La SNCF interdit à ses employés musulmans de prier à leur lieu de travail, y compris pendant les heures de pause. Il leur est également interdit d'apporter un tapis de prière. Enfin, le refus de serrer la main d'une personne de sexe opposé sera considéré comme une faute grave. pic.twitter.com/iytNtiRgKY— Romain Caillet (@RomainCaillet) October 19, 2019
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domingo, 20 de octubre de 2019
Delimitando la libertad religiosa
viernes, 21 de junio de 2019
miércoles, 17 de mayo de 2017
viernes, 19 de febrero de 2016
Aventurados los que interrumpieren, porque ellos serán castigados
El caso de Rita Maestre y aquél que aquejó a Javier Krahe no son exactamente lo mismo, jurídicamente hablando, aunque aquello del Cristo asado por Krahe ofendiese a muchos católicos.
A Rita Maestre se le aplica esta ley (del PSOE por cierto) que castiga las ofensas a los sentimientos religiosos durante las ceremonias y en los templos (Ley Orgánica 10/1995, del Código Penal):
Artículo 523
El que con violencia, amenaza, tumulto o vías de hecho, impidiere,
interrumpiere o perturbare los actos, funciones, ceremonias o
manifestaciones de las confesiones religiosas inscritas en el
correspondiente registro público del Ministerio de Justicia e Interior,
será castigado con la pena de prisión de seis meses a seis años, si el
hecho se ha cometido en lugar destinado al culto, y con la de multa de
cuatro a diez meses si se realiza en cualquier otro lugar.
Rita interrumpió el rito con otro rito—y en el conflicto entre rito y rito, es la ley la que debe terciar; la que hay, si no la han cambiado. Me parece muy bien lo de la desobediencia civil, y las protestas que cada cual quiera hacer. Ahora bien, una protesta no tiene por qué salirle gratis al protestante, ni la ley tiene por qué desactivarse porque a mi, o a Rita, no le guste. Si rompo un escaparate para llamar la atención sobre mi causa, quizá logre mi objetivo y me salga a cuenta, pero nadie me exime de tener que pagar el escaparate. Quien quiera desobediencia civil, que pague el precio correspondiente. Demasiadas cosas se les pasan gratis a demasiados; y si no se aplica la ley, se aplica la ley del que más fuerte pisa o más empuja. Un principio que el Tribunal Supremo lleva camino de consagrar en lo que se refiere a los días de huelga, permitiendo a los piquetes que informen a la gente a tortazos.
En teoría hay en España libertad religiosa, dentro de los límites acotados por las leyes. Y la libertad religiosa habrá que defenderla con medidas concretas—¿o habría de quedarse en una pura declaración de buenas intenciones, sin efectos legales?
Aventurados los que interrumpieren, en Ibercampus
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