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domingo, 10 de diciembre de 2017

Don Ángel y el pueblo redimido


Hace poco se ha publicado, en Doce Robles, el libro de Víctor Juan Crónicas de la vieja pizarra, sobre viejos maestros aragoneses. Entre ellos hay un capítulo sobre mi abuelo, Ángel García Benedito. 

 Aquí en la web de Víctor Juan se habla del libro y hay entrevistas sobre él. Y aquí en mi blog también anuncié la publicación de Crónicas de la vieja pizarra.

Es muy de agradecer la atención que han prestado a la figura de mi abuelo, y a su historia memorable y tremenda, tanto Víctor Juan como Enrique Satué en algunos de sus libros sobre el alto Aragón.  Había un relato de Enrique Satué, junto con otros sobre pueblos y sus maestros, en Pirineo de Boj. Y aquí hay una artículo de la revista Serrablo donde recuerda Enrique Satué la figura de mi abuelo y su labor en Escuer:


Satué Oliván, Enrique. "Don Ángel y el pueblo redimido (I)." Serrablo 173 (Nov. 2015): 14-17.*
         2017

Aquí hay algunos enlaces más referidos a mi abuelo, a su labor ejemplar como maestro, y a su asesinato durante la guerra civil:


García Landa, José Ángel. "Muertes paralelas / No se fusila en domingo." In García Landa, Vanity Fea 28 May 2006. (Sánchez Dragó; Pablo Uriel).
         2006-05-31
_____. "Espectros de España por aquí." In García Landa, Vanity Fea 18 July 2008.
         2008
_____. "Historia de algunos asesinos, gente de orden." In García Landa, Vanity Fea  3 Feb. 2010.*
         2010
_____. "El Informe del Párroco y el Pliego de Cargos." In García Landa, Vanity Fea 2 July 2010.*
         2010
_____. "Maestros del Pirineo." In García Landa, Vanity Fea 6 June 2012.*
         2015
_____. "Historia del abuelo." In García Landa, Vanity Fea 11 April 2013.*
         2013
_____. "Ángel García, maestro de Escuer." In García Landa, Vanity Fea 16 March 2014.*
         2014
_____. "Un relato que habla del abuelo." In García Landa, Vanity Fea 21 March 2015.*
         2015
_____. "Instancia del abuelo, 1893." In García Landa, Vanity Fea 17 July 2015.*
         2015
_____. "Más para la historia del abuelo." In García Landa, Vanity Fea 10 Oct. 2016.*
         2016
_____. "La redención de un pueblo por el esfuerzo de un maestro nacional." In García Landa, Vanity Fea 13 Oct. 2017.*
         2017
Gómez, Esteban C. El eco de las descargas: Adiós a la esperanza republicana. Barcelona: Escego, 2002.*
Juan, Víctor. "Ángel García Benedito." (De escuelas y maestros). Heraldo de Aragón 26 Oct. 2016.*
_____. "Ángel García Benedito." In Víctor Juan, De escuelas y maestros 26 Oct. 2016.*
         2016
_____. "De escuelas y maestros: Ángel García Benedito." From  Heraldo de Aragón 26 Oct. 2016. In García Landa, Vanity Fea 27 Oct. 2016.*
         2016
Mateos y Sánchez, José. "La redención de un pueblo por el esfuerzo de un Maestro Nacional." El Magisterio Español 58 no. 7,084 (Madrid, 22 Nov. 1924): 399-400.*


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viernes, 13 de octubre de 2017

La redención de un pueblo por el esfuerzo de un maestro nacional



En el bolso de la abuela Eusebia, guardado en un rincón del armario de casa de mi madre, se guardaban apretados los viejos papeles de ella y de su marido, Ángel García Benedito. Incluyendo un desconocido retrato del abuelo cuando era joven, de allá por el año 1897 debía de ser la foto...   Transcribo un artículo de El Magisterio Español que había guardado mi abuela, o mi abuelo, o mi abuela y mi abuelo, y luego mi tía, mi padre, mi madre, y ahora yo.

Mateos y Sánchez, José. (Profesor de la Escuela Normal de Huesca). "La redención de un pueblo por el esfuerzo de un maestro nacional." El Magisterio Español 7,084 (Madrid, 22 Nov. 1924): 399-400.

Páginas sociales

LA REDENCIÓN DE UN PUEBLO POR EL ESFUERZO DE UN MAESTRO NACIONAL

Conozco, desde hace muchos años, a un Maestro culto y modesto, que, en el corto espacio de tiempo que lleva regentando una Escuela rural, ha logrado la completa transformación moral y material de un pueblecito del Alto Aragón, llevando a feliz término una obra de incalculable valor social, pedagógico y patriótico.

Este Maestro joven y animoso, aunque lleva más de veinte años de buenos servicios a la patria, es D. Angel García Benedicto. Maestro nacional del pueblo de Escuer, en el partido de Jaca, habiendo antes desempeñado el mismo cargo, por oposición, en una villa importante de la provincia de Logroño, donde prestó largos y meritísimos servicios.

Es el señor García Benedicto un hombre que ha nacido para la acción, para el trabajo, fecundo y bienhechor. Posesionado de la Escuela nacional de Escuer en 1918, logra, en poco tiempo, aumentar la matrícula escolar, antes muy descuidada; favorece y estimula la asistencia de los niños a las clases, y logra vencer el egoísmo de los padres, que, en esta ocasión, coadyuvan a la obra educadora del Maestro.

Llegada la época de la clase nocturna, un crecido número de jóvenes del pueblo acude a matricularse, y grande fué su sorpresa al ver que las niñas y adolescentes, que pasaban de la edad escolar, se matriculaban también y realizaban, en unión de los jóvenes, una labor cultural muy aprovechable, repetida en todos los cursos sucesivos.

Años después se declara una epidemia de carácter grave: las fiebres tíficas invaden el pueblo; el número de enfermos aumenta sin cesar; no tienen médico, ni practicante, ni medicinas; nadie sabe qué hacer; hasta el virtuoso párroco cae gravemente enfermo; entonces surge el espíritu cristieno en la figura simpática del Maestro que cura, visita, estimula, alienta, conforta y libra de una muerte segura a buen número de enfermos.

Más adelante, deseando redimir al pueblo de la miseria fisiológica, funda un economato para las compras en común, y establece a continuacion, con la ayuda entusiasta de todos los vecinos, un Sindicato agrícola que proporciona a los labradores semillas, abonos e instrumentos de cultivo.

No termina aquí su acertada y feliz actuación. Por un movimiento de tierras operado en el pueblo, debido principalmente a la completa despoblación forestal y a las frecuentes avenidas de un torrente que arrastra, año tras año, las tierras más fértiles de la vega, el pueblecito de Escuer se agrieta, se desplaza; todos sus edificios—iglesia y Escuela entre ellos—amenazan hundirse, y el buen Maestro, con la cooperación del culto y bondadoso párroco D. Maximino Galindo, más otros decididos y animosos vecinos, acuerdan "trasladar el pueblo a otro sitio mejor, cerca de la carretera de Panticosa, y en un valle, cultivado en pequeña extensión, pero que será grande si el Estado inicia la implantación del servicio hidrológico forestal y ordena la corrección del torrente que inunda la vega".

Y el milagro empieza a operarse; el pueblo sin riquezas, sin auxilio de nadie, por su propio esfuerzo, organiza el tralado. Dos, cuatro, quince, ¡veinte!, casas se destruyen en la montaña para levantarse en la llanura, y ya están las dos terceras partes de los vecinos instalados en el nuevo lugar.

Pero ¿qué hace el maestro? Lleno de entusiasmo, y poseído de su misión, es el organizador de todas las obras. El encarga materiales de construcción y los distribuye; solicita muestras y recibe géneros, que va suministrando según las necesidades de cada uno, y con su actividad, competencia y celo, va realizando la maravilla de fundar un pueblo nuevo a seis kilómetros de donde el antiguo estaba emplazado.

Contar los desvelos, los afanes, las dificultades que el señor García benedito y sus colaboradores han tenido y tienen en esta empresa es algo difícil; pero él guía, aconseja, instruye, anima, y su obra está próxima a verse coronada por el éxito más completo y definitivo.

Recientemente ha visitado este pueblo el culto Inspector jee de la provincia D. Luis de Francisco, y ha podido apreciar la labor sin precedentes que, en el campo social y pedagógico, realiza el profesor D. Angel García; hasta mí han llegado rumores de un informe favorabilísimo, como era de esperar; pero yo que conozco a este Maestro inteligente, honrado y patriota, deseo exponer, para que el Poder público la conozca, la gestión brillantísima de este funcionario ejemplar, y formulo al representante de ese Poder, en la provincia de Huesca, el dignísimo señor gobernador civil, D. Emilio Amor, entusiasta propulsor de todas las nobles actuaciones, el ruego de que sea enaltecido con una recompensa extraordinaria quien, como el señor García Benedicto, ha servido a la patria, excediéndose en el cumplimiento del deber, realizando calladamente una obra gigantesca de esfuerzo, de sacrificio y de honrada labor ciudadana.


JOSE MATEOS Y SANCHEZ
Profesor de la Escuela Normal de Huesca




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miércoles, 6 de junio de 2012

Maestros del Pirineo

Mis noticias de las Escuelas de Biescas no son anteriores a 1892. En esa fecha llegaron a Biescas un maestro y una maestra muy jóvenes llamados Amadeo García y Maximina Jordán...

Me han regalado (¡gracias!) por mi cincuenta y tantos cumpleaños, el "libro-museo" "As Crabetas"- sobre la infancia tradicional del Pirineo, de Enrique Satué y Roberto L'Hotellerie, un volumen que da gusto verlo, de los que pesan, y donde se habla de cuestiones de noviazgos y familias, nacimientos, bautizos, madres, vestido, pedagogía popular, enfermedades y curas, la escuela, fiestas, juegos y rituales, el inicio laboral... en fin, el paso por la infancia hace cincuenta, cien o ciento cincuenta años, incluidas las forganchas, losetas, chiflos, juegos en pandilla y demás.

En el capítulo de escuelas y maestros he encontrado esta foto (aquí copia a dibujo):




Estos niños serían los abuelicos que yo veía en el pueblo de crío. El maestro también sale en otra ilustración, ésta de 1906, donde se le nombra: era Amadeo García, tío abuelo mío. La escuela femenina la llevaba su esposa doña Maximina. (La separación por sexos aún duraba en parte cuando yo empecé a ir a la escuela). Aún me acuerdo el respeto con que hablaba mi abuela, Eusebia Pomar, de Don Amadeo y Doña Maximina, los maestros de Biescas cuando ella llegó al pueblo de niña, y que la animarían a hacerse maestra ella también. Es una historia que cuenta mi padre en La Maestra.

Mi abuela se casaría con el hermano de Amadeo, Ángel García Benedito, que fue padre de mi padre, y maestro de Escuer. De él también se habla en este libro, y no mal por cierto—incluyendo su triste fin en la guerra a manos de algunos canallas de esos que salen de debajo de las piedras cuando hay guerra. No fue el único maestro asesinado en los alrededores:

"Fruto de aquel triste estado de cosas, sólo en los alrededores de Jaca y Sabiñánigo, fueron fusilados entre julio y agosto del 36 el maestro de Orna, Anselmo Jordán Otín; el de Javierrelatre, Antonio Santolaria Viñuales, el de Escuer, Ángel García Benedicto; los de Jaca, Alfonso Iguácel Berges, Luis Boved Ayora y Félix Godé Capistrós; así como la de Sabiñánigo, natural de aquella ciudad, doña Pilar Beltrán Pueyo, y el de Bailo aunque ejerciendo en Asturias, y estando de vacaciones con su esposa e hija, Mariano Acín Gracia. Todos ellos, personas inquietas, profesionales y con una profunda mirada social." (286).

Recuerdos horribles dejó la guerra. Pero también buen recuerdo dejó mi abuelo en muchas personas.

"Y, para finalizar, en una estela que podría ser inagotable, don Ángel García Benedicto, maestro de Escuer, desarrolló un hermoso currículo que, de haberlo hecho en el otro bando, le hubieran proporcionado los más altos laureles: organizó, junto al sacerdote, la bajada del pueblo desde los míseros bancales al fondo del valle y la orilla de la carretera, hacía préstamo sin usura, se le concedió una biblioteca del Patronato de Misiones Pedagógicas, organizó una cantina y ropero para la infancia necesitada, daba clases de adultos por la noche, creó una escuela moderna en el nuevo asentamiento del pueblo, y ornamentó sus calles con infinidad de nogales y acacias a través de la fiesta del árbol. Un hermoso legado guardado todavía en la cabeza y en el corazón por el alumnado que todavía pervive."

"Miguela Sampietro Escartín nació en 1929 en Escuer y pronto quedó huérfana. Para ella, don Ángel fue su auténtico padre. En el año 2002 me entregó este bello poema manuscrito dedicado a su maestro. Como homenaje a él lo transcribo."

A Don Ángel García, nuestro querido maestro

Al entrar muchos preguntan
¿quién ha organizado el pueblo?
y todos les contestamos
nuestro maestro tan bueno.

Escuer pueblo nuevo
con mucha alegría
nos ayudó a construirlo
Don Ángel García.

Bien puesto llevaba el nombre
muy bien le correspondía
que fue un Ángel para Escuer
y para el que lo conocía.

Él nos mandó hacer la escuela
y a cuidarla con esmero
y nos enseñó a plantar
los árboles que hay en el pueblo.

A las tardes nos mandaba
a regar con ilusión
y al volver siempre nos daba
una gratificación

unas veces caramelos
otras naranjas o manzanas
y todos muy obedientes
íbamos de buena gana.

Muchas veces comentaban
y llevaban la razón
que era uno de los mejores
de la región de Aragón.

A los más necesitados
también nos dio algún dinero
y nos daba de comer
en los tres meses de invierno.

Primero a los de Escuer Alto
después, de abajo también
y qué feliz se sentía.

Yo nunca quiero olvidar
aquel cocido tan bueno
lo preparaba muy bien
Francisca del Herrero.

Nos daban un panecillo
que nos hacía ilusión
nos lo comíamos todo
aunque era buena ración.

Al terminar el invierno
nos preparaba un banquete
que a todos nos parecía
que estaba de rechupete.

Solamente uno entre todos
el que comía poquico
que si lo quieren saber
es Gregorio de Perico.

Muchas veces a mi madre
él le habló de esta manera:
Como eres viuda y ocho hijos
uno gratis la carrera.

Yo unos días a la escuela,
otros cabrero o vaquera
de esa manera imposible
que yo sacar la carrera.

No conocí a mis abuelos
y casi nada a mi padre
por eso sí mucho aprendí
del maestro y de mi madre.

Aunque se fue para siempre
en Escuer siempre estará.
El nos plantó los árboles
y mucho han crecido ya.

Sabemos que es un buen ángel
y que estará ya en el cielo
y nos sigue vigilando
para que seamos buenos.

Gracias, Miguela, y gracias Enrique. Mi padre, Ángel García Pomar, también estaba conmovido por el aprecio y el recuerdo que de mi abuelo tenía Miguela después de tantos años. Él, por su parte, llegaría a ser otro maestro muy querido y apreciado por varias generaciones de vecinos de Biescas. Era de esas personas incansables en intentar mejorar el pueblo y ayudar a la gente, y enseñarles a ayudarse unos a otros. Dar ejemplo, y no sólo dar clase de matemáticas o de física, era su manera de entender el papel del maestro—y está claro que en eso siguió el ejemplo de su padre, a pesar de perderlo tan pronto.

 

 




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