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lunes, 7 de agosto de 2023

 

Una tesis de literatura rusa donde me citan:

Mychko-Megrin, Irina. "Aproximación pragmática a la traducción de la ironía: Problemas traductológicos en la traslación al castellano de los relatos de M. Zóschenko y M. Bulgákov." Ph.D. diss. Dir. Assumpta Camps Olivé and Iván García Sala. Barcelona: U de Barcelona, 2011. Online at Diposit UB.*

         https://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/41675/2/IMM_TESIS.pdf

         2023

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miércoles, 27 de julio de 2022

Amplia comedia, cruel teatro

Creo que fue Horace Walpole el que sentenció que "el mundo es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan." Al parecer, según nos cuenta Carlos García Gual, a Jean de La Fontaine habría que incluirlo entre estos últimos, pues sus fábulas enseñan una filosofía un tanto cínica, escéptica, desengañada e irónica en cuanto a las motivaciones humanas, o, digamos, las de los animales parlantes. El fabulista mismo parece tener pocas motivaciones al margen de esta observación irónica de los demás....

Esa despreocupación respecto a las riquezas, los honores y las obligaciones habituales de la vida fue la más notoria virtud de La Fontaine. En el mundo conflictivo y bestial que representan las fábulas de los animales parlantes, la ambición, la vanidad y el afán de venganza son los motivos constantes de la feroz lucha por la vida. Como en la Francia de su época, como en el mundillo cortesano de París, ésos son los motivos de la lucha por la vida: la ambición, la vanidad, las rivalidades que hacen de la sociedad un cruel teatro de peleas y desdichas, Eso es lo que impulsa a unos y otros en su continua refriega cotidiana y lo que trae consigo tantas desgracias y desastres. El mundo es así, y triunfar en él requiere practicar esos engaños y adecuarse a esas violencias. 

Pero quien, como nuestro fabulista, no tiene afán de medro ni lucro, quien no ambiciona ni está ávido de honores, no tiene por qué sentirse entrampado en ese juego de pasiones y astucias. Puede observar el juego desde su retiro, sin tomar partido ni recibir los golpes de unos y otros. Como se aconseja al final de la fábula de El hombre y la serpiente, una de las más amargas del repertorio, para evitar la cólera de los poderosos, el prudente sabe "hablar de lejos o bien callarse". Y quien observa así el espectáculo de la vida puede incluso divertirse con el espectáculo. "Una amplia comedia de cien actos diversos / y cuya escena es todo el universo."

 

            (Carlos García Gual, "El epicureísmo de La Fontaine y la moral de las fábulas." In García Gual, La luz de los lejanos faros: Una defensa apasionada de las humanidades. Barcelona: Planeta-Ariel, 2017. 206-19; 217).

 

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sábado, 5 de marzo de 2022

Ironía en Zóschenko y Bulgákov

 Me citan en esta tesis sobre traducción de dos autores rusos:

Mychko-Megrin, Irina. "Aproximación pragmática a la traducción de la ironía: Problemas traductológicos en la traslación al castellano de los relatos de M. Zóschenko y M. Bulgákov." Ph.D. diss. U of Barcelona, 2011.*

         http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/41675/2/IMM_TESIS.pdf

         2022

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sábado, 28 de noviembre de 2020

El estudio de la ironía en el texto literario

 

Me citaba Asun Barreras:

 

Barreras Gómez, Asunción. "El estudio de la ironía en el texto literario." Cuadernos de Investigación Filológica 27-28 (2001-2): 243-66. Online at Semantic Scholar.*

         https://pdfs.semanticscholar.org/f93d/a4ddf53fd1e12c9393ea27fb3ac73abf2839.pdf

         2020


martes, 29 de agosto de 2017

La verdadera religión de Montaigne... y de Moisés



Leyendo el ensayo Sobre la gloria, de Montaigne (II.xvi). Unas palabras sobre el escepticismo y el uso maquiavélico de la religión como apoyatura del gobierno político:


Puesto que los hombres, por su incapacidad, no pueden pagarse con moneda buena, empléese para ello la falsa. Fue practicado este recurso por todos los legisladores, y no hay sociedad en la que no exista cierta mezcla de vanidad ceremoniosa o de opinión mentirosa que sirva de brida para mantener al pueblo en el deber. Por ello la mayor parte tienen unos orígenes y comienzos fabulosos y enriquecidos con misterios sobrenaturales. Y esto es lo que dio crédito a las religiones bastardas e hizo que las favorecieran las gentes de entendimiento; y por esto Numa y Sertorio, para aumentar la fe de sus hombres, alimentábanles con esta necedad: el uno que si la ninfa Egeria, el otro que si su cierva blanca, aconsejábanles de parte de los dioses en todas las decisiones que tomaban.
    Y la autoridad que Numa dio a sus leyes con la excusa del patronazgo de esta dios, diola a las suyas Zoroastro, legislador de los bactrianos y de los persas, con el nombre del dios Oromasis; Trismegisto, de los egipcios, con el de Mercurio; Zamolxis, de los escitas, con el de Vesta; Carondas, de los calcidios, con el de Saturno; Minos, de los candiotas, con el de Júpiter; Licurgo, de los lacedemonios, con el de Apolo; Dracón y Solón, de los atenienses, con el de Minerva. Y toda sociedad tiene un dios a la cabeza, falsamente las otras, con verdad la que Moisés fundó con el pueblo de Judea salido de Egipto.

La ironía es magistral—y donde esperábamos que fuese Montaigne a decir "falsamente las otras, con verdad la nuestra", da una ligera quebrada lateral, y nos dice que "con verdad la de los judíos". Montaigne era demasiado inteligente como para soltar inconveniencias sobre el cristianismo y arriesgarse (más) a sufrir persecución, en tiempos tan calenturientos como los de las guerras de religión, pero también era demasiado amante de la verdad como para no decir lo que pensaba a quien lo sepa leer.

Claro que siempre habrá—y me temo que muchos más de los que podría uno suponer—quien diga que Montaigne es miope porque no aplica al cristianismo el mismo pensamiento crítico y escéptico que usa con las demás religiones... cuando en realidad quien eso cree está siendo víctima de una pequeña broma en la que los lectores literalistas desempeñan el papel de tonto útil.

Me recuerda la maniobra de Montaigne (y realmente no sé cuál muestra una ironía más sutil) a una pirueta semejante de Hobbes en el Leviatán, cuando dice que todas las religiones son verdaderas en su propia nación no por autoridad divina (pues ésta no se manifiesta, o lo hace mediante falsas evidencias) sino por decreto gubernamental... excepto en el caso de Inglaterra, pues allí resulta que esa verdad política de conveniencia universal es, además, realmente correcta, pero de verdad de la buena. Que a las leyes del país, hay que obedecerlas. Y entendedores, que entiendan.






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jueves, 22 de junio de 2017

Más lingüística y más realidad virtual


Resumen y comentario de algunas ponencias presentadas en el X Congreso Internacional de Lingüística General, Universidad de Zaragoza (abril 2012). Comentamos ponencias sobre intertextualidad, sobre la ironía (una de ellas de Fernando García Murga, que propone una teoría semántica cognitiva de la ironía), y para terminar con una mesa redonda sobre multilingüismo y política lingüística en España.
 
 
 
English abstract:  More Linguistics and More Virtual Reality
This is a summary and commentary of some of the papers presented in the 10th International Conference of General Linguistics at the University of Zaragoza (April 2012). The commentary covers papers on intertextuality, on irony (one of them by Fernando García Murga, who expounds a semantic cognitive theory of irony), and ends with an account and commentary of a panel discussion on multilingualism and linguistic policy in Spain.
 
4 Pages Posted: 7 Jun 2017 
Jose Angel Garcia Landa
Universidad de Zaragoza

Date Written: April 20, 2012

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Political Institutions eJournals
             


_____. "Más lingüística y más realidad virtual." In García Landa, Vanity Fea 20 April 2012.
    http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/04/mas-linguistica-y-mas-realidad-virtual.html

_____. "Más lingüística y más realidad virtual." Academia 27 Nov. 2015.
    http://www.academia.edu/19099776/

_____. "Más lingüística y más realidad virtual." ResearchGate 8 June 2017.
    https://www.researchgate.net/publication/317416124



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viernes, 1 de abril de 2016

Retropost #800 (8 de marzo de 2006): "Poco" irónico



"¡Poco elegante que estás con chándal y tacones!" Evidentemente, la frase significa, literalmente, "estás muy elegante con chándal y tacones" (otra cosa es que se diga con ironía o no). Aquí "poco" es sinónimo del adverbio modificador de adjetivos "bien". Esta acepción de "bien" sí está recogida en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española; el "poco" observo que no está ni allí ni en el Diccionario Panhispánico de Dudas.

En cierto modo es una ironía gramaticalizada: "poco elegante" por "bien elegante" o "muy elegante". La gramaticalización de "poco" se demuestra, por ejemplo, por el hecho de que admite fácilmente una re-ironización: así, "¡Poco elegante que estás con chándal y tacones!" en según qué circunstancias se entiende fácilmente como "estás poco elegante con chándal y tacones".

No hay tropos en el diccionario, claro. Y, sin embargo, apenas hay otra cosa en él.




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lunes, 21 de marzo de 2016

Retropost #762 (13 de febrero de 2006): Irónica mente


La ironía, se dice a veces, presupone un cierto despego, una capacidad de colocarse por encima de la situación que se contempla con ironía; a veces incluso se produce un desdoblamiento entre la persona en tanto que está atrapada en esa situación o participa de ella, y en tanto que es observadar irónico de ella. Es el principio de la llamada ironía romántica, que lleva a la relativización y superación de las propias actitudes, en un despego de uno mismo que es un juego intelectual y una exploración de los límites de la libertad mental. Dejamos atrás nuestras máscaras, y las contemplamos como old selves, irónicamente desenmascarados (we’re so much younger now) al ponernos esta nueva máscara ("A visor for a visor", que dice Mercutio).

Escojamos el numberguán de los actuales resultados de Google para "irónicamente": "Zapatero califica irónicamente a Rajoy de ’valiente’ y ’listo’". Aquí el ironista Zapatero se libera de ese universo de discurso en el que Rajoy es valiente y listo (presumiblemente una cárcel mental en la que viven atrapados los seguidores de Rajoy) y se eleva a una perspectiva superior. En ese empíreo local no sólo goza de la libertad contemplativa de quien ve a los demás atrapados en actitudes mecánicas (una mecanización que cuando se aplica a seres vivos o pensantes produce risa, según Bergson), sino que se libera del lenguaje mismo, del peso y rigidez mecánica de las palabras. La ironía, es bien sabido, consiste en decir "lo contrario de lo que se piensa", con lo cual las palabras se utilizan para significar sus contrarios. ¿Qué mayor libertad? Claro, hay una libertad mayor, la del ironista que se no se atiene a esta inversión mecánica del lenguaje (los mecanismos, recordemos, dan risa). Si no supiésemos si las palabras de Zapatero son irónicas o no, la ironía sería más fina (más gallega quizá). Sería un problema para la política de partidos, eso sí: el ironista se separa del vulgo retirándose a su chambre séparée, pero necesita compañía, si no siempre un partido (para eso la ironía ha de ser tosca) al menos un corrillo de cómplices con quien compartir la broma, una aristocracia de la ironía. Cuanto más aristocrática esa compañía, más barreras interpretativas ha de superar para llegar a la posición superior. El ironista se va quedando solo. En última instancia estará él sólo, o ni siquiera él entero, sino sólo su mitad irónica que contempla a su otra mitad atrapada en los convencionalismos lingüísticos y sociales. Esta ironía no es efectiva como arma de combate; si la ironía es siempre un arma de dos filos, ésta que digo acaba por no tener ni empuñadura por donde cogerla. Pero al ironista trascendental no le importa que su cuerpo de a pie se haga cortes en los dedos: él no se corta.

Me llaman la atención algunos usos del adverbio "irónicamente", por la ambigüedad en la que sitúan a la mente irónica, la mente para la cual la situación descrita puede contemplarse irónicamente. En muchos usos de "irónicamente" (en especial los que deberían ir seguidos de coma), se aprecia toda una perspectivización narrativa: la ironía del destino, sólo perceptible retrospectivamente para el sujeto hablante, y no para el sujeto de la oración ni otros agentes u objetos representados en ella. En este sentido, en "irónicamente" se encuentran, cuasi-gramaticalizados, muchas cuestiones relevantes para quien esté interesado en el estudio de la perspectiva narrativa y su relación con la temporalidad, o, dicho de otra manera, el estudio de la retrospección y el hindsight bias.
Veamos algunos ejemplos extraídos de Internet:
- "Irónicamente el sueño de Babbage fue parcialmente reconocido por un imprentero sueco, George Scheutz, quien construyó una calculadora similar, luego de leer un artículo sobre la Máquina Diferencial en el Edinburgh Review en 1834." (Esta es de las que yo creo que están mejor escritas con coma. Aunque poca ironía hay aquí. No la hay para Babbage, claro, posiblemente ni para Scheutz. Quien disfruta de la leve ironía es el hablante, que invita a su receptor ideal a compartir su perspectiva histórica privilegiada, vedada para Babbage, quizá también para Scheutz).
- "Irónicamente el éxito de los resultados de Hawking le haría perder una apuesta que él mismo hizo junto al físico teórico Kip Thorne, del California Institute of Technology (Caltech) en Pasadena, contra John Preskill, tambien del Caltech." (Aquí la ironía sube de tono. Hawking mismo se convierte en testigo frustrado ligeramente trágico, de cómo su propio éxito es inseparable de su fracaso. Admitir a Hawking a nuestro palco irónico nos permite darle palmaditas en la espalda, algo que siempre gusta).
- "...la revuelta había sido organizada por los oficiales ex-zaristas liderados por el ex-general Kozlovsky (quien, irónicamente, había sido colocado en la fortaleza como un especialista militar por Trotsky)." (Caso parecido. Qué poco conocía Trotsky a sus oficiales reconvertidos. Kozlovsky tiene su propia atalaya irónica, antes de que erijamos la nuestra, es él quien hace posible la ironía. Quien tiene un plan, quien guarda secretos o trama algo contra los demás, o planea utilizarlos como peones, es un ironista. Que se lo pregunten a Yago. Obsérvese, en esta frase, que Trotsky no colocó al especialista "con una actitud irónica". El -mente del adverbio, o la "mente" irónica, hay que buscarla fuera de la gramática de la frase, a nivel de estructuras narrativas implícitas).
- "Irónicamente, el éxito de las empresas suele favorecer más las habilidades gerenciales que las del líder". (Según el articulista, este hecho es letal pra la empresa. Al hundirse en la quiebra tanto el gerente como el líder, sólo sobrevive el analista económico para ver la ironía. O quizá le podamos conceder al líder una pequeña y amarga ironía póstuma, al contemplar el fracaso de ese trepa, el gerente).
- "Irónicamente, el nuevo episodio de un conflicto de casi medio siglo, ocurre en momentos en que en se informó que las compras de alimentos de Cuba a Estados Unidos crecieron un 12 por ciento en el 2005 en comparación con el 2004, y totalizan mil 757.2 millones de dólares desde que comenzaron en 2001". (Aquí la ironía es pública, al menos para quien coteja los datos. A veces el ironista debe señalar los datos que avalan su visión irónica, para tener compañía, pues el fino analista o especialista de la observación que ve ironías puede sentirse si no muy solo).
- "Irónicamente, el presidente denigra al libre mercado con la excusa de promoverlo al denunciar que fomenta la competencia combatiendo los oligopolios." (Insisto, este presidente no es irónico, al contrario que nuestro Zapatero. Quizá sea más bien un falso, si acaso percibe la ironía y sin embargo sigue adelante con su torticera política. Por cierto, "denunciar" está mal utilizado: el autor de la frase se ha equivocado, es él quien denuncia al presidente, y le puede la impaciencia).
- "Irónicamente, el acceso limitado a los recursos en el periodo de formación de un científico tiene, no pocas veces, una consecuencia positiva: los investigadores se fuerzan a ser más creativos." (Esta es la ironía del Maestro que impone duras pruebas al aspirante a monje guerrero, al Pequeño Saltamontes. O bien el científico contempla satisfecho su carrera y cómo el mal fue para bien en última instancia. Su creatividad lograda, y la libertad mental del ironista, van mano a mano).
- "Irónicamente, el niño tampoco está contento con aquello en lo que se ha convertido." (Es un niño muy concreto, el niño de la película The Kid. Pero el caso es frecuente).
En tiempos planeé escribir un artículo que se titularía "’Ironically/Irónicamente’: Retrospección y punto de vista en el uso de un marcador del discurso". Tenía en mente tratarlo como marcador del discurso (y narrativizador implícito) más que como un adverbio en -mente: un operador de la solidaridad discursiva, utilizado interaccionalmente para ubicar a los sujetos (del enunciado, de la enunciación, de las diversas interacciones) en la perspectiva correcta hacia el tema, y en el bando correcto respecto de la postura ideológica del hablante.

Yo premedité alguna vez un examen del adverbio "irónicamente". Irónicamente, no sabía que escribiría el artículo tan irónicamente.




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martes, 5 de enero de 2016

Retropost #505 (18 de septiembre de 2005): Dark Sarcasm in the Classroom



(Oscar) - Hola, Papineitor.
- Vaya, ¿papineitor me llamas? ¿Ya estás otra vez viendo blovots?
- Sí. Mila, este es eledós dedós. Mila cuántas cosas tiene. Cuántos gayets.
- Tiene montones de botoncitos. Yo no lo sabría conducir. Pero menos mal que es un robot y va solo, ¿no?
- Pues dice Abo que eledós tiene un señol dentlo. Un señol pequeñito que lo conduce.
- Vaya, ¿un señor pequeñito como tú? Qué raro, si yo creía que era un robot.
- Sí que es un blovot, pelo lo conduce ese señol.
- Pues yo no he visto nunca al señor pequeñito. ¿Por qué no se asoma?
- ...mmmm..... (¿?) ... no sé...
(llega Ivo): Sí es cierto, tiene un señor, y Cetrespeó tiene otro señor que lo lleva así (anda como C3PO).
- Bueno, pero entonces no son robots. Pues Anakin creía que eran robots.
(Oscar encuentra la solución:) - Es que si no tuviese un señol cleo que no podlía existil.
(Ivo) - Claro, porque creo que ese señor es un actor.
- ¿Pero entonces todos son actores? ¿Y los enemigos son de mentira?
(Tercia Álvaro): Lo que pasa es que son actores, pero en la película son de verdad. Y cuando los filman los lleva un actor, pero luego, al hacer la película zas, lo eliminan.
- ¿Lo eliminan? ¿A la vez que a los droides de combate?
(Álvaro, con voz de droide). - JAA JAA.

("Gibbon said. ’You lack a sense of personal worthlessness. A sense of personal worthlessness is the motor that drives the overachiever to his splendid overachievements that we all honor and revere’ . . . . ’I myself’, said Gibbon, "am slightly underdone in the personal worthlessness line. It was Papa’s fault. He used no irony. The communication mix offered by the parent to the child is as you know twelve percent do this, eighty-two percent don’t do that, and six percent huggles and endearments. That is standard. Now, to avoid boring himself to death during this monition the parent enlivens the discourse with wit, usually irony of the cheaper sort. The irony ambigufies the message, but more importantly establishes in the child the sense of personal lack-of-worth. Because the child understands that one who is talked to in this way is not much of a something. Ten years of it goes a long way. Fifteen is better. That is where Pap fell down. He eschewed irony’" - Donald Barthelme, "Daumier").





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lunes, 10 de septiembre de 2012

Law of Unintended Consequences

Dice Ian Tattersall en Masters of the Planet que si hay una ley inflexible que rige el comportamiento humano, aparte de la muerte, es la Ley de las Consecuencias No Previstas. A los humanos se nos da razonablemente bien prever los resultados inmediatos de nuestros actos, pero los resultados de los resultados están fuera de todo control. Quizá algo parecido decía el Player King de Hamlet, cuando decía que "nuestras palabras son nuestras, pero sus resultados no nos pertenecen"—or words to that effect.

Esta Ley de las Consecuencias Inesperadas viene a veces con otros nombres; hay varios principios y corolarios de la Ley de Murphy, en la genial compilación legislativa de Arthur Bloch, que vienen a especificar sus variantes posibles. Nuestras acciones van encaminadas a intervenir sobre el mundo para manipularlo a nuestro favor, pero he aqui que el mundo modificado, o manipulado, ya no es el mundo que había antes, con lo cual en lugar de haberse alcanzado un equilibrio, persiste el desequilibrio. Por lo mismo sucede, por ejemplo, que no tiene mucho sentido alcanzar los objetos de deseo: el que los alcanza ya no es el mismo que los deseó, ni el objeto es el mismo, ni—peor aún—la relación con el objeto alcanzado es la deseada. Esto pasa con todo, en mayor o menor medida. Por seguir con una analogía erótica, quien se casa con la chica de sus sueños se casa también con su familia y cuñados: law of unintended consequences.  La acción se retroalimenta en círculo hermenéutico, o dialéctico, con sus consecuencias, y pronto es necesaria una nueva acción para remediar las consecuencias no previstas (pero que iban enredadas de modo no previsto a las previstas...). Nueva acción, remedio para lo descompuesto, y nueva descomposición. Hay que repararla, y así caemos en una serie de errores no sé si inevitables, pero frecuentemente inevitados.

El cerebro evolucionó como máquina para predecir el futuro. Y construye muchos futuros posibles, todos tarados con un vicio secreto: normalmente son a gusto del consumidor de futuros. Somos los animales más fantasiosos, sin duda, para eso inventamos la narración, que los demás seres no poseen sino de manera muy primitiva—la propia autonarración de su experiencia conforme transcurre, e imperfectas representaciones del pasado y del futuro. Nosotros afinamos más, aunque no siempre acertamos más. Nuestras narraciones y nuestros futuros y nuestros pasados vienen en soporte multimedia: pensamientos, conversaciones y relatos orales, mitos del origen, escritos históricos, estelas grabadas, profecías, novelas, pinturas, cómics, películas y blogs. Vivimos en gran medida de comentar no sólo lo que hay, sino lo que hubo y habrá, y también, afinando más, las consecuencias inesperadas: lo que esperábamos que iba a haber y resultó ser de otra manera. Este desfase irónico entre la visión limitada que teníamos o tenían otros cuando aún no había consecuencias, y la visión plena (por el momento) que tenemos nosotros, Topsight, ahora que conocemos tanto las intenciones como las consecuencias—este desfase irónico es la mitad de la sustancia de nuestra vida.








viernes, 20 de abril de 2012

Más lingüística y más realidad virtual

Estuve ayer en algunas sesiones del X Congreso Internacional de Lingüística General de la Universidad de Zaragoza, sin registrarme, eso sí, que uno no está ya para congresos (—como decía García Calvo cuando lo querían ingresar: "mire doctor, que tengo la salud muy flojita y no estoy yo para hospitales").

Pero aparecí por alguna sesión de la tarde, a la ponencia de Mª Antonia Martín Zorraquino, "La llamada intertextualidad y su relación con el cambio de código 'code switching'", donde se comentaba un ejemplo de Spanglish por así llamarlo y un fragmento de Gaudeamus (casi digo Volavérunt) de José Mª Conget, con una cita de Baudelaire. Por cierto que fueron compañeros de promoción, Conget y Martín Zorraquino digo. Yo comenté sobre el párrafo analizado que habría que distinguir qué efectos se lograban específicamente con el code switching—comparando por ejemplo qué pasaría si la misma cita hubiera estado en español—y también señalé la necesidad de estar atentos tanto a los principios generales de organización lingüística como al detalle concreto, por ejemplo qué significa Baudelaire en ese ambiente zaragozano del 68, con Francia como sueño de libertad y liberación (ensoñación sexual, en ese párrafo). Diríamos que con la cita, Conget parisifica Zaragoza, dentro de lo posible, o su recuerdo de ella.

Luego siguieron un par de ponencias sobre la ironía, "Los valores paramétricos de la ironía verbal" de Fernando García Murga (UPV) y "La ironía en el acto de insultar" de Monika Lisowska (Varsovia).  Con elementos interesantes y para dar que pensar los dos, aunque me pareció que subestimaban en los análisis la importancia del contexto y la situación—que toda ironía verbal viene a ser situacional, y que no se puede determinar su naturaleza al margen de la relación entre los interlocutores, ni perder de vista que aparte de los interlocutores hay otros receptores al lado, receptores que pueden no ser blanco de la ironía pero que son observadores o intérpretes de la misma. En un comentario señalé que de hecho muchas veces el efecto insultante es virtual: la persona que es insultada lo es de modo imaginario, y en el acto del insulto estamos trabajando con hipótesis y presuposiciones, y afiliaciones de grupo.  La multiplicidad de públicos receptores, importante para entender los efectos irónicos, está en cada uno de los interlocutores también ("contenemos multitudes"), pues nos dividimos en roles sociales o interpretativos que pueden cada uno posicionarse de modo distinto en la interacción verbal, unos de modo solidario, otros de modo confrontacional. Por ejemplo, una persona que es insultada mediante una referencia irónica se ve desdoblada entre quien recibe el insulto (rol negativo) y quien es capaz de captar la ironía en solidaridad comunicativa con el emisor (rol positivo).

Me llamó la atención en la charla de García Murga esta cita de Sánchez de Zavala, procedente de un articulo sobre la (supuesta) no existencia de principios rectores de la conversación:

"Cuando hablamos, designamos objetos, posibilidades, situaciones, o lo que sea, pero lo que manejamos mediante las expresiones que usamos son criaturas de una naturaleza muy diferente; no son sino ejemplares de propiedades abstractas, relaciones, situaciones, etc. Así que, de una manera u otra, actuamos, cuando hablamos, como si las 'cosas' designadas fueran de hecho lo que las formas de las palabras que usamos implican que sean; actuamos como si  pretendiendo [fingiendo, quiere decir] que ambos dominios, la 'realidad' designada y la esfera semánticamente construida mediante el lenguaje, estuviera habitada por las mismas criaturas" (1990)

Bueno, aparte de la agramaticalidad, es una bonita manera de decir que cuando hablamos generamos una realidad virtual que manipulamos, en la que nos movemos, etc., y que la usamos para superponerla a la otra. (Ver La caverna del cerebro: el lenguaje como realidad virtual). Es una noción ésta que complica y desestabiliza no sólo la noción de realidad, sino también, retroalimentativamente, la de lenguaje, como se echa de ver si examinamos algunos de los parámetros de la situación lingüística tal como aparecen en el handout que nos pasa el autor.

Por ejemplo, comienza planteando que la actividad lingüística es similar al "juego simbólico", con este esquema:

Mundo    ––      Representaciones primarias (percepción)    —    Actividad / (simular)

Meta-representaciones — Juego simbólico

Vemos que la percepción ya se plantea como una representación, con lo cual lo que solemos llamar "representaciones" se llaman aquí "meta-representaciones" (y las meta-representaciones serían meta-meta-representaciones). El tema es que si la realidad ya es representacional, ya vivimos en el mundo platónico, en el que no hay realidad bruta al margen del juego simbólico, y éste interpenetra la realidad de modos más complejos de los que permitiría sospechar el diagrama.

Algo parecido sucede cuando más adelante, en una aproximación al análisis pragmático-situacional, distingue García Murga dos parámetros de la actividad lingüística en base a la atención— veamos:

"El elemento que origina todo tipo de representaciones es la percepción que el individuo realiza del mundo. El individuo fija su atención en aspectos determinados del mundo. Esa atención es altamente dinámica. Introducimos, por tanto, dos parámetros relacionados entre sí:
- La Situación Presente (SPR)
- El Foco de la Situación Presente (Fspr)
El parámetro SPR establece el 'nivel básico de realidad' sobre el que se situarán las entidades designadas por medio de la actividad lingüística. en el caso más simple, SPR coincide con el mundo exterior, con el mundo que nos rodea. Sin embargo, SPR puede tomar como valor 'mundos alternativos'

                REAL
SPR = {
               FICTICIO

Respecto al foco de atención, evidentemente su valor dependerá del contexto inmediato en el que se desarrolle la actividad lingüística y su valor ontológico szerá igual que el de la SPR"

Me interesa la atención a la atención que se echa de ver aquí. Ahora bien, la situación se complica si consideramos que la situación presente no es un hecho bruto, sino un hecho interpretado—aunque sea por el analista que describe la situación, y no ya por uno u otro de los interlocutores. Diferentes interlocutores, por otra parte, pueden tener diferentes nociones sobre la situación presente (que como vemos es un ente ideal)—por no hablar sobre el foco de la situación presente ( —esta cuestión del foco podría relacionarse provechosamente con lo que comento en el artículo sobre la espiral hermenéutica, que también versa sobre cómo la atención puede dirigirse sobre uno u otro aspecto de un objeto intepretado).  En suma, que si la situación presente puede ser "patentemente ficticia", también tiene una dimensión de ficcionalidad-entiéndase-bien o de idealidad que deriva de la retroalimentación antes mencionada entre el mundo y las ideas, o entre la percepción y la representación.

Otros parámetros designados por García Murga resultan comparablemente complicados una vez tenemos en cuenta la multiplicidad interaccional de las interpretaciones, y la retroalimentación entre realidad y representación.  Así sucede con el "Agente implícitamente designado" o el "Interpelado Implícitamente designado." Para García Murga pueden considerarse como sus valores base "el hablante / el interpelado mismo de la expresión emitida"— pero como hemos dicho antes, contenemos multitudes, y un mínimo análisis complicará la identidad aparentemente sólida o simple del agente hasta convertirlo en un juego de niveles comunicativos, roles sociales o máscaras. Ello sin pasar a complicaciones ulteriores o agentes "complejos" como los que se pueden encontrar en la ficción narrativa experimental o no. (Ver aquel artículo sobre "Múltiples autores implícitos").

Lo mismo la Situación Parcial Designada, la Actividad Designada, la Situación de Trasfondo Implícitamente Designada.... se encuentran sometidas al juego de la interpretación, de la interacción y de la ambigüedad también, porque las situaciones interaccionales son multidimensionales, y con frecuencia jugamos a varias partidas a la vez (como señala Pinker), y sólo retroactivamente, a veces, aclaramos cuál era el juego. Todo esto viene a complicar notablemente la paramétrica de la ironía, de tal manera que es maravilla que a veces logremos determinar o acordar que una frase es irónica.  No vendrá mal la sobreabundancia de marcas y convenciones, para evitar equívocos con la ironía.

Otra ponencia irónica, de Xiaoquing Zhou, que a pesar de su nombre viene de Comillas, tiene que ver con "El uso irónico de la pasiva con 'bèi' en chino". Con el crecimiento de Internet también llegaron a China y a sus centenares de millones de usuarios los trending topics y las palabras de moda; 'bèi' fue la palabra del año en 2009, en concreto su uso agramatical con verbos que no admitían la pasiva. Se puso de moda en críticas a versiones "oficiales" de los hechos y noticias, que simulaban un consentimiento o aquiescencia con el poder, y en realidad revelaban una aquiescencia "under duress", típico de China. Son equivalentes a expresiones españolas como "lo dimitieron" o "lo suicidaron". Así la pasiva viene a reflejar una protesta ante la pasividad forzada que imponen las autoridades, y ante la dificultad de criticar el discurso oficial: 'bèi' pasa de ser una pasiva a ser de hecho un símbolo, un adjetivo en 'el año bèi'  y un shibboleth diría yo, una palabra clave de actitud crítica y queja ante la satisfacción forzosa y artificial impuesta por el régimen chino.

Y cerramos la tarde con una larga mesa redonda, "Despertando las lenguas", con Emilio Ridruejo Alonso (U de Valladolid), M. Carme Junyent Figueras (U de Barcelona) Henrique Monteagudo Romero (U de Santiago de Compostela) y José Bada (presidente del CSLA, Consejo Superior de Lenguas de Aragón). Se habla mucho de la planificación lingüística, y vamos a derivar, claro, a casos cercanos como el catalán y el catalán de Aragón (Bada defiende el catalán como lengua propia aragonesa y se queja de la actitud del gobierno aragonés ignorándolo). Se escucha a los catalanistas con atención y respeto, sin entrar directamente en polémicas, aunque yo percibo una cierta desesperación de ellos mismos ante la realidad, que es tozuda—tanto gente del público como Junyent se quejan del declive del catalán en Cataluña, pero no pueden culpar a las autoridades de eso, ni a una política poco favorable (a mí me parece más que favorable francamente abusiva). Junyent constata el fracaso de la imposición lingüística, porque la gente se resiste sin más a hablar catalán por obligación, es lo que se trasluce de sus palabras —aunque ella parece lamentarlo—y observa que sería mejor eliminar toda política de planificación lingüística. Otros del público observan que siempre hay una u otra, no se pueden eliminar (aunque yo observaría que pueden estar más o menos enfrentadas a la realidad, y el caso de Cataluña es realmente espectacular en ese sentido). Junyent cree que siempre han fracasado las políticas de planificación; otros disienten—las de imposición de lenguas mayoritarias y que favorecen la comunicación han solido tener éxito en Europa. Yo también observo que me sorprende que me digan que ha fracasado la política lingüística con el catalán, cuando es obvio que el catalán tiene muchos más ámbitos donde practicarse precisamente por esas políticas, de los que tenía hace cuarenta años. Pero la gente cada vez habla menos catalán, me dicen, y en la educación hay un simulacro de hablar catalán. En la primaria sí se habla, pero en la secundaria se habla mayormente en español a pesar de la versión oficial, y en la Universidad por supuesto también. No es la idea que dan los medios de comunicación, les digo, y dice Junyent que hay una negativa de las autoridades políticas a reconocer la realidad de las cosas. También dice que hay muchos expedientes y recursos de protesta pidiendo que se imponga el catalán de hecho y no sólo de derecho, y que no prosperan.  (Pues menos mal; aquí también nos salvará la realidad virtual).

El de Santiago de Compostela parece galleguista bastante militante; dice que no le importa ser español si no le piden que se ampute algo... y peca como todos los nacionalistas de suponer como presuposición de base que en su comunidad la lengua es el gallego (o el catalán, etc.) y que la otra es de fuera, o de gente que no es de la comunidad. Habla de las políticas de planificación lingüistica en relación al poder (si son posibles), al deber (si son éticas, o políticamente correctas) y al querer (si queremos afrontar el costo). Se queja de que España no acaba de aceptar su multilingüismo, lo cual (vistas las políticas de "lenguas propias" en las periferias) supongo que quiere decir que debería subtitularse o traducirse todo lo que se diga en una lengua a todas las demás. Ahí hay un claro coste no sólo de dinero sino de engorro que me parece que explica por qué ni se puede, ni se quiere, ni se debe aceptar el multilingüismo en esos términos.

Ante alguna referencia crítica al Consejo Superior de Lenguas de Aragón, del que forma parte, Martín Zorraquino subraya el buen clima de entendimiento y trabajo que reinó allí a pesar de la incertidumbre política que lo rodea y de la diversidad ideológica de sus componentes. Recuerda que el PSOE aprobó una Ley de Lenguas, que el PP anunció su derogación al ganar las elecciones, pero que con el pacto con el PAR está pendiente una "modificación" de la misma más bien. Y que allí están a la espera de lo que digan los políticos, pues ellos han de trabajar en el marco legal que se disponga, pero hay confusión al respecto y no direcciones claras.

Termina José Bada con una llamada al entendimiento, a no utilizar la lengua como bandera sino para comprenderse, pero claro, entre sus palabras en catalán de la franja (que emplea como ejemplo de la posibilidad de mutua comprensión) y sus palabras en español (castellano lo llama él) se entienden mucho más generalmente las que dice en español—si de entenderse va la cosa.





jueves, 30 de junio de 2011

Hegel on Wilde


The avatars of mind in Hegel's monumental  Phenomenology of Spirit include some paragraphs on the witty spirit—as a mode of reaction of the individual subject in the face of the dominance of money interests as a criterion of value. A picture on the deep signification of verbal irony in the age of high accumulation, or perhaps a portrait of a skeptical flâneur in the age of mechanical capitalism, exposing its contradictions in polished pellets of expression. One cannot but feel that in the following account Hegel is referring to Oscar Wilde—not in 1807, but now.

 
§520.
Just as self-consciousness had its own language with state power, in other words, just as Spirit emerged as actively mediating between these extremes, so also has self-consciousness its own language in dealing with wealth; but still more so when it rebels. The language that gives wealth a sense of its essential significance, and thereby gains possession of it, is likewise the language of flattery, but of base flattery; for what it pronounces to be an essence, it knows to be expendable, to be without any intrinsic being. The language of flattery, however, as we have already observed, is Spirit that is still one-sided. For although its moments are indeed the self which has been refined by the discipline of service into a pure existence, and the intrinsic being of power, yet the pure Notion in which the simple, unitary self and the in-itself, the former a pure 'I' and the latter this pure essence or thought, are the same—this unity of the two sides which are in reciprocal relation is not present in the consciousness that uses this language. The object is still for consciousness an intrinsic being in contrast to the self, that is, the object is not for consciousness at the same time consciousness's own self as such. The language of the disrupted consciousness is, however, the perfect language and the authentic existent Spirit of this entire world of culture. This self-consciousness which rebels against this rejection of itself is eo ipso absolutely self-identical in its absolute disruption, the pure mediation of pure self-consciousness with itself. It is the sameness of the identical judgement in which one and the same personality is both subject and predicate. But this identical judgement is at the same time the infinite judgement; for this personality is absolutelly dirempted, and subject and predicate are utterly indifferent, immediate beings which have nothing to do with one another, which have no necessary unity, so much so that each is the power of a separate independent personality. The being-for-self [of this consciousness] has its own being-for-self for object as an out-and-out 'other'; not as if this had a different content, for the content is the same self in the form of an absolute antithesis and a completely indifferent existence of its own. Here, then, we have the Spirit of this real world of culture, Spirit that is conscious of itself in its truth and in its Notion.

§521. It is this absolute and universal inversion of the actual world o thought: it is pure culture. What is learnt in this world is that neither the actuality of power and wealth, nor their specific Notions, 'good' and 'bad', or the consciousness of 'good' and 'bad'  (the noble and the ignoble consciousness), possess truth; on the contrary, all these moments become inverted, one changing into the other, and each is the opposite of itself. The universal power, which is the Substance, when it acquires a spiritual nature of its own through the principle of individuality, receives its own self merely as a name, and though it is the actuality of power, is really the powerless being that sacrifices its own self. But this expendable, self-less being, or the self that has become a Thing, is rather the return of that being into itself; it is being-for-self that is explicitly for itself, the concrete existence of Spirit. The thoughts of these two essences, of 'good' and 'bad', are similarly inverted in this movement; what is characterized as good is bad, and vice-versa. The consciousness of each of these moments, the consciousness judged as noble and ignoble, are rather. in their truth just as much the reverse of what these characterizations are supposed to be; the noble consciousness is ignoble and repudiated, just as the repudiated consciousness changes round into the nobility which characterizes the most highly developed freedom of self-consciousness. From a formal standpoint, everything is outwardly the reverse of what it is for itself; and again, it is not in truth what it is for itself, but something else than it wants to be; being-for-self is rather the loss of itself, and its self-alienation rather the preservation of itself. What we have here, then, is that all the moments execute a universal justice on one another, each just as much alienates its own self, as it forms itself into its opposite and in this way inverts it. True Spirit, however, is just this unity of the absolutely separate moments, and, indeed, it is just through the free actuality of these selfless extremes that, as their middle term, it achieves a concrete existence. It exists in the universal talk and destructive judgement which strips of their significance all those moments which are supposed to count as the true being and as actual members of the whole, and is equally this nihilistic game which it plays with itself. This judging and talking is, therefore, what is true and invincible, while it overpowers everything; it is solely with this alone that one has truly to do with in this actual world. In this world, the Spirit of each part finds expression, or is wittily talked about, and finds said about it what it is. The honest individual takes each moment to be an abiding essentiality, and is the uneducated thoughtlessness of not knowing that it is equally doing the reverse. The disrupted consciousness, however, is consciousness of the perversion, and, moreover, of the absolute perversion. What prevails in it is the Notion, which brings together in a unity the thoughts which, in the honest individual, lie far apart, and its language is therefore clever and witty.




§522. The content of what Spirit says about itself is thus the perversion of every Notion and reality, the universal deception of oneself and others; and the shamelessness which gives utterance to this deception is just for that reason the greatest truth. This kind of talk is the madness of the musician 'who heaped up and mixed together thirty arias, Italian, French, tragic, comic, of every sort; now with a deep bass he descended into hell, then, contracting his throat, he rent the vaults of heaven with a falsetto tone, frantic and soothed, imperios and mocking, by turns' (Diderot, Nephew of Rameau).
To the tranquil consciousness which, in its honest way, takes the melody of the Good and the True to consist in the evenness of the notes, i.e. in unison, this talk appears as a 'rigmarole of wisdom and folly, as a medley of as much skill as baseness, of as many correct as false ideas, a mixture compounded of a complete perversion of sentiment, of absolute shamefulness, and of perfect frankness and truth. It will be unable to refrain from entering into all these tones and running up and down the entire scale of feelings from the profoundest contempt and dejection to the highest pitch of admiration and emotion; but blended with the latter will be a tinge of ridicule which spoils them' (ibid.). The former, however, will find in their subversive depths the all-powerful note which restores Spirit to itself.

J. N. Findlay's account of the following paragraphs is as follows:

§523. Plain sense and sound morality can teach this disintegrated brilliance nothing that it does not know. It can merely utter some of the syllables the latter weaves into its piebald discourse. In conceding that the bad and the good are mixed in life, it merely substitutes dull platitude for witty brilliance.

§524. The disintegrated consciousness can be noble and edifying but this is for it only one note among others. To ask it to forsake its disintegration is merely, from its own point of view, to preach a new eccentricity, that of Diogenes in his tub.

§525. The disintegrated consciousness is, however, on the way to transcending its disintegration. It sees the vanity of treating all things as vain, and so becomes serious.

§526. Wit really emancipates the disintegrated consciousness from finite material aim and gives it true spiritual freedom. In knowing itself as disintegrated it also rises above this, and achieves a truly positive self-consciousness.


In Hegel's words—here's where he comments on Wilde, and on the self-transcending vanity of wit:

§525. But in point of fact, Spirit has already accomplished this in principle [i.e. its own dissolution, winning for itself a still higher consciousness]. The consciousness that is aware of its disruption and openly declares it, derides existence and the universal confusion, and derides its own self as well; it is at the same time the fading, but still audible, sound of all this confusion. This vanity of all reality and every definite Notion, vanity which knows itself to be such, is the double reflection of the real world into itself: once in this particular self of consciousness qua particular, and again in the pure universality of consciousness, or in thought. In the first case, Spirit that has come to itself has directed its gaze to the world of actuality and still has there its purpose and immediate content; but, in the other case, its gaze is in part turned only inward and negatively against it, and in part is turned away from that world towards heaven, and its object is the beyond of this world.

§526. In that aspect of the return into the self, the vanity of all things is its own vanity, it is itself vain. It is the self-centred self that knows, not only how to pass judgement on and chatter about everything, but how to give witty expression to the contradiction that is present in the solid elements of the actual world, as also in the fixed determinations posited by judgement; and this contradiction is their truth. Looked at from the point of view of form, it knows everything to be self-alienated, being-for-self is separated from being-in-itself; what is meant, and purpose, are separated from truth; and from both again, the being-for-another, the ostensible meaning from the real meaning, from the true thing and intention. Thus it knows how to give correct expression to each moment in relation to its opposite, in general, how to express accurately the perversion of everything; it knows better than each what each is, no matter what its specific nature is. Since it knows the substantial from the side of the ddisunion and conflict which are united within the substantial itself, but not from the side of this union, it understands very well how to pass judgement on it, but has lost the ability to comprehend it. This vanity at the same time needs the vanity of all things in order to get from them the consciousness of self; it therefore creates this vanity itself and is the soul that supports it. Power and wealth are the supreme ends of its exertions, it knows that through renunciation and sacrifice it forms itself into the universal, attains to the possession of it, and in this possession is universally recognized and accepted: state power and wealth are the real and acknowledged powers. However, this recognition and acceptance is itself vain; and just by taking possession of power and wealth it knows them to be without a self of their own, knows rather that it is the power over them, while they are vain things. The fact that in possessing them it is itself apart from and beyond them, is exhibited in its witty talk which is, therefore, its supreme interest and the truth of the whole relationship. In such talk, this particular self, qua this pure self, determined neither by reality nor by thought, develops into a spiritual self that is of truly universal worth. It is the self-disruptive nature of all relationships and the conscious disruption of them; but only as self-consciousness in revolt is it aware of its own disrupted state, and in thus knowing it has immediately risen above it. In that vanity, all content is turned into something negative which can no longer be grasped as having a positive significance. The positive object is merely the pure 'I' itself, and the disrupted consciousness in itself this pure self-identity of self-consciousness that has returned to itself.


Hegel's account of the self-transcendence of wit probably owes something to Friedrich Schlegel's notion of the reflexive and self-critical "romantic irony" in Athenäum. However, it might be argued that its main inspiration comes from the future—from the as yet imperfectly realized odyssey of the spirit in the work and personality of Oscar Wilde.




—oOo—

—And as a reminder, here follow some examples of paradoxical brilliance from the Wilde side:




People fashion their God after their own understanding. They make their God first and worship him afterwards.

There is only one thing in the world that is worse than being talked about, and that is not being talked about.

The only way to get rid of a temptation is to yield to it.

Work is the curse of the drinking classes.

Always forgive your enemies; nothing annoys them so much.

The world is a stage, but the play is badly cast.

Alas, I am dying beyond my means.

I never put off till tomorrow what I can do the day after.

In examinations the foolish ask questions that the wise cannot answer.

One should always be in love; that is the reason one should never marry.

A man who desires to get married should know either everything or nothing.

America is the only country that went from barbarism to decadence without civilization in between.

All art is quite useless.

Education is an admirable thing, but it is well to remember from time to time that nothing that is worth knowing can be taught.

I sometimes think that God in creating man somewhat overestimated his ability.

Some cause happiness wherever they go; others, whenever they go.

A cynic is a man who knows the price of everything and the value of nothing.

Fashion is a form of ugliness so intolerable that we have to alter it every six months.

The old believe everything; the middle-aged suspect everything; the young know everything.

Marriage is the triumph of imagination over intelligence. Second marriage is the triumph of hope over experience.

To live is the rarest thing in the world. Most people exist, that is all.

Disobedience, in the eyes of anyone who has read history, is man’s original virtue. It is through disobedience that progress has been made, through disobedience and through rebellion.

To love oneself is the beginning of a lifelong romance.

I am not young enough to know everything.

I choose my friends for their good looks, my acquaintances for their good characters, and my enemies for their good intellects. A man cannot be too careful in the choice of his enemies. I have not got one who is a fool. They are all men of some intellectual power, and consequently they all appreciate me.
    -Henry Wotton, The Picture of Dorian Gray

Laughter is not at all a bad beginning to a friendship, and it is far the best ending to one.
    -Henry Wotton, The Picture of Dorian Gray

The aim of life is self-development. To realize one’s nature perfectly—that is what each of us is here for.
    -Henry Wotton, The Picture of Dorian Gray

Peole say sometimes that Beauty is only superficial. That may be so. But at least it is not so superficial as Thought is. To me, Beauty is the wonder of wonders. It is only shallow people who do not judge by appearances.
    -Henry Wotton, The Picture of Dorian Gray

Science is the record of dead religions.

Only the shallow know themselves.



 
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jueves, 19 de mayo de 2011

Ironía platónica

Me copio del blog de Efímero esta cita, qué digo, el post entero incluido el comentario que le pongo:

Ironía platónica (Clay).

Posted abril 6, 2011 by Efímero in Cosas de Grecia, Materiales, Platón y sus alrededores. Etiquetado:Autor, Ironía, Lector. 3 comentarios

    Al leer a Platón, el desconcertante fenómeno de la ironía socrática crea problemas interpretativos. No podemos nunca estar seguros de que Platón hable en serio al aceptar la desestimación socrática de su propia sabiduría. Sócrates dice a Agatón, el brillante y victorioso trágico: «Mi sabiduría podría ser algo sin importancia y abierta a preguntas, como si fuera un sueño». El reto de alcanzar a Platón es más difícil que el de alcanzar al Sócrates de Platón. Si hay una ironía socrática en los diálogos platónicos, hay también una ironía platónica que está más allá de ella y que, cuando es examinada, empieza a parecer una máscara detrás de la máscara.

    La ironía platónica es doble. Si la ironía socrática brota de la apreciación de Sócrates de los límites del conocimiento humano y los límites de la filosofía misma, y si aparece como un fingido autodesprecio para aquellos que no comparten esta apreciación, la ironía platónica puede ser vista desde el punto de vista literario y desde el filosófico. Es literaria porque es la ironía dramática del poeta trágico, quien puede confiar en el conocimiento de su auditorio acerca de las rígidas e inmutables esquemas de su trama. Como hemos visto al contemplar la sombra de muerte que se proyecta sobre los diálogos platónicos [ver lo dicho en otra entrada sobre las prolepsis de la muerte de Sócrates en los diálogos], hay momentos en los que Sócrates y sus interlocutores no son plenamente conscientes de las implicaciones de sus palabras (ver I §4, «La sombra de muerte»). Los lectores de Platón son conscientes de la trama de la vida y muerte de Sócrates, no así el propio Sócrates. La pregunta de Sócrates a Glaucón en la República acerca del destino del prisionero que volviera a la caverna –«¿No lo condenarían a muerte?»– es el equivalente platónico a la promesa de Edipo, en el Edipo Rey de Sófocles, de que el descubrirá al asesino del rey Layo: «Lucharé por el hombre muerto como si fuera mi padre». Cuando dice estas palabras confiadas, Edipo no sabe que el hombre muerto era su padre o que él lo ha matado, y Sócrates no podía saber el perfil preciso de su propio destino en la caverna de Atenas. La diferencia entre la situación de Edipo y la de Sócrates es simplemente que la ignorancia de Edipo abarca al pasado, mientras que Sócrates es ignorante de su destino en la Atenas democrática.

    Siendo un resultado de la elección platónica de la forma de un diálogo dramático en el que él nunca aparece como un personaje y nunca habla él mismo, ya sea como actor o como autor, los problemas de interpretar una diálogo de Platón son en el fondo los problema de interpretar una tragedia de Sófocles o de Shakespeare. Platón habla a través de su diálogo como un todo, no a través de algún personaje individual. La elección de Platón de la forma de expresión filosófica que más se asemeja a la tragedia significa que no podemos ver a Sócrates como un «portavoz» de Platón –no más de lo que podemos tomar a al coro de una tragedia de Sófocles como portavoz de Sófocles. Tampoco (como argumentaré en III §8 «Magnesia») podemos ver en el Ateniense de las Leyes una máscara que tiene las características, apenas disimuladas, del propio Platón. Es sólo con Aristóteles y, después, con Cicerón que el autor de un diálogo se introduce a sí mismo como hablante en ese diálogo y que se arroga para sí una autoridad de la que Platón abjura.


Diskin Clay, Platonic questions. Dialogues with the Silent Philosopher, Pensilvania: The Pensilvania State UP, 2000, pp. 101-102 (II §3)

Anteriores post relacionados:
-Autor (textual) y narrador, 8-03-2011.
-Platón y Sócrates. El punto de vista del lector, 9-03-2011.
-Prolepsis de la muerte de Sócrates, 21-03-2011.
-Sócrates cómico, 24-03-2011.
-Ironía retrospectiva (Halperin), 5-04-2011.
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3 respuestas a esta entrada.

   1.

      Publicado por abel en mayo 13, 2011 at 7:01 pm

      la verdad no entendi nada de la ironia de platon


   2.

      Publicado por Efímero en mayo 14, 2011 at 1:52 pm

      La ironía platónica se basa en la inalcanzabilidad del “autor” de los diálogos. Nosotros, lectores, sólo tenemos acceso al mundo que se nos presenta, sin ninguna mediación, en el diálogo: el mundo en el que hablan Sócrates, Fedón, Protágoras, etc. pero que no es nuestro mundo y ni siquiera es el mundo de Platón. Obviamente, nuestro mundo o el de Platón tampoco es el de los personajes. Pero hay un hecho clave: nosotros sabemos de ese mundo, ellos no saben del nuestro. Nosotros sabemos que Sócrates será juzgado y condenado a muerte. Ellos no. Es decir, el sentido de las palabras de los personajes les excede, cosa la que Platón, de un modo relativamente controlado, juega. La ironía platónica es que pese a que las palabras que se producen en los diálogos tienen un sentido para los personajes del diálogo, para nosotros, lectores, y para Platon, autor, tienen otro.


   3.

      Publicado por JoseAngel en mayo 19, 2011 at 8:08 pm

      Reconozco la parte de verdad que hay en la perspectiva de Clay sobre la ironía platónica, y cómo no habría de hacerlo, pues me fascinan las implicaciones cognitivas de la retrospección:
      http://garciala.blogia.com/2006/031802-la-atalaya-retrospectiva.php
      Ahora bien, tampoco deberíamos dejarnos llevar al extremo de abandonar la perspectiva más tradicional del todo; hay que reconocer que si bien la postura de Sócrates no es más que un elemento de los diálogos de Platón, es el elemento dominante, y no sólo cuantitativamente. De hecho, es ese Sócrates
(que siempre se lleva la palma sobre sus interlocutores) el que ha dado forma a lo que siempre se ha entendido en filosofía por platonismo: el platonismo como un sistema identificable, sistema, claro, fluido y cambiante, de una obra a otra, y que puede con toda naturalidad continuar su evolución y ser reinterpretado o matizado por perspectivas posteriores como la de Clay.




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