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lunes, 25 de noviembre de 2024

Shroud studies



Shroud of Turin

 

Documented from 1354 in Lirey, France; references in AD 68 (Athanasius), 212 (image of Edessa), 944 (Constantinople)

 

Sudarium of Oviedo traced back to 616 AD, well documented history back to 1075.

 

Athanasius. (On the Shroud). AD. 68.

Barbet, Pierre, MD. A Doctor at Calvary: The Passion of Our Lord Jesus Christ as Described by a Surgeon. (Turin shroud).

Fanti, Giulio, and Pierandre Malfi. The Shroud of Turin: First Century after Christ. 2nd ed. Taylor and Francis - CRC Press.

Wilson, Ian. The Shroud: The 2000-Year-Old Mystery Solved.

 

 

 

 

Images

 

Secondo Pia. (Italian photographer, photographed the negative of the Shroud of Turin, 1898).

 

 

 

 

Internet resources

 

 

 

Shroud.com

https://www.shroud.com/menu.htm

         2024

 

Shroud Research Network.* (Robert Rucker).

         https://www.shroudresearch.net/

         2024

 

 

 

Video

 

 

Campbell, John. "Shroud studies." Video. YouTube (Dr. John Campbell) 28 Oct. 2024.*

https://youtu.be/YT1R2kDPHFA

         2024

domingo, 5 de abril de 2020

Domingo de Ramos

domingo, 29 de enero de 2017

Retropost #1342 (29 de enero de 2007): La Visión del Templo




El año pasado se publicó por primera vez El Evangelio de Judas, un importante texto gnóstico que llevaba muchos siglos perdido, y sólo se conocía por la mención que de él hizo Ireneo de Lyon, uno de los padres de la Iglesia. Es un texto interesantísimo para los historiadores de las religiones. Y muy molesto, sin duda, para la Iglesia, tanto hoy como en los tiempos del Imperio Romano. Claro que, qué se iba a esperar del Evangelio de Judas (Iscariote)...  nada bueno para el cristianismo.

En la primera escena del Evangelio de Judas, Jesús se ríe de los discípulos cuando los ve rezando y bendiciendo la mesa:

Los discípulos [le] dijeron: "Maestro, ¿por qué te ríes de [nuestra] oración de agradecimiento? Hacemos lo correcto".
    Él respondió diciéndoles: "No me río de vosotros. no hacéis esto por vuestra voluntad, sino porque ésta es la forma en que vuestro dios [debe ser] alabado". Ellos dijeron: "Maestro, tú eres [...] el hijo de nuestro dios". Jesús les respondió: "¿Cómo me conocéis? En verdad, [yo] os digo que ningún descendiente de los que están entre vosotros me conocerá".

En efecto, el dios en el que creen los discípulos, el dios del Antiguo Testamento, es según los gnósticos un impostor, un dios de segunda, imperfecto, que ha creado un mundo imperfecto como él. El Dios de la Iglesia será su continuación, y los "cristianos" a lo largo de la historia no conocerán al verdadero Maestro. Jesús participa de una realidad superior, "otra estirpe grande y santa", una realidad suprema más allá de esta realidad y de su dios. De entre los discípulos, sólo Judas lo adivina:

Judas le dijo: "Sé quién eres y de dónde vienes. Tú perteneces al reino inmortal de Barbelo. Y yo no soy digno de pronunciar el nombre de quien te ha enviado".

En esta teología hay dioses y diosas, principios femeninos y masculinos, alternativos a la teología tan viril del Antiguo y Nuevo Testamento (antes de la llegada de la Virgen María como nueva Diosa Madre). Judas será el único que comprende que Jesús no viene a ofrecerles la teología que esperaban, sino otra más incómoda.

En otra escena, los discípulos ven un Templo con sus sacerdotes haciendo sacrificios infames y pecaminosos mientras se alaban unos a otros, todos invocando el nombre de Jesús. Piden a Jesucristo que les explique esta visión, que les ha dejado preocupados:


Jesús les dijo: "¿Por qué os atribuláis? En verdad os digo que todos los sacerdotes que están frente al altar invocan mi nombre. (...) [Y ellos] han plantado árboles sin fruto en mi nombre, de manera vergonzosa". Jesús les dijo: "Aquellos a quienes habéis visto recibiendo las ofrendas en el altar , ésos sois vosotros. Ése es el dios a quien servís, y vosotros sois esos doce hombres que habéis visto. El ganado que habéis visto que llevaban al sacrificio son todas las personas a las que vosotros descarriasteis frente a aquel altar. [...] resistirá y se servirá de mi nombre de esta manera, y generaciones de gentes piadosas se mantendrán leales a él. Después habrá allí otro hombre que será de [los fornicadores], y otro ha[brá] de los infanticidas, y de los que yacen con otros hombres, y de los que se abstienen, y el resto de las gentes entregadas a la corrupción, la ilegalidad y el error, y aquellos que dicen: 'Somos como ángeles'; ellos son las estrellas que provocan la extinción de todas las cosas. Porque durante generaciones los hombres han dicho: 'Mira, Dios ha recibido vuestro sacrificio de las manos de un sacerdote'; es decir, de un ministro del error. Pero es el Señor, el Señor del Universo, quien gobierna; 'En el último día ellos serán humillados'.".

Es alarmante para los discípulos saber que esta visión de un Establishment religioso corrompido amalgama en uno tanto el Templo de los fariseos como la nueva iglesia que está en sus comienzos y que va a nacer de las predicaciones cristianas, o más bien cristianistas. El Jesús del Evangelio de Judas no funda ninguna iglesia; a la manera de un iluminado revolucionario, enfatiza en su lugar el destino espiritual individual de cada alma, y su relación directa con la divinidad: "Dejad de luchar contra mí", les dice: "Cada uno de vosotros tiene su propia estrella". Recuerdan los editores el paralelismo aquí con la doctrina platónica del Timeo, que parece haber influido mucho a los gnósticos (en combinación con antiguos mitos de creación de Oriente Medio, en los que tienen un papel preponderante los principios femeninos además de los masculinos). La teología de este Evangelio, en suma, poco tiene que ver con la familiar teología cristiana. Muchas almas no son inmortales, hay toda una jerarquía de dioses y no es el mejor el que nos ha tocado; el Infierno brilla por su ausencia, y la Salvación es algo más impersonal y abstracto y menos ligado a una moral pública y una actitud ortodoxa.

Sólo Judas escucha realmente a Jesús, porque ha tenido una visión en la que los doce discípulos lo lapidaban y acosaban. También le pide una explicación:

Jesús respondió y le dijo: "Te convertirás en el decimotercero, y serás maldecido por las otras estirpes, y llegarás a prevalecer sobre ellas. En los últimos días maldecirán tu ascenso a la [estirpe] santa".

Acto seguido, pasa a exponerle "secretos que nadie ha visto", y le narra la historia de la Creación y del origen de los dioses inferiores que han dado lugar a este mundo. También narra el fin de este mundo y sus creencias, y la muerte de todas las almas menos las que, según las creencias gnósticas, están destinadas a ser admitidas a la "gran estirpe" (un cielo más exclusivo, menos democrático por tanto que el de los evangelios canónicos). Judas, como Jesús, es uno de ellos, pues es el único discípulo digno de recibir esta revelación. También es el elegido para entregar a Jesús a la muerte, una muerte que no es sino el cumplimiento de su misión en este mundo. También Judas acepta así cumplir su misión, aunque ésta acarrea necesariamente la infamia, en lugar del aplauso, a los ojos de quienes comprenden imperfectamente. Así le dice Jesús en la penúltima escena:

Mira, ya se te ha dicho todo. Levanta tus ojos y mira la nube y la luz que hay en ella y las estrellas que la rodean. La estrella que marca el camino es tu estrella.

El Evangelio de Judas termina en un tono un tanto offbeat con la escena de la "traición". Los sacerdotes buscan cómo arrestar a Jesús sin despertar la ira del pueblo. Judas les dirá cómo hacerlo.

Se acercaron a Judas y le dijeron: "¿Qué haces aquí? Tú eres un discípulo de Jesús".
    Judas les respondió como ellos querían. Y él recibió algún dinero y les entregó a su maestro.

EL EVANGELIO DE JUDAS 
 

Así termina el texto, con el título, según era costumbre en los códices antiguos (—obsérvese que es el evangelio sobre Judas, no el evangelio escrito por Judas: el narrador o autor permanece anónimo). Este es el Códice Tchacos, encontrado en el desierto egipcio en 1970, vendido de marchante en marchante desde entonces, y reconstruido y editado cuidadosamente en el siglo XXI. Se ha datado hacia el año 220-240, y contiene textos de círculos gnósticos similares a los encontrados en 1945 en Nag Hammadi. Se han encontrado otros evangelios gnósticos, entre los declarados apócrifos y heréticos ya en los tiempos de los Padres de la Iglesia: el Evangelio de Tomás, la Revelación de Santiago, el Evangelio de María Magdalena, etc.

Está claro que el Evangelio de Judas se escribió en el seno de un grupo religioso "alternativo", que contestaba la incipiente oficialización y jerarquización de la Iglesia, su paso de reciente perseguida a futura perseguidora. Tiene algunos elementos en común con los textos escritos en tiempos de reformas y guerras de religión, como los de las sectas de no conformistas frente a la Iglesia de Inglaterra, o los textos de los místicos frente a los funcionarios e inquisidores de la Iglesia Católica. En el acto final de Judas vemos cómo se sitúa la verdadera espiritualidad más allá de todo gesto o acción que vayan a ser capaces de comprender los comisarios políticos eclesiásticos. Fariseos u obispos, todos son lo mismo para el Evangelio de Judas. Como dijo Milton con su soneto "contra los nuevos forzadores de conciencias", "New Presbyter is but Old Priest writ large". El Sacerdote, con su ortodoxia, sus formulismos, su monopolio de lo sobrenatural, y su apego a la Autoridad, es una constante de la historia; también, en consecuencia, lo es el anticlericalismo. Menos extendida está la espiritualidad anticlerical: los gnósticos, como Milton, eran profundamente religiosos y (quizá por eso mismo) profundamente anticlericales.

Fariseos, obispos, sacerdotes y presbíteros, a la vez que desautoricen y prohíban el evangelio de Judas, escucharán sin duda el relato de la Visión del Templo como los Apóstoles: con una irritación mezclada de inquietud.











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viernes, 20 de enero de 2017

Retropost #1322 (20 de enero de 2007): Judas, hijo de la Virgen María


Ya dirán que es alguna judería ésta que me invento yo, o que saco de algún texto herético como El Evangelio de Judas. Pero no: basta con mirar el evangelio de San Mateo, que es de los canónicos: y allí dice: "¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre? ¿Y sus hermanos Santiago, Josés, Simón y Judas?" (Mateo 13:55). Bueno, al parecer este Judas no es ni Judas Tadeo, que es el Judas de las oraciones a San Judas, hermano (o hijo, dicen otros) de Santiago (¿de qué Santiago—que también hay varios, como vemos?). Ni es por supuesto hermano de Jesús el más famoso Judas, Judas Iscariote, el del Evangelio de Judas. Pero no deja de ser una casualidad curiosa que uno de los hijos de Virgen fuese a llamarse Judas. En las traducciones católicas suelen insertar la palabra primo antes de hermano. Para preservar el dogma. Pero a qué pocos niños nombran por este hermano de Jesús, o por San Judas, que sin embargo estará "limpio", digo yo. Curiosidades hay en la Biblia. Sobre muchas de ellas pasa de puntillas la Iglesia, claro. No es un texto que convenga escrutar mucho. La doctrina se caería a pedazos solita.




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