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martes, 5 de abril de 2022

Denuncia del Criterio Único en el Despotismo Sanitario

 

Un comentario que pongo a este artículo sobre incidencia del Covid en The Conversation:

Pino González, David. "La mascarilla obligatoria en educación primaria no frenó el coronavirus de manera significativa." The Conversation 1 April 2022.*

         https://theconversation.com/la-mascarilla-obligatoria-en-educacion-primaria-no-freno-el-coronavirus-de-manera-significativa-178968

         2022


El artículo se restringe (de modo legítimo pues es el problema en el que se centra) a la cuestión de los posibles, hipotéticos y muy dudosos beneficios de la mascarilla desde el punto de vista inmunológico. Ahora bien, dada la bajísima incidencia y gravedad del covid en las edades escolares, esta perspectiva debería complementarse a la hora de tomar decisiones con una mayor información sobre los problemas y efectos adversos del uso de mascarillas. El artículo se centra únicamente en la dimensión médica del asunto, y eso es parte del problema en cuanto salimos de la literatura especializada y pasamos a la política aplicada de normativas y obligaciones sociales (dos dimensiones muy distintas). El problema es, digo, que las autoridades (políticas, académicas, directores, etc.) han atendido únicamente a una dimensión de la cuestión, la dimensión inmunológica, en ocasiones magnificándola de manera alarmista como se ha echado de ver en tantos ámbitos y especialmente en el que afecta a los niños, digo especialmente al ser el riesgo de enfermedad grave tendente a cero. Se ha nivelado una cuestión multidimensional, con implicaciones psicosociales, normativas, éticas, estéticas, jurídicas y de libertades, etc. etc., a una única dimensión, la inmunológica, y esa cuestión, por baja que llegue a ser su relevancia práctica y por dudosos que sean los beneficios de la mascarilla a ese nivel, ha aplanado y desplazado a todas las demás, conviriténdose de modo improcedente en el único criterio a tener en cuenta. Pasando por encima de otras consideraciones como el derecho a la propia imagen o a la propia evaluación de riesgo sanitario, la libertad de atenerse a las tradiciones que nunca en siglos nos han obligado a llevar mascarilla, las diferentes ideas o expertos favoritos de cada cual que nos permitan evaluar si nos la debemos poner o no…. todo, digo, se ha sometido a un criterio único y a unos únicos expertos, secretos por otra parte, impuestos de modo abusivo con otros derechos y otros criterios y otras dimensiones del problema. La mascarilla (máxime la obligatoria) tiene serios efectos en la socialización, en la creación de fobias y neuras alarmistas, en la construcción de una autoimagen, en actitudes frente a la autoridad y la imposición tiránica…. Ha producido daños inmensos a las mentes, daños psicológicos y políticos que apenas comienzan ahora a ser comentados y valorados. El reducir la cuestión de las mascarillas a una cuestión de criterios inmunológicos es no sólo falsear el problema de entrada, sino, más allá, crear el problema, crear todo un abanico de problemas. Es chocante y alarmante que esta medida despótica y sin precedentes no haya tenido más oposición o crítica desde la opinión pública, desde los medios, y más en concreto en el ámbito que nos ocupa, entre los intelectuales y académicos. Entre especialistas de muy distintos ámbitos, como digo, pues la dimensión inmunológica resultará al final ser la más irrelevante de todas. Los daños psicológicos, jurídicos y políticos son inconmensurables. Rechacen y denuncien este abuso por todos los medios, yo más claramente no se lo puedo decir.

 

 

Contra la Mascarilla Obligatoria—firma y difunde:

https://citizengo.org/hazteoir/signit/206452/view





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Me responde el autor del artículo:

Estoy de acuerdo contigo, pero ninguno de los autores somos expertos en los impactos sociales/emocionales del uso prolongado de las mascarillas. Como bien dices, han ido apareciendo estudios de expertos poniendo de manifiesto el perjuicio que han tenido en la infancia y creo que es algo a tener en cuenta en el futuro.

 

Y replico:


José Angel García Landa

Profesor titular de Filología Inglesa, Universidad de Zaragoza

En respuesta a David Pino González

Gracias por la respuesta. Esperemos que el artículo sirva para centrar la cuestión a sus debidas proporciones desde el punto de vista inmunológico. Pero querría yo insistirles a los administradores o políticos que puedan leer esto el craso error que cometen al reducir el impacto multidimensional de la pandemia, su tratamiento y sus efectos, a cuestiones inmunológicas. Es una vía que de no complementarse razonablemente con un enfoque multidimensional, nos conduce a un despotismo sanitario al estilo que vemos en China, en Australia, y en otros malos ejemplos de supuesta racionalidad salida de madre.

 
 

 

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jueves, 18 de noviembre de 2021

Un problema de protocolo

 

Un problema de protocolo

 

Una cuestión delicada del protocolo actual es QUIÉN PUEDE QUITARSE LA MASCARILLA PARA HABLAR EN UN ACTO. Según la ley, nadie. Pero nuestros políticos y autoridades lo hacen con frecuencia, y presentadores, e intervinientes, y conferenciantes, y... iba a decir profesores, pero no. El caso es que a unos se les denuncia, y a otros no. Como digo, un problema de protocolo. Si no de cabeza.

Son temas interesantes para debatir. Pero en esto, como en tantas otras cuestiones, nuestra universidad lleva la boquita tapada.



Todo tan normal

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domingo, 20 de septiembre de 2020

Performativity and Abjection


From the Introduction to Judith Butler's Bodies That Matter (p. 14-16):


... the symbolic law in Lacan can be subject to the same kind of critique that Nietzsche formulated of the notion of God: the power attributed to this prior and ideal power is derived and deflected from the attribution itself. It is this insight into the illegitimacy of the symbolic law of sex that is dramatized to a certain degree in the contemporary film Paris Is Burning: the ideal that is mirrored depends on that very mirroring to be sustained as an ideal. And though the symbolic appears to be a force that cannot be contravened without psychosis, the symbolic ought to be rethought as a series of normativizing injunctions that secure the borders of sex through the threat of psychosis, abjection, psychic unlivability. And further, that this "law" can only remain a law to the extent that it compels the differentiated citations and approximations called "feminine" and "masculine." The presumption that the symbolic law of sex enjoys a separable ontology prior and autonomous to its assumption is contravened by the notion that the citation of a law is the very mechanism of its production and articulation. What is "forced" by the symbolic, then, is a citation of its law that reiterates and consolidates the ruse of its own force. What would it mean to "cite" the law to produce it differently, to "cite" the law in order to reiterate and coopt its power, to expose the heterosexual matrix and to displace the effect of its necessity?

The process of that sedimentation or what we might call materialization will be a kind of citationality, the acquisition of being through the citing of power, a citing that establishes an originary complicity with power in the formation of the "I." 

In this sense, the agency denoted by the performativity of "sex" will be directly counter to any notion of a voluntarist subject who existes quite apart from the regulatory norms whih she/he opposes. The paradox of subjectivation (assujetissement) is preciesely that the subject who would resist such norms is itslef enaled, if not produced, by such norms. Although this constitutive constraint does not foreclose the possibility of agency, it does locate agency as a reiterative or rearticulatory practice, immanent to power, and not a relation of external opposition to power. 

As a result of this reformulation of performativity, (a) gender performativity cannot be theorized apart from the forcible and reiterative practice of regulatory sexual regimes; (b) the account of agency conditioned by those very regimes of discourse/power cannot be conflated with voluntarism or individualism, much less with consumerism, and in no way presupposes a choosing subject; (c) the regime of heterosexuality operates to circumscribe and contour the "materiality" of sex, and that "materiality" is formed and sustained through a materialization of regulatory norms that are in part those of heterosexual hegemony; (d) the materialization of norms requires those identificatory processes by which norms are assumed or appropriated, and these identifications precede and enable the formation of a subject, but are not, strictly speaking, performed by a subject; and (e) the limits of constructivism are exposed at those boundaries of bodily life where abjected or delegitimated bodies fail to count as "bodies." If the materiality of sex is demarcated in discourse, then this demarcation will produce a domain of excluded and delegitimated "sex." Hence, it will be as important to think about how and to what end bodies are constructed as it is will be to think about how and to what end bodies are not constructed and, further, to ask after how bodies which fail to materialize provide the necessary "outside," if not the necessary support for the bodies which, in materializing the norm, qualify as bodies that matter.

How, then, can one think thorugh the matter of bodies as a kind of materialization governed by regulatory norms in order to ascertain the workings of heterosexual hegemony in the formation of what qualifies as a viable body? How does that materialization of the norm in bodily formation produce a domain of abjected bodies, a field of deformation, which, in failing to qualify as the fully human, fortifies those regulatory norms? What challenge does that excluded and abjected realm produce to a symbolic hegemony that might force a radical rearticulation of what qualifies as bodies that matter, whays of living that count as "life," lives worth protecting, lives worth saving, lives worth grieving?


[Note: Whatever the implications of her argument, its scope is restricted in Judith Butler's book Bodies that Matter to issues of 'gender bending', transsexuality, intersecuality, etc.— NOT to issues like abortion or animalism which might lead to alternative reflections on which bodies matter, which bodies are abjected, etc.]

 

Denying the Ungrieved, and the Unborn, a Life

—and even a mention


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domingo, 26 de enero de 2020

Cooperate with people who cooperate




There seems to be Kantian maxim lurking here: "Cooperate with people who cooperate".

There is a recursive whiff to that, and that's one of the keys to human interaction. Actually, a more precise formulation of this "cooperative principle" (pace Grice) is even more recursive:


"Cooperate with people 
who cooperate with people 
who cooperate with you".

Because our enemies, rivals and adversaries also cooperate with one another, and that doesn't make them more morally desirable for us, or more cooperative in the right sense. That's what Kant did not get at all.











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domingo, 20 de octubre de 2019

Delimitando la libertad religiosa

domingo, 13 de mayo de 2018

Retropost (13 de mayo de 2008): Incestos—¿en el mismo cesto?


Tras su defensa del suicido como (el) acto que nos hace más humanos, Víctor Gómez Pin protesta contra el apelativo de "monstruo" aplicado al ogro Fritzl, y arguye que el hecho de la consanguinidad de violador y violada es (prácticamente) irrelevante. El incesto es puramente cuestión de relaciones legales entre roles familiares legalmente definidos, no realmente entre parientes consanguíneos en primer grado, arguye. Lo contrario sería para Gómez Pin (una vez más) someternos a la facticidad del hecho biológico y renunciar a la ley social que edificamos como algo diferente de las leyes biológicas:


"desde luego esta variable cuenta... pero cuenta en menor grado. Estamos obligados a que cuente en menor grado; lo contrario equivaldría a tirar por tierra lo que caracteriza a la sociedad humana en relación a las demás sociedades animales, a saber, que la ley prima sobre el orden biológico. Por decirlo llanamente: el caso Fritzl no sería menos tremendo si Elisabeth fuera hija adoptiva, y no biológica, de Joseph."

Y yo, como siempre, disiento y comento:


Creo que no son totalmente exactas estas apreciaciones sobre el incesto. Obsérvese que la ley social presupone la biológica, aun en los casos en que parecería escapar a ella. Edipo no se acostó con su madre "oficial", ni mató a su padre "social", pero sí a los biológicos— y por tanto a los sociales, q.e.d. Es una de las lecciones del mito: que lo social no puede escapar totalmente a lo biológico ni anularlo, o, si se prefiere, que no podemos trascender totalmente nuestra naturaleza animal por mucho que la sociedad pretenda edificar un orden puramente humano. No hay tal.

Y puntualizo además que, diga lo que diga el Filósofo, desde luego que Herr Fritzl es un monstruo—un monstruo moral. No es que a Fritzl se le llame monstruo metafóricamente, como parece creer Gómez Pin, sino al contrario muy literalmente. No tiene, en efecto, una trompa en la frente. Pero desde luego no ha desarrollado ciertas potencialidades humanas que muchos consideramos mínimas, mientras que sí ha obtenido un título de ingeniero (como nos recuerda el filósofo). Y allí está la monstruosidad, en esa descompensación muy real—y peor que una microcefalia.

Dicho esto, me parecen muy interesantes (conceptualmente hablando) todas las zonas de gris entre incesto y sexo legal, así como entre la normalidad y la monstruosidad—que quizá sean todo tonos de gris. Así, por ejemplo, los incestos entre hermanastros de padres y madres distintos, en parejas recasadas, que se crían como hermanos pero luego se casan ellos al divorciarse sus padres. O los morreos entre hermanos. O el caso Byron. O el caso Woody Allen, otro monstruito según quien lo mire. Monstruos hay, pero lo que no hay es una frontera tajante entre los monstruos y los no monstruos. Algún monstruito más o menos grande siempre se pasea por nuestro interior. Y los monstruos también son gente normal en gran medida, o muchas horas al día. Que le pregunten si no a los vecinos de Fritzl.




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martes, 6 de marzo de 2018

Derrida, 'Limited Inc.', Normativity

This note criticises some equivocations and ambivalent notions in the writings of Derrida, especially 'Limited Inc' and 'De la grammatologie', as regards the notions of norm, intention, system, center, consciousness, writing, speech act and literal meaning. Derrida is shown to both have his cake and eat it, using his own text as a paradoxical metalanguage on the semiotic phenomena he deconstructs.

 

Full text:

Derrida, 'Limited Inc.', Normativity

http://dx.doi.org/10.17613/M6727N

Author(s):
José Angel García Landa (see profile)
Date:
2018
Group(s):
Linguistics, Philosophy
Subject(s):
Deconstruction, Philosophy of language, Jacques Derrida
Item Type:
Article

Notes:
Written 1989.


SSRN eJournal Classifications Message
LingRN Subject Matter eJournals
    
Added to eLibrary
PRN Subject Matter eJournals
    
Added to eLibrary







Also here:

_____. "Derrida, Limited Inc, Normativity." (Typescript, Brown University, 1989). Online at Net Sight de José Angel García Landa (2004):

http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/limited.html

2013 DISCONTINUED 2020

http://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/limited.html

2020

_____. "Derrida, Limited Inc, Normativity." Academia 5 Dec. 2014.*

         https://www.academia.edu/9636162/

         2014

         https://www.academia.edu/78999753/

         2022

_____. "Derrida, Limited Inc, Normativity." ResearchGate 21 May 2015.*

         https://www.researchgate.net/publication/277010373

         2015

_____. "Derrida, Limited Inc, Normativity." Humanities Commons 6 March 2018.*

         http://dx.doi.org/10.17613/M6727N

         https://hcommons.org/deposits/item/hc:18453/

         2018

_____. "Derrida, 'Limited Inc.', Normativity." In García Landa, Vanity Fea 6 March 2018.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2018/03/derrida-limited-inc-normativity.html

         2018

_____. "Derrida, 'Limited Inc.', Normativity." SSRN 2 Jan. 2025.*

         https://ssrn.com/abstract=5001828

http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.5001828

         2024

         Philosophy of Language eJournal 2 Jan. 2025.*

         https://www.ssrn.com/link/Philosophy-Language.html

         History & Philosophy of Linguistics eJournal 2 Jan. 2025.*

         https://www.ssrn.com/link/History-Philosophy-Linguistics.html

         2025

_____. "Derrida, 'Limited Inc.", Normativity." In García Landa, Vanity Fea 26 Aug. 2026.*

         https://blogdenotasvanityfea.blogspot.com/2026/08/derrida-limited-inc-normativity.html

         2026



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jueves, 9 de febrero de 2017

Retropost #1360 (9 de febrero de 2007): La ETA y Perikito el matón



Entre los objetivos de la Educación Secundaria se potencia "estimular el diálogo y la negociación", y a cuenta de ese fin en principio tan loable se escribió este artículo en Wonkapistas, buscándole los límites al tema del "diálogo y la negociación" con el ejemplo del bullying. Hasta dónde, se pregunta el autor, puede solucionarse la actitud de Perikito el Matón sólo con diálogo y negociación (como propondría, llegados a un extremo, el "pensamiento Alicia"). Y concluye que sin fuerza o autoridad que lo respalde, no hay diálogo eficaz con Perikito.

Bien, pues por el tono del autor y de alguno de los comentadores, parece (o a mí me ha parecido) que se está hablando en el artículo no sólo de Periquito el Matón, sino de un Perikito a nivel político, a saber, el terrorismo y en concreto el etarra, con quien también se está intentando aplicar el principio de "diálogo y negociación".

Curiosamente, ninguno de los participantes mencionaba el tema, con lo que mandé yo un comentario preguntando lo siguiente, impulsado por curiosidad de analista del discurso, y no en este caso para opinar sobre si hay que dialogar o no con los de la (metrall)ETA. Preguntaba, con tono amable y educado:

1) Si el autor, efectivamente, había presentado a "Perikito el Matón" (Perikito con ka, ojo) como una figura alegórica del terrorismo etarra, o (versión menos estricta) si consideraba que el terrorismo es una especie de bullying a nivel político, y que por tanto hay una dinámica común en los dos fenómenos, que justifica su equiparación retórica (y la alusión indirecta al terrorismo en el post). O, por el contrario, si yo deliro y el artículo no tiene nada que ver con el terrorismo, y a nadie se le ha ocurrido tal cosa más que a mí.

2) Si le ha extrañado ver que todos los comentadores se han atenido al tema del bullying, sin pasar abiertamente a tratar el tema del terrorismo que parecía (¿a mí sólo?) sugerir el post.

Bueno, pues he enviado el comentario dos veces estos últimos días, pero el blog tiene moderación de comentarios y no aparece. ¿Se habrá perdido? ¿O lo habrá considerado inconveniente el autor por alguna razón? ¿Será, incluso, por la misma razón por la que se evitaba nombrar explícitamente el terrorismo? Posiblemente nunca lo sepamos. Pero en fin, ya que no puedo poner el comentario en ese blog, pues lo pongo aquí para quien le interese reflexionar sobre este paralelismo entre matones de patio de recreo y terroristas. ¿Seré yo el único que ve una analogía? ¿O se ha producido en ese debate una conjura espontánea para hablar del terrorismo sólo entre líneas? Sería un caso más que curioso. ¿Era inoportuno mi comentario? Se queda uno sin saber qué pensar.


PS: Aclara el autor que los comentarios debieron perderse, y que su intención era escribir únicamente sobre bullying, no sobre terrorismo. Le contesto:

Muchas gracias por contestarme, Wonka. Debe ser el sistema ese de seguridad de los comentarios, el de poner una clave de letras, que por lo que se ve produce fallos. En todo caso me resulta muy aclaratoria tu respuesta, primero porque haya sido accidental la desaparición de los comentarios, y luego también por la aclaración que das de la intención. Se ve que la mayor parte de la alegoría "Perikito=Eta" la había producido yo, aunque me parece que también le rondaba por la cabeza a algún otro comentador. Ah, y por supuesto también creo que esa alegoría que he interpretado también es producto por una parte de las circunstancias políticas, el "proceso de paz" en candelero, etc., y, como señalo, por algunos elementos que tienen en común el bullying y el terrorismo, uno a pequeña y otro a gran escala. Hasta es posible que, "atmosféricamente", te haya influido un poco todo esto al escribir el post (y así me descargo de la responsabilidad completa de alegorizar yo, jeje!
...). Bueno, eso ya son interpretaciones. Me alegro de concurrir contigo en que para solucionar estos casos hace falta, sobre todo, bastante negociación entre los no matones. Y un colegio con reglamentos claros en este sentido ayuda. ¡Un saludo!




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domingo, 2 de octubre de 2016

Retropost #1163 (2 de octubre de 2006): Todas me las dan


Todas me las dan

Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa

(2 de octubre de 2006)
Todas me las dan en el mismo carrillo hoy (académicamente hablando). Esta mañana ha habido una reunión del Consejo de Departamento (de Filología Inglesa y Alemana, Universidad de Zaragoza) donde se trataban dos temas polémicos, y mal le ha ido a mis propuestas en los dos.

1) Se proponía un Máster de Lingüistica aplicada en inglés, en el marco del cual yo proponía una asignatura de Análisis Crítico del Discurso. Tras un largo y tenso debate se ha aprobado la propuesta, con varios votos en contra (presumiblemente de los profesores que no quieren que haya otro máster en el departamento al margen del que ya hay). Se ha aprobado pero su vida ha sido efímera, más que las efímeras de hecho, porque antes de comer ya se había rechazado la propuesta en la Comisión de Postgrado de la Facultad. Lo cierto es que se había preparado apresuradamente en poco tiempo, por la desidia de nuestro departamento a la hora de hacerse responsable de planificar sus enseñanzas de postgrado. Y la propuesta habría ido más coherentemente hecha si se hubiera pedido la creación de este máster dentro del postgrado ya existente de Estudios Ingleses, que es lo que yo proponía... pero no. Se ha propuesto crearlo en un postgrado distinto y nuevo, propuesta que ya se ha dicho en el Consejo tenía muy pocas posibilidades de prosperar—y buálá. ¿Y por qué no se ha propuesto en el marco de ese postgrado ya existente, al cual se había dado el nombre tan general de "Estudios Ingleses" para que cupieran todos los posibles másteres de nuestro departamento, cuando se propuso hace un año? Bueno, pues porque nuestros catedráticos, organizadores del máster de "Estudios Textuales" ahora existente, han decidido monopolizar ese postgrado para sí mismos, imponiéndole las leoninas reglas de su máster, y nuestro departamento se ha dejado hacer. Ha aceptado la mayor: que el postgrado de "Estudios Ingleses" se rija por las reglas del máster de los tres catedráticos, es decir, que esté reservado a profesores pertenecientes a equipos de investigación subvencionados y que tengan al menos dos tramos reconocidos de actividad investigadora—como criterios excluyentes. Ante este sentar sus reales, ante su oposición frontal a dejar que la plebe sin subvenciones invada "su" postgrado, y ante la ignorancia profesa de la dirección departamental sobre los términos exactos de lo que se votó hace un año al aprobarse ese postgrado, se ha batido en retirada la propuesta y se ha optado humildemente por... ceder el terreno, y proponer otro postgrado y máster donde no operasen las leyes dictadas por los catedráticos. Inútilmente, según se ha visto. En cuanto a mí, he rizado el rizo, votando a la vez a favor y en contra de la propuesta (lo cual ha resultado ser administrativamente posible, además de contradictorio). En votación secreta, he apoyado la propuesta de máster, no sea que encima no saliese, y luego he expresado públicamente mi voto particular en contra de de que no se incluyese el nuevo máster en el postgrado existente de "Estudios Ingleses".

En fin, que ya se ve el resultado final que venía anunciando yo: que todos los estudios de postgrado de este departamento han sido fagocitados por el grupo de los "Estudios Textuales", y los demás quedan inhabilitados para la docencia en segundo ciclo y para la dirección de tesis... por votación propia. Y es que el que no se entera ni cuando se lo escriben en letras grandes y se lo gritan al oído, no se va a enterar nunca. Por cierto, muchísimo se han picado los profesores del máster de los catedráticos cuando se les ha preguntado por el número de alumnos matriculados en su máster: ha habido grandes gritos y aspavientos y piques-ajoscome. Lo que nos han dicho es que ni sabían cuántos estaban matriculados, ni preinscritos, ni al parecer estaban interesados en saberlo.... y menos, por supuesto, en informar de ello al Consejo de Departamento. Pero es un Consejo con grandes tragaderas, así que se desprende de la reunión de hoy que pueden seguir dándosele a comulgar ruedas de molino de un diámetro todavía mayor. 

2) El segundo punto era... el mismo que el primero, en sustancia: la apropiación del postgrado de Estudios Ingleses para los profesores del máster y la exclusión de los demás por votación democrática. Técnicamente, se decidía la aprobación del nuevo programa de doctorado de "Estudios Ingleses", que viene a sustituir a los del "viejo régimen" que ahora se extinguirán. Y, cómo no, se ha aprobado, a pesar de mis advertencias en contra de los criterios abusivos que impone y de las consecuencias que van a tener para la mayoría del profesorado del departamento. Pero que si quieres. Con unos pocos votos en contra, se ha aprobado la propuesta. Y ya no podrán dirigir tesis en el departamento más que los profesores con proyecto de investigación subvencionado, y dos sexenios (o uno, si les dan permiso especial los organizadores). Lo lamentable es que se ha enterado hoy buena parte del profesorado de cuáles eran las consecuencias de las normas que aprobaron para el Máster éste de "Estudios Textuales" hace un año; y a pesar del pasmo de muchos (—no sé qué pasmo, porque ya se les explicaron esas consecuencias por activa y por pasiva en su momento, y lo votaron).... a pesar del pasmo de muchos, digo, ¡¡hoy han vuelto a hacer exactamente lo mismo!! Y les han entregado con un lacito todo el Tercer Ciclo, máster y doctorado, a nuestros cortadores de bacalao en el Departamento, y a las reglas draconianas, leoninas y procrustianas que se han sacado del bolsillo para decidir quién podrá y quién no podrá dirigir tesis. Las bocas abiertas que habrá dentro de un año, cuando se encuentren desdoctorados y seguramente hasta expulsados de la Comisión de Postgrado muchos de los que hoy han votado ígnara y democráticamente a favor de esta propuesta de programa de doctorado. En cuanto a mí, he explicado el sentido de mi voto y el de dos profesoras que me han apoyado, incluyendo en el acta un anexo explicativo. Aquí lo anexo:

Voto particular en Consejo de Departamento de Filología Inglesa y Alemana (Universidad de Zaragoza) con respecto a la aprobación de una propuesta de nuevo programa de Doctorado (Reunión del 2 de octubre de 2006).

Los abajo firmantes queremos que conte a todos los efectos nuestro voto personal en contra de la aprobación del nuevo programa de doctorado "Estudios Ingleses" propuesto bajo la coordinación de la Dra. Onega en los términos en que se propone.

Los motivos de nuestro voto en contra son:

1) La existencia en dicha propuesta de un oscurecimiento de la realidad de los datos departamentales que parece deliberado. Cuando se dice que la media de alumnos de los dos programas de doctorado a extinguir es de 20 alumnos, se están promediando los números de matrícula en ambos programas, el que tiene mención de calidad pero pocos alumnos, y el que no tiene dicha mención pero tiene mayor número de alumnos. Esto contribuye a ocultar la realidad de que no existe correlación entre mención de calidad y número de alumnos interesados en un programa, como prueban los números de matrícula que operan en la sección de Tercer Ciclo desde el año de la obtención de la mención de calidad por parte de uno de los programas.
Esta ocultación merece ser resaltada porque es esta correlación entre mención de calidad y número de alumnos el único fundamento que se esgrime en la página 6 de la memoria para justificar la aprobación de este nuevo programa de doctorado por parte del Departamento y de la Universidad.
Por otra parte, en caso de salir adelante la propuesta de un nuevo máster de Lingüística Aplicada que se presenta hoy, las cifras prospectivas de alumnos presentadas serán contradictorias entre sí.

2) En la memoria del nuevo programa de Doctorado propuesto se hace una interpretación que consideramos abusiva del concepto de "acreditación" del profesorado para dirección de tesis, que tiene el objetivo de beneficiar a un grupo limitado de profesores. Es una mala práctica universitaria aquella que se basa en la confusión de resultados de investigación con proyectos. Sin mermar el mérito de los doce profesores mencionados en la memoria, podemos afirmar que quedan excluidos de esa lista otros del mismo o superior mérito objetivo. Ello sólo es posible sobre la base de una aplicación tergiversada para la selección de un criterio coyuntural, con voluntad excluyente. Tomemos como ejemplo la posibilidad real de que como producto de la aplicación de esos criterios se consideren no capacitados para dirigir tesis doctorales profesores con uno, dos, o tres sexenios de investigación y con experiencia previa de dirección de tesis aprobadas con cum laude. Siendo meritoria la participación en proyectos, no es un criterio que como exclusivo sea razonable para juzgar la acreditación, que debe fundarse en resultados obtenidos, no en proyectos en curso. Los resultados de la investigación no aparecen en esta memoria como criterio acreditatorio.

4) El único hecho constatado es la escasez de alumnos matriculados en el pasado y en el presente en el programa de doctorado y máster de "Estudios Textuales y Culturales en lengua inglesa", y que los alumnos del área de Filología Inglesa de la Universidad de Zaragoza se matriculan mayoritariamente en las asignaturas de Lingüística tanto en segundo ciclo (optativas) como en Doctorado.

Pensamos que sería perjudicial para la Universidad de Zaragoza, tanto para sus alumnos como sus profesores, el aprobar un programa de doctorado cuyo único horizonte de éxito se basa en la inexistencia de competidores externos e internos, y todo ello a pesar de tener su mención de calidad.


Tras la reunión, he preguntado a uno de los catedráticos si en serio creía que yo no estaba capacitado para dirigir tesis doctorales. Me ha dicho que en absoluto, que todo lo contrario, etc. etc. Ante la pregunta de por qué entonces apoyaba una normativa que me excluía, me dice "Ah, pero eso no tiene nada que ver"— y yo: "Pero no cumplo los criterios, y sin embargo estoy capacitado, dices. Así que la norma que pones tiene consecuencias absurdas, y será porque no es una norma buena o justa". —"No, no, Si quieres estar capacitado en este programa, cumple los criterios; si no te autoexcluyes" —"¿Que me autoexcluyo? Yo propongo una norma que a ti no te excluye; tú propones una norma que a mí sí me excluye. A ver quién excluye a quién aquí". —"Es necesario, etc., los tiempos vienen así..." —"No, los tiempos los traéis así." Con la catedrática, lo mismo: me dice que me autoexcluía, que había que aceptar la normativa que venía de arriba, que era muy dura, etc. Que debería yo ser más constructivo. Yo le he dicho que las normas absurdas que se intentasen imponer no sólo no las aceptaría sino que trabajaría lo que pudiera por que se cambiasen. Evidentemente los catedráticos no están por la labor de reconocer su papel activo en la imposición de estas normas: sólo están "yendo con los tiempos." Y aprovechando para meter la pala del cristiano, claro. Como sucede siempre con los que van con los tiempos, propulsándolos.

Quede claro que no me opongo (faltaría más) a que se considere como un mérito la participación en proyectos de investigación, o el hecho de tener uno financiado en curso. A lo que me opongo es a que se convierta no en un mérito baremable sino en un requisito eliminatorio. Es la diferencia entre un criterio justo y una tergiversación, y así se lo he dicho a los catedráticos... pero su conveniencia, y opinión, es muy otra. Los demás, es triste decirlo, no tienen criterio, sino únicamente disciplina.

Por supuesto, esta decisión tomada hoy por el Departamento será impugnada ante la Comisión de Doctorado de la Universidad. Con lo que ésta decida sabremos si va a haber normas generales en la Universidad sobre este asunto, o si los corrillos de influencia locales pueden dictar las que quieran y puedan en cada departamento. Y así, sabiendo a qué atenernos, actuaremos en consecuencia todos, corrillos incluidos.





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miércoles, 17 de junio de 2015

Retropost #12: 20 de octubre de 2004


20 de octubre


Hablando en Consejo de Departamento


Consejo de Departamento, donde se proponía, siguiendo con las reformas, dividir el Departamento y reformar el reglamento de éste. No había gran entusiasmo ante la primera idea, y no se ha constituido la comisión que debería estudiar el tema. En estos momentos la situación de la Filología es demasiado incierta quizá como para emprender semejante proceso (aunque seguiremos investigándolo). No había muchos voluntarios tampoco para la reforma de reglamento; cuando al final se ha constituido la comisión les he pedido que den entidad legal (si procede) a las divisiones inexistentes que se utilizan en nuestro departamento, como las famosas "subáreas". También ha habido que recordar que los catedráticos no tienen ninguna prerrogativa docente o investigadora sobre los profesores titulares, algo que es muy ignorado tanto por catedráticos como por titulares. 

Pero ¿cómo resumir en un párrafo un consejo de Departamento, espectáculo de gran intensidad teatral (de la life as a stage)? También ese problema se ha tratado —es decir, cómo escribir las actas, con normas claras y equitativas. Por ejemplo, sin que haya que cambiar de normas sobre redacción de actas a mitad de mi intervención (¿a mitad de una intervención? Sí, a mitad se hizo) con el fin de que no quede constancia de cuatro verdades desagradables de oír. Esto sucedió en otro consejo; hoy no queda claro que esas normas ad hoc siguiesen tan estrictas. Pero eso sería aún más triste —que hubiese normas ad hoc sólo aplicadas a veces y a determinadas personas. Veremos si es así.





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sábado, 6 de diciembre de 2014

Derrida, Limited Inc, Normativity

sábado, 24 de abril de 2010

Sobre el pañuelo y el velo y el burka


Está bien, parece que el tema va a más, y va a haber que opinar sobre esta cuestión que no sé por qué se pone de actualidad precisamente ahora, como si el pañuelo en la cabeza o el velo lo hubiesen inventado este año. Por mí a las musulmanas que las dejen ir con pañuelo por donde quieran, pobrecillas, hasta a bañarse en la piscina... que a mí me obligan a ponerme gorro de baño, aunque soy calvo, y bien que me revienta esa normativa.

Por la calle, me parecería inadmisible, y un abuso sólo propio de abusones, o mejor de fanáticos, que se les recriminase o no se les dejase circular con su pañuelo. En los edificios privados y públicos creo que la cosa cambia un tanto. Admito que tienen que seguir, como todo Cristo, la normativa interna de las instituciones relativas a vestimenta. Tanto si a esas normativas les da por hacer reglas distintas para musulmanes y para cristianos, como si no. Y si no les gusta, que se vayan a otra institución, que hay para elegir.

Ahora bien, resulta que cuando las instituciones de las que hablamos son instituciones públicas, me parece mal que hagan normativas cada cual a su aire y de su padre y de su madre. Aquí debe seguirse un criterio atento a la tolerancia con la diversidad que es admisible en espacios públicos. La tolerancia, creo, es requerible. Porque si a una junta de colegio le da por prohibir la manga corta, o la falda, pues prohibida queda, pero ¿por qué habrían de estar los ciudadanos, copropietarios de esa institución, sometidos al gusto arbitrario de unos gestores en concreto? Esos gestores habrían de atenerse, por cortesía cuando no por ley, a lo que es admisible según las leyes y costumbres del país. Y deberían hacer uso de cierta tolerancia para prácticas que aunque no sean generales sí sean comunes en grupos minoritarios, y sean admitidas sin problemas en la convivencia normal fuera de ese local donde ellos rigen y reinan. Que es de todos, como la calle.

No entra en las costumbres mayoritarias del país llevar pañuelo en la cabeza, OK. Pero ¿por qué habría que acogotar a quien quiera llevarlo? Porque tú haces una lectura que te parece ofensiva para el género femenino, etc etc... Pero oye, que a tí no te ponen el pañuelo. Déjale a quien lo lleva que haga su lectura del asunto, que seguro que no es como la tuya. Si no pañuelos, sí pañoletas, mantillas, sombreros, gorros y boinas se llevan o han llevado con normalidad sin que nadie (menos Esquilache) intentase venir a arrancárselos al personal. Estaba la ley no escrita de que los hombres se descubriesen bajo techado, pero nunca he sido yo partidario (más bien al revés) de convertirla en ley escrita, y de irle a tocar las narices a la gente diciéndoles que se tienen que quitar el sombrero por mis gustos particulares. Yo por cierto voy con gorra a donde me da la gana, a veces hasta a dar clase, y cuando alguien me ha dicho que me la quitase le he dicho educadamente que se metiese en sus asuntos. Evito llevarla en las iglesias, que no son públicas, y donde sé que molesta tradicionalmente, pero también evito las iglesias en lo posible. (Por cierto que no hace tanto que las mujeres tenían que ir con mantilla a la iglesia, y supongo que hace un poquito más también fuera de la iglesia. De tener que a no poder va un trecho).

Más inhabitual es taparse parte de la cara en público, aunque hay precedentes, claro, más desaconsejables, esos embozados y chulapones de tiempos de Esquilache. Entramos en terreno dudoso. Yo aquí soy partidario de respetarle a la gente el derecho a ir semitapada, si quiere, pero también el derecho de los demás a manifestarles su extrañeza o a pedirles que dejen ver la cara, sobre todo si esto tiene consecuencias administrativas. Y especialmente en los edificios públicos. Por la calle, que cada cual vaya como le dé la gana, opino yo, mientras cumpla la normativa municipal contra escándalos públicos. Que es bastante laxa, que yo sepa: aquí en Zaragoza al menos se puede ir en pelotas sin que nadie arreste a nadie; yo particularmente prefiero ver a un tipo con chilaba integral que en pelotas. Y la mayoría de las mujeres también ganan bastante tapándose un poco.

En cuanto a lo de ir con burka a los sitios, ahí sí que me parece bien que las normativas sean más estrictas. En sitios privados, por supuesto, "reservado el derecho de admisión y de vestimenta": ni gente con calcetines blancos ni con burka. En edificios públicos, sí me parece una prenda detestable e intolerable, y soy partidario de que quien la quiera llevar, que la lleve en su casa, y por la calle. Eso sí, con recomendaciones a los policías de que investiguen constantemente si quien va así tapada (con el burka o con una máscara del Joker, me da igual) es alguno de los criminales más Wanted de los carteles. Les enviaría a los asistentes sociales a asegurarse de que realmente quieren las pobres cabezas vestir así, y a educarlas si se dejan. Pero sí que les dejaría vestir así si realmente quieren.

Mal camino, el de suponer que las mujeres (hasta las musulmanas) han de ser orientadas y guiadas incluso contra su propia opinión. O el de suponer que no tienen, ni pueden expresar, su propia opinión. Si alguien ha de ser libre, deberá liberarse a sí mismo, ineludiblemente—se puede ayudar a crear el ambiente propicio para ello, pero las liberaciones demasiado entusiastas desde fuera, contra la propia opinión del liberado, suelen provocar la reacción de vivan las caenas.

En fin, así entiendo la combinación de tolerancia e imposición que inevitablemente todos trazamos en un punto u otro. Aborrezco las religiones cuando pasan a regular el espacio público. Y un poquito más al Islam, que es muy militante en estas cuestiones allá donde domina, e incluso donde no domina. Pero me parece mal suprimir la tolerancia y restringir derechos por algo que en última instancia es una opinión mía—y me parece alarmante ver con qué velocidad se lanza la gente a prohibir cosas cuando parece que es un grupo minoritario y extranjero el directamente afectado. Con muy buenos argumentos feministas, eso sí—pero la prisa que se ve por imponer, por prohibir, y por dictar ideas y comportamientos, combina mal con tantas proclamas de ilustración y tantas ganas de liberar las cabezas.

(PS: Un par de columnas periodísticas al respecto. La primera, bastante razonable e informada, de Guillermo Fatás en el Heraldo, conciliando el interés general y la lucha contra el machismo, en difícil equilibrio con el respeto a los derechos y gustos individuales. En cambio en ésta de Antonio Domínguez El Periódico de Aragón se introduce un simplismo y una falacia frecuente en estas discusiones: se equipara la supresión de símbolos religiosos en edificios públicos a la prohibición de que los individuos los lleven—como si una cosa fuese igual de razonable que otra, o como si la apariencia del individuo también fuese propiedad del Estado. Mal camino ése.)



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