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miércoles, 2 de octubre de 2019
viernes, 9 de agosto de 2019
sábado, 19 de enero de 2019
Retropost (19 de enero de 2009): Impunidad de los expertos
Un tirón de orejas le han dado a la ANECA por arbitrariedades en el proceso de acreditación a profesores. Nos pasa esta información FETE-UGT:
"El Consejo de Universidades enmienda propuestas sobre evaluaciones de
acreditación que había presentado la ANECA y
ordena que
las actuaciones de las comisiones de acreditación se
retrotraigan a la fase de emisión de informe por los
expertos
designados al efecto, en contestaciones a reclamaciones presentadas. El
pasado mes de noviembre, y a la vista del cúmulo de quejas
recibidas sobre los informes de expertos que se iban conociendo en los
que no constaba motivación como tal sino que eran meras
apreciaciones subjetivas o algunas veces eran hirientes, la FETE-UGT
levantó su voz denunciando las actuaciones de la ANECA y
exigiendo 'cambios inmediatos que subsanen el procedimiento que ampara
la impunidad de los expertos y que vulnera los principios de
mérito e igualdad'.
Ahora hemos tenido conocimiento de que el Consejo de Universidades, a través de su Comisión de Reclamaciones, ha resuelto estimar diversas reclamaciones presentadas ya que 'encuentra en ellos [en los expedientes] numerosas deficiencias formales que dificultan una garantía suficiente de los principios rectores del acceso a la función pública y del derecho de tutela judicial efectiva'" (El Boletín de Universidad nº 56)
Ahora hemos tenido conocimiento de que el Consejo de Universidades, a través de su Comisión de Reclamaciones, ha resuelto estimar diversas reclamaciones presentadas ya que 'encuentra en ellos [en los expedientes] numerosas deficiencias formales que dificultan una garantía suficiente de los principios rectores del acceso a la función pública y del derecho de tutela judicial efectiva'" (El Boletín de Universidad nº 56)
—y pasa FETE-UGT a detallar más medidas de control que estima necesarias.
Hay que resaltar que esto sucede en el marco de un proceso que ya está muy reglado, con baremos públicos que regulan la puntuación de los méritos, en un proceso donde la arbitrariedad de las comisiones ha de tener un margen muy escaso. (Otra cosa será, quizá, en el concurso de acceso en la propia universidad... Supongo que en muchos se seguirán cociendo habas con mayor alegría.)
Cuando no había acreditaciones ni habilitaciones, sino sólo concursos de acceso, me presenté a una oposición de cátedra—una de las últimas, hace cinco años— y fui una víctima (bueno, lo fuimos todos los candidatos) de esa impunidad de los expertos. A pesar de mi buena carrera hasta la fecha, con premios, abundantes publicaciones, méritos reconocidos oficialmente (tramos de investigación, etc.), no tenía yo un requisito requerido: la bendición del tribunal.
Así que tras una oposición que fue un espectáculo, la comisión evaluadora me cascó un "1,8" sobre 10, así con un par de. Y se cargaron también a todos los demás candidatos, de la casa y de fuera de ella, en el primer ejercicio. Esto en un departamento con casi cincuenta funcionarios y una sola cátedra por entonces—la presidenta del tribunal, Dra. Onega. Toda una desautorización de tamaño colosal—desautorización de un departamento de inútiles que tras quince años sin oposiciones a cátedras en su casa no logran sacar una cuando se convoca. O bien desautorización del propio tribunal, que es la tesis por la que me incliné (yo solo: ni el Rectorado, ni el Departamento).
Envié un voluminoso recurso al Rector detallando numerosas irregularidades, como esta denuncia relativa a la arbitrariedad de los "expertos", que es el tema que hoy me ocupa:
CINCO. Deseo
recalcar que
conozco el concepto de la llamada “discrecionalidad
técnica” de las Comisiones, y que la
argumentación
de mis recursos anteriores va dirigida al uso inadecuado de tal
discrecionalidad. No puede entenderse la discrecionalidad
técnica en el sentido de libertad para contravenir
principios
básicos del campo de conocimiento para el cual se nombra a
los
expertos; por ejemplo, determinando que
“Estilística” o “Lengua y
Literatura” no
son materias pertenecientes a la Lingüística, a
contrario
de las argumentaciones de la comisión, y como se puede
comprobar
consultando cualquier manual o los campos
de conocimiento de la UNESCO.
Rogamos pues se determine si la
discrecionalidad técnica
significa que la comisión puede reorganizar las bases del
saber
humano, o si por el contrario sus miembros deben atenerse precisamente
a los criterios técnicos para cuya aplicación se
les ha
nombrado.
(Otra que tal: )
SEIS. En mis recursos anteriores expresaba sorpresa por el hecho de que la Comisión use los votos como si fueran puntos, valorando primero por común acuerdo a los candidatos y procediendo luego a darles un número de votos según la puntuación obtenida. Reitero mi petición de que se determine si este modo de proceder es conforme a derecho. Pues, tras el común acuerdo de la Comisión, ¿en qué criterio racional habría de fundarse la asignación de voto a cada uno de sus miembros? ¿En preferencias personales? ¿O bien se realizaría un sorteo arbitrario? Y ruego además se determine si es racional y justo, habiendo acordado la Comisión una puntuación de suspenso para todos y cada uno de los candidatos, que a continuación alguno de los miembros de la Comisión haga figurar un voto positivo a tal o cual candidato, en flagrante contradicción con la puntuación asignada. ¿Puede votarse a favor de un candidato al cual se ha asignado, por común acuerdo con los otros tres miembros de la comisión, una puntuación de 1’8 sobre 10? ¿No se supone que expresan la puntuación, y la votación, la valoración que merece el candidato a cada uno de los miembros de la comisión?
(Otra que tal: )
SEIS. En mis recursos anteriores expresaba sorpresa por el hecho de que la Comisión use los votos como si fueran puntos, valorando primero por común acuerdo a los candidatos y procediendo luego a darles un número de votos según la puntuación obtenida. Reitero mi petición de que se determine si este modo de proceder es conforme a derecho. Pues, tras el común acuerdo de la Comisión, ¿en qué criterio racional habría de fundarse la asignación de voto a cada uno de sus miembros? ¿En preferencias personales? ¿O bien se realizaría un sorteo arbitrario? Y ruego además se determine si es racional y justo, habiendo acordado la Comisión una puntuación de suspenso para todos y cada uno de los candidatos, que a continuación alguno de los miembros de la Comisión haga figurar un voto positivo a tal o cual candidato, en flagrante contradicción con la puntuación asignada. ¿Puede votarse a favor de un candidato al cual se ha asignado, por común acuerdo con los otros tres miembros de la comisión, una puntuación de 1’8 sobre 10? ¿No se supone que expresan la puntuación, y la votación, la valoración que merece el candidato a cada uno de los miembros de la comisión?
Y es que la Dra. Onega, naturalmente "votó a favor" mío y de todos sus demás colegas de la casa.
En fin, y decenas de folios más con cuestiones de este calibre, tanto conceptuales como defectos de forma. El Rector (Pétriz) no respondió nunca a mis recursos por escrito: sí me recibió, e intentó desanimarme diciendo que la única manera en que podría contestar era abriéndome a mí un expediente investigador. Y lo abrió en efecto, a instancia mía, visto que investigarme a mí era la única manera de investigar nada, para el Rector.
Pero la investigadora nombrada, una colega de la Facultad, se quitó el muerto de encima por la vía rápida: si existió su informe, jamás lo ví, ni consta en el expediente del caso. En cualquier caso, le hizo saber al Rector (supongo que de palabra) que todo eran problemas "de desavenencias personales" entre yo mismo y la presidenta del tribunal. Cuestiones de rencillas personales, oigan. Aunque de responder a mis denuncias de irregularidades de modo razonado, ni una letra, por supuesto. Como para ponerle un pleito a la investigadora. Pero carpetazo al asunto, y a correr. Ahora la investigadora es vicerrectora; y Pétriz director de universidades—gente que hace universidad, y sabe de qué va el percal, vamos. Cuando se denuncian mangoneos, no suele faltar quien haga lo posible por taparlos, o por ponerse de perfil, y dejar que vaya a misa lo que dice el catedrático. Que así seguro que acierta, y así es como se potencia el funcionamiento habitual y estable de las instituciones.
En cuanto a mí, llevé el asunto a contencioso administrativo, ante el silencio del Rectorado—silencio seguido por su solicitud expresa al tribunal de que no se oyera el asunto ni se admitiera a trámite. Pero bueno, se admitió... se desestimó también—con flojas razones, créanme. En los tribunales sigue la cosa.
Y mientras, los expertos, de comisión en comisión.
—oOo—
jueves, 23 de noviembre de 2017
Retropost #1876 (23 de noviembre de 2007): Adiós al viejo doctorado
Adiós al viejo Doctorado
Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa
Comunica a nuestro Departamento la Comisión de Doctorado de la Universidad de Zaragoza que por falta de alumnos se va a extinguir el programa de doctorado "viejo" que nos quedaba, "Análisis del discurso, traducción y lenguajes especializados." Mejor: porque tres programas de doctorado que venía habiendo en un departamento parece... demasiado. Mejor que haya uno, pero en condiciones. Ahora nos quedará el programa de doctorado del nuevo postgrado en Estudios Ingleses, que ya sigue el nuevo formato en el que según parece no va a haber cursos de doctorado, sino que se enviará a los estudiantes a hacer el máster. Lo cual pilla de través a algunos que ya han hecho segundo ciclo (Licenciatura) y que lo tienen que volver a hacer (Máster) para poder doctorarse, pero en fin...
Otra cosa es el estado en el que se encuentra este nuevo programa—de franca ilegalidad. Hay una conjura o corrillo de profesores que con el amparo de la Dirección han decidido hacerse con el programa para sí, y excluir sin más (sin criterio ni justificación) a la otra mitad del profesorado del programa y de la dirección de tesis. En principio, lo hicieron introduciendo unos criterios arbitrarios, y cuando el Rectorado los anuló, volvieron a poner a la misma lista restringida de profesores, excluyendo a los demás esta vez sin aducir ningún criterio. Eso sí, muy democráticamente: lo han hecho por votación.
O sea, que ahora los derechos que tenemos por norma superior se pueden eliminar en una reunión, por votación de los asistentes. Y si el rector les dice que no se puede hacer eso, pues —finta lateral, y lo seguimos haciendo. Repetición de la maniobra. El departamento decidirá, por votación, quién puede y quién no puede dirigir tesis doctorales (o cualquier otra cosa, probablemente). ¿Que hay normativa superior que dice otra cosa? Pues aquí votaremos si se aplica, o si no. Esto es autonomía, y lo demás son cuentos.
Se aprecia aquí, más que un programa concreto de actuación, toda una teoría política. Pero ahí los tenemos, tan frescos. A misa va lo que decide la Dirección (si "decidir" es el término adecuado). La decisión viene de poderes más fácticos, los grupos de investigación, que para más inri no incluyen en la lista de doctores capacitados para dirigir tesis ni siquiera al director del departamento que tan abyectamente les apoya. Hala. Y a la vez se dedican a investigar "la ética de la ficción", sin empacho. O era la ficción de la ética.
No va a pararse la cosa ahí, claro. De momento, esto va a ir a juicio. Aunque se ven tales cosas en los juicios... que igual queda así, en efecto.
Y cuidado, señores alumnos, cómo se matriculan en un programa (programa "de calidad") que incumple así las normas básicas de la propia universidad. Entran en territorio comanche: van avisados.
Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa
Comunica a nuestro Departamento la Comisión de Doctorado de la Universidad de Zaragoza que por falta de alumnos se va a extinguir el programa de doctorado "viejo" que nos quedaba, "Análisis del discurso, traducción y lenguajes especializados." Mejor: porque tres programas de doctorado que venía habiendo en un departamento parece... demasiado. Mejor que haya uno, pero en condiciones. Ahora nos quedará el programa de doctorado del nuevo postgrado en Estudios Ingleses, que ya sigue el nuevo formato en el que según parece no va a haber cursos de doctorado, sino que se enviará a los estudiantes a hacer el máster. Lo cual pilla de través a algunos que ya han hecho segundo ciclo (Licenciatura) y que lo tienen que volver a hacer (Máster) para poder doctorarse, pero en fin...
Otra cosa es el estado en el que se encuentra este nuevo programa—de franca ilegalidad. Hay una conjura o corrillo de profesores que con el amparo de la Dirección han decidido hacerse con el programa para sí, y excluir sin más (sin criterio ni justificación) a la otra mitad del profesorado del programa y de la dirección de tesis. En principio, lo hicieron introduciendo unos criterios arbitrarios, y cuando el Rectorado los anuló, volvieron a poner a la misma lista restringida de profesores, excluyendo a los demás esta vez sin aducir ningún criterio. Eso sí, muy democráticamente: lo han hecho por votación.
O sea, que ahora los derechos que tenemos por norma superior se pueden eliminar en una reunión, por votación de los asistentes. Y si el rector les dice que no se puede hacer eso, pues —finta lateral, y lo seguimos haciendo. Repetición de la maniobra. El departamento decidirá, por votación, quién puede y quién no puede dirigir tesis doctorales (o cualquier otra cosa, probablemente). ¿Que hay normativa superior que dice otra cosa? Pues aquí votaremos si se aplica, o si no. Esto es autonomía, y lo demás son cuentos.
Se aprecia aquí, más que un programa concreto de actuación, toda una teoría política. Pero ahí los tenemos, tan frescos. A misa va lo que decide la Dirección (si "decidir" es el término adecuado). La decisión viene de poderes más fácticos, los grupos de investigación, que para más inri no incluyen en la lista de doctores capacitados para dirigir tesis ni siquiera al director del departamento que tan abyectamente les apoya. Hala. Y a la vez se dedican a investigar "la ética de la ficción", sin empacho. O era la ficción de la ética.
No va a pararse la cosa ahí, claro. De momento, esto va a ir a juicio. Aunque se ven tales cosas en los juicios... que igual queda así, en efecto.
Y cuidado, señores alumnos, cómo se matriculan en un programa (programa "de calidad") que incumple así las normas básicas de la propia universidad. Entran en territorio comanche: van avisados.
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miércoles, 25 de octubre de 2017
Retropost #1831 (25 de octubre de 2007): En la oposición
En la oposición
Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa
Hay quien dice que lee mi blog por enterarse de lo que se cuece en mi departamento. En ese caso, le aconsejaría que fuese a fuente mejor informada: el Diario Diario del Director, quizá, o el Correo de los Catedráticos. O algún Boletín de la Becaria, o Pasquín de Paseos por el Pasillo que se publique de boca de druida a oído de druida. Lo que es yo, con poca gente hablo en el pasillo, y me entero de las cosas normalmente por el correo institucional. Información privilegiada, cero: gajes de estar en la oposición... aunque creo que no soy el único desinformado, y que el personal anda en general silencioso y cada cual resignado a su nivel de información.
Pues hoy nos habían anunciado por e-mail que había un concurso de acceso para una plaza en nuestro centro y departamento: un anuncio así neutro, que no te dice "de quién es la oposición"—supongo que se seguirá utilizando la vieja terminología que pervive mientras van pasando los efímeros Reales Decretos que regulan el acceso a los cuerpos de funcionarios universitarios. Así que me he acercado a ver "de quién era la oposición", y era de una colega recientemente habilitada, la Dra. Silvia Martínez Falquina—que lo ha hecho a plena satisfacción del tribunal, y es por tanto felicitada también desde aquí en el momento de un right of passage tan importante en la carrera académica.
Es muy de agradecer que nuestro departamento nos comunique dónde y a qué hora tienen lugar estas pruebas (aunque no nos digan quién es "el interesado" ni la lista completa de concursantes). La Universidad envía anuncios a todo el profesorado, sí, bastante crípticos (tipo así: "Decimoctava resolución en la que se publica la relación de aspirantes a las dotaciones por orden de prelación del concurso público para la contratación de profesores asociados. Curso 2007/2008. Plazas nº150, 210, 211, 212, 220, 221, 235, 236, 259 y 277"—y si te dedicas a abrir todos los pdfs que te llegan así varias veces por día, pues no harías otra cosa. El exceso de información no es informativo, y es por tanto imprescindible que para mejor información estas cosas se comuniquen de modo más claro al departamento o centro en cuestión al que se refiere la plaza — aprovecho para recordar que nuestro departamento está desperdigado por dieciocho centros distintos. Bien, pues el departamento no tiene ninguna obligación de informar de esta manera—y esa falta de obligación la venía ejerciendo hasta ahora de manera ostentórea, a veces recordando a los que solicitábamos este tipo de información que no era obligación suya hacerlo, que en todo caso si se llegaba a hacer sería por cortesía.... No se hacía, como digo, y en la oposición de cátedras a la que me presenté, el director se sulfuró porque yo, uno de los opositores, envié un correo a los profesores del departamento indicando dónde tenía lugar la prueba de cátedra—la primera que había en quince años, cosa irrelevante, vamos. A juicio del director, por entonces el Dr. Collado, con pinchar el anuncio en la puerta de la sala en la que se hacía la prueba, era más que suficiente—y vamos, supongo que esperaría que todo el profesorado se pasease cada día por todas las salas de todos los centros a ver si había pinchado algún anuncio de alguna prueba "pública". (Luego hubo mangoneo en la oposición, cómo no).
Bien, pues hoy puedo decir que sí se nos ha avisado—primera o segunda vez, si no me fallan los cálculos. Me he pasado por la prueba, y he apreciado rápidamente que la Dra. Martínez Falquina era la única concursante. Y que en el tribunal estaban cinco miembros del equipo de investigación al que pertenece, o sea que era de prever que todo fuese sin novedad en el frente. Dicho sea no como crítica a la Dra. Martínez Falquina, en absoluto (pues no es ella quien designa los tribunales) sino como descripción objetiva de las circunstancias—un equipo que coloca a uno de sus miembros, o una profesora que lleva a buen puerto una carrera tras de muchos esfuerzos y trabajo, elíjase la descripción que se prefiera, pues las dos son seguramente ciertas. Mucho se ha ensalzado la labor de equipo por parte del tribunal—y bueno es que se trabaje en equipo, aunque no tan bueno cuando es para el apoyo mutuo de los miembros del equipo en contra de los derechos de otras personas, como hace con frecuencia el equipo dirigido por la Dra. Onega—y no es el único en hacerlo, tampoco digo eso.
Bueno, un momento un tanto chusquillo ha habido cuando describía la candidata su proyecto de investigación al tribunal "en tercera persona", como si estuviese hablando de una colaboración con investigadores de Sinsinnati, siendo que la directora del proyecto del que hablaba, y cuatro miembros del equipo, estaban en la mesa del tribunal... pero el opositor tiene que pasar por estos trances de circunstancias un tanto artificiosas, cuando no hay oposición real (me refiero a otros concursantes) y en un concurso que por tanto tiene un cierto aire de celebrarse por cubrir el expediente.
El problema con estos trabajos en equipo sintonizado es que te puede quedar la duda de si te colocas o te colocan. O sea, de si tus méritos son tuyos, o si te están comprando futuros apoyos, o pagándote los pasados. Este comentario lo he oído directamente de boca de personas que aun reconociendo actuaciones erróneas o injustas de alguien, me decían: "Pero yo no me puedo oponer. Es que le debo la plaza..." Vaya, baja autoestima, y poco sentido crítico. Y mucha fidelidad al equipo, eso sí—y al líder sobre todo.
Por si llegase esto a oídos de la Dra. Martínez Falquina y se enfadase conmigo por aparecer en la gacetilla— (pues conflictos con ella no tengo ninguno, sino que más bien le deseo mucha suerte—aparte de las actuaciones en bloque de su equipo)... —Una cosa diré sobre la oposición de hoy, dicho sea "desde la oposición" (O sea, que considero mi versión aún más independiente que la del tribunal en este caso, por menos interesada): su actuación ha estado realmente bien; la exposición que ha hecho ha sido excelente en soltura y organización, ha exhibido un currículum más que suficiente para obtener la plaza, ha tenido experiencia docente tanto en EE.UU. como en Inglaterra, cosa que otros no tenemos, ha expuesto de modo convincente su actividad como profesora, y se ha expresado en un perfecto inglés: un ejercicio redondo, en suma. Con lo cual tampoco quiero decir que debido a los méritos propios pueda prescindir de un grupo de ayuda mutua: en Realpolitik, eso no se lo aconsejaría a nadie.
Porque los resultados de las oposiciones en la universidad no dependen siempre del currículum ni de lo bien que se haga el ejercicio, sino, sobre todo y en primer lugar, de cómo sople el viento y cómo se ubiquen las personas en la dinámica de grupo. Esta vez soplaba a favor—no como en mi oposición. En la segunda (la de cátedras), porque en la primera, la de titular, también soplaba a favor. También es cierto que en mi oposición de titular me presenté solo, y en la de cátedra no obtenida había varios concursantes, ninguno de los cuales sentó cátedra: Usted mejor ni se presente. O este otro usted— no tiene una monografía del perfil. Que usted sí la tiene... vaya... bueno, pero no me gusta su línea de trabajo, para mí eso no cuenta. Además no ha presentado usted proyecto de investigación —ah, ¿que sí lo ha presentado? Da igual, pongo que no.
Y aquí seguimos... de eterno opositor, y con el asunto en los juzgados.
En el concurso de hoy, en cambio, todo buen feeling, jolgorio y desenfado, todo visiones positivas y palmaditas mutuas en la espalda, como ha de ser en los grupos bien avenidos. Así que he considerado que si me iba antes del final no me perdía gran cosa. "A concursos de acceso como este, me apunto a cien si hace falta", decía una de los miembros del tribunal. Toma, y yo. Sobre todo como opositor. Pero no siempre vienen así.
Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa
Hay quien dice que lee mi blog por enterarse de lo que se cuece en mi departamento. En ese caso, le aconsejaría que fuese a fuente mejor informada: el Diario Diario del Director, quizá, o el Correo de los Catedráticos. O algún Boletín de la Becaria, o Pasquín de Paseos por el Pasillo que se publique de boca de druida a oído de druida. Lo que es yo, con poca gente hablo en el pasillo, y me entero de las cosas normalmente por el correo institucional. Información privilegiada, cero: gajes de estar en la oposición... aunque creo que no soy el único desinformado, y que el personal anda en general silencioso y cada cual resignado a su nivel de información.
Pues hoy nos habían anunciado por e-mail que había un concurso de acceso para una plaza en nuestro centro y departamento: un anuncio así neutro, que no te dice "de quién es la oposición"—supongo que se seguirá utilizando la vieja terminología que pervive mientras van pasando los efímeros Reales Decretos que regulan el acceso a los cuerpos de funcionarios universitarios. Así que me he acercado a ver "de quién era la oposición", y era de una colega recientemente habilitada, la Dra. Silvia Martínez Falquina—que lo ha hecho a plena satisfacción del tribunal, y es por tanto felicitada también desde aquí en el momento de un right of passage tan importante en la carrera académica.
Es muy de agradecer que nuestro departamento nos comunique dónde y a qué hora tienen lugar estas pruebas (aunque no nos digan quién es "el interesado" ni la lista completa de concursantes). La Universidad envía anuncios a todo el profesorado, sí, bastante crípticos (tipo así: "Decimoctava resolución en la que se publica la relación de aspirantes a las dotaciones por orden de prelación del concurso público para la contratación de profesores asociados. Curso 2007/2008. Plazas nº150, 210, 211, 212, 220, 221, 235, 236, 259 y 277"—y si te dedicas a abrir todos los pdfs que te llegan así varias veces por día, pues no harías otra cosa. El exceso de información no es informativo, y es por tanto imprescindible que para mejor información estas cosas se comuniquen de modo más claro al departamento o centro en cuestión al que se refiere la plaza — aprovecho para recordar que nuestro departamento está desperdigado por dieciocho centros distintos. Bien, pues el departamento no tiene ninguna obligación de informar de esta manera—y esa falta de obligación la venía ejerciendo hasta ahora de manera ostentórea, a veces recordando a los que solicitábamos este tipo de información que no era obligación suya hacerlo, que en todo caso si se llegaba a hacer sería por cortesía.... No se hacía, como digo, y en la oposición de cátedras a la que me presenté, el director se sulfuró porque yo, uno de los opositores, envié un correo a los profesores del departamento indicando dónde tenía lugar la prueba de cátedra—la primera que había en quince años, cosa irrelevante, vamos. A juicio del director, por entonces el Dr. Collado, con pinchar el anuncio en la puerta de la sala en la que se hacía la prueba, era más que suficiente—y vamos, supongo que esperaría que todo el profesorado se pasease cada día por todas las salas de todos los centros a ver si había pinchado algún anuncio de alguna prueba "pública". (Luego hubo mangoneo en la oposición, cómo no).
Bien, pues hoy puedo decir que sí se nos ha avisado—primera o segunda vez, si no me fallan los cálculos. Me he pasado por la prueba, y he apreciado rápidamente que la Dra. Martínez Falquina era la única concursante. Y que en el tribunal estaban cinco miembros del equipo de investigación al que pertenece, o sea que era de prever que todo fuese sin novedad en el frente. Dicho sea no como crítica a la Dra. Martínez Falquina, en absoluto (pues no es ella quien designa los tribunales) sino como descripción objetiva de las circunstancias—un equipo que coloca a uno de sus miembros, o una profesora que lleva a buen puerto una carrera tras de muchos esfuerzos y trabajo, elíjase la descripción que se prefiera, pues las dos son seguramente ciertas. Mucho se ha ensalzado la labor de equipo por parte del tribunal—y bueno es que se trabaje en equipo, aunque no tan bueno cuando es para el apoyo mutuo de los miembros del equipo en contra de los derechos de otras personas, como hace con frecuencia el equipo dirigido por la Dra. Onega—y no es el único en hacerlo, tampoco digo eso.
Bueno, un momento un tanto chusquillo ha habido cuando describía la candidata su proyecto de investigación al tribunal "en tercera persona", como si estuviese hablando de una colaboración con investigadores de Sinsinnati, siendo que la directora del proyecto del que hablaba, y cuatro miembros del equipo, estaban en la mesa del tribunal... pero el opositor tiene que pasar por estos trances de circunstancias un tanto artificiosas, cuando no hay oposición real (me refiero a otros concursantes) y en un concurso que por tanto tiene un cierto aire de celebrarse por cubrir el expediente.
El problema con estos trabajos en equipo sintonizado es que te puede quedar la duda de si te colocas o te colocan. O sea, de si tus méritos son tuyos, o si te están comprando futuros apoyos, o pagándote los pasados. Este comentario lo he oído directamente de boca de personas que aun reconociendo actuaciones erróneas o injustas de alguien, me decían: "Pero yo no me puedo oponer. Es que le debo la plaza..." Vaya, baja autoestima, y poco sentido crítico. Y mucha fidelidad al equipo, eso sí—y al líder sobre todo.
Por si llegase esto a oídos de la Dra. Martínez Falquina y se enfadase conmigo por aparecer en la gacetilla— (pues conflictos con ella no tengo ninguno, sino que más bien le deseo mucha suerte—aparte de las actuaciones en bloque de su equipo)... —Una cosa diré sobre la oposición de hoy, dicho sea "desde la oposición" (O sea, que considero mi versión aún más independiente que la del tribunal en este caso, por menos interesada): su actuación ha estado realmente bien; la exposición que ha hecho ha sido excelente en soltura y organización, ha exhibido un currículum más que suficiente para obtener la plaza, ha tenido experiencia docente tanto en EE.UU. como en Inglaterra, cosa que otros no tenemos, ha expuesto de modo convincente su actividad como profesora, y se ha expresado en un perfecto inglés: un ejercicio redondo, en suma. Con lo cual tampoco quiero decir que debido a los méritos propios pueda prescindir de un grupo de ayuda mutua: en Realpolitik, eso no se lo aconsejaría a nadie.
Porque los resultados de las oposiciones en la universidad no dependen siempre del currículum ni de lo bien que se haga el ejercicio, sino, sobre todo y en primer lugar, de cómo sople el viento y cómo se ubiquen las personas en la dinámica de grupo. Esta vez soplaba a favor—no como en mi oposición. En la segunda (la de cátedras), porque en la primera, la de titular, también soplaba a favor. También es cierto que en mi oposición de titular me presenté solo, y en la de cátedra no obtenida había varios concursantes, ninguno de los cuales sentó cátedra: Usted mejor ni se presente. O este otro usted— no tiene una monografía del perfil. Que usted sí la tiene... vaya... bueno, pero no me gusta su línea de trabajo, para mí eso no cuenta. Además no ha presentado usted proyecto de investigación —ah, ¿que sí lo ha presentado? Da igual, pongo que no.
Y aquí seguimos... de eterno opositor, y con el asunto en los juzgados.
En el concurso de hoy, en cambio, todo buen feeling, jolgorio y desenfado, todo visiones positivas y palmaditas mutuas en la espalda, como ha de ser en los grupos bien avenidos. Así que he considerado que si me iba antes del final no me perdía gran cosa. "A concursos de acceso como este, me apunto a cien si hace falta", decía una de los miembros del tribunal. Toma, y yo. Sobre todo como opositor. Pero no siempre vienen así.
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martes, 24 de octubre de 2017
Retropost #1827 (24 de octubre de 2007): Uno y trino
Uno y trino
Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa
Ya se anuncia el siguiente congreso organizado por nuestro departamento:
Call for Papers:
Genre, Ideology and Culture in the Cinema
XIII SERCIA Conference
X Jornadas de Literatura y Cine en Lengua Inglesa
XIII Culture and Power Conference
Conference organisers: Celestino Deleyto cdeleyto@unizar.es, Chantal Cornut-Gentille D'Arcy cornut@unizar.es, María del Mar Azcona maazcona@unizar.es
The Department of English Philology of the University of Zaragoza, SERCIA and the Iberian Association of Cultural Studies (IBACS) announce their call for paper and panel proposals for the XIII SERCIA Conference, the X Jornadas de Literatura y Cine en Lengua Inglesa and the XIII Culture and Power Conference, 'Genre, Ideology and Culture in the Cinema', September 18-20 2008, at the Palacio de Congresos de Jaca.
Deadline for proposals: 31 March, 2007. [Debe querer decir "2008" - si no, es que la deadline está dead and buried]
Más información se irá colgando en http://ccs.filmculture.net
Me pregunto si darán tres certificados de asistencia, ya que son tres congresos en uno...
Y lo que no recuerdo es si este congreso se ha decidido organizarlo en algún consejo de departamento, o en una reunión de pasillo de los interesados. Convendría que fuese lo primero, ya que allí va dinero de la institución, pero no me llega la memoria para determinarlo. ¿A alguien le suena que se haya discutido esto en alguna reunión con orden del día, propuestas, etc.? Me temo que no. Estoy que trino con estas maneras de hacer las cosas que tienen nuestros catedráticos. ¿Les parecería aceptable que yo convocase por mi cuenta estas jornadas, y me hiciese con la subvención, sin preguntar a nadie? Pues así anda el embudo utilizado.
Mientras tanto tenemos, del 14 al 17 de noviembre, unas jornadas más inmediatas (y a las que sí he dado mi bendición) sobre Linguistics and Persuasive Communication.
Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa
Ya se anuncia el siguiente congreso organizado por nuestro departamento:
Call for Papers:
Genre, Ideology and Culture in the Cinema
XIII SERCIA Conference
X Jornadas de Literatura y Cine en Lengua Inglesa
XIII Culture and Power Conference
Conference organisers: Celestino Deleyto cdeleyto@unizar.es, Chantal Cornut-Gentille D'Arcy cornut@unizar.es, María del Mar Azcona maazcona@unizar.es
The Department of English Philology of the University of Zaragoza, SERCIA and the Iberian Association of Cultural Studies (IBACS) announce their call for paper and panel proposals for the XIII SERCIA Conference, the X Jornadas de Literatura y Cine en Lengua Inglesa and the XIII Culture and Power Conference, 'Genre, Ideology and Culture in the Cinema', September 18-20 2008, at the Palacio de Congresos de Jaca.
Deadline for proposals: 31 March, 2007. [Debe querer decir "2008" - si no, es que la deadline está dead and buried]
Más información se irá colgando en http://ccs.filmculture.net
Me pregunto si darán tres certificados de asistencia, ya que son tres congresos en uno...
Y lo que no recuerdo es si este congreso se ha decidido organizarlo en algún consejo de departamento, o en una reunión de pasillo de los interesados. Convendría que fuese lo primero, ya que allí va dinero de la institución, pero no me llega la memoria para determinarlo. ¿A alguien le suena que se haya discutido esto en alguna reunión con orden del día, propuestas, etc.? Me temo que no. Estoy que trino con estas maneras de hacer las cosas que tienen nuestros catedráticos. ¿Les parecería aceptable que yo convocase por mi cuenta estas jornadas, y me hiciese con la subvención, sin preguntar a nadie? Pues así anda el embudo utilizado.
Mientras tanto tenemos, del 14 al 17 de noviembre, unas jornadas más inmediatas (y a las que sí he dado mi bendición) sobre Linguistics and Persuasive Communication.
lunes, 2 de octubre de 2017
Retropost #1806 (2 de octubre de 2007): Otra de oposiciones
Otra de oposiciones
Publicado en Universidad. com. José Ángel García Landa
La Universidad de Zaragoza llegando a la prensa y a los tribunales.
Desde luego, si con todos los mangoneos oposicionales actúan como hicieron en mi última oposición, intentando tapar todo, pues no me extraña que acabe así la cosa. El juzgado de lo contencioso administrativo, por cierto, también se lució en este caso, según parece.
Publicado en Universidad. com. José Ángel García Landa
La Universidad de Zaragoza llegando a la prensa y a los tribunales.
Desde luego, si con todos los mangoneos oposicionales actúan como hicieron en mi última oposición, intentando tapar todo, pues no me extraña que acabe así la cosa. El juzgado de lo contencioso administrativo, por cierto, también se lució en este caso, según parece.
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martes, 6 de junio de 2017
Retropost #1646 (6 de junio de 2007): Recurrente
El Ala Crítica del departamento de Filología Inglesa y Alemana hemos presentado esta mañana un recurso más contra los planes de organización docente del departamento para su postgrado. Ocho páginas más cuatro anexos, total veintiuna páginas. Como gran parte es un tema recurrente (pues el departamento sigue manteniendo en vigor actuaciones ilegales, aun después de recibir repetidas órdenes del Rector de que sus decisiones se atengan a derecho), pongo sólo un fragmento a título ilustrativo:
La Comisión
de Postgrado del Departamento elaboró una propuesta de baremo que se
presentó a su aprobación en el Consejo de Departamento de 4 de junio
sin que ni la Comisión ni la Dirección abriesen un turno de alegaciones
o presentación de enmiendas previo al Consejo en el que había de
aprobarse.
En la reunión del Consejo en sí, la Dirección tampoco quiso atender a las preguntas y alegaciones allí presentadas, sino que estableció que la propuesta de baremo debería o bien aprobarse tal cual la presentaba la Comisión, o bien devolverse a la Comisión sin debate en el Consejo. Tras una votación ("sí" o "no" a la propuesta recibida) se aprobó la propuesta sin permitir, por tanto, la votación de enmiendas ni la modificación del texto. Se siguió, pues, un procedimiento que consideramos vulnera las buenas prácticas a seguir en las tomas de decisiones relativas al establecimiento de normativa, que siempre deberían seguir un procedimiento más transparente y abierto al debate.
En la reunión del Consejo en sí, la Dirección tampoco quiso atender a las preguntas y alegaciones allí presentadas, sino que estableció que la propuesta de baremo debería o bien aprobarse tal cual la presentaba la Comisión, o bien devolverse a la Comisión sin debate en el Consejo. Tras una votación ("sí" o "no" a la propuesta recibida) se aprobó la propuesta sin permitir, por tanto, la votación de enmiendas ni la modificación del texto. Se siguió, pues, un procedimiento que consideramos vulnera las buenas prácticas a seguir en las tomas de decisiones relativas al establecimiento de normativa, que siempre deberían seguir un procedimiento más transparente y abierto al debate.
Esto está en el apartado "Cuestiones de procedimiento." También hay "Cuestiones preliminares", "Cuestiones de forma y fondo", y "Carencias y omisiones". Por ejemplo, la omisión de méritos como titulaciones adicionales, premios... Yo tengo tres, mira, y eso sin contar el I Premio Vanity Fea, que acabo de recibir ahora mismo.
Hay en realidad dos cuestiones clave en este baremo que pretenden modificar el procedimiento actual de asignación docente, y que está por ver si salen adelante. El resultado en todo caso será ilustrativo sobre los límites de la actuación de los departamentos con respecto a los derechos de los funcionarios de los cuerpos docentes universitarios (derechos más generales reconocidos en la Administración, como es la antigüedad en el cuerpo), y también sobre la entidad que puede darse a las famosas "subáreas" que siempre han actuado extraoficialmente en nuestro departamento sustituyendo en sus efectos muchas veces al área de conocimiento—y que son redefinidas ahora como "módulos de investigación".
Esperamos la respuesta con impaciencia—unos más que otros, es cierto, visto que en lo que va de año el Consejo lleva perdidos tres recursos por actuar con exceso de confianza y con defecto de atención a la normativa universitaria. Ya sabemos que en su casa cada uno hace lo que quiere y organiza las cosas a su manera, pero por eso mismo lo que está en cuestión es de quién es la casa, y qué normas rigen en ella. Sería bueno tener una respuesta clara—que sea clara hasta para los especialistas en estudios textuales, sin embargo, parece difícil.
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miércoles, 16 de noviembre de 2016
Retropost #1230 (16 de noviembre de 2006): Mira a ver si lleva el sello
Mira a ver si lleva el sello
Publicado en Universidad. com. José Ángel García Landa
Qué raro. Si se mira esta memoria de postgrado (PDF), dice que en este programa (oficial y de una universidad pública) sólo podrán dirigir tesis los señores que pertenezcan a unos equipos de investigación determinados. Lo cual contraviene la LOU (PDF) cuando dice (Art. 56.1) que todos los profesores titulares y catedráticos tienen plena capacidad docente e investigadora. Contraviene también la normativa interna de la Universidad de Zaragoza, que establece estos otros criterios para la dirección de tesis (nada de participación en los proyectos de investigación de los catedráticos). Contraviene los Estatutos de la Universidad (PDF), que dicen que la pertenencia a grupos de investigación no puede ser criterio excluyente (para recibir recursos de investigación—cuánto menos, supondría uno, para estar capacitado administrativamente para la docencia en programas oficiales o la dirección de tesis). Y contraviene el dictamen de la Comisión de Doctorado de la Universidad.
Que contraviene estas normas lo sabe muy bien el presidente de la Comisión de Postgrado (o sea, el Rector de la Universidad de Zaragoza, y por delegación el Vicerrector) porque se le hizo llegar un recurso contra este programa de postgrado (del cual se habla aquí).
Y sin embargo, la Comisión de Postgrado emite hoy este informe (PDF) donde puede apreciarse que todo está perfecto: informe positivo hecho con tiralíneas, y especificando en el punto clave que "¿se cumplen los criterios para dirección de tesis y trabajos?— SÍ". Pues lo siento, pero yo opino que es más bien que NO. Y no se cumple, además, la Ley Orgánica de Universidades, aunque eso no lo pregunte el cuestionario del informe.
¿Será este informe positivo de la Comisión de Postgrado una respuesta al recurso? No creo que haya de tomarse como una respuesta negativa implícita... de momento. La universidad funciona bastante a piñón fijo, y da curso a los papeles de modo cansino, sin examinar mucho el fondo de los asuntos a menos que se vea obligada a hacerlo. Es decir, si se contesta el recurso, se anulará esta decisión de la Comisión de postgrado, y la del Consejo de Gobierno también si aprueba los postgrados presentados en su próxima reunión. Entretanto, todo el mundo procura mojarse lo menos posible... y que nos gobierne la Asesoría Jurídica, que es la única que sabe de leyes.
Entiendo esta manera de proceder—digo que la entiendo, porque conozco la Universidad. Entiendo también que desde el punto de vista de los proponentes del postgrado, que creen que cumplen la legalidad (?—corramos aquí un tupido velo de duda)—se vea como el proceder más adecuado. Ahora bien, me opongo a esta manera de actuar, y al informe de la Comisión de postgrado, en tanto que firmante del recurso presentado. Pues a la espera del informe jurídico y de la posible respuesta del Rectorado al recurso, lo que hace la Comisión de Postgrado es dar por buenos los criterios de este postgrado, que incumplen las normas, informando de que a su entender sí cumplen las normas. Producen un informe que ni sabe ni contesta sobre el recurso que conocen, y que no entra a valorar los argumentos que allí se presentan. Y eso me perjudica: a mí y al buen hacer en la Universidad. Porque de optar el Rector por el silencio administrativo, resulta que aquí no ha pasado nada, ni nadie en la Universidad ha opinado nada, en los órganos relevantes, sobre el meollo del tema: a saber, si sólo han de poder dirigir tesis doctorales los doctores que estén en proyectos de investigación dirigidos por los coordinadores del postgrado. Es que dicho así suena patético y absurdo—es que lo es. No hace falta tener un doctorado en leyes para verlo. Son unos criterios para dirección de tesis que no se han visto hasta ahora ni en las tiranías orientales. Sólo les falta poner nombre y apellidos de los interesados en lugar de normas, o especificar dónde han de tener el lunar quienes aspiren dirigir tesis. Y ahora con el marchamo de Calidad que les ha endosado la Comisión de Postgrado, ¡PLAS!, —siguiente.
Desde luego, de aprobarse los postgrados a nivel de Universidad, el asunto irá a contencioso administrativo ipso facto, sin esperar a una hipotética respuesta al recurso, ni a que el silencio administrativo nos juegue la mala pasada de hacer transcurrir los plazos de recurso en los tribunales.
El tiempo que se pierde con este acoso administrativo de los corros de influencia. Atacan primero, y así atacan dos veces, y te hacen perder el tiempo deshaciendo intrigas que nunca dan lugar a una sanción. Si no tuviera yo que estar redactando recursos contra normas abusivas que nos quieren hacer tragar los poderes fácticos (catedráticos y directores de proyectos) con cuchara y cucharón, pues estaría estudiando Filología Inglesa, que es para lo que me pagan. Pero nada. Lo triste es cuando las instancias superiores prefieren dar paso libre a quien va apartando a la gente del camino a empujones y contraviniendo la normativa. Now it's the time for your tears, que decía Bob Dylan.
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jueves, 3 de noviembre de 2016
Retropost #1209 (3 de noviembre de 2006): Contencioso, sa
Contencioso, sa
Publicado en Cátedra. com. José Ángel García Landa
En febrero de 2003 me presenté, junto con otros tres candidatos, a una oposición de cátedras de Filología Inglesa. La plaza se declaró desierta, no pasando ninguno de los candidatos al segundo ejercicio. De los cuatro aspirantes, fui el único en recurrir la decisión de la comisión juzgadora; primero ante la propia comisión haciéndoles notar que los criterios que habían establecido no se atenían a derecho (por lo cual se me consideró insolente). Tras la prueba, envié numerosos escritos al Rector detallando las abundantes irregularidades cometidas. El Rector me recibió, intentó que retirase mis denuncias, y ante mi negativa me aseguró que todo sería investigado debidamente. De hecho me abrió un expediente investigador, que quedó en nada, cuando le dije que si la única manera de investigar el asunto era que me abriesen expediente, que adelante. Esta investigación no dejó huella documental que yo haya visto: nunca recibí una respuesta por escrito, y se me dio a entender que los escritos que había presentado no se consideraban recursos, sino denuncias, que el Rector podía oír o desoír. Se optó así por no contestar a ninguna de mis "denuncias" y por ignorar mis exigencias de una respuesta en regla. Ante el silencio administrativo del Rectorado, presenté (ya con abogado) un recurso donde ponía "esto es un recurso de alzada", y también este escrito quedó (esta vez ya previsiblemente) sin respuesta.
Con lo cual pasó el asunto a los tribunales, y presenté un contencioso administrativo. Tenemos juicio para el día 2 de julio de 2007. He estado examinando por primera vez el escrito del contencioso administrativo, redactado por mi abogada en lenguaje jurídico del que no podemos proferir el común de los mortales. Si hubiese contratado a la abogada ya desde el momento en que el tribunal cometió la primera irregularidad, otro gallo nos cantaría. Excuso colgar aquí el recurso, pero sí pondré las cuatro irregularidades básicas que se alegan. (Conste que muchas, muchísimas de las que yo le exponía al Rector en mis denuncias se han quedado por el camino y no han llegado a este escrito, por darle una forma manejable y no marear al juez).
Principales irregularidades, pues, según reza el escrito:
- Irregularidades en relación a la fijación del perfil de la plaza y la aplicación de éste por parte de la Comisión Juzgadora.
- Incumplimiento de lo dispuesto en el artículo 9.1 b) del Real Decreto 1.888/1984 de 26 de septiembre, por el que se regulan los Concursos para la provisión de Plazas de los Cuerpos Docentes Universitarios (modificado por el Real Decreto 1427/86 de 13 de junio) en relación con los artículos 10, 38 y 39 de la misma norma por cuanto la Comisión Juzgadora introduce la exigencia de un requisito no contemplado en la legislación vigente (presentación de proyecto investigador).
- Irregular composición de la Comisión Juzgadora.
- La Comisión Juzgadora introduce unos criterios de valoración en los que se prima antijurídicamente la docencia ante la actividad investigadora, lo cual supone vulneración del RD 1.888/1984 que regía el proceso de referencia.
(...)
Como conclusión a todo lo expuesto hay que manifestar que en el proceso selectivo objeto de impugnación concurren una multitud de vicios de antijuridicidad que deberían producir la estimación del presente recurso, y es que a la irregular fijación de los criterios de valoración, con una ilegal exigencia de presentación de un proyecto de investigación en su informe razonado, la comisión (irregularmente constituida) procede a realizar una valoración disconforme a derecho del primero de los ejercicios (haciendo un traslado de votos a puntos) y todo ello con un total desconocimiento en la normativa de aplicación, desconocimiento que para más inri pusieron de manifiesto dos miembros de la Comisión Juzgadora, Dra. Onega y el Dr. González Groba que se declararon abiertamente como poco cualificados para juzgar una plaza de lingüística inglesa.
Todo lo anterior unido a que el actor ("el actor" soy yo: a player's heart wrapped in a doctor's hide) tiene reconocidos dos tramos de investigación en esa área de conocimiento, hace que la presunción de la que gozan las Comisiones de juzgar con imparcialidad decaiga en el presente caso, provoca la necesidad de anulación de la resolución del proceso por el que se declaraba desierta la plaza, y con el nombramiento de una nueva Comisión Juzgadora se retrotraiga el procedimiento al momento en que debieron de fijarse los criterios de valoración.
- Incumplimiento de lo dispuesto en el artículo 9.1 b) del Real Decreto 1.888/1984 de 26 de septiembre, por el que se regulan los Concursos para la provisión de Plazas de los Cuerpos Docentes Universitarios (modificado por el Real Decreto 1427/86 de 13 de junio) en relación con los artículos 10, 38 y 39 de la misma norma por cuanto la Comisión Juzgadora introduce la exigencia de un requisito no contemplado en la legislación vigente (presentación de proyecto investigador).
- Irregular composición de la Comisión Juzgadora.
- La Comisión Juzgadora introduce unos criterios de valoración en los que se prima antijurídicamente la docencia ante la actividad investigadora, lo cual supone vulneración del RD 1.888/1984 que regía el proceso de referencia.
(...)
Como conclusión a todo lo expuesto hay que manifestar que en el proceso selectivo objeto de impugnación concurren una multitud de vicios de antijuridicidad que deberían producir la estimación del presente recurso, y es que a la irregular fijación de los criterios de valoración, con una ilegal exigencia de presentación de un proyecto de investigación en su informe razonado, la comisión (irregularmente constituida) procede a realizar una valoración disconforme a derecho del primero de los ejercicios (haciendo un traslado de votos a puntos) y todo ello con un total desconocimiento en la normativa de aplicación, desconocimiento que para más inri pusieron de manifiesto dos miembros de la Comisión Juzgadora, Dra. Onega y el Dr. González Groba que se declararon abiertamente como poco cualificados para juzgar una plaza de lingüística inglesa.
Todo lo anterior unido a que el actor ("el actor" soy yo: a player's heart wrapped in a doctor's hide) tiene reconocidos dos tramos de investigación en esa área de conocimiento, hace que la presunción de la que gozan las Comisiones de juzgar con imparcialidad decaiga en el presente caso, provoca la necesidad de anulación de la resolución del proceso por el que se declaraba desierta la plaza, y con el nombramiento de una nueva Comisión Juzgadora se retrotraiga el procedimiento al momento en que debieron de fijarse los criterios de valoración.
El Rector estaba algo alarmado porque en los escritos que le dirigí acusaba a la Comisión Juzgadora de "prevaricación". Así que le tuve que explicar en un nuevo escrito el significado de "prevaricación" según el Diccionario de la Real Academia. Es la acción y efecto de prevaricar:
prevaricar. (del lat. praevaricare). intr.
Delinquir los empleados públicos dictando o proponiendo a sabiendas o
por ignorancia inexcusable, resolución de manifiesta injusticia. // 2. Der.
Cometer el crimen de prevaricato [o sea, "incumplimiento malicioso, o
por ignorancia culpable, de las funciones públicas que se desempeñan"]. // 3. Por ext., cometer uno cualquier otra falta menos grave en el ejercicio de sus deberes. // 4. fam. desvariar, decir desatinos. // 5. desus. Hacer prevaricar.
Allí se prevaricó hasta en el sentido desusado. Pero este asunto de la prevaricación es otra de las cosas que se han caído en el presente contencioso administrativo, que además no se presenta, naturalmente, ante los tribunales penales. Quizá se desestime el contencioso por cuestiones de fechas, tecnicismos de consideración administrativa del proceso judicial en sí, atención a la "solución" dada por el Rector, etc. Pero en lo que se refiere a las irregularidades cometidas, son flagrantes e incuestionables. Y, habiendo tales irregularidades en el proceso, y habiendo valorado mi trabajo en el área de Filología Inglesa con una puntuación de 1'8 sobre 10, ¿no hay acaso decisión de manifiesta injusticia? Decisión de manifiesta injusticia que al parecer esperaba el tribunal que yo aceptase "deportivamente". Pues no: me van más otros deportes. Aunque por ello me consideren algunos insolente, o contencioso. Y aunque pleitos tenga, y los pierda. Pues mal perdedor no soy, cuando no se amaña la partida.
PS: Como resultó años después, los tribunales no me dieron la razón en el contencioso, cuestión que comento aquí.
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domingo, 16 de octubre de 2016
Retropost #1180 (16 de octubre de 2006): De inhabilitados a desacreditados
Las diferencias que se están introduciendo en el procedimiento de acceso a los cuerpos docentes universitarios pueden verse en este PDF que compara la redacción de la LOU antes y después de su reforma (ver artículos 57 al 66). Ya comenté algún aspecto de esta reforma hace algunos días. Hoy me voy a centrar en el asunto de las acreditaciones—que me disgustan casi casi tanto como las habilitaciones. Podíamos preguntarnos, por ejemplo, por qué, no se requieren acreditaciones previas para ocupar ministerios, subsecretarías generales, etc. — y a esos cargos se permite el acceso de cualquier nominado a dedo por el pasillamen del partido. ¿Igual es que no era democrático acreditarlos previamente, o qué? Desde luego sí que les alteraría la lógica del corralito, y mucho... ya que no han tenido que hacer ni siquiera concursos de méritos para llegar a ponerse a tiro de un cargo.
Cuando yo me presenté a mi última oposición, todos los Profesores Titulares estábamos habilitados de oficio para presentarnos a las oposiciones a cátedras. Esa fue de las últimas oposiciones a cátedras por el sistema pre-LOU; con la entrada en vigor de la LOU, de la noche a la mañana quedó todo el mundo inhabilitado. Ah, amigo. Los que una semana antes podían concursar, ahora ya no podían. No sé si técnicamente hablando es ésta una ley con efecto retroactivo, pero desde luego a efectos prácticos no hay duda. Se creó un cuerpo virtual intermedio entre los catedráticos y los titulares de universidad (y otro entre los titulares y los no titulares, claro): los habilitados, cuerpo fantasmal que ocupaba plazas fantasmales y sin sueldo. Las plazas eran (son) muy reales en otro sentido: se convocan plazas de habilitaciones limitadas según el número de plazas "de verdad" que quieren cubrir las universidades. ¿Lógico? Pues podría parecer que sí, pero....
... la lógica perversa de este sistema (y digo perversa no sólo por sus elementos de círculo vicioso, sino porque se hizo a conciencia, cuando se veía venir de lejos lo que iba a pasar)—la lógica perversa, digo, se verá con este ejemplo práctico de mi universidad. Como digo, me presenté a cátedras, pero la plaza (¡ay!) no se cubrió. Vale. Debería haber pasado al nuevo sistema, y generar una plaza de habilitación, para luego cubrirse, ¿no? Pues no. La universidad no quiere (va contra su política) sacar la plaza a concurso, y prefiere guardarla en salmuera, en tanto no haya un habilitado de la propia universidad que pueda cubrirla. Vamos, ¿que no querías endogamia, que para eso dicen que pusieron las habilitaciones? Pues toma taza y media. Allí sigue la plaza de cátedra que digo, durmiendo el sueño de los justos, tres años después de la última prueba y siete u ocho años después de haber quedado vacante.
Las habilitaciones han quedado desacreditadas. Demasiada gente en movimiento para pocas plazas, alteración de la docencia, sistema costoso y engorroso... ¿pero es que no tenía un superior con talento el destalentado que propuso el sistema? No, no lo tenía, había que morir al palo. Vale, ahora se suprimen las habilitaciones, pero los profesores de los cuerpos docentes universitarios no quedan por eso habilitados. Tendrán que seguir pasando dos tandas de exámenes para acceder a una plaza. Se introducen las acreditaciones, con lo cual de estar inhabilitados hemos pasado a estar desacreditados. Necesitamos acreditación. (Es curioso, insisto, que los políticos que redactan estas normas no necesiten ellos nunca acreditación para nada, pero sí se la exijan a quien ha de tener titulaciones y oposiciones y currículum bien nutridito para estar donde está. Aquí pasa como con sus sueldos: generosidad inexplicable para consigo mismos, y otra vara de medir para quienes han pasado el tiempo formándose como especialistas en lugar de ascender por la vía supersónica del dedo partidario).
Dos ventajas parecen tener las acreditaciones sobre las (casi) antiguas habilitaciones. La primera, una quizá de doble filo: no hay prueba presencial. Se valora el currículum del candidato, con lo cual es más cómodo para todos... pero las protestas y recursos se van a multiplicar, supongo. La segunda, que no hay un número limitado de "plazas". Así, es previsible que se acredite más gente de la que venía habilitándose. Se mantiene el concurso de acceso a la plaza en la universidad, claro... y ahí va a ser la fiesta de la endogamia. Con la mayor autonomía de la universidad, mayor flexibilidad de criterios, y candidatos todos acreditados, de casa y de fuera, pues poca duda va a haber de cuál es el candidato más conveniente y más adecuado a la línea de trabajo del departamento, ¿no? Bueno, eso si goza de las bendiciones del tribunal, que si su departamento se lo quiere quitar de encima, también lo va a tener fácil. En suma, preveo más endogamia y más perpetuación del feudalismo, todo bajo la garantía protectora de la acreditación.
Máxime cuando se ha suprimido una pequeña cláusula que daba un poco de chicha a las fantasmales plazas de los habilitados. En la redacción original de la LOU, los tribunales de la prueba de acceso (la oposición de verdad, en la universidad) podían dejar la plaza vacante un año, pero al segundo año la tenían que cubrir si se presentaba un candidato habilitado. Aunque no les gustase, porque estaba habilitado, toma ya. Ahora en cambio, no. Puedes estar todo lo acreditado que quieras, pero si el tribunal estima (con su intocable discrecionalidad técnica) que no eres adecuado para la plaza, no te servirá ni el currículum ni la acreditación ni el Nobel de medicina. Ni el primer año ni el segundo.
Esto me recuerda que sí que había en las viejas oposiciones un informe preliminar donde el tribunal expresaba su opinión sobre el currículum del candidato, previamente al primer ejercicio. En mi caso, en la cátedra que quedó vacante, todos los candidatos fuimos valorados positivamente por el tribunal, es decir, que teníamos en principio, a juicio del tribunal, el currículum esperable para ocupar una plaza de cátedra (una especie de habilitación sobre el terreno). Ello no impidió que en la oposición a la que me refiero luego ninguno de los candidatos superase la primera prueba (y eso que teníamos todos sexenios de investigación, otro dato indicativo). O sea, que discrecionalidad.... a discreción. Y ahora, parecido. Los acreditadores y acreditados, que canten misa si quieren, porque quien decide sobre la adecuación de un candidato es únicamente el tribunal de la segunda prueba, "en la casa". Y las reclamaciones no serán solventadas por una comisión específica del área de conocimiento, con lo cual la discrecionalidad técnica quedará intocable. Y baremos.... eso es para las plazas de asociado, hombre, eso de contar puntos. Aquí, en las oposiciones a titular o catedrático, funciona mejor la inspiración general del tribunal, la atmósfera, nada baremable, en todo caso. El mismo currículum puede valer un 10 o un cero, según respire el tribunal. Toma ya criterio técnico.
Todo esto poca traza lleva de cambiar con la nueva ley. La reforma de la ley no añade garantías objetivas para que sea el candidato con más mérito y preparación quien obtenga la plaza. En todo caso suprime algunas posibles garantías, y convierte el primer examen en un mero trámite vacío de contenido frente al segundo—un trámite que puede que te acredite, pero desde luego no te habilita para nada.
Ahora que, de todo este proceso de reforma en las oposiciones, lo más pasmoso ha sido ver cómo los cuerpos enteros de profesorado universitario (menos los catedráticos, que ya han hecho el último examen) han aceptado sin chistar su inhabilitación y desacreditación en masa por decreto-ley. Sin movimientos de protesta, sin extrañarles siquiera. Debe ser porque ya saben que se trata, antes y después, básicamente de aguardar turno, estudiar la correlación de fuerzas y ubicarse correctamente. Que las barreras, por muchas que haya, se alzarán al paso del Elegido, y que lo más seguro bajo cualquier sistema es saber quién manda y estar en el corrillo adecuado; lo de escuernarse a trabajar sin más es, pongamos, secundario, por no decir irrelevante. Vamos, igual que si fuésemos todos para ministros.
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JoseAngel
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Retropost #1179 (16 de octubre de 2006): Googlefight contra el tribunal
Googlefight contra el tribunal
Publicado en Cátedra. com. José Ángel García Landa
En este post de arriba vuelvo a vueltas con mi infausta oposición de cátedras, una de mis obsesiones en este blog. Sobre lo injusto de que nos suspendiesen a todos los candidatos, en el primer ejercicio, después de haber informado el propio tribunal que teníamos suficiente currículum para ser catedráticos "en 2003" (cuando se celebró la prueba)—¡vamos, como dando a entender que no era preciso tener el mismo currículum unos años antes, cuando ellos hicieron la prueba a su vez!
En una serie de escritos al Rector (que quedaron sin respuesta, porque no la había posible) detallé las innumerables irregularidades que el tribunal cometió en la prueba. Igual un día las detallo aquí también, aunque si alguien quiere informarse (que no creo) puede leerse la sección sobre "Cátedra" de este blog.
Hoy, en plan más festivo, sólo organizaré una Googlefight entre los cuatro miembros del tribunal que me pusieron una nota de 1'8 sobre 10, y yo. Ay, lástima que no sea un criterio el número de resultados de Google para medir el mérito profesional, ¿eh? Claro que tampoco les parecían criterio a los miembros del tribunal las clasificaciones de campos de conocimiento de la UNESCO. Es que los hay con gustos particulares... En fin, ahí van los resultados:
Presidenta del tribunal: catedrática Dra. Susana Onega Jaén (busquemos—con comillas, eh— "Susana Onega" por dar más ventaja, aunque hay otras Susanas Onegas en el mundo): 992 resultados. Vaya, además el primer resultado es de una página mía, qué se le va a hacer...
Secretario del tribunal: catedrático Dr. Francisco Garrudo Carabias (busquemos "Francisco Garrudo", por si acaso no se usa el segundo apellido): 523 resultados.
Vocal: catedrático Dr. Constante González Groba. Buscando "Constante González": 575.
Vocal: catedrática Dra. Montserrat Martínez Vázquez. Bueno, "Montserrat Martínez" no busco, que es media Cataluña. Buscando "Montserrat Martínez Vázquez": 193.
Total del tribunal: 2283 resultados según Google.
Candidato a cátedras Dr. José Ángel García Landa; buscando "José Ángel García Landa": 31.800 resultados. Si es que Google no miente...
Vencedor por K.O.: el tribunal.
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Publicado en Cátedra. com. José Ángel García Landa
En este post de arriba vuelvo a vueltas con mi infausta oposición de cátedras, una de mis obsesiones en este blog. Sobre lo injusto de que nos suspendiesen a todos los candidatos, en el primer ejercicio, después de haber informado el propio tribunal que teníamos suficiente currículum para ser catedráticos "en 2003" (cuando se celebró la prueba)—¡vamos, como dando a entender que no era preciso tener el mismo currículum unos años antes, cuando ellos hicieron la prueba a su vez!
En una serie de escritos al Rector (que quedaron sin respuesta, porque no la había posible) detallé las innumerables irregularidades que el tribunal cometió en la prueba. Igual un día las detallo aquí también, aunque si alguien quiere informarse (que no creo) puede leerse la sección sobre "Cátedra" de este blog.
Hoy, en plan más festivo, sólo organizaré una Googlefight entre los cuatro miembros del tribunal que me pusieron una nota de 1'8 sobre 10, y yo. Ay, lástima que no sea un criterio el número de resultados de Google para medir el mérito profesional, ¿eh? Claro que tampoco les parecían criterio a los miembros del tribunal las clasificaciones de campos de conocimiento de la UNESCO. Es que los hay con gustos particulares... En fin, ahí van los resultados:
Presidenta del tribunal: catedrática Dra. Susana Onega Jaén (busquemos—con comillas, eh— "Susana Onega" por dar más ventaja, aunque hay otras Susanas Onegas en el mundo): 992 resultados. Vaya, además el primer resultado es de una página mía, qué se le va a hacer...
Secretario del tribunal: catedrático Dr. Francisco Garrudo Carabias (busquemos "Francisco Garrudo", por si acaso no se usa el segundo apellido): 523 resultados.
Vocal: catedrático Dr. Constante González Groba. Buscando "Constante González": 575.
Vocal: catedrática Dra. Montserrat Martínez Vázquez. Bueno, "Montserrat Martínez" no busco, que es media Cataluña. Buscando "Montserrat Martínez Vázquez": 193.
Total del tribunal: 2283 resultados según Google.
Candidato a cátedras Dr. José Ángel García Landa; buscando "José Ángel García Landa": 31.800 resultados. Si es que Google no miente...
Vencedor por K.O.: el tribunal.
Etiquetas: Universidad, Cátedra
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domingo, 5 de junio de 2016
Retropost #978 (5 de junio de 2006): Hago un corralillo
Querido Equis:
Me alegro de volver a saludarte, aunque evidentemente no por la ocasión de esta carta. Eres de las personas de nuestra profesión que me van dejando invariablemente buenos recuerdos, y conforme avanza la carrera (vital) de uno, es un número siempre decreciente, ya se sabe. Por aquí vamos todos bien, y más en junio que es mi mes preferido, creo. Estoy un poco en standby, aunque igual no doy esa impresión por los mails airados que de vez en cuando dirijo a la colectividad de anglistas, despotricando por el desmantelamiento de nuestra especialidad. Y la respuesta de los especialistas me lleva a pensar que no hay un consenso generalizado de que no haya que desmantelarla; por algo será, jeje... Un poquito lamentable todo esto.
Ahora que para lamentable el asunto este del mangoneo que hubo en la oposición a la que te presentaste. Cuando te toca de cerca una acción de estas de poner los árboles antes que el bosque, o el corralillo que dice el Koala antes que la ley y que la disciplina académica... esas actitudes son las que llevan, poquito a poco, al ambiente autodestructivo que hay en la profesión a nivel nacional.
Siento muchísimo que te haya pasado, porque estos disgustos adquieren (somos así de limitados los homo academicus) un coste psicológico desproporcionado en la atención y las motivaciones del opositor o concursante, y las cosas importantes de la carrera (que son las que nos llevaron a emprenderla) pueden pasar a un segundo plano por la atención que dedicamos a las actuaciones mezquinas de los demás. Procura que no te pase, es lo más importante, que no pierdas de vista lo que te motiva en esta actividad a la que hemos elegido más o menos dedicarnos: que no se te estropee el entusiasmo por ese lado, por favor.
Me resultó curioso enterarme del resultado "con bronca incluida" del concurso, porque es necesario conocer cómo actúan en otros ámbitos la gente que sólo conocemos a veces por su lado amable, quizá porque no nos han tocado en ningún tribunal de pincha y corta. Es información útil, desde luego. Los mangoneos que hubo en puntuación, priorizaciones indebidas, etc., parecen lo bastante objetivables como para que surjan serias dudas sobre el proceder del tribunal a cualquier persona no directamente interesada en favorecer uno u otro resultado.
Y a eso voy ahora, cuando paso de darte ánimos, la razón, etc., para echarte una pequeña bronca o reconvención. Bueno, dejémoslo en consejo. Dices que no vas a recurrir la decisión del tribunal. Pues yo te digo que deberías, qué digo, que DEBES, y eso por varias razones que ya se te habrán ocurrido pero que por lo visto has apartado de tu mente; mal apartadas, a mi juicio, y por eso me permito recordártelas.
- Para que no se falseen los procedimientos administrativos y se elija al mejor candidato.
- Para que en el siguiente concurso vayan al menos avisados y con prevención de que puede ser recurrido, y así quizá no salga perjudicada injustamente otra persona.
- Para que haya una oportunidad (mínima, casi inexistente, conociendo la Universidad, es cierto) de que a quienes han actuado mal se les paren los pies (no voy a decir se les reconvenga o se les abra un expediente... pues no sufro de delirium tremens, y sé que eso jamás pasaría en la Universidad a quienes mangonean en un tribunal con el destino de puestos y fondos públicos).
- Para que, aunque la comisión de garantías, o el Rector, o quien sea, en su universidad, no les pare los pies, por lo menos se conozca fuera del circulito, y con recursos de por medio, la manera de proceder de ese departamento y esa comisión. Eso siempre es pedagógico y crea imagen, la merecida.
- Para tu propia tranquilidad de espíritu. Pues (aunque aquí es posible que me equivoque, tampoco te conozco tanto) es importante para superar una historia de éstas bien superada el hacer todo lo que esté legalmente posible en tu mano para hacer valer tus derechos. Lo contrario es tirar piedras sobre tu propio tejado.
Créeme, o dime si no que me meto donde no me llaman, pero es muy importante que presentes un recurso al Rectorado sobre este asunto. Sin temer llamar a las cosas por su nombre: prevaricación a la prevaricación, ignorancia a la ignorancia, mala fe a la mala fe, etc. Y hazlo con un abogado.
Ojo con los abogados, que, en mi experiencia, tienden a echar un tupido velo de palabrería sobre estos asuntos, quitándoles hierro y procurando rebajar a "cosillas" los alegres falseamientos de criterio profesional y las desenfadadas desviaciones de fondos públicos que se dan en estos casos, bajo el blindaje de la "discrecionalidad técnica" de las comisiones. Pero un abogado te puede ayudar para que no te suceda lo que a mí en un caso parecido: que por tecnicismos muy al pelo, el Rector decidió que las decenas de denuncias que le envié no llegaban a constituir un recurso, y se refugió, aliviado y cobarde, en el silencio administrativo.
Así que, repito, es necesario que presentes un recurso, y que lo hagas con un abogado. El Rector o la Comisión en cuestión desestimarán el recurso, como suelen de modo prácticamente invariable (por no abrir innecesariamente a su juicio ningún can of worms, cuando pueden tener una universidad tan repulida a su juicio). ¿Tener que contemplar la posibilidad de tergiversaciones, manipulaciones, con las medidas que debería conllevar eso...? Buénooo. Ningún rectorado le va a hincar el diente a semejante barra de turrón de Alicante: se lo pasan empaquetadito y sin abrir a alguien que no sea de los colegas. Así que es importante que entonces no desistas y que tengas preparados ya los papeles para presentar la cuestión a un contencioso administrativo.
Sé que todo esto suena desagradable, especialmente si ya es the return of the repressed y lo habías considerado y desestimado. Sin embargo, y confiando en que hay datos objetivables que pueden apoyar el recurso, creo que es lo que tienes que hacer. Por tí mismo como parte menos interesada, pero sobre todo por civismo y por obligar a la Administración a que sea lo que habría de ser. Al menos en la medida en que esté en tu mano. Y por jorobar, hombre.
Confío en que hagas lo más acertado, y que, en cualquier caso, no dejes que esto te ocupe más minutos de los que debería. Y que me disculpes si te digo algo que te pueda molestar, porque mi intención era sólo darte mi mejor consejo ... ¡admonitio non petita, ya lo sé!
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jueves, 18 de febrero de 2016
Retropost #653: 13 de diciembre de 2005: Más cátedras
Por fin más cátedras en este departamento, y que sean para bien. Enhorabuena al candidato que la ha obtenido hoy, con 100 puntos sobre 100. Eso es sentar cátedra, y lo demás son cuentos.
Que hacen falta más cátedras es una opinión, desde luego (hay quien las suprimiría todas por perniciosas); me refiero a que ha estado muy cerrada y manipulada la promoción del profesorado en este departamento. Cuando yo me presenté a cátedras hace dos años (y no me la dieron) le hice notar al tribunal en mi memoria estos curiosos datos:
Según
los datos ofrecidos por el Consejo de Universidades a fecha 1 de enero
de 2003, la distribución de profesorado universitario en los distintos
cuerpos funcionariales era como sigue:
| - Catedrát. Univ. | Titulares Univ. | Catedrát. Esc.U. | Titulares Esc.U. | TOTAL | |
| Conjunto del profesorado | 7.377 | 23.025 | 1.985 | 10.812 | 43.199 |
| Filología Inglesa | 61 | 416 | 35 | 284 | 798 |
| Universidad de Zaragoza | 186 | 872 | 26 | 384 | 1468 |
En cuanto a los datos del
Departamento, son como sigue:
Dpto. Fil. Ingl.
y Alemana 1 23 3 17 44
Dpto. Fil. Ingl.
y Alemana 1 23 3 17 44
Es decir, la proporción de catedráticos de Universidad con respecto al resto de los cuerpos de funcionarios que podrían promocionarse a ese cuerpo es, redondeando, de 1 a 26 en este Departamento, de 1 a 9 en el área de Filología Inglesa a nivel nacional, de 1 a 5 en la Universidad de Zaragoza y de 1 a 4 en el conjunto del funcionariado docente universitario. Creemos que son cifras que deberían hacer reflexionar a las Comisiones evaluadoras de Filología Inglesa antes de declarar desiertas las plazas, como se hace con cierta frecuencia.
Fin de la cita. Bueno, la Comisión sí estimó oportuno declarar la plaza desierta, por insuficiencia o inadecuación de todos los candidatos, tres de ellos de este departamento. En mi caso se me dio una puntuación de 18 sobre 100, alegando diversas insuficiencias, supuestas carencias, errores sin especificar, etc. — todo ello en un proceso plagado, naturalmente, de irregularidades, desconocimiento de la normativa por parte de la comisión, ignorancia deliberada, mala fe, etc. Es un caso que he comentado bastante en este blog, por lo que no me voy a enrollar más con él. Sólo recordar que el Rector ha corrido un tupido velo sobre él, no contestando a ninguno de los escritos de denuncia y recursos que le he enviado. Ni un solo argumento ofrecido en escrito público para rebatir los míos.
Hace dos años este departamento era incapaz de cubrir una plaza de catedrático de Filología Inglesa, aunque algunos llevábamos muchos años de carrera, doctorados ya en los años ochenta, con tramos de investigación reconocidos, funcionarios con muchos trienios y quinquenios y sexenios. Eso fue un insulto no sólo para mí, sino para los demás concursantes, y para el departamento en conjunto: incapacidad manifiesta. Déficit total de profesorado promocionable, y encima todos suspensos cuando lo intentan, hala. ¡Inútiles! —¡negaos! Claro que los demás candidatos y el Departamento eligieron no verlo así; es más elegante y práctico. Son cosas que pasan, en las cátedras no hay estándares ni baremos, depende todo cómo sople el viento. Puedes hacerte catedrático con dos artículos, o no te valdrán toneladas de publicaciones (de camino al examen se partió por el peso uno de los dos carritos en que llevaba mis publicaciones). Es el arbitrio de los dioses, no hay apelación posible, es la discrecionalidad técnica.
Para una plaza de asociado, cuentan hasta los medios puntos con regla milimetrada; en una cátedra, en cambio, se puede coger toda la carrera de un candidato como una mesa puesta, hacer un rebullón con platos y copas, y tirarlo todo por la ventana sin mayores contemplaciones. Así que los señores del tribunal, Dres. Onega, Garrudo, Martínez y González, me pusieron un 1,8 sobre 10, y se quedaron tan anchos. Yo no. Les envié a cada uno en persona una carta, con una copia de mi primer escrito de denuncia al rector, y expresándoles la opinión que me había merecido su actuación. Hasta la fecha no me han contestado.
Con el tiempo, otros profesores han dejado más alto el pabellón del Departamento. Hoy, por ejemplo, el Dr. Deleyto ha conseguido 100 puntos sobre 100, con un tribunal también presidido por la Dra. Onega. Tampoco creo, ciertamente, que el departamento se dé mucho por aludido en este caso, sabiendo que al menos algún profesor promocionable sí que tiene. (El año pasado obtuvo una cátedra también el Dr. Collado). Y no les voy yo a discutir sus méritos a los Dres. Collado o Deleyto, claro. Lo que sí discuto es que mi trabajo valga cinco veces menos que el suyo. Por ahí si que no paso.
Pongamos, por ejemplo, que el Dr. Deleyto ha publicado una mongrafía en Paidós. Bueno, yo tengo una publicada en la Universidad de Salamanca. (Y otra en Zaragoza. Y otra en América). Que tenga artículos en Film Journal. Eso está muy bien, ciertamente. Yo también tengo artículos, en el European Journal of English Studies, por ejemplo. Que tenga coeditado un volumen colectivo en Edimburgo, y otro en Zaragoza. Vale. Yo tengo uno en Amsterdam, y otro en Londres (en Longman). Que le dieran el premio de nuestra asociación profesional nacional el año pasado—enhorabuena. A mí me lo dieron hace más de diez años. También tengo publicaciones en la Linguist List. En Berlín (de Gruyter). En la Universidad de Oxford. Esta misma semana sacábamos los dos un artículo en la misma publicación (un libro sobre cine de la editorial Rodopi). También he dirigido una revista académica de nuestra especialidad (bueno, él no). Mis publicaciones están en la web para quien quiera verlas. Y, como él, he hecho otras cosas al margen de publicar. Nada, sin embargo, que pueda justificar una puntuación de un 1’8 en un caso frente a un 10 en el otro.
Pero, dirán Vds., todo esto son pamplinas. Este señor no se entera. Las cátedras no se deciden por méritos. Los puntos, los votos, los méritos, son una ficción conveniente.
Pues a eso voy. A denunciar el MANGONEO. En mi caso, entiéndaseme bien, no en el del candidato de hoy.
Con mi felicitación por delante.
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jueves, 27 de agosto de 2015
Retropost #153 (17 de marzo de 2005): Filología Inglesa (y fin)
Pido que se incluya en la última acta del Consejo del Departamento de Filología Inglesa y Alemana esta intervención mía de ayer, sobre la manera en que se ha encarado el proceso de "reforma" de la titulación de Filología Inglesa (es decir, su desaparición):
Deseo que conste en el acta de la reunión del Consejo de Departamento del viernes 18 de marzo de 2005-03-18 la intervención de José Ángel García Landa que sigue (Referente a la aprobación del acta 35 de la Comisión de Filología Inglesa del Departamento de Filología Inglesa y Alemana).
Con respecto al proceso de reforma de grado que se trata en el acta 35 de la Comisión de Filología Inglesa, no me consta que en la reunión de dicha comisión se tomase ningún acuerdo. Se informó sobre la reunión de representantes en Madrid y se dio a conocer el escrito de apoyo al proyecto de grado en Estudios Ingleses, pero se aplazó la toma de resoluciones sobre este punto a la reunión de la Comisión convocada para el próximo lunes día 21.
Quiero manifestar mi desacuerdo con la manera en que se ha llevado todo el proceso de reforma de la titulación, por parte de las distintas Direcciones de este Departamento que se han sucedido recientemente. Jamás se ha tratado este asunto en un punto del orden del día del Consejo de Departamento, y cuando llega hoy es para ser tratado como asunto de trámite o urgente, sin que figure en el orden del día. No se debería haber enfocado así este asunto, pues aunque se pueda considerar que la influencia de nuestro departamento sobre el proceso de reforma pueda ser minúscula, ello no obsta para abordarlo con la máxima seriedad en lo que nos atañe, visto que estamos tratando nada menos que la existencia o continuidad de la principal titulación impartida por este Departamento.
Y no es un asunto que haya venido por sorpresa, pues llevamos mucho tiempo oyendo hablar de la reforma que vendrá, sin haber tomado nunca una postura al respecto. He solicitado reiteradamente en los últimos años que se reuniese la Comisión de Planes de Estudios para tratar el tema, o que se le dedicase un punto del orden del día a la discusión de este proceso de reforma en los Consejos de Departamento, y se ha hecho caso omiso, o se ha aplazado indefinidamente el debate. Han acudido, sí, representantes enviados por la Dirección del Departamento a diversas reuniones que se han celebrado a nivel nacional, pero simplemente nos han informado de lo tratado en esas reuniones. Jamás hemos podido ser una parte activa del proceso de reforma porque jamás hemos adoptado una resolución a este respecto. Los representantes se enviaban "de oficio", sin que llevasen ninguna postura asumida por el Departamento en cuanto tal, pues esa postura nunca se ha debatido ni definido.
No hemos discutido nunca, por ejemplo, si estamos de acuerdo con la desaparición de la titulación de Filología Inglesa. Se supone que hemos apoyado, por defecto, la propuesta acordada por la AEDEAN de un grado en "Estudios Ingleses", siendo que esa propuesta, si bien parece reunir el consenso de la profesión, es enormemente inadecuada, pues supone asentir a la desaparición de la actual titulación de "Filología Inglesa", que es nada menos que la titulación correspondiente al área de conocimiento a la que pertenecen los profesores que la imparten en este Departamento. "Estudios Ingleses" será un grado que mantenga ciertas afinidades con "Filología Inglesa", pero no es en modo alguno el nombre de un área de conocimiento con entidad oficial. Y no se ha abierto ninguna discusión al respecto en este Departamento, ni ha existido un canal institucional que permita transmitir a las reuniones a nivel nacional las propuestas que disientan del consenso organizado en torno a la propuesta de grado en "Estudios Ingleses".
Quiero decir también que yo sí he firmado ahora el impreso de apoyo a la titulación en "Estudios Ingleses" – qué remedio nos queda a estas alturas que apoyar todos esa opción. Pero creo que la profesión en su conjunto, y este departamento en concreto, ha abordado el proceso de reforma de las titulaciones de forma muy pasiva y poco responsable, con muy escasa consciencia de lo que está en juego para la continuidad de nuestra disciplina.
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miércoles, 26 de agosto de 2015
Retropost #151 (15 de marzo de 2005): La Cátedra Fantasma
Ayer se publicaba la relación de puestos de trabajo del personal docente e investigador de la Universidad de Zaragoza, sometida unos días a información pública para posibles alegaciones. Un dato comentaré, por lo curioso.
En el Área de Filología Inglesa se observará que hay tres cátedras de Universidad, con destino en la Facultad de Filosofía y Letras (Departamento de Filología Inglesa y Alemana) Pues bien, una de esas cátedras está en un limbo administrativo desde hace más de dos años. Era una cátedra con perfil de Lingüística Inglesa, y salió a concurso oposición, al que me presenté, en febrero de 2003 (puede verse para más detalles el 31 de enero de 2005 de este blog). El tribunal consideró que ninguno de los candidatos daba la talla, y la dejó vacante.
Yo recurrí la actuación del tribunal, considerando entre otras cosas un auténtico insulto al profesorado del área de Filología Inglesa en su conjunto lo siguiente:
Habían transcurrido más de quince años desde la última cátedra concedida en este departamento. Y con el hecho de dejar vacante la cátedra se consideró que de hecho nadie merecía la promoción en esos quince años. Ninguno de los profesores que optaban a la cátedra por verse con posibilidades (por verse ellos y verlos sus colegas, que si no habrían firmado la plaza), más una concursante venida de otra universidad, ninguno estaba a juicio del tribunal preparado para obtener una cátedra en su área de conocimiento.
A mí me parece escandaloso. O si no, vergonzoso. O, pongamos, ¿muy raro?
Claro que esto en modo alguno pareció raro ni ofensivo a mis colegas del Departamento, que en su gran mayoría ignoraron o entorpecieron mis intentos de hacer que el tema se tratase en Consejo. El Departamento aceptó que una cátedra quedase vacante por incapacidad de su profesorado en el estudio de la Lingüística Inglesa, y no dijo ni mú. Con esta ocasión les dirigí a mis colegas un escrito afeándoles su conducta, entre otros con el siguiente párrafo:
"pocas personas apoyaron mi solicitud de que el Consejo emitiese una valoración sobre estos hechos... está claro que no es un tema que se desease abordar por parte de la mayoría de miembros del Consejo. Aparte de las personas que me apoyaron expresamente, otras me habían expresado su temor a manifestarse públicamente sobre la cuestión, o su comprensión pero ’sin compromiso’. A estas personas les agradezco sus palabras o apoyo. A los miembros del Consejo que han preferido desentenderse de la cuestión o correr un tupido velo, me corresponde sin embargo felicitaros: vivís en la Universidad que os gusta, o al menos en la que elegís y merecéis... Al parecer [el Consejo de Departamento] encuentra muy apropiado que se niegue la promoción a personas suficientemente preparadas que llevan trabajando en este Departamento desde hace muchos años. Declarar esa plaza desierta es decir que este Departamento no ha sido capaz en veinte años de producir una persona capaz de ocupar una cátedra de Filología Inglesa en lingüística. Creo que ese juicio os afecta a todos, aunque no hayáis firmado la cátedra. También creo que no se han sopesado bien las consecuencias que tiene el aceptar de este modo público y notorio que no nos regimos por un sistema donde los méritos sean computables de un modo racional, sino por un sistema de autoridad donde se pueden valorar o desestimar según convenga a quien manda."
Es triste que, me consta de primera mano, muchas personas no apoyaron mi petición de que el Consejo de Departamento tratase el tema, aun a sabiendas de que era una petición justa, simplemente por temor. Por temor, sí. Unos por interés, otros por indiferencia, y otros por temor. Menudo panorama. (Aún peor si el temor era justificado).
Yo denuncié al Rectorado que la plaza se había guardado para candidatos mejor vistos por el tribunal pero que (¡ay!) no se habían presentado a la oposición. Porque en una plaza con ese perfil no tenían posibilidades frente a los que nos presentábamos. Por lo cual, predije, se procedería a reasignar el perfil de la plaza en dirección a esos futuros candidatos. Y en efecto, en diciembre de 2003 el Departamento, siguiendo mansamente la propuesta de la presidenta del tribunal de la oposición, intentó suprimir el perfil de Lingüística Inglesa que tenía la plaza, para despejar el camino a otros profesores que no trabajando en nada relacionado con ese perfil, pudiesen optar con más posibilidades de éxito que "los lingüistas del Departamento" (a decir de la presidenta del tribunal).
Hay que decir que entretanto cambió el sistema de oposiciones, y todo futuro candidato debe ahora obtener antes una habilitación a nivel nacional con plazas limitadas, algo nada fácil, por lo que supone de autoestrangulamiento del sistema de promoción (ya se sabe - no sacamos plazas porque no tenemos habilitados, y no tenemos habilitados porque nadie saca plazas). En el sistema de las habilitaciones yo desde luego no pienso participar.
Al suprimir el Departamento el perfil para sacar la cátedra a concurso de nuevo, me dirigí al Rectorado haciendo notar que mis predicciones se iban cumpliendo paso por paso, y que en efecto la plaza se empezaba a mover en dirección a la persona para quien se había guardado. El Rectorado detuvo la salida a concurso de la plaza, mientras se resolvían mis alegaciones. Desde entonces, la plaza sigue en el limbo administrativo, esperando posiblemente a que alguien se habilite; lo curioso es que ninguna de las diversas Direcciones que han estado al frente del Departamento desde entonces se ha preocupado en saber nada de la plaza, reclamarla, pedir aclaraciones sobre el estado del proceso... nada. ¿Una dejadez? Mejor no meneallo, quizá.
En todo caso, ahora el Rectorado sí ha resuelto, de hecho ha resuelto retroactivamente, comunicándome (tras mi insistencia en que se pronunciase) que la no provisión de la plaza quedó confirmada tiempo ha (antes de ese diciembre incluso), desde el momento en que no interpuse un contencioso administrativo. Es decir, que el Rectorado daba por buena en todo momento la actuación del tribunal, y en lo referente a mí , estaba simplemente aguantando mecha y guardando silencio, esperando a ver si yo interponía ese recurso o no, y desde que no lo hice se daba el asunto por zanjado (aunque no es eso, en absoluto, lo que me venía asegurando el Rector, y de hecho por eso no planteaba yo ningún contencioso. Pero ya se ve que eso no hay que hacerlo: aquí todo por escrito, que las palabras se las lleva el viento). En todo caso, al ser la resolución del rectorado efecto del silencio, al cobrar existencia a posteriori, y ser invisible administrativamente, la plaza sigue allí en formol, esperando que el Departamento se acuerde de ella y la vuelva a sacar (de hecho, si nos atenemos a la versión dada ahora por el Rectorado, hubiera podido hacerlo en cualquier momento, pues nada ha interrumpido el curso normal de esa plaza ni ha estado nunca retenida). Que yo sepa, el Rectorado no ha tenido el detalle de comunicar al Departamento que ahora sí puede salir la plaza a concurso.
A lo que voy: la tercera cátedra del Departamento, lo digo aquí por si a alguien le interesa, no está ya bajo ninguna losa de ningún recurso pendiente; no sé qué hace el Departamento que no la reclama otra vez, para reasignarle otra vez el perfil a la plaza, y ponérselo de cine al futuro candidato.
Además, hay un dato nuevo, del cual también me ha llegado un rumor hoy: al parecer, de los dos miembros del Departamento que concursaban a las habilitaciones nacionales, uno ha conseguido habilitarse. Desde aquí le doy la enhorabuena, si es así (a pesar de que todo esto suceda en un contexto bastante penoso). Es un largo camino hacia la cátedra, y desde luego no podrá decirse que quien la obtenga no se lo ha trabajado a fondo. ¡Pero hay que empezar a mover esa plaza, vamos, que ahora seguro que funciona la cosa! Igual al publicarse ahora la relación de plazas se acuerda la Dirección, o alguien, de que, andá, si resulta que nos habíamos olvidado de que había aquí una cátedra en el trastero, qué despistaos...
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lunes, 3 de agosto de 2015
Retropost #106: 30 de enero de 2005
30 de enero
Larga sesión de cine con La Bisabuela de Amélie, perdón, con Largo domingo de noviazgo, de Jean-Pierre Jeunet. Como hoy ha puesto un post sobre ella Javier Armentia, pues allí que os mando. Bueno, allí y al cine. Es de las que hacen que la vida de uno se vuelva un poco más como el cine - descubre uno retrospectivamente sus momentos-Amélie, en este caso Mathilde-moments, viéndola.
Rumor que me llega a través de un colega: "Parece que las habilitaciones serán sustituidas el año que viene por un sistema de acreditación sin presencia del candidato". Para quien no esté al tanto, los profesores universitarios tenemos que hacer una oposición si queremos promocionarnos a un puesto superior; con el sistema de habilitaciones se añadieron los obstáculos, al tener que hacer dos oposiciones en vez de una: una en la universidad que ofrece la plaza, como solía ser desde los años 80, y otra a nivel nacional. Yo no me planteo la posibilidad de promocionarme desde que está este sistema vigente, porque se han duplicado las dificultades y un 100% de aumento es una subida de precio abusiva; ya veremos, si se cambia la oposición por una especie de visto bueno a la carrera de uno. Para más exámenes ya no estoy, sobre todo después de la última experiencia en la oposición de 2003: suspenso con menos de dos puntos sobre diez, para mayor gloria del tribunal que emitió esa calificación. Un gráfico con mis calificaciones, concursos y evaluaciones a lo largo de mis estudios y carrera iría algo así, a grandes rasgos:
- __
Este tribunal de 2003 disiente, como se ve, de todos los evaluadores anteriores. La plaza a la que me presentaba, una cátedra de Filología Inglesa, se quedó desierta por falta de candidatos mínimamente adecuados, a decir del tribunal. Interpuse un recurso contra los resultados, por injustos y prevaricadores. La interpretación alternativa, claro, sería que me dió una fiebre cerebral que me dañó seriamente las meninges. Hasta la fecha el recurso sigue sin respuesta, pues el Rectorado de la Universidad de Zaragoza no ha dado por escrito ni un acuse de recibo. Esta semana presento el caso ante el Defensor Universitario, antes de que pase el plazo de dos años a partir del cual no admite los casos.
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