julio de 2006): La frase de Chomsky

La frase de Chomsky

Publicado en Ideología. com. José Ángel García Landa

Para algunas personas, Noam Chomsky es un excelente lingüista que lamentablemente se dedica también al comentario político y a la crítica antiamericana; para otros es un excelente crítico de la política norteamericana que por desgracia también se ha dedicado a la lingüística. Yo comparto más sus diatribas anti-Bush que su obsesión con las estructuras sintácticas, aunque en ambos casos me parece que es un caso de too much of a good thing. Sea como sea, con "la frase de Chomsky" no me refiero a enunciaciones del tipo Bush debe ser juzgado como Saddam, sino a la frase Colorless green ideas sleep furiously. Para Chomsky es el ejemplo de la existencia de un nivel sintáctico de estructuración de la frase diferente de la semántica: es una frase sin sentido pero correctamente construida desde el punto de vista sintáctico.

Sentences (1) and (2) are equally nonsensical, but any speaker of English will recognize that only the former is grammatical.
(1) Colorless green ideas sleep furiously
(2) Furiously sleep ideas green colorless

(Noam Chomsky, Syntactic Structures)
 

Esta frase ha hecho fortuna tanto con los partidarios como con los detractores de Chomsky a la hora de debatir sobre los niveles de estructuración del lenguaje. Y muchos le han buscado a la frase el sentido que Chomsky dice que no tiene.
Se han escrito poemas, recontextualizaciones que convierten la frase sin sentido de Chomsky en una frase con sentido poético (algo que está obviamente más allá de la teoría sintáctica de Chomsky). Manfred Jahn ha escrito un excelente artículo donde hace un seguimiento de este fenómeno: "'Colorless Green Ideas Sleep Furiously': A Linguistic Test Case and Its Appropriations" (en Literature and Linguistics, ed. M. Gymnich, A. Nünning y V. Nünning; Wissenschaftlicher Verlag Trier, 2002). Podemos allí, por ejemplo, disfrutar con este razonamiento:

Dos más dos son cinco: Frase bien construida sintácticamente, y también semánticamente, aunque falsa.

También es la frasecita sobre ideas verdes una pieza de jazz de Jeff Neves. No es sorprendente, y de ahí el razonamiento de Chomsky, que la frase número 2 ("Furiously sleep ideas green colorless") no se ha prestado a tantas apropiaciones. Hay quien ve en la frase de Chomsky "the creative impulse of a poet manqué, almost, but not quite held at bay by the man of pure reason" (Jahn 56). Jahn la ve como una especie de autodescripción metafórica de la propia revolución lingüística de Chomsky, imponiéndose a las ideas inmaduras y amorfas de las teorías anteriores, que quedan marginalizadas. Chomsky, por su parte, acepta que podemos ver sentido en frases gramaticalmente anómalas, pero siempre imponiéndoles el sentido, por analogía con las gramaticalmente bien construidas. Jahn rechaza esta distinción: para él "sentences are always appropriated, (...) interpretations are always imposed (... ) it is people, not sentences, that make sense" (57) (—with sentences, añadiría yo por mediar).

Una monja feminista, Mary Jonathan, escribió ya en 1965 este poema ("You, Noam Chomsky") donde critica la teoría de Chomsky como un ejemplo de racionalismo totalizante, de categorización obsesiva del mundo mediante esquemas intelectuales rígidos:

Colorless green ideas sleep furiously
in the fan-shaped eyes, that welcomed
only the color of the relevant world,
wearing a face of man,

their green (in violent sleep, the nightmare
day) draining to white or vagueness
in a stretch of fear.

Address yourself, Ideas, to sleep.
Furiously sleep, Ideas, green, colorless,
involved in green, careless of responsibility.

Let all fury, entangled with your grammar,
be a colorless green.

Ciertos puntos en común tiene este poema con la demoledora crítica desconstructivista a las teorías de Chomsky, como la de Stanley Fish en "What Is Stylistics and Why Are They Saying Such Terrible Things about It?" (Ver Fish, Is There a Text in This Class, 1980, 246-47). Para Jahn,

"Seen from a deconstructionist vantage, Chomsky's discourse exhibits all the typical features of a brazenly dominating discourse—a discourse privileging a centered core and at the same time marginalizing its various 'others' as deviant, aberrant, abnormal, ill-formed, or ungrammatical. The tensions created by these coercive 'idealizations' would be considerable indeed, and it is tempting to appropriate [the phrase Colorless Green Ideas Sleep Furiously] to show how the system fissures along its fault lines." (51)

Es posible que, al buscar su ejemplo, a Chomsky se le saliesen las ideas inconscientes y mal articuladas que tenía reprimidas, ferozmente dormidas por alguna parte del inconsciente que no cabe en su gramática. Los ejemplos, según Derrida, siempre ejemplifican lo que buscan ejemplificar, y a la vez todo lo contrario. En todo caso, cuando hablamos de Chomsky el lingüista nunca pensamos en Chomsky el crítico político. Según la Wikipedia, Chomsky "
desvincula completamente su actividad científica de su activismo político". He aquí un bonito caso de doctorjekyllymisterhydismo, o de return of the repressed. Porque como crítico político (más anarquista y "verde" que rojo comunista) Chomsky analiza con frecuencia cómo el lenguaje se usa de manera interesada para construir la realidad y apropiársela; es un critical discourse analyst en cierto modo (aunque no admitiría a ninguno en su departamento). Es ésa una lingüística que no cabe en su teoría sintáctica, y que ha tenido que romper, urgentemente, los moldes disciplinarios que el propio Chomsky construyó, los moldes que dictaban lo que era y no era lingüística ("estudio del lenguaje") lo que era permisible hacer o no hacer en lingüística.

También a la lingüística, incluso a la de Chomsky, le pasó lo que describe este poema de Bryan O. Wright, "Behold the pent-up power" (1985),

Behold the pent-up power of the winter tree;
Leafless it stands, in lifeless slumber.
Yet its very resting is revival and renewal:
Inside the dark gnarled world of trunk and roots,
Cradled in the chemistry of cell and sap,
Colourless green ideas sleep furiously
In deep and dedicated dormancy,
Concentrating, conserving, constructing:
Knowing, by some ancient quantum law
Of chlorophyll and sun
That come the sudden surge of spring
Dreams become reality, and ideas action.


Y es que una mente inteligente no puede estudiar mucho tiempo el lenguaje sólo con diagramas de árbol, sin estudiar cómo se usa y para qué: es decir, sin intervenir en cómo y para qué se usa. Aunque para eso tenga que volverse dos personas distintas, y soltar a una a dar alaridos por las calles. Sincerity may frighten the boy, pero

Grant me an old man's frenzy.
Myself I must remake
Till I am Timon and Lear
Or that William Blake
Who beats upon the wall
Till truth obeyed his call.








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martes, 6 de octubre de 2015

Lenguaje fósil



Un comentario que pongo en Reflexiones de un primate, a cuenta de las investigaciones sobre la capacidad auditiva comparada de primates y homininos fósiles ("Sobre la audición y el lenguaje ancestral"):


Aun reconociendo el interés de estas hipótesis e investigaciones sobre el “lenguaje fósil”, hay una cuestión que conviene no perder de vista, y son los aspectos del lenguaje que no fosilizan bien. Me refiero a que podemos llegar a averiguar razonablemente si los Homo erectus o los neandertales eran capaces de emitir sonidos parecidos a los nuestros y de oírlos, es decir, si “hablaban” en ese sentido. Pero hablar hablan también los loros; lo importante y difícil de saber es saber QUÉ DECÍAN. Es decir, qué eran capaces de decir. La complejidad sintáctica, por ejemplo, o la capacidad de comprender un símbolo, una metáfora—eso son constituyentes básicos del lenguaje humano que es difícil averiguar cuándo se desarrollaron, en qué medida, y cómo.


domingo, 21 de agosto de 2011

Lenguaje sin evolución, Revisited

Una charla de Noam Chomsky sobre la naturaleza y el origen del lenguaje, en la Universidad de Colonia: "Language and Other Cognitive Systems: What Is Special About Language?". Sigue Chomsky en lo suyo, insistiendo en un concepto de lenguaje centrado en la sintaxis, ignorando la importancia de la comunicación, e invocando, en la medida en que puede, un origen instantáneo, casi milagroso, y bien poco evolutivo, del lenguaje:



 

Chomsky, Noam. "Language and Other Cognitive Systems – What Is Special about Language? (University of Cologne: Noam Chomsky: 1. Lecture)." Video. Youtube (UniversitaetzuKoeln) 10 June 2011.*

https://youtu.be/2v6XFkSwVys

         2021

 

Cree Chomsky que el lenguaje existe, y que las teorías sobre el lenguaje opuestas a su concepción presuponen más bien que el lenguaje no existe. Un tanto maximalista. O sea, que los no chomskianos estarían suponiendo que el lenguaje no existe como un objeto en sí, sino como un subproducto de la cognición, la comunicación, la dinámica social, etc. 

(Aquí hay una reseña de Science que es para él el modelo de lo que llama "the non-existence argument":)

Enfield, N. J. " Without Social Context?" Rev. of The Evolution of Language by W. Tecumseh Fitch (Cambridge UP, 2010) and The Evolution of Human Language Biolinguistic Perspectives, ed. Richard K. Larson, Viviane Déprez, and Hiroko Yamakido (Cambridge UP, 2010). Science 329.5999 (24 Sep 2010):
1600-01
DOI: 10.1126/science.1194229

         https://science.sciencemag.org/content/329/5999/1600


Opina también Chomsky que no se puede llegar a saber mucho sobre el origen y evolución de la cognición. Está más acertado cuando invoca el concepto de emergencia para explicar el surgimiento súbito del lenguaje (entendido como la capacidad sintáctica), y observa que la capacidad lingüística (sintáctica) humana no ha cambiado significativamente desde su origen súbito hace unos 50.000 años–o 150.000 años, pues no se puede fechar con certidumbre. Enfatiza las capacidades de segmentación y reconocimiento de estructuras ya sea innatas o muy tempranamente desarrolladas, basadas en la gramática universal. No hay alternativa coherente a la explicación basada en la gramática universal. 

Claro que admite que los postulados de la gramática universal han ido descendiendo en complejidad (y ambición, podríamos decir) desde los años 50, hasta quedar reducidos a un mínimo, que es supongo lo que en las últimas versiones de la teoría chomskiana en su fase minimalista se conoce como "merge" o fusión. Arguye que cada vez hay más datos que permiten pensar que la capacidad lingüística surgió repentinamente por mutación en un individuo concreto ("mutations don't take place in groups")  y que se difundió en un pequeño grupo que llegaría a ser dominante. 

Una cuestión relevante, claro, es si el surgimiento de una capacidad lingüística es el surgimiento del lenguaje, sin evolución. Aquí nos oponemos a semejante concepción: igual que el desarrollo de una capacidad vocal o auditiva no es tampoco el surgimiento del lenguaje, sino más bien el de sus bases imprescindibles. Considera Chomsky el lenguaje ante todo un sistema computacional, y cree que la comunicación es un aspecto secundario. Apela en última instancia a la regla del mínimo esfuerzo computacional como base para las operaciones lingüísticas (y de ahí el recurso al merge o fusión como operación basica). En el caso del intenal merge, la fusión de dos unidades da lugar también a formas que requieren discontinuidad, y de ahí la generacióin de las estructuras sintácticas. (Recordemos que la ley del mínimo esfuerzo, y la noción de sistemas secundarios para canalización óptima de las energías mínimas provienen directamente de Spencer).

Aquí un post de Babel's Dawn en el que se comenta y critica la charla, y otro más:

Bolles, Edmund Blair. "Does Language Exist?" Babel's Dawn 31 July 2011.*

         https://www.babelsdawn.com/babels_dawn/2011/07/does-language-exist-1.html

         2021

_____. "How Old Is Language?" Babel's Dawn 7 Aug. 2011.*

         https://www.babelsdawn.com/babels_dawn/2011/08/how-old-is-language.html

         2021

Una clave apunta Bolles al final del primer post: antes de tratar ninguna "externalización" de lo que Chomsky llama el módulo lingüístico, hay que explicar la generación de dicho "módulo" mediante la internalización—de procesos sociales comunicativos y de las herramientas asociadas a ellos. Parecería según Chomsky el lenguaje se ha generado endógenamente en una mente computacional, sin que los procesos comunicativos hayan tenido lugar en su génesis. Y en sus ejemplos ignora olímpicamente la existencia de información contextual previa, presuposiciones pragmáticas... 

Pero si el lenguaje permite pensar, como bien dice Chomsky, es porque permite comunicar (y esto no lo dice). Por eso en según que contextos sí que podemos procesar y entender perfectamente frases como las que él pone como ejemplos de aberración, tipo "Do they expect John to see each other next week?" Sin que por eso se vuelvan gramaticales, claro. El pensamiento humano va ligado a la comunicación, y no puede entenderse el lenguaje ni el pensamiento sin ocuparse de la comunicación, de su desarrollo y de su pragmática. De todo eso no se ocupa Chomsky, es más, procura desacreditarlo activamente y minimizar su importancia.


 
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lunes, 2 de noviembre de 2009

Adam's Tongue 12: El arbolito se convierte en un roble


Reseña del libro de Derek Bickerton sobre el origen del lenguaje, Adam's Tongue (2009)

Hay dos maneras de unir palabras: con una mera secuencia como cuentas en un collar, o con relaciones de jeraquía aparte de la mera secuencia: o sea,
A + B + C ....
o bien
A + (B + C) ....
En el pidgin, el protolenguaje o el lenguaje infantil usamos la primera; luego se desarrolla la segunda para estructurar oraciones, y la primera queda relegada a unidades supraoracionales. Las oraciones tienen estructuración jerárquica. 

(Claro que habría que especificar que hay jerarquías de otro tipo para las unidades supraoracionales... la cuestión es que la jerarquización de la sintaxis está más rígidamente codificada, gramaticalizada. Pronto escribiré un artículo sobre esta cuestión: sobre unidades, límites sintácticos, marcos y signos complejos).

Bickerton cree que el desarrollo de la sintaxis jerárquica (o sea, de la sintaxis propiamente dicha) no se dio antes de la aparición de nuetra propia especie (Homo sapiens)—"y es por entonces cuando las primeras señales de comportamiento realmente humano se vuelven manifiestas" (232). Hay señales de herramientas más complejas, y de comercio—instrumentos hallados muy lejos de su origen. Esto requeriría contacto entre protolenguajes diferentes.

La psicolingüística del protolenguaje es diferente a la del lenguaje: en el lenguaje se estructura mentalmente el mensaje antes de emitir la primera palabra; en el protolenguaje no se construye una frase antes de emitir la palabra. Este nuevo proceso mental requeriría el establecimiento de enlaces neurales entre representaciones de diferentes palabras: de lo contrario no es posible una estructura jerárquica. También se require un proceso que por así decirlo fije la atención mientras se estructura la frase—puesto que la estructura jerárquica puede ser confusa: esto lo compara Bickerton a un coro—una sola voz puede desentonar pero no se nota. Así, el "coro de neuronas" coordinadas forma la atención necesaria para estructurar un mensaje complejo. Esto es un desarrollo complejo, pero el resultado es más competitivo: la comunicación es más eficaz con estructuras jerárquicas, y por tanto es adaptativamente competitiva.

Es muy tajante Bickerton al distinguir estas dos modalidades (—y éste es un punto sorprendentemente flojo y arbitrario de su teoría). Insiste en que no hay pasos graduales entre estructura jerárquica y no jerárquica: o bien usas una o bien la otra—


"o bien usas protolenguaje, cuentas enhebradas, o lenguaje auténtico—fusión con estructura jerárquica. No podría haber habido, como algunos parecen suponer, una serie de cambios en el protolenguaje que lo acercaron gradualmente al auténtico lenguaje: o bien una enunciación está jerárquicamente estructurada o no lo está" (234)

(—pero claro, hay jerarquías simples, antes de haberlas compuestas, y no es difícil suponer de dónde pueden haber salido: de las combinaciones más frecuentes de términos, que pasan a percibirse como una unidad virtual compleja ya combinable en secuencia con otras. Parece claro que, contra lo que dice Bickerton, el desarrollo de estructuras jerárquicas fue gradual, con la aparición y difusión de formas sintácticas simples antes de la aparición de las complejas. La evolución no puede funcionar de otra manera).

Bickerton identifica la aparición del auténtico lenguaje, con su psicolingüística propia, con la aparición de la "fusión" o "ensamble" (merge) descrita por el minimalismo de Chomsky. Antes, sólo había protolenguaje con secuencias de unidades sueltas. Y era un tipo de estructura que de por sí no podría soportar un pensamiento complejo y claro. El lenguaje con sintaxis jerárquica sí lo permite, pues facilita la claridad de relaciones entre elementos y permite más anticipación mental a la hora de estructurar y de procesar. Se desarrollan marcas de estructura, líneas de entonación que marcan los límites de las unidades, etc. Los individuos capaces de procesar el lenguaje complejo, arguye Bickerton, serían más competitivos socialmente que los otros, y serían seleccionados.

La estructura jerárquica se implementa y desarrolla en cada lengua mediante una serie de plantillas o esquemas gramaticales, que determinan las relaciones entre términos: por ejemplo el orden de núcleos y modificadores en la frase nominal, o los roles admitidos por un verbo (agente, objeto directo, objeto indirecto...) en la frase verbal—así hay verbos que no admiten agente, otros que sólo admiten agente y objeto directo, etc.

Extraña historia de recursión— Hace poco, se habló mucho del lenguaje Piraha, supuestamente un lenguaje sin recursión. Causó mucho debate la cosa puesto que los chomskianos veían en la recursión la característica fundamental del lenguaje humano. Ahora bien, Bickerton arguye que hay una gran confusión entre los lingüistas sobre el sentido y alcance de este concepto de recursión. Cuando lo propuso Chomsky por primera vez, tenía sentido en la primera versión de su gramática generativo-transformacional: una serie de reglas de reescritura se aplicaban recursivamente. Pero al simplificar su modelo, y reducir todas las operaciones al Ensamblaje o fusión (merge), ya no estamos hablando de la misma recursión en la teoría chomskiana. El ensamblaje ensambla directamente palabras, no etiquetas categoriales... y aunque Chomsky dice no estar interesado en la psicolingüistica y en las operaciones efectivas de los cerebros, su "ensamble" o fusión sí proporciona un modelo creíble sobre cómo los las palabras se juntan en la mente para hacer frases en tiempo real. Con el concepto del ensamble, Chomsky, lo admita o no, mató su propio concepto de recursión.

Bickerton también arguye que con el ensamble o fusión se prescinde de la inserción de unidades dentro de unidades. 

(Aunque a mí me parece que vienen a ser dos maneras alternativas de describir la misma estructura— y lo mismo la recursión, si hablamos de la complejidad jerárquica como una aplicación recursiva del proceso de fusión de unidades, para dar lugar a una jerarquía: en el ejemplo de Bickerton— [[la [chica [que [tú [conociste ayer]]]]]] [habla francés] todo es describible como fusión secuencial, o como recursión de inserciones—y si bien es posible que la fusión esté más próxima a una descripción psicolingüística del proceso, difícilmente se puede interpretar sin más como una transcripción directa de las operaciones cerebrales).

Sigue quitándole importancia Bickerton al concepto de recursión, arguyendo que "Contra lo que Chomsky ha sostenido y la mayoría de la gente ha dado por supuesto, no hay ninguna capacidad especial que haya evolucionado en la especie humana para desarrollar procesamientos recursivos" (244). Y asegura que en todo esto no hace sino aplicar la propia lógica de la última teoría minimalista de Chomsky: "Es precisamente la ausencia de cualquier restricción sobre qué tipo de objeto pueda ensamblarse la que permite que exista la ilusión de un procesamiento recursivo" (245). Y es inútil para Bickerton estudiar analogías del procesamiento recursivo en otros animales para entender el lenguaje.  


(Aunque esto no deja claro por qué no habría de ser útil estudiar capacidades de ensamblaje mental en otros animales, y capacidades mentales de creación jerárquica de signos complejos, en la medida en que las haya...)

Claro que, dice Bickerton, hay muchos más elementos en la gramática de un lenguaje: flexiones, concordancias, casos, anáforas... Pero con este instrumental minimalista de fusión se puede montar el esquema básico de un lenguaje humano. Y con esta capacidad de pensamiento complejo, nuestra especie empezó a producir artefactos novedosos. Un desarrollo que sería gradual desde la aparición de nuestra especie hasta el desarrollo de la cultura simbólica—aunque cada vez se encontrarán restos de cultura simbólica más antiguos, predice Bickerton, amortiguando así ese misterioso desfase entre el comienzo de la especie y el del desarrollo cultural. Fue la competencia con una especie de capacidades casi equivalentes, los neanderthales, la que estimuló el desarrollo de los cromañones: un cambio ya de comportamiento, no genético. Y a partir de allí, la conquista de nuevos nichos ecológicos siguió un ritmo imparable.

O parable: porque en la teoría de construcción de nichos de Odling-Smee et al., se contempla el agotamiento de un nicho en el que se encierra una especie. "Lo cerca que estemos de eso está abierto a especulación", dice Bickerton.

Y termina el libro con una especie de epílogo ominoso—"¿De simio a hormiga?"— Ya desarrolló nuestra especie un comportamiento parecido al de las hormigas al desarrollar a la vez el lenguaje y un tipo parecido de explotación ecológica del territorio. También las hormigas han desarrollado formas de agricultura y ganadería, y han construido enormes ciudades organizadas. No son coincidencias, arguye Bickerton. El nicho ecológico humano se está creando todavía, y habría que preguntarse si todavía nos sigue cambiando. ¿Acabaremos desarrollando un comportamiento y organización colectiva similar a las hormigas? Los mecanismos de disciplina colectiva, control social y regimentación llevan en esa dirección—eliminando sistemáticamente a los sujetos menos acomodables al orden social. Se han desarrollado sistemas de castas en muchas sociedades. Es prematuro creer que esto son aberraciones primitivas superadas—puede que no sean sino primeros ensayos de lo que serán las castas humanas en el futuro. La noción de que vamos a un mundo más democrático e igualitario puede que sea peligrosamente ingenua y optimista.


"Al menos hay un consuelo. El camino que lleva a la construcción acelerada de nichos nos arrastra con una corriente poderosa, pero no es necesariamente una corriente imposible de desviar. La idea misma de la construcción de nichos ecológicos afirma la autonomía del organismo, el poder que hay latente en las especies para influir en su propio destino. Nuestro nicho nos dio el lenguaje, y el lenguaje nos dio inteligencia—pero sólo si usamos esta inteligencia con sabiduría podremos seguir siendo libres y plenamente humanos" (249).




CyberNetics


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viernes, 8 de mayo de 2009

Lo específicamente humano

Ayer leía en un artículo de Stephen Jay Gould (en I Have Landed) la idea de que lo específicamente humano, o al menos lo más propiamente humano, es... la humanidad, es decir, la descendencia común que nos identifica como humanos frente a otras especies—que también tienen sus propias percepciones, jerarquías sociales, sistemas comunicativos (y hasta dialectos) más o menos elaborados, o tradiciones culturales que se transmiten por aprendizaje y no por instinto—al menos en el caso de algunos animales superiores. Hasta capacidad de hacer herramientas simples, en el caso de los chimpancés, tan humanos ellos a veces, y sin embargo micos.

Linneo no era evolucionista, pero ya antes que Darwin situó al hombre entre los animales—entre los cuadrúpedos, para ser más exactos. Y señaló que en tanto que naturalista, no tenía argumentos para distinguir nada específicamente humano en el hombre. "De hecho", admitió, "por decir la verdad, en tanto que historiador de la naturaleza y según los principios de la ciencia, hasta ahora no he conseguido descubrir ningún carácter por el cual se pueda distinguir al hombre del simio". Más que la cuestión terminológica, dice, le preocupa el atenerse a los principios de su ciencia: "Si hubiera llamado al hombre 'simio', o viceversa, habría caído yo bajo todas las prohibiciones eclesiásticas. Es posible que, en tanto que naturalista, debiera haberlo hecho".

Otros dirán, claro, que esto es limitación de la ciencia de Linneo, más que de la inexistencia de diferencias. Ahora el naturalista estricto tiene el linaje evolutivo, como señala Gould, para distinguir a lo humano de lo no humano. Y claro que eso es cierto, pero es una especie de renuncia ad absurdum—cuando buscamos lo específicamente humano, no nos interesa tanto la biología como la etología y la semiótica; nos referimos no tanto a estructuras corporales como a capacidades que otras especies no tienen, y que reservan el mundo de comunicación humana a los homo sapiens, por mucho que otras especies tengan su "cultura" simple o su "lenguaje" simple. Y siguen siendo el lenguaje y la cultura—y la memoria cultural—lo que no tienen los animales.

Si bien lenguaje tienen en parte los animales, hay partes del lenguaje que no tienen—las que lo hacen propiamente lenguaje humano, y no lenguaje en sentido amplio o laxo. Para los chomskianos lo propiamente lingüístico del lenguaje es la sintaxis—un sistema computacional que es el núcleo de la facultad lingüística que caracteriza al cerebro humano. Hoy me leía un artículo al respecto de José Luis Mendívil (colega de la Universidad de Zaragoza), "La facultad del lenguaje y la diversidad de las lenguas: ¿una paradoja?". En el website de Ciencia Cognitiva. Allí expone Mendívil la idea del "sistema computacional" sintáctico como el núcleo del lenguaje, rodeado por sistemas más periféricos que actúan como interfaz con los demás sistemas informacionales y comunicativos del sujeto—con los sistemas corporales orgánicos y con el sistema conceptual-memorístico. Esta periferia lingüística que rodea al núcleo sirve a su vez de interfaz para la interacción con los sistemas externos al individuo: el entorno ecológico, físico, social, cultural, histórico... según Mendívil, "Mi hipótesis central es que la variación lingüística estructural es consecuencia de que esos sistemas de interfaz entre la sintaxis y el resto de componentes de la FL se pueden configurar de diferentes maneras en cada lengua".

Y así no es una paradoja que haya una Gramática Universal y también diversidad de lenguas (equivalentes a especies para Mendívil) y de idiolectos (correspondientes a individuos biológicos). Cada lengua es un objeto histórico, que como las estructuras corporales arrastra consigo su historia; es un documento viviente de un proceso evolutivo. Esto lo formula Mendívil de un modo realmente un tanto maximalista:



"lenguas y especies son entidades de la misma naturaleza formal: agrupaciones de objetos naturales históricamente modificados"

—formulación que casi parece olvidar que los individuos biológicos son estructuras físicas, y las lenguas son procedimientos semióticos utilizados por esas estructuras físicas en su interacción...

Los pequeños cambios históricos, accidentales, etc., son comparados por Mendívil a "mutaciones" que se transmiten a la descendencia (supongo que, en buena lógica darwinista, si son "seleccionadas", o en buena lógica mendeliana, si son genes resistentes a la eliminación...). Con esta consideración darwinista-histórica de las lenguas, evita Mendívil el extremismo formalista chomskiano. Pero mucho queda de chomskianismo en esta concepción: pues si bien la lengua misma, por sus interfaces y su interacción histórica, es variable, el núcleo de la facultad lingüística es tan invariable como siempre:

"la sintaxis no es un hecho cultural anidado en las lenguas, sino que está naturalmente condicionada. Una sintaxis así es una propiedad de la especie, no estaría sujeta a adquisición y sería entonces insensible al cambio y a la variación en tiempo histórico."

—Y aquí es donde el evolucionismo de la teoría pierde su honesto nombre. Un fenómeno de esta naturaleza no puede surgir de la noche a la mañana "ya hecho": para una teoría evolucionista propiamente dicha, el núcleo sintáctico tiene que ser también variable, histórico, cambiante, producto de la evolución. Como todo lo animal y todo lo humano.

Volviendo a lo específicamente humano, dice Mendívil:

"Dentro de la FLA [Facultad del Lenguaje en sentido amplio] se representa con el círculo interior la Facultad del Lenguaje en sentido estricto (FLE), que sería -por hipótesis- lo único específicamente humano y específicamente lingüístico y que, según presupuestos minimalistas, incluiría únicamente un sistema computacional responsable de la sintaxis y la recursividad."

—pero esto también adolece de prejuicios chomskianos... ¿Son realmente la sintaxis y la recursividad lo único específicamente humano en el lenguaje? A mí sí que me parece buena lógica esto de que haya pocas cosas específicamente humanas, porque eso parece pedir la lógica evolucionista: que haya una base en común con otros seres vivos complejos, en especial con los más cercanos, y que lo específico "de la especie" por así redundarlo sea una especificación o complejificación a partir de materiales rudimentarios o potenciales que se den en otros seres. Tiene que haber las dos cosas, sí: el terreno común que permita el anclaje del lenguaje en la comunicación animal, y lo específicamente humano, que lo haga lenguaje.

Bien, pues no me parece suficiente ni la atención del modelo chomskiano a la "base común" con otras especies, ni la definición de lo específicamente humano. ¿Hay animales que hagan metáforas? Quizá Fauconnier o Johnson, cognitivistas de otro pelaje, hubieran colocado en el núcleo duro del lenguaje la capacidad de reciclar los signos y hacer analogías y fusiones entre ellos. 

Quizá haya animales que hablen de lo que tienen delante—probablemente esto es incluso probable, quiero decir demostrable, si no ya demostrado. Pero más difícilmente demostrable será que haya animales que hablen de lo que no tienen delante—es decir, y por simplificar, que cuenten historias. De los teorizadores de la narración (aquí hay uno) se podrá esperar que centren en la capacidad narrativa lo más específicamente humano del lenguaje humano, ya que hay pajaritos con sintaxis o pseudo-sintaxis... O que, por lo menos, que incluyan en un núcleo duro más difuso y más ampliado otras capacidades lingüísticas más allá de la celebrada sintaxis. Aunque admito obviamente que sí que hay sintaxis propiamente humana, y léxico propiamente humano, y morfología y fonética, claro, propiamente humanas. ¡Y complejidades culturales y tradiciones culturales propiamente humanas, como la Lingüística!

Posiblemente no todos los homo hayan sido humanos—tan humanos como nosotros. No sería de esperar en un proceso evolutivo. Según Adam Kuper (The Chosen Primate), el "Homo erectus fue probablemente la única especie homínida de la Tierra durante casi un millón de años", y mostró relativa estabilidad durante ese período tan largo. "El Homo erectus tenía una capacidad cerebral casi próxima a la moderna, pero al parecer muy poco la utilizaba para producir una cultura de tipo humano", con lo cual hay que esperar a formas posteriores para el desarrollo de una capacidad de comunicación, interacción y simbolización humanas. Posiblemente el homo erectus, si hablaba, no tenía mucha conversación, ni mucha capacidad de contar historias.

¿El único bípedo implume? No—los loros desplumados lo son. ¿El único animal que habla? No, pues hablan los implumes delfines, en delfinés. ¿El único animal con genética humana? Vale, pero eso es poco decir. El único animal que habla como nosotros, vale, pero también es un poco perogrullesco. ¿El único animal que miente, como decía Umberto Eco? Pues no; los chimpancés lo hacen de maravilla, y otros también. Aunque no pueden mentir sobre el pasado, como sí puede Tom Waits.

¿Será el hombre, más bien, el único animal que dio nombre a los animales—in the beginning— y construye oraciones? Bueno, posiblemente sea así. ¿O el único animal que hace metáforas y cuenta historias? Esto es más seguro todavía.







Obras citadas



Eco, Umberto. Tratado de semiótica general. (Palabra en el Tiempo, 122). Barcelona: Lumen, 1977. 3rd. ed. 1985.*

Fauconnier, Gilles, and Mark Turner. "Conceptual Integration Networks." Expanded version, 10 Feb. 2001. Social Science Research Network 3 Nov. 2008.* http://ssrn.com/abstract=1292966   

Gould, Stephen Jay. I Have Landed: The End of a Beginning in Natural History. New York: Random House-Harmony Books, 2002.

Hauser, M., N. Chomsky, and T.  Fitch.  "The Faculty of Language: What Is It, Who Has It, and How Did It Evolve?" Science 298.5598 (Dec. 2002): 1569-79. Online at ResearchGate (Mark D. Hauser).    https://www.researchgate.net/publication/11022070  

Johnson, Mark, and George Lakoff. Metaphors We Live By. Chicago: U of Chicago P, 1980.

Kuper, Adam. The Chosen Primate. Cambridge (MA): Harvard UP, 1994. 

Linnaeus, Carolus. Systema naturae per regna tria naturae, secundum classes, ordines, genera, species, cum characteribus, differentiis, synonymis, locis. 10th ed. Stockholm: Laurentii Salvii, 1758 (final ed.).

Mendivil Giró, José Luis. "La Facultad del Lenguaje y la diversidad de las lenguas, ¿una paradoja?" Ciencia Cognitiva 29 April 2009.   http://medina-psicologia.ugr.es/cienciacognitiva/?p=64  

Waits, Tom. "Tango Till They're Sore." From Rain Dogs. Online at Amazon Music.   https://www.amazon.es/Tango-Till-Theyre-Sore/dp/B0098L6W5Y 















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