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lunes, 11 de mayo de 2020

Confidence in Claims


Está a texto completo tanto en Academia como en Semantic Scholar este interesante libro de epistemología práctica (quiero decir contextualizada disciplinariamente), en el que además se me cita:



Baron, Richard. Confidence in Claims. 2015. Online at Academia.*
         2020
         Online at Semantic Scholar.*
         2020


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sábado, 7 de julio de 2018

Retropost (2008): La paradoja de la publicación

Otro interesante artículo de José Carlos Bermejo Barrera en Fírgoa: "La paradoja de la publicación."

Concluye que "en el momento presente el proceso de creación de publicaciones puede llegar a convertise en un monstruo o en una especie de “gen egoísta” que no aspira más que a reproducirse a sí mismo, con el grave problema de que podría incluso llegar a deteriorar el proceso real de creación del conocimiento científico."

Resulta esta conclusión de analizar el "mercado" de la investigación con razonamientos basados en la oferta y la demanda (universidad capitalista al fin y al cabo), y en unas hipotéticas unidades cerradas en sí mismas que son las disciplinas o teorías - dos conceptos que no se distinguen suficientemente en el artículo. Claro que lo de teorías se toma en sentido amplio, los fundamentos básicos que dan su sustentación a una práctica disciplinaria dada, según la teoría de las revoluciones científicas.

Podría decirse que analizar la producción de conocimiento en esos términos ya es sin embargo dar una imagen "teórica" del mismo, según un método cuadriculado ideal con el que las disciplinas se conceptualizan a sí mismas. En mi opinión la paradoja no llega a ser tan grave, aunque siempre lo sea, ni llega la cuestión a un colapso matemático, aunque colapso haya siempre. Y "el proceso real de creación del conocimiento científico" siempre ha tenido lugar rodeado de mucho ruido ambiental.

No llega a ser tan grave el asunto, digo, porque las disciplinas en realidad no tienen esa estructura aquí expuesta (o quizá satirizada) ni funcionan como compartimentos estancos, y las revoluciones, aun habiéndolas totales, son más bien derrumbes progresivos y por partes. Las disciplinas, aun en las ciencias, y ya no te digo en las humanidades, son bastante más borrosas y fluidas, son colecciones nebulosas de prácticas, instituciones y personas. Y los criterios sobre lo que es aceptable o no disciplinariamente están constantemente siendo revisados, cambiando, ganando o perdiendo influencia en la génesis del conocimiento.

Y se da la otra paradoja de que muchas veces es lo periférico a la disciplina lo que le insufla energías nuevas para seguir avanzando y generando conocimiento - ligeramente distinto del anterior, pero conocimiento al fin y al cabo. Mientras que lo realmente CENTRAL a la disciplina, lo indiscutiblemente disciplinado, suele ser más bien ciencia normal cuando no estéril.

En fin, al menos eso me gusta pensar a mí, con mis tendencias poco disciplinadas últimamente, y mi exceso de producción... que ni se sabe siquiera hasta qué punto es académica, dado el cambio de reglas del juego, o nebulosidad adicional, que está introduciendo la publicación electrónica.

Dicho esto, a mí sí que me parece que hay paradojas en la publicación. Por ejemplo, la que se me da en la bibliografía, un recurso que cuanto más trabajo le dedico y (por lo tanto, supongo) más valioso se vuelve, sin embargo menos mérito me reporta en relación al tiempo invertido, según la fórmula de Bermejo (siendo la unidad de mérito el "paper"). Mejor hacer dos artículos que una bibliografía en cuarenta volúmenes—sobre todo si es gratuita y en red—en términos de rentabilidad profesional. Y los papers, cuanto más escondidos, mejor. Así sólo queda su valor oficial como mérito evaluado y contabilizado—el contenido es lo de menos, y he ahí otra paradoja.

PS: puestos a escribir sobre el tema, hoy me he reorganizado mi página de publicaciones. 





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viernes, 27 de octubre de 2017

Retropost #1834 (27 de octubre de 2007): Todos en la misma rama



Todos en la misma rama

Publicado en Filología Inglesa. com. José Ángel García Landa

Aprobado el Real Decreto de ordenación de enseñanzas oficiales: http://firgoa.usc.es/drupal/node/37590
—después de muchos tachados y destachados, sin novedades espectaculares con respecto a lo que ya sabíamos.

Éste responde a la reforma de la LOU aprobada este año, y sustituye a dos Reales Decretos aprobados hace sólo dos años. Se preguntaría uno si nuestras autoridades van dando palos de ciego.

Ya comenté hace tiempo algunos aspectos de esta reforma que supone la sustitución de diplomaturas, licenciaturas, ingenierías, arquitecturas, etc., por grados y másteres, manteniéndose la denominación del doctorado.

Otro aspecto significativo es la progresiva disolución del concepto de área de conocimiento. Lo más parecido al listado oficial de áreas de conocimiento que queda en esta nueva ley es el listado de "materias básicas" para combinar en los títulos de grado. Esto con suficiente ambigüedad como para que se diriman las batallitas en el seno de cada universidad—con lo cual me parece que se crean a largo plazo problemas ahora invisibles, aunque también se resuelvan otras cuestiones más inmediatas por la ley de la oferta y la demanda. (O de la fuerza).

Así, por ejemplo: en la Universidad de Zaragoza tenemos ahora que elaborar un nuevo título (de "Estudios Ingleses", según se ha propuesto) para sustituir a la actual "Filología Inglesa". Estas son las materias básicas de la "rama de conocimiento" de Humanidades. Esto de las ramas me recuerda al chiste aquél de "yo quiero un pupitre, como los blancos"—en todo caso, está claro que no son ni las áreas de conocimiento, ni los "ámbitos del conocimiento" del artículo 9 de la LOMLOU, que son una cosa así como vaga.

ARTES Y HUMANIDADES
Antropología
Arte
Ética
Expresión Artística
Filosofía
Geografía
Historia
Idioma Moderno
Lengua
Lengua Clásica
Lingüística
Literatura
Sociología

Nuestro departamento elaborará un título con una dosis de "Lingüística" y otra buena dosis de "Expresión Artística" (entiéndase cine) y sobre todo "Literatura", quizá incluso con algo de "Idioma moderno" a regañadientes, visto que es una carrera de "inglés"...

... ¿pero quién nos garantiza que los profesores de nuestro departamento somos profesores de "Expresión Artística" o de "Literatura"? ¿Será la "literatura inglesa" literatura? ¿O estarán otras personas, en otros departamentos, presuponiendo que la Literatura pertenece al área de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, o a Literatura Española? ¿Y "lingüística"? ¿Seremos lingüistas los profesores de los departamentos de Filología Inglesa? ¿O, según dependan los juegos de fuerzas locales, serán lingüistas sólo los del departamento de Lingüística? Cosa que parece previsible si en un momento dado les faltan alumnos.  Y Ética... un grupo de nuestro departamento tiene un proyecto de investigación sobre "Ética de la ficción", por si hace falta ética.

Aquí ya entra en juego la Realpolitik a nivel de facultad. Estas enseñanzas no van distribuidas por áreas de conocimiento según una directriz ministerial, como sucedía en las reformas de titulaciones y planes de estudios de los 90. El catálogo de áreas, que sigue existiendo, queda un tanto más arrinconado o entelequizado. Esto es la descentralización para que ustedes se las compongan a nivel local, un poco como quien dice ¿no querían autonomía universitaria? Hale, pues ustedes se lo resuelvan, a ver quién se lleva el gato al agua.

Una de las ideas que parecen insinuarse detrás de esta desaparición de facto de las áreas de conocimiento como criterio de adscripción, es dar más flexibilidad a las plantillas: que las universidades puedan trasladar con más facilidad docentes de unas tareas a otras, mirando menos su adscripción a un departamento o a una área de conocimiento. O sea, en suma, procurar ahorrar gastos en la Universidad, que dejada a sus propios criterios seguiría creciendo como un hongo monstruoso. De este modo se les da más fuerza a unos para que actúen sobre otros o ejerzan su mayor influencia a la hora de justificar el uso de recursos humanos y económicos. Las alianzas de intereses, grupos y feudos... serán ahora factores más influyentes que nunca.

Así que ahora a ver a dónde me trasladan a mí... Porque ya preveo que por una razón u otra, si se deja al juego de las fuerzas locales, lo que yo haga en el futuro no van a ser Estudios Ingleses, ni lingüistica, ni literatura, por mucho que hasta ahora haya venido siendo Filología Inglesa.






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lunes, 26 de septiembre de 2016

Gustavo Bueno, Paleontología

Un comentario le pongo a esta conferencia de Gustavo Bueno sobre Paleontología:




Efectivamente, el Ser en general deriva de los "seres" concretos, abstrayendo la noción de ser hasta (realmente) convertirlo en un pseudoproblema. De modo general, el conocimiento parte del mundo de la experiencia corriente y de sus conceptos para elaborarlos o extenderlos en un contexto discursivo o disciplina particular, como es el caso de la filosofía. O, encerrándose más específicamente, la filosofía heideggeriana, que peca quizá más que ninguna otra de esa voluntad de encerrarse en sus propios términos y desautorizar a los demás.

Sea como sea, un discurso científico especial como es la Paleontología define sus términos, y las relaciones entre sus géneros y especies de un modo que busca ser coherente dentro de la propia disciplina, y coherente también con otras disciplinas vecinas (la geología, pongamos, o la biología, o la antropología). Y son clasificaciones que van dirigidas a una operatividad clasificatoria y cognitiva; en cuanto a los límites de unos géneros y otros, la propia idea central del evolucionismo señala que estas especies tienen una realidad muy relativa, en cuanto que se transforman unas en otras, o difieren gradualmente de otros conceptos como las poblaciones. Hay que ir al contexto disciplinario y el desarrollo histórico de sus discusiones para encontrarle sentido a estas clasificaciones. Y por supuesto la Paleontología no puede reducirse a la definición original de Blainville como la biología no puede reducirse a las especies de Linneo, aunque se siga usando para determinados fines el concepto de especie.

La Paleontología no tiene la última palabra sobre el origen de la Humanidad, pero trabaja sobre ello conjuntamente con otras disciplinas, en diálogo continuo, y modificando su propia definición conforme avanza.


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martes, 26 de enero de 2016

Retropost #572 (29 de octubre de 2005): Contra el método



Me estaba leyendo Contra el método, de Feyerabend, en el parque Pignatelli; una tarde magnífica, con los críos jugando con los toboganes y los karts. Dice Feyerabend lo siguiente sobre lo que Pascal llamaría el "espíritu geométrico" de las disciplinas científicas.

Tal y como hoy se conoce, la educación científica tiene este propósito, que consiste en llevar a cabo una simplificación racionalista del proceso "ciencia" mediante una simplificación de los que participan en ella. Para ello se procede del siguiente modo. Primeramente, se define un dominio de investigación. A continuación, el dominio se separa del resto de la historia (la física, por ejemplo, se separa de la metafísica y de la teología) y recibe una "lógica" propia. Después, un entrenamiento completo en esa lógica condiciona a aquellos que trabajan en el dominio en cuestión para que no puedan enturbiar la pureza (léase la esterilidad) que se ha conseguido. En el entrenamiento, una parte esencial es la inhibición de las intuiciones que pudieran llevar a hacer borrosas las fronteras. la religión de una persona, por ejemplo, o su metafísica, o su sentido del humor no deben tener el más ligero contacto con su actividad científica. Su imaginación queda restringida e incluso su lenguaje deja de ser el que le es propio.
(Paul Feyerabend, Contra el método, Prefacio).

Mi cabeza, creo, es tanto metodológica como antimetodológica (lo cual debe, en conjunto, ser antimetodológico). Al menos esto me parece colegir de un relato que he encontrado hoy entre los viejos papeles y que precisamente esta mañana había enredado en el website a título de curiosidad. Es una redacción que escribí hacia 1981 como deberes para la asignatura de lengua inglesa. Me parece que manifiesta ciertas simpatías antimetodológicas. Aquí va una traducción improvisada.

Hablando de bigotes

Levanté la vista de unas fotografías y grabados de Nietzsche que tenía sobre la mesa del despacho y bostecé. No es que me aburriera, sólo que estaba agotado después de varias horas de trabajo. Le saludé con la mano a Martin, un mienbro del Club de Fans del Bigote de Nietzsche que precisamente pasaba por delante de mi puerta. No es que me cayese especialmente bien, pero le hubiera hablado a cualquiera en ese momento. Estaba preparando un trabajo sobre la sección inferior izquierda del bigote, y le informé de mi último descubrimiento: ¡dos pelos ligeramente rojizos, plantados uno al lado del otro!

Sabía que no era un tema que le fuese a despertar un interés especial. Él seguía una escuela nueva que estudiaba problemas generales como la suavidad o brillo del bigote de Nietzsche en su conjunto, en lugar de secciones aisladas. Pero me llevé una sorpresa cuando me dijo que yo no tengo ni idea del asunto en el que trabajo. Según él, me faltaba una conocimiento general de los hechos, una perspectiva de conjunto. Se preguntaba si yo tenía conocimientos sobre la nariz de Nietzsche, o sus labios. Le repliqué que había muchos especialistas trabajando en esas áreas; expliqué que si tuviese que estudiar el conjunto del bigote de Nietzsche y además las regiones faciales colindantes, me podía pasar más de una vida en ello. Añadí que sería trabajo de personas de más luces que yo el extraer conclusiones generales de los datos que yo y tantos otros nietzschebigotólogos extraíamos del material disponible.

Debió pensar que me refería a él, porque se ruborizó y me contó con aires de secreto que él mismo era un diletante en esos terrenos inexplorados. Fingí algo de interés – no mucho; ya conozco a este tipo de individuo, el típico aspirante a genio que espera que veas en él al hombre brillante que él mismo finge no ver. Me preguntó entonces si yo me había preguntado alguna vez, para empezar, por qué Nietzsche se había dejado bigote. Sonreí y me declaré demasiado ignorante para resolver asuntos tan elevados. Pero, ¿seguramente él sí conocía la respuesta?

Bueno, nunca se sabía, pero él había estudiado algo sobre las mandíbulas de Nietzsche... Solté un resoplido de admiración. (¡Mico pedante!). En resumen, él creía que los incisivos de Nietzsche estaban desproporcionadamente hipertrofiados; que también sufría de protrusión canina y probablemente sus labios estaban todos retorcidos y cubiertos de bubones y callosidades. ¡Vamos, que el bigote era sólo una cortina! Me miraba con cara de expectativas, con los ojos muy abiertos y sudor por toda la cara. Murmuré unas palabras de aprobación y dije algo sobre que tenía que terminar un trabajo antes de la hora de comer. Sonrió salvajemente y dijo que ya entendía. Se dirigía a la puerta; yo ya no me pude aguantar más y se me salió un bufido de risa. Se volvió con rabia, y me chilló una grosería. Yo le contesté en términos similares, y le tiré un cenicero; le rompió el parietal derecho.

No me gustan esos metafísicos.





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domingo, 25 de octubre de 2015

Pantallas terminológicas

Exponemos la noción de 'pantallas terminológicas' desarrollada por Kenneth Burke en su libro sobre el lenguaje como acción simbólica, y situamos este concepto en relación a otras propuestas actuales sobre análisis ideológico, lingüística evolucionista y cognitiva, y teoría crítica.

Pantallas terminológicas

 


Terministic Screens

This paper expounds the notion of 'terministic screens' developed by Kenneth Burke in his book on 'Language as Symbolic Action', and situates this concept with reference to other contemporary proposals on ideological analysis, evolutionary and cognitive linguistics, and critical theory.



Note: Downloadable document is in Spanish.
 
Number of Pages in PDF File: 16
Keywords: Ideology, Kenneth Burke, Concepts, Method, Linguistics, Cognition, Understanding


Date posted: October 14, 2015  



eJournal Classifications
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SSRNLinguistic Anthropology eJournal



_____. "Pantallas terminológicas." In García Landa, Vanity Fea 15 March 2011.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2011/03/pantallas-terminologicas.html

         2011

_____. "Pantallas terminológicas (Terministic Screens)." Social Science Research Network 14 Oct. 2015.*

         DOI: 10.2139/ssrn.2673978

         http://ssrn.com/abstract=2673978

         2015

_____. "Pantallas terminológicas." In García Landa, Vanity Fea 25 Oct. 2015.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2015/10/pantallas-terminologicas.html

         2015

_____. "Pantallas terminológicas." Academia 19 Aug. 2017.*

          https://www.academia.edu/34276153/

         2017

_____. "Pantallas terminológicas." ResearchGate 21 Aug. 2017.*

         https://www.researchgate.net/publication/314467749

         2017

_____. "Pantallas terminológicas." Ibercampus (Vanity Fea) 16 March 2021.*

         https://www.ibercampus.es/pantallas-terminologicas-40815.htm

         2021





 
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martes, 6 de agosto de 2013

Revolución en la Universidad

Aunque suene difícil creerlo. Las lecciones a distancia por Internet (MOOCS, Massive Open Online Courses) van a revolucionar la enseñanza superior; empezando por la disponibilidad de excelentes lecciones magistrales sobre cualquier temática o disciplina a distancia. Y siguiendo por el desarrollo de sistemas para clases prácticas y exámenes. También conduce a una nueva dimensión de la globalización en educación.  Aquí un artículo y podcast de Nature al respecto:


Education Online: The Virtual Lab

 

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sábado, 4 de mayo de 2013

Filtrando la sobreinformación

Uno de los últimos capítulos del libro de James Gleick La información, "Noticias nuevas todos los días", está dedicado a la sobreinformación, y en especial al impacto de la Red y las tecnologías digitales. Pero es un problema que siempre se ha dado. De hecho, comienza con una referencia a la Biblioteca de Babel de Borges, y pronto nos encontramos a la Biblioteca Británica como Biblioteca de Babel encarnada, o empapelada, donde un libro puede estar perdido para siempre, como si fuese la Biblioteca de Buenos Aires... "Nadie puede recorrerse toda la biblioteca para explorarla".

Es inquietante la correlación entre atención e información: a poca información, mucha atención, y viceversa. Y si la información es ilimitada, la atención es limitada. Un bien preciado. La mayor parte de lo que se escribe, produce o digitaliza quizá pase al olvido de los estantes para la eternidad sin nadie que lo lea, y no sólo los artículos académicos. 

Lo que sí ha atraído atención son los sistemas de gestionar eficazmente la información—o algunos de ellos. Mi bibliografía, por ejemplo, ya empieza a caer en la categoría de la biblioteca inexplorable, o del libraco abandonado detrás de un estante del quinto sótano.   

 




Demasiada información, y buena parte de ella perdida. Un sitio web sin referenciar se encuentra en el mismo limbo que el libro de una biblioteca colocado en una estantería equivocada. Por esta razón, las poderosas empresas comerciales de la economía de la información deben su éxito a los filtros y las búsquedas que las sustentan. Incluso Wikipedia es una combinación de ambos elementos: una búsqueda eficaz, realizada principalmente por Google, y un gran filtro de la colaboración, con el objetivo de compilar y mostrar los hechos verdaderos y localizar y descartar los falsos. Búsqueda y filtro son los recursos que separan este mundo de la Biblioteca de Babel.

En sus encarnaciones informáticas estas estrategias parecen nuevas. Pero no lo son. De hecho, una parte considerable de la maquinaria de los medios de comunicación impresos—que ahora se dan por descontados, invisibles como el viejo fondo de escritorio—evolucionó en respuesta directa a la sensación de saciedad informativa. Son mecanismos de selección y clasificación: índices alfabéticos, críticas literarias, estructuras por secciones y ficheros como en una biblioteca, enciclopedias, antologías y recopilaciones, libros de citas y diccionarios geográficos. Cuando Robert Burton se explayaba hablando de "noticias nuevas todos los días", de "nuevas paradojas, opiniones, cismas, herejías, controversias filosóficas, religión, etcétera", intentaba justificar el gran proyecto de su vida, Anatomía de la Melancolía, un confuso compendio de todo el saber conocido. Cuatro siglos antes, Vincent de Beauvais, fraile de la orden de los dominicos, intentó ofrecer su propia versión de todo el saber, creando una de las primeras enciclopedias medievales, Speculum Maius, "Espejo Mayor": una colección de manuscritos organizados en ochenta libros, con un total de nueve mil ochocientos ochenta y cinco capítulos. Justificaba así su obra: "La infinidad de libros, la falta de tiempo y las limitaciones de la memoria impiden que nuestra mente pueda retener de la misma manera todo lo que se ha escrito". Ann Blair, profesora de la universidad de Harvard, especialista en historia de la Europa de comienzos de la Edad Moderna, lo dice claramente: "la percepción de una sobreabundancia de libros impulsó la producción de muchos más libros". A su manera, también algunas ciencias naturales, como, por ejemplo, la botánica, aparecieron en respuesta a una sobrecarga de información. En el siglo XVI, la explosión de especies reconocidas (y de nombres) hizo imprescindible nuevas rutinas de descripciones estandarizadas. Aparecieron enciclopedias botánicas, con sus glosarios y sus índices. Brian Ogilvie considera que la historia de los botánicos renacentistas estuvo "impulsada y condicionada por la necesidad de controlar el exceso de información que ellos mismos habían producido inconscientemente". Crearon una "confusio rerum", dice, "acompañada de una confusio verborum". Una masa confusa de cosas nuevas; una confusión de términos. La historia natural nació para canalizar la información.

Cuando las nuevas tecnologías de la información alteran el paisaje existente, provocan un caos: aparecen nuevos canales y diques para reconducir la corriente que irriga y transporta. El equilibrio entre creadores y consumidores se ve afectado: autores y lectores, oradores y oyentes. Las fuerzas de mercado se confunden; la información puede parecer muy insignificante y muy valiosa a la vez. Los viejos sistemas de organización del conocimiento dejan de funcionar. ¿Quién se encargará de buscar? ¿Quién se encargará de filtrar? El caos da paso a una mezcla de esperanza y temor. En los primeros tiempos de la radio, Bertolt Brecht, esperanzado, temeroso y bastante obsesionado, expresó esa sensación de manera aforística: "Un hombre que tenga algo que contar y no encuentre a nadie dispuesto a escucharlo, mal lo tiene. Pero peor lo tienen los que están dispuestos a escuchar y no encuentran a nadie que tenga algo que decirles". El cálculo siempre varía. Preguntemos a blogueros y tweeters: ¿qué es peor, muchas bocas o muchos oídos? (Gleick 418-19)

Lo cierto es que hemos perdido totalmente la noción de hasta qué punto todas nuestras actividades, el paisaje mismo que habitamos, está dirigido hacia un filtrado adecuado de la sobreinformación potencial—a organizar y gestionar la información y el conocimiento de manera eficiente. Desde la existencia de disciplinas y carreras, a las que dedicamos tantos años y esfuerzo, pasando por la economía y sus expectativas, a las dinámicas de la fama y la moda. Eso debido a la curiosa dinámica de la socialización humana, por la cual una información valiosa es la que atrae la atención de los demás—o va a permitir gestionar su atención, o sus esfuerzos. Tantos esfuerzos y tanta economía humana van dirigidos a aquello que atrae la atención y la intención de la gente.  La Búsqueda, por supuesto, es esencial.

Pero es que incluso las teorías científicas son una manera de gestionar la información: de reducirla o empaquetarla eficientemente, sustituyendo muchos fenómenos aislados por una ley o fórmula que los explica. Y la gran historia de todas las historias, la cosmología y la evolución, puede entenderse como un principio eficaz de ordenación de la biblioteca, situando a cada fenómeno en su momento histórico y el nivel de emergencia que le corresponde. No hacemos otra cosa que filtrar; también para eso se supone que nacieron los blogs, para gestionar la atención del personal lector, y la propia.

Aquí en este ordenador también ordenamos toda la información disponible, y por este portillo, o por cualquier otro, entramos al laberinto donde se organizan y clasifican todas las cosas del universo.


 
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Mi fotoblog

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se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.