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jueves, 16 de marzo de 2023

Una reseña de Beyond Borders

 Reseña de este libro donde tengo un capítulo:

Gómez Acosta, Marta, and Juan Ignacio Oliva. Rev. of Beyond Borders: Re-defining Generic and Ontological Boundaries. Ed. Ramón Plo-Alastrué and María Jesús Martínez-Alfaro. Revista de Filología de la Universidad de La Laguna 22 (2004): 342-44.* Online at Academia (Juan Ignacio Oliva Cruz).*

         https://www.academia.edu/90499266/

         2023

 

Que es éste, el capítulo en cuestión:

 

_____. "Catastrophism and Hindsight: Narrative Hermeneutics in Biology and in Historiography." Academia.edu 19 April 2010.*

         https://www.academia.edu/229638

         2015


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sábado, 29 de enero de 2022

From New Books Network:

David Sepkoski

Jan 22, 2021

Catastrophic Thinking

Extinction and the Value of Diversity from Darwin to the Anthropocene

University of Chicago Press 2020

We live in an age in which we are repeatedly reminded—by scientists, by the media, by popular culture—of the looming threat of mass extinction. We’re told that human activity is currently producing a sixth mass extinction, perhaps of even greater magnitude than the five previous geological catastrophes that drastically altered life on Earth. Indeed, there is a very real concern that the human species may itself be poised to go the way of the dinosaurs, victims of the most recent mass extinction some 65 million years ago.

How we interpret the causes and consequences of extinction and their ensuing moral imperatives is deeply embedded in the cultural values of any given historical moment. And, as David Sepkoski reveals, the history of scientific ideas about extinction over the past two hundred years—as both a past and a current process—is implicated in major changes in the way Western society has approached biological and cultural diversity. It seems self-evident to most of us that diverse ecosystems and societies are intrinsically valuable, but the current fascination with diversity is a relatively recent phenomenon. In fact, the way we value diversity depends crucially on our sense that it is precarious—that it is something actively threatened, and that its loss could have profound consequences. In Catastrophic Thinking: Extinction and the Value of Diversity from Darwin to the Anthropocene (University of Chicago Press, 2020), Sepkoski uncovers how and why we learned to value diversity as a precious resource at the same time as we learned to think catastrophically about extinction.

This interview was conducted by Lukas Rieppel, a historian of science and capitalism at Brown University. You can learn more about his research here, or find him on twitter here.

 

 

 

 (Sobre su defensa del wokismo americano en la línea de promoción del feminismo, del negrismo y de la "affirmative action" y "social justice correcting the errors of the past", sólo citaré sus propias palabras de que hay que tomar con cierto escepticismo las declaraciones de los científicos cuando hablan de raza o de otras cuestiones socialmente sensibles).

 

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miércoles, 11 de diciembre de 2019

Realidad negacionista

martes, 12 de febrero de 2019

Retropost (12 de febrero de 2009): El hombre no desciende del chimpancé


Lo digo por poner un título polémico. A lo que voy es a que el genoma es sólo uno de los factores a tener en cuenta para determinar la medida de lo humano, y no es el más importante.
Según un estudio publicado en Nature, los humanos y los chimpancés no nos parecemos tanto como se creía.

Ahora parece que van a afinar más: estupendo.  Pero decir que los humanos y los chimpancés somos un 99% idénticos es sólo cierto según ciertos parámetros de medición, que por fin no acaban por revelar sino las limitaciones del instrumento de medición. Según algunas balanzas, así a peso, los humanos y los chimpancés dan (algunos de ellos) el mismo índice, científicamente medido, y con toda exactitud.

Ya que estoy en ello, y cambiando un poco de tema, diré que Darwin fue un gran científico pero sus teorías son del siglo XIX, y sólo algunos de sus elementos siguen siendo válidos desde un punto de vista que no sea histórico. Su noción básica, de la evolución gradual de las especies por acumulación de rasgos competitivos producidos por la selección natural, es en sustancia errónea. Las variaciones se reabsorben en el común de la especie, a menos que intervenga una catástrofe o un aislamiento de un grupo. Darwin sobreestimó el gradualismo evolutivo, cuando de hecho la vida está regida por catástrofes y extinciones masivas. Las especies aparecen y se extinguen, pero en términos generales una vez asentadas no "evolucionan", sino que se mantienen fijas. Recomiendo leer sobre este punto la Estructura de la Teoría de la Evolución de Stephen Jay Gould, a quienes algunos llaman con el poco simpático término de antidarwinista.

(Comentario enviado a Ibercampus, en el 200 aniversario del nacimiento de Darwin)




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martes, 22 de enero de 2019

Retropost (22 de enero de 2009): Evolución de la evolución



He estado en casi toda una conferencia sobre la teoría de la evolución, por lo del bicentenario de Darwin, en este ciclo cultural de la Facultad de Ciencias.  No la impartía un biólogo sino un físico, supongo que por lo de la proyección social, y ha defendido lo del derecho de todos a hablar de todo.... cosa con la que estoy de acuerdo menos cuando algún no entendido, o algún entendido, habla "de lo mío" con serias lagunas... entonces me sulfuro como todos.


El conferenciante era D. José Adolfo de Azcárraga, catedrático del Departamento de Física Teórica de la Universidad de Valencia y miembro del IFIC (CSIC-UVEG). (Aquí una entrevista). Nos lo presentan como "interesado siempre por la comunicación de la Ciencia a la sociedad, divulgando y publicando números artículos en prensa, revistas y libros, entre el que cabe destacar En torno a Albert Einstein, su ciencia y su tiempo. Gran partidario de la racionalidad científica, se define como un defensor de la unicidad de la cultura (científica y humanística) y de la ayuda que la ciencia proporciona para comprender mejor el mundo que nos rodea y a nosotros mismos. (Muy en la línea de Tercera Cultura, por lo que veo).


La conferencia ha sido panorámica, un modelo de claridad expositiva, mostrando los aspectos básicos de la teoría de la evolución y algunas anécdotas famosas sobre la vida y personalidad de Darwin—cómo Fitzroy, el capitán del Beagle, le introdujo a la lectura de Lyell, ese otro eminente gradualista, durante un histórico viaje alrededor del mundo. Cómo le influyó Malthus, y cómo Darwin rechazó la dedicatoria de la edición inglesa de El Capital de su admirador Marx. (Que, por cierto, aborrecía a Malthus....). Cómo coincidió en el desarrollo de la teoría de la selección natural con Wallace... y cómo ninguno de los dos fue a la reunión en la que se presentaron sus teorías. Cómo su modelo evolutivo no se basa en la teleología, como aún hace el de Lamarck, sino en la acumulación gradual y selección de rasgos beneficiosos que acaban construyendo hasta las formas más complejas—y así se separó Darwin de la teoría del diseño inteligente de Paley, que era la que había recibido de su formación, para dar una explicación radicalmente nueva de la relación entre las especies y del proceso de su formación.


Y, en suma, muestra el conferenciante cómo Darwin, partiendo de algunas nociones malthusianas y de sus observaciones en el viaje del Beagle, creó para la biología un principio comparable a la Tabla de los Elementos—cómo no es concebible la ciencia biológica sin la teoría de la evolución.  Y sin algunas sucesivas aportaciones, como la genética de Mendel primero, que Darwin no llegó a conocer, pero que llevaría a la Nueva Síntesis; y luego la genética molecular en la segunda mitad del siglo XX. Estos desarrollos dejan atrás el terreno de las analogías y especulaciones para crear los árboles de descendencia y parentesco genético; y la genética molecular en concreto, al decir de Dawkins, es una especie de revolución digital en la biología, por el parecido entre los códigos genéticos y los programas informáticos.


Bien, todo muy bien y nada que objetar. Menos un par de cosas. Critica en un momento dado el conferenciante a los "revisionistas" de las teorías de Darwin. Bueno, no a todos, porque desde la Nueva Síntesis a los Crick y Watson todos son revisionistas a su modo—sino muy particularmente a Stephen Jay Gould.  De cuyas teorías me temo que no está muy al tanto, porque si no no podría cometer la pasmante injusticia de decir que "no es en realidad un científico; más que un científico es un divulgador". Ay que me dá.... ¡Gould un divulgador! Bueno, sí que lo es, y es más, un defensor de la divulgación, pero no es únicamente un divulgador....


Me temo que no va con el conferenciante la teoría del equilibrio puntuado (teoría que sostiene que en general las especies no evolucionan, sino que, como los individuos paren individuos y mueren, se limitan las especies a parir otras especies, y a desaparecer). O que la "evolución de las especies" es precisamente eso...  Bueno, le doy a esta teoría una formulación provocativa, lo admito, para que se vea que Gould sí que añade importantes matizaciones a Darwin. Es más bien un catastrofista, frente al gradualista Darwin, o más bien dice que a la enorme importancia del gradualismo hay que sumarle el impacto de la catástrofe—tanto a la hora de crear una especie como a la hora de extinguirla. Porque la creación y extinción de especies son explicadas por la teoría de Gould de una manera más global, más panorámica, más inclusiva que por la teoría de Darwin.


Darwin atendía únicamente al ingrediente "lento" y tendía a olvidarse de la importancia de las catástrofes y accidentes a la hora de aislar poblaciones. Es en esas pequeñas poblaciones donde la evolución se acelera, no en la acumulación de cambios diversos en una población numerosa con gran intercambio genético, pues allí las variaciones tenderían a reabsorberse o a volverse irrelevantes, por mucho Mendel que le echemos, y ya es añadirle ingredientes a Darwin.... Hay que resaltar por otra parte que pocos admiradores de Darwin ha habido más fervorosos, y entusiastas—y críticos de su obra pero con talento—que Stephen Jay Gould.


Azcárraga sí que cree en las catástrofes—en la que extinguió los dinosaurios, y en la Sexta Extinción que se nos viene encima y que da casi por hecha—pero sin embargo no tiene (con la venia) una noción clara de cómo funciona el catastrofismo "continuado" que podríamos decir; y por eso no entiende la importancia de la aportación de Gould. Así, por ejemplo, introduce un curioso concepto para decirnos que bien, los humanos puede que con la caza hagamos que los elefantes se extingan, pero nos dice que eso sería irrelevante desde el punto de vista de la teoría de la evolución, que no tiene nada que ver, porque sería una extinción "no darwiniana". Como digo, el concepto de extinción "no darwiniana" no tiene sentido ni dentro ni fuera de Darwin. Lo que sí tiene sentido es una teoría más global que sí entienda estos fenómenos como algo típico y parte de la teoría—una catástrofe cotidiana, por así decirlo.  


También la teoría de la Evolución evoluciona de las dos maneras—por acumulación progresiva, y por catástrofe súbita. Admito que Gould ha sido una catástrofe, en el buen sentido de la palabra, para Darwin y para la teoría de la evolución.

Y como salían los niños del cole, he tenido que salir yo corriendo de la sala de conferencias. Así terminan las cosas a veces, de repente.



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PS: un comentario al artículo de Steven Pinker "My genome, myself""Mi genoma, mi yo" en Tercera Cultura:

Bueno, menos mal que opta Pinker por evitar los reduccionismos simplistas, aun dentro de la moda actual de sobreestimar al genoma. Que también lo sobreestima…

Porque no sé a qué tanto preguntarse cuál es la fuente de la individualidad aparte del genoma, si la respuesta es clara: la vida y la historia de cada cual. Lo que somos, menos nuestra vida, es nuestro genoma. Pero ya no somos nosotros. Así que relativicemos la enseñanza de esta nueva matemática del yo. Dice Pinker que la probabilidad de un acontecimiento único es una noción absurda según algunos matemáticos - pues bien, todos los acontecimientos son únicos, no digo ya la personalidad e historia única de cada cual. Matemáticas claro que sí, por favor, pero llegan a donde llegan.

Y otro síntoma de la obsesión genética de Pinker (es en lo que está ahora): dice que “la evolución selecciona entre los genes, no entre las sociedades”. Pues mire, no. Selecciona tanto genes como sociedades (o especies). Y a veces selecciona genes por el procedimiento de seleccionar sociedades, o especies. Por el método de la catástrofe.





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domingo, 5 de marzo de 2017

Retropost #1490 (5 de marzo de 2007): Teoría de la contingencia



Se supone en buena lógica aristotélica que no puede haber ciencia del accidente, sino sólo de los principios generales. Por eso es un tanto paradójica la idea de una teoría de la contingencia, a primera vista; teoría de las cosas que no se pueden reducir a principios, sino que son producto del azar, y de combinaciones impredecibles de causas convergentes. Sólo post hoc se pueden describir esos fenómenos. Si hay ciencia posible de ellos, es una ciencia narrativa, no predictiva; una ciencia que se limita a establecer lo que de hecho sucedió, y a describir las modalidades principales de interacción entre las diversas causas. Esa ciencia, que parece menos ambiciosa que una ciencia matemática o física, trata sin embargo de los fenómenos que más de cerca nos atañen, y que son contingentes, impredecibles. Como la constitución específica del mundo en que vivimos, la evolución de la vida, la transformación de unas especies en otras, la aparición de nuestra propia especie, y los avatares de su historia y cultura. Incluyendo, en una fase tardía, la aparición de teorías que reconstruyen o esa serie de procesos complejos e impredecibles.

Me acabo de terminar The Structure of Evolutionary Theory (2002), libro en el que culminó la vida y obra de Stephen Jay Gould (aunque han salido otros escritos póstumamente). Ya se tradujo al español, una labor de titanes, supongo, como su composición. Gould pasa repaso a la historia de la vida y formula su propia teoría de la evolución, a la vez que repasa las teorías anteriores en detalle, entendiendo su lógica desde dentro. Se plantea Gould el estudio de la evolución como una empresa en la cual el elemento teórico es absolutamente fundamental. No importa sólo la calidad de las respuestas o hallazgos concretos, sino también la calidad de las preguntas y presuposiciones teóricas que permitan organizar esos hechos. El estudio de la evolución es así, para Gould, inseparable del estudio del desarrollo de la teoría de la evolución: es decir, estudia las dos cosas a la vez, la evolución como teoría, y la evolución de la propia teoría evolucionaria, su descubrimiento gradual de nuevos ámbitos de explicación, su acotamiento de qué problemas es relevante o posible plantear en un determinado momento... una ciencia histórica que no puede prescindir de su historia. Convergen así en Gould las humanidades y la ciencia experimental, en una combinación fascinante de seguir. Cuando sacó este libro, mientras moría de cáncer, Gould llevaba muchos años escribiendo artículos sobre biología y evolución en Natural History, una serie llamada "This View of Life"—una frase extraída de la conclusión de El origen de las especies de Darwin. Estos artículos, recopilados en libros como El pulgar del panda, Brontosaurus y la nalga del ministro, etc., podían parecer a algunos meras curiosidades eruditas de la ciencia, una especie de marginalia anecdótica, en especial cuando Gould los llevaba hacia territorios de su interés específico como la estadística, la bibliofilia, los piques profesionales entre científicos, el béisbol... Pues bien, detrás de cada uno de esos libros de curiosidades, había una cabeza extraordinariamente organizada (tanto más si se tiene en cuenta que esta organización se expresaba con máquina de escribir, y no con ordenador). Casi todos los temas de esos ensayos mensuales reaparecen en The Structure of Evolutionary Theory, pero esta vez como pasos de un razonamiento gigantesco, o como ejemplos de un problema concreto que halla su lugar en el marco de una teoría global. Una teoría que, como digo, es también una teoría de teorías, una clasificación de los problemas a los que se han enfrentado sucesivamente los biólogos y evolucionistas, y de las respuestas que les han dado.

No reduce Gould la evolución a un principio único, o a una teoría perfectamente cuadriculada. Más bien, siendo su objeto la complejidad y la contingencia, las soluciones que ofrece dejan un papel a todos: incluso a la ciencia caduca y a las explicaciones superadas, por el papel que han tenido en plantear problemas e indicar posibles soluciones. Todo vuelve con el tiempo, o encuentra su lugar adecuado, hasta las extravagantes teorías de Geoffroy de Saint-Hilaire que pretendían relacionar la segmentación de los artrópodos y de los cordados sobre la base de un esquema corporal común. Una teoría de la contingencia no buscará una causa al origen de las especies, sino un complejo de causas, unas más activas que otras en según qué momentos, o a según qué nivel. ¿Es la selección natural de los organismos un principio importante? Pues claro, dice Gould, siguiendo a Darwin. Y sin embargo no puede reducirse a ella la evolución de las especies. Han de tenerse en cuenta otros niveles de explicación, como la selección de especies (y no de individuos), la producción de variedades locales mediante el equilibrio puntuado, y también las extinciones masivas ... o menos masivas. Lejos de fórmulas simples, la evolución de la vida es una historia compleja, que sólo puede entenderse con relación a principios generales actuando en circunstancias muy locales. Y es una historia narrativa, incluso narratológica, pues Gould está atentísimo a las falacias narrativas producidas por la perspectiva: el hindsight bias, la ilusión retrospectiva, los argumentos teleológicos, las narraciones antropocéntricas que favorece el progreso... Una cita-resumen, traduzco:

La descripción en una frase más adecuada de lo que he intentado al escribir este volumen se sigue mejor como una refutación de la supuesta paradoja antes expuesta [la supuesta paradoja de desarrollar una ciencia de lo contingente]: Este libro intenta expandir y alterar las premisas del darwinismo, para construir una teoría de la evolución específica y ampliada que, aun permaneciendo en el seno de la tradición, y bajo la lógica del argumento darwiniano, pueda también explicar una amplia gama de fenómenos macroevolutivos que quedan más allá de la capacidad explicativa de la extrapolación de los modos y mecanismos de la microevolución, y que por tanto se asignarían a la explicación contingente si han de ser esos principios microevolutivos los que [como en el darwinismo] construyen en principio el corpus completo de la teoría (...).
    En los términos más generales, y para formar una unión más perfecta entre la jerarquía de niveles estructurales y escalas temporales de la evolución, esta teoría revisada descansa sobre una expansión y reforma sustancial de cada uno de los tres principios centrales que constituyen el trípode sobre el que descansa la lógica darwiniana: (1) la expansión de la base tomada por Darwin (la selección a nivel de organismos) para proponer un modelo jerárquico de selección simultánea a varios niveles de individualidad darwiniana (gen, linaje celular, organismo, deme, especie y clade); (2) la construcción de un modelo interactivo para explicar las fuentes del cambio evolutivo creativo fundiendo las constricciones positivas impuestas por las vías de desarrollo estructurales e históricas internas a la anatomía y desarrollo de los organismos (el enfoque formalista) con la guía externa procedente de la selección natural (el enfoque funcionalista); y (3) la generación de teorías apropiadas a los ritmos y modalidades característicos de las escalas temporales superiores, para explicar la amplia gama de fenómenos macroevolutivos (particularmente la reestructuración de las biotas globales en episodios de extinción masiva) que no pueden interpretarse como simples consecuencias extrapoladas de los principios microevolutivos. (1139).
El ejemplo clásico, estándar y espectacular: la extinción de los dinosaurios. Según el gradualismo darwinista, la extinción se habría debido a causas microevolutivas: la mejor adaptación de los mamíferos en la lucha por la vida, y la supervivencia en última instancia del más apto. Aun en el seno del darwinismo, teoría no teleológica, queda así un elemento de antropocentrismo: el hombre aparece como la culminación lógica de una evolución orquestada por principios que aseguran la supremacía de los más aptos... en un ambiente  relativamente estable que permite la acción significativa de la microevolución.

Ahora bien, según el neocatastrofismo de Gould, las especies, generalmente, no evolucionan. Una vez formadas, se mantienen fijas o relativamente estables hasta su extinción, si bien con frecuencia un pequeño grupo aislado da lugar a una nueva especie.... que quizá acabe desplazando a la anterior. Así es como funciona en general (siempre en general, no maximalicemos) la evolución según Gould: por equilibrio puntuado, un equilibrio de base en las especies, puntuado por súbitos cambios en grupos pequeños que dan lugar a nuevas especies. Es la supervivencia relativa de estos grupos ramificados, y no la transformación de especies enteras, lo que marca la pauta general de la evolución. Y, luego, están las extinciones masivas. Así, los dinosaurios perecieron como consecuencia de una transformación súbita del medio ambiente producida por un impacto cósmico. No fueron desplazados por los mamíferos, que nunca compitieron con ellos de modo significativo: sencillamente, la extinción global dejó vacías muchas casillas ecológicas que luego ocuparían los mamíferos... desarrollando, por cierto, una variedad de formas no tan diferentes a las de los antiguos dinosaurios, formas adaptadas a esas casillas ecológicas. El hombre no apareció como consecuencia lógica de la supervivencia de los más aptos y el refinamiento progresivo, sino que apareció como consecuencia de un hecho fortuito: la extinción de los dinosaurios en una catástrofe cósmica. Y si bien ahora estamos muy adaptados a nuestro medio ambiente, bien puede ser que la era del hombre, o de los mamíferos, termine de la misma manera en que terminaron los dinosaurios, en un episodio de extinción global súbita. Lo que hoy sirve, y permite triunfar, mañana no servirá, y será lo que nos lleve a la ruina. Nadie es el más apto, siempre, en un universo sujeto a cambios súbitos. El gradualismo darwiniano queda así desplazado por una nueva teoría de la catástrofe: catástrofe en el origen de las especies (por equilibrio puntuado) y catástrofe en su final (frecuentemente por extinción masiva). Y al menos tan importante como la adaptación darwiniana es la exaptación, el uso de estructuras corporales para una finalidad distinta de su origen adaptativo y evolutivo: así las plumas, originadas para la termorregulación, pero que inesperadamente permiten emprender el vuelo.

Gould termina sin embargo su libro con un homenaje a Darwin, que más que muchos darwinistas, supo ver el elemento de contingencia e impredecibildad que hay en la evolución, y la ausencia de un plan maestro que la guíe. No hay orden humano en el universo, en el sentido en que a veces deseamos pensar que lo hay, y honra a Darwin el haber sabido ver eso. Gould sin embargo afirma el sentido moral de la contingencia, pues nos lleva a apreciar lo que hay de único e irrepetible en cada fenómeno, y en cada experiencia humana que se hace capaz de apreciarlo. Tal fue la experiencia de Darwin, que no sólo discernió importantes principios de la evolución, más allá de las fantasías, creencias y teorías antropocéntricas de sus contemporáneos, sino que también logró transmitir la dignidad y valor de esa nueva visión en una obra lúcida y de gran valor intelectual y literario. Gould sigue sus pasos, lo propone entre líneas como analogía para interpretar la teoría que él nos ofrece, como refutación y continuación a la vez de la obra de Darwin. Y convence, convence la analogía propuesta. There is grandeur in This View of Life—ha sido el suyo, a fin de cuentas, un admirable intento de saber de dónde venimos y a dónde vamos, más allá de las historias que al respecto se cuentan en nuestra tribu: un esfuerzo por alcanzar la sabiduría que esté a nuestro alcance, en el tiempo que tenemos asignado. Es una manera, más limitada pero más realista, de poner un orden humano en el universo.



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martes, 9 de junio de 2015

'La Peste Escarlata' y la epidemiología evolutiva

En este artículo examinamos el relato de Jack London "La Peste Escarlata" desde la perspectiva de la actual epidemiología evolucionista, sosteniendo que su comprensión pesimista de la dinámica epidemiológica en poblaciones crecientes, y su visión catastrofista de la evolución, son esencialmente correctas y se hallan muy por delante de las ideas recibidas y de las nociones científicas dominantes en su época.  


'La Peste Escarlata' y la epidemiología evolutiva







English Abstract:

'The Scarlet Plague' and Evolutionary Epidemiology

The paper examines Jack London's story 'The Scarlet Plague' from the perspective of contemporary evolutionary epidemiology, arguing that its pessimistic insights about the epidemiological dynamics in growing populations, and about the catastrophic nature of evolution, are fundamentally correct, and far ahead of the received opinions and the dominant scientific notions of his own time.




_____. "La Peste Escarlata y la epidemiología evolutiva." In García Landa, Vanity Fea 21 May 2009.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2009/05/la-peste-escarlata-y-la-epidemiologia.html

         2009

_____. "'La Peste Escarlata' y la epidemiología evolutiva." Social Science Research Network 8 June 2015.*

         https://ssrn.com/abstract=2615491

         2015

_____. "'La Peste Escarlata' y la epidemiología evolutiva." En García Landa, Vanity Fea 9 June 2015.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2015/06/la-peste-escarlata-y-la-epidemiologia.html

         2015

_____.''La Peste Escarlata' y la epidemiología evolutiva." Academia 4 Jan. 2017.*

         http://www.academia.edu/30728096/

         2016

_____. "'La Peste Escarlata' y la epidemiología evolutiva." ResearchGate 5 Jan. 2017.*

         https://www.researchgate.net/publication/312070047

         2017

_____. "'La Peste Escarlata' y la epidemiología evolutiva." Ibercampus (Vanity Fea) 4 Jan. 2021.*

         https://www.ibercampus.es/la-peste-escarlata-y-la-epidemiologia-evolutiva-40517.htm

         2021

_____. "'La Peste Escarlata' y la epidemiología evolutiva." Humanities Commons 21 Feb. 2021.*

http://dx.doi.org/10.17613/he6z-9g61

         https://hcommons.org/deposits/item/hc:34595/

         2021

_____. "'La Peste Escarlata' y la epidemiología evolutiva." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2024.*

https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/Peste.Escarlata.Epidemiologia.pdf

         2024







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domingo, 18 de enero de 2015

Catastrofismo & Retrospección



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