Mostrando entradas con la etiqueta Conspiración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conspiración. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de febrero de 2014

25-F

Después del 23-F viene el 24-F, cuando se reacciona a la cosa sin inteligencia, y luego el 25-F, cuando se pone una perspectiva crítica sobre el asunto. No sé si estamos en el 25-F—el país desde luego no lo estará en mucho tiempo. Vamos a hablar de engaños de verdad, no de engaños de mentira.

Aquí se comentan las reacciones al programa Operación Palace, de Jordi Évole, uno de los mayores éxitos de televisión recientes, aunque sólo sea por la regla del "que hablen, aunque sea mal". Y que lo vean.

Es patético que las reacciones vayan encaminadas a si engañó o dejó de engañar a la gente. De acuerdo, si hubo quien se dejó engañar durante la emisión del programa, tanto peor para él (si dio señales visibles), y tanto más mérito para el director. Algo haría bien—su manejo de la retórica verista del documental nomás— aunque en conjunto diga la cosa bien poco del nivel de cultura, de lógica y de entendederas del país. Que es el que es y por eso estamos donde estamos, por ejemplo still under The Same King, 23 F..., and 33 F...  Years Later! 

A lo que voy es que es bien pobre que el debate se centre en quién se dejó engañar y quién no, dado que el propio programa incluía una confesión de su falsedad, hay que ser LERDO para sostener que se quería engañar a alguien o que se es perverso periodista o algo así por eso.  A la gente es que le falta un hervor en metaficción, y en parodia, y en todo lo que no sea la telebasura más elemental, y ya está, ha quedado en triste evidencia.

A lo que sí voy es que el presentar una falsa versión "conspiranoica" del 23-F, sin ir más lejos, y trufándola de alianzas inexistentes y detalles absurdos, es de hecho REFORZAR LA VERSIÓN OFICIAL. Ya saben, esa en la que los servicios secretos del Estado no tenían nada que ver, ni el rey sabía nada, ni el PSOE intrigaba contra Suárez, y Armada era un siniestro fascista que buscaba manipular al rey. Esa versión en la que EL REY SALVÓ A LA NACIÓN DE UN GOLPE FASCISTA, dando lugar al mito de la democracia juancarlista, y a la realidad del Sistema partitocrático que nos rige, de buena entente subterránea entre el Bipartido, la Corona, y los nacionalistas-secesionistas.

Secretos inconfesables sí hay en el 23-F. O, ¿por qué creen que hay 50 años de secreto de sumario?



Aquí pongo algunas pistas sobre versiones alternativas del 23-F.


"Narratología del 23-F."
   
"Ills Like White Elephants."  
   
"23-F, la verdad."

"Vislumbrando más sobre el 23-F."

"El discurso del Rey."

"La versión extraoficial del 23-F."


Historias conspiranoicas donde el papel del rey, y el de los partidos, es bastante más cuestionable. Hoy un poquito más desacreditadas, estas historias conspiranoicas, gracias a la gracieta irresponsable de Évole.

Porque donde hay una verdadera historia que contar, que todavía no se ha contado, es una farsa siniestra desviar la atención con versiones que no hacen sino hacerle el juego a los auténticos creadores de PELÍCULAS FALSAS, QUE (ésas sí) ENGAÑAN AL POPULACHO.


____


Y miren por donde, va a ser la ingenua Talegón la única que dice algo sensato sobre el efecto real y significado real, o Real, de este episodio.

 
—oOo—







domingo, 28 de marzo de 2010

The Ghost Writer


El escritor han titulado en España a esta película muy recomendable de Roman Polanski. Debería llamarse mejor El escritor fantasma, o El negro, o La negra. Como siempre hay una buena reseña de Roger Ebert antes de que los demás nos pongamos a escribir la nuestra; ésta de Andrew O'Hehir también es interesante. Recuerda esta película al Hitchcock de obras de intriga política como Topaz—pero tanto tanto que podría ser ésta una película de Hitchcock ambientado en el siglo XXI y transmigrado al alma de Polanski. Con esto queda dicho que no hay que perdérsela bajo ninguna circunstancia.

Básicamente, trata de un negro, un personaje sin nombre ni vida personal, para enfatizar más su insignificancia, que es contratado para darle un repaso a las memorias de un ex-primer ministro británico, más en concreto de Tony Blair, que aquí se llama Adam Lang. Lo interpreta Pierce Brosnan con el toque exacto de inteligencia, superficialidad, dinamismo y fatuidad que requiere el personaje. Lang no es el autor de sus memorias—las había escrito un negro anterior, que aparece ahogado en la playa en la primera secuencia de la novela. Buenas perspectivas para su sucesor, que tras ser contratado y presentado al jefe, va descubriendo secretillos inconvenientes de su pasado, o eso cree él... Básicamente, cree descubrir que este pseudo-Blair es un agente encubierto de la CIA, y que de ahí su seguidismo abyecto con la política de Bush. (Es una película sobre la periferia de la guerra de Irak, y que denuncia las conexiones entre la administración Bush, los servicios secretos manipulados, y la Halliburton—añadiéndole a ello los escándalos de cárceles secretas y torturas en Irak.).

Bien, pues resulta que se había equivocado en cierto modo el detective aficionado éste, el negro—pues el primer ministro británico no era de la CIA, sino que lo era su mujer, ya desde los años 70: que fue quien lo metió en política y quien le "orientaba" las opiniones. De ahí lo de "la negra"—en realidad, detrás del primer ministro está el negro que le escribe la biografía, y la otra negra, la infiltrada, su mujer, que le dicta las tomas de decisiones en la sombra.


Todo esto lo va descubriendo primero un escritor fantasma, y luego su sucesor, y ambos corren la misma suerte: aquí la CIA y sus miembros asociados—muy bueno por cierto Tom Wilkinson como profesor corrupto y mafioso—el mentor de la pseudo-Cherie Blair. Que se sepa, Cherie no metió a Tony Blair en ninguna sociedad secreta que no fuese la Iglesia Católica, pero... vaya usted a saber qué contactos non sanctos hay en estas sociedades de gente excelente como la que llevaba el profesor, o en las diversas logias y mafias y clubes y masonerías que son la política detrás de los partidos. Y los entendimientos personales súbitos, claro (como en el trío Aznar-Bush-Blair) que no parecen requerir en realidad ninguna pertenencia común a la Comisión Fulbright. En fin, mucha conspiración y contra-conspiración: el escritor negroide éste no respeta mucho su contrato de confidencialidad, y pacta también con un ex ministro que denuncia la política de Blair (igualito igualito también que en el mundo real). El tipo no se calla nada, lo larga todo, y desde luego no es de sorprender que acabe asesinado por no saber controlar la sinhueso. (En otro orden de cosas, hay que decir que si bien su contrato de confidencialidad no incluía seguramente en la letra pequeña lo de no acostarse con la mujer del jefe, hay cosas que conviene dar por presupuestas...). Recuerdan un poquito las visiones de trastienda del gran político un artículo que escribió Martin Amis sobre Blair, aparecido en The Second Plane. Quizá lo leyó Thomas Harris, en cuya novela se basa el guión, o Polanski.

Aparece Google, dando información al parecer fácilmente accesible sobre los contactos industriales entre Halliburton/Blackwater y los agentes secretos de la CIA. Y otro recurso tecnológico, un GPS, lleva al negro siguiendo los pasos de su predecesor, el otro fantasma que se pasea por la película, hasta la puerta de "su destino": la casa del profesor Ellis/Wilkinson, que ordenará su asesinato por hurgarle en las narices. Aunque ciertamente nunca he visto un GPS que funcione así, sin invitación previa—pero de todo puede haber en el mundo. También es extraño (por no decir un fallo de guión) que la policía no hubiese investigado el trayecto del coche del primer negro asesinado—pero bueno, todo se puede justificar por secretismos o contraórdenes si se quiere. La película mantiene la incertidumbre y la tensión en todo momento, y está llena de escenas memorables.

Aunque algunos elementos del guión no parecen muy coherentes—por ejemplo el papel de la secretaria y amante de Blair, que no se sabe en qué bando está. Tampoco se explica cómo el negro no pierde su contrato por mediación de la CIA, a pesar de su indiscreción deslenguada, ni tampoco se entiende su decisión final de comunicarle a la Ruth Lang/Cherie Blair que ha descubierto su implicación en la CIA. A no ser por pura estupidez y deseo de lucimiento. La escena está filmada de un modo un tanto amanerado que tampoco resulta creíble, con el negro pasándole un papel a la viuda en una recepción donde se presenta el libro póstumo de memorias de Blair/Brosnan y su negro (—sí, al final también asesinan a Blair/Brosnan—). El papel con el secreto pasa en la recepción de mano en mano, bonita escena, pero inverosímil procedimiento y como digo algo incoherente, a menos que sea coherente con la idea de mostrar al protagonista metiéndose en aguas en las que pierde pie. Pero defectillos, defectillos—el conjunto está muy logrado, y hecho con gran eficacia. Al final no triunfa la justicia y el esclarecimiento de los hechos—sólo quedan esclarecidos para el público, pero el protagonista es asesinado, en una bonita escena fuera de cámara, antes de que salga a la luz la verdad. Con lo cual se interpreta la versión pública del mundo como una gran pantalla de encubrimiento, y sin duda es así en gran medida. No podemos seguir la pista a todas las conspiraciones, y haberlas haylas hasta en donde no las intuimos—algunas saldrán a la luz cuando ya no interesen a nadie.

Un aspecto interesante de la película es sin duda lo cerca que anda de cuestiones históricas y personajes concretos a la vez que las mezcla descaradamente con ficción. No puede decirse que en este sentido sea satisfactoria, pues más bien desorienta sobre las fuentes del auténtico problema de por qué la política de Bush tuvo tal predicamento con Tony Blair. (Cherie supongo que es más bien inocente de colaboración con la CIA y la Halliburton, o de enrollarse con los negros de Blair). Eso requeriría otra película, otro género y otros personajes. Estos son de thriller, no de historia, eso que quede claro.


The Ghost Writer. Dir. and screenplay by Roman Polanski, based on Thomas Harris's novel The Ghost. Cast: Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Olivia Williams, Jon Bernthal, Kim Cattrall, Tim Preece, James Belushi, Timothy Hutton, Tom Wilkinson, Eli Wallach. Music by Alexandre Desplat. Cinematogr. Pawel Edelman. Ed. Hervé de Luze. Prod. des. Albrecht Konrad. Art dir. Cornelia Ott, David Scheunemann, Steve Summersgill. Coprod. Timothy Burrill, Christoph Fisser, Henning Molfenter, Chrarlie Woebcken. Prod. Robert Benmussa, Roman Polanski, Alain Sarde. RP Films 7 France 2 / Elfte Babelsberg / Runteam / Medienboard Berlin-Brandenburg, 2010.



 

Oliver Twist


—oOo—

lunes, 22 de febrero de 2010

Return to Plague: Vuelve el 11-M


Noticias al respecto publicaba hoy El Mundo: hilos sueltos del 11-M vuelven como decía Freud que volvía lo reprimido— y las presuposiciones en que se basaba la versión oficial auspiciada por el gobierno, y la sentencia del juez Gómez Bermúdez, tienen pies de barro blando. Aquí está el vídeo y el comentario de El Mundo:


El vídeo del análisis de explosivos refuta la sentencia

"¡Puff... dinitrotolueno!". El vídeo del análisis de los explosivos ordenado por el tribunal del 11-M exhibe la enorme zozobra que vivieron los peritos de la Policía y de la Guardia Civil tras el hallazgo del dinitrotolueno, un hidrocarburo que no forma parte de la composición de la dinamita Goma 2 ECO -la que tenían los islamistas- pero sí de la del Titadyn.

—o sea, el clásico explosivo que por aquellos tiempos venía acarreando la ETA en grandes cantidades a Madrid. Y que (también) había sido decomisado por la policía, claro. Temas complicados que requerirían una investigación, y no unas paladas de tierra, que es lo que recibieron prontamente.

Parece ser que el imponente juez calvo (todo imagen él) en efecto ocultó pruebas de la manera más descarada—algo que ya se atisbaba por entonces visto el sorprendente carpetazo que dio la sentencia a tantos aspectos oscuros de la cuestión. Sin contar con lo que siguió con la absolución de los condenados por él, con lo que el caso se evaporaba prácticamente—y eso sin que haya visos aún de encontrar al responsable no digo único (que habrá muchos) sino decisivo. Aquí el comentario en la tertulia de Federico Jiménez Losantos. Y aquí en el programa de César Vidal: [PS: lamentablemente eliminado por la purga de Libertad Digital sobre los contenidos de César Vidal]




Es más que dudoso sin embargo que el 11-M se vaya a convertir en el GAL del gobierno Zapatero, por mucho pringao, y mucho vivales, que haya habido pringándose.

Cuando salió la sentencia la fui comentando en directo conforme la oía en la radio, en este post: El triunfo de la verdad... oficial. Si semejante sentencia pasó sin pena ni problema, y encima hizo subir como un corcho blanco la carrera del juez, eso es porque el sistema judicial español está podrido hasta los tuétanos, y las sentencias, si son interesantes, pueden no guardar la menor relación ya no digo con la realidad, sino con el la ley y el procedimiento judicial. Y no pasa ná, si hay colegas para apoyar. (Eso ya hemos tenido ocasión de verlo en primera persona con nuestros propios pleitos). Por eso mismo tampoco es de esperar que se le caiga el pelo a Gómez Bermúdez, como no se le cayó a su predecesor, el rompetrenes juez del Olmo, que no contento con ocultar pruebas, las mandó destruir lo más rápidamente que pudo. Pero en España vale todo, al parecer.

Para quien disfrute con la teoría literaria, también hice un poe-pourri de esta historia con el seminario de Lacan sobre "La Carta Robada", que resultó en esta Lectura lacaniana del 11-M. Otra especialidad de la casa, 11-M más retrospección, aparece aquí donde comento los comentarios anticonspiranoicos que en su momento hacía Arcadi Espada: Nihil in intellectu auctoris. Que conspiración hubo en el 11-M está fuera de duda. Cuántas, cómo de imbricadas, y cuál manipulaba a cuál, eso ya es asunto de interpretación. Pero la película definitiva de los hechos está por llegar, y quizá no llegue nunca. O quizá cuando le dé por tocar la trompeta al Ángel de la Historia.

PS: Debates en Libertad—"11-M, caminito de Jerez":

[Otro contenido que ya no está accesible]





PS: A más de quince años de distancia, España se ha olvidado del 11-M. Algunos de los "moros expiatorios" que nos enseñaron en la jaula de cristal durante el juicio persistió en querellarse, y al salir todos exonerados, a estas alturas ha habido que pagarles una indemnización. Pero para el público en general, que no sigue el tema, seguro que la idea que caló es que "se hizo justicia" con estos y con los del piso de Leganés. Y a correr, y a otra cosa mariposa, que el país tiene memoria de pez. Y sigue en celda de aislamiento tras quince años el último moro expiatorio, Jamal Zougam, que tiene que ver con el 11-M tanto como yo seguramente. A título de símbolo de la corrupción profunda del Estado y de la justicia en España.

ES LO QUE HAY.





martes, 25 de agosto de 2009

La culpa de todo...

Una duda asalta a Ivo, que no suele ocuparse de política internacional:

(Ivo)—Oye, papá, ¿Bin Laden, sabe alguien dónde está escondido?
(Yo)—Ah, seguro que alguien lo sabe. Hasta los americanos lo deben saber, tienen muchos medios, espías...
(Ivo)—¿Y entonces por qué no lo detienen?
(Yo)—Pues... mira, eso es un misterio. Eso no sé decirte por qué, pero alguna razón habrá, seguramente muy complicada.
(Oscar, sentenciando)— La culpa de todo la tiene el guión.

 
No tan Wanted


—oOo—

Mi fotoblog

Mi fotoblog
se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.