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domingo, 1 de mayo de 2022
miércoles, 14 de febrero de 2018
Retropost #2006 (14 de febrero de 2008): Web 2.0 en la Uni
El punto de vista de Jordi Adell, de la Universidad Jaume I. Donde si le hemos de creer todo quisque utiliza ya Moodle para dar clase:
De acuerdo en algunas cosas—en bastantes—Pero también creo que lo que se hace en las aulas tiene también su propia entidad, y que no tiene por qué ser público ni tampoco ir orientado hacia el público en general. ¡Ni a los propios medios empleados, no vayamos a perdernos en ellos, por interesantes que sean! Sino que hay que atender, antes y ahora, y siempre, a la especificidad de la materia que se quiere aprender, ante todo. Por ejemplo, aprender historia—no aprender a corregir un artículo de historia en la Wikipedia. Que puede ser una actividad interesante, pero es todo lo más un ejercicio práctico de apoyo a una materia que tiene que tener una estructuración más sustancial.
Por otra parte: ¿de dónde van a salir todas esas horas de control y planificación adicionales de los profesores? ¿De su voluntarismo? O, más creíble—dedicarán los profesores menos tiempo a su propia formación y lecturas, menos ponencias (menos el que le paguen por eso), menos mantenerse al día de un modo panorámico, etc., y más currete práctico de corregir trabajos y preparar materiales y procedimientos electrónicos para docencia? Que Internet ocupa poco lugar, pero mucho tiempo. Así que supongo que por un lado se ganará y por otro se perderá, con esta reorientación.
PS: La web 2.0 puede definirse como la nueva fase de la escritura (electrónica), el nuevo paradigma que destrona definitivamente a la imprenta y abre una nueva fase de la escritura (y de la multimedialidad, claro). La fase en la que todos publican, y además con posibilidad de interacción y asociación cómoda y manejable. Manejable... dentro del orden que imponen los números, los enormes números a los que se puede acceder. Sobre publicación, literatura e internet me estoy llevando una conversación en Mi Literaturas.
martes, 19 de diciembre de 2017
jueves, 29 de diciembre de 2016
Retropost #1289 (29 de diciembre de 2006): Estudiantes mutantes
Del congreso de la MLA hablan en Planned Obsolescence, a cuenta de una charla de Anne Balsamo en el panel de educación y nuevas tecnologías "Everquesting: Digital Learning and the Humanities".
Al parecer, los académicos tratamos a los estudiantes como replicantes, cuando deberíamos tratarlos como mutantes:
Higher education has for the last two hundred years largely—though by no means exclusively—been focused on self-replication, on a constancy of values in knowledge production, and it simply must think more fluidly about the new technologies through which knowledge is actually produced today, and how future generations are going to need to morph to meet the demands of those technologies.
Se va a producir un corte brutal entre la capacidad de uso de tecnologías y búsqueda de información que tengan los pro0fesores (sobre todo, supongo, si se estanca el influjo de profesorado joven a la universidad) y la que tengan los alumnos. Y existirá sin embargo la necesidad de insistir en que el conocimiento no está simplemente "allí" para localizarlo, sino que hay que generarlo e interpretarlo...
Se dijo en el panel que si los docentes no podemos tener liderazco en cuestiones tecnológicas, que es donde se va a generar el nuevo conocimiento disciplinario, las humanidades nos mereceremos la tan cacareada crisis.
Lo cierto es que tampoco veo tantos mutantes por las aulas... debe ser que ni se acercan, los que haya.
—oOo—
lunes, 3 de octubre de 2016
Retropost #1164 (3 de octubre de 2016): Los profesores sobramos en la Universidad
Los profesores sobramos en la Universidad
Publicado en Universidad. com. José Ángel García Landa
Es el nuevo discurso sobre la universidad, propiciado por las autoridades académicas y aliñado con salsa boloñesa. Los profesores estamos de más. Somos un problema, un obstáculo para la reforma necesaria de la universidad, en realidad una cosa del pasado. La universidad con profesores es un modelo en última instancia medieval, llevado al ridículo en la época de la universidad masificada de la segunda mitad del siglo XX. Ahora, con la privada, ya hay más competencia entre las universidades, el aula está más tenue, y los alumnos ya no son la peste que eran cuando yo estudiaba, antes son un bien preciado a adquirir y atraer, una fuente de ingresos, clientes. El profesor en cambio sólo produce gasto; aquí hace falta una reconversión industrial. Antes se creía que el profesor tenía una función: hoy se sabe que es inútil. La universidad debe ser más interesante, más participativa, con alumnos activos que se procuran a sí mismos el conocimiento. El énfasis, nos dicen, ya no está en la enseñanza, en realidad no hay que "enseñar": es prepotente, y antipedagógico eso de enseñar. Deben ser los alumnos los que se autoeduquen en una moderna universidad con medios interactivos a su alcance, en centros de autoaprendizaje. ¿Podría pensarse que el profesor, si bien sobra como docente, es necesario como evaluador? Pues no, tampoco; el profesor es la causa del fracaso escolar, primero por sus métodos repulsivos, y segundo por el planteamiento erróneo de toda la cuestión. No se trata de poner cortapisas al proceso de autoeducación, sino estimularlo y valorarlo en lo que tiene de positivo. Luego el mercado de trabajo se encargará del examen final. No es labor del profesor anticiparse al mercado: más bien debería cuidar de subir las tasas de éxito académico, y hacer que su empresa, la Universidad, presente un balance positivo. No es que haya que imponerle un porcentaje determinado de aprobados, por decreto; en realidad todo suspenso es malo, y el espíritu a inculcar es más bien un cambio espontáneo de actitud, una autocrítica, un sentir con los tiempos que lleve al docente a entrar en sintonía con la nueva manera de hacer las cosas, y facilite al alumno el éxito académico que todos deseamos, el alumno por supuesto, pero quizá aún más las autoridades que hacen estadísticas. En realidad, para ser sinceros, el profesor no es un profesor. Será un experto en su materia, si quieren, pero... ¿profesor? Ja. Para eso le haría falta mucha más pedagogía; en realidad sólo los expertos en pedagogía deberían llamarse propiamente profesores. Los demás, al ICE. Les hace falta rellenar unos cuantos impresos previos al curso (y posteriores también) con planificación, objetivos, diseño curricular—pronto estarán informatizados, y el ordenador no dejará pasar ciertas cosas. La clave está en diseñar, y luego dejar que todo funcione solo, que autoaprendan los estudiantes con las actividades y el trabajo en grupo. En grupo, sí, porque la calificación individual es una herencia del pasado. Es mucho mejor valorar a la clase en su conjunto, ya se sabe que el trabajo en equipo es formativo y potencia la sinergia. Mejor que evaluar a los alumnos, de hecho, el profesor debería someterse a una autocrítica, valorarse a sí mismo, autoevaluarse, hacer informes sobre la adecuación de su propio diseño curricular, en función del éxito académico de sus alumnos. Aún más adecuado es que los alumnos evalúen al profesor; esa sí es una evaluación pertinente y que hay que potenciar. Mejor si contribuye a moderar un poquito los sueldos, con complementos de docencia que pueden utilizarse también estadísticamente como indicadores de la modernización de nuestra universidad. ¿Que se obtienen muchos complementos? Modernos que somos. ¿Que no? Eso que nos ahorramos. Mal invertido en todo caso está el dinero que se dedique a preservar una figura medieval, decimonónica, desagradable, autoritaria. ¿Quién quiere oír una lección magistral? Yo desde luego, no. Lo mejor sería diseñar adecuadamente unos sistemas de autoaprendizaje, o importarlos de los americanos, que ya tienen todo esto hecho, y que todo funcionase luego por sí mismo, únicamente con personal de administración y servicios, técnicos para revisar los cuelgues del sistema, o todo lo más unos animadores culturales, unos psicólogos de grupo, que hiciesen las pocas clases, digo clases, reuniones de trabajo con los alumnos, amenas y provechosas para todos. Y titularlos a todos en el período de tiempo establecido. Después de todo, ¿qué mayor estafa puede haber, en una empresa-universidad, que cobrarle a un cliente por un servicio que no se le presta, un producto-diploma que no se le entrega? Deberían devolverle el dinero, en ese caso. La Ministra ya nos anuncia que las Universidades serán financiadas en función de sus resultados académicos (inmediatos, se entiende). Las que produzcan fracaso serán lentamente estranguladas. A buen entendedor. En realidad, los estudios universitarios no tienen por qué ser difíciles, está al alcance de cualquiera ser un médico, arquitecto o filólogo. Si no se le ponen obstáculos, claro; si se introducen las reformas adecuadas en la metodología docente, y si se logra que capten el mensaje los profesores, esos anticuados personajes de dura mollera que para desgracia de la universidad aún siguen siendo muy influyentes en ella. Arrebatar la universidad a los profesores, y luego, en la medida de lo posible, expulsarlos de ella: he ahí un objetivo loable para administradores, pedagogos, rectores y ministros.
—oOo—
viernes, 22 de enero de 2016
Retropost #562 (21 de octubre de 2005): La FP Empresa-Universidad
No se pierdan por favor no se pierdan este excelente artículo de José Luis Pardo recogido en Fírgoa,
"El futuro de la Universidad Pública"
–que pone en palabras de manera magistral y contundente los muchos aspectos dudosos del programa de reforma universitaria en el que nos vemos embarcados ("nos vemos" porque desde luego los universitarios no hemos tenido opción alguna a opinar sobre su conveniencia, visto que nuestra "representación" en el Consejo de Universidades es totalmente unidireccional y no lleva allí las propuestas de las universidades). José Luis Pardo lo ve como una liquidación de la Universidad Pública, o de la Universidad sin más. Cito un párrafo importante sobre la subordinación de la estructura de las carreras y materias a las fuerxas del mercado, mediante el gambito lateral de enfatizar el "desarrollo de destrezas":
"Cae por su propio peso que los
"conocimientos" organizados de esta nueva manera obedecen a una
"estructuración" (o quizás "desestructuración") "inestable", "abierta"
y "modulable" (adjetivos todos ellos afectados frecuentemente por el
prejuicio señalado al principio de este escrito acerca de lo
"progresivo" y lo "conservador") que no procede de las necesidades
"internas" de las materias objeto de enseñanza-aprendizaje (materias
que, por su propia naturaleza, comportan rigor, rigidez y cierta
inflexibilidad), sino por las necesidades de la "sociedad", es decir,
del mercado. Este es el motivo de que se haya de proceder a la más
completa desmembración de los cuerpos académicos de los diferentes
saberes y disciplinas universitarias en términos de "competencias",
"habilidades" o "destrezas" que no se pueden asignar a ningún núcleo
teórico definido (pongamos por caso, el Derecho o la Física de la
Materia Condensada ), sino que son el tipo de aptitudes que el mercado
laboral y profesional requiere en cada momento y que, como es natural,
no soportan esas rígidas divisiones académicas ni precisan los
complejos mecanismos sancionadores de legitimidad establecidos por la
comunidad científica. El encargo dado a los especialistas en pedagogía
de llevar a cabo la materialización de esta adaptación in situ
desnaturaliza a menudo la cuestión y arruina por completo la
posibilidad de entender su auténtica índole: los "pedagogos" piden a
los "profesores" que hagan algo imposible: que descompongan sus
disciplinas en "competencias", "habilidades" y "destrezas", para que
luego "la sociedad" (o sea, los analistas de mercado) puedan decidir
cuáles de ellas son socialmente aprovechables y cuáles son enteramente
desechables. Pero los profesores no saben cómo hacer esto,
sencillamente porque ya lo han hecho y no han dejado de hacerlo desde
que existe la educación superior (¿qué otra cosa puede ser aprender
matemáticas sino aprender a ser diestro, competente y hábil con los
teoremas, los logaritmos neperianos y los polinomios?), sin que nadie
haya descubierto ninguna contraposición (sino, al contrario, la más
estricta solidaridad) entre el rigor científico de los saberes
superiores y los requerimientos, por parte de quien se educa en ellos,
de ser competentes en la materia. Nadie -por mucha pedagogía que haya
estudiado- puede ser competente para determinar cuáles son las
competencias matemáticamente relevantes salvo aquel que sabe
matemáticas , y nadie puede enseñar a nadie competencia matemática
alguna si no le enseña a la vez matemáticas, con todo el rigor que ello
supone e impone. Este planteamiento -que sólo contribuye a hacer la
vida imposible a los profesores que intentan de buena fe "descomponer"
sus materias en "habilidades" para hacer lo que no puede hacerse (o
sea, dejar de enseñar las primeras y seguir enseñando las segundas) y
erradicar el rigor del campo de la enseñanza, sustituyéndolo por un
sinfín de documentos de control pedagógico muy semejantes a la
proliferación cancerígena de reglamentos que caracteriza a aquellos
regímenes políticos en donde no hay una verdadera ley- oscurece por
completo los objetivos de la reforma al invertir de punta a cabo el
trayecto natural de su proceder: no se trata de descomponer las
disciplinas existentes en unas presuntas "competencias" mágicamente
desgajables del saber en cuyo contexto únicamente tienen sentido,
porque no hay manera alguna de hacer esto (y de ahí la desesperación de
los profesores que intentan "adaptarse" y el desprecio de los
adaptadores ante las "resistencias" corporativistas de la clase
docente-investigadora), sino que se trata de extraer de la sociedad la
suma de "competencias" que el mercado necesita eventualmente (alguien
que, por ejemplo, sepa algo de derecho y algo de biología, sin
necesidad de que sepa demasiado de ninguna de las dos cosas, alguien
que sepa algo de lingüística y algo de economía, pero sin ser
especialista en ninguna de las dos, etc.) para a continuación encargar
a las "nuevas" universidades que se ocupen de entrenar en ellas a sus
clientes en cuanto empleados potenciales, y que lo hagan lo más
rápidamente posible..."
Pero léanselo entero, que vale la pena. También me parece especialmente indicativo lo que dice de los cultural studies como americanización de las disciplinas humanísticas – especialmente pertinente para lo que comentaba aquí hace un par de días sobre el rumbo que parece estar tomando la propuesta de máster de nuestro departamento... enterrando la Filología como cosa obsoleta – http://garciala.blogia.com/2005/101901-which-is-to-be-master.php – y haciendo cosas más "Estudios Ingleses" y más vendibles. Me parece que coincido mucho con esta línea de pensamiento en los artículos que he publicado en este blog sobre la reforma universitaria y los recortes en las titulaciones de Humanidades.. Aquí hay algunos: http://garciala.blogia.com/temas/universidad.php
Por cierto, que no tengo nada contra los estudios culturales, y creo que tienen cabida perfectamente en Filología como también en otras carreras de humanidades... pero otra cosa es que se pretenda liquidar la Filología a cuenta de los cultural studies.
—oOo—
miércoles, 6 de enero de 2016
Retropost #510 (19 de septiembre de 2005): La nueva pedagogía, y la vieja
Hoy se inaugura el curso académico, con cantos del gaudeamus igitur. Clases lo que se dice clases no empiezan hasta el miércoles. Pero aquí va, muy a tiempo, una reseña de un artículo de Michael Joyce sobre la transformación de la pedagogía por la red: "La nueva enseñanza: hacia una pedagogía para una nueva cosmología". Con comentarios añadidos. Y termino con otro de Daniel Apollon, "La educación superior y la visión del e-aprendizaje", que parece pensado como comentario del actual proceso de reforma de la universidad española. Iba a poner estas reseñas en mi blog del 4 de agosto, donde estaban mis reseñas del libro que los contiene, Literatura y Cibercultura, pero parece que Blogia tiene un tope y tengo que cortar el artículo, así que ahora se encuentra la segunda mitad de la reseña, "Literatura y Cibercultura II", aquí: Literatura y Cibercultura II.
—oOo—
sábado, 5 de abril de 2014
Cubos desde Chile
Me escriben desde Punta Arenas sobre el método de lectura con cubos ideado por mi padre:
Hola!
Junto con saludarlo, le cuénto cómo llegué hasta usted.
Me llamo Carolina Rosenfeld, soy psicóloga de profesión, y mi experiencia laboral la he realizado practicamente en contextos educativos. A lo anterior, quiero sumarle que vivo en Chile, pero en Punta Arenas, una de las ciudades más australes del mundo. Es una ciudad pequeña (app. 150.000 habitantes) y bastante lejana del centro de Chile, cuya capital es Santiago.
Le cuento todo lo anterior, porque quizás para su sorpresa, en este lado del mundo, existe bastante interés en el método cubo para favorecer la lectura en niños/as pequeños. Dada la lejanía en la que vivimos, he comenzado un emprendimiento orientado en satisfacer las necesidades que existen en esta ciudad en relación a traer recursos educativos y materiales didácticos que sean significativos para favorecer los procesos de enseñanza aprendizaje. Tengo entendido que aquí, en una Universidad de la zona, trabajan muchísimo con el enfoque que desarrolló su padre (si no me equivoco) y la consulta es si existe la posibilidad de reproducir dicho material, de modo de que los alumnos/as universitarios y familias puedan utilizar y practicar este método con los niños/as. La idea sería proporcionar este material a través del local que estoy instalando. Aquí , tenemos mucha madera ( la lenga que es de un bosque nativo) y se me ocurre, fabricar los cubitos en madera ¿? y bueno...contar con dicho recurso que es bien apreciado por los docentes aquí, en este lugar del mundo.
He buscado material ya elaborado en la red, y nada; por ello es que se me ocurrió la idea que le señalo anteriormente.
Bueno, encantada y quedo atenta a sus comentarios,
saludos cordiales,
Carolina Rosenfeld
Carolina Rosenfeld S.
Tienda Lúdicamente
+569 98276983
________
Contesto a título de gestor extraoficial del tema de los Cubos...
Estimada Carolina:
Me ha alegrado mucho con las noticias que me envía, y de saber que hay personas que han encontrado útil el método de lectura de mi padre para los más pequeños. También en alguna ocasión me han comentado (de México, creo), que lo usan también con niños discapacitados con dificultades para aprender, y seguro que en muchos casos funciona. Los pequeños de mi familia, desde luego, aprendían muy deprisa. Es muy bueno saber que ha interesado a profesionales de la educación en Chile, ójala lo encuentren útil y se difunda.
Sobre la posibilidad de fabricar los cubos, y editarlos como material didáctico o juguete educativo, es muy buena idea, y es lo que mi padre hubiese querido, pero aquí no le dedicamos mucho esfuerzo, me temo, y nos desalentamos al ver que un par de fabricantes que contactamos no contestaban siquiera al correo.
Mi padre siempre estuvo más interesado en promocionar el método que en obtener ganancias de él—creo que ni se lo planteó, pues toda su atención se dirigía a la mejor manera de enseñar a los pequeños. Si Vd. encuentra la manera de sacar adelante este proyecto, no puedo sino felicitarme y felicitarla, y animarla a que lo haga. Quizá, si tuviese mucho éxito, hablo de un éxito desmedido, cosa que no es probable, podríamos ponernos en contacto nuevamente para negociar una pequeña participación de derechos de autor, sobre todo porque constase el reconocimiento a mi padre. Pero sólo me refiero a esto en el caso de que llegase a ser un éxito de difusión que Vd. juzgue importante. Sí le agradecería una referencia a la autoría de mi padre, en la caja o instrucciones del método, sobre todo si piensa utilizar Vd. las mismas plantillas, dibujos, etc. Para lo que es emprender un proyecto empresarial, que siempre es incierto y quizá costoso, en la fabricación de este material, en lo que a mí respecta puede hacerlo con toda tranquilidad y con mi apoyo, y contando con mi agradecimiento por la atención que presta al trabajo de mi padre.
Asimismo, si se anima a llevarlo adelante y fabrica los cubos, yo mismo le encargaría tres o cuatro ejemplares del método, pagando con la modalidad que Vd. me indique, pues me haría mucha ilusión ver que ha salido adelante la idea.
Así que la animo desde luego a seguir adelante y le deseo que llegue a buen puerto, agradeciéndole además el trabajo que se toma en este proyecto. Espero sus noticias si ve que en efecto puede desarrollarse.
Un saludo muy cordial, desde Zaragoza,
Jose Angel García Landa
Hola!
Junto con saludarlo, le cuénto cómo llegué hasta usted.
Me llamo Carolina Rosenfeld, soy psicóloga de profesión, y mi experiencia laboral la he realizado practicamente en contextos educativos. A lo anterior, quiero sumarle que vivo en Chile, pero en Punta Arenas, una de las ciudades más australes del mundo. Es una ciudad pequeña (app. 150.000 habitantes) y bastante lejana del centro de Chile, cuya capital es Santiago.
Le cuento todo lo anterior, porque quizás para su sorpresa, en este lado del mundo, existe bastante interés en el método cubo para favorecer la lectura en niños/as pequeños. Dada la lejanía en la que vivimos, he comenzado un emprendimiento orientado en satisfacer las necesidades que existen en esta ciudad en relación a traer recursos educativos y materiales didácticos que sean significativos para favorecer los procesos de enseñanza aprendizaje. Tengo entendido que aquí, en una Universidad de la zona, trabajan muchísimo con el enfoque que desarrolló su padre (si no me equivoco) y la consulta es si existe la posibilidad de reproducir dicho material, de modo de que los alumnos/as universitarios y familias puedan utilizar y practicar este método con los niños/as. La idea sería proporcionar este material a través del local que estoy instalando. Aquí , tenemos mucha madera ( la lenga que es de un bosque nativo) y se me ocurre, fabricar los cubitos en madera ¿? y bueno...contar con dicho recurso que es bien apreciado por los docentes aquí, en este lugar del mundo.
He buscado material ya elaborado en la red, y nada; por ello es que se me ocurrió la idea que le señalo anteriormente.
Bueno, encantada y quedo atenta a sus comentarios,
saludos cordiales,
Carolina Rosenfeld
Carolina Rosenfeld S.
Tienda Lúdicamente
+569 98276983
________
Contesto a título de gestor extraoficial del tema de los Cubos...
Estimada Carolina:
Me ha alegrado mucho con las noticias que me envía, y de saber que hay personas que han encontrado útil el método de lectura de mi padre para los más pequeños. También en alguna ocasión me han comentado (de México, creo), que lo usan también con niños discapacitados con dificultades para aprender, y seguro que en muchos casos funciona. Los pequeños de mi familia, desde luego, aprendían muy deprisa. Es muy bueno saber que ha interesado a profesionales de la educación en Chile, ójala lo encuentren útil y se difunda.
Sobre la posibilidad de fabricar los cubos, y editarlos como material didáctico o juguete educativo, es muy buena idea, y es lo que mi padre hubiese querido, pero aquí no le dedicamos mucho esfuerzo, me temo, y nos desalentamos al ver que un par de fabricantes que contactamos no contestaban siquiera al correo.
Mi padre siempre estuvo más interesado en promocionar el método que en obtener ganancias de él—creo que ni se lo planteó, pues toda su atención se dirigía a la mejor manera de enseñar a los pequeños. Si Vd. encuentra la manera de sacar adelante este proyecto, no puedo sino felicitarme y felicitarla, y animarla a que lo haga. Quizá, si tuviese mucho éxito, hablo de un éxito desmedido, cosa que no es probable, podríamos ponernos en contacto nuevamente para negociar una pequeña participación de derechos de autor, sobre todo porque constase el reconocimiento a mi padre. Pero sólo me refiero a esto en el caso de que llegase a ser un éxito de difusión que Vd. juzgue importante. Sí le agradecería una referencia a la autoría de mi padre, en la caja o instrucciones del método, sobre todo si piensa utilizar Vd. las mismas plantillas, dibujos, etc. Para lo que es emprender un proyecto empresarial, que siempre es incierto y quizá costoso, en la fabricación de este material, en lo que a mí respecta puede hacerlo con toda tranquilidad y con mi apoyo, y contando con mi agradecimiento por la atención que presta al trabajo de mi padre.
Asimismo, si se anima a llevarlo adelante y fabrica los cubos, yo mismo le encargaría tres o cuatro ejemplares del método, pagando con la modalidad que Vd. me indique, pues me haría mucha ilusión ver que ha salido adelante la idea.
Así que la animo desde luego a seguir adelante y le deseo que llegue a buen puerto, agradeciéndole además el trabajo que se toma en este proyecto. Espero sus noticias si ve que en efecto puede desarrollarse.
Un saludo muy cordial, desde Zaragoza,
Jose Angel García Landa
miércoles, 3 de junio de 2009
¡Inténtala!

El Observatorio de Igualdad de Género de la Universidad de Zaragoza ha lanzado la campaña "Nombrar en femenino es posible: ¡Inténtalo!"
—cuyo fin es "promover el uso del lenguaje inclusivo y no discriminatorio en toda la UZ".
Bien, la lingüística y teoría literaria feminista han tratado este tema abundantemente, y esta campaña va en esa línea. Claro que hay posturas y actitudes variables sobre esta cuestión del feminismo lingüístico, tanto en lo tocante a quienes promueven políticas de igualdad como entre quienes responden a esas iniciativas. Es conocida la anécdota de la ministra Aído, dirigiéndose a las miembras de ya no me acuerdo qué organismo, y la que se levantó por el uso del término ofensivo. Tal coro de voces abuchearon a la incauta ministra, que eso es señal segura de que en este país hay con lo del masculino y el femenino algún tabú profundo, o algún trauma, o algún filón digno de ser explotado.
Realmente no sabe uno qué es más divertido, si los intentos políticos de controlar u orientar el lenguaje, o las furibundas respuestas que despiertan estos intentos en quienes comulgan con otras ideas. Como si les tocasen la pilila. Bueno, en realidad las políticas lingüísticas (me refiero a las políticas de planificación, no a las políticas) dejan de ser meramente graciosas en cuanto pasan a prohibir, o cuando emplean dinero público en subvencionar a quienes les sigan la corriente. Aunque supongo que de eso se trata, de fomentar determinados usos lingüísticos—y sin dinero nada se fomenta.
La campaña ésta propone "nombrar en femenino", dice, y alguna recomendación da en ese sentido, aunque otras van en la línea de evitar usar el masculino genérico, y otras recomendaciones promueven hacer visible la feminidad. Hay que tener en cuenta que esto se da en un contexto universitario de lenguaje mayormente oficialista y formal, por lo que las recomendaciones son más bien moderadas y sositas: por ejemplo, no hay que decir "cuantos soliciten" sino "quienes soliciten"; no hay que decir "todos los representantes" sino "cada representante" (donde se pueda intercambiar, vamos...); no hay que decir "los/las" sino variarlo al azar a "las/los".
En suma, una lucha contra el masculino genérico o dominante, con respecto a lo cual hay dos posturas:
—Una, la progre-feminista, consistente en subrayar que hay que evitar la discriminación, porque el lenguaje condiciona la ideología soterradamente: cambiar el lenguaje, o llamarnos la atención sobre él, es hacernos conscientes constantemente de esa desigualdad genérica de entrada (del machismo ambiental, diríamos) y hacer algo por cambiarlo.
—Otra, la conservadora-machista, consistente en decir que todo esto son pamemas, que el lenguaje es como es, que ni transmite ninguna ideología en concreto sólo porque se use el masculino genérico, y que los intentos de cambiarlo o de llamar la atención sobre estos asuntos son pérdidas de tiempo y esfuerzo, o pasatiempos de inútiles y parásitos sociales y maricomplejines. Es por ejemplo la actitud de Arturo Pérez-Reverte sobre una campaña de lenguaje no sexista de Comisiones Obreras, tal que la de la Universidad de Zaragoza. Bueno, la de Comisiones Obreras francamente sí pasaba un par de cuerpos los límites del meapilismo:
Pero donde ya te caes de la silla, tronchándote, es en los ejemplos prácticos de máxima claridad y legibilidad. Nada de niños, jóvenes o ancianos; lo recomendable es decir «la infancia, la juventud, las personas mayores». Palabras como padres, maestros o alumnos quedan proscritas; nos referiremos a ellos como «comunidad escolar», procurando no llamar padres a los padres, sino «progenitores». Buenísimo, ¿verdad? A los extremeños –se los cita expresamente, pues sin duda se trata de algún chiste regional como los de Lepe– se les llamará: «población extremeña o de Extremadura». No diremos parados sino «población en paro», ni trabajadores sino «personas trabajadoras». Los funcionarios serán «personal trabajador de las administraciones públicas»; los psicólogos, «profesionales de la Psicología»; los bomberos, «profesionales del servicio de extinción de incendios»; y los soldados –esto es sublime por su laconismo y sabor castrense–, «la tropa». Pero la alternativa más rotunda es la de lector –«persona que lee»–; y la más deliciosa, en lugar de españoles, «la ciudadanía del Estado español». Tela.
—y esto es lo que opina Pérez-Reverte, cómo no, rompedor él:
Lo mosqueante es que, a ratos, sospecho que la secretaría de servicios y administraciones públicas de Comisiones Obreras puede haber publicado todo eso en serio. Luego muevo la cabeza. Imposible, concluyo. Se puede ser imbécil, pero no tanto. Cachondos, es lo que son. Unos cachondos. Y cachondas.
Me parece que lo mismo opinaría su colega Javier Marías, y eso que ese figura entre los progres en algunos sentidos; por lo menos escribe en El País.
Bueno, pues yo, que hoy me siento más rompedor/a que Pérez-Reverte, debo declarar que estoy con el grupo progre-feminista, de todas todas. Sin negarle empero al grupo conservador-machista su parte de razón en lo de los maricomplejines, que creo que a la vista de algunos ejemplos y actitudes didácticas de promoción de este Newspeak, es difícilmente refutable. Yo sería machista por sentido del humor y comodidad, si no fuese por mi aguda conciencia de que, caso de ser mujer, o mujera, sería una feminista furibunda, pero de las de antorcha y desmelene, me temo. Y por supuesto no le concedería ni la menor uña meñique de crédito al masculino genérico. Ni aire le daría—si no porque se me escaparía de vez en cuando, como a todo quisque. Para meapilas, creo que hacen mucho mejor el papel las señoras del bando conservador-machista, cuando oyen a sus compañeros crecerse y despotricar en su indignación contra estos atentados feministas, y asienten en silencio o con convencimiento que flojea.... por la cuenta que les trae. A mí me puede, eso de que las mujeres opinen con humilde ecuanimidad que por supuesto el masculino genérico es mucho más apropiado.
Hombre, hay casos y casas. A lo que voy es que cada cual traza la línea de lo que le parece lógico o aceptable en algún sitio—hasta Pérez Reverte acepta que se hable de "autoras", y lo que le revienta es el tono didáctico y de prepotencia contraria a la intuición, más que ninguna otra cosa. Y otros colocarán la raya en otro sitio. A algunas les parecerá genial lo de "juezas" pero fatal lo de "testigas" o "miembras". A otras les parecerá abusivo lo de que las mujeres digan todo terminado en "-a"—a otras les parecerá intolerable que se emplee el masculino cuando hay un hombre en la sala. A lo que voy es que éste es un tema contencioso por necesidad—algo que viene a avalar (entiendo) la tesis feminista de que en efecto algo se juega en el terreno del lenguaje, mal que les pese a algun@s, y por mucho que rechinen los dientes oída Aído, o Zapatera la feminista.
Creo que el error de estas campañas (pero sólo es una opinión, para que rabie quien quiera)— el error, digo, es creer que a una "normalización" anormal, como es la de la Real Academia, la Gramática, la Tradición y el Sentido Común, puede oponerse una "normalización normal"—porque aquí nunca va a haber nada normal, de eso se encarga la historia que arrastramos. Es el tono de monja psoe la que les pierde a las feministas didácticas, y lo en serio que se toman la cuestión, como si creyesen que sus recomendaciones van a ser universalmente adoptadas. Bueno, que conste que por otra parte me parece muy bien que las propongan, que cada cual proponga lo que quiera, así es más divertido, ya pensaremos contrapropuestas.
Las nuestras son dos, por ejemplo, o tres. Para empezar, que dejemos de utilizar el singular, puesto que todos sabemos que somos entes plurales y divididos—lo del número gramatical me parece una concomitancia inseparable de lo del género. Aunque sólo sea por montar el número y sacar a la luz nuestras presuposiciones ocultas.
Pero ateniéndonos al género de nuestros congéneres, también propongo que no se quede la cosa a medias. Que la campaña de "Nombrar en femenino" se atreva a hacer lo que dice. Que se renombre Nombrar en femenina es posible—¡inténtala!, y que proponga el femenino genérico. Que no lo pienso utilizar yo, que no, pero por dar guerra me parece bastante más coherente. Sobre todo para las mujeres—y que no se pongan falsos varones a utilizarlo en plan hacerse los sensibles. Los chicos con los chicos, y las chicas con las chicas. O mejor al revés, que empleemos los hombres el femenino genérico, y las mujeres que hagan lo que les parezca políticamente oportuno—lo esencial, me parece, es no perder la perspectiva del sentido del humor, que ahí les vienen ganando la plana Pérez-Reverte y compañía. A las del sermón antigenérico digo. Si es que es tan flojeras eso de hablar de "el profesorado" cuando nos referimos a "las profesoras y Ricardo", pongamos. También propongo el descoloque caótico, a saber, utilizar el "queridos/queridas amigos/amigas" cuando haya sólo hombres en la sala. O referirse uno a sí mismo como si fuera una mujer, en femenino—o si suena mariquita, pues reservarlo sólo a las mujeres, que empleen el masculino para hablar de sí mismas, si no los puedes vencer únete a ellos. También abogo por emplear sistemáticamente el masculino genérico ante las asambleas de mujeres, para que las que flojean en su convicción vayan prestando más atención al tema.
Más ambiciosamente, propongo que se alcance la igualdad plena de género (lingüístico, por favor) y que se ignore completamente toda diferencia de género gramatical como irrelevante, y que se interprete toda concordancia indistintamente como masculina y femenina; el femenino en -o será un gran avance, inténtelo usted. Y que nadie aluda a su sexo ni a lo que tiene entre los piernos, so pena de atentar contra la igualdad de la ciudadanía, e instigar actitudes sexistas.
También requiero un uso abundante de las formas paródico-crueles en "-e" como "les miembres", y de los masculinos meapilas como "meapilos": y de otras formas que levantan una irritación generalizada, como "policío", o "agenta de policía"—Pero precisamente hay que usarlos donde duele realmente, o sea en el lenguaje académico serio y en el Newspeak políticamente correcto, en ese que quieren normalizar Comisiones Obreras, y Aído, y la Academia Española, y Pérez-Reverte, y el Observatorio de la Igualdad ése. En las actas de exámenes, que las alumnas, una vez investigado su sexo/a, o mejor aún sin indagar en él para nada, sean "sobresalientas" o "suspensas"–fuera el lenguaje sexista de la universidad, y también el bienpensante y pisahuevos. Mejor que tanta normalización de lo que no es ni normal ni normalizable, igual nos viene mejor un poco de anormalización, digo ya.
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