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sábado, 9 de marzo de 2024

Unamuno y la Ventana de Overton

Variantes de la Ventana de Overton en Unamuno y su entorno—en este párrafo de su ensayo-diálogo "Los naturales y los espirituales":

—Bueno, dejémonos de parábolas y hablemos derechamente: ¿qué ganas con todo ese protestar y atacar y acometer y agitar?

—Sentirme hombre.

—¿Y para sentirte hombre vas a perturbar la sociedad en que vives?

—¡Claro está que sí! ¡Que sean hombres también ellos!

—¿Y quiénes son ellos?

—¿Ellos?... ¡Los otros!

—Vas a no poder vivir en sociedad.

—También lo creo. Amo mucho a mis semejantes, me intereso demasiado por todos aquellos a quienes veo y oigo para poder vivir entre ellos. Me llega al alma el oír decir una tontería o una vaciedad a un prójimo, y quisiera ir a él y quitarle aquella tontería de la cabeza, de cualquier modo, a golpes de maza, con violencia. Sufro mucho, sufro mucho porque no puedo acudir a todas partes y discutir con todos y sacar del error a todos los que en él se hallan.

—¡Tiempo perdido: no convencerás a nadie. Cada cual se atiene a sus ideas, y los que parecen ceder antes son los más retusos en recibir lo nuevo, son elásticos. Observa que las personas que parecen estar de acuerdo con la opinión del último que habla, vuelven siempre a lo mismo. Es torpe discutir y querer sacar a nadie de sus ideas; los hombres no quieren dejarse convencer. Lo mejor es dejarlos.

—No, sino repetir una y dos, y cien, y mil y millones de veces la misma cosa, que en fuerza de oírtelo repetir acabarán por creértelo cuando ya no les suene a cosa extraña. Un día y otro y otro, siempre con la misma canción.

—Pero si una vez no se lo pruebas, ¿te lo van a creer la milésima?

—Claro que sí. La cuestión es que no les suene ya a cosa extraña y nueva, que sea corriente, qu estén hartos de oírla. Lo que se oye a diario acaba por aceptarse, por absurdo que sea. El valor del hombre está en repetir constantemente su palabra. Como se sepa dar forma clásica a un disparate, pasará...

—¿Y por qué forma clásica?

—Porque la forma clásica es la que se ha hecho ya corriente y usual. Las nuevas ideas se rechazan porque hay que hacerlas lugar entre las viejas, variando cuando menos la colocación de éstas. Según Bagehot, un inglés de la clase media, con decir: "¡En mi vida he oído semejante cosa!", cree haber refutado un argumento.

—Lo cual me recuerda algo que dice Schopenhauer acerca de los tres grados porque pasa entre el público toda doctrina nueva, y que si no estoy trascordado es que primero se hace el silencio en su derredor, después se la mira como novedad peligrosa, y acaba por decirse: "Eso es muy antiguo." 

—También yo recuerdo haber leído en él algo de eso, aunque no los términos precisos; mas lo que sí tengo observado es que de declarar una cosa ininteligible, paradójica, embolística y enredosa se pasa a decir que es una antigualla. renovada. Rara es la doctrina que admite el pueblo como nueva, porque cuando la ha admitido ya, es cuando, habiendo dejado de ser nueva, tiene tradición.

—¿Y la tradición quieres hacerla a puro repetir una cosa?

—Sin duda. Es el procedimiento de la educación jesuítica; al niño hay que meterle en la cabeza, a puro martilleo, un número de principios en fórmulas, consagradas e invariables, entiéndalas o no, que luego, cuando sea mayor, fructificarán en él.

(Aquí Unamuno, jesuita o Schopenhaueriano après la lettre, es también un Goebbelsiano avant la lettre—pues para el arte moderno de la propaganda y la ingeniería social, es Goebbels el que proporcionó la formulación clásica y aerodinámica de este principio, a saber: que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Goebbels no parece que tenga en mucho una ventana de oportunidad, y se fía más de la insistencia machacona del megáfono, la radio y el cartel).

 

—Si es que fructifican. 

—En efecto, si es que fructifican. ¿Crees que las respuestas del Catecismo tienen nada de claro o de comprensible, no ya para el niño, mas ni aun para el adulto? Los más de los que las aprenden se mueven sin haberlas entendido. pero pasan como cosa corriente en furerza de saberlas todos desde niños. Y el pueblo es un niño.

("Los naturales y los espirituales", 636-38)

 

(Observemos de paso que aquí vuelve Unamuno a una de sus batallas favoritas, a atacar la fe del carbonero que se basa en la simple costumbre o en la costumbre de no cuestionar nada.  Observemos también, pues aunque quizá sea redundante u obvio no se ha repetido bastante, que según el ejemplo escogido por Unamuno, primero el adoctrinamiento jesuítico y luego el Catecismo, las verdades del cristianismo son la primera, más obvia o más importante de esas mentiras que repetidas mil veces se convierten en una verdad —según establece la onto-teología de Goebbels).

Hasta aquí la ventana de Overton de Unamuno, o la de Schopenhauer. Pero este principio tan popularizado en las redes y en la psicología social y sociología contemporáneas tiene también otra formulación memorable, parecida a la citada de Schopenhauer, y que termina de perfilarlo o añade una variante más a la constelación. 

Es el famoso dicho de que cuando aparece una novedad, primero es una extravagancia o una idea descabellada, o un disparate, o una creencia absurda, o una teoría de la conspiración demenciada. A continuación, parece que se confirma en un caso aislado y en otro también  y también en un tercero y un cuarto. Hasta que por último, resulta que no sólo no es ya extravagante, sino que todo el mundo lo ha sabido desde siempre o lo ha creído desde siempre y en realidad la oposición al nuevo principio o la nueva idea ha sido siempre de boquilla y por cubrir el expediente o por fuerza mayor o por discreción. La gente pasa de horrorizarse ante los antivacunas negacionistas, por ejemplo, a ir concediéndoles puntos, o —hablamos de un futuro, todavía a estas alturas— reconocer que todo el mundo sabía desde siempre que las vacunas eran tóxicas, pero decidieron sacrificarse altruistamente por el bien de la sociedad. Que los antivacunas jamás han aportado nada aparte de darse protagonismo— pues son unos simples al andar dando la matraca con cosas que son tan generalmente sabidas que ni siquiera vale la pena mencionarlas.

Así que las daremos por no mencionadas—a la espera de que el sesgo de confirmación retrospectiva haga su magia.

 

 Tout rétrospectivement devenait intelligible



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miércoles, 10 de enero de 2024

Fascinación del Fracaso

Capítulo estonio y retroprospeccional de un libro de estética cognitiva, en el que me cita Marina Grishakova:

Grishakova, Marina. "The Fascination of Failure: On Predictability, Unpredictability, and Postdictability in Art." In The Aesthetic Appeal of Cognitive Challenge in Literature and Film. Ed. M. Kiss and S. Willemsen. 2022. Online at Academia.*

         https://www.academia.edu/41372443/

         2023

 

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martes, 17 de marzo de 2020

Looking Forward to Nostalgia





Cuando la Universidad de Zaragoza decidió trasladar el servidor donde alojaba las webs de los profesores me hizo un roto considerable (ya no hablo de que me obligase a borrar el blog por no ser únicamente académico).  De los miles de archivos que trasladé, algunos se destrozaron por razones desconocidas por el camino.  Ahora intento reconstruirlos, a razón de uno por día y no más para no volverme loco. Este amago de artículo que proyecté y no llegué a escribir lo he recuperado con la Wayback Machine del Internet Archive.



García Landa, José Ángel. "Looking forward to Nostalgia? Anticipated Retrospection and Presentness in Nabokov's Fiction." Notes for a paper. Online at Net Sight de José Angel García Landa. 2004.*
         2004 DISCONTINUED 2020 Online at Internet Archive.*
         2020
         2020

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lunes, 21 de enero de 2019

Reseña en Investigaciones Fenomenológicas


Ha aparecido en la revista Investigaciones Fenomenológicas esta reseña de nuestro libro Corporalidad, Temporalidad, Afectividad:


Bueno Junquero, Adrián (UNED; adrianbuenojah@gmail.com). Rev. of Corporalidad, Temporalidad, Afectividad: Perspectivas filosófico-antropológicas. Ed. Luisa Paz Rodríguez Suárez and José Angel García Landa. Investigaciones Fenomenológicas 15 (2018): 269-81.*
Online at Academia.*
Esta es la página del libro en la editorial Logos, por si alguien se anima a pedirlo para su biblioteca:
https://www.logos-verlag.de/cgi-bin/engbuchmid?isbn=4380&lng=deu&id=


Corporalidad, temporalidad, afectividad


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jueves, 3 de enero de 2019

Prospección, Retroprospección, Eternidad

Comentario sobre las complejas estructuras temporales que aparecen en dos poemas de Borges ('La lluvia' y 'A un capitán de los ejércitos de Cromwell'). La poética de la representación temporal en Borges supone no sólo un juego dialéctico de prospección y retrospección ('retroprospección'), sino también una imbricación entre el tiempo representado en el poema, el tiempo de la escritura, y la propia experiencia vivida del lector, en la cual un juego similar de anticipación y retrospección se evoca y se usa como componente de la contrucción temporal del poema. Así logra Borges una memorable impresión de tiempo trascendido, una imagen literaria de la eternidad alojada sin embargo en la experiencia temporal.

Prospección, Retroprospección, Eternidad

https://ssrn.com/abstract=3279615

Ibercampus (Sept. 24, 2018)
Posted: 30 Dec 2018
Date Written: 2008


English Abstract:

Prospection, Retroprospection, Eternity

A commentary on the complex temporal structures in two poems by Borges ('La lluvia'; 'A un capitán de los ejércitos de Cromwell'). Borges's poetics of represented time involves not just a dialectical play of prospection and retrospection ('retroprospection') but also an involvement between the represented time in the poem, the time of writing, and the reader's own lived experience, in which a similar play of anticipation and retrospection is evoked and used as a component in the poem's temporal construction. Thus Borges achieves a unique poetical impression of transcended time, a literary image of eternity which is nevertheless embedded in temporal experience.


Keywords: Time, Retrospection, Prospection, Poetry, Borges, Representation



Garcia Landa, Jose Angel, Prospección, Retroprospección, Eternidad (Prospection, Retroprospection, Eternity) (2008). Ibercampus (Sept. 24, 2018). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=3279615
 
 
 
 
 
 
_____. "Retrospección, prospección, eternidad." In García Landa, Vanity Fea  24 Sept. 2008.*   (Borges).
         2008
_____. "Prospección, Retroprospección, Eternidad." Ibercampus (Vanity Fea) 24 Sept. 2018.*
         2018
_____. "Prospección, Retroprospección, Eternidad (Prospection, Retroprospection, Eternity)." Social Science Research Network 30 Dec. 2018.*
         2018
 
 
 
 
 
 
 
 
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martes, 13 de noviembre de 2018

Retropost (13 de noviembre de 2008): Las fotos y el tiempo


No se decide uno... si lo que vemos en las fotos es un pasado desaparecido, o un presente eterno. Sugieren que el momento que captan está guardado para siempre en alguna dimensión del tiempo—almacenado en la misma estructura de la realidad, aparte de en la foto misma. Sugieren incluso que los que estamos fuera somos una especie de impostores que por alguna razón van adoptando caras distintas y posturas distintas de las que tenían en la foto—gente que persistimos en hacernos constantemente distintos de nosotros mismos, y no iguales a nosotros mismos, como somos en las fotos.



boda padres

Qué mezcla tan extraña de gente a la que veo mucho, poco o nada ya, qué reunión social de vivos y de muertos—de muertos vivos, claro, o que no saben que están muertos. Y hasta los no nacidos parece que estuvieran, porque me extraña ver a tanto conocido sin estar yo por ahí en algún sitio, aunque me faltaba un año para llegar. Son un carnaval extraño, las fotos, un poco como los sueños, con su convivencia de gente cercana antes y lejana ahora; y más extrañas que las va volviendo el tiempo.


La marche nuptiale. Les acaba yendo a las fotos, qué duda cabe, una música melancólica y de otros tiempos—las grabaciones son otra manera de congelar el instante, o de hacer coincidir eternidad e instante. A invocar esta coincidencia (eternity in an hour) nos dedicamos con más frecuencia de lo que parece.



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domingo, 7 de octubre de 2018

Retropost (7 de octubre de 2008): El mañana habrá sido escrito


Nuevo "viejo" artículo revisado, que hoy cuelgo en mi página del Social Science Research Network:

Tomorrow Will Have Been Written / Mañana habrá sido escrito

Resumen: 
Este artículo presenta una reflexión sobre la perspectiva temporal, el conocimiento retrospectivo y la distorsión producida por la retrospección, y algunas de sus manifestaciones en literatura y crítica, sobre la base de una lectura crítica del libro de Pierre Bayard Demain est écrit, complementando la perspectiva psicoanalítica del autor con un enfoque interaccional aplicado a diversos aspectos de la escritura literaria y la crítica.

En español el artículo, aunque la página del SSRN esté en inglés. El meollo de mis averiguaciones sobre la escritura profética es que, aunque nuestros escritos no contengan hoy profecías, mañana sin duda las contendrán... a toro pasado.


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lunes, 24 de septiembre de 2018

Retropost (24 de septiembre de 2008): Retrospección, Prospección, Eternidad



Si la escritura de Borges es una escritura de la eternidad, no será porque sea indiferente al tiempo. Más bien podría ser por el complejo juego de perspectivas temporales que ofrece, como en estos poemas de El Hacedor, donde la retrospección se imbrica con la prospección y la página crea un lazo de tiempo que atrapa al lector: precisamente porque éste ya está atrapado a la vez en el tiempo, y en la eternidad.




        La lluvia

 
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.



Este poema transcurre en un tiempo eterno que a la vez no existe (paradójica continuidad del presente y del pasado) y sin embargo no es sino el tiempo ordinario en el que vivimos, que así mezcla lo inmezclable. También, también a mí me trae esta lluvia de Borges, y este poema, la voz de mi padre que vuelve. Aunque no ha muerto: no más que yo, al menos. Espero no releer este poema nunca en otras circunstancias—pero ya lo he releído.




A la efigie de un capitán
de los ejércitos de Cromwell


No rendirán de Marte las murallas
A éste, que psalmos del Señor inspiran;
Desde otra luz (desde otro siglo) miran
Los ojos, que miraron las batallas.
La mano está en los hierros de la espada.
Por la verde región anda la guerra;
Detrás de la penumbra está Inglaterra,
Y el caballo y la gloria y tu jornada.
Capitán, los afanes son engaños,
Vano el arnés y vana la porfía
Del hombre, cuyo término es un día;
Todo ha concluido hace ya muchos años.
El hierro que ha de herirte se ha herrumbrado;
Estás (como nosotros) condenado.

 






¿Qué es artístico aquí? El paso de la pintura a la vida, situándonos en una dimensión en la que son intercambiables el cuadro y su espectador. La utilización que hace Borges de su propia muerte (muerte futura entonces, muerte pasada ahora) como la mejor prueba del memento mori que llega hasta el lector y le demuestra fehacientemente la verdad de lo que aquí se dice. El uso del cuadro como tercer término que da profundidad a la relación entre el lector y el poema: el cuadro es una inerte simulación de lo que fue la vida en su momento, como lo es el poema de Borges, que así saca partido de su propio hieratismo atemporal y logra romper su marco para herir al lector con ese hierro herrumbroso.

Y tantas otras cosas son artísticas en este soneto, tantas adquieren una profundidad inquietante precisamente por este juego del tiempo. Esa penumbra, por ejemplo, en la que se mezclan la penumbra del fondo del cuadro, y la penumbra de la historia que apenas nos deja atisbar la verde región de otro siglo. El contraste entre el optimismo heroico-bíblico herreriano de los primeros versos, y el paso a otra Biblia más pesimista en el cierre, el Eclesiastés que nos recuerda la vanidad de los empeños, y que vivir es caminar breve jornada. Y ver cómo otros la han caminado antes, y sacar de ello enseñanzas y poemas que no nos impedirán volver al fragor de la batalla, mientras dure.











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viernes, 13 de abril de 2018

In hindsight in view



 An abstract & bio for a  chapter for a prospective book on narrative complexity:


In Hindsight:
Complexity, Contingency, and Narrative Mapping

This chapter explores the narrative dimensions of Big History and the inherent narrativity of evolutionary theories and explanations, especially as regards their retrospective nature, by addressing the implications of the concepts of evolutionary supervenience, retrospection, and hindsight, for a theory of narrative mapping. There is a narratological dimension in cosmological approaches to complexity which has been insufficiently theorised, and some way ahead may be made by emphasizing the narrativity of these accounts, and the role that narratology can play in making these conceptual models more theoretically self-conscious. If Time is the foundation on which complex emergents are built through unprecedented interactions, narrative is a both fundamental emergent phenomenon and a fundamental tool in understanding the complexity of all phenomena—given that narrative is our way of coming to terms with objects and events as the product of time and of complex unprecedented interactions.

Keywords: Complexity, Narrative, Cosmology, Evolution, Big history, Cognitive mapping, Emergence, Cognitive narratology


José Ángel García Landa (MA Brown University, PhD University of Zaragoza) is a senior lecturer in English at the University of Zaragoza (Spain). He has coedited a Longman Critical Reader on Narratology and the volumes Gender, I-deology, Theorizing Narrativity, Semiosphere of Narratology, and Corporalidad, Temporalidad, Afectividad. He is the author of Samuel Beckett y la narración reflexiva, of Acción, Relato, Discurso: Estructura de la ficción narrativa and of more than a hundred academic papers, book chapters and blogs. He has been the editor of Miscelánea: A Journal of English and American Studies and is currently editing A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology, http://bit.ly/abiblio —Further information and online papers: http://garcialanda.net  and http://bit.ly/jagluz

jueves, 22 de febrero de 2018

Retropost: Crítica de la causalidad




Presentamos una descripción narrativística de la causalidad, que complementa la explicación materialista de la ontología de la causalidad formulada por Gustavo Bueno, con la desconstrucción efectuada por Nietzsche de la atribución de causalidad, desde un punto de vista epistemológico. Sale así a la luz el elemento de narratividad y de retrospospección inherente en la determinación y el conocimiento de la causalidad.

 

Retropost: Crítica de la causalidad 

https://ssrn.com/abstract=3121695

Ibercampus (Feb. 9, 2018)
7 Pages Posted: 21 Feb 2018  

Jose Angel Garcia Landa

Universidad de Zaragoza
Date Written: 2007


English Abstract:

Retropost: A Critique of Causality

 This is a narrativist account of causality, bringing together Gustavo Bueno's materialist account of the ontology of causality, and Nietzsche's deconstruction of the attribution of causality formulated from an epistemological viewpoint.

Note: Downloadable document is in Spanish.

 

Keywords: Causality, Philosophy, Metaphysics, Nietzsche, Gustavo Bueno, Materialism, Narrativity, Epistemology


Garcia Landa, Jose Angel, Retropost: Crítica de la causalidad (Retropost: A Critique of Causality) (2007). Ibercampus (Feb. 9, 2018). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=3121695


eJournal Classifications
Philosophy Research Network Subject Matter eJournals
    
        

    
        

    
        

_____. "Crítica de la causalidad." In García Landa, Vanity Fea 16 Feb. 2007. (Gustavo Bueno).
         2007-02-28
_____. "Retropost: Crítica de la causalidad." Ibercampus (Vanity Fea) 8 Feb. 2018.*
         2018
_____. "Retropost: Crítica de la causalidad." Academia 12 Feb. 2018.*
         2018
_____. "Retropost: Crítica de la causalidad." ResearchGate 14 Feb. 2018.*
         2018



Metaphysics eJournal


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martes, 6 de febrero de 2018

Retropost #1992 (6 Feb. 2008): El pánico narrativo



¿Vivimos en nuestro propio relato? ¿Nos importa lo que dirán de nosotros cuando no estemos, o cuando no estamos? ¿Cuidamos nuestro personaje— lo que Goffman llamaba "face"? ¿Actuamos como si estuviésemos frente a las cámaras, o a las pantallas—aquí lo estamos—o bajo la mirada del Narrador, que ha de emitir su Juicio sobre nosotros? ¿Aceptamos vivir como vivimos, o correr los riesgos que corremos, por consideración a esa narración que somos, esa narración viviente?


—Oh sí. Sí, claro—murmuró Reresby como con pereza—. Siempre hay quien se mira actuar, quien se ve a sí mismo como en una representación continua. Quien cree que habrá testigos que relatarán su generosa o ruin muerte y que eso es lo que más importa. O que se los imaginan si no puede haberlos, el ojo de Dios, el escenario universal, lo que tú quieras, todo eso. Quien cree que el mundo depende de sus relatores y los hechos de que se cuenten, aunque sea muy improbable que nadie vaya a molestarse en contarlos, o en contar esos concretos, quiero decir los de cada uno. La inmensa mayoría de las cosas sólo ocurren y no hay ni hubo nunca registro de ellas, aquello de lo que nos llega noticia es una porción infinitesimal de lo acontecido. La mayoría de las vidas, y no digamos de las muertes, nacen ya olvidadas y no dejan el menor rastro, o se hacen desconocidas al cabo de poco tiempo, unos años, unos decenios, un siglo, eso es en realidad muy poco tiempo, tú lo sabes. Piensa en las batallas, por ejemplo, en cuán importantes fueron para quienes las libraron y a veces para sus compatriotas, de cuántas no nos dice nada ni siquiera el nombre, hoy en día ignoramos hasta la guerra a la que pertenecieron, y además nos traen sin cuidado. ¿Qué significan hoy para nadie Ulundi y Beersheba, o Gravelotte y Rezonville, o Namur, o Maiwand, Paardeberg y Mafeking, o Mohacs, o Nájera—Este último lugar no lo pronunció como es debido—. Pero hay muchos que se resisten a eso, incapaces de aceptarse como insignificantes o como invisibles, me refiero a una vez muertos y convertidos en materia pasada, una vez que no están ya presentes para defender su existencia, para gritar: 'Eh, que estoy aquí. Puedo intervenir y tener influencia, hacer el bien o causar daño, salvar o afligir, y hasta toercer el curso del mundo, puesto que aún no he desaparecido'.—'Soy aún, luego es seguro que he sido', pensé, o recordé que lo había pensado mientras limpiaba la mancha roja de la escalera de Wheeler y su cerco no se borraba del todo (si es que había habido tal mancha, cada vez más lo dudaba), el esfuerzo de las cosas y de las personas por evitar que digamos: 'No, esto no ha sido, nunca lo hubo, no cruzó el mundo ni pisó la tierra, no existió y nunca ha ocurrido'—. Tú hablaste de esos individuos—prosiguió Reresby, que había ido tomando un extraño impulso, para elevarse—. No son muy distintos de Dick Dearlove, según la interpretación que de él hiciste. Padecen de horror narrativo, esa fue tu expresión si mal no recuerdo, o repugnancia. Temen que el final lo emborrone y condicione todo, un episodio tardío o último arrojando su sombra sobre cuanto vino antes, cubriéndolo y anulándolo: que nos se diga así que no eché una mano, que no me arriesgué por los otros o me sacrifiqué por los míos, piensan en los momentos más absurdos, cuando no hay nadie para contemplarlos o van a morir quienes los vean, empezando por ellos mismos. Que no se propague que fui un cobarde, un desalmado, un carroñero, un asesino, piensan sintiéndose bajo los focos, cuando nadie los enfoca, ni va a hablar jamás de ellos, por su poca importancia. Serán vivos anónimos y serán muertos anónimos. Serán como si no hubieran sido. —Se quedó callado un instante, dio un sorbo a su oporto y añadió—: Tú y yo seremos de esos, de los que no imprimen huella, dará lo mismo lo que hayamos hecho, nadie se ocupará de contarlo, ni siquiera de averiguarlo. No sé tú, pero yo no pertenezco a esa clase de sujetos, los que son como Dearlove aunque no sean celebridades sino todo lo contrario. Los que padecen el complejo K-M, según nuestra jerga, en alguna de sus modalidades. —Se paró, miró de reojo a la lumbre y agregó—: Yo sé que soy invisible, y lo seré aún más cuando esté muerto, cuando ya sólo sea materia pasada. Materia muda."

Reresby, o Tupra, es un personaje de Tu rostro mañana, la última novela de Javier Marías, que he concluido ahora, disfrutándola enormemente, en esta tercera parte (Veneno, sombra y adiós) al igual que en las dos entregas anteriores (Fiebre y Lanza y Baile y sueño). Como muchos de los personajes de Marías (el narrador y protagonista, su padre, Peter Wheeler, la joven Pérez Nuix...) sus circunvoluciones cerebrales y asociaciones de ideas son apenas distinguibles de las del autor o narrador de otras novelas: Todas las almas, Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí, o Negra espalda del tiempo). No leemos a Marías para eso... No, Tupra/Reresby da voz a muchas concepciones de su autor, aunque no precisamente a sus valoraciones. La certidumbre de este personaje sobre la insignificancia de la vida, y de la memoria y el pasado, y de sus narraciones, es parte de la concepción del autor: otra parte se pasma precisamente ante la importancia infinita de la vida, y de las pasadas realidades que fueron, y de las narraciones que las mantienen en existencia—la vida, la presencia (del padre del narrador, o de su amigo Wheeler, de su esposa Luisa), un tesoro inapreciable cuando se tiene, y que depende una vez ha desaparecido, de sus narradores. Materia muda todo, excepto por la narración—de momento, pero es un momento en el que se juega nuestra existencia y todos los sentidos posibles. A la larga, todos mudos. De ahí el pánico narrativo—quizá sea una reacción exagerada, el creer que es la narración la que sustenta la realidad (aun cuando esta sigue ahí presente), o el creer que la realidad es, esencialmente una narración ("Cada cual asiste a su relato, Jack. Tú al tuyo y yo al mío" - 46). En una novela, claro que es así: la realidad de ese mundo es una realidad narrativa. Por eso la fascinación o ambivalencia de Marías ante el valor de la narración le lleva a realizar una narración inexistente: Sí, el narrador se parece a Marías en algunos aspectos; y sí, Marías ha escrito la novela que leemos (la novela, no su autobiografía)—pero apenas podemos concebir que el narrador se haya puesto realmente a escribir sus memorias en primera persona, menos a publicarlas. Quiero decir que la narración no queda motivada de modo realista, queda flotando en un limbo de virtualidad, donde a la vez tiene lugar (puesto que la leemos) y no tiene lugar (pues estas cosas jamás serán contadas a nadie por su protagonista—a sí mismo, en todo caso. Con lo cual nos convertimos nosotros en el protagonista, en ese hueco que se nos ha hecho en el relato).

En la novela el pánico narrativo estaría plenamente justificado: el creer que "algún ser nos atiende en todo momento y lo sabe todo sobre nosotros y sigue nuestra trayectoria al detalle como quien sigue un relato del que somos el protagonista" (193)—pero esa ilusión teológica del mundo como una trama coherente de sentido narrativo no se ve sustanciada aquí, donde la narración se señala a sí misma como una ilusión del sentido, una ilusión de la que vivimos hasta extremos que ni sospechamos. Y de hecho el propio narrador Jack/Jacobo, menos descreído quizá que Tupra/Reresby, se deja llevar por esa ilusión de sentido, y actúa, para poder contarse su historia a sí mismo sin avergonzarse. Actúa, en el momento más espectacular, dándole una paliza al amante de su mujer, Custardoy, metiéndole miedo en el cuerpo, y amenazándolo con cortarle una mano si vuelve a maltratarla.

Cierto que nada concluye hasta que la vida concluye. Y la vida, como en otras novelas de Marías, sigue su curso, una vez interrumpida la narración de este fragmento. Jacobo ve tiempo después a su enemigo o víctima, Custardoy, y lo ve desafiante, sin miedo, tal vez una promesa de venganza futura. Será otro final, que quizá llegue o quizá no—no el de esta novela.

Se puede vivir con una amenaza aplazada, porque siempre puede no cumplirse, y con ello hay que contar en principio. A veces vemos lo que se avecina y aun así no hacemos caso, y quizá no sea sólo por lo que me dijo Wheeler, porque detestemos la certidumbre, porque nadie ose ya decirse o reconocerse que ve lo que ve, lo que a menudo está allí, quizá callado o quizá muy lacónico pero manifiesto; porque nadie quiera saber, y a saber de antemano, bueno, a eso se le tenga horror, horror biográfico y horror moral; porque todos prefiramos ser completos necios en sentido estricto, en el sentido latino del término que todavía recogen nuestros diccionarios: 'Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber', es decir, el que ignora a conciencia y con voluntad de ignorar, el que rehúye enterarse y abomina de aprender. 'El satisfecho insipiente', como dijo Wheeler con su pedantería que echo en falta. No, quizá sea también porque tememos malgastar la vida con nuestras preocupaciones y sospechas y nuestras visiones y alertas, y porque no se nos oculta que de todo habrá siempre un final sabido, y entonces, en el adiós, cuando seamos pasado o nuestro final avance ligero y llame ya a la puerta con insistencia, nos parecerá todo baldío e ingenuo: para qué hizo esto, dirán de ti, para qué tanta zozobra y la aceleración de su pulso, para qué aquel movimiento y aquel vuelco; y de mí dirán: por qué habló o calló y guardó tantas ausencias; para qué aquel vértigo, tantas las dudas y tal tormento, para qué dio aquellos y tantos pasos. Y de los dos dirán: por qué se enfrentaron y para qué tanto esfuerzo, para qué guerrearon en lugar de mirar y de quedarse quietos, por qué no supieron verse o seguirse viendo, y aqué tanto sueño y aquel rasguño, mi dolor, mi palabra, tu fiebre, nustro veneno y la sombra, y tantas las dudas, y tal tormento. (701)

Tentado está el narrador de hacer caso a Jorge Manrique, que ante lo transitorio de la vida, declara "'Si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado'—, y exactamente lo opuesto, y entonces podremos dar lo pasado por no venido, por no venido cuanto nos ha pasado y nuestra vida entera por no habida. Y así qué importa cuanto en ella hagamos, o por qué será que nos importa tanto..." (330)

Precario el mundo, y precarias sus narraciones. Precaria la relación entre la narración y el mundo—que no es de por sí narrativo. Pero narrándolo lo hacemos más nuestro, mientras dura, y mientras duramos, y mientras duran las narraciones y hay alguien que las lea, y por eso sufriremos pánico narrativo entre tanto hay cosas que narrar y dura life's fitful fever. Y tanto más pánico, quizá, cuanto más se reduzca la existencia a una narración—cada cual en su historia, que bien conoce, cada cual es su propio narrador trascendental, a falta de otro.



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miércoles, 6 de enero de 2016

Retropost #508 (19 de septiembre de 2005): Imperial Earth




Me acabo de leer esta novela de Arthur C. Clarke, Imperial Earth (Nueva York: Ballantine, 1976), que está ambientada en el Quinto Centenario de los EE.UU. en 2276. Cuenta las aventuras en nuestro mundo de un político Titaniano, Duncan Makenzie, que viene de visita por primera vez al planeta de sus antepasados, a dar un espích en el centenario, y también a clonarse (la colonia en Titán es aún pequeña, y no da para algunas cosas). Por el camino, se despide de una antigua amada terráquea, y se ve involucrado en la muerte accidental de un amigo de ambos, Karl. Leyendo los archivos del ordenador personal de éste, descubre sus investigaciones para construir un radiotelescopio espacial en Mnemosyne, con el fin de captar señales de extraños seres interestelares de tamaño, estructura e intenciones casi impensables. El futuro de la tierra queda abierto y problemático, pero el protagonista, la novela y el autor piden una continuación de la investigación espacial.


zgza
  Algunas curiosidades de la novela, sobre todo considerando que fue escrita hace treinta años....
 
- Comienza el libro con el protagonista escuchando el sonido del viento en la superficie de Titán... algo que pudimos oír este año a través de las retransmisiones de la sonda Cassini. Tampoco él lo oye "en directo" y, a pesar de estar en Titán, le resulta un sonido nuevo y extraño.
 
- La Tierra es en 2276, y ahora, una "aldea electrónica global" (22), gracias a la tecnología de comunicaciones, pero en el espacio hay desfase... Una cosa no prevista por Clarke, sin embargo, es el fallo estándar de las anticipaciones del sistema global de archivos y comunicación: en la novela no es un sistema reticular como Internet, sino un sistema mucho más centralizado en torno a bancos de datos gigantescos (146).
 
- Aunque aparte de la Red, o a través de ella, hay otra red que sigue siendo igualmente eficaz: los contactos personales extraoficiales. "It was through this network, rather than official channels, that the Makenzies . . . Got Things Done." Una cita interesante a este respecto: "sucess in politics ... depends upon the masterful administration of the unforeseen": "El éxito en política depende de la administración magistral de lo imprevisto".
 
- Una adicción electrónica del futuro, que es ya casi del presente: los "tapeworms", "those peculiar addicts who went through life accompanied by voice-actuated recorders, so that nothing they said -or heard- was ever lost. Unless they could do this, Duncan had been told, they did not believe they had really and truly lived" (153) - es una enfermedad de la retrospección potencial, "a backward-looking obsession" (153). Cuando pensamos en la poca audiencia que tienen nuestras fotos de vacaciones...
 
- No nos enteramos de que el protagonista es negro, o "de piel oscura", hasta muy adelantada la novela. Este efecto es magistral, y muy bien conseguido. La raza es prácticamente irrelevante en ese futuro, pero se utiliza para jugar inteligentemente con las presuposiciones del lector. Algo parecido hace a veces Coetzee en su novela Disgrace... pero a Clarke se le ocurrió antes. Y esto es un hábil recurso literario, no "de anticipación", que es por lo que normalmente apreciamos a Clarke. Un recurso, por cierto, imposible (bueno, difícil) de adaptar a una hipotética versión fílmica de esta novela.
 
- Hay cierta atención a la encriptación y clasificación de la información: "information not properly classified can be irretrivably lost" (3). En este futuro existe Internet, con otro nombre, y todas las obras de la humanidad están accesibles a cualquier "Comsole" o terminal de ordenador, en versiones de realidad virtual si es necesario. Pero quizá por eso mismo se aprecian cosas como la presencia real, los viajes, y hasta las postales no virtuales, y los libros (de lujo). Las palabras mágicas pueden hacer que el "Minisec" (móvil/portátil) de Karl borre o haga accesible la información secreta que contiene. Todo esto es prueba de la impresionante capacidad de anticipación de Clarke - aunque se equivocase en dos siglos casi... Desde luego, merecería ser incluido entre los precursores, en libros como Internet Dreams de Mark Stefik.
 
- La clonación humana se logró a principios del siglo XXI, pero es una técnica poco usada porque hay pocas circunstancias efectivas que la requieran. Las tres generaciones de Makenzies clonados resultan ser demasiado iguales "through the accidents of background and education" - demasiado en mi opinión. Al final, Duncan no vuelve con una copia idéntica de sí mismo, sino, por decisión propia, con un niño blanco... algo ciertamente intrigante. Creo que ha decidido clonar a su amigo Karl, por ecuanimidad y por variedad, en lugar de hacer otro Makenzie más.
 
- (Ah, y está la historia de los pentominós, que ha merecido post aparte en la sección "curiosidades").
 
- Lamento decir que en el futuro la política de géneros seguirá siendo un problema. Hay azafatas, eternas, y pocas mujeres influyentes. Lo que sí hay es más tolerancia y liberación sexual (hetero, homo y bi). Ahí nos juega Clarke otra: cuando creemos que Duncan va a ligar con toda naturalidad con un oficial a bordo de una nave espacial, resulta que la cita secreta era para que le enseñase el sistema de propulsión de la nave. En otra ocasión, Duncan ignora qué es una portera. Allí otra vez resulta ser un ignorante el lector, porque las porteras son sistemas informáticos. En distintas ocasiones se juega de estas maneras con las presuposiciones del lector, uno de los placeres de leer ciencia-ficción.
 
- De Titán pasamos al Titanic. El Titanic, donde tiene lugar un episodio de la novela, está mejor conservado en el fondo del mar en 2205 que hoy en día. Una pena...
 
- También entra Clarke en un tema de actualidad, como es el del décimo planeta. Allí es, cómo no, Perséfone, más allá de Plutón y todavía no explorado.
 
- Y, por último, una exclusiva de Clarke, obtenida de la boca de Neil Armstrong, sobre las primeras palabras pronunciadas por un hombre, o por el hombre, en otro mundo. Armstrong dijo al pisar la Luna: "That’s one small step for man, one giant leap for mankind". No dijo esto otro: "That’s one small step for a man, one giant leap for mankind". Aunque esto último era lo que quería decir, y lo que pensaba que había dicho...
 
Leer ciencia-ficción unos años después de publicada la novela, pero antes de la fecha en que la acción se ubica, es un ejercicio interesantísimo de anticipación-retrospección simultánea. Como siempre en la buena literatura, se unen las cegueras y la lucidez de manera sorprendente e imprevisible.


Hablando de previsiones, nos espera según Clarke una fase dura de la historia humana, The Time of the Troubles, o quizá ya estamos en ella... Sea como sea, habrá que administrar magistralmente lo imprevisto, porque preveo que se nos viene encima.





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jueves, 23 de julio de 2015

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