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martes, 6 de febrero de 2018

Retropost #1992 (6 Feb. 2008): El pánico narrativo



¿Vivimos en nuestro propio relato? ¿Nos importa lo que dirán de nosotros cuando no estemos, o cuando no estamos? ¿Cuidamos nuestro personaje— lo que Goffman llamaba "face"? ¿Actuamos como si estuviésemos frente a las cámaras, o a las pantallas—aquí lo estamos—o bajo la mirada del Narrador, que ha de emitir su Juicio sobre nosotros? ¿Aceptamos vivir como vivimos, o correr los riesgos que corremos, por consideración a esa narración que somos, esa narración viviente?


—Oh sí. Sí, claro—murmuró Reresby como con pereza—. Siempre hay quien se mira actuar, quien se ve a sí mismo como en una representación continua. Quien cree que habrá testigos que relatarán su generosa o ruin muerte y que eso es lo que más importa. O que se los imaginan si no puede haberlos, el ojo de Dios, el escenario universal, lo que tú quieras, todo eso. Quien cree que el mundo depende de sus relatores y los hechos de que se cuenten, aunque sea muy improbable que nadie vaya a molestarse en contarlos, o en contar esos concretos, quiero decir los de cada uno. La inmensa mayoría de las cosas sólo ocurren y no hay ni hubo nunca registro de ellas, aquello de lo que nos llega noticia es una porción infinitesimal de lo acontecido. La mayoría de las vidas, y no digamos de las muertes, nacen ya olvidadas y no dejan el menor rastro, o se hacen desconocidas al cabo de poco tiempo, unos años, unos decenios, un siglo, eso es en realidad muy poco tiempo, tú lo sabes. Piensa en las batallas, por ejemplo, en cuán importantes fueron para quienes las libraron y a veces para sus compatriotas, de cuántas no nos dice nada ni siquiera el nombre, hoy en día ignoramos hasta la guerra a la que pertenecieron, y además nos traen sin cuidado. ¿Qué significan hoy para nadie Ulundi y Beersheba, o Gravelotte y Rezonville, o Namur, o Maiwand, Paardeberg y Mafeking, o Mohacs, o Nájera—Este último lugar no lo pronunció como es debido—. Pero hay muchos que se resisten a eso, incapaces de aceptarse como insignificantes o como invisibles, me refiero a una vez muertos y convertidos en materia pasada, una vez que no están ya presentes para defender su existencia, para gritar: 'Eh, que estoy aquí. Puedo intervenir y tener influencia, hacer el bien o causar daño, salvar o afligir, y hasta toercer el curso del mundo, puesto que aún no he desaparecido'.—'Soy aún, luego es seguro que he sido', pensé, o recordé que lo había pensado mientras limpiaba la mancha roja de la escalera de Wheeler y su cerco no se borraba del todo (si es que había habido tal mancha, cada vez más lo dudaba), el esfuerzo de las cosas y de las personas por evitar que digamos: 'No, esto no ha sido, nunca lo hubo, no cruzó el mundo ni pisó la tierra, no existió y nunca ha ocurrido'—. Tú hablaste de esos individuos—prosiguió Reresby, que había ido tomando un extraño impulso, para elevarse—. No son muy distintos de Dick Dearlove, según la interpretación que de él hiciste. Padecen de horror narrativo, esa fue tu expresión si mal no recuerdo, o repugnancia. Temen que el final lo emborrone y condicione todo, un episodio tardío o último arrojando su sombra sobre cuanto vino antes, cubriéndolo y anulándolo: que nos se diga así que no eché una mano, que no me arriesgué por los otros o me sacrifiqué por los míos, piensan en los momentos más absurdos, cuando no hay nadie para contemplarlos o van a morir quienes los vean, empezando por ellos mismos. Que no se propague que fui un cobarde, un desalmado, un carroñero, un asesino, piensan sintiéndose bajo los focos, cuando nadie los enfoca, ni va a hablar jamás de ellos, por su poca importancia. Serán vivos anónimos y serán muertos anónimos. Serán como si no hubieran sido. —Se quedó callado un instante, dio un sorbo a su oporto y añadió—: Tú y yo seremos de esos, de los que no imprimen huella, dará lo mismo lo que hayamos hecho, nadie se ocupará de contarlo, ni siquiera de averiguarlo. No sé tú, pero yo no pertenezco a esa clase de sujetos, los que son como Dearlove aunque no sean celebridades sino todo lo contrario. Los que padecen el complejo K-M, según nuestra jerga, en alguna de sus modalidades. —Se paró, miró de reojo a la lumbre y agregó—: Yo sé que soy invisible, y lo seré aún más cuando esté muerto, cuando ya sólo sea materia pasada. Materia muda."

Reresby, o Tupra, es un personaje de Tu rostro mañana, la última novela de Javier Marías, que he concluido ahora, disfrutándola enormemente, en esta tercera parte (Veneno, sombra y adiós) al igual que en las dos entregas anteriores (Fiebre y Lanza y Baile y sueño). Como muchos de los personajes de Marías (el narrador y protagonista, su padre, Peter Wheeler, la joven Pérez Nuix...) sus circunvoluciones cerebrales y asociaciones de ideas son apenas distinguibles de las del autor o narrador de otras novelas: Todas las almas, Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí, o Negra espalda del tiempo). No leemos a Marías para eso... No, Tupra/Reresby da voz a muchas concepciones de su autor, aunque no precisamente a sus valoraciones. La certidumbre de este personaje sobre la insignificancia de la vida, y de la memoria y el pasado, y de sus narraciones, es parte de la concepción del autor: otra parte se pasma precisamente ante la importancia infinita de la vida, y de las pasadas realidades que fueron, y de las narraciones que las mantienen en existencia—la vida, la presencia (del padre del narrador, o de su amigo Wheeler, de su esposa Luisa), un tesoro inapreciable cuando se tiene, y que depende una vez ha desaparecido, de sus narradores. Materia muda todo, excepto por la narración—de momento, pero es un momento en el que se juega nuestra existencia y todos los sentidos posibles. A la larga, todos mudos. De ahí el pánico narrativo—quizá sea una reacción exagerada, el creer que es la narración la que sustenta la realidad (aun cuando esta sigue ahí presente), o el creer que la realidad es, esencialmente una narración ("Cada cual asiste a su relato, Jack. Tú al tuyo y yo al mío" - 46). En una novela, claro que es así: la realidad de ese mundo es una realidad narrativa. Por eso la fascinación o ambivalencia de Marías ante el valor de la narración le lleva a realizar una narración inexistente: Sí, el narrador se parece a Marías en algunos aspectos; y sí, Marías ha escrito la novela que leemos (la novela, no su autobiografía)—pero apenas podemos concebir que el narrador se haya puesto realmente a escribir sus memorias en primera persona, menos a publicarlas. Quiero decir que la narración no queda motivada de modo realista, queda flotando en un limbo de virtualidad, donde a la vez tiene lugar (puesto que la leemos) y no tiene lugar (pues estas cosas jamás serán contadas a nadie por su protagonista—a sí mismo, en todo caso. Con lo cual nos convertimos nosotros en el protagonista, en ese hueco que se nos ha hecho en el relato).

En la novela el pánico narrativo estaría plenamente justificado: el creer que "algún ser nos atiende en todo momento y lo sabe todo sobre nosotros y sigue nuestra trayectoria al detalle como quien sigue un relato del que somos el protagonista" (193)—pero esa ilusión teológica del mundo como una trama coherente de sentido narrativo no se ve sustanciada aquí, donde la narración se señala a sí misma como una ilusión del sentido, una ilusión de la que vivimos hasta extremos que ni sospechamos. Y de hecho el propio narrador Jack/Jacobo, menos descreído quizá que Tupra/Reresby, se deja llevar por esa ilusión de sentido, y actúa, para poder contarse su historia a sí mismo sin avergonzarse. Actúa, en el momento más espectacular, dándole una paliza al amante de su mujer, Custardoy, metiéndole miedo en el cuerpo, y amenazándolo con cortarle una mano si vuelve a maltratarla.

Cierto que nada concluye hasta que la vida concluye. Y la vida, como en otras novelas de Marías, sigue su curso, una vez interrumpida la narración de este fragmento. Jacobo ve tiempo después a su enemigo o víctima, Custardoy, y lo ve desafiante, sin miedo, tal vez una promesa de venganza futura. Será otro final, que quizá llegue o quizá no—no el de esta novela.

Se puede vivir con una amenaza aplazada, porque siempre puede no cumplirse, y con ello hay que contar en principio. A veces vemos lo que se avecina y aun así no hacemos caso, y quizá no sea sólo por lo que me dijo Wheeler, porque detestemos la certidumbre, porque nadie ose ya decirse o reconocerse que ve lo que ve, lo que a menudo está allí, quizá callado o quizá muy lacónico pero manifiesto; porque nadie quiera saber, y a saber de antemano, bueno, a eso se le tenga horror, horror biográfico y horror moral; porque todos prefiramos ser completos necios en sentido estricto, en el sentido latino del término que todavía recogen nuestros diccionarios: 'Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber', es decir, el que ignora a conciencia y con voluntad de ignorar, el que rehúye enterarse y abomina de aprender. 'El satisfecho insipiente', como dijo Wheeler con su pedantería que echo en falta. No, quizá sea también porque tememos malgastar la vida con nuestras preocupaciones y sospechas y nuestras visiones y alertas, y porque no se nos oculta que de todo habrá siempre un final sabido, y entonces, en el adiós, cuando seamos pasado o nuestro final avance ligero y llame ya a la puerta con insistencia, nos parecerá todo baldío e ingenuo: para qué hizo esto, dirán de ti, para qué tanta zozobra y la aceleración de su pulso, para qué aquel movimiento y aquel vuelco; y de mí dirán: por qué habló o calló y guardó tantas ausencias; para qué aquel vértigo, tantas las dudas y tal tormento, para qué dio aquellos y tantos pasos. Y de los dos dirán: por qué se enfrentaron y para qué tanto esfuerzo, para qué guerrearon en lugar de mirar y de quedarse quietos, por qué no supieron verse o seguirse viendo, y aqué tanto sueño y aquel rasguño, mi dolor, mi palabra, tu fiebre, nustro veneno y la sombra, y tantas las dudas, y tal tormento. (701)

Tentado está el narrador de hacer caso a Jorge Manrique, que ante lo transitorio de la vida, declara "'Si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado'—, y exactamente lo opuesto, y entonces podremos dar lo pasado por no venido, por no venido cuanto nos ha pasado y nuestra vida entera por no habida. Y así qué importa cuanto en ella hagamos, o por qué será que nos importa tanto..." (330)

Precario el mundo, y precarias sus narraciones. Precaria la relación entre la narración y el mundo—que no es de por sí narrativo. Pero narrándolo lo hacemos más nuestro, mientras dura, y mientras duramos, y mientras duran las narraciones y hay alguien que las lea, y por eso sufriremos pánico narrativo entre tanto hay cosas que narrar y dura life's fitful fever. Y tanto más pánico, quizá, cuanto más se reduzca la existencia a una narración—cada cual en su historia, que bien conoce, cada cual es su propio narrador trascendental, a falta de otro.



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lunes, 29 de enero de 2018

Retropost #1979 (29 de enero de 2008): Mañana habrá sido escrito



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Desde hace tiempo me llamó la atención el caso de El Retrato de Dorian Gray de Wilde—me refiero a la manera en que a la vez aludía oscuramente a corrupciones inconfesables, y prefiguraba un desenmascaramiento espectacular o exhibición pública de pecados largo tiempo ocultos. También prefigura este texto, por cierto, la figura de Lord Alfred Douglas, su amante poco amante a quien Wilde conocería después de escribir la novela. Y prefigura la decepción que seguiría a este encuentro, tras una fascinación inicial.

Más que la hipótesis de que Wilde fuese profeta, yo me apunto a la teoría de una compulsión psicológica conocida y expresada por el autor antes de llevarla a efecto en su propia vida—quizá alentado por esa misma expresión, como para demostrar su teoría de que la vida imita al arte. También dice Wilde que el arte lleva a su perfecto cumplimiento y expresión ideal las tendencias que en la vida o la naturaleza son imperfectas o meramente potenciales. Y una vez hecho esto, la vida imitaría a ese arte. O, suprimiendo un paso por innecesario, sólo queda a la vida, considerada como obra de arte, el explorar y desarrollar formalmente su vocación oculta e imperfectamente desarrollada.

Muchas veces es el desastre lo que es oscuramente intuido.

Esta misma línea de pensamiento la encuentro excelentemente desarrollada en un libro de Pierre Bayard, Demain est écrit, que considera el caso de Wilde y el de otros escritores en los que el futuro queda anunciado de antemano en cosas que escribieron. Es un libro precioso de crítica creativa y paradójica, y atenta al aspecto creativo y paradójico de la escritura y de la experiencia.

Hoy no hago sino apuntar este post. Mañana estará escrito.

En la vida de Wilde como en la de otros autores estudiados en Demain est écrit (Verhaeren, Melville, Woolf, Kafka) el tiempo parece invertirse, y acontecimientos cruciales (y a veces fatales) de su vida están anunciados, a veces de modo repetido, en sus obras: y así, "se tiene la impresión de que la escritura jugó un papel en esta desorganización de los acontecimientos, por su capacidad de anunciar, o incluso de describir, hechos posteriores, como si no fuese únicamente el receptáculo del pasado sino también el lugar de una oscura presciencia de lo que no ha sucedido todavía" (14). Encuentros amorosos, crisis, suicidio... todo parece estar predicho en la obra de algunos autores. Un panorama muy atractivo para misteriólogos, oscurantistas y buscadores de sincronías preestablecidas. Y Bayard juega con el tono portentoso u ominoso, aunque su propuesta interpretativa es de hecho bastante más racional.

Naturalmente, estamos aquí en el terreno de la falacia de la retrospección: hay tantos acontecimientos descritos en las obras de los autores, que no es sino esperable que algunos coincidan de manera inesperada con acontecimientos llamativos o trascendentales que sucedieron luego al propio autor. Los no coincidentes (o sea, el 99,999%) son ignorados, y la atención se centra en este 0,001 % de coincidencia "inexplicable" (excepto estadísticamente). Esto se magnifica, se agudizan los parecidos mediante la interpretación y se trazan las líneas de correspondencias entre la escritura y el futuro anunciado: así se leen fatalismos, destinos ya escritos, etc. Este papel dado a la atención es, desde luego, la explicación más poderosa.

Pero Bayard complementa esta interpretación con una teoría psicoanalítica de la escritura. En efecto, no es casual que grandes acontecimientos y destinos finales estén anunciados en la escritura, pues es allí donde surgen a la conciencia —o, primero, a la inconsciencia— antes de que el escritor los haga suyos y, como Wilde, imite a su obra de modo más o menos consciente. Es otra explicación complementaria y a veces entremezclada con la primera de modo difícil de desentrañar.

Los críticos académicos no suelen ser muy dados a este tipo de razonamientos. Y quizá no sólo por temor a parecer poco serios. En efecto, como señala Bayard,


Si se supone en efecto que lo que escribimos es portador, de alguna manera, de aquello en lo que nos vamos a convertir, tanto para lo bueno como para lo malo, pueden comprenderse las reticencias de los críticos a aventurarse por vías peligrosas, donde ellos mismos correrían el riesgo de ver dibujarse, entre líneas supuestamente referidas a otros, las formas inquietantes de su propio destino. (16).

También hay que tener en cuenta que mucha teoría literaria (Nueva Crítica, estructuralismos, postestructuralismos...) era reacia en el siglo XX a tratar para nada del autor, que quedaba relegado a concursos literarios, circuitos de conferencias, y biógrafos supuestamente desfasados en ese siglo formalista.

Los ejemplos de Bayard:

- Rousseau, que conoce a su amor Sophie d'Houdetot un año después de haber descrito en La Nouvelle Héloïse un encuentro que se diría autobiográfico. ¿La explicación? "Rousseau está preparado para encontrar en las mujeres que pasan a aquella que le ocupa el espíritu, y que no pide otra cosa que encarnarse" (25). La literatura se adelanta a la vida, y la vida se pliega a ella lo mejor que puede. Así pues, la literatura no sólo habla de la vida de los escritores ya transcurrida, sino también, indirectamente, de lo que vendrá (27).

- Otro encuentro amoroso preescrito es el de André Breton en L'Amour fou—el encuentro con su amada sigue los pasos de un texto anterior, "Tournesol", producto de la escritura automática. Pero... ese texto había sido publicado. Bayard sospecha que Jacqueline, la amada de Breton, lo conocía y preparó el encuentro con aires de predestinación. Por otra parte, están también las no coincidencias, que atraen mucho menos la atención selectiva.

- El caso de Verhaeren entra en las casualidades. Hay muchas descripciones angustiosas de trenes (síntoma de la modernidad) en su obra, y muere arrollado por uno. Aquí supongo que hay que recurrir a la estadística, y al efecto distorsionador de la atención antes mencionado. Desecha pues Bayard las hipótesis irracionales.

- Virginia Woolf liga de maneras extrañas (en Mrs Dalloway) el suicidio del personaje Septimus con la experiencia vital del alter ego de la autora en la novela, la propia Mrs Dalloway—una especie de comunión a distancia en el suicidio. Septimus no se ahga, como Woolf, sino que se tira por una ventana, pero hay mucha fascinación por el agua en las novelas de Woolf—incluso en la escena del suicidio de Septimus. (Habría que añadir por una ventana se defenestró Virginia Woolf en un intento fallido de suicidio en 1904, mucho antes de escribir Mrs Dalloway. Un suicidio fallido lleva a otro más logrado, desplazado primero a un personaje de ficción).

- Herman Melville, que tanto escribió cuando era joven, no escribió casi nada después de Moby Dick. Puede tomarse (como hace Bayard) la blancura misteriosa e inquietante de la ballena, sobre la que tanto se diserta en la novela, como un anuncio de la página en blanco con la que se toparía el autor bien pronto. —Un símbolo reflexivo, pues, no tanto de la propia escritura como del bloqueo del escritor—pero quién lo iba a decir, en medio de un texto de proporciones cetáceas como Moby Dick.

-
¿Previó Borges el golpe que se dio en 1938 con la esquina de una ventana, y que contribuiría a su ceguera? No— hay elementos en sus cuentos anteriores que pueden releerse a posteriori asociando sangres, ventanas y esquinas, pero será el propio Borges quien recoja esos elementos en "El Sur" para asociarlos y darles un valor simbólico, y también a su accidente.


- Edgar Allan Poe también describió a sus heroínas macabras antes de su relación con su prima Virginia, en la que la vida parece imitar a la obra, y la obra a la vida en un círculo obsesivo. Aquí se inclina Bayard por la interpretación freudiana en la línea de Bonaparte, pero incluyendo al texto como mediador esencial:

"En esta perspectiva freudiana, el fantasma es la palabra clave de la organización de las relaciones entre vida psíquica y realidad, con la condición de introducir un tercer término, que es el de texto. Puede en efecto suponerse que los textos literiarios mantienen una relación de proximidad particular con el fantasma y que son así portadores de sus líneas de fuerza, antes mismo de que llegue a encarnarse en la realidad" (88—traduzco).

Aunque le falta a esta teoría freudiana (observa Bayard) el ingrediente de la retroactividad interpretativa, el papel del la relectura, y del lector, en la constitución de estos destinos.

- Los presentimientos juegan un papel muy importante en En busca del tiempo perdido de Proust. (Pero son presentimientos reinterpretados, recordados, por tanto carne de hindsight bias....). Así, por ejemplo, la muerte de Saint-Loup, o de Albertine, van precedidas (pero en realidad seguidas, pues la escritura es posterior) de muchos signos, premoniciones, avisos semiocultos. El narrador proustiano cae voluntariamente en estas falacias, pero lo hace de una manera tan bonita que nos hace repensar el sentido que tienen—"algunos acontecimientos son demasiado grandes para caber en el momento en el que ocurren, y se ven obligados por eso, con el fin de alcanzar la existencia, a desbordarse hacia el pasado" (Bayard 97).

En Proust, dice Bayard, tiene gran peso el sentimiento de finitud como organizador de los comportamientos psíquicos. Y eso mismo le hace más consciente del futuro posible:

Con la finitud, el fantasma ya no se orienta sólo hacia un pasado del cual sería la traducción activa; también lo está hacia un futuro que se infiltra en él infiltra con sus signos, y no es ilegítimo suponer que la escritura literaria agudiza en nosotros su presencia. (98)

Tanto más, cabría añadir, cuanto que la novela de Proust es esencialmente reinterpretativa, retrospectiva, contrastiva entre lo que parecía entonces y lo que se supo después. Por tanto esos fantasmas del personaje son fantasmas reinterpretados, vistos en perspectiva. Nuestros caracteres no nos son conocidos, dice Proust, requieren del Tiempo para desplegarse y revelarse en lo que son— pero entonces ya no es en lo que son, sino en lo que habrían de ser, en lo que llegaron a ser—y no sólo por sus "leyes esenciales" internas, aunque Proust (o James) pongan el énfasis en ésto, sino también por las contingencias de la acción y de la Historia. Por ejemplo, la Primera Guerra Mundial.

Es este ingrediente de reinterpretación y perspectiva el necesario para hacer surgir el "futuro que habita en nosotros"o los primeros signos de su manifestación que se dan en el lenguaje—en esas escenas en las que decimos la verdad sin querer, por ejemplo, "a veces el futuro habita en nosotros sin que los sepamos, y nuestras palabras que creen mentir dibujan una realidad cercana" (Proust, cit. en Bayard, 100).

En una novela esto está precocinado, y los personajes están sometidos a ironías futuras — como de hecho lo estamos a veces también en tanto que personajes reales, o no tan futuras, a veces borrosamente intuidas en el momento en que hemos escuchado nuestras propias palabras. Porque esas palabras que se impregnarán de ironía salen de algún sitio, tal vez a veces amañamos nuestras propias ironías futuras. Aunque preferimos no pensar mucho en ello, y dejar que sea el futuro quien aclare las cosas, y extraiga de lo que decimos las consecuencias que estime oportunas. Demasiado trabajo es ser nosotros mismos y nuestros analistas a la vez.

Es interesante la contraposición que establece Bayard entre la teoría intuitiva o prospectiva de Proust (avant-coup) y la teoría retrospectiva-retroactiva de Freud (après-coup):

Mientras que ésta se edifica sobre la noción de "a toro pasado" (après-coup), es decir, sobre la reorganización psíquica de acontecimientos antiguos, la "teoría" proustiana, aunque evidentemente no excluye la relación con el pasado, impone la noción de "a toro futuro" o antelación (avant-coup), es decir, la organización prematura de acontecimientos del porvenir, que comienzan a actuar en nosotros antes mismo de producirse, a la vez que se escriben en parte en función de lo que está en juego en el tiempo presente. (Bayard 102)

Es en verdad un concepto imprescindible: al ser el futuro, al menos el futuro previsto, una representación de la consciencia humana, pasa a serlo también de su inconsciencia, que a veces ve más, o ve distinto. Muchas veces el futuro que prevemos con la parte trasera de la cabeza, pero no queremos expresar, o no nos atrevemos a expresar, aparece dibujado a modo de líneas de puntos en otras manfiestaciones que no hablan ostensiblemente de él.

En Wilde es especialmente vistoso el efecto porque, dentro del libro de Dorian Gray (que también es su retrato), hay un libro que fascina al protagonista (y que al parecer expresa el efecto que tuvo sobre Wilde A Rebours, de Huysmans). Ese libro "le pareció que contenía al historia de su propia vida antes de que la hubiese vivido", nos dice el narrador (citado en Bayard 104). Dado este reconocimiento explícito de modelos, no es sorprendente que a continuación la vida imite al arte.

Quizá haya entonces que combinar estos dos modelos, el de la predicción y el de la acción. La literatura, a un tiempo, presiente y crea. Situada en ese espacio intermedio de fragilidad extrema del sujeto en el que se agitan todas las fuerzas contradictorias que pueden producir un acontecimiento, está mejor situada que otras actividades para describirlo antes de su llegada, puesto que a la vez experimenta su hipótesis y fabrica su posibilidad. (105).

Aunque Bayard no emplea el término, podríamos decir (siguiendo a Wilde y su "Decadencia de la mentira") que si la realidad imita al arte, es porque el arte es un lugar privilegiado para la emergencia de nuevas realidades y experiencias humanas—aislándolas de sus circunstancias locales (pues también el arte imita a la vida, y al arte) y recombinándolas para crear una experiencia hipotética que, desde ese momento, se vuelve más posible, en parte porque se vuelve punto de referencia para la atención y consciencia del sujeto.

Dado este movimiento prospectivo de la escritura (como de la expresión de modo más general) no es sino natural que una vez acontecido el hecho oscuramente anunciado, se regrese hacia atrás a "profetizar el pasado" como dice Bayard a propósito de Joë Bousquet. Profetizar el pasado sería "no, claro, anunciar lo que ya se ha producido, un anuncio que no tendría dificultad alguna, sino localizar en el pasado todos los amagos de estas líneas temporales que se reúnen en nosotros" (118).

Esta actividad, leer el pasado desde el presente, es el campo propio de la distorsión retrospectiva (a la cual Bayard quizá parece insuficientemente atento)—y ha sido denunciado como una falacia por Michael André Bernstein en Foregone Conclusions y por Gary Saul Morson en Narrative and Freedom, con el nombre de backshadowing ("postmonición" o "postfiguración", podemos decir, en oposición a foreshadowing, "premonición, prefiguración"). Y es en efecto terreno debatido entre fuerzas que tiran hacia atrás y hacia adelante: lugar adecuado para lamentos póstumos ("lo sabía, lo sabía, no lo dije pero lo sabía") o para trazar falsas predestinaciones ("esto que ha pasado seguro que tenía que pasar: ahora me acuerdo de que ya antes tal y tal"). Falsas, porque lo que sucedió podría igualmente haberse torcido, por una voluntad más potente, o por las contingencias de que aportan otras personas, o las circunstancias. Toda interpretación sobre la veracidad y fiabilidad de esas líneas de fuerza, a toro pasado, está sujeta a debate. Lo cual no quiere decir que no puedan proporcionar conocimiento, en absoluto—pues siempre proporciona conocimiento el conocer en qué fueron a parar.

Propone ir más allá Bayard, inventa nuevos tiempos verbales para formular estos lugares ambiguos habitados por el futuro. O bien propone una nueva concepción del género biográfico, con nueva atención a este aspecto de la experiencia temporal: "hacer manifiesto en la biografía el juego inverso, y tratar de escribirla liberando las fuerzas contrarias, que hacen de nuestro futuro uno de los orígenes de lo que nos sucede" (121). En un obra de ficción infiltrada de elementos autobiográficos (aquí el ejemplo es martin Eden de Jack London) hay biografemas pasados y biografemas futuros. "La obra lleva la doble huella de lo que la precede y de lo que la sigue. Y una auténtica biografía debería consistir en dar su justo valor al trabajo complejo de estas causalidades cruzadas" (127-28). La concepción habitual de la causa y la consecuencia es demasiado simplista (y aquí podríamos acudir a la crítica nietzscheana o desconstructivista de la causalidad, como analogía para los razonamientos de Bayard). Hay acontecimientos que son la consecuencia anterior de algo que va a suceder más tarde (o, podríamos decir, causas subsiguientes) ¿Que no podemos saber lo que va a suceder más tarde? —ja...

Si la primera y la más importante de estas causas es la muerte, existen muchas otras, positivas y negativas, cuyos efectos sufrimos hasta el extremos de ser sus consecuencias, y que hacen de nosotros, que ya somos sujetos del pasado, sujetos del futuro. (130)

El penúltimo capítulo observa que esta atención a complejidad retroactiva del tiempo habría de conducir a nuevas consideraciones en estilística. Este capítulo se centra en el cuento de terror "Le Horla" y otros textos de Maupassant que intuyen o anuncian su demencia subsiguiente:

Pues el Horla no está en absoluto aislado en el universo de Maupassant. Lo que el relato escenifica —la lenta toma de un individuo por parte de una fuerza que él no consigue dominar— no es un accidente narrativo, sino un tema obsesivo que atraviesa toda la obra. (133)

Mezclando yo y ello, sujeto y fuerza extraña, el Horla confunde los límites, pero también los límites temporales, pues parte de su horror está en esa premonición de algo que va a tener lugar y que ya actúa en el presente. Esta figura no procede del pasado de Maupassant, sino de una intuición orientada al futuro: "No se inscribe en la línea directriz ordinaria, que va del pasado al presente, sino en una línea opuesta, que hace del presente de la escritura la consecuencia del futuro de la vida" (135). La orientación al futuro, sea como intuición, esperanza, precaución o angustia, tiene un lugar insuficiente en la narratología de la creación literaria. Frente a lo intuido en el futuro, los escritores desarrollan mecanismos de defensa particulares, y éstos requerirían modalidades específicas de interpretación. Porque en este primer final del libro enfatiza Bayard el papel crucial de la interpretación, y de la perspectiva retrospectiva, para el surgimiento pleno de estos fenómenos:

Hace falta pues un tercer término para que la escritura llegue a producir predicciones. Estas predicciones no están contenidas en tanto que tales en el texto por toda la eternidad. No aparecen sino a toro pasado, cuando el trabajo del intérprete, avanzando al revés desde los acontecimientos realizados hasta su escritura anunciadora, dibuja en ellos las líneas de fuerza para él definitivas, pero que habrían sido dispuestas de modo diferente por otro lector. (139)

Con lo que quizá se nos remite al debate crítico, o al acuerdo con las personas que disciernan en el pasado las mismas premoniciones que nosotros. Señala también cómo la atención misma a estas cuestiones se presta a la repetición del mismo fenómeno en el crítico mismo que las estudia—tememos también estar hablando de nuestro propio pasado, o de nuestro futuro. De hecho, "este peso de nuestro futuro personal puede hacernos sensibles a ciertas virtualidades de la obra de los escritores que otros no habrían percibido" (141)—aunque aquí arriesga el crítico su propio pellejo, y se arriesga, es más, a que lo tachen de impresionista.

El último capítulo va sobre predicciones fallidas. No fallidas en esencia—tendían a realizarse, pero algo las frustró, un imprevisto, la muerte, etc. El carácter pedía un desarrollo determinado, pero éste no llegó a realizarse. Así, por ejemplo, el caso de Kafka, que parece (parece en El Castillo) iba perdiendo el miedo o aversión a las relaciones de pareja, tras sus eternas dilaciones con Milena—pero esto no tuvo tiempo de suceder, ni su amada de materializarse, a pesar de los amagos. Y quedan estos episodios futuros como parte fantasmática de una vida posible de Kafka.

Una vida esa a la que llevarían sus tendencias o necesidades inherentes, y por tanto quizá más cierta en algunos aspectos que la que (por accidente) llegó a producirse efectivamente. Somos productos de la necesidad y del azar, y si éste es recalcitrante, la necesidad (por necesidad) se deja leer al menos en parte, y hace sentir su peso desde el futuro, o desde el futuro que nos esperaba.




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miércoles, 6 de enero de 2016

Retropost #508 (19 de septiembre de 2005): Imperial Earth




Me acabo de leer esta novela de Arthur C. Clarke, Imperial Earth (Nueva York: Ballantine, 1976), que está ambientada en el Quinto Centenario de los EE.UU. en 2276. Cuenta las aventuras en nuestro mundo de un político Titaniano, Duncan Makenzie, que viene de visita por primera vez al planeta de sus antepasados, a dar un espích en el centenario, y también a clonarse (la colonia en Titán es aún pequeña, y no da para algunas cosas). Por el camino, se despide de una antigua amada terráquea, y se ve involucrado en la muerte accidental de un amigo de ambos, Karl. Leyendo los archivos del ordenador personal de éste, descubre sus investigaciones para construir un radiotelescopio espacial en Mnemosyne, con el fin de captar señales de extraños seres interestelares de tamaño, estructura e intenciones casi impensables. El futuro de la tierra queda abierto y problemático, pero el protagonista, la novela y el autor piden una continuación de la investigación espacial.


zgza
  Algunas curiosidades de la novela, sobre todo considerando que fue escrita hace treinta años....
 
- Comienza el libro con el protagonista escuchando el sonido del viento en la superficie de Titán... algo que pudimos oír este año a través de las retransmisiones de la sonda Cassini. Tampoco él lo oye "en directo" y, a pesar de estar en Titán, le resulta un sonido nuevo y extraño.
 
- La Tierra es en 2276, y ahora, una "aldea electrónica global" (22), gracias a la tecnología de comunicaciones, pero en el espacio hay desfase... Una cosa no prevista por Clarke, sin embargo, es el fallo estándar de las anticipaciones del sistema global de archivos y comunicación: en la novela no es un sistema reticular como Internet, sino un sistema mucho más centralizado en torno a bancos de datos gigantescos (146).
 
- Aunque aparte de la Red, o a través de ella, hay otra red que sigue siendo igualmente eficaz: los contactos personales extraoficiales. "It was through this network, rather than official channels, that the Makenzies . . . Got Things Done." Una cita interesante a este respecto: "sucess in politics ... depends upon the masterful administration of the unforeseen": "El éxito en política depende de la administración magistral de lo imprevisto".
 
- Una adicción electrónica del futuro, que es ya casi del presente: los "tapeworms", "those peculiar addicts who went through life accompanied by voice-actuated recorders, so that nothing they said -or heard- was ever lost. Unless they could do this, Duncan had been told, they did not believe they had really and truly lived" (153) - es una enfermedad de la retrospección potencial, "a backward-looking obsession" (153). Cuando pensamos en la poca audiencia que tienen nuestras fotos de vacaciones...
 
- No nos enteramos de que el protagonista es negro, o "de piel oscura", hasta muy adelantada la novela. Este efecto es magistral, y muy bien conseguido. La raza es prácticamente irrelevante en ese futuro, pero se utiliza para jugar inteligentemente con las presuposiciones del lector. Algo parecido hace a veces Coetzee en su novela Disgrace... pero a Clarke se le ocurrió antes. Y esto es un hábil recurso literario, no "de anticipación", que es por lo que normalmente apreciamos a Clarke. Un recurso, por cierto, imposible (bueno, difícil) de adaptar a una hipotética versión fílmica de esta novela.
 
- Hay cierta atención a la encriptación y clasificación de la información: "information not properly classified can be irretrivably lost" (3). En este futuro existe Internet, con otro nombre, y todas las obras de la humanidad están accesibles a cualquier "Comsole" o terminal de ordenador, en versiones de realidad virtual si es necesario. Pero quizá por eso mismo se aprecian cosas como la presencia real, los viajes, y hasta las postales no virtuales, y los libros (de lujo). Las palabras mágicas pueden hacer que el "Minisec" (móvil/portátil) de Karl borre o haga accesible la información secreta que contiene. Todo esto es prueba de la impresionante capacidad de anticipación de Clarke - aunque se equivocase en dos siglos casi... Desde luego, merecería ser incluido entre los precursores, en libros como Internet Dreams de Mark Stefik.
 
- La clonación humana se logró a principios del siglo XXI, pero es una técnica poco usada porque hay pocas circunstancias efectivas que la requieran. Las tres generaciones de Makenzies clonados resultan ser demasiado iguales "through the accidents of background and education" - demasiado en mi opinión. Al final, Duncan no vuelve con una copia idéntica de sí mismo, sino, por decisión propia, con un niño blanco... algo ciertamente intrigante. Creo que ha decidido clonar a su amigo Karl, por ecuanimidad y por variedad, en lugar de hacer otro Makenzie más.
 
- (Ah, y está la historia de los pentominós, que ha merecido post aparte en la sección "curiosidades").
 
- Lamento decir que en el futuro la política de géneros seguirá siendo un problema. Hay azafatas, eternas, y pocas mujeres influyentes. Lo que sí hay es más tolerancia y liberación sexual (hetero, homo y bi). Ahí nos juega Clarke otra: cuando creemos que Duncan va a ligar con toda naturalidad con un oficial a bordo de una nave espacial, resulta que la cita secreta era para que le enseñase el sistema de propulsión de la nave. En otra ocasión, Duncan ignora qué es una portera. Allí otra vez resulta ser un ignorante el lector, porque las porteras son sistemas informáticos. En distintas ocasiones se juega de estas maneras con las presuposiciones del lector, uno de los placeres de leer ciencia-ficción.
 
- De Titán pasamos al Titanic. El Titanic, donde tiene lugar un episodio de la novela, está mejor conservado en el fondo del mar en 2205 que hoy en día. Una pena...
 
- También entra Clarke en un tema de actualidad, como es el del décimo planeta. Allí es, cómo no, Perséfone, más allá de Plutón y todavía no explorado.
 
- Y, por último, una exclusiva de Clarke, obtenida de la boca de Neil Armstrong, sobre las primeras palabras pronunciadas por un hombre, o por el hombre, en otro mundo. Armstrong dijo al pisar la Luna: "That’s one small step for man, one giant leap for mankind". No dijo esto otro: "That’s one small step for a man, one giant leap for mankind". Aunque esto último era lo que quería decir, y lo que pensaba que había dicho...
 
Leer ciencia-ficción unos años después de publicada la novela, pero antes de la fecha en que la acción se ubica, es un ejercicio interesantísimo de anticipación-retrospección simultánea. Como siempre en la buena literatura, se unen las cegueras y la lucidez de manera sorprendente e imprevisible.


Hablando de previsiones, nos espera según Clarke una fase dura de la historia humana, The Time of the Troubles, o quizá ya estamos en ella... Sea como sea, habrá que administrar magistralmente lo imprevisto, porque preveo que se nos viene encima.





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domingo, 14 de septiembre de 2014

Retroprospecciones intertextuales

Subido hoy este artículo a Academia:


— y también a ResearchGate.

En el SSRN lo aceptaron en estas revistas:

SSRN eJournal Classifications Message
LSN Subject Matter eJournals
    
Distributed in Law & Literature eJournal
Vol 7, Issue 22, August 07, 2013
LIT Subject Matter eJournals
    
Distributed in Literary Theory & Criticism eJournal
Vol 3, Issue 8, August 13, 2013


—buscar en los enlaces de la columna izda. con fecha de 24 de julio de 2013.

 Este artículo apareció en esta versión en Enthymema.
 
Es versión revisada: en una versión anterior, apareció en el Literary Theory and Criticism eJournal ("Tomorrow will have been written", Oct. 8, 2008) y en Academia, "Mañana habrá sido escrito".

 

 


 

En suma: 

 

_____. "Retroprospecciones intertextuales: A propósito de Pierre Bayard y el plagio por anticipado." Enthymema 8 (2013): 285-96.*

         DOI: http://dx.doi.org/10.13130/2037-2426/2854

         http://riviste.unimi.it/index.php/enthymema/article/view/2854

         http://riviste.unimi.it/index.php/enthymema/article/download/2854/3279

         2013

_____. "Retroprospecciones intertextuales: A propósito de Pierre Bayard y el plagio por anticipado." Vanity Fea 9 July 2013.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2013/07/retroprospecciones-intertextuales.html

         2013

_____. "Retroprospecciones intertextuales: A propósito de Pierre Bayard y el plagio por anticipado (Intertextual Retroprospections: On Pierre Bayard and Anticipatory Plagiarism)." SSRN 24 July 2013.*

         http://ssrn.com/abstract=2297462

         2013

         Law & Literature eJournal 7.22 (7 Aug. 2013).*

http://papers.ssrn.com/sol3/JELJOUR_Results.cfm?form_name=journalBrowse&journal_id=949597

         http://www.ssrn.com/link/English-Law-Literature.html (24 July 2013)

         2013

         Literary Theory & Criticism eJournal 13 Aug. 2013:

         http://hq.ssrn.com//Journals/IssueProof.cfm?abstractid=2297462&journalid=949618&issue_number=8&volume=3&journal_type=CMBO&function=showissue

         http://www.ssrn.com/link/English-Lit-Theory-Criticism.html (24 July 2013).

         2013

_____. "Retroprospecciones intertextuales: A propósito de Pierre Bayard y el plagio por anticipado." Academia 14 Sept. 2014.*

         https://www.academia.edu/8314056/

         2014

         https://www.academia.edu/78999646/

         2022

_____. "Retroprospecciones intertextuales: A propósito de Pierre Bayard y el plagio por anticipado." ResearchGate 14 Sept. 2014.*

         https://www.researchgate.net/publication/265600056

         2014

_____. "Retroprospecciones intertextuales." In García Landa, 14 Vanity Fea Sept. 2014.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/09/retroprospecciones-intertextuales.html

         2014

_____. "Intertextual Retroprospections: On Pierre Bayard and Plagiarism by Anticipation." In García Landa, Vanity Fea 31 July 2026.*

         https://blogdenotasvanityfea.blogspot.com/2026/07/intertextual-retroprospections-on.html

         2026


viernes, 14 de febrero de 2014

(El) mañana habrá sido escrito





Un artículo que va a mi página de Academia:  MAÑANA HABRÁ SIDO ESCRITO.   (Nota bene: —eso no es una declaración de intenciones, sino el título del artículo).

Este artículo reflexiona sobre la noción de elementos "proféticos" en la literatura, analizados desde una perspectiva psicoanalítica en el libro de Pierre Bayard "Demain est écrit". La perspectiva de Bayard se complementa aquí con un análisis crítico de la hermenéutica de la distancia temporal, de la retrospección y de la distorsión retrospectiva (hindsight bias) considerados desde un punto de vista interaccionalista.


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Tomorrow Will Have Been Written
  
This paper reflects on "prophetic" elements in literature, analyzed from a psychoanalytic viewpoint in Pierre Bayard's book, "Demain est écrit." Bayard's perspective is complemented with a critical analysis of the hermeneutics of temporal perspective, hindsight bias and retrospection from an interactional stance.

Downloadable article is in Spanish.

Keywords: Literature, Prophecy, Bayard, Wilde, Hermeneutics, Hindsight, Retrospection

SSRN eJournal Classifications Message
LIT Subject Matter eJournals
    
Added to eLibrary



También aquí: 

_____. "Mañana habrá sido escrito." In García Landa, Vanity Fea 29 Jan. 2008. Rev. of Demain est écrit, by Pierre Bayard.

         http://garciala.blogia.com/2008/012902-manana-habra-sido-escrito.php

         2008

_____. "El mañana habrá sido escrito." In García Landa, Vanity Fea 7 Oct. 2008.

         http://garciala.blogia.com/2008/100701-el-manana-habra-sido-escrito.php

         2008

_____. "Tomorrow Will Have Been Written / Mañana habrá sido escrito." Online PDF at SSRN 8 Oct.  2008.*

http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.1279918

         http://ssrn.com/abstract=1279918     

         2008

         Literary Theory & Criticism eJournal 8 Oct. 2008.*

http://www.ssrn.com/link/English-Lit-Theory-Criticism.html

         2012

_____. "Mañana habrá sido escrito." ResearchGate (Oct. 2008).*

         https://www.researchgate.net/publication/33420136

         2016

_____. "Mañana habrá sido escrito." Academia.edu 13 Feb. 2014.*

         https://www.academia.edu/172360/

         https://www.academia.edu/52233842/

https://www.academia.edu/71071446/

https://www.academia.edu/77912849/

2022

_____. "(El) mañana habrá sido escrito." Vanity Fea 14 Feb. 2014.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2014/02/el-manana-habra-sido-escrito.html

         2024


An audio on the paper, in English:

Academia. "Tomorrow Will Have Been Written." AI podcast on José Angel García Landa's paper "Mañana habrá sido escrito." Academia.edu 24 Jan. 2026.*

         https://www.academia.edu/172360/

         2026

 



 
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martes, 9 de julio de 2013

Retroprospecciones intertextuales

Ya vamos cerrando el curso. Pero entretanto me han aceptado, y publicado, un artículo en una revista italiana de filología, concretamente en Enthymema: Rivista internazionale di critica, teoria e filosofia della letteratura (vol. 8, 2013): 273-84.

Aquí lo copio de su página:
José Angel García Landa



Abstract


Este artículo expone la noción de plagio por anticipado desarrollada por el crítico francés Pierre Bayard, así como sus precedentes, y la sitúa en el marco de una teoría narrativa de la experiencia humana y una teoría hermenéutica de la lectura entendida a través de los fenómenos de la retroprospección y la retroacción.
This paper expounds the notion of plagiarism by anticipation, put forward by the French critic Pierre Bayard, as well as its precedents, and situates it within the framework of a narrative theory of human experience and a hermeneutic theory of reading based on the phenomena of prospective hindsight and retroaction

Full Text

PDF (ESPAÑOL) 


Identificatori

Riferimenti bibliografici

Bayard, Pierre. (2005). Demain est écrit. (Paradoxe). París: Minuit. Impreso
---. (2008). Cómo hablar de los libros que no se han leído. Barcelona: Anagrama. Impreso
---. (2009). Le plagiat par anticipation. (Paradoxe). París: Editions de Minuit. Impreso
Booth, Wayne. (1961). The Rhetoric of Fiction. Chicago: U of Chicago P. Impreso
Borges, Jorge Luis. (1985). "Kafka y sus precursores." En Borges, Otras inquisiciones. Madrid: Alianza Editorial. 107-9. Impreso
Culler, Jonathan. (1982). On Deconstruction. Ithaca (NY): Cornell UP. Impreso
Didi-Huberman, Georges. (2000). Devant le temps. París: Minuit. Impreso
Eliot, T. S. (1972). "Tradition and the Individual Talent." En 20th Century Literary Criticism: A Reader. Ed. David Lodge. Londres: Longman. 71-77. Impreso
Escola, Marc. (2009). "Le temps de l'histoire littérarie est-il réversible?" Fabula.org 15 enero. Edición en red:
(Último acceso: 4 de mayo de 2012).
García Landa, José Angel. (1998). "Understanding Misreading: A Hermeneutic / Deconstructive Approach." In The Pragmatics of Understanding and Misunderstanding. Ed. Beatriz Penas. Zaragoza: Universidad de Zaragoza. 57-72. Impreso
---. (2005a). "Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman." En Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía, Cristina García Santos y Miguel Ángel Quintana Paz. Madrid: Dykinson. 679-88. Impreso iPaper en Academia.edu 17 junio 2011. Edición en red:
(Último acceso: 4 de mayo de 2012).
---. (2005b). "Profecías autocumplidas retroactivamente."  Vanity Fea 24 junio. Edición en red:
(Último acceso: 4 de mayo de 2012).
---. (2005-2009). Objects in the Rearview Mirror May Appear More Solid Than They Are: Retrospective / Retroactive Narrative Dynamics in Criticism. 2005-2009. Edición en red:
(Último acceso: 4 de mayo de 2012).
---. (2006). "La historia del fracaso del plan." , Vanity Fea 10 enero. Edición en red:
(Último acceso: 4 de mayo de 2012).
---. (2008). "Mañana habrá sido escrito." Reseña de Demain est écrit, de Pierre Bayard. Vanity Fea 29 enero. Edición en red:
(Último acceso: 4 de mayo de 2012).
---. (2011). "El autor implícito y el narrador no fiable—según nuestro punto de vista." iPaper en Academia.edu 9 sept. Edición en red:
(Último acceso: 4 de mayo de 2012).
Genette, Gérard. (1972). Figures III. (Poétique). París: Seuil. Impreso
James, Henry. (1986). "The Private Life." En James, The Figure in the Carpet and Other Stories. Ed. Frank Kermode. Harmondsworth: Penguin. 189-232. Impreso
Lodge, David. (1984). Small World: An Academic Romance. Londres: Secker, 1984.
Parker, Alan, dir. (1987). Angel Heart. Guión de Alan Parker, basado en la novela de William Hjortsberg. Actores: Mickey Rourke, Robert de Niro, Lisa Bonet, Charlotte Rampling. Carolco / Winkast / Union. (Película).
Schneider, Michel. (1985). Voleur de mots. París: Gallimard. Impreso
Valéry, Paul. (1957). "L'enseignement de la poétique au Collège de France." En Valéry, Œuvres I. (Bibliothèque de la Pléiade). París: Gallimard. Impreso


_______
 
También aquí:

_____. "Retroprospecciones intertextuales: A propósito de Pierre Bayard y el plagio por anticipado." Enthymema 8 (2013): 285-96.*

         DOI: http://dx.doi.org/10.13130/2037-2426/2854

         http://riviste.unimi.it/index.php/enthymema/article/view/2854

         http://riviste.unimi.it/index.php/enthymema/article/download/2854/3279

         2013

_____. "Retroprospecciones intertextuales: A propósito de Pierre Bayard y el plagio por anticipado." Vanity Fea 9 July 2013.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2013/07/retroprospecciones-intertextuales.html

         2013

_____. "Retroprospecciones intertextuales: A propósito de Pierre Bayard y el plagio por anticipado (Intertextual Retroprospections: On Pierre Bayard and Anticipatory Plagiarism)." Social Science Research Network 24 July 2013.*

         http://ssrn.com/abstract=2297462

         2013

         Law & Literature eJournal 7.22 (7 Aug. 2013).*

http://papers.ssrn.com/sol3/JELJOUR_Results.cfm?form_name=journalBrowse&journal_id=949597

         http://www.ssrn.com/link/English-Law-Literature.html (24 July 2013)

         2013

         Literary Theory & Criticism eJournal 13 Aug. 2013:

         http://hq.ssrn.com//Journals/IssueProof.cfm?abstractid=2297462&journalid=949618&issue_number=8&volume=3&journal_type=CMBO&function=showissue

         http://www.ssrn.com/link/English-Lit-Theory-Criticism.html (24 July 2013).

         2013

_____. "Retroprospecciones intertextuales: A propósito de Pierre Bayard y el plagio por anticipado." Academia 14 Sept. 2014.*

         https://www.academia.edu/8314056/

         2014

         https://www.academia.edu/78999646/

         2022

 
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