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viernes, 22 de abril de 2022

Carmen Conde

 

Sánchez de Movellán, Luis. "Carmen Conde Abellán." (Españoles Olvidados). Decisión Radio 25 Nov. 2021.*

         https://www.decisionradio.com/espanoles-olvidados-1/c/0/i/60670636/espanoles-olvidados-25-11-2021

         2022

viernes, 17 de enero de 2020

Contra la lenguaja inclusiva

lunes, 20 de mayo de 2019

Nuevo académico

El primero más joven que yo—si excptuámos, claro, a Inés Fernández-Ordóñez, que fue ahí precisamente por el mérito de su juventud al margen de otros obvios méritos:

Nuevo académico

viernes, 29 de junio de 2018

Retropost (29 de junio de 2008): Qué vergüenza de Academia

En las atribuciones e intereses y acuerdos de la Real Academia Española de la Lengua entra el opinar que debemos beber "güisqui" y usar "cederrones", pero en cambio apoyar un manifiesto a favor del respeto al español como lengua común... lagarto lagarto. Que ahí topamos con la ofensa a los todopoderosos Nacionalistas, y al todooportunista PSOE, y al todoescurridizo PP— y en la Academia son chupatintas, después de todo, que han de estar a tono con el tono falsario de la interpretación que dan en este país a la Constitución todas las instituciones, del gobierno al Parlamento al Tribunal Constitucional. El español estará sano y boyante, pero no parece que sea por el esfuerzo ni el compromiso de la Real Academia.  ¿Yo firmar manifiestos? —dice el presidente de la Academia.

—¿De mí o de la Academia que se diga que opinamos algo sobre el papel oficial de la lengua española, o que hay alguna causa de nuestra incumbencia? Amos hombre, faltaría más, a ver si se piensan que hemos nacido ayer.

Por mí que los cierren a estos medalleros. Pero son los que suben como la espuma.


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lunes, 28 de mayo de 2018

Retropost: La índole y volumen del libro


Sorprendente la definición de libro de la Real Academia Española en su diccionario en red (vigésimo segunda edición)—obra que no sé si será un libro o muchos libros o ningún libro...

Desde luego la versión en papel que tengo (vigésimo primera edición, dos volúmenes) no contemplaba explícitamente la posibilidad de libros electrónicos o libros en red—un libro eran muchas hojas cosidas o encuadernadas—aunque éstos podían caber en la segunda acepción, a saber "obra científica o literaria de bastante extensión para formar volumen"—si es que lo electrónico forma volumen. Vamos, que con esa definición estaba muy fácil el decir que un texto electrónico no puede ser un libro.

myst


Veamos y apostillemos la nueva definición pergeñada por nuestros Inmortales, ahora que tienen red y diccionario electrónico. Primero, según el buscador, no existe la palabra "Libro", pero hay otra muy parecida, que quizá sea la que busque usted: "libro". En rojo, el texto de la Academia, y mis comentarios (aclaratorios o pugnaces) en cursiva cuchicheadora.

libro.

(Del lat. liber, libri).
(... será más bien de librum... que hoy estoy picajoso)

1. m. Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen.
(¿O dos, como el diccionario de la Academia? Ni entrar quiero a mirar la definición de códice, volumen o tomo. Quedémonos con que un libro puede estar en blanco, entonces, o ser un libro de fotos. No es para nada un escrito, sino meramente un encuadernado. Ahora habría que ver si
si las páginas web son suficientemente parecidas a las hojas de papel, o si se puede encuadernar un montón de pdfs, "material semejante al papel", en un disco duro o en un sitio web. Las semejanzas son libres, y a muchos efectos, semejantes son. A otros, no. Los límites de esta acepción son borrosos—por no hablar del muchas. Todo es borroso en la vida).

2. m. Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. Voy a escribir un libro. La editorial presentará el atlas en forma de libro electrónico.
(Alguien les dijo, su conciencia quizás, que esto había que corregirlo. Según la definición de la anterior edición eran sólo obras científicas o literarias. Jamás la guia de teléfonos o un "libro" de cocina. Ahora sí, pero se han ido a la otra esquina. Ahora es una obra "de cualquier otra índole". ¿Se presupone en todo esto la palabra "texto escrito"? Uno diría que sí, pero vaya usted con presuposiciones a los juzgados. Veamos... ¿es una
obra cinematográfica ("cualquier otra índole") un libro? Desde luego, si bien no aparece impresa, sí puede aparecer en cualquier otro soporte, por ejemplo una cinta, o por ejemplo un disco—como cualquier otro libro. "Voy a esculpir un libro—sus bellos volúmenes." Observemos que se han introducido ejemplos aclaratorios, incluso sutilmente aclaratorios. El libro que "voy a escribir" igual nunca lo publico. Vaya, se quedará en mi ordenador, pero será un libro. Al menos será un texto con letras. La sutileza del otro ejemplo, el del atlas, es que aparte de introducirnos gráficos y mapas explícitamente, introduce algo más de tapadillo la noción de producto comercial de una editorial—y aquí llegamos a los ISBNs y otros criterios cualitativos/comerciales que aún reinan, y cómo reinan, en nuestro panorama conceptual sobre lo que es un libro. Por ejemplo, ¿es esto un libro? ¿O esto otro?—el blog, digo: ayer recogí dos volúmenes de mi blog de la encuadernadora, unas 600 páginas correspondientes a 2007. Volumen sí que tiene (seis tiene ya, unas 1800 páginas impresas) pero claro, no lo vende ningún editor. ¿Hará falta el aval de un editor para que sea un libro? ¿Que sufrague su coste con sus perricas? Bueno, entonces lo sufraga Blogia, que me lo edita gratuitamente, o la Universidad de Zaragoza, que también le da soporte—aunque algunos no lo soporten. ¿Será necesario que el libro requiera un desembolso mínimo por parte del editor? Me parece que esta conceptualización es, por así decirlo, obsoleta. Tendrá que tener en todo caso (como criterio mínimo de calidad) el aval de alguna opinión que lo apoye, al margen de su autor. Mi tesina sobre Dickens sí es un libro según ese criterio, pues recibí por ella el Grado de licenciado, la califiacación de Sobresaliente cum laude, y, es más, el Premio Extraordinario de Licenciatura. Menos da un editor. Esta otra cosa, por su parte, Objects in the Rearview Mirror May Appear Firmer Than They Are, ha pasado por capítulos por un buen número de peer reviewers. Entonces, ¿es un libro? ¿Que no tiene ISBN? Pero si me lo puedo sacar en un pispás, por Dios. Además, el ISBN es un identificador comercial, y yo regalo mis escritos. Será que no valen nada. Por libro se entiende siempre, en mayor o menor medida, libro publicado por una editorial de prestigio... Claro que también es cierto que el prestigio lo recibe de sus autores—la editorial de prestigio es una compleja sociedad de aval mutuo, como la Academia).

3. m. Cada una de ciertas partes principales en que suelen dividirse las obras científicas o literarias, y los códigos y leyes de gran extensión.
(Ya. Libro IV de la Eneida, Libro XII del Paraíso Perdido, Libro III de Vanity Fea... Ups, no, que en esta acepción no entran las obras "de cualquier otra índole"–sólo las científicas o literarias. Aunque sí es obra literaria mi blog en el sentido de referirse a la literatura, y también, por qué no, en el sentido de que "emplea como instrumento la palabra" o es obra "en la que caben elementos estéticos" (admitiendo que su estética sea discutible y discutida). En cualquier caso, cuando en SIDERAL, nuestro archivo de producción científica, te preguntan "cuántos libros has escrito" no se refieren a esta acepción, sino a libros libros... Bueno, en realidad no sé a qué se refieren. De eso iba en parte este post o libro).

4. m. libreto (‖ obra dramática).
(Sófocles y Shakespeare, autores de libretos. El libreto Macbeth, en el que basó su libreto Francesco Maria Piave su libreto para el Macbeth de Verdi).

5. m. Contribución o impuesto. No he pagado los libros. Andan cobrando los libros.
(Paul Ricoeur decía que no hay metáforas en el diccionario; se precipitaba. Metonimias también hay, como vemos. Igual para tener un libro publicado alguien tiene que pagar los libros...).

6. m. Der. Para los efectos legales, en España, todo impreso no periódico que contiene 49 páginas o más, excluidas las cubiertas.
(Impreso... ¿impreso? ¿O "escrito producido con tecnología de reproducción textual literal"? Me temo que cuando se lo pregunten al Sr. Juez le llegará de nuevas. Cada vez. Y si se le ocurre nos vendrá a vueltas con el ISBN, aunque el Diccionario no lo mente ni nos aclare si la ley o la SGAE lo requieren. Total, que acabo de echar un vistazo a mis "artículos"—si es que son artículos—del SSRN, y al menos este de "Los blogs y la narratividad de la experiencia" resulta que es un libro, pues pasa de 90 páginas).

7. m. Zool. Tercera de las cuatro cavidades en que se divide el estómago de los rumiantes.

(Esto está más claro. De estos aún no tengo—aunque mira que rumio).








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sábado, 28 de abril de 2018

Retropost #2129 (28 de abril de 2008): Negra espalda del tiempo


Ayer leía su discurso de ingreso en la Real Academia mi novelista español favorito, Javier Marías. Y como suele pasar en estos casos habla y teoriza sobre su oficio—contar—un oficio que me interesa a mí de oficio.

Hay un PDF en Diarios de Arcadi Espada: Sobre la dificultad de contar: Discurso leído el día 27 de abril de 2008 en su recepción pública por el Excmo. Sr. D. Javier Marías y contestación del Excmo. Sr. D. Francisco Rico.

Hace un homenaje a Lázaro Carreter (cuyo sillón ocupa) y la fidelidad de éste al lenguaje hablado con propiedad. Aunque el foco principal del discurso cae en la impropiedad del lenguaje mismo.

Las mentiras, falacias e inexactitudes de la narración. En el momento en que interviene la palabra se tergiversan los hechos. La lengua intentando representar la verdad es "un perpetuo amago condenado a no dar nunca en el blanco, o no de lleno".  Se remite Marías a Ortega y Gasset y su diagnóstico sobre la imposibilidad de la traducción exacta (Miseria y esplendor de la traducción, 1937). Esto crea una paradoja: todo es traducible, y todo es (teóricamente o estrictamente) intraducible.

Ideal narrativo de fidelidad a los acontecimientos: pero los cronistas (cual Bernal Díaz del Castillo) "se encuentran con una dificultad insalvable: la sola trasposición a palabras de unos acontecimientos está traicionando por fuerza esos acontecimientos".

(Claro que en los cronistas, y en cualquier otro narrador, el valor mimético de la narración va supeditado a su valor interaccional...)

NO  es posible un testimonio fidedigno: 1) por nuestra posición subjetiva: "Lo que uno ve y vive es por definición fragmentario y sesgado"

El sesgo no aprarece pues cuando interviene la palabra. Está ya allí desde el momento que existe uno, y los percibe ya desde su óptica sesgada. El mundo es sesgo, y por tanto quizá sea sesgado el creer en la posibilidad de una comunicación sin sesgos.

(Habría que preguntarse entonces: ¿podría ser narración fiel a ese sesgo, precisamente? No la verdad, sino mi versión de los hechos, o mi perspectiva sobre ellos. El sesgo de la palabra puede ser fidelidad a esa óptica sesgada que tenemos sobre el acontecimiento).

2) Por el sesgo de la lengua. (Invoca Marías una visión un tanto determinista de la lengua y las percepciones que ésta conlleva en sus metáforas y estructuras (al estilo de Sapir/Whorf)—me parece que sobre todo por un énfasis indebido en la fidelidad al objeto, cuando la misión de una traducción es ante todo interaccional, permitir una comunicación, no repetir un original).

Enfatiza Marías la consciencia de estos sesgos al relatar: la retrospección de la escritura (lo que en una novela llamó la negra espalda del tiempo); el empezar por un sitio o por otro, incluir o no interpretaciones, especificar sobre los límites de lo que se sabe…  Hay infinitas posibilidades de matizar lo que se cuenta con interpretaciones, causas, explicaciones… "las frases casi nunca son las justas, son imperfectas, son inexactas, son escurridizas e indomeñables". No se puede ir al grano, "tal vez porque en los hechos hay grano, pero no en la narración de los hechos". "si de veras se fuera al grano, nunca habría literatura".

Un ejemplo límite es la narración de su amigo Vián ante el juez, como modelo de quienes "se ven obligados a no prescindir de los infinitos elementos que precedieron o rodearon tal suceso". Sterne como modelo antes que Vian, Sterne a quien tradujo Marías y que también mostraba cómo la palabra abre inmensos laberintos de representación, y puede ocupar más tiempo que lo que relata.  No se puede seguir la pista a todos los factores que intervienen en un acontecimiento: nos influyen los otros, cuyas motivaciones desconocemos, etc.


"Cualquiera que se dedique a contar algo cierto, algo pretendidamente verídico, algo ocurrido o acaecido, sea un cronista, un historiador, un memorialista, un biógrafo, será siempre susceptible de ser corregido, enmendado, aumentado o desmentido"

La maldición que persigue a los historiadores: sus versiones "definitivas" siempre son enmendadas.

(Insight of hindsight, o poetics of topsight. Ya hemos tratado aquí estos temas).

A los biógrafos o eruditos, lo mismo les sucede. El tiempo les puede enmendar la plana sacando hechos nuevos a la luz.

(Por no hablar de los periodistas, a quienes ni menciona, e igual es eso lo que pica a Arcadi Espada).

"olvidamos o perdemos de vista que esa es la esencia del lenguaje, que todo vocablo no deja de ser un remedo" y el propio lenguaje es ya la primera traducción. Pero la cosa ha de preexistir a la palabra…

(aunque a veces, no lo dice Marías, llegamos a conocer primero la palabra, y nos forzamos luego a ver la cosa diferencialmente).


Ortega: la ilusión de que podemos comunicar totalmente lo que pensamos.

Desconfianza de la edad hacia la ficción.  Pero hay tanto que no se sabe (Thomas Browne: lo que ha caído en las cavernas del olvido). ¿Por qué la importancia a la ficción y a seres ficticios? Para Marías, son el último y más eficaz reducto de la memoria.  El caso de su propia novela (que ficcionaliza a su padre, a Francisco Rico…). ¿Pero cuál es la razón de esta hegemonía de la ficción? Lo de asomarse a otras vidas, vivir con otras mentes….

Otra razón: que sólo en la novela podemos conocer de modo fiable, sin correcciones ni supresiones ni enmiendas, precisamente por ser la ficción. Ni por otras ficciones de otros que se apropien de los personajes, como el Quijote de Avellaneda.

(Cosa que a veces llamamos transficcionalidad. Y no estoy yo tan de acuerdo en que deje indemne al personaje original. La prueba, el propio Quijote).

La Academia admite novelistas quizá porque "seguramente seamos los únicos que podemos contar sin atenernos a nada y sin objeciones ni cortapisas, o sin que nadie nunca nos enmiende la plana ni nos llame la atención y nos diga: 'No, esto no fue así'".

Pero algo le enmienda la plana a Marías la contestación de Francisco Rico, el de verdad:

Comienza con una defensa de la lectura escapista de las novelas. Leer novelas no es una operación literaria para el lector, aunque escribirlas lo sea para el escritor. (Bueno, para los críticos es de suponer que sí lo es). Cita Rico a Sainte-Beuve: una obra puede ser muchas cosas pero es ante todo un hecho en la vida del autor. Y hacia la biografía de Marías llevará sus ficciones.

Inmoderada ambición personal de JM: con sus novelas aspira a "atraer toda la realidad al orden de lo ficticio,para someterla por ende a su caprichosa tiranía y, como ficción, construirse a sí mismo a la medida del deseo".

En una "teoría general de la vida y obra de JM" el rasgo más llamativo es el carácter centrípeto del narrador: "el argumento último es la mirada del narrador". El narrador de Marías da forma a la realidad, pero pretende que ésta se le resiste, de ahí su estilo con enumeraciones, conjeturas, variantes, correcciones… "Muchas páginas de JM consisten en alternativas al relato que actualmente están fabricando".

JM finge construir un mundo autosuficiente y encerrado en sí mismo cuando no hace sino traducir su propia biografía. La conclusión de esta maniobra iría a colocar la ficción en el lugar de la realidad: "las cosas, los personajes, y hasta los lugares reales acabarían duplicando o copiando a sus trasuntos literarios (—una retroalimentación entre ficción y realidad).

Todo "para hacerse el interesante y seducir, sin duda", a todo el mundo, o quizá a una lectora virtual que no lo corrija.

"Pero no es exactamente así, joven Marías." La novela no es autorreferencial: "nace de palabras compartidas y se nutre de hechos que inevitablemente remiten a una cierta especie de realidad". La omnipotencia es un privilegio del lector más que del narrador, opina Rico. Y (aunque alaba las novelas del nuevo académico) observa que Marías ha preferido asegurarse la inmortalidad "por si las moscas" entrando en la Academia.

Pero desde la Academia se ve la "negra espalda del tiempo" y Marías no podrá allí sino pensar que ya no es joven…


Otra respuesta le llega a Marías de la mano de Arcadi Espada: bueno, dos:

—una en su blog de El Mundo, "Demasiado sobrio el periódico en la entronización del académico Marías":

"La levedad analítica de su discurso, cortés y cuidadosamente salpicado de negritas y donde se oye, a cada párrafo, el ruido del papel de envoltorio, se ciñe a la habitual llorera sobre los límites de la mimesis." Pueril lo ve.

— y otra en sus Diarios, rescatando una reseña de 1999, que propone la lectura del libro Contra la imaginación de Christophe Donner. "Un veneno infesta la literatura."

Allí defiende que el mérito de la ficción es en última instancia la audacia de la mirada del artista sobre su época. Como si no fuese cosa de la imaginación, y como si ésta no infestase más cosas que la literatura...

Con Donner, aboga Espada por la transcripción de lo real: "Todo el descrédito de la literatura está en la imaginación". Y despotrica contra la novela como género injustamente entronizado, mimado, leído y premiado.

(No le falta su parte de razón, no. No porque la novela sea perniciosa, sino porque lo demás también es casi igual de novela, diría yo).

Arcadi Espada viene defendiendo la diferencia tajante entre hechos e interpretaciones (legítimas éstas, irrecusables aquéllos), enfurecido por esos periodistas que ignoran olímpicamente los hechos o los ponen en letra pequeña en la página veintitrés. Pero ay… es que no es tan tajante la diferencia. Hay un continuo de grises. Y más de un "hecho" se genera retroactivamente, por efecto de la negra espalda del tiempo.

Aunque eso no quita para que algunos jueguen con deliberación a ocultar los hechos, o a reducirlos artificialmente a interpretaciones. Lo cual es precisamente negar el continuo, o trabajar sólo con uno de sus extremos. Y eso es más peligroso o inmoral en periodismo, pero sería injusto tratar a la novela con el mismo rasero.

Quizá sea por eso que el Marías periodista (columnista) con frecuencia me desagrada o me irrita (personaje irritable él mismo), mientras que tengo inmensas tragaderas para sus admirables novelas que tanto irritan a otros…



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lunes, 5 de marzo de 2012

Bofetada de la Academia


Noticia del ABC: Bofetada de la Academia a las guías de lenguaje no sexista.


"El pleno de la Real Academia Española (RAE) ha aprobado un informe del académico Ignacio Bosque en el que se critican las directrices contenidas en nueve guías sobre lenguaje no sexista elaboradas por comunidades autónomas, sindicatos y universidades, porque, si se aplicara estrictamente cuanto dicen, «no se podría hablar».

A los responsables de estas guías les molesta de forma especial el uso genérico del masculino para designar a los dos sexos, a pesar de que «está firmemente asentado en el sistema gramatical español» y de otras muchas lenguas, y recomiendan, por ejemplo, decir «la ciudadanía», en lugar de «todos los ciudadanos»; "las personas becarias», en vez de «los becarios», o «personas sin trabajo» y no «parados»."

Aquí puede leerse el informe de Ignacio Bosque sobre "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer"

En la Universidad de Zaragoza teníamos también una guía emitida por el Observatorio para la Igualdad de Género, y un programa ("¡Inténtalo!") que animaba a "Nombrar en femenino". Por cierto que allí también se abogaba por el uso de ese lenguaje genéricamente neutro, y no (como prometía su título) a utilizar el femenino genérico. Así que yo, ateniéndome estrictamente, o más bien propasándome, había hecho la guía docente de la asignatura de "Géneros literarios en la literatura inglesa 1" en femenino genérico:

Recomendaciones para cursar esta asignatura:

Las estudiantes que vayan a cursar esta asignatura deben tener en cuenta que forma parte de la materia Literatura Inglesa, y que deberían haber aprobado las asignaturas de Literatura Inglesa I y II de cursos anteriores, así como el Comentario de Textos Literarios. El nivel de inglés recomendado para cursar esta asignatura es el nivel B2.2, según el Marco Común Europeo de Referencia de las Lenguas (MCERL). Por otra parte, se recomienda que las estudiantes pongan especial énfasis en la lectura de los textos obligatorios que se especifican más adelante en esta guía, y que en la medida de sus posibilidades asistan durante este año académico a funciones teatrales o vean películas asociadas a la materia.   


Sentido, contexto, relevancia y objetivos generales de la asignatura:

El objetivo principal de esta asignatura "Géneros literarios en la literatura inglesa I" es el de proporcionar a las estudiantes conocimientos básicos sobre la literatura dramática inglesa a partir del Renacimiento, así como destrezas para su comprensión y análisis. Por medio de clases tanto teóricas como prácticas (enfocadas al estudio de textos representativos de cada época) se tratará de que las estudiantes adquieran un nivel un nivel adecuado a las exigencias de una asignatura de cursos avanzados de Grado en cuanto a competencia literaria, entendida en este caso como aquello que nos permite comprender la obra dramática como tal, que nos la hace inteligible como objeto artístico y medio de comunicación social dentro de un determinado sistema histórico de motivos, temas, convenciones y géneros literarios y teatrales, y dentro de un contexto de discursos y formas de comunicación sociales y culturales. Al tiempo que se incrementan los conocimientos de la/el estudiante y sus habilidades para comprender y analizar las obras dramáticas de un periodo específico, se pretende mejorar también sus habilidades generales en lo que respecta a la utilización de la lengua inglesa en un contexto académico y crítico.

Presentación metodológica general:

Las asignaturas de la materia “literatura inglesa” en el Grado en Estudios Ingleses y, por tanto, la asignatura concreta sobre la que versa esta guía, constan de una parte teórica y una parte práctica. De acuerdo con esto, habrá clases que se ocupen más específicamente de introducir contenidos de carácter conceptual y teórico, y clases prácticas dedicadas al análisis de las obras literarias incluidas en el programa, haciendo uso de los conocimientos y herramientas necesarios para el comentario de textos (de poemas cortos o fragmentos de obras más extensas, en prosa o verso). Además de formar a la estudiante en un tipo de habilidades y destrezas específicas, las clases prácticas ofrecen a/l/a profesor/a la oportunidad de comprobar si las alumnas han comprendido y asimilado los contenidos expuestos en las lecciones de tipo teórico y, además, si son capaces de explotar esos conocimientos a la hora de interpretar textos concretos.
Como se ha explicado en el apartado anterior, las alumnas/os realizarán dos trabajos en grupo a lo largo del periodo docente, siendo el segundo un trabajo en grupo. La justificación metodológica del trabajo en grupo tiene que ver con la creencia en las posibilidades del “peer learning”, es decir, aprendizaje basado no en la clásica interacción profesor/a-alumna/o, sino en la interacción entre las alumnas/os. Esta interacción —ya se produzca de manera espontánea, ya sea propiciada por la profesor/a— enriquece y diversifica los resultados del proceso de aprendizaje. El trabajo grupal responde al énfasis en la formación autónoma fomentado por el Plan Bolonia, para dar la oportunidad a la alumna/o de reunirse en grupos, discutir sobre un tema, intercambiar ideas, repartir tareas y producir un resultado final que sea parte de su calificación en la asignatura. En todo este proceso, las alumnas/os contarán con la ayuda del profesor/a en tutorías grupales, principalmente orientadas a la supervisión de los trabajos en grupo. El profesor/a también estará disponible en tutorías individuales para guiar el aprendizaje autónomo y resolver dudas y dificultades encontradas por las alumnas
La nota que las alumnas obtengan en la asignatura dependerá tanto de los dos trabajos como de un examen final, es decir, una prueba escrita en la que se valorará el grado de consecución de los objetivos de aprendizaje por parte de cada alumno/a concreto/a. Se entiende que tanto el trabajo individual como el trabajo grupal forman parte del proceso de aprendizaje del estudiante y, además de suponer cada uno un 30% de la nota final de la asignatura, le ayudarán en su formación de cara a la prueba que constituirá otro 40% de la nota. Si bien el trabajo en grupo es importante, también lo es la actuación individual del alumno/a. De ahí que la calificación obtenida por las estudiantes se base, a partes iguales, en la evaluación de la actuación de la estudiante en un grupo de trabajo (30% de la nota final) y en la evaluación de su actuación en un trabajo individual (30%) y en un examen individual (40%).
Puesto que las clases y todas las actividades ligadas a ellas serán en lengua inglesa, es importante que la alumna/o sea consciente de que su nivel de inglés tendrá una influencia directa en todo lo relacionado con la asignatura, desde el seguimiento de las clases hasta la realización de tareas, incluidas aquellas en las que se basará su calificación.






Etc. etc.— Siendo que cerca del 90% de la clase son alumnas, y no empleo aquí el femenino genérico, tampoco está tan fuera de lugar, ¿no?  Hay que decir que el progama en cuestión de la Universidad de Zaragoza ya nos costó una mención especial y andanada de cañonazos de Arturo Pérez-Reverte.

La Academia (Pérez-Reverte incluido) sugiere que es prepotente por parte de las feministas el acusar de sexista al uso del masculino genérico. Y que incluso el sostener que ellas son más conscientes de la ideología en el lenguaje "es insostenible, puesto que califica arbitrariamente de sexista al grupo -absolutamente mayoritario- de mujeres y hombres con una sensibilidad diferente". Parece que no se acepta el posible terreno de encuentro, o de desencuentro, consistente en que cada uno utilice los genéricos como mejor le parezca o apetezca, sin que le afeen su conducta por deslenguada (la conducta, digo).


 
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