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viernes, 29 de septiembre de 2023
jueves, 24 de septiembre de 2020
Sword of a Woman
Artículo sobre las diferencias sexuales en el cotilleo.
— Pablo Malo (@pitiklinov) September 24, 2020
“La lengua es la espada de una mujer, y nunca deja que se oxide".
-proverbio chino https://t.co/UkhcrimsEf
martes, 21 de abril de 2020
miércoles, 11 de septiembre de 2019
sábado, 25 de agosto de 2018
Retropost (25 de agosto de 2008): Septorrinoplastia
—Dice la Casa Real que por problemas respiratorios.
—Ya.
—Y lo de la barbilla, dirán que para equilibrar la cara, por haber tocado la nariz le tenían que retocar la barbilla.
—La barbilla. Lla.
—Es que Letizia es muy guapa de frente, pero menos de perfil.
—Ahora más. Como la habían diseñado para el Telediario, allí tenía que salir sólo de frente. Y ahora en la Zarzuela, como tiene que mirar a un lado, y luego a otro...
—oOo—
sábado, 26 de mayo de 2018
Learning from Gossip about Free Speech
Wilson, David Sloan. "Learning from Gossip about Free
Speech." 10 April 2018.*
2018
jueves, 29 de marzo de 2018
El Papa, el cotilleo y el terrorismo
El Papa Francisco cuenta un chiste sobre una cotilla, para a continuación equiparar el cotilleo con el terrorismo. Los dos dejan la bomba plantada, dice el Papa, y condena la práctica del cotilleo.
Mi opinión:
Menuda manera de trivializar el terrorismo. A éste le da lo mismo una cosa que otra, está claro. Pecadillos confesables—reza un padrenuestro, hijo mío, y procura no hacerlo más. Pero quizá lo más siniestro es que quiera prohibir el cotilleo. ¿Qué sería de la vida social sin el cotilleo? ¿Qué sería de de la JUSTICIA? Pues con el cotilleo se castiga a quien de lo contrario jamás recibiría el castigo seguramente bien merecido. No me parece cristiano siquiera, lo de prohibir el cotilleo, aunque en eso el Papa es más autoridad que yo, lo reconozco.
Mi opinión:
Menuda manera de trivializar el terrorismo. A éste le da lo mismo una cosa que otra, está claro. Pecadillos confesables—reza un padrenuestro, hijo mío, y procura no hacerlo más. Pero quizá lo más siniestro es que quiera prohibir el cotilleo. ¿Qué sería de la vida social sin el cotilleo? ¿Qué sería de de la JUSTICIA? Pues con el cotilleo se castiga a quien de lo contrario jamás recibiría el castigo seguramente bien merecido. No me parece cristiano siquiera, lo de prohibir el cotilleo, aunque en eso el Papa es más autoridad que yo, lo reconozco.
—oOo—
martes, 14 de noviembre de 2017
Retropost #1862 (14 de noviembre de 2007): XIVSHSZGZ07
Retropost #1862 (14 de noviembre de 2007): XIVSHSZGZ07
XIVSHSZGZ07
Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa
El Seminario Susanne Hübner: Linguistics and Persuasive Communication se inaugura hoy a las 11 en el Aula Magna de la Facultad de Derecho; por la tarde, a las 4'30 se reanuda. Y dura hasta el sábado.
Bien, académicamente hablando, todo transcurre en orden y según planificado. Por supuesto, también hay encuentros en los pasillos, cotilleos sustanciosos, intercambios de impresiones sobre la atmósfera del presente, etc.
Pero concretando, y por centrarnos más en el lado campus novel del asunto, aquí hay una anécdota sabrosa, sobre todo para los paladares capaces de apreciarla en su justa medida.
Se homenajeaba en este congreso, aparte de a quien su nombre indica, a la catedrática jubilada de lingüística que fundó este seminario. Se la invitó, a ella y a representantes académicos, a decir unas palabritas en la inauguración del seminario, justo antes de la primera conferencia plenaria. Bien, todo esto sucede con poca representación a decir verdad del profesorado del departamento (que son 100 personas más o menos); los poquísimos que había (con alguna excepción) eran del ala "lingüística" del departamento. El ala "literaria" ha sido siempre un tanto dominante, prepotente y expeditiva en sus maneras, ya antes de jubilarse esta profesora (son los que alardean de tener un "programa de calidad", frente a esos pobres lingüistas, etc.). Así que quizá no sea sorprendente, más bien tristemente esperable, que no haya asistido nadie de esos equipos de investigación de calidad de literatura, ni al pequeño homenaje a su ex-compañera (y profesora de todos) ni a la conferencia plenaria.
Ahora bien, vemos con alivio que sí aparecen, en bloque y masa (suele funcionar así la dinámica de partido) después de la conferencia, a la hora del vino español y al picoteo. Que lo había en abundancia, y además la gente se dedicaba más a hablar que a comer. Pero ahora viene lo bueno.
Conforme se iba vaciando la sesión... adivinen ¿qué hacen desde el ala literaria del departamento? Se hacen con los canapés que han quedado, vaciando bandejas enteras unas en otras, haciendo cucuruchos con ellas para poder con todo, y se lo llevan puesto, cátedra y ayudantías, arramblando con todo, que había bastante, y dejando las mesas limpias. Todo esto, ante la mirada atónita de los camareros y el bochorno de los últimos congresistas. ¿Qué se podía pensar?— "será que lo llevan a Secretaría, a hacer partícipes a los administrativos del departamento que no han podido venir"… pero no, qué va. Las bandejas han desaparecido y no sabemos dónde han ido.
Venir, lo que se dice venir, no han venido a la conferencia, no; ni a la apertura-homenaje, mucho menos—pero a dar bocados a los montaditos y al jamón, no cabe duda que han contribuido. Y a barrer las sobras, también.
—¡No! Imposible.
—Como se lo cuento.
—Por favor... ¡pero si eso es como de los Simpson, o de esas series de risa de negros americanos!
—Pues a mí en cambio me parece sintomático, o no sé... simbólico.
A su manera bonito, por lo que tiene de escena ritual, casi arquetípica.
(PS: Me dicen que también se vio a lingüistas coleccionando empanadillas. Dejémoslo pues en dos grupos, pues esto de hacer secciones departamentales siempre es simplificar: los que van a la conferencia y la croqueta, y los que van sólo a la croqueta. Y que cada cual se ubique en la subárea correspondiente).
XIVSHSZGZ07
Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa
El Seminario Susanne Hübner: Linguistics and Persuasive Communication se inaugura hoy a las 11 en el Aula Magna de la Facultad de Derecho; por la tarde, a las 4'30 se reanuda. Y dura hasta el sábado.
Bien, académicamente hablando, todo transcurre en orden y según planificado. Por supuesto, también hay encuentros en los pasillos, cotilleos sustanciosos, intercambios de impresiones sobre la atmósfera del presente, etc.
Pero concretando, y por centrarnos más en el lado campus novel del asunto, aquí hay una anécdota sabrosa, sobre todo para los paladares capaces de apreciarla en su justa medida.
Se homenajeaba en este congreso, aparte de a quien su nombre indica, a la catedrática jubilada de lingüística que fundó este seminario. Se la invitó, a ella y a representantes académicos, a decir unas palabritas en la inauguración del seminario, justo antes de la primera conferencia plenaria. Bien, todo esto sucede con poca representación a decir verdad del profesorado del departamento (que son 100 personas más o menos); los poquísimos que había (con alguna excepción) eran del ala "lingüística" del departamento. El ala "literaria" ha sido siempre un tanto dominante, prepotente y expeditiva en sus maneras, ya antes de jubilarse esta profesora (son los que alardean de tener un "programa de calidad", frente a esos pobres lingüistas, etc.). Así que quizá no sea sorprendente, más bien tristemente esperable, que no haya asistido nadie de esos equipos de investigación de calidad de literatura, ni al pequeño homenaje a su ex-compañera (y profesora de todos) ni a la conferencia plenaria.
Ahora bien, vemos con alivio que sí aparecen, en bloque y masa (suele funcionar así la dinámica de partido) después de la conferencia, a la hora del vino español y al picoteo. Que lo había en abundancia, y además la gente se dedicaba más a hablar que a comer. Pero ahora viene lo bueno.
Conforme se iba vaciando la sesión... adivinen ¿qué hacen desde el ala literaria del departamento? Se hacen con los canapés que han quedado, vaciando bandejas enteras unas en otras, haciendo cucuruchos con ellas para poder con todo, y se lo llevan puesto, cátedra y ayudantías, arramblando con todo, que había bastante, y dejando las mesas limpias. Todo esto, ante la mirada atónita de los camareros y el bochorno de los últimos congresistas. ¿Qué se podía pensar?— "será que lo llevan a Secretaría, a hacer partícipes a los administrativos del departamento que no han podido venir"… pero no, qué va. Las bandejas han desaparecido y no sabemos dónde han ido.
Venir, lo que se dice venir, no han venido a la conferencia, no; ni a la apertura-homenaje, mucho menos—pero a dar bocados a los montaditos y al jamón, no cabe duda que han contribuido. Y a barrer las sobras, también.
—¡No! Imposible.
—Como se lo cuento.
—Por favor... ¡pero si eso es como de los Simpson, o de esas series de risa de negros americanos!
—Pues a mí en cambio me parece sintomático, o no sé... simbólico.
A su manera bonito, por lo que tiene de escena ritual, casi arquetípica.
(PS: Me dicen que también se vio a lingüistas coleccionando empanadillas. Dejémoslo pues en dos grupos, pues esto de hacer secciones departamentales siempre es simplificar: los que van a la conferencia y la croqueta, y los que van sólo a la croqueta. Y que cada cual se ubique en la subárea correspondiente).
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martes, 13 de junio de 2017
viernes, 18 de julio de 2014
Signs & Symbols & the Regiment of Tongue
Dice mi chica rusa Retrospection,
"Я и не догадывалась, что есть такая примета: Когда ты резко вздрагиваешь, значит, кто-то думает о тебе."
En Rusia te estremeces de repente cuando piensan en ti (o cuando coges frío, supongo); aquí te pitan los oídos cuando hablan de ti. Debemos tener un pitido de fondo continuo, algunos, una música cósmica de esas que ya no se oyen, igual que no se oye lo que dicen de uno, aunque nos rodee como una nube espesa esa masa de palabras y comentarios, justo fuera de nuestro alcance.
Ahora las Redes Sociales (las electrónicas, digo, además de las otras) mantienen o potencian la ilusión de que sabemos lo que se dice o se piensa de nosotros. Tanto más que nos engañamos. Es la ilusión de todos los días, como la ONCE (la organización de ciegos, o de ciegos simulados). La ilusión que se cumple certeramente. Pero ya se sabe, o se ejerce cuando no se sabe: "Where ignorance is bliss, 'tis folly to be wise."
Y es que no podríamos soportarlo, si supiésemos realmente lo que se dice por allí de nosotros, las opiniones que se vierten de boca a oído nuestros conocidos y medio conocidos y remotos orbitantes. Y los íntimos y familiares. Por no hablar de lo que piensan y no dicen—ahí sí que se aplica eso de T. S. Eliot de que los humanos no podemos soportar demasiada realidad. Por suerte vivimos en una versión de la realidad más a nuestra medida, recortadita, una burbuja de información que confundimos con la información realmente existente. De la que nadie dispone, por otra parte.
Pero los efectos nos llegan, si bien atenuados. No es otra la misión de las opiniones sobre nosotros—el Castigo. El castigo infligido por los demás, que oscila, según los sociobiólogos, entre la pena de cotilleo y la pena de muerte.
—oOo—
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