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domingo, 17 de abril de 2022
'Trolösa': Trasuntos tras los asuntos
Trolösa (Infiel) es una película de Ingmar Bergman y Liv
Ullmann sobre sus trasuntos extramatrimoniales y sobre la vorágine
dramática a la que las infidelidades someten la identidad, un film que
extrae de la experiencia del adulterio todas sus posibilidades de
angustia metafísica y drama personal, así como de retrospección
traumática. (Un retropost de 2011).
Texto completo:
Trolösa: Trasuntos tras los asuntos
https://doi.org/10.17613/zqbc-k285
- Author(s):
- José Angel GARCÍA LANDA (see profile)
- Date:
- 2021
- Group(s):
- Film Studies, Narrative theory and Narratology
- Subject(s):
- Film criticism
- Item Type:
- Article
- Tag(s):
- Ingmar Bergman, Adultery, Trolösa
- Permanent URL:
- https://doi.org/10.17613/zqbc-k285
- English abstract: 'Trolösa' ('Faithless') is a film by Ingmar Bergman and Liv Ullmann which replicates their extramarital affairs and dramatizes personal identity drawn into the vortex of infidelity—a film which extracts from the experience of adultery all the possibilities of metaphysical anxiety, personal drama, and traumatic retrospection. (A retropost from 2011. Note: the downloadable document is in Spanish)
- ________________________________________________________
- First published in 'Vanity Fea' (2011)
_____. "Trolösa." Rev. of Liv Ullman's film. In García Landa, Vanity Fea 10 July 2011.*
http://vanityfea.blogspot.com/2011/07/trolosa.html
2011
_____. "Trolösa: Trasuntos tras los asuntos." Ibercampus (Vanity Fea) 10 July 2021.*
https://www.ibercampus.es/trolsa-41327.htm
2021
_____. "Trolösa: Trasuntos tras los asuntos (Trolösa: Replicating Affairs)." SSRN.*
https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3998448
2022
_____. "Trolösa: Trasuntos tras los asuntos." Academia 11 March 2022.*
https://www.academia.edu/73499254/
2022
_____. "Trolösa: Trasuntos tras los asuntos." ResearchGate 21 March 2022.*
https://www.researchgate.net/publication/359384996
2022
_____. "Trolösa: Trasuntos tras los asuntos." Humanities Commons 17 April 2022.*
https://doi.org/10.17613/zqbc-k285
https://hcommons.org/deposits/item/hc:45455/
2022
_____. "Trolösa: Trasuntos tras los asuntos." In García Landa, Vanity Fea 17 April 2022.*
https://vanityfea.blogspot.com/2022/04/trolosa-trasuntos-tras-los-asuntos.html
2022
_____. "Trolösa: Trasuntos tras los asuntos." Net Sight de José Angel García Landa 5 Jan. 2023.*
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/trolosa.pdf
2023
—oOo—
jueves, 7 de septiembre de 2017
Retropost #1777 (7 de septiembre de 2007): The End of the Affair
Publicado en Literatura y crítica. com. José Ángel García Landa

Me acabo de leer (cuando digo me acabo de leer me refiero a acabar, no a acabar de leer de un tirón—a veces cojo un libro y lo voy dejando durante años) la novela de Graham Greene.... Lo que se llevaba en nuestros tiempos, que si le darían el Nobel, que si no... y luego te mueres y te pasas de moda. Esta novela la republicaron para el centenario en Penguin Classics, con introducción de Michael Gorra (2004).
Son interesantes los comentarios del editor sobre el carácter religioso de la novela. En la novela, el incrédulo Bendrix narra la historia de su relación adúltera con Sarah, la esposa de su "amigo" Henry. Sarah pone fin a la relación por una promesa que le hace a Dios—si salva a Bendrix de un bombardeo, esto es en Londres durante la guerra. Sarah desarrolla una extraña fe católica casi insensata, existencialista y descreída, pero se agarra a ella como a un clavo ardiendo para dejar de ver a Bendrix y seguir con su patético esposo a quien no quiere. Según Michael Gorra, esta promesa que se hace a sí misma al margen de su matrimonio
"la marca como un personaje emblemático de mediados del siglo 20, tan representativa de sus tiempos como Emma Bovary de los suyos: alguien definido por lo que Morton Dauwen Zabel llaama la 'pasión por una identidad moral propia', una figura que toma 'la integridad indestructible de la vida individual' como la medida de la justicia y la ley. (...) El trato de Sarah con Dios es sobre todo un trato consigo misma. Lo que viene a ser como decir que El final de la historia destaca como la novela religiosa de una época fundamentalmente laica" (xx-xxi).
Desde luego, vista desde fuera la elección de Sarah podría parecer muy interesada: típica ama de casa burguesa, sin hijos, no deja las comodidades de la casa de su marido, un funcionario bien aposentado, para irse a la incierta y miserable vida en un cuartucho con su amado. Es como para que le salgan escrúpulos religiosos a cualquiera. Sarah desarrolla una fe religiosa como quien construye un baluarte para el yo con puro aire, y donde no hay nada donde asentarlo. Adúltera compulsiva, los engaños y dobleces le minan el sentido de la realidad, y necesita con desesperación una realidad absoluta sobre la que centrarse y sujetarse—ser un sujeto en lugar de una colección de apariencias—y —presto— aquí está Dios para darle esa entidad.
Pero no se ve ella así, claro, ni la ve así Bendrix, ni el autor—aunque así la retrate. Para Bendrix, narrador no fiable, la conversión religiosa de Sarah es incomprensible, una especie de enfermedad contagiosa que se va apoderando de ella hasta matarla (y convertirla en santa milagrera). Ella vive su relación con Dios como un combate contra lo sobrenatural desde el descreimiento, y su conversión presagia la de Bendrix—tanto menos fiable parece el narrador, cuando la posición del catolicismo doliente y agónico es bendecida por el autor, y Bendrix ya está en la fase de maldecir a Dios como a un rival amoroso—poco le falta para su propia crisis, y de hecho acaba compartiendo casa con Henry el marido de Sarah, una relación homosocial a dos o a tres, si contamos a Dios. Porque en realidad la relación homosocial de Bendrix con Henry sirve sólo de contrapunto a la relación homosocial con su auténtico rival: Henry se relaciona con Dios por mediación de Sarah y el sexo, una relación tormentosa de amor-odio donde las haya. Y apreciamos que para Greene, autor no fiable, también está la salvación, o al menos la vida tal como merece la pena vivirse, en la combinación de intriga, pasión, disimulo, alcohol, sexo, pecado y arrepentimiento en la que viven sumergidos los personajes, siempre con sus superficies en tensión y a punto de llevarnos a la vuelta de la esquina a revelar tumultuosas relaciones consigo y con los demás.
No me extraña que el catolicismo de Greene pareciese a más de uno sospechoso y herético: es un catolicismo anglosajón, que sirve para añadir intensidad moral al individuo y acentuar sus paradojas, en lugar de reconciliarlo con el medio ambiente oficial. Es (el de) Greene un católico que sólo se realiza plenamente pecando, para tener más profunda conciencia de la salvación. Es significativo que a la vez que escribía Greene esta novela estaba llevando una relación adúltera con la persona que le inspiró el personaje de Sarah, Catherine Walston, cuyo marido también se llamaba Henry. Era un caso casi patológico de tentar a la suerte, o de jugar con el riesgo de la revelación a la manera de sus personajes. Greene reparte sus actitudes entre la conversa Sarah y el descreído pero existencialmente atormentado Bendrix, y pone fin al asunto en la dimensión ficcional, con una promesa a Dios: pero en la realidad la promesa existe sólo para romperse, y vivir más intensamente la vida pecadora, de pasión y riesgo. Es característico que en esta novela se compara comprar un crucifijo, como acto vergonzante, a la compra de condones. Aunque en este caso sospechamos que el crucifijo es (al menos para el autor) un acicate erótico, más que un mal necesario.
Visto como proyección de la vida real, en medio de una historia real, y no en el final de una ficticia, y jugando peligrosamente con la revelación de secretos, adquiere otro tono el principio memorable de la novela. En él Bendrix va a abordar a Henry, su cornudo particular, a gozar de la superioridad sobre él que le da su secreto; triste consuelo, porque Henry ha conservado, al menos sobre el papel, a Sarah:
Los adúlteros, como otros fabricantes de realidades alternativas, detentan la llave de la realidad auténtica, y eso proporciona cierta ilusión de dominio, pero a la vez minan la propia solidez del universo en que viven. Es una relación vertiginosa con la realidad, y Greene evidentemente la sentía de modo intenso al escribir esta novela. Pero observamos ya en esta escena un juego de perspectivas: en realidad, Henry no es tan ciego como parece, y simplemente mantiene las apariencias, intentando evitar el detonante que ponga fin a su matrimonio. Y Bendrix no creía en Dios entonces, cuando era personaje. Ahora que es narrador, su posición ha cambiado, ha sido azotado por el Supremo y está más cercano al credo impossibile del autor. Por tanto, hay realidades detrás de realidades, y el final de una historia es ya la parte de enmedio de otra historia que había empezado sin que nos enterásemos apenas—en este caso la de la conversión del descreído narrador. Aquí sólo Dios es el detentador de la estructura final de la realidad—que es tanto como decir que la realidad es paradójica e inescrutable.
miércoles, 17 de julio de 2013
La vie est brève et le désir sans fin
Le lendemain, il a suffi que Nora le rappelle enfin au téléphone, en le sommant une bonne fois d'arrêter le ménage et de sortir avec elle—c'était son seul jour de congé à Roissy CDG—, pour qu'il décide tout à trac que sa pénitence avait assez duré et qu'il accoure sur-le-champ. Comme si elle n'avait qu'à claquer du doigt.
Et tout a recommencé, cet affolement, ces mensonges, ces rendez-vous cachés, ces rencontres à la va-vite, cet amour insensé et irrévocable.
En général, ils ne se voient pas plus d'une heure ou deux, de préférence en terrain neutre, sur les boulevards extérieurs ou parfois carrément en grande banlieue, s'ils veulent avoir encore moins de risques d'être identifiés.
Ensuite, à la façon d'un agent secret rompu à tous les subterfuges de la clandestinité, chacun retourne se fondre dnas le tissu de sa vie quotidienne, elle à l'accueil de son hôtel, lui au domicile conjugal où il attend l'air détaché—rien dans les mains, rien dans les poches—le retour de sa femme.
Quitte à sursauter une heure plus tard à chaque question qu'elle lui pose comme s'il était grillé.
Quelque chose lui dit à ce propos qu'il a intérêt à bien peser ses mots, car il est tout de même multirécidiviste.
Instruit par ses expériences précedentes, Blériot sait d'ailleurs qu'il lui faut faire attention à tout, aux coups de téléphone, aux messages, aux notes de restaurant qui traînent dans ses poches, aux retraits qu'il effectue à la banque, bref, à tout ce qui pourrait un jour servir d'élément à charge.
De sorte que sa vie est devenue d'une précision millimétrique.
Mais quelque part il aime ça. Parce qu'en dehors même de son goût pour les cachotteries, il aime l'idée de faire partie d'une organisation secrète avec Nora et de former à eux deux une cellule dormante, capable de s'activer et de se désactiver en fonction des circonstances.
domingo, 10 de julio de 2011
Trolösa: Trasuntos tras los asuntos
Este título, que parece que quiera decir mentirosa en gallego, en realidad quiere decir infiel en sueco. Es una película de la falsa japonesa Liv Ullmann, a quien recuerdo como actriz de cuando veíamos películas de Bergman, en los ochenta—y es muy bergmaniana, hasta el extremo de que el protagonista - narrador - inventor de la historia se llama Bergman, y Bergman, el auténtico, es el guionista de la película. Suponiendo que el otro no sea auténtico—pues Bergman es como Bergman, un viejo cineasta o dramaturgo, que inventa una historia o la revive de su pasado, quizá sobre su ex (Liv Ullmann es la ex de Bergman, y no es la primera vez que éste se mete en la vorágine dramática de las infidelidades, sacándole al adulterio sus posibilidades de angustia metafísica y drama. Supongo que en esta colaboración o regalo de guión hay algo de comunión mutua de angustias, y explicaciones personales que sólo se pueden dar mediante la ficción).
Inventa o cuenta Bergman la historia de Marianne, que fue su amante o que algo tiene que ver con su amante, con la que no llegó a casarse (eso suponiendo que Bergman sea David, el director de teatro que tiene una aventura con Marianne y la separa de su marido Markus). Bergman vive solo en una costa nórdica vacía y azotada por el viento, y no tiene más que los recuerdos o las invenciones basadas en ellos, y no son alegres precisamente: las visitas de la fantasmal o inventada Marianne, que se confiesa con él o adquiere su ser cuando la inventa, son un entretenimiento y las espera con ilusión, pero quizá también son un tormento de autotormentador.
Lo que va contando Marianne, o le van haciendo contar, es la historia de la destrucción de su matrimonio aparentemente feliz con Markus, cuarentones ellos. Sin saber cómo ni por qué, tiene una aventura con David, amigo de la familia, durante un viaje a París. Parecía que iba a quedar ahí la cosa, pero lo retoman y el engaño la va absorbiendo, se va complicando y la hunde poco a poco en un caos de mentiras, contradicciones, vergüenza y humillación. Su marido los descubre, o descubren ellos más bien que los había descubierto ya antes, y más cosas saldrán a la luz. Que Markus tenía una amante, que nada era como pensaba Marianne, que ni el pasado estaba a salvo, que ni ella era quien ella pensaba, porque...—¿por qué tuvo esa aventura con David, en primer lugar, si ni siquiera se le había pasado por la cabeza desear a este amigo suyo? Dice Marianne, o su joven aparición a Bergman, que cuando aceptó o decidió tener una aventura con su amigo, era como si quien lo hiciese fuese una persona sin nombre y sin identidad que vivía oculta dentro de Marianne.
Leía yo hoy en Houllebecq que "en la vida cotidiana hay que andar con cuidado para no dejarse atrapar por la propia historia o, de forma aún más insidiosa, por la personalidad que uno imagina que es la suya". Muchas rupturas seguramente provienen de allí—de un deseo de ruptura con una coherencia estricta que se hace ajena, o demasiado propia. Pero la felicidad no parece ser una prioridad para Houellebecq, y tampoco en esta película da felicidad la ruptura, ni el dejar salir la propia incoherencia a flote. Todo deriva aquí hacia el vodevil grotesco y vergonzoso, hacia la tragedia fea e insensata, y al fin hacia el horror metafísico.
El adulterio todo lo adultera: el vaivén entre su marido y su amante, o mejor llamarlo ahora actual pareja, desquicia la vida de Marianne, la lleva a la indignidad, y saca lo peor de todo el mundo. Ya le había avisado David que él era un fracasado y que todo lo que tocaba se echaba a perder. Una escena en la que vemos cómo se hunde un montaje teatral que ensayaba lo muestra de modo patético. Aparte, David es violento, celoso e impredecible, tiene deudas, es mal padre con los hijos de su divorcio anterior... no es ninguna joya, vamos; y la historia de amor o lo que sea entre él y Marianne no los lleva a más felicidad precisamente. Aunque aún más en picado cae Markus—y se suicida, sí, después de un feo proceso de separación en el que humilla a Marianne y la veja a cambio de permitirle conservar la custodia de su hijita Isabelle. Pero la demencia de Markus, ya desatada, había ido más allá: había intentado convencer a la pequeña Isabelle de que se suicidase junto con él.
La película comienza con una cita de Botho Strauss que nos dice que nada hiere el alma de una persona tan profundamente como un divorcio. Durante gran parte de la película creemos que se refería al divorcio de Markus, y que Bergman era un trasunto de Markus anciano. Al final parece más bien un trasunto de David, quizá David en persona, que también perdió a Marianne después de que ella decidiera abortar al hijo de él que esperaba, tras una pelea espantosa. Y vivieron separados, se nos cuenta. Claro que Bergman bien puede ser una versión de Markus y de David a la vez, y de Bergman también, cómo no, y de Ullman, y de quien se meta en la historia.
Al final el viejo guarda sus retratos y recuerdos de Marianne, que sí parecen reales, y sale a dar su último paseo (quizá) por la costa batida por el viento. Esa relación con los recuerdos y con el pasado la acabamos teniendo todos o casi todos. El pasado siempre se fue al traste, y en el caso de los divorciados y amantes separados, más todavía.
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Trolösa (Faithless). Guión de Ingmar Bergman. Actores: Lena Endre, Erland Josephson, Krister
Henriksson, Thomas Hanzon, Michelle Gylemo. Suecia - Italia - Finlandia - Noruega, 2000.

