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martes, 3 de abril de 2018

Retropost #2086 (3 de abril de 2008): Author, Death of the


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A comment to the post "The Death of the Author" in Project Narrative Weblog:

As to the death of the author (sounds more like “the death of the death of the author” by now, if the author was ever dead to begin with…).

Barthes’ article (however illuminating, seminal, etc.) is to some extent essentialist: it seems to assume there is only one context for the analysis of literature or for literary operations, just one “literary game” or just one way of speaking the truth about this issue: the (post)structuralist context, game or language. Moreover it couches the whole issue in an apocalyptic tone, mixing the issue of Barthes’s new insight or proposed views on authorship with a completely different issue of literary evolution — that is, if the author is dead for Barthes now, surely he has been dead all along, even if people didn’t know?

Foucault’s essay (while still a totalizing affair) reads better in that it seems to allow for different kinds of author-effect, or to recognize the validity of the author-game for certain purposes or in certain contexts. It seems to me that a discussion of authorship and its modes and uses should be above all contextual. How to do things with authors— apart from killing them, that is. Take them to a literary festival, for instance, and analyze their social interactions there, in the flesh.


 
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viernes, 11 de agosto de 2017

Roland Barthes (1/5) : Mythologies



Enthoven, Raphaël, et al. "Roland Barthes (1/1): Mythologies." (Les Nouveaux Chemins de la Connaissance, 18 Jan. 2010). YouTube (Rien ne veut rien dire) 5 Aug. 2017. https://youtu.be/ruQH36RQoZ4 2017

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jueves, 7 de agosto de 2014

Hériter du structuralisme?

Table ronde avec A. Simon, C. Calame, J. Leenhardt, R. Bellour, M. Macé
Autour de Roland Barthes, parrain imaginaire du CRAL



La journée des 30 ans du CRAL s'est tenu le 28 novembre 2013 à l'EHESS, Paris.

« Avec les choses intellectuelles, nous faisons à la fois de la théorie, du combat critique et du plaisir », affirmait Barthes en 1975. Prolongeons cet élan en fêtant les 30 ans du CRAL (CNRS-EHESS), créé en 1983 à la suite de la mort de Barthes, par Raymond Bellour, Claude Bremond, Hubert Damisch, Gérard Genette, Louis Marin, Christian Metz et Tzvetan Todorov.

Depuis 30 ans, les membres du Centre de recherches sur les arts et le langage travaillent à une compréhension des arts, des conduites esthétiques et des faits de culture, en alliant l'analyse des œuvres à l'étude de leurs enjeux anthropologiques, sociaux et historiques. Le CRAL s'est toujours trouvé aux avant-postes de la recherche sur les arts et leurs pratiques. D'abord rassemblés autour de références communes (Saussure, les formalistes russes), ses chercheurs ont su en permanence intégrer de nouvelles dimensions et de nouvelles approches : l'apport de la psychanalyse, l'ouverture à l'esthétique générale, les enjeux éthiques et politiques, les sciences cognitives.

Le 28 novembre, nous souhaitons ouvrir une réflexion sur cet héritage, sur cette évolution et sur les cadres actuels de notre travail. Ces journées seront organisées autour de 4 tables rondes, centrées sur l'un des inspirateurs ou fondateurs du CRAL, ouvrant des questions qui nous engagent tous.

Avec la participation de : E. Buch, A. Simon, C. Calame, J. Leenhardt, R. Bellour, M. Macé, G. Careri, L. Jurgenson, L. Acquarelli, G. Fuk, G. Didi-Huberman, J.-M. Schaeffer, J. Pier, N. Heinich, B. Carnevali, C. Benand.

lunes, 4 de abril de 2011

Introducción al análisis estructural de los relatos


Notas que tomé allá a principios de los ochenta sobre un célebre artículo de Roland Barthes que casi funda la narratología estructuralista—aparecido originalmente en Communications 8 (1966). La versión española había aparecido en Comunicaciones: Análisis estructural del relato. Buenos Aires: Ed. Tiempo Contemporáneo, 1974.

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Un modelo de análisis de relatos debe ser deductivo, como los lingüísticos, y no inductivo; debe comenzar por una teoría abstracta, un modelo hipotético de descripción.

I. La lengua del relato

(1) Más allá de la frase.

La frase (la oración) aparece como el nivel superior del estudio lingüístico. Es necesario establecer una segunda lingüística, una lingüística del discurso, basada en la primera. El discurso no es una simple suma de frases; lo entenderemos como una "gran frase" (como hace A. J. Greimas) de manera homológica: la lingüística del discurso tiene un carácter secundario respecto de la de la frase. La lengua general del relato no es evidentemente sino uno de los idiomas ofrecidos a la lingüística del discurso.

(2) Los niveles de sentido.

Al igual que la lengua debe analizarse a verios niveles (fonético, morfológico, sintáctico, etc.) así el discurso debe plantear sus propios niveles. La retórica antigua distinguía dispositio de elocutio, un análisis en dos niveles. Tzvetan Todorov y los formalistas hablan de historia y discurso. Distinguiremos aquí el nivel de las funciones (al estilo de Vladimir Propp, etc.), el de las acciones (Greimas) y el de la narración (lo que Todorov llama discurso). Hay entre ellos una relación de jerarquía; deben integrarse entre sí para actualizarse.

II. Las funciones

(1) La determinación de las unidades.


Se determinan funcionalmente: son funciones. Todo en un relato es funcional de una u otra manera: el arte no conoce el "ruido". Las unidades narrativas son independientes de las unidades lingüísticas; pueden ser superiores o inferiores a la frase (y pasar al nivel del discurso mediante la connotación).

(2) Clases de unidades.

Las clases de unidades se determinan recurriendo a los niveles de sentido. Pueden ser:

    - distribucionales: las que tienen como correlato unidades del mismo nivel (como las funciones de Propp), o
    - integradoras: las que tienen como correlato unidades de otro nivel (indicios, caracterización, etc.).

Las funciones implican los relatos metonímicos; los indicios a los metafóricos: funcionalidad del hacer / funcionalidad del ser (Pero no corresponde a la oposición entre verbos y adjetivos: hay acciones que son indicativas).

Distinguimos dos tipos de funciones: núcleos y catalizadores. Los núcleos abren, mantienen o cierran una alternativa consecuente para la continuación de la historia. Los catalizadores cumplen una función de enlace cronológico: tienen una funcionalidad débil (pero no nula).

Distinguimos dos tipos de indicios: los propiamente dichos (que connotan) y los informantes (que denotan, identifican); tienen funcionalidad débil.

Catalizadores e informantes tienen su funcionalidad no al nivel de la historia, sino del discurso. Los núcleos son básicos: forman la armazón del relato. Los catalizadores, informantes e indicios son expansiones en torno a un núcleo.


(3) La sintaxis funcional

Se refiere a las reglas de encadenamiento de las unidades.  Un catalizador implica un núcleo, pero no viceversa. Los núcleos se obligan entre sí.
El relato identifica secuencia y consecuencia, sucesión temporal y sucesión lógica. Para Propp, lo cronológico prima sobre lo lógico. Los investigadores actuales, en cambio, tienden a describir estructuralmente la ilusión cronológica (el tiempo en el relato es un "sistema", como en la lengua: sólo existe realmente en el referente).

El estudio de las secuencias ha sido esbozado por Claude Bremond, A. J. Greimas, Claude Lévi-Strauss y Tzvetan Todorov. Añadiremos que los núcleos se ordenan en secuencias cerradas, dispuestas para funcionar como una unidad mayor o para hacer uso de las potencialidades de elección de un núcleo dado. Se crea una red de subordinaciones; una secuencia puede comenzar cuando aún no ha concluido otra (contrapunto del relato). El nivel funcional se encuentra subordinado al actancial. Un relato puede dividirse en partes funcionalmente independientes pero actancialmente unificadas.


III. Las acciones

(1) Hacia una posición estructural de los personajes

El personaje se consideraba tradicionalmente subordinado a la acción (así Aristóteles). Con la novela burguesa, el personaje se transforma en "persona". Hay una resistencia estructuralista a tratar al personaje como una esencia. Propp lo caracteriza por sus acciones; Todorov parte de los "predicados de base" en que se compromenten los personajes; para Bremond es un agente de acciones; Greimas habla de "actantes"...

(2) El problema del sujeto


Una misma figura en un relato puede absorber personajes diferentes. Aquí Barthes se remite a los análisis de Bremond, Todorov y Greimas en el mismo volumen. Estos autores establecen una tipología actancial de los relatos. La verdadera dificultad planteada por la clasificación de los personajes es la ubicación del sujeto. Una clase provilegiada de actantes no parece ser universal para todas las narrativas: hay que flexibilizar esta clase, quizá mediante un enfoque lingüístico. Pero estas categorías lingüísticas sólo se pueden definir en el nivel de la narración (frente a funciones y a acciones).


IV. La narración

(1) La comunicación narrativa

Planteamos un estudio no de ideas o psicológico, sino del código a través del cual se otorga significado al narrador y al lector. Los signos del segundo son más retorcidos que los del primero. Cada vez que se introduce información nueva, se trata de un signo del lector.

Nos ocuparemos del narrador. Hay tres concepciones del mismo:

1 - Narrador como persona, identificable con el autor
2 - Narrador como conciencia total (similar a Dios, etc.)
3 - Narrador igual a los personajes (como los de Henry James).

Las tres concepciones ven en narrador y personajes cosas vivas. Pero todos son seres de papel. El autor no debe identificarse con el narrador, ni tampoco con el escritor real.

Modos narrativos personal y apersonal (según haya identificación o no con un personaje); normalmente aparecen entremezclados en la literatura popular. En la buena literatura, hay una tendencia a separarlos. La literatura de hoy es performativa, todo el discurso se identifica con el acto que lo crea.

(2) La situación del relato

Hay una codificación tradicional de los modos de intervenir el autor en la narración, de los géneros, de los puntos de vista, etc. El código narracional es el último nivel que puede alcanzar el análisis sin salirse del objeto-relato y pasar al mundo. La lingüística se detiene en la frase; el análisis del relato en el discurso. Va ligado al concepto de situación, de contexto. Los contextos están muy codificados en las sociedades arcaicas: la sociedad occidental oculta sus códigos, que sin embargo son asumidos instantáneamente.

V. El sistema del relato

Lengua o relato son producidos por la articulación que produce unidades ("forma") y por su integración en un orden superior ("sentido").

(1). Distorsión y expansión

El relato se presenta como una sucesión, pero se pueden introducir expansiones a lo largo de él.— Una secuencia se inserta parcialmente en otra, etc. Cada unidad  es un nudo simbólico de significados y unidades funcionales. La distorsión de esas unidades crea un tiempo lógico distinto del tiempo real (por ej., el suspense, que es una emoción intelectual—cuando no se cierra una secuencia).

El relato se presta a la eliminación de los catalizadores, al resumen, sin que se destruya su entidad como mensaje. Es traducible al film, por ejemplo, excepto en el último nivel (de la narración)—al igual que la escritura pasa muy mal de una lengua a otra.

(2). Mímesis y sentido

La integración crea una red que comunica todos los niveles del relato. Así, un signo funciona de muchas maneras. Hay en el relato una creatividad limitada entre dos códigos: el de la lingüística y el de la translingüística. La frase (oración) es el punto máximo de libertad combinatoria. Libertad no para mimetizar la realidad, sino para triunfar sobre la repetición.


 
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