viernes, 2 de agosto de 2024
sábado, 29 de abril de 2023
jueves, 13 de abril de 2023
Los cartagineses descubren América
Los cartagineses como los primeros descubridores de América. Según la Historia de España del padre Juan de Mariana (libro 2º, capítulo II)—basado en fuentes clásicas que no siempre cita, Aristóteles entre otras. Este episodio tiene lugar tras las exploraciones costeras de Europa hacia el norte, y de África hacia el sur, por parte de Hannon, éstas al parecer más acreditadas. Las fuentes clásicas no hablan, por supuesto, de América, y la identificación de esas tierras como el continente americano es Mariana quien la da por buena, ateniéndose la interpretación moderna de "los más eruditos" de los historiadores renacentistas. Siempre todo con cierta reserva, teniendo en cuenta que Mariana mismo avisa con frecuencia de lo dudoso de historias tan antiguas e incompletas, cuánto más de los relatos de oídas y las narraciones de viajeros a veces exageradas "ó fingidas de propósito para deleitar al pueblo, que abobado oia cosas tan extrañas y nuevas". Extrañas y nuevas siguen siendo para muchos historiadores aun hoy día. El pasaje en cuestión, tras el fallido intento cartaginés de conquistar Sicilia en tiempos de Dionisio:
Despues desto quieren decir que Dionisio procuró por sus embajadores apartar a los españoles de la amistad de los de Cartago, y que, al contrario, los cartagineses con con todo buen tratamiento y blandura los entretuvieron. Lo que consta es que por diligencia y buena maña de Dion Siracusano se asentó paz por treinta años entre los sicilianos y cartagineses el año tercero de la olimpíade 95, que fué de la fundacion de Roma de 356 ; paz que no duró mucho. No falta quien diga que, despues de la pelea famosa llamada Leutrica, Dionisio envió socorros á los de Lacedemonia (entre los demás se cuentan celtas y españoles, quier fuesen de las reliquias de Himilcon, quier llevados desde España para este efecto), y que con estos socorros Arquidamo, hijo de Agesilao, cerca de la ciudad de Mantinea venció y mató a Epaminonda, señalado capitan de los tebanos; con lo cual libró la antigua ciudad de Lacedemonia de la destruicion que la amenazaba y del riesgo que corria. Por el mismo tiempo, como algunos cartaineses partiesen de España por mar, sea arrebatados contra su voluntad de algun recio temporal, sea con deseo de imitar á Hannon, tomando la derrota entre poniente y mediodía, y vencidas las bravas olas del gran mar Océano, con navegacion de muchos dias descubrieron y llegaron á una isla muy ancha, abundante de pastos, de mucha frescura y arboledas y muy rica, regada de rios que de montes muy empinados se derribaban, tan anchos y hondables, que se podian navegar. Por esto y por estar yerma de moradores, muchos de aquella gente se quedaron allí de asiento, los demás con su lota dieron la vuelta, y llegados á Cartago, dieron aviso al Senado de todo. Aristóteles dice que, tratado el negocio en el Senado, acordaron de encubrir esta nueva, y para este efecto hacer morir á los que la trajeron. Temian, es á saber, que el pueblo, como amigo de novedades y cansado con la guerra de tantos años, no dejasen la ciudad yerma, y de comun acuerdo se fuesen á poblar á tierra tan buena; que era mejor carecer de aquellas riquezas y abundancia que enflaquecer las fuerzas de su ciudad con extenderse mucho.Esta isla creyeron algunos fuese alguna de las Canarias; pero ni la grandeza, en particular de los rios, ni la frescura concuerdan. Así los mas eruditos están persuadidos es la que hoy llamamos de Santo Domingo ó Española, ó alguna parte de la tierra firme que cae en aquella derrota; y mas cuidaron ser isla, por no haberla costeado y rodeado por todas partes ni considerado atentamente sus riberas.
(fin del capítulo II).
—oOo—
martes, 4 de abril de 2023
viernes, 12 de noviembre de 2021
lunes, 6 de septiembre de 2021
Redondeza Redondeada
Tal día como hoy hace 499 años Elcano volvió a España. Así lo anunció al rey Carlos I: "Mas sabrá su Alta Majestad lo que en más avemos de estimar y temer es que hemos descubierto e redondeado toda la redondeza del mundo, yendo por el occidente e veniendo por el oriente" pic.twitter.com/PVc2R6YwBC
— Darío Madrid (@Dario_Madrid_F) September 6, 2021
viernes, 2 de abril de 2021
martes, 6 de agosto de 2019
lunes, 29 de abril de 2013
Descubrimientos retroactivos
Y la nota:
13. Más tarde todo el mundo daría por hecho que esto había quedado demostrado en 1944 por Oswald Avery en la Rockefeller University. Sin embargo, en su momento muy pocos investigadores estaban convencidos de ello.
Vemos aquí un ejemplo de cómo un descubrimiento puede datarse en el momento en que se realizó, aunque el reconocimiento de tal descubrimiento sólo se produzca años más tarde. Con lo cual, puede suceder y de hecho sucede constantemente que algo se descubre, pero el descubrimiento no tiene efecto inmediato, y puede dar lugar a una ilusión retroactiva sobre el estado del conocimiento en un momento dado.
En realidad sucede esto con todas las novedades relativas a información, conocimiento o ideología. Se publica una obra literaria, y en algunas personas, quizá incluso en algún escritor, su impacto es inmediato. En cambio, es ignorada por la mayoría, para quien no existe o es como si no existiese, y pueden transcurrir siglos mientras se siguen produciendo efectos de novedad derivados de esa obra. En realidad, durante toda la duración de su "vida" (entendida à la Ingarden), efectos de novedad ya mezclados con otras novedades y con acontecimientos e influencias posteriores a su publicación.
Sobre el descubrimiento del heliocentrismo, o de la gravitación, o de la relatividad—lo mismo podemos decir. Siempre tienen una dimensión de acontecimientos retroactivos. En el caso de la ciencia, presuponemos a veces de modo erróneo un reconocimiento instantáneo de verdades o de novedades por parte de la comunidad científica, a la que idealizamos como si fuese enteramente uniforme y transparente en sus actuaciones. La verdad es muy otra, y así hay ahora mismo, sin duda, muchos biólogos que desconocen cuestiones absolutamente centrales sobre la evolución, pongamos—por ejemplo, podrían no tener la menor noción sobre la selección de grupo, o creer que es un concepto anticientífico—y sin embargo estos mismos "primitivos" pueden realizar en su campo descubrimientos importantes a su vez. El conocimiento es disperso, y esto lleva a este tipo de efectos retroactivos entretanto se difunde un descubrimiento por la comunidad científica; la ciencia establece redes y protocolos para minimizar este fenómeno, pero no puede eliminarse del todo.
En ideología y filosofía son todavía más llamativas estas cuestiones. Lo que es una novedad para alguien, normalmente es el descubrimiento del mediterráneo para otra persona. También hay cuestiones que, como efecto colateral de la disciplinariedad y sus hermetismos, parecen una novedad cuando se introducen en un campo determinado, e incluso causan revuelos intelectuales, pero que son perfectamente sabidas en otros ámbitos. Aquí se pueden emplear las expresiones de descubrir el Mediterráneo, o la rueda, o crashing through open doors como dicen los ingleses. De hecho habría que buscar un término especial (pero seguro que ya existe y no me he enterado) para la falacia consistente en pensar que, por el hecho de que el pensamiento humano ha llegado a tal concepción (en la obra de Hegel, pongamos, o en la de Heidegger) ya se puede presuponer que ésta es algo conocido, y de consecuencias extraídas. Para nada: el conocimiento nuevo está teniendo efectos constantemente, a medida que envejece y se propaga, y muchos de ellos son retroactivos.
Del mismo modo, a las víctimas liberadas de ámbitos religiosos cerrados y opresivos les resulta a veces una novedad la libertad de pensamiento que existe en algunos ámbitos de europa desde el siglo XVIII, o el XIX, o el XVI (es imposible fechar estas cosas, como digo), y las presentan como grandes iluminaciones y novedades. Y lo son para ellos, como diría Próspero.
Se da, por otra parte, la falacia concomitante, la de creer que las batallitas contra la ignorancia, o el mito, o la intolerancia, etc., ya están ganadas por el hecho de que las posiciones filosóficas, o científicas o tolerantes están plenamente acreditadas a nuestro juicio. Para nada. Todo el trabajo está siempre por hacer, y todo está siempre por aprender y por descubrir, aunque nos enteremos de que ya alguien lo había descubierto.
