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domingo, 31 de julio de 2022
viernes, 3 de noviembre de 2017
Retropost #1845 (3 de noviembre de 2007): Man and his Mate
Man and his Mate
Publicado en Literatura y crítica. com. José Ángel García Landa

No es tan fácil encontrar en Internet las letras de las canciones de Cole Porter, ya que los propietarios del copyright cuidan mucho de que no estén disponibles gratis. No hay gran cosa, por ejemplo, en Cole Wide Web, aunque sí puede leerse allí una pequeña biografía de Porter. Según David Barber, que comentaba la reciente edición de sus letras completas, una de sus habilidades más características (aparte de las rimas inesperadas e intertextualidades sorprendentes) está en las alusiones promiscuas y dobles entendidos sexuales.
En realidad deberíamos decir triples entendidos, porque si bien estas canciones sicalípticas y picantillas aparecían en el contexto normativo del cortejo y ligue heterosexual, Porter con frecuencia hace que sus canciones contengan alusiones entre líneas a relaciones eróticas homosexuales, pues hasta allí llega el "anything goes". A la manera en que llevaba su vida el propio Porter (homosexual notorio pero casado por cubrir mínimamente las apariencias), estas alusiones están a la vista para el que entiende, y no existen para quien prefiere ver sólo el contenido heterosexual que se presenta como pantalla. Así que estas parejas en frac y traje de noche sobre el escenario en realidad eran para Porter una representación pública de cara a la galería, un instrumento comunicativo público subordinado a su función expresiva y comunicativa para el círculo de entendidos—colocando así el sentido normativo heterosexual en una posición semióticamente subordinada, instrumentalizada para la articulación de una erótica gay, que aparece así como el auténtico sentido oculto tras una parafernalia heterosexual meramente oficial.
Veamos una de esas canciones que tan ejemplarmente han servido para expresar el romanticismo heterosexual, y cómo en realidad dice algo bien distinto. Bueno, "en realidad".... dice lo que elijamos oír:
No habla sólo esta canción de los roles cambiantes del hombre y la mujer en la modernidad, con las "New Women" liberadas que todavía han de rendirse al amor. También afirma que el discurso del romanticismo, la seducción, etc., es aplicable (o será aplicable, as time goes gay) a las parejas gays igual que a las parejas heterosexuales—que un un beso es un beso, el riesgo y la pasión funcionan parecido en cualquier tipo de pareja, etc. Los lovers del final, por los que el mundo está agradecido, son de sexo indeterminado. Pero es difícil oír ese sentido, claro, si a la vez que suena vemos en el escenario a Bogart y Bacall, o a Fred Astaire y Ginger Rogers. Esta es la maniobra de ocultación favorita de Cole Porter como prestidigitador del erotismo gay. Visto y no visto—y en escena, siempre visto elegante.
Obsérvese cómo juega con rozar la revelación autobiográfica—de hombre casado pero con muchas aventuras homosexuales—en estos versos que se presentan en principio como expresión de la norma heterosexual: "woman needs man / and man must have his mate". "His mate" no es woman, por el doble sentido de la palabra: más bien, los dos mates, los dos colegas, viven una relación homosocial hecha posible por la presencia de woman como mediador (y donde woman sale perdiendo), a la manera en que señala Eve Kosofsky Sedgwick en Between Men. Bajo la cubierta del matrimonio que engrasa la vida social, "man must have his mate".
Lo más sorprendente de todo es cómo estas canciones se oyen y se cantan, y funcionan, antes y ahora, ignorando ingenuamente este subtexto gay tan específico. Ya se reía bien Cole Porter de las superficies, y jugaba con las convenciones sociales como quien sabe que son sólo una parafernalia teatral a disposición de quien las sepa mantener y manipular hábilmente. Los demás no verán más que el espectáculo que se les preparado, y tan felices. Es una educación semiótica en la que han aguzado el oído muchos homosexuales. Me llamaba especialmente la atención en los análisis culturales de Roland Barthes esa hiperconsciencia de que la realidad evidente y obvia, el mundo natural y de sentido común, es en realidad una convención y construcción cultural. Y la vida social, una elaboradísima commedia dell'arte. La vida está en otra parte, al menos, para los que entienden, tras unas lecciones intensivas de teatralidad social interpretando una versión revisada de su propio personaje.
Publicado en Literatura y crítica. com. José Ángel García Landa

No es tan fácil encontrar en Internet las letras de las canciones de Cole Porter, ya que los propietarios del copyright cuidan mucho de que no estén disponibles gratis. No hay gran cosa, por ejemplo, en Cole Wide Web, aunque sí puede leerse allí una pequeña biografía de Porter. Según David Barber, que comentaba la reciente edición de sus letras completas, una de sus habilidades más características (aparte de las rimas inesperadas e intertextualidades sorprendentes) está en las alusiones promiscuas y dobles entendidos sexuales.
En realidad deberíamos decir triples entendidos, porque si bien estas canciones sicalípticas y picantillas aparecían en el contexto normativo del cortejo y ligue heterosexual, Porter con frecuencia hace que sus canciones contengan alusiones entre líneas a relaciones eróticas homosexuales, pues hasta allí llega el "anything goes". A la manera en que llevaba su vida el propio Porter (homosexual notorio pero casado por cubrir mínimamente las apariencias), estas alusiones están a la vista para el que entiende, y no existen para quien prefiere ver sólo el contenido heterosexual que se presenta como pantalla. Así que estas parejas en frac y traje de noche sobre el escenario en realidad eran para Porter una representación pública de cara a la galería, un instrumento comunicativo público subordinado a su función expresiva y comunicativa para el círculo de entendidos—colocando así el sentido normativo heterosexual en una posición semióticamente subordinada, instrumentalizada para la articulación de una erótica gay, que aparece así como el auténtico sentido oculto tras una parafernalia heterosexual meramente oficial.
Veamos una de esas canciones que tan ejemplarmente han servido para expresar el romanticismo heterosexual, y cómo en realidad dice algo bien distinto. Bueno, "en realidad".... dice lo que elijamos oír:
As Time Goes By
You must remember this
A kiss is still a kiss, a sigh is just a sigh
The fundamental things apply
As time goes by
And when two lovers woo
They still say, "I love you"
On that you can rely
No matter what the future brings
As time goes by
Moonlight and love songs
Never out of date
Hearts full of passion
Jealousy and hate
Woman needs man
And man must have his mate
That no one can deny
Well, it's still the same old story
A fight for love and glory
A case of do or die
The world will always welcome lovers
As time goes by
Oh yes, the world will always welcome lovers
As time goes by
No habla sólo esta canción de los roles cambiantes del hombre y la mujer en la modernidad, con las "New Women" liberadas que todavía han de rendirse al amor. También afirma que el discurso del romanticismo, la seducción, etc., es aplicable (o será aplicable, as time goes gay) a las parejas gays igual que a las parejas heterosexuales—que un un beso es un beso, el riesgo y la pasión funcionan parecido en cualquier tipo de pareja, etc. Los lovers del final, por los que el mundo está agradecido, son de sexo indeterminado. Pero es difícil oír ese sentido, claro, si a la vez que suena vemos en el escenario a Bogart y Bacall, o a Fred Astaire y Ginger Rogers. Esta es la maniobra de ocultación favorita de Cole Porter como prestidigitador del erotismo gay. Visto y no visto—y en escena, siempre visto elegante.
Obsérvese cómo juega con rozar la revelación autobiográfica—de hombre casado pero con muchas aventuras homosexuales—en estos versos que se presentan en principio como expresión de la norma heterosexual: "woman needs man / and man must have his mate". "His mate" no es woman, por el doble sentido de la palabra: más bien, los dos mates, los dos colegas, viven una relación homosocial hecha posible por la presencia de woman como mediador (y donde woman sale perdiendo), a la manera en que señala Eve Kosofsky Sedgwick en Between Men. Bajo la cubierta del matrimonio que engrasa la vida social, "man must have his mate".
Lo más sorprendente de todo es cómo estas canciones se oyen y se cantan, y funcionan, antes y ahora, ignorando ingenuamente este subtexto gay tan específico. Ya se reía bien Cole Porter de las superficies, y jugaba con las convenciones sociales como quien sabe que son sólo una parafernalia teatral a disposición de quien las sepa mantener y manipular hábilmente. Los demás no verán más que el espectáculo que se les preparado, y tan felices. Es una educación semiótica en la que han aguzado el oído muchos homosexuales. Me llamaba especialmente la atención en los análisis culturales de Roland Barthes esa hiperconsciencia de que la realidad evidente y obvia, el mundo natural y de sentido común, es en realidad una convención y construcción cultural. Y la vida social, una elaboradísima commedia dell'arte. La vida está en otra parte, al menos, para los que entienden, tras unas lecciones intensivas de teatralidad social interpretando una versión revisada de su propio personaje.
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lunes, 18 de septiembre de 2017
Retropost #1789 (18 de septiembre de 2017: Brush Up Your Shakespeare
Una vez más comenzando la asignatura de Shakespeare en quinto curso de Filología Inglesa...
He aquí la recomendación de unos serviciales mafiosos: Pégale un repaso a tu Shakespeare, empieza a citarlo ya, y todas te harán una reverencia china hasta el suelo. ("Brush up your Shakespeare", de Cole Porter, Kiss Me Kate).
MOBSTERS:
The girls today in society
Go for classical poetry,
So to win their hearts one must quote with ease
Aeschylus and Euripides.
But the poet of them all
Who will start 'em simply ravin'
Is the poet people call
The bard of Stratford-on-Avon.
Brush up your Shakespeare,
Start quoting him now.
Brush up your Shakespeare
And the women you will wow.
Just declaim a few lines from "Othella"
And they think you're a heckuva fella.
If your blonde won't respond when you flatter 'er
Tell her what Tony told Cleopaterer,
And if still, to be shocked, she pretends well,
Just remind her that "All's Well That Ends Well."
Brush up your Shakespeare
And they'll all kowtow.
Brush up your Shakespeare,
Start quoting him now.
Brush up your Shakespeare
And the women you will wow.
If your goil is a Washington Heights dream
Treat the kid to "A Midsummer Night Dream."
If she fights when her clothes you are mussing,
What are clothes? "Much Ado About Nussing."
If she says your behavior is heinous
Kick her right in the "Coriolanus."
Brush up your Shakespeare
And they'll all kowtow,
And they'll all kowtow,
And they'll all kowtow.
Brush up your Shakespeare,
Start quoting him now.
Brush up your Shakespeare
And the women you will wow.
Brush up your Shakespeare
And they'll all kowtow.
—oOo—
viernes, 11 de noviembre de 2016
Retropost #1223 (11 de noviembre de 2006): De-Lovely
De-Lovely
Publicado en Cine. com. José Ángel García Landa
Esta es una película de-liciosa sobre Cole Porter. Me encantan sus canciones, y aquí vienen arregladas y reinterpretadas por un buen plantel de estrellas y figuras. Qué más se puede pedir. Pues un acabado perfecto, buena coreografía, buenas actuaciones, ambientación lograda... Y Hollywood emprendiéndola casi de frente con el tema de la homosexualidad, que no es poco. Bueno, de frente sería mucho decir, en la historia de un homosexual casado y bien casado (con señora rica) como Cole Porter. Y sobre todo si la historia va del amor que tenía a su señora, a pesar de los pesares. Lo que digo es que no han puesto en la portada a Cole Porter besando a un bailarín, o atacando por la espalda a un electricista, que sería otra opción más arriesgada. Sí se muestran los hábitos bisexuales (bueno, bisexuales por decir algo) de Porter, pero las escenas con caballeros son tan castas como casto era Porter con su señora.
O sea que a mitad de camino va ésta entre la clásica que habían hecho sobre Cole Porter (pura ficción heterosexual, una cosa simpática a lo Fred Astaire) y la realidad de las cosas. Se nos presenta como una historia de amor entre un señor con libertades y gustos difíciles y una esposa generosa, poco exigente, dolida en sus sentimientos pero entregada a la felicidad y el arte de su marido. En realidad se justifica bastante la manera de actuar de la época, cuando tantos homosexuales se buscaban un apaño oficial para aparecer en público y en sociedad, y sus intereses eróticos iban por otro lado y en secreto. Si esto daba lugar a sordideces, miserias morales, engaños y confusión de sentimientos, aquí queda todo un tanto estetizado a base de música bonita, elegancia en el vestir, muebles de estilo y casas que te cagas. Parece claro que las prioridades eran esas, muy claritas, y el resto bah. La película pues hace double duty, a la vez mostrando la miseria moral escondida bajo tanta modernidad elegante y tanta pasta (como cuando Porter y su señora se dejan chantajear por un amigo común) y a la vez dándole un encanto de época y poniéndole música de fondo. El amor propio, desde luego, lo tenían sólo mal entendido esta pareja por lo que se ve; y el amor mutuo pues queda bastante en entredicho. Agridulce, pues, y no es extraño que en ese sentido no haya acabado de gustar; es que el material no da para más... al menos en la línea romántica.
Lo que sí me ha encantado es el planteamiento general, que muestra a un Porter post-póstumo, viendo desde su vejez un ensayo de una comedia musical tipo Cole Porter basada en su vida. (Como esos ensayos de Kiss Me Kate, que a su vez nos llevan al teatro dentro del teatro shakespeariano)... Vamos, que De-Lovely va, reflexivamente, sobre el proyecto de sacar adelante De-Lovely, con las canciones adaptadas a los distintos momentos. Muchas veces el resituar una canción en el contexto decadente u homosexual de la vida de Porter se le saca a la luz una interpretación aún más picarona de lo que parecía en un momento; desde luego algunas se las traen desde el momento en que se hace la lectura homosexualizante. O si se interpretan desde el punto de vista del drogadicto.... un ángulo que aquí falta casi completamente, aunque alcohol se bebe abundantemente (a eso iban los americanos a Europa, y si no que se lo pregunten a Hemingway). También faltan, escandalosamente, las dos guerras mundiales, que aquí han debido pasar entre cóctel y cóctel sin dejar rastro. Aún se podría de-construir más esto y dejarlo más de-lovely de lo que fue. Por otra parte, el formato de ensayo para comedia musical, si bien es ingenioso y funciona cinematográficamente hablando, sí se presta otra vez a hacer lo que de hecho hace después de todo la película, es decir, darnos una nueva comedia musical de Cole Porter, en lugar de una visión más crítica. ¡Pero oye, que es una comedia musical, ya le vale! Y me lo pasé muy bien viéndola, y de-leitándome con ella, y de-nostándola. Es de-lovely.
De-Lovely. Dir. Irwin Winkler. Screenplay by Jay Cocks (based on the life of Cole Porter). Cast: Kevin Kline, Ashley Judd, Jonathan Pryce. With Natalie Cole, Elvis Costello, Sheryl Crow, Diana Krall, Alanis Morrisette and Robbie Williams. Prod. des. Eve Stewart. Music by Cole Porter, arr. Stephen Endelman. Ed. Julie Monroe. Photog. Tony Pierce-Roberts. Prod. Irwin Winkler, Rob Cowan, Charles Winkler. United Artists, 2004. Spanish DVD: MGM Home Entertainment, 2005.
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