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viernes, 25 de julio de 2014

Terrores metafísicos y otros problemas con la realidad



Entre los libros imprescindibles para conocer la estructura de la realidad, que no son tantos, suelo recomendar Frame Analysis de Goffman, o su Interaction Ritual o su Strategic Interaction, pero también The Social Construction of Reality, de Berger y Luckmann. 

Para mantener la realidad en estado puro es mejor no conocerla demasiado, sin embargo—son dos empresas divergentes, la de conocerla y la de mantenerla. Y las dos son todo un trabajo, pues ni se mantiene por sí sola—hay que apuntalarla constantemente con rituales y rutinas—ni desde luego se conoce por sí sola, que tiende a camuflarse detrás de esos rituales y rutinas y objetos cotidianos. Detrás de sí misma, por así decirlo. 

Berger y Luckmann señalan a la conversación como el instrumento más importante de mantenimiento de la realidad, pero en seguida vemos que no es tanto lo que se dice en la conversación como lo no dicho, las presuposiciones, lo que más contribuye a mantener la realidad. Es decir, que el conjunto de la realidad conspira para mantener la realidad, en sus lugares asignados. Sobre las presuposiciones y la realidad proyectada de antemano algo dije, a cuenta de Goffman, en este artículo sobre la realidad como expectativa autocumplida y el teatro de la interioridad. 

La vida cotidiana es de por sí tanto la realidad más accesible como el instrumento o técnica de mantenimiento de sí misma más eficaz. De Berger y Luckmann me llaman la atención hoy sus incursiones en las otras realidades marginales que rodean (y a la vez constituyen) a la vida cotidiana, extraña manera de constituirla, por el procedimiento de diferenciarse de ella. 

Quizá haya muchas personas sensibles a la inestabilidad o precariedad de la realidad, pero pocos autores lo son, o por lo menos no de esta manera tan reflexiva—las amenazas a la realidad, y los procedimientos para mantenerlas a raya, no suelen exponerse con tanta claridad como en este pasaje de La construcción social de la realidad:

As we have seen, the reality of everyday life maintains itself by being embodied in routines, which is the essence of institutionalization. Beyond this, however, the reality of everyday life is ongoingly reaffirmed in the individual's interaction with others. Just as reality is originally internalized by a social process, so it is maintained in consciousness by social processes. These latter processes are not drastically different from those of the earlier internalization. They also reflect the basic fact that subjective reality must stand in a relationship with an objective reality that is socially defined.
     In the social process of reality-maintenance it is possible to distinguish between significant others and less important others. In an important way all, or at least most, of the others encountered by the individual in everyday life serve to reaffirm his subjective reality. This occurs even in a situation as 'non-significant' as riding on a commuter train. The individual may not know anyone on the train and may speak to no one. All the same, the crowd of fellow-commuters reaffirms the basic structure of everyday life. By their overall conduct the fellow-commuters extract the individual from the tenuous reality of early-morning grogginess and proclaim to him in no uncertain terms that the world consists of earnest men going to work, of responsibility and schedules, of the New Haven Railroad and the New York Times. The last, of course, reaffirms the widest coordinates of the individual's reality. From the weather report to the help-wanted ads it assures him that he is, indeed, in the most real world possible. Concomitantly, it affirms the less-than-real status of the sinister ecstasies experienced before breakfast—the alien shape of allegedly familiar objects upon waking from a disturbing dream, the shock of non-recognition of one's own face in the bathroom mirror, the unspeakable suspicion a little later that one's wife and children are mysterious strangers. Most individuals susceptible to such metaphysical terrors manage to exorcize them to a degree in the course of their rigidly performed morning rituals, so that the reality of everyday life is at least gingerly established by the time they step out of their front door. But the reality begins to be fairly reliable only in the anonymous community of the commuter train. It attains massivity as the train pulls into Grand Central Station. Ergo sum, the individual can now murmur to himself, and proceed to the office wide-awake and self-assured.


E la nave va...

 

 

 
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domingo, 23 de febrero de 2014

The Fleeting Systems Lapse Like Foam


O: The Anxiety of Evolution. Esta frase, "the fleeting systems lapse like foam", es el Leitmotiv de La Peste Escarlata, de Jack London, un verso extraído del poema de un amigo suyo.  Expresa la angustia de la finitud del ser humano, la fragilidad de su realidad, la pequeñez de su orden imaginado frente a la inmensidad de la evolución cósmica. Lo que podríamos llamar la angustia del tiempo cósmico, la apatía de las estrellas, o el sublime geológico.

Esta anxiety of evolution aparece antes, en términos muy vívidos, en el diálogo filosófico de Diderot Le Rêve de d'Alembert. Muy a punto, pues es una de las primeras exposiciones modernas de la teoría de la evolución. Antes de Darwin, antes de Lamarck, e incluso antes de Darwin. Habría que remontarse sin embargo a Heráclito. Pero aparecen aquí a la vez por vez primera en un discurso articulado y coherente tanto la evolución como la angustia de la evolución. Y sobre muchas cosas más va el diálogo: sobre la fisiología y la embriogénesis, la herencia, el sistema nervioso, los sueños y la consciencia, la unidad de los organismos, la hibridación, la sexualidad y sus tabúes, los monstruos y prodigios. Y sobre la libertad de pensar e investigar todas estas cosas. To see the world in a grain of sand—Blake no lo habría apreciado, quizá, pero hay en esta perspectiva una importante verdad sobre el mundo, hasta entonces oculta. Y es un texto importante también para pensar el concepto del anclaje narrativo de nuestra existencia en el conjunto de la evolución cósmica—cómo se  nos hace concebible y representable, en un momento de delirio o de inspiración.

Aquí narra Mademoiselle de l'Espinasse el sueño evolucionista de D'Alembert, murmurado en voz alta mientras ella lo velaba en su enfermedad. La humanidad y los infusorios, no tan distintos, según la escala adoptada. Es la angustia de la evolución revelada en el sueño de D'Alembert:





MADEMOISELLE DE L'ESPINASSE.— Ensuite il s'est mis à marmotter je ne sais quoi de graines, de lambeaux de chair mis en macération dans de l'eau, de différentes races d'animaux succésifs qu'il voyait naître et passer. Il avait imité avec sa main droite le tube d'un microscope, et avec sa gauche, je crois, l'orifice d'un vase; il regardait dans le vase par ce tube; et il disait: Voltaire en plaisantera tant qu'il voudra, mais l'Anguillard [Needham] a raison. j'en crois mes yeux. Je les vois. Combien il y en a! Comme ils vont! Comme ils viennent! Comme ils frétillent! Le vase où il apercevait tant de générations momentanés, il le comparaît à l'univers. Il voyait dans une goutte d'eau l'histoire du monde. Cette idée lui paraissait grande. Il la trouvait tout à fait conforme à la bonne philosophie qui étudie les grands corps dans les petits. Il disait: Dans la goutte d'eau de Needham tout s'exécute et se passe en un clin d'œil. Dans le monde, le même phénomène dure un peu davantage; mais qu'est-ce que notre durée en comparaison de l'éternité des temps? moins que la goutte que j'ai prise avec la pointe d'une aiguille en comparaision de l'espace illimité qui m'environne. Suite indéfinie d'animalcules dans l'atome qui fermente. Même suite indéfinie d'animalcules dans l'autre atome qu'on appelle la Terre. Qui sait les races d'animaux qui nous ont précedés? qui sait les races d'animaux qui succéderont aux nôtres? Tout change. Tout passe. Il n'y a que le Tout qui reste. Le monde commence et finit sans cesse. Il est à chaque instant à son commencement et à sa fin. Il n'en a jamais eu d'autre et n'en aura jamais d'autre... Dans cet immense océan de matière, pas une molécule qui ressemble à une molécule; pas une molécule qui se ressemble à elle-même un instant. Rerum novus nascitur ordo,1 voilà son inscription éternelle... Puis il ajoutait en soupirant: O vanité de nos pensées! ô pauvreté de la gloire et de nos travaux! ô misère, ô petitesse de nos vues! Il n'y a rien de solide, que de boire, manger, vivre, aimer et dormir... Mademoiselle de l'Espinasse! où êtes-vous? —Me voilà. –Alors son visage s'est coloré. J'ai voulu lui tâter le pouls, mais je ne sais où il avait caché sa main. Il paraissait éprouver une convulsion. Sa bouche était entr'ouverte. son haleine était pressée. Il a poussé un profond soupir; et puis un soupir plus faible et plus profond encore. Il a retourné sa tête sur son oreiller et s'est endormi. (34-35).

Curioso episodio de la Ilustración, éste en el que Diderot retrata a D'Alembert haciéndose una paja delante de Mademoiselle de L'Espinasse. Sin que se ella se entere, con lo cual el episodio le produce más alarma que turbación. Así se pone fin, de momento, a las angustias cósmicas del filósofo.

Entre otras curiosidades del Sueño de d'Alembert están sus justificaciones de la masturbación y de la homosexualidad y su teoría utilitarista de los placeres. Sus denuncias de la castidad como vicio de la mente y de las costumbres. Sus anticipaciones de la teoría genética. Su análisis de la analogía como una falacia para el pensamiento filosófico (21). Su teoría de la transformación de las especies, y del origen animal del hombre. Su teoría de la organización espontánea que da lugar a la complejidad. Una puesta en cuestión del libre albedrío, una vez estudiadas las condicionantes fisiológicas del comportamiento (87). Y una teoría de la esencia de las cosas como estructura de relaciones, indiferente al material efectivo usado para actualizarla o darle sustancia.

Esta tendencia estructural del pensamiento de Diderot, este énfasis en la constitución de formas y estructuras, se aplica también a la constitución de la identidad. Va un paso más adelante que Hume (a quien no cita) al cifrar la unidad del yo en la unidad de impresiones. Porque en Diderot esa unidad establecida por la memoria es una unidad narrativa, un acto de configuración del yo efectuado por un impulso organizativo del ser humano—comparable a lo que en otros momentos se llama aquí "la araña", la red informática que integra y comunica todo el organismo vivo y lo hace uno en sus sensaciones y sus experiencias. Me interesa resaltar el carácter específicamente narrativo de esta autoconstitución del yo:

 

DIDEROT.— Et sur quoi cette conscience est-elle fondée?
D'ALEMBERT.— Sur la mémoire de ses actions.
DIDEROT.— Et sans cette mémoire?
D'ALEMBERT.— Sans cette mémoire il n'aurait point de lui, puisque ne sentant son existence que dans le moment de l'impression, il n'aurait aucune histoire de sa vie. Sa vie serait une suite interrompue de sensations que rien ne lierait.
DIDEROT.— Fort bien. Et qu'est-ce que la mémoire? D'où naît-elle?
D'ALEMBERT.— D'une certaine organisation qui s'accroît, s'affaible et se perd quelquefois entièrement.
DIDEROT.— Si donc un être qui sent et qui a cette organisation propre à la mémoire, lie les impressions qu'il reçoit, forme par cette liaison une historie qui est celle de sa vie, et acquiert la conscience de lui, il nie, il affirme, il conclut, il pense.

Un texto, en suma, muy interesante para reflexionar sobre la narratividad general del sujeto y de toda realidad en evolución. Esta narratividad de la experiencia, si bien frágil, tiene base material, y de hecho no es menos constitutiva de una realidad que las otras estructuraciones provisionales de la materia que dan lugar, en Diderot, o en el sueño de D'Alembert, a todos los mundos y sistemas que constituyen la realidad, desde el átomo a la mente y a las galaxias que se disuelven como espuma, ellas también.


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(1). Virgilio, Bucólicas, IV, 5.




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miércoles, 25 de mayo de 2011

Facebook Angst

Angustia de Facebook


 
Dice una amiga en su facebook que "me pasa que ya no sé qué colgar en mi muro , que siento agotamiento , crisis de creatividad, que he colgado veinte veces la música que más me gusta , mis poemas y traileres de películas favoritos , mis frasecillas de otros , mis tonterías ...creo que me repito como el ajo , que aburro, que los "me gusta" que cosecho son más por cariño que porque sea algo interesante..¿seré sosa , vaga...?"

Es un fenómeno interesante, la "angustia de Facebook" la podemos llamar, ¿no? Supongo que en parte es una fase de ánimo o desánimo, cómo de fuerte puede dar, pero es que esto de Facebook es una mezcla curiosa de escribir para uno en meditación solitaria, conversar con un grupo de amigos, y también tiene su lado que es una especie de actuación en escenario iluminado, exhibiendo el material de uno para juicio público. En realidad no es muy distinto de "la presentación del yo en la vida cotidiana" en general... sólo que intensificado, para qué negarlo.

Supongo que la intensificación, y el concomitante miedo escénico, viene, sobre todo, de que la interacción individual entre personas, el comentario "a una persona en concreto", es visible para todos, con lo cual se da una dimensión de voyeurismo o de teatralización pública de la relación personal mucho más intensa. Lo mismo sucede con la autointeracción o autorrepresentación, las cosas que colgamos "porque nos gustan" o "para compartirlas" así vagamente en general. Nos retratan ante los demás mucho más intensamente, hasta el punto de que se convierten en parte de nuestro cuerpo virtual en el ciberespacio, y de una identidad en red que sólo aparentemente es virtual


 
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