Hoy hemos tenido consejo del departamento de Filología Inglesa y Alemana, con punto único: primer acercamiento a la elaboración del Plan de Ordenación Docente. Un papeleo aburridísimo y una pesadilla para la dirección, a pesar de la sugestiva aplicación informática Odile que les ayuda a hacerlo. Y es que hay hacer muchos cálculos de horas y grupos, y mover muchos cables, ajustándose al viento (que este año no es favorable) para conseguir el objetivo primordial, que es justificar muchas necesidades y dividir muchos grupos para generar muchas plazas. Es el axioma incontestado del POD, o el Plan detrás del POD: conservar la plaza de los que están, y colocar a todos los que podamos que aún no están. Huy no, qué digo, que es para mejorar la atención al estudiante, el fin último. Cierto es que la idea de empezar la implantación del Grado con grupos de 70 estudiantes, según ordena el Rectorado... como que no casa mucho con el espíritu de Bolonia. Pero la Universidad está en crisis, endeudada hasta las orejas, y tendrá que reducir grupos y costes. Así que nuestro departamento decide contraatacar por gambito lateral, creando grupos de prácticas, que aún se puede... Aunque sean una pesadilla de organizar en cuestión de horarios. Y seguramente les viene bien a los estudiantes, practicar. Aunque por el camino se consigue colocar a muchos socios y asociados que están a la espera de merecer, y eso interesa. De hecho, lo de colocar asociados no está tan fácil: para obtener ese contrato hace falta justificar que se está trabajando fuera de la universidad, con lo cual las plazas suelen quedar vacantes, y luego salen para cubrirse por urgencia con los retrasos de rigor. Ahí ya se coloca mejor a quien haga falta. Tampoco es fácil obtener ayudantes doctores, y es que debe ser que no hay un solo doctor de Filología Inglesa en paro en el país. En fin, que entre lo difícil que está colocar a los del grupo de uno, y lo difícil que está encontrar a alguien que cumpla los requisitos de las plazas, no es tarea fácil para los muñidores del POD, y requiere la cosa muchos cálculos y vueltas y revueltas. Vamos, que haciéndolo se ha puesto enfermo el director Dr. Guillén, y ha dirigido la reunión de hoy el Dr. Sánchez García, que ya apunta maneras de futuro director. Yo he abierto la boca para hacer una observación. Resulta que tanta sed de plazas, y tiene este departamento una plaza guardada en salmuera desde el año 2003—una cátedra de universidad, nada menos. Pero esa no piden nunca al Rectorado que la desempolve, ni que la saque a concurso. ¿Por qué será? Yo me presenté a esa cátedra, y también otros profesores del departamento, y de fuera, cuando sí salió a concurso en el año 2003. Se dejó vacante. Al parecer el tribunal juzgó que ninguno estábamos preparados (y eso que sumábamos muchos muchos sexenios). Vamos, que no se cubrió porque no interesaba darla a ninguno de los candidatos, a quien estaba repartiendo el bacalao. Aquí está parte de la historia. ¿Mi interpretación? Pues que había que pasar por delante a algunos profesores mejor vistos que ni habían firmado esa plaza, ni la podrían haber ganado creíblemente de haberla firmado. Y pasaron, pasaron, con el tiempo. Bien, pues la plaza aquella, la cátedra fantasma, no se cubrió, a pesar de eso, ni se volvió a sacar a concurso—con la excusa de que estaba la cosa sub iudice. Pues yo había recurrido (el único que lo hizo) y pasaron muchos años hasta que se resolvió el asunto, dando por buena la actuación del tribunal (es que hay una cosa que se llama ficciones legales). Pero ahora no está sub iudice. Y se preocupaba mucho la Dra. Onega en la reunión de hoy por que no se fuese a perder la plaza, con las pocas cátedras que hay en este departamento, decía.... (Yo también pensaba cosas, aunque muchas veces se contiene uno de decir lo que piensa en estas reuniones, créanme. Que hay pocas cátedras, dice la presidenta del tribunal que dejó esa plaza vacante—y la anterior también, por cierto). Entonces he expuesto yo mi opinión: que la Cátedra Maldita debería sacarse a concurso de una vez.Que ya se la ha toreado bastante, y que ahora este departamento sólo puede hacer una cosa administrativamente coherente con ella, que es sacarla a concurso y cubrir la plaza. Pero entonces me dicen, los gestores de las cosas: Es que no hay nadie que se pueda presentar. Nadie, oigan. Se supone que esta frase quiere decir "no hay en el departamento ningún profesor acreditado que vaya a presentarse a esa plaza". Presuponiendo, como buenos funcionarios públicos, que la institución está allí para sus propios habitantes, para coparla los que ya están en ella. No eres bienvenido, forastero—la endogamia universitaria funciona como los pueblos del Oeste. Es la dinámica que se presupone en el Departamento como artículo número uno de funcionamiento: hay que procurar generar plazas que vayan a ocupar los miembros del departamento. O sus meritorios. Y oigan, que la universidad no les va a llevar la contraria, pues no quiere verse a las espaldas con todos los que ya están, y con la crisis, y con uno más que llega de fuera. Así que desde el Rectorado se toleran, cuando no se favorecen, la endogamia y los arreglillos feudales de los departamentos. Pero es que la frase clave en realidad no quiere decir que "la cátedra ha de ser para un miembro de este departamento"—como aparenta. No. Porque si así fuera, ya la habrían cubierto cuando salió en su momento, que estábamos todos perfectamente capacitados para obtener la plaza, y no se nos dejó ni pasar al segundo ejercicio. No. La frase no hay nadie que se vaya a presentar quiere decir, en realidad, no hay nadie de la cuerda de los catedráticos que se vaya a presentar. Y así se crea escuela. Con lo bien que nos vendría que sacase la plaza una persona sin hipotecas ni deudas ni pleitesías. Pero qué digo. Esos no llegan ni a cien metros del tribunal. Por supuesto yo he dicho que se podría presentar cualquier español o extranjero acreditado para ello. Pero me temo que de lo que digo en este consejo hace tiempo que no se toma nota. En el consejo pasado votaron mis colegas (así, por todo el morro, y en pleno) que no tenía yo ninguna publicación académica ni ningún año de experiencia docente en la universidad que me permitiese optar a docencia en el máster. Cero puntos en los dos apartados del baremo me pusieron (—los de su cuerda en cambio sacaron muchos más puntos, claro). O sea que no me van a hacer mucho caso, al del ceropuntos. Claro que, cocinada por quienes ejercen semejante criterio, sale la ordenación docente un poco distorsionada.
Al menos, por mérito—ya soy Emérito. Me falta la edad. Acaba de sacar la Universidad de Zaragoza un plan de jubilación anticipada para sus profesores mayores de sesenta años (ahí fallo, por suerte)—para sacárselos de encima nombrándolos Eméritos, con rebajilla de sueldo y unas poquitas clases (pocas) si quieren. Otro dato a tener en cuenta es que tendrán "plena capacidad" investigadora, para dirigir proyectos y tesis doctorales, y tendrán derecho a usar los medios del Departamento. Mira, eso yo no puedo— porque una normativa interna (e ilegal) que se han sacado de la manga los coordinadores del postgrado de mi departamento, me impide dirigir tesis en mi departamento— y dar clases de segundo ciclo. Tendré que esperar a cumplir los sesenta para que se me garantice la plena capacidad que ya me garantiza la LOU— aunque en esta universidad todas las garantías legales son papel mojado. Como en todas las autonomías plenas. Me consolaré con el vanidoso pensamiento de que la Universidad, aunque no me deje dirigir tesis ni nada, y envíe a su abogada a argumentar estas cosas impresentables, contra mis recursos.... ... que bueno—por lo menos la Universidad sí piensa que le he prestado servicios destacados, y me envíaría alegremente a la jubilación si ay, si tuviese unos añitos más. Los "servicios destacados" consisten en disponer "al menos, de seis tramos, entre quinquenios de docencia y sexenios de investigación, reconocidos por los organismos competentes", o cinco tramos y un ejercicio de cargo unipersonal. Bueno, yo tengo siete tramos de esos, o sea que cuando llegue a emérito, seré destacadísimo emérito... con pocas tesis dirigidas, claro, que eso de dirigir tesis me lo prohíben por norma en mi universidad, si no les aporto subvenciones. PS : El 15 de junio, nos anuncian los sindicatos mayoritarios que han dado su conformidad al plan de prejubilaciones "eméritas". Disiente CGT Universidad, que nos pasa esta valoración: CGT-UNIVERSIDAD
Si nadie lo impide, en el próximo Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza (UZ), a celebrar el 16/06/2009, será aprobado el denominado Plan de Incentivación de la Jubilación Voluntaria del Profesorado de los Cuerpos Docentes Universitarios. En su preámbulo, este Plan al que puede acogerse potencialmente el personal docente funcionario (PDI-funcionario) de la UZ que haya cumplido los 60 años con algunos requisitos mínimos, bajo la figura de profesor Emérito*, destaca que pretende fomentar el rejuvenecimiento de la plantilla de PDI de esta universidad.
(*) Emérito/ta. (Del lat. emeritus).: 1. adj. Dicho de una persona: Que se ha retirado de un empleo o cargo y disfruta algún premio por sus buenos servicios. 2. adj. Se dice especialmente del soldado cumplido de la Roma antigua que disfrutaba la recompensa debida a sus méritos.
CGT no ha querido sumarse a la firma de este Plan, o normativa, a diferencia de los sindicatos mayoritarios que públicamente se han congratulado del acuerdo alcanzado en la Mesa Sectorial de PDI de la UZ. Son numerosos los motivos por los que CGT no se ha sumado a la firma del mismo, algunos de los cuales destacamos a continuación.
1.- PRIVILEGIOS DE CLASE. No estamos de acuerdo con la implantación de planes de jubilación anticipada que conlleven una discriminación entre los diferentes trabajadores de la función pública. Fomenta, en particular, la desigualdad entre trabajadores de una misma empresa y, en general, la desigualdad social.
2.- ¿ES LEGAL?. No se trata de una jubilación real, dado que el profesor que se acoge al Plan puede seguir prestando sus servicios a la UZ impartiendo hasta 1/3 de su carga docente plena si así lo deseara. Pero el Plan tampoco establece mecanismos de control sobre el resto de actividades, si las hubiera, que deba desarrollar el profesor "jubilado", ni tan siquiera un seguimiento mínimo de estas actividades por parte del Departamento al que pertenezca.
3.- REJUVENECER = AMORTIZAR. El Plan rejuvenece la plantilla de la UZ simplemente con la amortización de las plazas de profesorado que se acojan al mismo. Tal vez por ello, ningún epígrafe de la norma garantiza que se contrate un docente y/o investigador en formación en el puesto del docente jubilado, conviertiéndose por tanto la norma, si así se deseara aplicar, en un Plan de Amortización de plazas de PDI-funcionario.
4.- PRECARIEDAD LABORAL. El Plan condenará al PDI más joven de la UZ a la precariedad laboral y a la falta de promoción, condicionada por la falta de recursos económicos, ya que la UZ hipoteca una parte de sus recursos a la retribución de PDI que potencialmente pudiera no realizar actividad alguna. Grosso modo, es MUFACE la que se hace cargo, en aplicación de la legislación vigente de clases pasivas, de abonar al profesor jubilado según el Plan algo más del 50% de su retribución ordinaria anual. La UZ abonará la diferencia hasta completar la retribución que percibiría el profesor si estuviera en activo (salvo complementos autonómicos por méritos, pendientes de negociación).
5.- AUSENCIA DE DEBATE. Tampoco CGT puede admitir la forma en que se ha llevado a cabo la gestación del Plan en una Universidad Pública. Se ha fomentando el oscurantismo al no difundir, con anterioridad al acuerdo sindical alcanzado en la Mesa Sectorial, información y documentación sobre el mismo en las listas habituales de distribución de información al PDI, lo que hubiera permitido la participación de toda la comunidad universitaria en el debate de la conveniencia del desarrollo de un plan de jubilaciones y de su implantación en una etapa de cambios profundos en el sistema universitario europeo.
CGT-UNIVERSIDAD denuncia que es el ahorro en gastos de personal, amortizando plazas de PDI, la principal motivación que ha llevado a la UZ a la puesta en práctica de este Plan de Incentivación de la Jubilación Voluntaria, sin valorar los efectos negativos que pueden derivarse de su implantación.