Los
grupos de investigación, antiguamente llamados "cátedras", son
instituciones potenciadas desde hace algunos años al aplicarse a las
humanidades el sistema de trabajo en equipo de las ciencias duras. Antes
aquí cada cual investigaba por su cuenta lo que su olfato le daba a
entender, aunque naturalmente hubiese escuelas, tradiciones, maneras y
circulillos. Ahora, además, tiene que haber "proyectos",
proyectos subvencionados se entiende,
que es lo que aglutina a un grupo como tal y le da entidad y le da
sustancia: todo gira alrededor de la subvención, por simbólica que ésta
sea a veces. Lo no subvencionado no es investigación oficial, y por
tanto no cuenta para mucho. Claro que las contrapartidas son... pues lo
dicho, la perpetuación de las viejas cátedras y sistemas solares de
profesores jerárquicamente subordinados al director del equipo o
catedrático, y la dinámica partidista que introducen estos grupos en el
funcionamiento de los departamentos.
Por ejemplo, en nuestro
departamento se han apoderado los grupos, con su sistema de votación en
filas cerradas, de los estudios de postgrado, vedando la docencia en
máster o la dirección de tesis a quien no pertenezca a esos grupos. Esto
crea tensiones, lleva a conflictos,
recursos,
y hasta a contenciosos administrativos, que es donde estamos. Pero
entretanto se resuelve, los grupos van campando a sus anchas no sólo por
sus terrenos investigadores sino también por los docentes. Porque la
unión hace que la fuerza te acompañe. A mí me parece genial que se
investigue
en pareja o en triángulo o en grupo, pero me parece menos bien
las dinámicas feudales
que contribuyen a instaurar estos grupos—especialmente en una atmósfera
histéricamente jerarquizada como es la de un departamento
universitario,
ad maiorem gloriam catedram.
Ay, los catedráticos... tan parecidos a los titulares según la ley, y
tan distintos de facto, pues son los que se cuidan de tener bien atados
los hilos de quién se promociona y quién no, quién entra y quién sale.
Su razón de ser como cuerpo, vamos. Los equipos son una maravillosa
herramienta para esta
Realpolitik —eso al margen de las investigaciones que hagan.
Bueno, pues una vez materializados en torno a un proyecto de
investigación subvencionado, una de las formas visibles que adquieren
los grupos o equipos de investigación hoy en día es haciendo una página
web. En el departamento tenemos al menos dos páginas web de equipos de
investigación oficiales: la del equipo de cine, y la del de literatura.
Los de cine (equipo del Dr. Deleyto) tienen
una especie de blog
a ritmo lento, donde aparecen reseñas de películas comentadas, aparte
de la información sobre los miembros del proyecto, de las actividades
del mismo y de información bibliográfica.
Y últimamente han
estrenado web los del equipo de literatura dirigido por la Dra. Onega,
"Contemporary Narrative in English Research Group",
http://cne.literatureresearch.net
— sitio en red que puede tener interés en visitar quien no lo conozca
todavía. Allí hay una página con cada miembro del equipo y hasta su
currículum y foto, y hay además una sección de información bibliográfica
sobre algunas de las principales líneas de trabajo del equipo.
Esta web se nota que es diseño de encargo y de pago, sale una foto muy
moderna, con la niña de Rajoy. Sin embargo la web es menos interactiva
que la página del equipo de cine. En aquélla publican reseñas (¡pocas!)
no sólo los miembros del equipo, sino también espontáneos, asociados o
simpatizantes, y al ser un blog con comentarios, hay posibilidad de
feedback—aunque, según he observado, no de re-feedback, puesto que los
comentarios que pones quedan sin comentario a su vez ni respuesta, y no
se origina realmente una conversación sobre la película, que podría ser
una de las posibilidades interesantes a desarrollar. Pero bueno, eso
pasa, o no pasa, dependiendo del interés, dinamismo, comunidad generada,
etc. Por lo menos el sistema utilizado abre las posibilidades.
Como digo, la web de literatura es más cerrada—una página web
tradicional, no un blog; es decir, algo más "tipo escaparate", que
presenta la actividad sobre la que se informa como algo que sucede fuera
de la web—no como un proceso que puede tener lugar allí mismo. No hay
posibilidad de feedback al margen de enviar un correo electrónico al
equipo; no hay comentarios públicos, etc. Pero es que en realidad
tampoco hay nada sobre lo que comentar: como digo, el equipo presenta su
actividad como algo que sucede
en otra parte.
Un equipo de investigación en humanidades produce básicamente textos,
publicaciones, como resultado de su actividad, y aquí se nos informa
puntualmente de las publicaciones producidas. Pero no se incluye una ni
de muestra.
Exagero, claro, cómo no: algunas de las
publicaciones (poquitas) están en sitios accesibles en red, y leyendo el
currículum se puede llegar a ellas... pero eso ya es responsabilidad de
la revista en cuestión, no de este sitio web. Yo, particularmente,
encuentro curioso que un equipo con abundantísimas subvenciones
públicas, qué digo,
millonarias
subvenciones públicas, no proporcione al público siquiera un poquito de
los resultados, si no es pagando. Pagando al editor que sea, claro,
porque el equipo no se autopublica, eso no tendría calidad... por muy
acreditada que esté su calidad por otra parte. Hay que mantener la
máquina de la calidad rodando, y eso significa publicar en sitios donde
el público sea el pagano.
Yo he tenido disensiones serias con
estos equipos que me caen cerca y sobre todo con sus directores, por la
política territorialista que han alentado y la dinámica de partidos que
han instaurado en el departamento. Como digo, en los tribunales está el
contencioso ahora. Así que no se sorprenda nadie de que no me corte de
hacer unos pequeños comentarios sobre la imagen pública de estos
equipos. Aunque lo que digo se pueda aplicar a muchos más, supongo.
Es explicable que desconfíen las cátedras de las tecnologías con
feedback, porque podrían aparecer allí publicados comentarios indeseados
sobre la política departamental del grupo de investigación o apoyo
mutuo. Hasta ahí, comprensible.
Pero tómese como crítica
constructiva la siguiente. Un equipo subvencionado ampliamente para
producir TEXTOS tiene la posibilidad de darnos a conocer algunos de los
TEXTOS producidos. Sin perder dinero, ojo, que en las publicaciones
académicas sólo lo ganan las editoriales. Creo que con eso mejoraría muy
notablemente el desempeño de la función de un equipo de investigación,
que es la producción y difusión de su investigación. Y se cumpliría
mejor la función de la web misma, claro. Que si no está ahí para
difundir, no sé para qué esta. Bueno, sí: para proyectarse por la Red,
el gran escaparate del que no puedes escaparte... Pero la Red no es una
foto fija de "otra realidad" textual y comunicativa—es el centro mismo
de esa realidad. A ver si bajamos a ella, a dejarnos oír... o hasta a
dialogar, si procede. Que no muerde.
En suma: se sugiere o
requiere que los equipos de investigación subvencionados, para mayor
bien de la sociedad e ilustración del público, difundan su investigación
subvencionada por la web. Pública y gratuitamente. ¿Qué menos,
trabajando para una institución pública, de una nación socialista, y
habiendo recibido cuantiosos fondos adicionales para hacer lo que hacen?
La web departamental
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