Esta es la velocidad a la que cuenta AI, la chimpancé de Kioto (vídeo) https://t.co/MzMsJ9vWy1
— Tay (@BioTay) 18 de junio de 2019
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martes, 18 de junio de 2019
Cuentas de chimpancé
jueves, 1 de noviembre de 2018
Simbolismo chimpancé
Richard Wrangham cuenta cómo los chimpancés de Uganda usan piedras y palos como si fuesen muñecas. Los usan especialmente las hembras, y solo cuando son jóvenes (vídeo, abajo y muy recomendable)
— Tay (@BioTay) 1 de noviembre de 2018
Este es el trabajo de 2010 (paper) https://t.co/FmDCgR9gwJ https://t.co/KPeykYojAC
jueves, 25 de mayo de 2017
Un comentario sobre los violentos chimpancés
A veces pongo comentarios en el blog de José María Bermúdez de Castro, Reflexiones de un primate (en QUO). Hoy tocaba uno en un artículo sobre la longevidad de los chimpancés, amenazados por los depredadores humanos y por la propia violencia intragrupal (e intergrupal) de los chimpancés.
Este comentario pongo en el artículo ¿Qué peligros acechan a los chimpancés?:
Además, las agresiones entre los chimpancés no se limitan a la "violencia doméstica", al "maltrato infantil" o a las peleas entre gallitos, sino que hay violencia organizada entre grupos. Es curioso que, con lo poco cooperadores que son, comparados con los humanos, una de las cosas en las que sí cooperan los chimpancés es en acorralar y masacrar a miembros de un grupo vecino que pillen desprevenidos. Parece ser una buena estrategia (bueno, estrategia... comportamiento, digamos, comportamiento selectivamente favorable) para favorecer la supervivencia y expansión del propio grupo.
Añadiré además que este desagradable comportamiento, la exterminación de los forasteros aislados, se da también de modo muy sistemático entre los pueblos primitivos. Lo de recibir al forastero con agasajos orientales y cortesía es más característico de una fase más tardía de la civilización. Las tribus primitivas, y las europeas hasta tiempos de Polibio, vivían en una lucha perpetua, donde el aumento de población llevaba a hacerse con los recursos y trabajo esclavo del vecino, previa exterminación selectiva. De hecho también los humanos hemos aplicado de modo sistemático una política de los chimpancés más avanzada (y a la que ésos no llegan) consistente, característicamente, en aliarse con un tercer grupo para exterminar a un segundo, y repartirse los despojos.
Es el principio y origen de la política internacional. La mitad del arte de la guerra es el arte de las alianzas "inexplicables". Y en ello seguimos en gran medida, con todas las comillas y asteriscos que le quieran poner.
Este comentario pongo en el artículo ¿Qué peligros acechan a los chimpancés?:
Además, las agresiones entre los chimpancés no se limitan a la "violencia doméstica", al "maltrato infantil" o a las peleas entre gallitos, sino que hay violencia organizada entre grupos. Es curioso que, con lo poco cooperadores que son, comparados con los humanos, una de las cosas en las que sí cooperan los chimpancés es en acorralar y masacrar a miembros de un grupo vecino que pillen desprevenidos. Parece ser una buena estrategia (bueno, estrategia... comportamiento, digamos, comportamiento selectivamente favorable) para favorecer la supervivencia y expansión del propio grupo.
Añadiré además que este desagradable comportamiento, la exterminación de los forasteros aislados, se da también de modo muy sistemático entre los pueblos primitivos. Lo de recibir al forastero con agasajos orientales y cortesía es más característico de una fase más tardía de la civilización. Las tribus primitivas, y las europeas hasta tiempos de Polibio, vivían en una lucha perpetua, donde el aumento de población llevaba a hacerse con los recursos y trabajo esclavo del vecino, previa exterminación selectiva. De hecho también los humanos hemos aplicado de modo sistemático una política de los chimpancés más avanzada (y a la que ésos no llegan) consistente, característicamente, en aliarse con un tercer grupo para exterminar a un segundo, y repartirse los despojos.
Es el principio y origen de la política internacional. La mitad del arte de la guerra es el arte de las alianzas "inexplicables". Y en ello seguimos en gran medida, con todas las comillas y asteriscos que le quieran poner.
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miércoles, 6 de julio de 2016
Retropost #1039 (6 de julio de 2006): Yo no desciendo de ningún chimpancé
Aunque el Anís del Toro que bebía Hemingway no existe, todos conocemos el Anís del Mono. Desde principios del siglo XX, su etiqueta viene reproduciendo una de las caricaturas antievolucionistas de Darwin en plan mono, tan comunes en la época victoriana. En una noticia de Joaquim Clemente sobre una reciente exposición histórico-retrospectiva de Anís del Mono, se nos cuenta que "El mono de la etiqueta es otro de los misterios de la exposición. Aunque inicialmente el animal no tenía facciones reconocibles, la que se impuso con el tiempo tiene cierto parecido a Darwin. ’Los hermanos Bosch estaban en contra de la teoría de la evolución y caricaturizaron a Darwin’, apuntan los comisarios de la exposición, Carlos Pérez y Rafael Ramírez Blanco, que otorgan al grabador Sala, suegro de Vicente Bosch, la autoría del dibujo."
Sea como sea, ese anís está muy bueno. Pero hoy no quería hablar yo de eso, sino de algunos errores en la teoría de Darwin. Por supuesto, no creo que descendamos de ningún chimpancé, y tampoco creo que Darwin creyera eso (es una caricatura comparable a las del Anís del Mono). Sí creo que los creacionistas no tienen por qué estar equivocados en todas sus ideas; y algunos evolucionistas, como Darwin, también cometen errores. En un sitio web pro-evolucionista bastante recomendable en este sentido que digo me he encontrado esta opinión:
Just for the record, evolution does not say that man evolved from apes, just that man and apes had a common ancestor, which might be even worse from a Creationist point of view. But how man came to exist does not take anything away from who we are now. If humans have souls, we have those souls regardless of how we developed. And even if we don’t have souls, we are who we are. Perhaps instead of seeing our evolution from other life forms as demeaning, as Creationists seem to do, it should give us more respect for nature and it’s creative abilities.
Yo creo, por ejemplo, que algunos humanos tienen alma, y otros no. En lo que sí estoy de acuerdo es en que we are who we are. Bueno, al menos parte del tiempo; otras veces hacemos el mico.
A este respecto que digo otro sitio web recomendable es el PaleoFreak, un blog que tiene una sección de comentáridos sobre Evolución que aportan los propios lectores. Cuando la inauguró yo mismo le puse uno, que si mal no recuerdo decía más o menos así:
Hola, voy a poner un comentárido. Enhorabuena por tu web, me parece interesante la evolución, aunque algunos problemas no los explica, por ejemplo si el hombre procede del mono como dice es imposible, porque hay monos y no están extintos ni evolucionados, en eso creo que no se ha fijado nadie. Además la Biblia en realidad habla de CREACION, no de EVOLUCION. Bueno, un sludo.
A lo que iba, a los errores de Darwin... que me voy por las ramas. Darwin creía que las especies evolucionan; y esto parece ser un error. Al igual que algunas personas tienen alma, algunas especies sí evolucionan, puede que bastantes, de hecho, pero desde luego el Ser Humano no se creó por la evolución de un Chimpancé. (Como he dicho, tampoco es que Darwin propusiese esto). Aunque algunas especies evolucionen, no está demostrado que la nuestra esté evolucionando. Bueno, algunos pequeños cambios hay: aunque las cabezas no engordan, las barrigas sí, y se extiende el gen de tolerancia a la leche de los adultos, tonterías así. Ningún cambio que nos vuelva más monos, o menos monos, de manera demostrable.
Tampoco el Neanderthal evolucionó hacia el hombre contemporáneo, eso no se lo cree nadie.
De hecho, contrariamente a lo que creía Darwin, las especies suelen aparecer súbitamente, hombre, tampoco digo que salga un brazo de las nubes y plom, las cree; pero sí aparecen súbitamente en términos geológicos. Y luego no evolucionan. Las especies, como todo geólogo sabe, se conservan en general de modo bastante fijo, sin desplazamientos anagenéticos. Otra cosa es que esas otras especies que aparecen las desplacen, o las extingan. Normalmente las especies se extinguen, si eso se puede considerar evolución. (Jo, hoy me estoy superando). Y además, la mayoría de las especies no muestran antecesores obvios en los estratos inferiores, y encima (digo encima) no dejan descendientes.
Y que no me hablen del Homo Antecessor. Vete a saber si esa especie es nuestra antecesora, o no. (Adán y Eva, como he dicho antes, pueden considerarse nuestros antecesores desde un punto de vista bíblico. En la Biblia sí están ampliamente documentados).
La teoría de Darwin presuponía lentos cambios que producían una especie a partir de otra anterior, pero como dicen Eldredge y Gould,
los paleontólogos evolutivos han seguido buscando, durante más de un siglo y casi siempre en vano, la "serie insensiblemente gradual" que Darwin dijo deberíamos encontrar. Los bioestratigrafistas han sabido durante años que la estabilidad morfológica, particularmente en los caracteres que nos permiten reconocer taxones de nivel de especie, es la regla, no la excepción. Es hora de que la teoría evolucionista se ponga al día con la paleontología empírica, para enfrentarse al fenómeno de la no variabilidad evolucionaria, e incorporarlo a nuestra teoría, en lugar de inventar explicaciones que lo nieguen. (1977, traducción mía)
Así que proponen estos autores una teoría que corrige a Darwin en su concepto de especie y de la relación entre unas especies y otras: la teoría del equilibrio puntuado. El mismo Darwin decía que "quien rechace estas ideas mías sobre la naturaleza de los datos geológicos, con razón rechazará toda mi teoría". ¡Aunque Gould no la rechace toda! —pues algunas especies sí evolucionan. Pero la mayoría, como hemos dicho, no. La especie humana, por ejemplo, a ver quién la cambia. Durante mucho tiempo, cuenta Gould, la paleontología se contradecía con la teoría de Darwin, y la solución propuesta por él, para terminar ese desencuentro, es atenerse a los datos paleontológicos (o sea, que las especies, en general, no evolucionan) y rechazar la interpretación de Darwin.
Los paleontólogos llegaron a ver el estatismo de las especies como un simple fallo más a la hora de documentar la evolución. El estatismo existía en abundancia desbordante, como siempre había sabido todo paleontólogo. Pero esta importante señal que enviaba el registro fósil, definida como ausencia de datos en favor de la evolución, sólo resaltaba nuestra frustración —y ciertamente no proporcionaba nada digno de publicarse. (Gould, The Structure of Evolutionary Theory 2002: 759)
Esto llevó a un falseamiento y exageración desproporcionada de los pocos casos que apoyaban algunos aspectos de la teoría de Darwin, y en cambio se silenció (por "no ser noticia") la abundancia de datos que indicaban la fijeza de las especies y el error de las teorías de Darwin sobre el origen de las especies.
Aunque estas verdades a algunos les desagraden. Pero no me hagáis mucho caso, que estos temas son difíciles, y sólo poco a poco los voy estudiando. Un sludo.
—oOo—
jueves, 22 de enero de 2015
3. From Ape to Human
Dynamics of war and aggression:
Wyman, Robert. "2. Thomas Malthus and Inevitable Poverty." YaleCourses
http://www.youtube.com/watch?v=4MArzSSF7WU
2013
_____. "3. From Ape to Human." (Global Problems of Population Growth MCDB 150) YouTube (Yale Courses) 25 Sept. 2009.* (War and Aggression).*
2015
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