lunes, 23 de septiembre de 2024
lunes, 9 de septiembre de 2024
La Decadencia del Mundo Anglosajón y cómo nos arrastra a los demás
Armesilla, Santiago. "La Decadencia del Mundo Anglosajón y cómo nos arrastra a los demás – Entrevista para El Mercurio." Video interview. YouTube (Santiago Armesilla) 12 Feb. 2023.* (Postmodernism, Postindustrial society, Wokism, Nihilism, Transhumanism, Harari).
2024
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jueves, 15 de agosto de 2024
Emilio Lledó - De la alienación a la libertad
Un ensayo de Emilio Lledó (La Calle VIII (1980): 12-18), recogido en Días y Libros (1994). Respondía el ensayo a la pregunta "¿Qué hacer con la cultura?"... —Parece que la cosa sigue tan pendiente en 2024 como en 1980.
De la Alienación a la Libertad
Es una doble ciudadanía la del hombre. Por un lado es naturaleza y responde, de una manera total, a esa fuerza que arrastra a la realidad, a la vida, bajo el inmenso dominio de la precisión y de la coherencia. Por otro lado es cultura, o sea, territorio original, ni tan preciso ni tan coherente, perro que tiene el privilegio de ser creación exclusiva, fruto del esfuerzo por regular un dominio intermedio entre la consciencia y el mundo. Sin embargo, esta exclusiva del hombre, la cultura, es posible que esté condenada a desaparecer. Surgió, como parcela amenazada, entre la necesidad de la Naturaleza y la libertad de la consciencia, pero se mantuvo viva mientras supo instalarse en ese dominio intermedio entre la necesidad y la libertad. Porque estar instalado en la Naturaleza significa estar sujeto a la necesidad de una coherencia inconsciente. Crear cultura, en cambio, es estar parcialmente liberado de esa necesidad, gracias a la constitutiva ambigüedad e indeterminabilidad de la consciencia.
Así como la Naturaleza, en el momento más sutil de su desarrollo, limita con la libertad y produce, en situación fronteriza, la cultura, ésta, a su vez, cuando pierde la libertad y espontaneidad de la que se alimenta, retorna a la Naturaleza, pero bajo una forma degradada. Aquí radica esa constante amenaza que se cierne sobre los productos humanos: la alienación. Este viejo concepto de la teoría sociológica sintetiza todo un proceso en el que la consciencia, la reflexión, la libertad intelectual, se esclaviza, cosificándose en los objetos que produce o en cuya producción colabora. La cosificación quiere decir que el carácter subjetivo de la consciencia, su original y posible indeterminabilidad, se pierde en el universo de interpretaciones clausuradas que se establecen entre objetos, a los impulsos del poder, de las ideologías y de los intereses. La alienación, en sus distintas versiones, ha sido siempre un peligro para la cultura, pero es en nuestro tiempo cuando ha alcanzado su mayor agresividad.
Decir, pues, que el problema de la cultura es un problema fundamental de nuestra época, podría parecer obvio y trivial. Sin embargo, temas como éste no alcanzan hoy el relieve que reclaman. Su aparente trivialidad les libera de nuestras inmediatas preocupaciones, y permite situarlos en el margen de presupuestos que, aunque nos constituyan, ni nos inquietan ni nos radicalizan. Inquietudes y raíces nos las ofrecen, por el contrario, instancias más apremiantes: la vida, en sus dos estructuras consustanciales, el poder y el lucro. Y cuando los bienes culturales comienzan a integrarse en la sociedad, son, como los otros bienes, objeto de dominio y materia de mercado. Han perdido así su sustancia o, al menos, han dejado de ser elemento de progreso, tejido que enhebra a la sociedad en sus aspiraciones más altas, horizonte de gozo, de serenidad, de liberación.
Las amenazas que se ciernen sobre la cultura, crecida al lado de la Naturaleza, no han surgido sólo por esa marginación, por ese olvido. Una educación deteriorada y absolutamente esterilizada, sobre todo en nuestro país, ha embotado la sensibilidad, obnubilado y desfigurado los bienes de la cultura. Sabemos que nuestra vida transcurre ante ese paisaje de signos culturales que coagulan el fluir del tiempo como historia, pero sabemos también que esos signos pueden quedar sin contenido, engarzados sólo con el otro tiempo que nos aprieta sobre la Naturaleza, que nos estruja sobre la costra de las necesidades ciegas y de las apetencias insustanciales.
Este proceso creciente de alienación se manifiesta, por un lado, en la poderosa retícula que trasvasa, controla y modifica, a su arbitrio, todos los mensajes, sumiendo a la libertad en una extraña y nueva forma de necesidad e inconsistencia. Pero, además, a través de unas estructuras educativas cada vez más anacrónicas, irrumpe en la posibilidad y plasticidad de la mente, un universo de respuestas estereotipadas, de mutilaciones, que acaban por aniquilar al hombre, reducido a la esquina inmovilizadora de su absoluta inanición.
El proceso así descrito puede concretarse en los esquemas dentro de los que se configura la sociedad contemporánea. Para ello es preciso determinar el lugar de la cultura en el complejo de tensiones que forman la trama social. En primer lugar, la cultura llega desde la Historia. La evolución del hombre ha ido marcando, en diferentes estadios, diversos niveles de creatividad que han permitido dejar testimonio de una peculiar forma de manejo y producción de la realidad. La cultura es, pues, proyección humana y, por consiguiente, configuración de un mundo soñado, deseado, pensado y, al mismo tiempo, realizado. Mundo paralelo al mundo de la Naturaleza y de los latidos, o sea, de la vida. Este mundo de la Naturaleza y de los latidos, o sea, de la vida. Este mundo de la cultura, que dibuja el perfil de la Historia humana, nos llega como resto de un pasado, como reliquia de una temporalidad cosificada e inerte en esos restos. Se nos transmite en la materialidad que sustenta a la obra literaria, a la obra artística en general, a todo aquello que, como respuestas subjetivas, ha adquirido una estructura objetiva, y en ella una cierta armonía ideal. Pero la subjetividad creadora, la consciencia, es, sobre todo, reflejo de los modelos sociales y de las instancias naturales que delimitan la sociedad. Por consiguiente, en la transmisión de esa cultura, en la interpretación que de ella hacemos, ha de estar presente, de alguna forma, su presente, que no es otro que ese esquema social que articuló, en su tiempo, todos sus productos.
La cultura es, además, y sobre todo, actualidad. Porque la misma voz del pasado, los restos culturales, llegan hasta nosotros, y se insertan en nuestro presente. En el conglomerado de discursos y lenguajes que forman la imagen de cada época y que, en el presente, no sólo constituyen la imagen, sino la sustancialidad de la vida misma, el lenguaje del pasado necesita ser articulado de nuevo en nuestra mente y, en consecuencia, releído, reinterpretado. Al mismo tiempo, los elementos que integran nuestro supuesto mundo cultural tienen que ser nivelados y jerarquizados según un sistema de valores cuyo fin exclusivo sea el progreso y la libertad. Recoger los restos del pasado como reflejo y síntesis de las experiencias humanas; interpretar y valorar el presente como expresión de los intereses e ideologías de nuestros contemporáneos, es uno de los componentes emancipadores de la cultura.
Porque la cultura no radica tanto en los productos humanos ya existentes cuanto en la capacidad para interpretarlos y asimilarlos. Cultura no es el hecho estático de la existencia de Las Meninas, de El Quijote o de la Novena Sinfonía, por ejemplo. Cultura es la posibilidad de que haya unos ojos capaces, libres para mirar, para leer; unos oídos educados para escuchar. La cultura se integra, así, en lo más profundo de la Naturaleza y se engarza con la vida. Como el aire para los pulmones, la cultura es también el espacio en el que respira la mente. Por ello, ese espacio no se puede enrarecer. No se trata, pues, de aceptar la presencia de la cultura por el hecho de que, más o menos marginadas, existan obras culturales. La cultura es latido, traducción a la temporalidad inmediata de otro tiempo no ya inmediato, cuajado en arte o en cualquier otra forma de expresión, en la que se enlazan la necesidad y la libertad. Pero al ser ojos, oídos, mente que entiende y goza y, a la par, mueve y transforma, cultura es, sobre todo, motor de revolución y horizonte que quiebra los marcos endurecidos en el lastre social.
Una educación disconforme con los pobres y anquilosados sistemas educativos de nuestro país es la única posibilidad de convertir la cultura, como pasado o como presente, en alimento imprescindible de la sociedad. A ello se oponen no sólo esos sistemas educativos alienadores, y que ninguna ley salvará si no se transforman sus contenidos y se alteran sus metodologías, sino los mensajes de la estupidez y la ignorancia que, más o menos intencionadamente, emiten sin cesar los poderes que controlan y nutren los llamados medios de comunicación.
Una sociedad silenciosa es la nuestra, pero sometida al infame ruido de una informática mortal. Sorprende que, en la incipiente democracia hispana, no se haya dado toda vía una reflexión creadora y revolucionaria sobre la cultura y sobre su transmisión. Sorprende que los partidos políticos y las autoridades competentes no hayan descubierto aún que los cauces y las instituciones—escuelas, universidades, etcétera—, a través de las que, en principio, se transmite y crea la cultura son, en el mejor de los casos, instituciones negadoras de la vida, de la inteligencia, del verdadero y libre saber.
Por supuesto que se trata de crear cultura y de expandirla a todas las capas de la sociedad. Pero ¿cómo llevar a cabo esta empresa, si una imperdonable frivolidad ha hecho que no se perciba el carácter lamentable, el feroz confusionismo de intereses de nuestros ridículos planteamientos educativos? Vamos a pagar caro este olvido. Lo estamos ya pagando caro. A no ser que las misteriosas fuerzas, a las que cada vez es más urgente combatir, hayan aprendido también, como nosotros, que la cultura es la fuente originaria de todo progreso social, la única posibilidad de salvación. A lo peor, de lo que se trata es de condenarnos.
1980
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viernes, 17 de mayo de 2024
The Social Brain: culture, change and evolution | Bret Weinstein
Weinstein, Bret. "The Social Brain: culture, change and evolution." Video. YouTube (Big Think) 5 Feb. 2018.* (Beliefs, Environment, Global crisis, Sustainability, Competition, Firms, Capitalism, Market, Google, Regulations).
2024
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miércoles, 15 de mayo de 2024
viernes, 26 de enero de 2024
martes, 16 de enero de 2024
Unamuno y los Nichos Ecológicos
El animal es en gran parte, y sin llegar a la paradoja podrá sostenerse que en totalidad, producto del ámbito físico en que vive. Depende directamente del ámbito, y es pequeño su poder de modificarlo. Vive casi por completo fuera de sí, en el ambiente que le rodea, sin apenas distinguirse del mundo exterior, su placenta psíquica, careciendo de verdadera conciencia refleja. Su patriotismo es el apego a los lugares de que vive y que apenas distingue en su conciencia de sí mismo. Es un hijo de la tierra, unido a ella como la ostra a sus valvas. el gato fuera de la casa conocida se esconde aterrado.
El hombre es animal también hijo del ambiente que le rodea, pero obra sobre él, lo modifica y cambia y así se crea un ámbito interior, lo mismo que en su conciencia se opone al mundo. El hombre no sólo se adapta al ámbito, sino que se le adapta, y va así haciendo suya la tierra, primero con la fuerza, con la inteligencia después. El hombre, poseído por la tierra, empieza a poseerla, y no sólo con su trabajo, sino con su comprensión además. Comprendiendo el mundo, reduciéndolo a viva representación ideal, no sólo se crea un mundo en el mismo reflejo del exterior, sino que con aquél domina a éste. La ciencia domina a la fuerza, vieja verdad que nunca será bastante meditada.
La tierra es en gran parte obra del hombre, obra éste a su vez de la tierra. Y así, posesionándose de veras de su matriz, es como el hombre se hace dueño de sí mismo.
Toda la historia humana es la labor del hombre sobre el ambiente en que vive. Los esfuerzos de generaciones, acumulados y multiplicados con interés compuesto, van civilizando el ámbito, en que hombres nuevos beben nueva y más alta vida. Es el ámbito social más que el individuo lo que progresa.
Toda la historia humana es la labor del hombre forjándose habitación humana, toda la civilización tiende a desasir al Hombre de la Tierra, a libertarle del terruño, a que sea él quien posea a ella y no ésta a él. Desasido de la tierra la querrá el hombre, porque el labriego que de ella viva le tiene apego, no amor. Amor le cobra el artista que la siente, el sabio que la comprende.
(Miguel de Unamuno, Ensayos, Aguilar, I.285-86)
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miércoles, 13 de diciembre de 2023
viernes, 27 de enero de 2023
Peter Turchin on Cultural Macroevolution
Abstract: During the Holocene the scale and complexity of human societies increased dramatically. Generations of scholars have proposed different theories explaining this evolution, which range from functionalist explanations, focusing on the provision of public goods, to conflict theories, emphasizing the role of class struggle or warfare. To quantitatively test these theories, I develop a general dynamical model, based on the theoretical framework of cultural macroevolution. Using this model and Seshat: Global History Databank I test 17 potential predictor variables (and more than 100,000 combinations of these predictors) proxying mechanisms suggested by major theories of sociopolitical complexity. The best-fitting model indicates a strong causal role played by a combination of increasing agricultural productivity and warfare intensity, proxied by invention/adoption of military technologies (most notably, iron weapons and cavalry in the first millennium BCE). Overall, these empirical results support the idea that a major evolutionary force explaining the rise of large-scale complex human societies, organized as states, was Cultural Multi-Level Selection.
Turchin, Peter. "Peter Turchin on Cultural Macroevolution – Understanding the Rise of Large-Scale Complex Societies in Human History." Video lecture, Complexity Science Hub Vienna, Jan. 2023. YouTube (Institute for Analytical Sociology) 26 Jan. 2023.* (Statistics, Civilizations, Agriculture, Warfare, Weapons, Paradigms, Revolutions, Political organization, States, Moralizing religion).
2023
lunes, 21 de noviembre de 2022
domingo, 13 de noviembre de 2022
sábado, 9 de abril de 2022
sábado, 12 de marzo de 2022
martes, 28 de diciembre de 2021
Wired for Culture
University of Glasgow Gifford Lectures Autumn 2019:
Mark Pagel:
Wired for Culture: The
Origins of the Human Social Mind, or Why Humans Occupied the World.
domingo, 31 de octubre de 2021
lunes, 20 de septiembre de 2021
THE COGNITIVE REVOLUTION
Yuval Noah Harari, A Brief History of Humankind, Lesson 2: The Cognitive Revolution
viernes, 9 de octubre de 2020
Escuela de orangutanes
Hungry boys learning to crack coconuts at monki school 🥥 pic.twitter.com/VnYQ4qw6YG
— mr. monki (@mrmonkiman) September 30, 2020
El poder de la costumbre en el mundo
No va esta vez sobre la fiebre de las mascarillas. Viene esto de las Historias de Heródoto (III.38, Excurso sobre el poder de la costumbre en el mundo).
A mi juicio, pues, es del todo punto evidente que Cambises estaba rematadamente loco, pues, de lo contrario, no hubiera pretendido burlarse de cosas sagradas y sancionadas por la costumbre. En efecto, si a todos los hombres se les diera a elegir entre todas las costumbres, invitándoles a escoger las más perfectas, cada cual, después de una detenida relexión, escogería para sí las suyas; tan sumamente convencido está cada uno de que sus propias costumbres son las más perfectas. Por consiguiente, no es normal que un hombre, a no ser que sea un demente, haga mofa de semejantes cosas. Y que todas las personas tienen esa convicción a propósito de las costumbres, puede demostrarse, entre otros muchos ejemplos, en concreto por el siguiente: durante el reinado de Darío, este monarca convocó a los griegos que estaban en su corte y les preguntó que por cuánto dinero accederían a comerse los cadáveres de sus padres. Ellos respondieron que no lo harían a ningún precio. Acto seguido Darío convocó a los indios llamados Calatias, que devoran a sus progenitores, y les preguntó, en presencia de los griegos, que seguían la conversación por medio de un intérprete, que por qué suma consentirían en quemar en una hoguera los restos mortales de sus padres; ellos entonces se pusieron a vociferar, rogándole que no blasfemara. Esta es, pues, la creencia general; y me parece que Píndaro hizo bien al decir que la costumbre es la reina del mundo.
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