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sábado, 8 de diciembre de 2018

Retropost (7 de diciembre de 2008): La Brújula Dorada




Esta película se basa en Northern Lights, el primer volumen de la trilogía His Dark Materials, de Philip Pullman—y tuvo cierto eco porque la Iglesia hizo explícitamente una campaña contra ella, basándose en el retrato que se hace de una opresiva teocracia con ligeros ribetes eclesiásticos... En la cadena Cope la pintaban con cuernos y rabo, y es el único caso que me suena de que en los colegios de curas recomendaban con urgencia que los niños no fuesen a verla, vamos, un auténtico meme religioso.... que debía venir directamente del catolicismo británico. Meme memez, pues lo que en los libros había de anticlericalismo beligerante—(?, cuando hablamos de un mundo de fantasía alternativa) queda aquí mucho más desvaído y diluido, y el falsario gobierno totalitario de este mundo no recuerda sino muy lejanamente a una autocracia papal o eclesiástica. Vamos, que se han expuesto innecesariamente a la reflexión de que quien se pica, algún ajo debe de comer.
golden compass


El lío viene quizá más bien de las ondas removidas por el propio autor, con su activismo laicista, y los mensajes que ha lanzado por ahí de querer poner en la mente de los niños ideas y visiones del mundo alternativas a la católica o cristiana. Como si hubiese pocas de éstas en el cine.... pues andamos bien servidos de mitologías alternativas. Vamos, otra vez el problema del autor como oráculo. Y es que esta es una película como Narnia o como Spiderwick, con secretos de los mayores oídos desde un escondite, mundos alternativos descubiertos por niños aventureros, armarios acogedores, animales parlantes, desconocidos ayudantes u oponentes a veces no obvios, elecciones morales que hay que aprender a tomar, aprendizaje de la responsabilidad, etc. etc.  Y una producción muy cuidada, con ambientación retrofuturista o steampunk, en una sociedad victoriana evolucionada sin salirse de su estética fundamental. Efectos especiales de Oscar, y vistosidad asegurada.

Ni siquiera es que se haya diluido algún mensaje anticristiano para grandes públicos, por eso de no buscarse broncas con la distribución de la peli. Se ha pasado un tanto por el molinillo de Hollywood, que todo lo va nivelando, claro; pero es que ya de entrada, un universo así lleno de sentido moral, y hadas buenas, perdón, "brujas" buenas, que molan más y están buenas por supuesto, un universo con un sistema espiritual de conexiones con tu alma encarnada en un animalito que te acompaña como el ángel de la guarda.... ¿esto lo ha generado el cerebro de un ateo furibundo que quiere vaciar de sentido la existencia de los niños? Esto es un cosmos infuso de sentido ético como el que más. Lo que a la Iglesia parece inquietarle, quizá, es la familia desestructurada de la protagonista, con esa madre mala millonaria reñida con su padre—o quizá que los niños acaben descubriendo, en algún otro episodio, la auténtica naturaleza del Polvo... el secreto mejor guardado por los mayores, ya se sabe. Hay que proteger a los niños, al parecer, de ese descubrimiento del dusty self, que no se enteren de que en última instancia Polvo eres.


Crítica:

Gordon, Devin. "A Director Confronts Some Dark Material." Rev. of The Golden Compass, dir. Chris Weitz. Newsweek 3 Dec. 2007: 60-62.
Walsh, Clare. "From 'Capping' to Intercision: Metaphors/Metonyms of Mind Control in the Young Adult Fiction of John Christopher and Philip Pullman." Science Fiction and Literary Linguistics. Special issue of Language and Literature 12.3 (2003): 233-51.


The Golden Compass. Written and dir. Chris Weitz. Based on Philip Pullman's Northern Lights. Cast: Dakota Blue Richards, Nicole Kidman, Daniel Craig, Christopher Lee, Sam Elliot, Eva Green, ian McKellen, Ian McShane, Freddie Highmore, Kathy Bats, Kristin Scott Thomas. Music by Alexandre Desplat. Special effects Michael Fink. Ed. Anne V. Coates, Peter Honess. Prod. Des. Dennis Gassner. Photog. Henry Braham. Exec. Prod. Toby Emmerich, Mark Ordesky, Ileen Maisel, Andrew Maiano, Paul Weitz. Prod. Deborah Forte, Bill Carraro. Prod. Ingenious Film Partners / Scholastic / Depth of Field. USA: New Line Cinema, 2007. Spanish DVD: Tripictures / New Line Cinema, 2008*






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sábado, 1 de octubre de 2016

Retropost #1161 (1 de octubre de 2006): In Good Company

In Good Company

Publicado en Cine. com. José Ángel García Landa

(Título español: Algo más que un jefe)- Comedia de empresa, género Wall Street de Oliver Stone, ésta escrita y dirigida por Paul Weitz (2004). No es propiamente "romántica" aunque hay parejita (el joven jefe y la hija de su maduro mano derecha, situación chusca que enfatiza el sentimiento del "suegro" al verse desplazado en su empresa por el jefecillo). El énfasis principal está en la ética laboral y la presión a que se ve sometida por el gran capitalismo, encarnado en la lógica del joven ejecutivo ejecutor y trepa que entra a saco en la empresa cuando lo ascienden a ocupar el puesto del padre de la chica: "I'm being groomed! Mark, thank you, thank you. I'm going to kick so much ass for you, I'm going to take no prisoners, I'm going to be your ninja assassin!"—vamos, como aquello de "Greed Is Good". 

Pueden verse resúmenes y valoraciones generalmente adecuadas en los primeros comentarios de su página en la Internet Movie Database.  Traduzcamos el primer comentario de esos (enviado por jotix100, de Nueva York):

La de veces que hemos contemplado la ascensión meteórica de un jovenzano en nuestro puesto de trabajo a un puesto superior, a un status para el que nos parecía que no tenía las calificaciones adecuadas. Esta es la base de esta encantadora comedia de Paul Weitz, basada en su propio guión.

Los cambios que se introducen en una compañía cuando se pone a dirigirla alguien que no tiene méritos apreciables es algo que sucede constantemente con la manera americana de llevar un negocio. ¿Cuántas veces hemos visto que estos jóvenes advenedizos hacen descarrilar una empresa por su inexperiencia? ¡Más de unas pocas!

A Carter Duryea [¡por favor pronunciar con cuidado!] lo selecciona su protector en la megaempresa donde su estrella va en ascenso, como elección lógica para ponerlo al frente de una revista que ha sido recientemente adquirida por el magnate Teddy K. Este Carter no tiene ni idea de lo que le espera. Despide a la mayor parte del personal más mayor, pero Carter no es tonto, y mantiene en su puesto a un hombre de talento, Dan Foreman, porque puede utilizarlo. Después de todo, Dan tiene poco más de cincuenta años, está casado, tiene un par de hijas universitarias, y deudas.

Carter no tiene vida personal. Su mujer lo deja plantado a pesar de su gran ascenso. Justo después, conoce a la hija mayor de Dan, Alex. Ella pronto se lo lleva a su habitación de la residencia universitaria. Dan Foreman no tiene idea de lo que está pasando delante de sus narices. Carter y sus maneras le repelen más que nada en el mundo. Por eso cuando descubre a los dos amantes en un modelno restaurante de Manhattan, se pone balístico.

El gurú de Carter experimenta una caída trágica, tras haber cumplido su papel y ser usado por Teddy K. Como resultado, Carter también pierde su empleo, porque al final Dan es reconocido por sus propios méritos, y no por ser el sí jefe que eran Carter y su superior. Después de todo, Dan es el único que hace las preguntas que nadie se atreve a hacer sobre la miopía de la gran empresa en su manera de llevar la revista.

Esta ácida comedia arroja una luz sobre la América de la gran empresa como no lo hace ninguna otra reciente. Dennis Quaid interpreta a un brillante Dan Foreman, el hombre mayor. Topher Grace nos da una interpretación sorprendente como el joven Carter. Scarlett Johansson interpreta a Alex Foreman, una joven sin complejos que se lía con el jefe de su padre.

Cuidado con esos superbólidos fugaces...

Para superbólido fugaz, el Porsche de Carter Diarrhea, que lo estampa nada más salir del concesionario. Símbolo de su carrera, claro. Es terrible la vergüenza ajena que se siente en su primer discurso ante la empresa, muerto de nervios... y aunque enseguida se recupera, vemos luego que en su falsa retórica de añadir "sinergia" a la empresa sólo estaba imitando a su patrono Teddy K. El discurso de Teddy K. es interrumpido al final por Foreman, haciendo preguntas molestas sobre cómo iba la empresa, preguntas que en efecto hacen reflexionar al empresario tiburón, y le llevan a deshacerse rápidamente de la revista.... felizmente, ésta pasa a un empresario que apreciaba más al parecer su manera tradicional de funcionar. Los planes de la multinacional de Teddy K. de usar sus empresas para apoyar con tácticas de publicidad unas a otras resultan ser un fracaso... porque las otras empresas competidoras hacen lo mismo, y los clientes que se ganan por un lado (?) se pierden por el otro por las reglas artificiales que introducen esos planes multinacionales en el funcionamiento espontáneo del mercado. Así pues, en un final wishful-thinking, Foreman vuelve a ser el foreman. La película defiende, dentro de una perspectiva capitalista tradicional, a la pequeña empresa individual que halla su "nicho" estable, por encima de la lógica de usar al conjunto de la empresa como ficha en una especulación a nivel superior; otra cosa será que el capitalismo no lleve ineludiblemente a esto segundo, y que el final pase a ser así producto más del deseo que de la observación de la realidad. Es en todo caso la afirmación de unas prioridades éticas: el compromiso de una carrera vital con el trabajo, con un público y una manera de hacer las cosas, sobre la lógica puramente economicista del beneficio inmediato. Ésta lógica lleva a recortes súbitos y reorganizaciones espectaculares pero engañosas del panorama empresarial, y a normas especiales dictadas artificialmente para fines especiales calculados previamente por quienes esperan sacar tajada aun a costa de sus compañeros de trabajo. (Como el pez de Dyurea, "Buddy", que se come a su compañero en la pecera). Reflexiones todas éstas que no sé si serán muy aplicables a la empresa privada, pero que desde luego sí suenan como un comentario adecuado sobre la relación entre una empresa con responsabilidad pública (y pienso en la Universidad Pública) y sus empleados, y su "público" y su razón de ser. La lógica del márketing espectacular, los planes de reforma estandarizados y los recortes de los "michelines" académicos que se nos prometen puede traer no sólo los resultados esperados y planificados, sino también otros que no entraban en los cálculos. Porque los cálculos economicistas siempre son optimistas por defecto (por defecto, digo): otro tipo de cálculos no pasan la selección natural de la reunión del comité de empresa.

Así que eso, cuidado con los superbólidos fugaces, que se estampan... y además normalmente se llevan a varios por delante también.


 
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