miércoles, 7 de febrero de 2024
domingo, 23 de julio de 2023
jueves, 8 de junio de 2023
Rêves de Proust
(...)
Tout à coup je m'endormais, je tombais dans ce sommeil lourd où se dévoilent pour nous le retour à la jeunesse, la reprise des années passées, des sentiments perdus, la désincarnation, la transmigration des âmes, l'évocation des morts, les illusions de la folie, la régression vers les règnes les plus élémentaires de la nature (car on dit que nous voyons souvent des animaux en rêve, mais on oublie que presque toujours nous y sommes nous-mêmes un animal privé de cette raison qui projette sur les choses une clarté de certitude; nous n'y offrons au contraire au spectacle de la vie qu'une vision douteuse et à chaque minute anéantie par l'oubli, la réalité précédente s'évanouissant devant celle qui lui succède, comme une projection de lanterne magique devant la suivante quand on a changé le verre), tous ces mystères que nous croyons ne pas connaître et auxquels nous sommes en réalité initiés presque toutes les nuits ainsi qu'à l'autre grand mystère de l'anéantissement et de la résurrection.(...)
Marcel Proust, A l'ombre des jeunes filles en fleurs, 645.
jueves, 9 de marzo de 2023
Traumgesicht: El sueño de Durero
Un sueño de Alberto Durero:
"En el año 1525, entre el miércoles y el día de Pentecostés, por la noche, mientras dormía, tuve esta visión: grandes cantidades de agua llovían del cielo: se fundieron con el imperio terrestre a menos de cuatro millas de mí con una violencia, un murmullo y una reverberación espantosos e inundaron el país entero. Entonces me arrebató un gran espanto que me despertó. Volví a adormecerme y continué soñando que caía otro aguacero; y el agua que ahora caía era muchísima, ora muy lejana ora cercanísima, y alcanzaba tal altura que parecía caer lentamente; mas, apenas tocaba el suelo, chocaba con un estruendo y una violencia tales que de nuevo yo me aterroricé y me desperté todo tembloroso y sólo al cabo de un tiempo pude recuperarme del todo. Apenas amanecido el día siguiente, pinté aquí lo que vi. Quiera Dios que todo sea para bien."
—oOo—
miércoles, 21 de julio de 2021
viernes, 6 de noviembre de 2020
lunes, 28 de octubre de 2019
Symbolism of dreams
A commentary to this post on J.B. Priestley's I Have Been Here Before:
my commentary —
I wouldn't say that science's view on humans is merely that "we are just a random series of events." There are many levels and forms of order, both strict and partial, to go through before we reach ultimate randomness. And many sciences too, it doesn't come as a bulk sale! Likewise, as regards the symbolism of dreams, I would argue that there IS a symbolism in them all right, only it is not "our symbolism", I mean not the symbolism that our waking selves would choose to use or recognize. Of course there are transactional translations between that symbolism and our own, e.g. Freud's, which may feel unsatisfactory to other dreamers and other interpreters, but we cannot leave it at dreams being chaotic or meaningless and that's it, we need to interpret them, and then what becomes really more symbolic for our systems to manage is the narrative of the dream, i.e. the dream once it has been modified, retold and adapted for our waking consumption. Which is not quite the same thing as the dream...
martes, 11 de diciembre de 2018
Por el sendero oscuro de un sueño
Por el sendero oscuro de un sueño fui en busca del amor que fue mío en una vida antigua.
La casa estaba en el fondo de una calle desolada.
En el aire de la tarde su pavo real favorito dormitaba en su aro, y las palomas callaban en su rincón.
Ella dejó su lámpara en el portal y se paró ante mí.
Alzó sus grandes ojos a mi cara y sin palabras interrogó: ¿Estás bien, amigo?
Quise responder. Nuestro idioma estaba perdido y olvidado.
Pensé y pensé: nuestros nombres no llegaban a mi recuerdo.
Brillaron lágrimas en sus ojos. Me tendió su mano derecha. Yo la tomé en silencio.
Una lámpara tembló en el aire de la tarde y murió.
Lo traduce Borges en El Hogar.
sábado, 17 de noviembre de 2018
Retropost (17 de noviembre de 2008): La Visión de César
Estaba yo traduciendo un texto de César, como en el instituto, sobre gobierno y economía, pero se volvía tan vívido y tan actual, a cuenta de sus parecidos con la crisis financiera de estos últimos días, que pronto dejaba de ser una traducción que yo escribía, y tomaba la palabra directamente César, o más bien una estatua de hierro suya, gris oscuro, un busto parlante algo idealizado (le habían puesto el típico flequillo romano y lo habían rejuvenecido un tanto).
César criticaba a la oposición, una colección de patricios intrigantes que (sin comprensión real de las dificultades del gobierno) criticaban a César por perderse en especulaciones no monetarias sino mentales, y por no hacer nada práctico por remediar los males de Roma. Esa misma inacción les reprochaba César a ellos, a la vez que exponía unas verdades poco observadas a las que había llegado en sus reflexiones sobre la economía. Había calculado César que todos los sestercios de las arcas del Estado eran muy poquita cosa, por mucho que pareciesen, si se comparaban con el dinero en circulación e imposible de controlar. Pero aún más alarmante para él, y trasladaba esta observación sorprendente a los indolentes senadores y patricios, era lo siguiente: que todos los sestercios jamás acuñados por el Estado no bastaban para comprar ni una mínima parte de las posesiones y objetos de los romanos. Que las posesiones no se podían pagar en dinero. Que en cierto modo estaban en el mercado, pues se podían comprar y vender, eran dinero, pero no había dinero para pagarlas, ni podría haberlo jamás por lo astronómico de la cantidad que suponía tanto bien en el mercado. Creo que los romanos no llegaban a captar las implicaciones de esto, y miraban a César extrañados: pero su estatua continuaba impertérrita con la explicación.
Y César (o su cabeza de hierro) hacía partícipes a los patricios y tribunos de la plebe por igual de los planes que había tenido inicialmente: planes de acuñar más moneda para poder permitir la compraventa de las cosas—o más bien de crear el equivalente de éstas en dinero, pues como digo era algo que en principio ofendía a su lógica, el que no existiese el dinero equivalente a las cosas que (paradójicamente) sí lo valían. Y había pretendido acuñar, claro, acuñar más dinero —que se me ocurre se hubiese devaluado inmediatamente— y una duda así debió asaltar al subconsciente de César, porque a continuación relataba una visión o sueño explicativo que había tenido, y que le hizo desistir: un sueño que aparecía en una pizarra ilustrado con unos gráficos casi infantiles de vaquitas y casitas y otros símbolos económicos: a saber, que el dinero era un dios o semidiós (el envoltorio de esta dream vision era un tanto mitológico) que había sido engendrado por sí mismo, y que sólo se engendraría a sí mismo, por muchas veces que se engendrase.
Aquí el sentido de la visión de César se volvía un tanto más oscuro o problemático, y (como un patricio) me he despertado, o dormido, antes de que llegase al final el discurso de su estatua.
sábado, 4 de agosto de 2018
Retropost (4 de agosto de 2008): A Hyperborean Brew
No llegan los calores africanos hasta estos países nórdicos (42º 40,5 Norte, latitud; 7º 35,4 Oeste, longitud), pero aun con todo a veces hay dificultades para dormir, y nos aquejan los insomnios, y luego los somnios—despertándome a las cinco y volviéndome a echar a las ocho, levantándome a las doce... uf. Bueno, hablo por mí—los demás parecen sufrir sólo de una cura de sueño sin más.
Y aparte del sueño, están los sueños, interesantes mescolanzas que me tienen ocupado primero soñándolos y luego descifrándolos, o especulando sobre ellos. Por ejemplo, esta noche examinaba el mueble viejo de la tele cuando vivía en la calle Ramón y Cajal—parece que no salgo de allí, ahora vivo en la casa de Ramón y Cajal. Y buscaba yo con afán papeles viejos de esos que nunca me habían interesado pero que sabía que estaban allí porque siempre habían estado—manuales de los años cuarenta, novelas de los años sesenta, guías con hojas manuscritas enmedio, mi álbum de sellos viejo, de esos que empezaban con una página entera con sellos de Franco de todos los precios—Y buscaba y rebuscaba y no encontraba lo que quería, era como si no tuviese bastante sustancia el papeleo amontonado. Lo que sí encontraba eran montones de cuentos de crío inutilizables por los desvencijado y apilado en exceso; pero no eran mis cuentos, sino los de mis hijos, esperando una relectura o reciclaje de otra generación. Y el cuarto de estar era pequeño, a la antigua. En unos cajones esperaba yo encontrar papeles, pero no había más que mantelería. Y tenía cuidado para no despertar a mis padres con el ruido de la búsqueda, pero no había peligro: dormían, como siempre, en el último cuarto del fondo del pasillo, y allí no llegaba el ruido. Y más sueños, sueños de una recurrencia incomprensible, de episodios pausados y repetidos que llevaban de una viñeta a otra y de la otra a la una, como un círculo vicioso, o como esas escenas de Myst, ese videojuego tan estático que le gusta a Álvaro. Más sueños, entre insomnio e insomnio: me casaba otra vez, o más bien me hubiera casado si hubiese acudido la novia a la boda, pero aunque la veía pasar por delante (una desconocida) tenía a los invitados esperando, y yo fuera a la espera, hasta que venía el cura y bueno, pasaba yo a que me casase a mí, ya la casaría a ella cuando decidiese venir... Y luego venía, en efecto, y nos volvía a casar el cura, no sin una declaración mía de que únicamente repetía la ceremonia porque la primera vez no había sido válida. A los invitados les agradecía su paciencia y su presencia. Y seguía soñando, esta vez furioso, porque me paseaba por la biblioteca de la Facultad buscando libros, pero todo el mundo estaba fumando, y yo me enfadaba, les señalaba los carteles: "¡Aquí no se puede fumar!", y cuando me miraban como una molestia, ya me cabreaba y me subía por las mesas de estudio brincando de una a otra: "Ah, pues yo también haré lo que me dé la gana". La directora de la biblioteca llamaba a un guardia, pero se le fundían los plomos cuando le decía que le dijese a la gente que primero dejase de fumar... Y no encontraba mis libros, que estaban en una sección aparte, e iba por la biblioteca gritando: "¡Que apaguen los cigarrillos, coño! ¡Que esto parece la batalla del Marne!" (estaban todas las salas de estudio llenas de nubes espesas de humo). Y jaleaba a los no fumadores: "¡Exigirles a estos que dejen de fumar—por vuestra propia salud! ¡La de ellos, por mí que los parta un rayo!"—Por cierto, me felicitaba Celestino por mi contundencia al pedir la aplicación de la ley.
Y aún más sueños se acumulan... Nos han quitado los despachos, todo está en ruinas y apenas puedo creer que nos hayan asignado a este cuartucho desconchado con todo el mundo acumulado en confusión. Hay que pedir permiso para pasar. En mi ordenador se ha sentado Marta, pero le digo que no se moleste en levantarse, que me voy a una reunión (—je, tiene chiste lo de la reunión, ahora que lo pienso, con todo el mundo allí como en un tranvía). Al bajar (era una especie de ático) observo que ha habido un terremoto y ha desplazado los escalones y ha hecho una grieta enorme en la pared de la iglesia de Biescas, o en el velo del templo, no sé—entro con unos colegas al coro, veo que se ha acumulado mucha quincallería con los años, y también que ahora los curas tienen unas pantallas digitales alargadas para dar instrucciones y agradecimiento a los fieles. Luego me viene a afeitar a navaja un sirviente oriental, no muy hábil por cierto. Y hay unas escenas desagradables con unas arañas blancas y gordas que tenían invadidos los armarios. Una de ellas la echo fuera, perdonándole la vida (como me pasó ayer con una en el cuarto de los niños)—tiene comportamiento inteligente, se mueve como un pequeño robot humanoide japonés, de hecho al caer al balcón de los niños de abajo se metamorfosea en un Madelman que continúa esquivando a los perseguidores.
En fin, escenas que tienen la virtud de parecerse, por semejanza o por inversión, a las historias que nos van pasando. O de no parecerse a ellas, que también es mérito.
Ivo, por su parte, está quemando etapas de la civilización—tras descubrir a Lucky Luke, se está dedicando a los hermanos Marx, y también está redescubriendo por experiencia propia los principios básicos de la economía. Había en la tele un documental muy ilustrativo sobre el dinero en las sociedades primitivas—unas conchitas cuyo valor decidía arbitrariamente el Alan Greenspan de la tribu, un nativo avispado que trasteaba e intercambiaba y buscaba conchas e iba variando su precio y se las cambiaba a los demás por cosas de valor. Ahora Ivo repite la maniobra, y descubre la generación espontánea del dinero: ha instituido un mercado de venta de piedras, con carteles publicitarios y todo, y les está vendiendo a los chavales del barrio, a cincuenta céntimos, las piedras de la calle que selecciona, y va animándoles a hacer colecciones e intercambiarlas. Como quien les hace sopa de piedra, vamos. Ahora mismo lo oigo negociar. Esto no es sueño, sino una repetición acelerada de la evolución histórica y del desarrollo de las formas culturales: no deja de recordarme al relato de Jack London "A Hyperborean Brew". Cualquier día reinventa Ivo la religión, o les infla un perro. Esperemos que no nos lo denuncien por estafador, y tengamos que salir de aquí por piernas
martes, 12 de septiembre de 2017
Retropost #1782 (12 de septiembre de 2007): Un sueño con eudimorphodons
Publicado en Nenes. com. José Ángel García Landa
Ya llevaba Álvaro media hora narrándome su sueño de esta noche cuando le doy a la tecla de la webcam...
jueves, 27 de julio de 2017
Retropost #1710 (27 de julio de 2007): Piscina nazi
Publicado en Ideología. com. José Ángel García Landa
Al despertarme, me parecía evidente que estos sueños serenos, desprovistos de toda angustia, representaban el campo de concentración, pero un campo perfecto, que había alcanzado un punto de stasis imposible, sin violencia, autorregulado, funcionando a la perfección y también perfectamente inútil, puesto que a pesar de todo ese movimiento no producía nada. Pero reflexionando sobre esto más adelante, como intentaba hacerlo mientras me tomaba mi sucedáneo en la sala de la Haus der Waffen-SS, ¿no era acaso una representación de la vida social en su conjunto? Liberada de sus oropeles y de su vana agitación, la vida humana se reducía a poco más que esto: una vez que uno se había reproducido, se había alcanzado la finalidad de la especie, y en cuanto a la finalidad propia de uno, no era más que una añagaza, una estimulación para levantarse por la mañana; pero si se examinaba la cosa objetivamente, como yo pensaba que podía hacerlo, la inutilidad de todos los esfuerzos era patente, al igual que la reproducción misma, puesto que no servía sino para producir nuevas inutilidades. Y así daba yo en pensar si el campo de concentración, con toda la rigidez de su organización, su violencia absurda, su jerarquía meticulosa, no sería acaso más que una metáfora, una reductio ad absurdum de la vida corriente? (572, trad. mía).
Claasen me miró: "¿Quiere venir? Hay una piscina al fondo del parque." Cogí otra cerveza de un cubo con hielo y los seguí entre los árboles: delante, oía risas, chapoteos. A la izquierda, corrían alambradas entre los pinos. "¿Qué es?" le pregunté a Claasen. —"Es un campo pequeño de Arbeitjuden. El Gruppenführer los guarda allí para trabajos de mantenimiento, el jardín, los vehículos, cosas de esas." La piscina estaba separada del campo de concentración por un leve montículo de tierra; varias personas, entre ellas dos mujeres en traje de baño, nadaban o tomaban el sol en la hierba. Claasen se puso en calzoncillos y se zambulló. "¿Viene?" exclamó al salir a la superficie. Bebí un poco más, y luego, plegando el uniforme al lado de las botas, me desnudé y entré en el agua. Estaba fresca, un poco color de té; hice algunos largos, luego me quedé en medio, flotando de espaldas, contemplando el cielo y las cimas temblonas de los árboles. Detrás, oía charlar a las dos chicas, sentadas al borde de la piscina, batiendo el agua con los pies. Estalló una algarada: unos oficiales habían empujado al agua a Wippern, que no quería desnudarse; juraba y tronaba al salir de la piscina con el uniforme empapado. Mientras miraba a los otros reír, manteniendo mi posición en medio de la piscina con pequeños movimientos de las manos, dos Orpo con casco aparecieron detrás del montículo, con el fusil al hombro, empujando delante a dos hombres muy delgados con traje a rayas. Claasen, de pie al borde de la piscina, aún en calzoncillos y chorreando, llamó: "¡Franz! ¿Qué coño estáis haciendo?" Los dos Orpo se saludaron: los detenidos, que andaban con la vista en el suelo, gorra en mano, se detuvieron. "Son judetas que los han agarrao pillándose unas peladuras de patata, Herr Sturmbannführer, explicó uno de los Orpo con un fuerte acento de dialecto Volksdeutschen. Nos ha dicho nuestro Scharführer que los fusilemos." Claasen se ensombreció. "Vale, pero ¿espero que no lo vais a hacer aquí, supongo? El Gruppenführer tiene invitados." "No, no, Herr Sturmbannführer, vamos más lejos, a la trinchera de allá." Una angustia insensata me invadió sin transición alguna: los Orpo iban a fusilar a los judíos aquí mismo y los iban a tirar a la piscina, y tendríamos que nadar en la sangre, entre los cuerpos flotando de espaldas. Miré a los judíos: uno de ellos, de unos cuarenta años, examinaba a las chicas de reojo; el otro, más joven, con la piel amarillenta, mantenía los ojos soldados al suelo. Lejos de tranquilizarme por las últimas palabras del Orpo, tenía la sensación de una tensión muy fuerte, mi angustia no paraba de crecer. Mientras los Orpo se ponían de nuevo en camino, me quedé en el centro de la piscina, forzándome a respirar hondo y a flotar. Pero el agua me parecía ahora una capa pesada, asfixiante. Este estado extraño duró hasta que hube escuchado los dos disparos, un poco más lejos, apenas audibles, como el ¡pop! ¡pop! de botellas de champán descorchándose. Lentamente, remitió mi angustia para desaparecer del todo cuando ví volver a los Orpo que seguían andando con sus pasos lentos y reposados. Nos saludaron de nuevo al paso y continuaron en dirección al Campo. Claasen discutía con una de las chicas, Wippern intentaba recomponer su uniforme. Yo me dejé ir de espaldas, y floté. (553-54, trad. mía)
sábado, 24 de junio de 2017
Retropost #1670 (23 de junio de 2007): River of Dreams
Hemos estado de funerales, donde cada vez nos vamos viendo más hasta que ya no nos veamos. Por suerte hasta a los ausentes se los puede ver en fotos, en vídeos — y en sueños se siguen apareciendo cuando lo juzgan oportuno. El pasado está en sitio seguro. O, al menos, eso nos gusta pensar. Es nuestro más allá particular.
Aquí hay un bonito vídeo de Billy Joel, River of Dreams.
In the middle of the night
I go walking in my sleep
From the mountains of faith
To the river so deep
I must be lookin' for something
Something sacred I lost
But the river is wide
And it's too hard to cross
even though I know the river is wide
I walk down every evening and stand on the shore
I try to cross to the opposite side
So I can finally find what it is I've been looking for
In the middle of the night
I go walking in my sleep
Through the valley of fear
To a river so deep
I've been searching for something
Taken out of my soul
Something I'd never lose
Something somebody stole
I don't know why I go walking at night
But now I'm tired and I don't want to walk anymore
I hope it doesn't take the rest of my life
Until I finally find what it is I've been looking for
In the middle of the night
I go walking in my sleep
Through the jungle of doubt
To the river so deep
I know I'm searching for something
Something so undefined
That it can only be seen
By the eyes of the blind
In the middle of the night
I’m not sure about a life after this
God knows I've never been a spiritual man
Baptized by the fire, I wade into the river
That is runnin' to the promised land
In the middle of the night
I go walking in my sleep
Through the desert of truth
To the river so deep
We all end in the ocean
We all start in the streams
We're all carried along
By the river of dreams
In the middle of the night
viernes, 7 de abril de 2017
Retropost #1548 (7 de abril de 2007): Sueños mediados por videojuego
Oscar se queja de que no descansa por las noches, y no me extraña, con estos sueños que parecen sacados de un videojuego. Hasta por la noche se acordaba y venía con su narración:
- ¿Te cuento mi sueño? Era un sitio con un puente y una fortaleza que estaban todo niños, lo que son todos los niños del mundo. Yo era el jefe. Sergiopueyo y Javi, ¿te digo lo que eran?–eran guerreros vigilantes. Y los demás eran guerreros y campesinos, y también albañiles. Y campesinos, claro. ¿Y te digo lo que me mandaban los malos? Como rayas, mantas que iban por el aire ahí, mantas de agua que iban por debajo de la tierra y por aire, y también una especie de onyx (es un pokémon de piedra pero con un cuerno en la cabeza)—algo parecido, pero eran bloques de hierro y diamante. Y a los guerreros te digo lo que hacían para luchar; —a algunos les tiraban lianas pero lianas que hacían precisamente CRRAasccksss… Les tiraban al ojo. Casi me da una manta —en el ojo— pero Javi con un hacha le corta un ala y explota su cuerpo el de la manta, y a mí me deja todo manchado de riñones y sangre de la criatura. Porque era una criatura, mágica. Luego les soltábamos tigres, contra esas rayas. Algunos se ponían encima y les quitaban las alas con las garras y otros les quitaban los sueños.
- ¿Y cómo terminaba el sueño?
- En que escalábamos, porque venían un montón de esas criaturas parecidas a Onyx y derrumbaban el puente, pero al final Sergiopueyo y Javi y yo, te digo qué pasaba entonces, que Sergio tenía demasiados brazos que no podía controlar, y nos los pasaba a nosotros. Podía sacar brazos como quiera, ¿te imaginas con cuatro brazos más? Los controlaba con el cuerpo.
- ¿Y cómo terminaba?
-Pues que yo sacaba dos sables más allí, con cuatro brazos, los tiraba, me montaba en una de esas criaturas parecidas a Onyx que no sé cómo se llamaban, y venían arqueros desenmascarados y tíos con ametralladoras se los cargaban. Y también bazookas láser…
(Me parece que si le sigo preguntando seguiría soñando ad infinitum…)
sábado, 20 de agosto de 2016
Retropost #1111 (20 de agosto de 2006): Noches moviditas
Noches moviditas
Publicado en Nenes. com. José Ángel García Landa
(Domingo 20 de agosto de 2006)
Mi sueño de esta noche era que tenía que sacar un camión de un garaje inclinado (la planta estaba inclinada, no sólo las rampas), y que se me calaba y no funcionaba el freno ni el freno de mano, y se me iba para atrás el camión, y había que ir chocando con las columnas u otros coches para pararlo, procurando a la vez no jorobar nada... uf. Pero aun con todo, nada comparado con el sueño de Oscar, que era un fantasmita (la verdad es que le echa un aire a Casper) y andaba metiéndose dentro de las cosas, escapándose de los cazafantasmas que lo perseguían con arpones y pistolones ("que podían disparar una variación de huesos, en lugar de balas, huesos afilados"); y se metía el fantasmita Oscar dentro de un ordenador, pero lo chafaban con un mazo... luego en la tele, luego en el enchufe, y los observaba ("y también podía leer la mente de todos; humm, dónde estará, ese fantasmita").
La palma se la lleva el sueño de Álvaro, que me lo acaba de contar:
Pues estaba yo en una especie de central nuclear abandonada, o similar, con chimeneas que echaban mucho humo, y había tenido lugar una catástrofe nuclear, y todo el mundo se había muerto, menos yo y seis o siete más, que andábamos juntos, y también habían sobrevivido otros pero esos se habían convertido en caníbales o en gigantes, vamos, en caníbales normales o en gigantes que además eran caníbales, y les habían salido dientes, y garras, y demás, y escapábamos en grupos, pero al final acababan todos devorados, menos yo, que por suerte descubría que podía volar, aunque por desgracia era con movimientos raros así con los brazos y las piernas [se agita convulsivamente de maneras grotescas e inconexas], además no sabía como controlarlo, volaba de mala manera, flop, flop, pero justo para escaparme del alcance de los caníbales, y de los gigantes que venían hacia mí con grandes zancadas de esas pesadas, pero yo me escapaba, hasta el bosque. Pensaba que era ridículo volar así, pero sólo lo pensaba después de haberme escapado. Lo malo era que también había muchos hombres lagarto, que a mis compañeros también les atacaban, y yo me subía volando como podía a una casa: ¡huuyy! flop, flop!! ¡aiinnggh! ¡qué ridiculez!— pero me asomaba y los veía subir por la pared, como salamanquesas, y asomaban sus lenguas bífidas... Yo me iba volando de una casa a otra, ay, ay, me sentaba a descansar en un tejado, apoyándome en una chimenea, pero venía un gigante con una cestita de picnic, más gigantes, cada uno con su cestita, pero las cestitas eran de tamaño normal, como cuando eran personas, las cogían con dos dedos, y hacían una merienda en mi tejado—extendiendo el mantelito, flaps, —ensaladita— y me veían, venían a por mí, eran de esos típicos gigantes torpes, y tenía que irme volando otra vez, pero era un vuelo que no controlaba... practicaba en el bosque, pero no era cosa solamente de aletear así de estas maneras ridículas, digo, era como ponerse a levitar cuando ponías los brazos y las piernas de según qué manera, las piernas las podía agitar como si tuviese alas, como un Microraptor. Ah, y también estaba por ahí Homer Simpson, en una casa blanca con una cruz roja, haciendo una sesión de desintoxicación, decía ... "cervezaaa...", tenía unas ojeras tremendas, estaba tumbado en un sillón con pintas de enfermo. En el bosque tampoco encontraba tranquilidad, porque allí me perseguía un faisán inteligente. Era irritante, me acusaba, "eh, tú, ¡asesino!" —porque me había comido a su hermano; yo me iba, y él detrás, venía andando y señalándome, era demasiado alto, iba tieso como una persona, y llevaba un gorrito con pluma de faisán—pero se lo comían unos perros salvajes que también acababan con la gente. Qué pena, aunque era muy irritante ese faisán inteligente. Yo me convertía en perro, y quería vivir en el bosque, estaba contento siendo perro, pero entonces me despertábais...
No sé, debe ser algo que ponen en las empanadas...
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jueves, 11 de agosto de 2016
jueves, 23 de junio de 2016
Retropost #1015 (23 de junio de 2006): Armies clash by night
OSCAR- Mira, ¿te cuento el sueño que he tenido esta noche?
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martes, 31 de mayo de 2016
Retropost #963 (31 de mayo de 2006): Les 45 coups
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martes, 24 de mayo de 2016
Retropost #944 (24 de mayo de 2016): Narrative Dreams / Dream Narratives
Hello everybody,
A Viennese colleague and I are working on a research proposal for the empirical analysis of dream transcripts. We are interested in finding out whether dreams tend to have narrative structure or not, which is a debated issue due to the often bizarre, erratic, highly compressed, and associative way in which dreams seem to unfold.
I would be interested in learning about empirical work around this topic from you, (perhaps even a recent survey article?).
I’d also appreciate discussing different theoretical approaches to narrativity and how they can be transformed into a manageable qualitative code system for a fairly large corpus. After all, how we define the notion will very much influence the answer to our question.
Finally, I would like to raise an issue that might interest those of you conversant with cognitive linguistic theory: The fact that compression plays such an important role in dreams made me think that the conceptual integration framework by Fauconnier and Turner (2002), in which compression plays a major role, might be applicable. Turner in particular, in other publications, has also applied the framework to narrative, but specific ways of bringing it to bear on our topic still elude me.
looking forward to your comments & ideas,
Michael
Así que envío esta respuesta (mi primera intervención en la lista):
Dear Michael Kimmer (and fellow members of the list):
"some dreams are born narrative, some achieve narrativity, and some have narrativity thrust upon ’em"!
It seems to me that an analysis of dream narrativity is bound to face, sooner or later, the observer’s paradox, as well as other paradoxes. There is no way to access the content of a dream as opposed to the dream tale, other than to analyze one’s own dreams as compared to one’s (re)telling of them. But if your are both the subject and the object of your experiment, some Heisenbergian distortions may be inevitable: self-consciousness about the project may intervene as a narrativizing factor. Not to mention the problem of privacy, infinite regression, etc., once your dreams have been censored and rearranged in order to be narrated, they will still have to be censored and rearranged in order to be retold along with their previous retellings in your self-analysis. And we haven’t even mentioned the nature of that censorship: Freudian issues of repression, unconsciousness, etc. So that direction of analysis is fraught with self-evident difficulties. And yet an approach to dream narratives that does not address the issue of dream "in-itself" vs. dream narrative is bound to be limited and flawed in a number of ways. Which is not to say that there are not other potentially interesting directions for analysis, including conventional narratological analysis of dream texts (alone) or comparisons of different dream-texts while leaving aside the issue of the dream itself. As to Fauconnier and Turner, I don’t know whether they address anywhere the possible links between their conceptual integration framework and the Freudian concepts of condensation and displacement, the "dream-work", quoi, but that would seem to be a must for this line of analysis. I don’t think I can be much help there, but perhaps other people may offer useful suggestions on how (not) to approach the subject.
All the best,
JOSE ANGEL GARCIA LANDA
Universidad de Zaragoza
HERE FOLLOW SOME REJOINDERS: Hi, i’ll add some comments on Tony Jackson’s comments on my comments on dream narratives in capitals... but please don’t assume I’m shouting! this is for the sake of readability.
Tony Jackson:
>I’ve wondered about dreams as narratives too, and also wonder if they’ve been given any detailed treatment by literary narrative theory.
WELL I WOULDN’T BEGIN WITH LITERARY NARRATIVE THEORY BUT WITH FREUD ON DELIRIUM AND DREAMS IN JENSEN’S GRADIVA, OR BETTER STILL WITH HIS INTERPRETATION ON DREAMS, OR WITH ARTEMIDORUS... I’M ENCLOSING A SHORT BIBLIOGRAPHICAL LIST IN CASE SOMEONE FINDS IT HELPFUL.
With my understanding of Michael’s project, I don’t see the need to worry about Freud. Unless the project is to be an empirical study of Freud’s theories in particular, most of his ideas won’t matter because they’re not adequately based in scientific kinds of knowledge;
PSYCHOANALYSIS IS NOT A SCIENTIFIC DISCIPLINE, BUT AN INTERPRETIVE, HUMANISTIC AND SEMIOTIC ONE.
and also the theoretical understanding of narrative has come a long way since Freud’s time.
STILL, IF YOU REREAD FREUD YOU MAY BE IN FOR SOME FRESH INSIGHTS ALL THE TIME. BUT BY ALL MEANS, READ ALSO LACAN, DERRIDA, AND WHAT NOT.
For some kind of qualitative coding, I imagine older more structuralist work such as Todorov s or even Propp s would provide the kind of abstracted categories that could be cross-referenced and counted. I wonder, though, if this might tend to reveal only already-established archetypal plots and characters?
BEWARE OF READY-MADE CATEGORIES AND COUNTING. BEWARE OF THE ESPRIT DE GÉOMETRIE. (I LIKE NARRATOLOGY, THOUGH. BUT READ, ALSO, FEYERABEND, AGAINST METHOD.
>I disagree with Jose s worry about getting at the subject of study. If it’s an empirical study, then why wouldn’t you just take the written or spoken report of the dream as the narrative that matters? Just as you take a written story as the story that you’ll study?
BECAUSE A DREAM NARRATIVE IS AN ACCOUNT OF A REAL EVENT, IE THE DREAM. YOU ARE PRESUPPOSING SOME KIND OF AESTHETIC-LITERARY STUDY OF DREAMS AS IF THEY WERE FICTIONS. IT IS, AS I SAID, ONE POSSIBLE AVENUE, BUT A VERY LIMITED ONE. SURELY ONE SHOULD STUDY DREAMS AS DREAMS, NOT AS FICTIONS (WHICH IS NOT TO SAY NARRATOLOGY HAS NOTHING TO SAY ABOUT THEM, QUITE THE CONTRARY).
Then I imagine you could try to bring already established narratological ideas to bear in the examination. I assume with Jose that the subject-object problem would be a basic issue, though I might say narrator-narratee.
OK, THAT IS RELEVANT. BUT DON’T STOP AT THE NARRATOR’S LEVEL. CROSS THE BORDER TO THE AUTHOR’S LEVEL. THE UNCONSCIOUS AS AUTHOR, THE CONSCIOUS AS READER. FOR INSTANCE.
In what sense is the narrator of the dream apart from the audience? And how would you assess such audience distinctions as the kind Peter Rabinowitz has theorized? If there’s compression in plot and image, there’s likely compression of audiences as well.
I VERY MUCH AGREE WITH THE RELEVANCE OF THESE ISSUES. HOW DREAMS ARE TOLD TO A VARIETY OF AUDIENCES... FOR INSTANCE.
In fact I imagine that for this teller-listener issue, Rabinowitz might be a good place to start, though of course he’s arguing about written narrative. But of course this kind of thing would be preliminary. I’m not sure how it could rendered into a qualitative code system.
Maybe the largest conceptual problem would be establishing what narrative is to mean in the first place.
IF WE GO BACK TO BASICS, A DEFINITION I LIKE IS: "NARRATIVE IS A RETROSPECTIVE REPRESENTATION OF A SEQUENCE OF INTERPRETED AND EVALUATED EVENTS" - WITH LOTS OF LEEWAY FOR FUZZY BORDERS AND PARTIAL NARRATIVITY IN CASES WHICH DON’T WHOLLY FIT THE DEFINITION.
Most dreams, I take it, won’t look so good by Aristotle’s standards.
I DARE SAY THEY WON’T!!
Dreams seem to take on much of their basic interest precisely because they wildly violate not just everyday storytelling norms, but also in some ways postmodern norms. Yet they must be taken as they are. They automatically carry a unique[?] kind of authenticity, precisely because they have been, originally, unconsciously ’told ’, and we have to take the report of that original telling as it is.
HERE PSYCHOANALYSIS DISAGREES. THENCE ITS RELEVANCE. I SHOULD SAY, NONETHELESS, THAT MOST OF MY DREAMS DON’T NEED A HEAVYWEIGHT LIKE FREUD TO COME AND INTEPRET THEM.
So dreams tend to fall outside the usual aesthetic and critical judgments. Would we ever have the notion of trying to get better at dreaming, as we do the notion of getting better at verbal or written storytelling?
THAT’S A GOOD ONE!
And if we did have that notion, what would it mean?
ENHANCED CENSORSHIP! MORE FODDER FOR FREUD!!!
Anyway, some thoughts & >Tony Jackson
SAME THING... ALL THE BEST, JOSE ANGEL
PS: I forgot to add, something which hasn’t been mentioned is that the usual narrative function of dreams is (apart as their "real-world" functions, or not quite apart) to act as a mise en abyme of the main narrative frame, or in any case as an interpretive device which helps organize, or problematize, the meaning of the main narrative sequence.
(PS: A narratological rereading of Freud’s Delirium and Dreams in Jensen’s "Gradiva" would seem to be in order).
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domingo, 8 de mayo de 2016
Retropost #907 (8 de mayo de 2006): Un sueño con anécdota de Franco
Volvía yo en mi sueño de las afueras de Biescas (o de Zaragoza) por una carretera polvorienta, quizá el camino que lleva más allá de las piscinas, saludándome con personas que parecían conocerme pero yo a ellas no (las saludaba como si tal, sin embargo). Y andaba a lo largo de una caravana de coches, cuando oigo que me llaman de uno, era Lola, con otra gente que me saludaba desde el coche, y que me señalaban algo que había al lado de la carretera, aunque como había demasiado ruido no se oía lo que me decían. Alguien me traía un mensaje: "Que te fijes en estos escombros aquí al lado" (Había, sí, como las ruinas de una caseta, o una garita vieja, al lado de un árbol seco). "Que es un monumento a Franco, aunque poca gente lo sabe; es el primer monumento que le hicieron, a finales del siglo XIX". Y yo me paraba a mirar lo que me decían, una especie de catafalco derruido con cuatro restos de paredes de ladrillo, y, en efecto, una figura casi irreconocible donde se adivinaba el perfil del Caudiño, casi mezclado e incorporado al árbol seco. Lo comentaba con otros viandantes que se habían detenido, ostras, qué curioso, pues poca gente habrá caído en la cuenta. Uno de ellos era un militar, que hablaba del Imperio con desprecio, a mí me llamaba la atención que siendo militar no fuera más partidario de Franco. La figura parecía un espantapájaros más que otra cosa; leña, ramas secas saliéndole de la cara, y mampostería derrumbada. ¿Deberían restaurarlo? Una rama parecía una pipa que estuviese fumando. Y volviendo al pueblo andando les comentaba yo al militar y a otros una anécdota que había tenido de un encuentro con Franco, y que había tenido olvidada:
Fue la única vez que me encontré con Franco. Era durante una visita que hizo a Biescas. Yo por entonces estaba terminando la tesis; la había encuadernado y me la estaba repasando, llevaba un volumen en la mano, subía la cuesta de la panadería e iba a cruzar el puente cuando veo que por él venía Franco andando solo, con aspecto meditativo, las manos a la espalda, vestido de uniforme, con banda cruzada, gorra y gafas verdes.Y continuaba su paseo.
- A ver, joven, qué lleva usted allí.
- Es mi tesis doctoral.... ehem... Excelencia...
- Déjeme que vea...
(La abría, le echaba un vistazo rápido hojeándola al azar, la cerraba- PLOM! - y me la devolvía).
- No parece buena.
Llegando al pueblo, me encontraba con mi padre sentado en la ventana de casa del médico. Le decía, "Les estaba contando a estos señores lo de mi encuentro con Franco. Me parece que eso no te lo he contado nunca, es curioso que se me olvidase. Fue la única vez que me encontré con él, en una visita que hizo a Biescas..." Mi padre me interrumpía:
- Sí, ya me lo contaste...
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