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lunes, 4 de junio de 2018

Retropost (4 de junio de 2008): PIN y Nick


El blog de  Víctor Gómez Pin en El Boomeran(g), blog colectivo del grupo Prisa, pasa repentinamente a ser firmado por "Demetrio Pin." El público pregunta, extrañado—¿por qué? Pero el filósofo calla. Así que el filólogo responde:


Como el autor del blog no tiene por costumbre responder a los comentarios, daré una respuesta tentativa a la pregunta del anterior. La firma distinta en un blog y en las obras "profesionales" responde a una conveniencia apreciada de diferenciar las dos actividades —como quien escribe libros de jurisprudencia y [—firmando con pseudónimo—] novela negra. Obsérvese que es aquí una decisión sobrevenida, no inicial... y que se aprecia una contradicción potencial en el sentido en que era Víctor Gómez Pin, y no Demetrio Pin, la persona o máscara cuyo prestigio intelectual buscaba El Boomeran(g). Se inaugura una división de funciones entre el filósofo (que responde, suponemos, de su discurso) y el bloguero (que a los comentarios al menos no responde). Queda, claro, una conexión (la foto al menos, el PIN identificador personal)— con lo cual esto es un paso menos drástico que el de pasar a utilizar un nick anonimizante o ficcionalizante.


Queda por saber (pero es un detalle casi irrelevante) si el nombre "auténtico" es Víctor o Demetrio, o los dos, o ninguno. Más importante es el Gómez, que ese se elige menos y es más oficial. Los nombres de pila son casi nicks, elegimos uno u otro, o los modificamos... siempre por alguna razón. El apellido nos responsabiliza más—y su modificación nos liga más ambiguamente a nuestra identidad, como en este caso.



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viernes, 10 de febrero de 2017

Retropost #1363 (10 de febrero de 2007): Anonimato, veronimia y pseudonimia




 
anonimatoUn comentario en Journal LittéRéticulaire sobre el status de identidad del autor en los blogs. Se proponen allí tres tipos de situación identitaria:

- Anonimato, caracterizado por querer establecer una disociación total entre identidad real e identidad en red.
- Veronimia, o sea, el uso de la identidad real en la red: voluntad de establecer una continuidad o no disociación entre identidad virtual y real.
- Pseudonimia, el uso de una identidad identificable en la red, en relación variable o modulable con la identidad real. Tanto la pseudonimia como el anonimato pueden usarse para amalgamar varias identidades reales.

Algunos critican al autor por taxonomizar lo intaxonomizable. Yo le pongo este comentario:

Moi par contre j'aime bien les taxonomies, si on les utilise come points de répère, et non pas comme des compartiments étanches. Chaque blog (à l'occurrence chaque lecture de blog) se situe quelque part entre les trois statuts identitaires. Ainsi, on peut utiliser son vrai nom mais sans adresse géographique, ou seulement dans notre capacité professionnelle, ou justement à l'envers... Le degrè d'interaction avec un cercle de blogueurs proches géographiquement, ou professionnellement, ou thématiquement, ainsi que leurs statuts à eux, ont aussi des conséquences... bref, chaque blog est unique, mais il y a bien sûr des façons de mesurer et de définir cette originalité. L'activité publique dans d'autres médias est aussi une donnée importante. Ou la solidité, l'activité ailleurs en ligne et la stabilité relative du pseudonyme... etc.

Parece que los dos polos son: 1) el anonimato absoluto (página monomedia, sobre un tema impersonal y aislada de todo otro discurso identificable como proviniente del mismo autor o autores—un extremo por tanto no alcanzable en los blogs), y 2) el uso intenso, continuo, personal, multitemático y multimedia de una identidad bien conocida además fuera de la red, y situada explícitamente en parámetros familiares, profesionales, geográficos... El terreno de enmedio está ocupado por diversos grados de ocultamiento parcial, medialización variable, pseudonimia, discreción, etc.

Yo me sitúo cerca del polo (2), al que no llego sin embargo, por falta de presencia en otros medios, falta de intensidad multimediática (no pongo podcasts de mis canciones en la ducha) y débil interacción con el público. Pero bueno, como parece que es el que de más cerca me toca, pongo aquí el comentario de Berlol sobre quienes eligen el veronimato ("onym@t ou véronym@t" que lo llama):

1. Le choix de l'onym@t revient à ne pas vouloir faire de différence ou de séparation identitaire entre le soi virtuel et le soi réel (ce qui n'empêche pas des différences de style, de thème, etc.). Il consiste aussi à ne pas craindre les interférences entre virtuel et réel. Il peut être motivé par l'engagement (artistique, théorique, politique ou autre), la recherche (ou le maintien) de notoriété d'un individu ou de visibilité d'une œuvre ou d'un travail, le désir d'influence ou de pouvoir, même symbolique, à plus grande échelle par le virtuel.

Pues eso será... Si "no temo" las interferencias entre lo real y lo virtual, es en todo caso porque creo que la realidad es en gran medida realidad virtual, y que la realidad virtual es, en realidad, totalmente real.


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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Retropost #1229 (16 de noviembre de 2006): Alias prohibido

Alias prohibido

Publicado en Blogs. com. José Ángel García Landa


Se está preparando en China la prohibición de nicknames en los blogs y la obligación de registrar y firmar el blog con el nombre real. Me pregunto si no lo veremos pronto aquí también. Dicen que en cien años todos chinos; igual empezamos por allí.

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martes, 5 de enero de 2016

Retropost #507 (19 de septiembre de 2005): Manifiesto antitroll


Es aconsejable escribir en la red únicamente con una identidad de usar y tirar – o como mucho con una identidad ficticia. Es a lo que parece invitar el medio (y el miedo). Algunos, sin embargo, tomamos otra opción, y escribimos utilizando nuestra identidad "oficial". Esto acarrea a veces efectos indeseables, especialmente cuando surgen quienes, desde el anonimato y la cobardía, se dedican a escribir insultos o calumnias sobre nosotros, o suplantan nuestra identidad intentando dañarla, buscando hacer creer a la gente en foros o bitácoras que somos nosotros los autores de sus memeces y despropósitos.

Como estas personas son normalmente, además de mal intencionadas, obsesivas y sin muchos alicientes en su vida, tienden a agarrarse como sanguijuelas a quien ven que se opone a sus maniobras. Tal vez lo más aconsejable en muchos casos sea dejarlos hacer sin más, y que se aburran solos de su triste jueguecillo. Otras veces, sin embargo, se hace aconsejable borrar los comentarios de los blogs en los que participan. Esto es un asunto delicado, porque muchos blogueros son totalmente opuestos a borrar comentarios. Si el asunto es de carácter ofensivo, sin embargo, hay que recordar que es el bloguero el responsable de lo que se publica en su blog. Y si a mí se me insulta en un blog con la connivencia de su editor, desde luego cortaré toda relación con ese foro. Si la cosa pasa a mayores, podría incluso llevar el asunto a la policía, o a los tribunales.

Creo sin embargo que la mayoría de blogueros responsables, a poco que reflexionen, verán que no es ético tolerar en su blog insultos, calumnias o suplantaciones una vez se han denunciado como tales y se ha quejado a ellos personalmente la víctima de esos abusos. Al menos, prefiero pensar que una gran parte se pondrán del lado de la víctima, y no del abusador enmascarado (si no, dime con quién andas...).

Para deshacerse de los ciberbabosos, no conviene airear mucho el asunto del borrado de comentarios abusivos, porque tiende a encender los ánimos de justicieros ignorantes (que los hay a patadas) que se llenan la boca con acusaciones de "nazi", "censurador", etc. – ya se sabe, los que siempre aplican al prójimo la ley del embudo.

Para estos casos, sugiero mantener un contacto por correo electrónico entre el responsable del blog donde sucedan los abusos y la víctima, para identificar los comentarios ofensivos o suplantados–y, desde luego, borrarlos. Los suplantadores se divierten mucho firmando con un enlace al blog del suplantado, pero evidentemente no tienen acceso ni a la administración de ese blog ni al correo electrónico del suplantado. Por eso es aconsejable utilizar estas vías para clarificar la situación, y en especial el correo electrónico, por su confidencialidad.

Es sabido que enviar anónimos malignos con papel y matasellos es, según el cine, acción propia de beatas envidiosas y pasantes casposos. Son siempre los malos de tercera fila de la película. No veo por qué en la red, o fuera de ella, hemos de aguantar a esos personajes, ni dejar que nos impongan sus normas.






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