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martes, 31 de diciembre de 2019

Gobierno pactado con delincuentes

domingo, 17 de noviembre de 2019

Autocensuras actuales

sábado, 15 de septiembre de 2018

Retropost (15 de septiembre de 2008): Epidemia tribal


nacionalismo no


De las páginas finales de
Adiós Cataluña, de Albert Boadella (premio Espasa Ensayo 2007). Libro con el que me he reído mucho, aunque esta página que pongo no es humorística. Narra el resultado de su indiferencia o burla a la religión nacionalista de los catalanes y de su ofensa a las esencias patrias:




"Josep Pla distribuía su estima por la gente que trataba en tres grupos: amigos, conocidos y saludados. Esta clasificación, que me parece muy eficaz, la mantengo de forma parecida, pero con ligeras variantes, debido a los avances electrónicos de la época. Están los que tienen mi teléfono privado, los que tienen sólo el móvil y los que conocen mi correo electrónico. Pues bien, inmediatamente después de la irrupción de Ciutadans, el descenso de comunicaciones en los tres apartados fue impresionante. De la noche a la mañana me había convertido en un apestado del que era prudente distanciarse y evitar los contactos. Lo asombroso es que, sin haber dado nadie la orden explícita, todos parecían obedecer a un poder oculto de dimensión planetaria que, mediante procedimientos paranormales, habría filtrado la siniestra consigna.


"Esta circunstancia provocó una importante reducción de nuestra agenda de direcciones y, al mismo tiempo, supuso el descubrimiento de agentes del enemigo en mi propio entorno personal, familiar y profesional. Primero era algún vecino que dejaba de saludar. Otro día era el amigo de tantas comidas en nuestra mesa que, sin previo aviso, se despachaba con un artículo en el que venía a justificar el asalto violento en mi presentación de Girona. Después ya eran los familiares de mi primera y difunta mujer, que azuzaban a mi hijo contra el traidor de su padre. La espiral no cejaba y se acercaba por vericuetos cada vez más retorcidos, porque hasta un cualificado trabajador de mi propia compañía escribía en un periódico un artículo con seudónimo en el que me ponía verde y exigía que saliera inmediatamente de Cataluña. En resumen, lo que iba aconteciendo en mi propio entorno me recordaba lo que algunos escritores alemanes cuentan de la lenta y sinuosa implantación del nazismo en su país.

"Cuando la tribu se entrega a esos arrebatos irracionales y las naturales discrepancias políticas acaban creando en el entorno personal un avispero de enemigos activos es difícil mantenerse invulnerable, porque contra esas acciones de la quinta columna no hay contraataque posible. Son de naturaleza especialmente temible, pues, además de dañar los afectos, pueden algunas veces incluso conseguir inducirte a la paranoia. Enzarzado en este ambiente corrompido, resulta muy fácil interpretar el largo silencio de un amigo como un acto de censura personal relacionado con el tema tabú. Para acabar, lo que es más grave, descubriendo que solo estaba de viaje. Y es que el contacto con esta modalidad de epidemia tribal, que se introduce en todos los recodos del pensamiento, comporta mucho riesgo de contagio. Es una auténtica guerra bacteriológica que va eliminando paulatinamente la totalidad de los anticuerpos, de forma que lo más prudente en estos casos es poner tierra por medio, tanta como para que la acción del virus no tenga alcance".




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viernes, 7 de septiembre de 2018

Retropost (7 de septiembre de 2008): La conjura de los mediocres



Voy leyendo las muy entretenidas memorias de Albert Boadella, Adiós Cataluña: Crónica de amor y guerra (Espasa, 2007), que en efecto alternan capítulos de "amor" y capítulos de "guerra". Una de las guerras narradas, guerra intestina y local, es la que le enfrentó a los otros componentes de Els Joglars cuando las divergencias les llevaron a dirimir a quién le correspondía el nombre de la compañía, si al director Boadella o a los actores de quienes ahora se quería desembarazar por considerar que eran plomo en las alas. Y allí diagnostica un fenómeno bastante frecuente en tiempos de reacción contra el conservadurismo, la mediocridad disfrazada de igualitarismo, y "la doblez que se esconde bajo esa generalización que el vulgo llama hoy progresismo". In extenso:


"¿Por qué he descrito con abundancia de detalles lo que podría considerarse un simple conflicto casero? Me ha parecido fundamental relatar este desencuentro, porque, al margen de la anécdota gremial y la frustración artística que supuso, las actitudes de los jóvenes participantes que intervinieron en aquel episodio constituyen un fiel reflejo de lo que posteriormente ha sido la implantación generalizada de la impostura progre. Gente poco preparada en general, que acostumbra a ver enemigos en todo lo que no está fuera de sus excelsas letanías de libertad, paz, solidaridad, y bla, bla, bla. Por ello fuerzan siempre la cohesión entre mediocres, con el fin de conseguir por la mayoría lo que no pueden realizar individualmente. Es verdad que entonces se adjudicaban el papel de víctimas, fingiendo despreciar al maligno poder, pero la edulcorada exhibición de filantropía que se ha instalado hoy en España, desde los gobiernos hasta las protectoras de animales, tiene precisamente su germen en actitudes como las que me tocó soportar. Empezaba a emerger una nueva casta cuya clave de actuación se apoya en la destrucción del mérito y, por consiguiente, en la alianza entre fervientes mediocres, lo cual lleva como objetivo una selección en la que los peores siempre tienen las mejores oportunidades de medrar.

    Paradójicamente, aquellas víctimas crónicas del maléfico sistema capitalista se han transformado ahora en un nuevo poder sectario que actúa impunemente bajo la franquicia de la verdad absoluta. En concreto, al huir de esta gente estaba rompiendo definitivamente con una generación de la que, con toda franqueza, me exasperaba sobre todo su doblez." (p. 94).

Dinámica de grupos ésta descrita por Boadella que sin duda puede observarse, con las variaciones de matiz que corresponda, en muchos otros lugares y contextos.

El contexto de Boadella en concreto era el momento en que los catalanistas se instalan en el poder e imponen la ideología oficial y las señas de identidad obligatorias; y así nació (contra la nació) la parodia antipujolista de Ubú president, derivada de Ubú rey que a su vez derivaba de Macbeth.

Las nuevas circunstancias me planteaban un dilema: o bien optaba por volver a emigrar a otro territorio o me decidía a presentar batalla en pro de la supervivencia. Mi irrefrenable belicosidad me llevó a decidirme por lo segundo, aunque consciente de que sólo podría proyectar el combate bajo una estrategia de guerrillas, pues ahora ya no eran los fingidos antifranquistas de antes, sino que el nuevo panorama autonómico de España los había convertido en el prepotente ejército del poder. Tampoco podía confiar en los colegas del gremio, porque andaban todos a la caza de alguna prebenda que les permitiera vivir del erario público. La milicia de volatineros se hallaba dedicada por entero a colaborar entusiásticamente en la implantación de la nueva patología endogámica, y nadie quería pasar por desafecto a la causa. (p. 106).

Vigilancia al disidente, localismo, clientelismos y prebendas, feudalismo, grupos de protección mutua, balcanización que permite las normativas locales... Vamos, que el nacionalismo no es sino un ingrediente apestoso más en este nauseabundante caldo de la dieta mediterránea.



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viernes, 12 de septiembre de 2014

Els Joglars - Ubú President

Esta obra es de hace treinta años, pero Boadella tenía una presciencia certera—además de muy mala baba y un ingenio satírico imparable. Bromas aparte, el interés metateatral del asunto tampoco decae; la obra merecería una reposición en Barcelona, pero ya puede esperar. Esta función se grabó en el Teatro Principal de Zaragoza en 1997:






Otra función:





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