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viernes, 2 de noviembre de 2018

Retropost (2 de noviembre de 2008): Índices de productividad, expertos y calidades



Acabo de comprarme un libro interesantísimo sobre todos estos temas que me traen a vueltas, de la retrospección, la falacia narrativa, el hindsight bias, la reescritura de la historia, las sorpresas, catástrofes, y reorganizaciones súbitas de la realidad....

Es El Cisne Negro: El impacto de lo altamente improbable, de Nassim Nicholas Taleb (2007; Círculo de lectores, 2008). Y desarrolla toda una teoría narrativa del conocimiento (prospectivo y retrospectivo) en esta línea, aplicándolo a multitud de cuestiones del mundo que nos rodea. En suma, un libro que me habría gustado escribir...

Por ejemplo, un comentario en esta línea sobre la crisis hipotecaria de las sub-prime, el desfonde del sistema financiero, la burbuja inmobiliaria que por fin estalló etc. etc. Observa Taleb que "el período de rendición de cuentas en el que se evalúan los resultados de las empresas es demasiado corto para poder revelar si se va o no por buen camino" (p. 162). Y esto se repite una y otra vez:


pensemos en el director de un banco que lleve mucho tiempo acumulando beneficios y que, por un único revés de la fortuna, lo pierde todo. Por regla general, los banqueros de crédito tienen forma de pera, van perfectamente afeitados y visten de la forma más cómoda y aburrida posible, con traje oscuro, camisa blanca y corbata roja. En efecto, para su negocio del préstamo, los bancos contratan a personas aburridas y las forman para que sean aún más sosas. Pero lo hacen para despistar. Si tienen el aspecto de personas conservadoras es porque sus préstamos sólo caen en la bancarrota en muy rarísimas ocasiones. No hay forma de calcular la eficacia de su actividad prestamista con la simple observación de la misma durante un día, una semana, un mes o... incluso un siglo. En verano de 1982, los grandes bancos estadounidenses perdieron casi todas sus ganancias anteriores (acumuladas), casi todo lo que habían reunido en la historia de la banca estadounidense. Habían estado concediendo préstamos a países de América Central y del Sur, que dejaron de pagar todos al mismo tiempo, "un suceso de carácter excepcional". Así que bastó con un verano para comprender que ése era un negocio de aprovechados y tque todas sus ganancias provenían de un juego muy arriesgado. Durante ese tiempo, los banqueros hicieron creer a todo el mundo, ellos los primeros, que eran "conservadores". No son conservadores, sólo fenomenalmente diestros para el autoengaño y para ocultar bajo la alfombra la posibilidad de una pérdida grande y devastadora. De hecho, la parodia se repitió diez años despés con los grandes bancos "conscientes del riesgo", que nuevamente se hallaban bajo presión económica, muchos de ellos a punto de quebrar, tras la caída del precio de las propiedades inmobiliarias a principios de la década de 1990, cuando la hoy desaparecida industria del ahorro y el préstamo necesitó un rescate a cargo del contribuyente de más de medio billón de dólares. El banco de la Reserva Federal los protegió a nuestras expensas: cuando los banqueros "conservadores" obtienen beneficios, ellos son quienes se llevan las ganancias; cuando caen enfermos, nosotros nos hacesmos cargo de los costes. (....) Otro suceso reciente es la bancarrota casi instantánea, en 1998, de una compañía de inversiones financieras (fondo de protección) llamada Long-Term Capital Management (LTCM, Gestión de Capital a Largo Plazo), que empleaba los métodos y la experiencia en riesgo de dos "premios Nobel de Economía", a los que llamaban "genios" pero que en realidad empleaban las falsas matemáticas al estilo de la curva de campana, mientras conseguían convencerse de que era ciencia de la buena y convertían a todos los empleados en unos redomados imbéciles. Una de las mayores pérdidas bursátiles de la historia tuvo lugar en un abrir y cerrar de ojos, sin ningún signo premonitorio. (92-94)
 

Eso, claro, si no se considera signo premonitorio la recurrencia de estas prácticas y de estos cracks. Lo más curioso es la manera en que los propios bancos han ido labrándose la crisis (la crisis nuestra más que suya) a base de planes de "eficacia" y productividad. Es conocida la manera en que han proliferado en los servicios financieros los controles de productividad, los cupos impuestos a cada empleado sobre las cantidades a contratar, según políticas establecidas por los bancos o aseguradoras. Bien, pues cada empleado se esforzaba por cumplir con el supuesto criterio de calidad, muchas veces contra su propio criterio sobre la seguridad o racionalidad del préstamo, o de la hipoteca, o del valor de la vivienda, porque era la plantilla impuesta desde la superioridad la que exigía cubrir esos cupos. Resultado al final de cada balance: fantástico, hemos cubierto con nuestros criterios de calidad y hemos aumentado la productividad en un tanto por ciento. Pero la Calidad a piñón fijo y a corto plazo llega hasta donde llega. ¿Resultado después del batacazo? Que pague el contribuyente. Que de eso ya se encargan los expertos.



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domingo, 14 de octubre de 2018

Retropost (14 de octubre de 2008): Fíese de la calidad



Amenazan las absconditas autoridades de las comisiones europeas con reducirnos a método, por fin, a las humanidades, y construir un "European Reference Index for the Humanities" (ERIH), que establezca listados de calidad de las publicaciones, más en concreto de qué revistas están "in" y cuáles están "out". Como referencia para los sistemas de evaluación de la investigación a nivel nacional. Aunque ya avisan en contra de usar sus listas como índice único...

... y más vale, porque aparte de quién ha entrado y quién no, miren en la lista que sacaron en 2007 de revistas de calidad en Lingüística: cómo la misma revista con el mismo ISSN, "Le Français moderne", figura dos veces, una con subtítulo y otra sin (de ahí el error). Pero la que no tiene subtítulo es superguay, Categoría A, mientras que la que tiene subtítulo, ay, baja a categoría B.

Resultado o bien del trabajo a la mecagüen diez del comité, o bien de dos evaluaciones rigurosas mecánicamente procesadas por vía diferente, o de las dos cosas. Pero erratas semejantes son nimiedades, comparado con la presuposición básica del asunto: que un artículo debe valorarse más por haberse publicado en una revista de calidad teóricamente superior. Y parece razonable, parece... pero sólo es un parecer.

Además, al evaluar, pongamos, a un lingüista, en un sitio sumarán a piñón fijo sus puntos obtenidos en revistas de lingüística, y en otro le aplicarán un perfil corrector o una "subárea"... con lo cual se fue al garete la semblanza de objetividad. Los evaluadores evalúan en todo caso, y recopilan, evaluaciones previas de datos, nunca se ponen a evaluar "directamente" los méritos de un candidato. Y entre la evaluación primera, y la evaluación de la evaluación.... cualquier parecido con la calidad del dato original ya es remoto. Pero el mundo debe establecer índices "objetivables" para rodar, y para que las instituciones hagan actos administrativos. Ahora, que me esperen a mí a presentarme voluntario para establecer índices de estos y mover puntos virtuales de estos de aquí para allá. La vida, desde luego, está en otra parte—y la calidad que le importe a uno mismo (que no es una Administración con patas), también.






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viernes, 23 de febrero de 2018

Retropost #2024 (23 de febrero de 2008): Escribir bien


Sigo participando, a ritmo lento, en los foros de Mi Literaturas: por ejemplo, sobre el tema de cómo escribir bien o desarrollar una buena escritura. A cuenta de una entrevista de Doris Lessing donde distingue entre el arte de escribir y el arte de simplemente llenar páginas, debato con "lobosluna", profesor chileno.

lobosluna:
Las palabras de Doris Lessing causaron mucha polémica en su momento, pero es algo con lo que definitivamente concuerdo. Escribir, literariamente hablando, no es un acto de mera inspiración, aunque esta juegue un rol muy importante en el acto literario. En un mundo donde la creación literaria pareciera debatirse entre el uso adecuado de la lengua y su versatilidad, y la mera invención, entonces es importante entrar en el debate de la buena escritura... me parece.

Jose Angel:
Buena escritura, OK, pero el tema en realidad es "buena para qué" o "buena para quién." Doris Lessing le disgusta a muchos. Por ejemplo al importantísimo crítico Harold Bloom. A otros les gusta. A mí, a ratos (escribí esto sobre una de sus novelas recientes). Lo que no cabe duda es que a Doris Lessing su trabajo o su estilo le ha valido para ganar el premio Nobel de literatura. Eso es una consagración importante. Y sin embargo hay escritores geniales que jamás han ganado el Nobel mientras que se ha dado a comparativas mediocridades. Y los escritores de "más éxito", los que más venden, tampoco son normalmente los mejores considerados por la crítica más elaborada. Así que... escribir "bien" es escribir con éxito "para alguien"; hay muchos álguienes y muchos tipos de apreciación, y no tienen mucho que ver entre sí. Pero premios, buenas críticas, ventas masivas (o satisfactorias) y comentarios favorables de tu círculo de conocidos son los principales indicadores de si lo estás haciendo bien en algún sentido. O el propio convencimiento, contra toda prueba y evidencia- JA, JA!!!

Respuesta de lobosluna:

Nunca he leído a Doris Lessing, sin duda lo haré. Pero el punto no es Doris Lessing y a quién le gusta o no. Lo que me llamó la atención fue precisamente lo que dice en esta charla sobre el escribir y la crítica que hace a los muchos que creen que escribir significa tomar un lápiz y tirar líneas le guste a quien le guste. El gusto personal o de otros no decide necesariamente qué es bueno y qué es malo en literatura. Por lo mismo creo que debe haber un parámetro para definir lo que es escribir mal o bien, literariamente hablando, y marco lo de LITERARIAMENTE. Si no existiera ese parámetro no tendría ningún sentido hablar de "grandes escritores". Y eso que todo dependa del gusto de cada uno o de la propia crítica es algo que pone a la literatura y a la escritura al nivel de los productos de los shoppings o del mero gusto culinario, y eso para mí es muy difícil de aceptar, considerando el aprecio que siento por lo literario. Y viendo esta clase de parámetro con que se mide a la literatura y la creación literaria entiendo porqué las librerías se llenan de porquerías escritas por personas que en su vida han tomado un libro (actores, divas de esto o de lo otro, gente de la farándula, etc., etc.) y que se conviertan en superventas. En una cultura que ya ha perdido el parámetro de calidad literario, o está convencida que lo de la calidad literaria depende meramente de "gustos", no es extraño ese tipo de comportamiento. Luego, nosotros mismos que justificamos este tipo de parámetros nos quejamos muchos de la basura que aparece en las librerías y la gente que la compra a montones, pero con ese criterio lo único que hacemos es constribuir a ese comportamiento. ¿Sabes que creo en realidad? Para tanto "escritorcillo", como dice una amiga, que anda suelto o que se inicia, es más fácil creer que la literatura es pura subjetividad, porque así es más fácil para él o ella no tener que mirarse y hacer la crítica correspondiente a su propia forma de escribir, o mejor, hacer como que no escucha las críticas fundadas de su forma de escribir y justificar su mala escritura escudándose en eso de la "subjetividad" y los gustos de cada uno. Cierto, cuando se empieza no se empieza escribiendo nunca bien (con excepciones geniales pero pocas), y hay que iniciar de alguna forma, claro, pero lo más importante para el que escribe es ser radicalmente crítico consigo mismo y tener claro que sí hay mala escritura y buena. A menos, claro, que quiera reducir la literatura a un mero pasatiempo y a un producto de shopping cualquiera; esa es la valoración que se la da aquí en la red en la mayoría de los casos, por eso la ponen en la categoría de OCIO Y ENTRETENIMIENTO, y por supuesto, a la gran mayoría le conviene creer que eso es la literatura, así no le tienen que dar explicaciones a nadie para empezar a escribir lo que se les ocurre y llamarlo "literatura".


Respuesta de JoseAngel:


Pero no salimos de lo mismo, Lobosluna. Dices escribir "bien", pero insisto, ¿"bien" para quién? Porque "bien" así en abstracto, autocalificado, "bien" inscrito en el cielo o en la naturaleza de las cosas, no existe. "Bien" es "bien" para alguien. Y es obvio que los superventas que criticas escriben "bien" para alguien, si bien no para tí. Entonces, lo que tienes que comentar es qué es "bien" para tí (otros bienes otros los comentarán)— o, si no estás de acuerdo con mi razonamiento, por qué crees que lo que tú dices que está "bien" está "bien" objetivamente, y habría de estarlo (o mejor digo, "lo está") para todos, objetivamente, indiscutiblemente. O, puesto de otra manera, por qué tu "subjetividad" (lo que a tí te parece bueno) es una objetividad, señal certera de calidad, y otras cosas en cambio no...

Respuesta de lobosluna:

Jamás he dicho que mi subjetividad sea una señal certera de calidad, ni que sea "la objetividad", si entramos en la discusión de qué es subjetivo u objetivo nos perderíamos en una discusión sin sentido y nos evadiríamos del tema central. Porque si lo que está "bien" para cada uno está bien, entonces ni siquiera las reglas morales tendrían sentido, y alguien que comente crímenes y le parece bien estaría bien, según él. No, lo que yo digo es precisamente que esa forma de pensar significa que consideremos como buena cualquier cosa que nos parece buena, entonces cualquier criterio que aspire aunque sea a la mínima objetividad se perdería. El "escribir bien" al que yo me refiero no apunta a una subjetividad, no es "para un quien", esa idea es precisamente la que mata toda posibilidad de ser crítico frente a la cuestión literaria. ¿Cómo podrías dar siquiera tu opinión si esa opinión sólo es válida para ti? No vale la pena opinar ni hacer crítica de nada en un mundo en que predomina la subjetividad y todo criterio se reduce para un "quien". Cierto, el criterio subjetivo predomina en muchas de nuestras opiniones, y la objetividad absoluta no existe, pero debe haber criterios mínimos de objetividad en muchas cuestiones, y una de esas cuestiones es la cuestión de la calidad literaria. Cuando se trata de meros gustos personales no tiene sentido hablar de "calidad". ¿Quién va a decidir si mi gusto por el helado de frutilla no es mejor que tu gusto a lo mejor por el helado de píña? Ahí no cabe el criterio de calidad, ni de objetividad, porque en situaciones como esa sí cabe la absoluta subjetividad, nadie puede decirte que está bien o mal tu gusto por un sabor u otro, puede tratar de hacerlo pero no tiene derecho y su crítica tiene la validez de mera opinión, puedes aceptarla o no, da lo mismo. Pero cuando se trata de algo como la literatura, ¿tú aceptarías realmente que se la tratase con los mismo parámetros que tu gusto por el sabor de los helados? Eso es lo que yo no puedo admitir. Y más allá si yo creo tener la razón o tú crees tenerla, porque esto iría más allá de las meras creencias que podamos tener cada uno. ¿Realmente la literatura deber ser tratada a ese nivel y aceptar que cualquier opinión es válida en el tema de la escritura literaria y que prime solamente la subjetividad de cada uno? Entonces, según eso, cualquier cosas es buena en literatura, porque si le preguntas a alguien sobre su propia escritura, dudo, salvo contadas excepciones, que te digan que encuentra que su escritura está mal. Entonces, ¿todos somos buenos escritores según nuestro propio criterio?

Respuesta de JoseAngel:


A ver... No, no todos somos buenos escritores según nuestro propio criterio. Según ese criterio, algunos somos muy malos, otros muy buenos. Quizá encuentres tantos que se consideren malos como que se consideren buenos (no entre los que buscan autopromocionarse, claro, ahí abundan más los que tienen buena opinión de sí mismos, justificada o no). Lo del helado de frutilla y de piña, sirve el ejemplo para un crítico literario, pero vete tú a discutir con expertos en repostería: también te dirían que te guste o no tal helado, su Calidad es muy superior a tal otro que a mí, en mi ignorancia gastronómica, me parece igual de rico. Siempre hay círculos de entendidos. Y no, yo tampoco creo que todas las opiniones valgan igual: pero eso es porque yo pertenezco a uno de esos círculos (no porque no pertenezca a ninguno). Todos los criterios son criterios, y todos otorgan valor, pero algunos criterios son (para nuestro criterio, que siempre está ubicado) mejores que otros. Por eso no puedes admitir (ni yo) que todas las obras valgan lo mismo, ni todos los juicios sobre ellas sean igual de juiciosos o atinados. Pero... tu juicio será sin embargo juzgado, tanto por los entendidos que reconoces como por los ignorantes que desprecias. Y muchos lo declararán poco atinado, no te quepa la menor duda. Ante eso, ¿qué queda? Primero, concurrir en gustos y juicios con quienes tengan criterios y percepciones semejantes. Segundo, ir cambiando, ir formándose, en contacto con otros juicios y otras opiniones que antes no compartíamos, leyendo obras que antes no disfrutábamos y aprendiendo a disfrutarlas... aunque no hay nada garantizado. En cualquier caso, creo que el terreno más firme (para uno mismo) se pisa cuando logras extraer de cada obra lo que da de sí no sólo gracias a ella, sino también gracias a la calidad de tu mirada crítica. No hay dos personas que vean lo mismo en un libro. Así que el interés que logres extraer de él depende en gran medida del libro, sí, pero también de lo que a él aporte tu lectura o interpretación. Esto también hace que la "calidad" se relativice un tanto... ¡aunque no la pierdo de vista por completo!
  

 Respuesta de lobosluna:

Muy bien. Llegamos a un acuerdo, me parece, y eso es lo que me importaba. El tema de que no se pierda de vista la calidad literaria. Tienes razón cuando dices que al leer un libro entra la subjetividad en juego. Claro, incluso en su creación entre en juego. Lo que ha puesto en riesgo, sobre todo hoy en día en esta cutura de jolgorio masificado de "cualquier opinión es válida" (que se confunde, creo yo, con el "derecho a opinar", que sí es valido, pero no es igual que la "validez" de una opinión, porque eso merece un "fundamento" por lo menos medianamente objetivo), lo que ha puesto en riesgo el tema literario y su calidad es creer precisamente que cualquier opinión es válida. El tema del helado es un mero ejemplo, no quise ser ofensivo con lo culinario, use el término "culinario", que también es un arte en cierta medida y donde también priman criterios de calidad, obviamente, fue una mala elección del término. Pero en lo de los helados sí lo tomo como ejemplo, y me refiero a helados de esos que compra el común denominador, donde sólo el gusto personal prima y nada más, y está bien que sirva como ejemplo sólo para un "crítico literario" porque de eso se trata el tema, de literatura, no de respostería, tampoco hay que confundir los términos, de hecho por eso lo usé. Bueno, en consonancia con la literatura, cierto que no todas las opiniones son válidas y que todo es criticable. Pero que si lo va a ser que lo sea con fundamentos literarios. La literatura no se inventó ayer, tiene una larga historia, y no nace con el "mero escribir". Se inventó la "escritura", pero la "escritura literaria" nace más acá de la simple invención de la escritura o la capacidad de escribir, por eso distingo en la pregunta arriba entre el "escribir bien" y el "escribir por escribir". Con el escribir bien me refiero al escribir bien literariamente hablando. ¿Los parámetros? Están dados por la historia de la literatura y por la experiencia que da el leer y el escribir críticamente. No te digo que no hay escritores críticos de su misma escritura, los hay, pero también hay quien se pone a escribir a diestra y siniestra y se declara escritor o declara su escrito como literatura, como si se pusiera una chaqueta que decidió comprar en un centro comercial. Eso es lo que cuestiono. Y el tema tampoco tiene que ver creo con sólo "círculos de entendidos", a veces esos círculos no siempre encuentran su norte literariamente hablando, los críticos literarios de hoy en día tienen tanto de críticos como de reporteros de la farándula. Por eso la palabra "litetura" ha entrado fácilmente en el vaivén de las modas y de la supuesta "superventa". No todos los que venden son malos escritores, ni todos los que no venden nada son buenos, y viceversa. El tema aquí creo que está planteado: hay mala y buena escritura literaria. No todo es válido, pero es en este punto donde la cosa se ponde difícil y álguida precisamente: ¿quién va a tener el valor de decirlo y enfrentar todo el torrente de masividad que hoy dice lo contrario? No sé si yo. Pero sé que muchos que sí son escuchados masivamente han comenzado. Doris Lessing es una. Más allá del gusto personal por ella o no. Si muchos declaran poco atinado lo que digo, bienvenido sea, siempre y cuando lo hagan reflexivamente y planteando sus ideas bien fundamentadas en el terreno de lo literario, y tengan un criterio medianamente válido. Las contradicciones en un discurso caen por sí solas, no es necesario ser un experto para sacarlas a la luz, ni esperar encontrar criterios caídos del cielo, ni siquiera criterios "expertos" para decidir lo que es bueno o malo en literatura, incluso en los criterios de expertos hay que ser cuidadosos. Por lo mismo, porque la literatura rebosa de subjetividad es porque corre el riesgo de convertirse en el comodín de esta fiesta masiva de la red donde tanto blog suma y sigue. No estoy en contra de la libertad de opinión ni de expresión (y aunque estuviera de qué valdría), no, todo lo contrario. Pero tampoco estoy de acuerdo que "libertad de expresión" sea sinónimo de "calidad de expresión". Lo importante aquí es que coincidimos en algo, que era lo que me importaba. Que el lector y la opinión propia hace que el criterio de calidad se relativice un tanto, en eso te doy la razón, pero que eso signifique que no haya un criterio de calidad medianamente objetivo en literatura y que todo haya que relativizarlo en base a la propia opinión personal solamente, eso me cuesta más concederlo tratándose del ámbito literario o del arte en general. Una vez de acuerdo en este punto, ¿será que nos atreveremos a tratar de responder si lo importante es "escribir bien" o "escribir por escribir" en Literatura?

Respuesta de JoseAngel:

Bueno, como en todas partes hay algunos puntos que compartimos y otros no. Por ejemplo, sigo sin ver claro en qué fundas tu criterio "objetivista", al margen de tu subjetividad, si tú mismo dices que incluso con los "expertos" hay que ser cuidadoso (y concurro, hay que ser cuidadoso siempre...). Dices que en la historia pasada, la tradición literaria, etc.… pero ésta cambia, lo que no valía anteayer valía ayer, y quizá no valga hoy. Matizo antes de que me matices: cosas permanecen, sí, pero muchas cambian. Y lo válido hoy hay que juzgarlo con criterios de hoy, no con los de ayer, porque sencillamente ya no son los nuestros. Podemos aprender de ellos, aceptarlos en gran o en pequeña medida... pero siempre nuestra valoración depende de un juicio presente, nunca de criterios previamente establecidos a los que podamos acudir. Y terminas, "¿será que nos atreveremos a tratar de responder si lo importante es "escribir bien" o "escribir por escribir" en Literatura?" — Bueno, eso sólo puede tener una respuesta en principio, es pregunta retórica: lo importante es "escribir bien". Pero sin embargo: cuántos creyeron que escribían bien o lo intentaron y no era tal (no es tal para nuestro juicio); y hasta algunos creyeron que escribían por escribir, literatura alimenticia o emborronamiento de páginas, y luego eso ha sido leído con gran atención y disfrute por otros. Creo que como criterios medianamente objetivables no podemos sino recurrir a los indicadores de calidad: premios, ventas, eco y respeto entre los colegas de la profesión de las letras, crítica especializada (del círculo que sea) con la que concurrimos, e instituciones culturalmente respetables - enseñanzas, academias, etc. O en los blogs que mencionas, número de visitas, de comentarios, valoración de críticos respetados, etc. Son distintos indicadores, como digo; quizá sea que tú das más valor a unos que a otros (por ejemplo más a la consagración en las instituciones educativas que a los números de ventas)- o combinarlos de una u otra manera— lo cual es perfectamente legítimo. Pero todos estos criterios tienen una cierta objetividad en el sentido de que indican la opinión de muchos, no de uno solo.

Respuesta de lobosluna:

Muy cierto lo que dices. Y ahora sí vamos al punto. Mi criterio objetivista, que sí lo es (no necesariamente objetivo, porque siempre es cuestionable eso), va por el lado precisamente de ese margen de criterio que aún hoy, a pesar de que los criterios cambien, siguen considerando a las grandes obras de la literatura como grandes obras. Esas grandes obras han traspasado y su calidad literaria y cultural se ha impuesto incluso a los cambios de criterios de las épocas. ¿Qué tienen que las hizo mantenerse a pesar de ello? Eso que tienen y que las convierte en grandes obras a pesar del cambio de criterio estético y literario, eso es lo que tienen de "objetivamente literario" en cuanto a calidad literaria, y en eso es en lo que hay que hincar el diente a la hora de hablar del escribrir bien literariamente hablando. Pero las contradicciones dentro de este enjambre subjetivista que es nuestra cultura están a la vista. ¿Cómo es posible que el criterio de ventas sea un parámetro de calidad literaria, o uno de ellos siquiera, cuando vemos que libros que no tienen nada de literario son superventas? Un libro puede ser cuestionado literariamene hablando, pero aún dentro de ese cuestionamiento debe moverse dentro de un rango mínimo de calidad literaria. El que masivamente se compre o se lea algo (y con esto hago referencia a la venta de libros, como a la lectura de blogs, porque tienen que ver con un asunto de masividad y no de criterio de calidad de ningún tipo), no es parámetro de calidad literaria necesariamente porque eso sería reconocer que los programas basura, yendo un poco a la televisión, porque son vistos por mucha gente, tienen una cierta calidad. Y es muy difícil guiarse por ese parámetro en muchas circunstancias, viendo que la masividad de algo, que es absolutamente chabacano muchas veces, no lo hace para nada digno de calidad. Eso nunca va a quitar que algo bueno pueda ser masivo, porque puede ocurrir. El tema es el criterio de separación entre mera masividad y calidad. No confundirlos. Esa confusión ha hecho creer a muchos, a pie juntillas, incluidos editores, críticos, etc. que ese puede ser un criterio de valoración válida para la obra literaria. ¿Y cómo no si les conviene económicamente, e incluso mediáticamente? Eso les ayuda a tener poder económico o mediático. Es cierto que uno nunca está seguro si escribe bien o no, esa permanente incertidumbre lo único que hace es reforzar la teoría de que es imprescindible hacer la pregunta de ¿QUIÉN ESCRIBE BIEN? o ¿QUÉ ES LA BUENA ESCRITURA? en sentido literario, porque el riesgo de error es enorme y puede uno equivocarse fácilmente en su apreciación, sobre todo de sí mismo. Sobre los demás también puede equivocar la apreciación, seguro que sí, pero que eso sirva de excusa para dejar en manos del criterio masivo de las ventas, de la cantidad de veces visitas que tiene un blog, etc. el tema de la calidad literaria porque simplemente es muy difícil decidir objetivamente qué texto literario es bueno o malo, eso es algo que los que amamos la literatura y nos negamos a que la traten como un "producto más del mercado" (y el criterio del mercado es la "cantidad" y no necesariamente la calidad) no toleramos fácilmente, y cualquier persona que aprecia de alguna manera la belleza del lenguaje literario tampoco debería aceptarla de buenas a primeras y como lo más "natural". En cuanto a los premios literarios como criterio de calidad, bueno, hay un montón de premios que son dados por criterios muy poco literarios, y eso se sabe. Tú me dirás que esta dificultad de configurar un parámetro medianamente objetivo sobre la calidad literaria es lo que hace que tengamos que recurrir a esos otros parámetros, muchas veces "extraliterarios", pero eso no es la excusa para, sino precisamente esa dificultad es la que nos debe urgir para intentar entablar la discusión sobre la calidad literaria, porque corre el riesgo, por su misma dificultad de objetivación (en lo que concuerdo), de convertirse en un mamarracho más al capricho de la masividad cuantitativa de esta época. Que haya dificultad en objetivar el juicio sobre la calidad literaria no quiere decir que no deba haber ninguna clase de objetividad en ese juicio, o por lo menos el esfuerzo de tratar de construirla, tomando en cuenta tanto los parámetros culturales de la tradición como los continuos cambios actuales. Muchos han tratado de construir esa objetividad en la calidad literaria en la historia de nuestra cultura, escritores, filósofos, etc., ¿seremos tan arrogantes para suponer que sabían menos que lo que puede suponer nuestra tan defendida subjetividad? Además, la literatura tiene que ver con muchas otras cosas en cuanto a calidad: calidad gramtical, poética en la construcción de figuras, de redacción, tono, ritmo, etc., etc. No es necesario ser un experto en literatura para esto. Los expertos en literatura muchas veces han ayudado a matar la literatura en lugar de contribuir, no todos, pero si muchos, y cuando digo expertos no hablo de los grandes escritores o filósofos, sino de los llamados "críticos literarios", con honrosas excepciones siempre. Si fuera necesario ser un experto, una persona sin ninguna formación literaria no se conmovería ante una poesía, ni sería capaz de ver su belleza, y son capaces. Y sí, le doy más valor al tema literario en cuanto a la consagración de instituciones educativas, no siendo eso lo único, porque si no es una institución educativa en la que se ha puesto la confianza de formar culturalmente a una persona, la que ha de guardar este tesoro que es la literatura, ¿quién será entonces? ¿El criterio de "cantidad" (cuántos libros se vendieron, cuántas visitas tiene mi blog, etc., etc.)? ¿El criterio de un jurado predispuesto muchas veces y con inclinaciones e intereses propios? ¿El "crítico" que quiere un impacto mediático rápido y por eso escupe sus supuestos análisis de una obra que con suerte entiende tal vez, para así llamar la atención y subir las visitas a su página o a su columna? Honestamente me cuesta quedarme con esos criterios tan pobres. Y aún cuando la llamada objetividad en el criterio sobre la calidad literaria nunca se logra del todo, siempre habrá, repito, ese margen que hace que una obra literaria perdure en el tiempo y atraviese generaciones a pesar del cambio. Eso fue lo que llamaron muchos la "esencia de la literatura" en el más puro sentido platónico, porque la esencia es lo que se mantiene a pesar de todos los cambios. ¿Se trata de negar el cambio como Platón? No, nunca tan poco realista, pero se trata de que a pesar del cambio y la subjetividad algo debe haber de objetivo en el criterio usado para juzgar la calidad literaria, sino tanta obra no hubiera sobrevivido al tiempo. Y si bien muchos no nos consideremos dignos de siquiera intuir cuál es esa esencia, eso no nos da derecho a suponer que no somos dignos de intentarlo, o que por ella, por la literatura, no merezca la pena intentarlo, y por lo mismo, dejarle la literatura y sus criterios de calidad a esta masividad cuantitativa que la ha convertido en un mero "producto de mercado". Si ciertos criterios tienen una cierta objetividad en el sentido que indican la opinión de muchos, como tú dices, lamento decir que "la opinión de muchos" tantas veces en la historia ha demostrado su falta de objetividad y ha destruido mucho más que ha construido: ¿no fue la opinión de muchos alemanes lo que hizo surgir el nacismo y sus fatales consecuencias? ¿No demuestra eso que la opinión de muchos no siempre puede tomarse como criterio para graficar la "calidad" de las acciones o de las opiniones? Porque eso refiere a la "cantidad", un criterio puramente númerico nacido en esta cultura economicista, y no a un criterio de "calidad".

Respuesta de JoseAngel:

Pues creo que definitivamente sí eres un tanto idealista, y hasta puede que platónico y todo, losbosluna. Porque colocas esa esencia literaria como algo que está objetivamente en algunas obras, y que ha de ser reconocido de modo objetivo. Y la experiencia te dirá que no es así. Coge un autor "de calidad" medianamente consagrado hoy, pongamos Javier Marías. Personas cultísimas y leídisimas y cuyo criterio respetas en muchos otros aspectos pueden decirte sin embargo que lo encuentran insufrible e irrelevante. Como ese, todos. Cervantes mismo; Azorín, Cela, qué sé yo. Ni siquiera los autores que respetas como indiscutibles se considerarían posiblemente indiscutibles entre sí. En fin, que la calidad no está en la obra en sí sin más, ni en el puro subjetivismo; insisto en que es un consenso entre diversas opiniones; a las autorizadas o que tú consideras relevantes para considerar una obra "de calidad", ¿quién más las consagra? Pues otras opiniones; sistemas de comunicación social, rituales culturales, etc. Pero todo consenso es variable y precario, jamás unánime; las alianzas y consensos críticos cambian, toda calidad es borrosa (fuzzy, diríamos). Doris Lessing, cumbre de las letras para algunos, mediocridad encumbrada para otros. Que los manuales de historia literaria contengan unos nombres sí y otros no es un hecho que tiene que ver con muchas cosas aparte de la calidad intrínseca de esas obras. ¿Que la tienen? Claro que te lo reconozco, yo soy de ese club de opiniones, soy profesor de literatura. No hay instrumental para reconocer la calidad literaria, porque ésta es circunstancial, comunicativa y multidimensional. Clarín es genial para algunas cosas, pero leído ante la cámara de un televisor no funciona, allí tiene más atractivo, más calidad mediática, la telebasura. Es un ejemplo extremo, sí, pero en última instancia todo es contextual. Y la lista de clásicos pasados se va acortando a medida que tenemos que añadir los nuevos que van saliendo, la memoria es corta y no da para tanto. Nada tiene calidad para siempre y en toda circunstancia.

Respuesta de lobosluna:

Tienes razón en lo que dices. Nunca sería tan poco realista para no admitir que así es y ha sido considerada muchas veces la literatura y el tema de su calidad o qué es bueno o malo en ella. Pero insisto en que si se confunden "opinión" (y en eso cualquiera puede opinar lo que se le antoje de cualquiera) con "criterio literario", entonces la literaruta termina siendo pasto del mercado simplemente. Desde el punto de vista de la opinión se puede opinar que Doris Lessing es una porquería, lo mismo que Cervantes, pero desde el punto de vista de la calidad literaria nadie podría decir, sin caer en un mero subjetivismo u opinión visceral, que Doris Lessing o Cervantes no tienen calidad literaria. A mí no me gusta El Quijote, pero no voy a negar que literariamente su construcción literaria es genial, y no sólo por lo que dice la historia, aunque esto influya siempre un poco. Yo separo mi mera opinión de la calidad literaria de una obra, hay obras lentas, eso tiene que ver con el ritmo interno de la obra, pero no puedo decir que todas las obras que no me gustan están mal escritas. ¿Dirán los detractores de la Lessing, o diremos los detractores de El Quijote que una y otro "escriben mal" (y ese es el punto en discusión) sólo porque no los aguantamos? Para mí eso no sería muy justo con el trabajo literario que muestran esas obras, y lo tienen seguramente, a mí me consta que El Quijote lo tiene, muy que no me guste. Con respecto al idealismo, sí, probablemente soy idealista; en una cultura tan pragmática y mercantil como la nuestra eso podría considerarse casi un insulto, pero yo lo considero un verdadero triunfo. También es cierto que no hay instrumental para conocer la calidad literaria, y no podría haberlo, porque cuando se trata de creación la instrumentalización sale sobrando, le pondría límites a la creación. Pero eso no quiere decir que porque eso sea así, la literatura deba quedar a expensas del voto de la mayoría y del criterio cuantitativo, y la mera opinión subjetiva del que se le ocurra decir algo o escribir algo. Tienen derecho a decirlo, cierto, pueden opinar que no les gusta o que les gusta mucho, sí, por supuesto, pero eso no puede decidir la calidad literaria. Hay un montón de personas que compran libros para sus estanterías y para lucirlos sin nunca leerlos, ¿considerarías que esa compra es un buen criterio para decidir que la obra es de calidad, cuando gran parte de esa gente ni siquiera a abierto un libro? A mí me parece triste. Deja a la literatura a la altura del ofertazo. En cuanto a la historia de la literatura, bueno, la historia selecciona en cierta medida, conciente o inconcientemente las obras que permanecen y unas permanecen muchas veces por casualidades coyunturales, cierto, eso no lo niego, pero para que permanezcan, además de lo conyuntural o el mero subjetivismo histórico, que hay también, tiene que sostenerla una cierta calidad literaria para que siga provocando en los lectores que vienen aquello que probablemente las ha hecho lo que son. Si no fuera así, muchas de las obras que quedaron en el silencio en su propia época no hubieran podido subsistir pasada esa época. Lo que las rescató del olvido fue lo que provocó en las generaciones posteriores, y eso tiene que ver con algo que contiene la obra y que no es atribuible al mero subjetivismo histórico o la opinión de un crítico. Esto sólo quiere decir una cosa, según entiendo, que en una época una obra puede ser mal juzgada, cierto, o un criterio puede prevalecer sobre otro, pero aún así ese mal juicio buscaba un objetivo: la calidad literaria. No siempre fueron brillantes ni justos esos juicios, ni lo son algunos, ni lo serán otros, pero sí tenían claro algo que se olvida cada día más por estos días, que la literatura y la calidad del escribir bien no se transan por un mero subjetivismo y no se confunden con la mera opinión, aún cuando todos tengan derecho de opinar. Así también todos tenemos derecho de escribir, claro, pero no todos los que escribimos escribimos bien, por lo tanto no se le puede llamar literatura a todo lo que se escribe. No voy en contra del derecho que tienen todos de opinar, no voy en contra del derecho que tienen todos de querer escribir y soñar con ser escritores y hacer sus críticas si cabe, pero me niego a aceptar que es "derecho a" se confunda con un criterio literario aceptable de buenas a primeras, porque entonces no vale la pena el análisis literario, o la creación literaria, o las grandes obras literarias, ¿para qué hacer la distinción si en cualquier momento va a caer por los suelos? Y si los que trabajamos con la literatura ya hemos aceptado irremediablemente (y marco lo de irremediable) que esta realidad sea así, porque es, eso jamás lo negaré (lo que no acepto es la irremediabilidad del asunto), entonces la literatura y la calidad literaria no es defendible bajo ningún punto de vista, por lo tanto cada vez que hemos hablado de las "grandes obras literarias" hemos mentido.

Respuesta de JoseAngel

No creo que hayamos mentido, todo los más habremos incurrido en alguna falsedad, desde el punto de vista de alguien... No desde el nuestro, claro, que nuestro propio criterio, mediado con el de las personas e instituciones que respetamos, cuidará de que en efecto sean grandes obras las que consideramos grandes obras. Como te pasa a tí con el Quijote, que no te gusta, pero reconoces su categoría aparte de tu mero disfrute, categoría medida con parámetros que para tí tienen valor. Por ejemplo, pongamos, su carácter de monumento cultural, sin ir más lejos. O los análisis críticos que hayan hecho personas cuyo talento respetas, y que muestran la complejidad e inteligencia de esta obra. Estos análisis pueden llevarte a apreciar el Quijote (aparte del respeto a su monumentalidad) de un modo por así decirlo indirecto, o cuando menos, si disfrutas de esos análisis críticos, aprecias el Quijote como la obra que los ha hecho posibles—no hay que subestimar la manera en que la crítica contribuye a nuestro disfrute elaborado de la literatura, ni la manera en que la literatura contribuye a nuestro disfrute elaborado de las obras críticas. Bien, pues dicho todo esto hay que reconocer que el Quijote queda sin embargo un poco disminuido en tu panteón literario en comparación con el mío (por ejemplo)—y eso con todo el reconocimiento aledaño que le quieras poner, criterios objetivables y al margen de tu gusto, etc. Porque para un juicio crítico dado, ni gran trabajo, ni gran elaboración ni gran complejidad ni gran significación cultural pueden asegurar que una obra esté lo bastante viva de por sí como para llegar a ser llamada gran literatura—dado que lo primero que tiene que hacer la gran literatura es ser disfrutada y admirada con pasmo, no ser respetada como icono cultural. Quería subrayar también que como verás no he defendido criterios subjetivistas, sino que (reconociendo que existe la subjetividad, y actúa continuamente) reconozco que son precisamente los criterios más objetivos, o intersubjetivos si se prefiere, los que sirven para determinar de un modo socialmente comprensible lo que son la excelencia o el éxito (dos conceptos que tampoco confundo...). Por mi parte yo aprecio más la excelencia creativa que el mero éxito de ventas, claro, y a la hora de decidir qué quiero leer me influye relativamente poco el que algo se haya vendido mucho o no. Aunque conste que lo considero un criterio orientativo, siempre dentro de un tipo dado de libro (así, pongamos, considero que La Catedral del Mar puede ser un buen libro dentro de su género, visto lo que se ha vendido, pero es un género que me interesa menos que otros, así que quizá no llegue a leer este libro nunca). Pero volviendo a la excelencia creativa, ¿cómo me oriento "objetivamente" para determinarla? ¿Más allá de mi propio gusto, digo? Bien, pues me atengo sobre todo al juicio de las mentes excelentes. Los propios escritores que aprecio remiten en sus obras (intertextualmente) a otros libros; se refuerzan o recomiendan entre sí—no a ciegas, sino de acuerdo a determinados criterios que yo valoro a mi vez. Así hay libros que son recordados por otros libros posteriores, y aumentan así de paso su valor comunicativo, se van volviendo más imprescindibles. Otros son enriquecidos por la crítica, sobre todo por la gran crítica, que ignora a la mayoría de las obras, que van pasando al olvido sin dejar discusión tras de sí. Es este diálogo interno de la literatura consigo misma (incluyendo dentro de sí a la crítica inteligente, como parte esencial) lo que es para mí el indicador objetivo más fiable de la excelencia literaria. Claro que esto tiene el inconveniente que para obras recientes (volvamos a Javier Marías, por ejemplo, aunque éste ya figura en la Historia y Crítica de la Literatura Española de Rico, que recoge muchos juicios críticos influyentes) no hay criterio tan seguro, hay todavía poco diálogo consistente, hay eso sí mucho debate y barullo donde se mezcla la promoción interesada o la publicidad, o los hilos tirados por círculos de amigos y de apoyo mutuo... Hay muchas obras que intentan sobrevivir a esta fase y pasar a una pequeña consagración cultural, pero por necesidad muy pocos lo conseguirán. Y la lectura crítica apreciativa pasará a ocuparse mayormente de los supervivientes, que deberán su pervivencia a un torbellino comunicativo, un complejo indeterminable de excelencia y de azar. Vae victis!

(PS - También comento una foto que aparece en Apostillas—a cuenta de un artículo sobre Camara Lucida de Barthes. También en la fotografía colaboran el tema, el fotógrafo, y el comentador).










Author, Author



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domingo, 14 de enero de 2018

Retropost #1958 (14 de enero de 2008): Enfermedad profesional

Es conocido mi interés (puramente académico) por la vanidad. En lo que no había caído es en que se trata de una enfermedad profesional. En Fírgoa: Universidade Pública hay un interesante artículo sobre esto, y otras cuestiones: sobre la evolución de la Universidad, y sobre el cambio en la figura del profesor e investigador: José Carlos Bermejo Barrera, "La traición de los profesores y la pérdida de la dignidad académica". En línea con las diatribas de Julien Benda contra los "clérigos" que se metían a comisarios políticos—aquí se denuncia también el abandono de su "espacio propio", el conocimiento, especialmente en estos años de privatización de la Universidad.

Se trata únicamente de analizar cómo los profesores universitarios se han definido a sí mismos en relación con el cultivo del conocimiento, con el poder político y con la riqueza, y cómo, en un determinado momento histórico (a partir de comienzos del siglo XIX europeo) consiguieron crearse un espacio social propio en el que lograr su reconocimiento social a partir de su trabajo y su labor específicos.

Ese fue el espacio académico, del que se derivó en otros tiempos un prestigio social que se desprendía del reconocimiento, tanto por parte de las comunidades académicas como por parte del cuerpo social, de un conjunto de valores propios de las universidades, diferentes de los valores políticos, y por supuesto del valor básico de la economía: el valor de cambio.

Aunque, por matizar, creo que no existe una oposición tajante, sino más bien un continuo, entre los valores académicos y el valor de cambio. Porque el reconocimiento académico también es una forma de valor de cambio, al haber una cierta circulación, todo lo indirecta que se quiera entre el prestigio intelectual y profesional, y la influencia política o los beneficios monetarios que le acompañan.

Traza Bermejo una genealogía del "intelectual" (desde los escribas, los sacerdotes y los filósofos griegos) y de su autoimagen. A San Agustín se remonta el análisis de la libido académica, que lleva a distinguir entre "profesores monjes" (los clérigos de Benda, interesados por el saber mismo) y "profesores cortesanos", en los que su actividad va subordinada al poder político o económico. De Pierre Bourdieu importa Bermejo el concepto del prestigio como ideología (—y por aquí llegamos a la vanidad). Es interesante cómo se reorganiza el prestigio en la era del trabajo en equipo y la investigación a base proyectos organizados y cuantificados (cuantificados en su financiación y en sus índices de calidad, a veces indistinguibles):

En ese mundo de la producción científica masiva ya no existen figuras de grandes pensadores o científicos, sino grupos de científicos industrialmente organizados, y de aquí se deriva un problema.

Ya no existe la distinción intelectual entre grandes, medianos y pequeños científicos. Sin embargo los científicos tienen que ser jerarquizados. En primer lugar por razones económicas e institucionales, y en segundo lugar por motivos académicos y psicológicos.

Todo científico busca el reconocimiento, pero es imposible encontrarlo destacando en esa enorme masa de trabajadores anónimos de la ciencia. Por ello se han establecido criterios de distinción, o excelencia, de tipo cuantitativo, que han llevado a desarrollar un sistema absurdo de clasificación de trabajos (Bermejo Barrera, 2007, pp.2 1/40). En ese sistema, tal y como hemos analizado, desaparecen los criterios cualitativos y son sustituidos por otros meramente cuantitativos.

Se supone que existe una unidad de medida de la ciencia, que es el paper, o artículo, independientemente de su contenido, que nunca se juzga. Los artículos se suman, matizando su número con índices externos de calidad que dependen de un rango convencional de publicaciones científicas, que asumen la distinción intelectual, ausente del trabajo científico anónimo. Sumando artículos, tipos de revistas y número de citas (consideradas también como de valor absoluto, ya que cada cita es una unidad) se puede numerar a un científico con un índice, en el que la cantidad sirve como sustituto de la calidad y la antigua distinción o jerarquía intelectual.

Es evidente que estos índices no tienen ningún valor, más que el de satisfacer la necesidad de reconocimiento de cada científico, muy necesaria en el caso del trabajo intelectual, como ya habíamos visto, y de proporcionarle así una satisfacción personal, que además le puede ser útil para progresar en el ámbito de su comunidad científica, o dentro de las instituciones académicas o la industria.

(—Aquí habría que matizar, claro: los índices cuantitativos de calidad se basan, al menos idealmente, en una cuantificación de valoraciones positivas, y naturalmente tienen un valor en la institución que sustenta la disciplina, que es a lo que van: porque estamos hablando de organizar una institución, reparto de puestos jerárquicos, de dinero... etc. Otra cosa es el valor o interés que pueda tener para una persona un artículo que es "de calidad" por haber sido valorado positivamente por otra persona).

La asunción de la tecnociencia como valor exclusivo del conocimiento supone, pues, la sentencia de muerte de las viejas universidades como promotoras básicas del conocimiento, y el inicio de este proceso de extinción parece alcanzar una velocidad imparable, a pesar de que muchos científicos académicos no quieran darse cuenta de ello.


Lo curioso del caso es que ese mismo proceso parece que quiere ser imitado por parte de aquellos universitarios que cultivan las Humanidades y las Ciencias Sociales, dos tipos de conocimiento diferentes a las tecnociencias, tal y como ha señalado Wolf Lepenies (Lepenies, 1994), y que no pueden ser medidos por los mismos patrones.

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... se pretende convertir el estudio de todas las humanidades en un recurso secundario para el desarrollo de la industria del entretenimiento y del ocio, y para el desarrollo del turismo. De ser esto así las humanidades, complementarias de las técnicas de publicidad y marketing necesarias para la venta de recursos turísticos y de objetos culturales de consumo masivo, habrían perdido todo su sentido.

Si aquellos que cultivan las humanidades pretenden seguir el camino de la tecnociencia acabarán por rematar el proceso agónico en el que las universidades inevitablemente están entrando, puesto que la investigación en estos campos estaría financiada no por un tipo de empresas que ante todo necesiten demostrar la eficacia de sus productos frente a otros de la competencia, sino por otras que simplemente tienen que crear productos para el entretenimiento - carentes de función práctica- , como todos los dedicados al ocio que sólo valen en cuanto que son rentables. La ley de Gresham, una ley básica de la economía, nos hará comprender fácilmente que en ese mercado del ocio la moneda mala desplazará necesariamente a la buena y se desarrollará un proceso de empobrecimiento y trivialización de la cultura, al que ya estamos asistiendo, y que parecen saludar con entusiasmo unos académicos que han decidido sustituir los valores del conocimiento por el único valor del dinero, sentando así las bases para la pérdida de la dignidad de sí mismos y de las instituciones en las que se mueven.

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La dignidad de los intelectuales ha sido enormemente frágil en la historia occidental, debido a su falta de independencia económica y a su vinculación y dependencia de los poderes religioso y político. Pero hubo algunos intelectuales y profesores, quizás no muchos, que hicieron que esa dignidad fuese posible. Los intelectuales y los profesores, como todos los demás seres humanos, están caracterizados por una serie de vicios y defectos que a veces derivan de la estructura sociopsicológica de su profesión. Y uno de esos defectos fue casi siempre la vanidad, a la que se confundió con la dignidad, y que pudo ir unida al elitismo y al espíritu de cuerpo.

Esa vanidad, fruto de la fragilidad psicológica de los intelectuales, fue muchas veces la fuente de errores garrafales, como los de Heidegger, Unamuno y Ortega, y puso de manifiesto, en estos casos y en tantos otros, que la grandeza intelectual no es incompatible con la torpeza social, e incluso con la lisa y llana estupidez personal y política.
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El juego del reconocimiento y la relación dialéctica entre el especialista en el conocimiento, al que llamaremos el  sabio, y su comunidad tiene una historia muy larga y compleja, en la que los factores económicos, sociales y políticos se entremezclan con la compleja interrelación que en las personas de estos especialistas en el conocimiento tiene lugar entre la vanidad y la dignidad, a veces muy difíciles de distinguir.

(—Y tan difíciles. La dignidad de uno es vanidad para el otro).
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Hoy en día, cuando muchos profesores querrían ser empresarios, o una caricatura de los mismos, políticos, o simples aduladores de los verdaderos políticos, o quizás compartir el poder y el terror que puede proporcionar el uso de la fuerza militar, deberíamos reivindicar la frágil dignidad de los intelectuales que alguna vez brilló momentáneamente en el transcurso de la historia.

Por ello, quizás fuese oportuno concluir con unos breves versos de Leonard Cohen:


“Like a bird on the wire,
like a drunk in a midnight choir,
I have tried in my way to be free”

(“Bird on the wire”).

Pero a ver quién es el guapo que lo consigue, cuando en la historia esto ha sido un ideal (ideológico) más que una realidad. Un ideal necesario, claro. Hay que intentarlo— siendo conscientes de la vanidad de esos intentos.

Interprétese en línea con mi diatriba crítica sobre la investigación en grupo (o tribu).



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jueves, 17 de agosto de 2017

En el índice de Shanghai

Estamos todos los universitarios españoles muy preocupados sobre cómo nos posicionan en el índice de Shanghai. Quizá los de las áreas de Humanidades deberíamos preocuparnos menos.

En el índice de Shanghai las humanidades ni siquiera figuran como área. Como para fiarse de cómo nos evalúan: http://www.shanghairanking.com/Shanghairanking-Subject-Rankings/index.html

Y ahí lo dejo, para que más de uno reevalúe su autoevaluación.


 



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lunes, 12 de junio de 2017

Retropost #1655 (12 de junio de 2007): En calidad de calidad



Sale en Fírgoa un artículo especial de especiales, o recopilatorio de recopilatorios, con el título de "Plaga de expertos en calidad" . ¿Quién no la sufre? Especialmente destructivo va a ser el ataque por dos frentes de la Brigada de Expertos en Calidad por un lado, y la División de Didáctica, Pedagogía y Diseño Curricular por el otro. No saldremos indemnes, pues una disciplina nebulosa, fuzzy y dada a asociaciones imprevistas de ideas como es la Filología y más en concreto la Crítica, está claro que jamás podrá tener calidad en este mal sentido de la palabra. A mí me gusta esta definición de la Filología, del Diccionario de Autoridades:

PHILOLOGIA. s.f. Ciencia compuesta y adornada de la Gramática, Rhetórica, Historia, Poesía, Antigüedades, Interpretación de Autores y generalmente de la Crítica, con especulación general de todas las demás Ciencias. Es voz Griega. Lat. Philologia.

–pero me temo que para pasar los controles de calidad le sobran adornos y especulaciones. Y complejidades impredecibles, y hasta poesía. Jamás Schleiermacher o Empson o Bajtín habrían pasado un control de calidad como los que se nos avecinan– para proyectos con sello de registro ministerial, imaginen. Pero ay, la época de esos gloriosos dinosaurios ya pasó, y la Filología es "decimonónica" – como volvieron a repetirme la semana pasada, en la reunión del Departamento en la que se decidía qué titulación queremos implantar en la próxima reforma. Fui el único en pedir que se mantuviera ese nombre, "Filología Inglesa", para nuestra titulación. Todos quieren "estudios ingleses" – aunque me permití observar que bien serían estudios filológicos, y no de cocina inglesa ni de jurisprudencia anglosajona, ni de geología de Inglaterra. Que si quieres.

A lo que iba. En los recopilatorios sobre universidad, privatización, reestructuración de las titulaciones, captación de alumnos, etc., recopilados en ese recopilatorio de Fírgoa, aparecen algunos artículos míos, como por ejemplo éste sobre




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sábado, 19 de noviembre de 2016

Retropost #1233 (19 de noviembre de 2006): Cuando la calidad pierde su honesto nombre



Cuando la calidad pierde su honesto nombre

Publicado en Universidad. com. José Ángel García Landa

Recomiendo leer esta interesante y polémica ponencia sobre "La reciente evolución de la corrupción universitaria", presentada por José J. Erviti en el II Congreso nacional contra la corrupción y el acoso en la universidad pública española, celebrado en Madrid los días 20 y 21 de octubre de 2006.
La ponencia está en la web que está construyendo la Plataforma contra la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española.

Me gusta la consideración previa: "Quienes nos ponemos a hablar de la corrupción universitaria tenemos que reconocer que no estamos fuera o libres de ella, porque cuando la corrupción sopla a favor de uno, no se percibe como tal. Es difícil percatarse de las inercias que nos arrastran." Aunque eso no quiere decir que no haya diferencias entre pajas y vigas, ya estén en ojo ajeno o en el propio. "El régimen del bienestar", concluye Erviti, "se halla condenado a la producción masiva de inutilidades y las Universidades no escapan de esa condena, porque la dinámica de la evaluación de méritos obliga a la producción masiva de publicaciones perfectamente prescindibles, pero que, valoradas al peso o en “esa grotesca casa de citas que tiene su sede en Filadelfia" (según expresión del destacado catedrático de matemáticas D. Antonio Córdoba el pasado 4 de enero en El País), generan la “calidad” y la “excelencia” necesarias para la promoción personal, que es lo que está en juego para los autores."

Es interesante su crítica a la perversión instrumental de las evaluaciones de calidad, creando un sistema mecánico que busta autojustificarse y al fin se convierte en un fin en sí mismo. A estos métodos estandarizados de evaluación podría aplicárseles, creo, el razonamiento de Feyerabend en su tratado Contra el Método. Con la peculiaridad de que cuando se aplica un método estandarizado de evaluación a una investigación metodológicamente predeterminada, lo que obtenemos es, por una parte, un método al cuadrado (pues el método se estandarizará de modos acordes a la evaluación que se espera de él) y por otra parte una ficción formalista también al cuadrado: si el método nos da una versión cuadriculada de la realidad, la evaluación metodologizada nos llevará a una imagen de la realidad que como mínimo será cubista.

Es difícil, sin embargo, concebir cómo va a renunciar a estos sistemas de evaluación estandarizada un sistema que se ha embarcado tan deliberadamente en una búsqueda de la calidad, entendida ésta como homogeneización o estandarización de procedimientos mediante la retroalimentación evaluación/financiación, y reduciendo en última instancia la aerodinámica de la Universidad a una menor resistencia a las fuerzas del mercado (utilizando la evaluación estandarizada para diezmar las áreas menos productivas). Eso no garantiza que lo seleccionado sea necesariamente más valioso... Que se adapta mejor al medio ambiente, eso sí. Un darwinismo de la evolución en ecosistemas enrarecidos...








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martes, 21 de agosto de 2012

El ránking universitario de este año

De Noticias jóvenes:

La Universidad de Zaragoza, entre las 500 mejores del mundo

Redacción (NJ) (Aug 18, 2012) Zaragoza
A pesar de los fuertes recortes en investigación que ha sufrido la Universidad de Zaragoza por parte del Ejecutivo aragonés, los responsables de la institución pueden presumir de mantenerse, por décimo año consecutivo, en la élite de los campus de todo el planeta.

Como cada año, la universidad de Shanghái ha hecho público el Ranquin Académico de Universidades del Mundo (ARWU, por sus siglas en inglés) correspondiente a 2012, que valora especialmente la investigación de los campus y el impacto de sus publicaciones en las diferentes revistas especializadas.

Desde la primera edición del estudio, que se viene elaborando desde 2003, el centro aragonés aparece en la horquilla que comprende las 400 y 500 mejores universidades. Aunque no existen datos concretos, sí puede consultarse un gráfico en el que se plasma una evolución positiva respecto al curso pasado. Solo en 2006 estuvo cerca de alcanzar el puesto 400.

La clasificación de este año, que vio la luz el pasado miércoles, ha sentado muy bien en el seno del Rectorado. "Que nos hayamos conseguido mantener tiene un valor muy significativo después del profundo recorte en investigación y desarrollo", explica Fernando Beltrán, vicerrector de Política Académica.

Aunque no se atreve a valorar si la rebaja en el presupuesto -de casi 18 millones de euros respecto a 2011- afectará a corto plazo a la posición de la universidad pública en esta prestigiosa clasificación, Beltrán considera que "el recorte, a la larga y si nada lo impide, va a provocar un descenso, desafortunadamente".

Por ello, destaca el vicerrector, desde la universidad siguen "reivindicando que se mantenga un decidido apoyo a la investigación", uno de los motores económicos más seguros.

Matrícula en Química

Si hay un campo en el que puede jactarse la Universidad de Zaragoza es el de la Química. Ningún centro español, público o privado, supera su clasificación específica en este área, en la que se ubica entre los puestos 51 y 75, por encima de universidades muy superiores en tamaño como las de Pekín, Berlín, Nueva York o Houston.

La octava en España

Muy lejos de Harvard (en primera posición) se encuentra la Autónoma de Madrid. Hay que avanzar hasta la horquilla 201-300 para encontrar el campus madrileño, el primero de nacionalidad española en aparecer en la clasificación. Con él empatan la Complutense, la Universidad de Barcelona y la Universidad de Valencia.

Algo por detrás están la Autónoma de Barcelona, la Politécnica de Valencia y la Pompeu Fabra. Junto a la Universidad de Zaragoza, cierran el 'top ten' nacional las universidades de Granada y la de Santiago.






viernes, 23 de diciembre de 2011

Sexenio 2006-2011

Iba a titular este post "Hasta el gorro del currículum." Soy bastante dado a buscar méritos míos por la red, pero cuando llega la hora de presentarlos al Ministerio se me van las ganas, y pierdo la paciencia igual que la gente humilde, y me disgustan mis escritos. Ahora que hay rebajas de sueldo a los funcionarios, empero, hay que pedir el complemento de investigación, si no por el dinero para consolarse con la dignidad herida, y lamer uno sus méritos. Hasta ahora me han dado todos los sexenios que he pedido (tres); a ver si no pierden la buena costumbre. Lo que no sé es si iremos a por el quinto sexenio, o si me quedo con cuatro, o con tres. La solicitud se presenta por Internet y la acabo de rellenar; consta de un currículum que se adjunta, más o menos completo (en realidad resumido) y cinco publicaciones selectas entre las mejores de estos seis años. Menos mal que no son seis de cinco años—así aún logramos recopilar unas cuantas con aspecto académico, aunque los géneros que más cultivo a estas alturas son el blogueo y la autopublicación.

Aquí está el mini-currículum (que se me queda de 380 paginas en sólo 118).

Y las cinco publicaciones seleccionadas:


1) Capítulo de Estudios sobre el texto

José Ángel García Landa. "Los blogs y la narratividad de la experiencia." En Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Azucena Penas y Rosario González. Frankfurt a/M: Peter Lang, 2009. 303-22.

Resumen y objetivos:

Propondremos aquí un análisis de la narratividad de una forma discursiva recientemente aparecida, como son los blogs, en el marco de una teoría emergentista de la narratividad y de sus modalidades discursivas. Las características narrativo-discursivas de los blogs emergen de una base previa de prácticas comunicativas más básicas o menos específicas. Y la narratividad discursiva misma es un fenómeno emergente con respecto a fenómenos cognoscitivos y experienciales que le subyacen necesariamente y son la base sobre la cual definir su carácter emergente. Es decir, ha de haber procesos para que exista la posibilidad de que haya representaciones procesuales, y estas representaciones han de existir en formas simples antes de dar lugar a formas narrativas complejas, asociadas a contextos culturales y comunicativos específicos—como por ejemplo el desarrollo de la escritura interactiva en la Red.


Indicios de calidad:

Además de la edición impresa, hay versiones electrónicas de este trabajo disponibles en los siguientes repositorios:

José Angel García Landa. "Blogs and the Narrativity of Experience / Los blogs y la narratividad de la experiencia." Social Science Research Network (marzo 2008):
    http://ssrn.com/abstract=1113321
    2008
_____. "Los blogs y la narratividad de la experiencia." Zaguán: Repositorio en red de la Universidad de Zaragoza 20 feb. 2009.
    http://zaguan.unizar.es/record/2008
    2009
En ambos pueden consultarse estadísticas de uso.

Sobre la serie en que aparece:
Lobato, Julia, y Emilio Ortega. "Repertorio bibliográfico sobre la colección 'Studien…' (1998-2009) del grupo editorial Peter Lang." Entre Culturas 2 (2010): 277-288 (p. 286).

El volumen Estudios sobre el texto ha tenido abundantes reseñas favorables, muchas de ellas subrayando el interés de mi contribución. Entre ellas:

González, Paloma. Reseña de Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Mª Azucena Penas Ibáñez y Rosario González. Anuario de Estudios Filológicos 33 (2010).

Según esta reseña, de una profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, el volumen consta de "diecinueve capítulos elaborados por autores de reconocido prestigio, profesores universitarios con amplia investigación sobre el tema, desde distintos puntos de vista, como el lingüístico, el filológico, el teórico de la literatura, el pragmático o el comparativo, y que aporta una visión global exhaustiva, actual y renovada de los estudios textuales" (p. 416).

Hay otras reseñas, todas favorables, muchas de las cuales detallan la temática de cada capítulo:

Martínez de Carnero, Fernando. Reseña de Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Mª Azucena Penas Ibáñez y Rosario González.  Artifara 9 (2009).

Silió, Teresa. Rev. Reseña de Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Mª Azucena Penas Ibáñez and Rosario González. Mi+d (un lugar para la ciencia y la tecnología) Portal científico de la web. (2010).

González Vázquez, Carmen. Reseña de Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Mª Azucena Penas Ibáñez y Rosario González. LinRed 7 (2010).
    http://www.linred.es/resenas_pdf/LR_resena38_29012010.pdf

Fernández, Rafael. Reseña de Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Mª Azucena Penas Ibáñez y Rosario González.  Crítica Bibliográphica. Electronic journal. Academia Editorial del Hispanismo (Dec. 2010).
    http://www.academiaeditorial.com/web/wp-content/uploads/2011/05/CB-Penas-Fernandez.pdf

Alonso, Milagros. Reseña. of Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Mª Azucena Penas Ibáñez y Rosario González. Anuario de Lingüística Hispánica 26 (2010).

Baena, Enrique. Reseña de Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Mª Azucena Penas Ibáñez and Rosario González.  Rilce 27.2 (2011).

Medina, Francisca. Reseña de Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Mª Azucena Penas Ibáñez y Rosario González. Oralia 14 (2011).

Ruiz Gago, Carmen. Reseña de Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Mª Azucena Penas Ibáñez y Rosario González. Lenguaje y Textos 33 (2011).

Llorente, Mª del Rosario. Reseña de Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas. Ed. Mª Azucena Penas Ibáñez y Rosario González. Analecta Malacitana 33.1 (2010).

Citamos de esta última reseña, a título de ejemplo. El volumen es "una gran obra colectiva sobre el texto" que "nos proporciona una visión global y exhaustiva de la investigación textual". "Este libro merece ser considerado como obra de consulta obligada para profundizar en el estudio de todo lo concerniente al texto, ya que aborda la complejidad del fenómeno textual en todas sus dimensiones".

Hay diversas webs que han recogido contenidos del libro; destaca:

Estudios sobre el texto en Google Books
    http://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=WA6i73n7sloC
    2011




2) Capítulo de Interculturalism: Between Identity and Diversity / Paradojas de la interculturalidad
 
José Ángel García Landa. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." En Interculturalism: Between Identity and Diversity. Ed. Beatriz Penas Ibáñez y Mª Carmen López Sáenz. Berna: Peter Lang, 2006. 207-26.

Resumen y objetivos:

Este trabajo reformula la relación entre la identidad personal y la dimensión configurativa y estructuradora del discurso, estableciendo una relación entre fenómenos semióticos cuya interconexión compleja ha estado insuficientemente teorizada: (1) la lectura, específicamente en su modalidad de relectura; (2) la estructuración narrativa, y los géneros narrativos; (3) la identidad personal, entendida aquí en su dimensión temporal, como desarrollo interpretado y por tanto secuencial-narrativo; y, por último (4) la interacción comunicativa como fenómeno dinámico y estructurador de relaciones y de sujetos. El título del trabajo pretende señalar una conjunción inicial de estos términos aislados, integrándolos parcialmente mediante una proposición problematizada, en el sentido de "una relectura de la relación entre la interacción y la identidad narrativa". Pasamos a tratar una integración entre estos conceptos mediante síntesis parciales, viendo los elementos de nuestro título en relación mutua: comenzando con la relación entre identidad y narración, y luego la relación entre 'relectura' y 'narración', o estructuración narrativa, mediante el examen de la comprensión narrativa como una forma de relectura a nivel intertextual. Este trabajo se sitúa en la línea de reflexión sobre hermenéutica narrativa, con un énfasis especial en la retrospección, desarrollando una línea investigadora ya emprendida en trabajos anteriores, como puede verse en el listado de publicaciones del currículum completo, en especial éstas: http://tinyurl.com/retroretro



Indicios de calidad:

Existen diversas páginas web con una versión electrónica en red de la publicación en repositorios académicos universitarios, y en ellas pueden consultarse las estadísticas de uso del documento:

José Ángel García Landa. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." Academia.edu 9 julio 2010.
    http://unizar.academia.edu/Jos%C3%A9AngelGarc%C3%ADaLanda/Papers/203164/Rereading----Narrative----Identity----and-Interaction
    2010
_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) a
nd Interaction." Social Science Research Network 10 julio 2010.*
    http://ssrn.com/abstract=1638145
    2010
_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." Zaguán: Repositorio en red de la Universidad de Zaragoza 18 junio 2011.
    http://zaguan.unizar.es/record/6134
    2011

Hay una página web sobre el libro con visionado previo en Google Books:

Interculturalism: Between Identity and Diversity
    http://books.google.es/books?id=-drf_UU6Fw8C&lpg=PP1


El libro ha tenido una reedición/traducción española, con el título Paradojas de la interculturalidad (Madrid: Biblioteca Nueva, 2008).

García Landa, José Ángel. "Narración, Identidad, Interacción: Relectura." En Paradojas de la interculturalidad: Filosofía, lenguaje y discurso. Ed. Mª Carmen López Sáenz y Beatriz Penas Ibáñez. (Razón y sociedad). Madrid: Biblioteca Nueva, 2008. 183-202.

Realizado con el proyecto de investigación del equipo investigador consolidado / acción especial  "Identidad y Diferencias" BFF2002-11914-E del Ministerio de Educación y la ayuda del proyecto de investigación de la DGICYT del Ministerio de Educación y Ciencia, HUM2004-03533/FISO

Referenciado en las publicaciones sobre interculturalidad del Intercultural Communication Institute:
http://www.intercultural.org/books.php
2011

y de la Anna Lindh Mediterranean Foundation for the Dialogue between Cultures. (euromed).
http://www.euromedalex.org/node/11075


Entre las reseñas, todas altamente positivas, del libro:

Álvarez Falcón, Luis. "Las modulaciones de lo idéntico. Acerca de Paradojas de la interculturalidad. Filosofía, lenguaje y discurso." Endoxa 25 (2010).
    https://serviweb.uned.es/publicaciones/mostrar.asp?codigo=0170070RE21A15
    2011
_____. Reseña de Paradojas de la Interculturalidad. Ed. Mª Carmen López Sáenz y Beatriz Penas Ibáñez. Investigaciones Fenomenológicas 8 (2011): 259-264.
    http://www.uned.es/dpto_fim/invfen/InvFen8/indice_InvFen_8.html
    http://e-spacio.uned.es/fez/view.php?pid=bibliuned:InvFen-2011-8-5170

Brufau Alvira, Nuria "Translating and (Re)creating (Cultural) Identities. A Review Article of New Work by López Sáenz and Penas Ibáñez, and Vidal Claramonte." CLCWeb: Comparative Literature and Culture (Purdue University)
    http://docs.lib.purdue.edu/clcweb/vol10/iss3/
    2008
Muñoz Terrón, José María. Reseña de Paradojas de la interculturalidad: Filosofía, lenguaje y discurso. Ed. Mª Carmen López Sáenz y Beatriz Penas Ibáñez. Daímon: Revista Internacional de Filosofía 46 (2009): 222-24.

Mi capítulo de Paradojas de la interculturalidad aparece también, en español, en los siguientes repositorios:

_____. "Narración, Identidad, Interacción: Relectura." Academia.edu 17 julio 2010.
 http://unizar.academia.edu/Jos%C3%A9AngelGarc%C3%ADaLanda/Papers/210890/Narraci%C3%B3n--Identidad--Interacci%C3%B3n--Relectura
    2010
_____. "Narración, Identidad, Interacción: Relectura." Zaguán: Repositorio en red de la Universidad de Zaragoza  24 junio 2011.
    http://zaguan.unizar.es/record/6191
    2011
_____. "Narrative, Identity, Interaction: Rereading / Narración, Identidad, Interacción: Relectura." Social Science Research Network 17 julio 2010.
    http://ssrn.com/abstract=1641587
    2010


3) Theorizing Narrativity

José Ángel García Landa. Coeditor del volumen Theorizing Narrativity, coautor de la introducción y autor único del capítulo "Narrating Narrating: Twisting the Twice-Told Tale." En Theorizing Narrativity. Ed. John Pier y José Ángel García Landa. (Narratologia: Contributions to Narrative Theory, 12). Berlin y Nueva York: Walter de Gruyter, 2008. 419-51.
    http://www.degruyter.com/cont/fb/li/detailEn.cfm?id=IS-9783110202441-1
    2007

Resumen y objetivos:

Theorizing Narrativity es una obra colectiva que reúne los trabajos sobre narratividad de un grupo internacional de especialistas en teoría narrativa. Proporciona nuevas perspectivas sobre la narratividad y la naturaleza de las narraciones, sobre la teoría de los géneros, sobre estructura narrativa y semiótica narrativa, y sobre la interfaz entre narratología y teoría de la comunicación. La mayoría de las contribuciones se centran en las especificidades de la narración ficcional literaria, pero cada capítulo investiga una dimensión diferente de la narratividad, tratando muchas cuestiones desde una perspectiva innovadora—entre ellas, la narración oral, la dimensión narrativa de la ley, o de los videojuegos, la teoría de la causalidad, la intertextualidad, y la teoría de la lectura.
Esta contribución mía, "Narrating Narrating: Twisting the Twice-Told Tale", examina la continuidad estructural y genética existente entre la narración oral y las narraciones literarias complejas o elaboradas. El capítulo examina algunos aspectos de la narración oral en la ficción escrita, y avanza la tesis más general de que la re-narración es un concepto crucial en el análisis narrativo, ya que las narraciones parten siempre de la transformación de narraciones precedentes. El marco teórico utilizado combina la narratología con la pragmática comunicativa desarrollada por el interaccionalismo simbólico, y en este sentido supone también, desde el punto de vista de la metodología, una investigación interdisciplinar, en línea con otros trabajos que publiqué con anterioridad—por ejemplo, el capítulo "Overhearing Narrative" en el volumen 4 de esta misma serie "Narratologia", The Dynamics of Narrative Form.

John Pier (U. de Tours / Ecole des Hautes Études en Sciences Sociales, París). Es uno de los principales impulsores del European Narratology Network.

Indicios de calidad de la serie: La serie Narratologia es publicada por la prestigiosa editorial académica Walter de Gruyter (Berlín y Nueva York), editores de numerosas revistas y series de referencia en múltiples campos académicos, incluyendo numerosas revistas y series de filología, lingüística y estudios literarios. Los volúmenes de la serie, aprobados por el comité de editores, son editados y revisados además por un editor externo y luego sometidos a informes y revisión a dos o más miembros del comité científico. La serie Narratologia ha publicado hasta la fecha más de treinta volúmenes de teoría narrativa, con la participación de numerosos equipos de investigación internacionales y de los principales expertos en narratología del mundo, incluyendo estudiosos como Brian Richardson, Meir Sternberg, Gerald Prince, Monika Fludernik, Ansgar Nünning, Werner Wolf, Wolf Schmid, etc.Ver la web de la serie:
http://www.degruyter.de/view/serial/19096?rskey=RDUfCk&result=1&q=

Indicios de calidad del volumen:

El volumen ha recibido diversas reseñas en revistas académicas especializadas por parte de prestigiosos especialistas en la materia:

Alvarez Amorós, J.A. en Estudios Ingleses de la Universidad Complutense 17 (2009): 137-40.
http://revistas.ucm.es/portal/abrir.php?url=http://revistas.ucm.es/fll/11330392/articulos/EIUC0909110129A.PDF
    2010
Dahlgren, M., en Atlantis 31.2 (diciembre 2009): 169-75.
    http://www.atlantisjournal.org/ARCHIVE/31.2/2009Dahlgren.pdf
    2009
Richardson, Brian, en Style 45.1 (primavera 2011): 165-68.
    http://www.style.niu.edu/
    2011
(B. Richardson es el presidente de la Sociedad Internacional de Estudios Narrativos, ISSN, con sede en Georgetown University).

Notas, webs:

Reseña en  Reference & Research Book News (nov. 2008).
    http://trove.nla.gov.au/work/75313671
Notas o páginas web en  AEDEAN, Amazon, Google Books, U Read…

   
Citas:

Abbott, H. Porter, en The Living Handbook of Narratology (Univ. de Hamburgo):
    http://hup.sub.uni-hamburg.de/lhn/index.php/Narrativity

Joana Gavins en "The Year's Work in Stylistics 2008." Language and Literature 18.4 (nov. 2009): 367-383.

Meir Sternberg en "Narrativity: From Objectivist to Functional Paradigm." Poetics Today 31.3 (Duke University Press, 2010): 507-659.

Bas Snelders en New Narratives for Europe? A Search for Narratives in ECF Grant Applications. Informe para la European Cultural Foundation.
http://www.ecflabs.org/sites/www.ecflabs.org/files/essay_bas_snelders_march_2011-1.pdf

Markus Kuhn, Film-Narratologie. Berlin y Nueva York: De Gruyter, 2011. 373-406.

Greta Olson, ed. Current Trends in Narratology. Berlín y Nueva York: De Gruyter, 2011. P. 197, etc.

Hühn, Peter, et al., eds. Handbook of Narratology. Berlín y Nueva York: De Gruyter, 2009. P. 347, etc.




4) Capítulo de The Texture of Internet

José Ángel García Landa. "Literature in Internet." En The Texture of Internet: Netlinguistics in Progress. Ed. Santiago Posteguillo, María José Esteve y M. Lluïsa Gea-Valor. Newcastle: Cambridge Scholars Publishing, 2007. 143-61.

Este artículo examina la interfaz entre la literatura e Internet, con un énfasis especial en la cuestión de la intertextualidad. Delimita algunas características específicas de la literatura en red, entendida como un fenómeno diferenciado de la literatura digital y de la literatura hipertextual. La literatura queda concebida aquí como una familia de prácticas discursivas condicionadas por su medio de representación y comunicación (especialmente por la escritura impresa): a continuación se examinan las consecuencias que tienen las redes digitales para la transformación y redefinición de esas prácticas. Estas consecuencias se examinan desde cuatro puntos de vista: 1) Una perspectiva sobre Internet considerada como literatura; 2) Una perspectiva sobre la literatura considerada como una red, una Internet antes de los ordenadores; 3) Un examen de la literatura en Internet, la literatura impresa transvasada a la red; 4) Un examen de las representaciones de Internet en obras literarias, en especial de anticipación. Entre las cuestiones que se tratan se encuentran la comunicación autor-lector, la interactividad, los blogs y la blogosfera, la narrativa experimental postmodernista y la ciber-organización de la comunicación social,  transformada por el impacto de la red.

Esta publicación se realizó desarrollando la temática de una conferencia plenaria que impartí por invitación a la Universidad Jaume I, congreso International Conference on Internet and Language ICIL'05. Castellón de la Plana: Universitat Jaume I.

Una versión más amplia del trabajo aparece en la web del Social Science Research Network. "Linkterature: From Word to Web. Or: Literature in the Internet - Internet as Literature - Literature as Internet - Internet in Literature"  Social Science Research Network 30 oct. 2007.
http://ssrn.com/abstract=1025231
2007

La editorial Cambridge Scholars Press es una editorial exclusivamente académica con sede en el Reino Unido, y que difunde sus publicaciones a nivel mundial y con una cuidada presentación en la web:
    http://www.c-s-p.org/Flyers/The-Texture-of-Internet--Netlinguistics-in-Progress.htm

A través de la aplicación Google Académico pueden localizarse gran número de artículos académicos que citan el volumen The Texture of Internet o se refieren a él.
http://scholar.google.es/scholar?hl=es&q=%22The+Texture+of+Internet%22&btnG=Buscar&lr=&as_ylo=&as_vis=0



5)  En The Evolutionary Review

José Ángel García Landa. "Illuminations from This Thing of Darkness." The Evolutionary Review 1 (2010): 138-40.

Este artículo examina la novela This Thing of Darkness (2005) de Harry Thompson (1960-2005), traducida al español como Hacia los confines del mundo. Se trata una novela histórica sobre el viaje del Beagle de Charles Darwin y sobre la vida del capitán del barco, Fitzroy. En nuestro análisis señalamos cómo la novela presta una atención especial al anclaje narrativo de los acontecimientos en el seno de una "gran narrativa" de la modernidad y del imperialismo, del desarrollo científico y cultural, y más ampliamente de la evolución humana. En la versión ampliada del trabajo publicada en el Social Science Research Network exponemos de modo más detallado el interés teórico que para la narratología, y para la teoría de la historia, tiene el concepto de anclaje narrativo.

La Evolutionary Review (vol. 1). fue editado por Alice Andrews y por Joseph Carroll, siendo éste último una autoridad en el campo de los estudios literarios evolunistas, darwinistas o sociobiológicos, una corriente novedosa que está teniendo gran influencia en la última década. La Evolutionary Review es la primera y principal revista dedicada a los estudios literarios desde esta perspectiva. En este volumen inaugural aparecen trabajos de conocidos especialistas del campo como Brian Boyd, el propio Carroll, David Sloan Wilson, Jiro Tanaka, Francisco J. Ayala, Harold Fromm, Ellen Dissanayake, Daniel Barratt, etc.

Información sobre el consejo de redacción y la línea editorial en la web de la Evolutionary Review:
http://evolutionaryreview.com/ed.htm

Aparece como publicación de referencia en el campo de los estudios literarios evolucionistas en:

"Darwinian Literary Studies." Wikipedia: The Free Encyclopedia.
    http://en.wikipedia.org/wiki/Darwinian_literary_studies
    2011

Evolutionary Studies Consortium
    http://evostudies.org/mission/evos-in-the-news/
    2011

Consilience Conference
    http://consilienceconference.com/invited-speakers
    2011

Blackwell's Encyclopedia of Literary and Cultural Theory
 http://www.umsl.edu/~carrolljc/Documents%20linked%20to%20indiex/Between_LD_&_RHN/Evolutionary_Studies_Blackwell_Encyclopedia.htm
    2011


El artículo de John Hay (Universidad de Columbia) "Plotting Devices: History and Form in Evolutionary Literary Criticism," presentado en al congreso de la SLSA (USA) en octubre de 2010 presenta esta revista como la publicación de referencia en el campo de la crítica literaria evolucionista: http://www.litsciarts.org/slsa10/archive/slsa10-1615.pdf

Igualmente la nota de Robert Kurzban (Universidad de Pennsylvania) en The Evolutionary Psychology Blog, "Outlets for Work in Evolutionary Psychology" 17 Sept. 2010.
http://www.epjournal.net/blog/2010/09/outlets-for-work-in-evolutionary-psychology/
2011

Y en una reseña del libro de Barbara Creed Darwin's Screens en Jump Cut:
    http://www.ejumpcut.org/trialsite/andrewsEvFilm/notes.html
    2011

Reseña del volumen 1 de la revista en Library Journal
    http://www.libraryjournal.com/article/CA6724688.html?industryid=47384
    2011

Información sobre la revista en The SUNY Press Blog (State University of New York):
    http://sunypress.blogspot.com/2010/05/on-evolutionary-review.html
    2011

Y en la web de la Universidad de Missouri.
    http://blogs.umsl.edu/news/2010/02/23/umsl-english-scholar-starts-new-journal/
    2011

A partir de mi trabajo en esta revista estoy desarrollando una línea de investigación sobre cartografía narrativa y anclaje narrativo, que se apunta en las versiones ampliadas del mismo publicadas en repositorios académicos:

José Angel García Landa. "Harry Thompson, This Thing of Darkness: Narrative Anchoring / Harry Thompson, This Thing of Darkness: Anclaje narrativo." Social Science Research Network
    http://ssrn.com/abstract=1121438
_____. "Harry Thompson, This Thing of Darkness: Anclaje narrativo." Zaguán: Repositorio digital de la Universidad de Zaragoza
    http://zaguan.unizar.es/record/4099

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Y hasta aquí el curro en el currículum. Ya iré contando si me dan el sexenio.



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PS, 2013. Pues no me dan el sexenio. Entre otras cosas por haber publicado un artículo en español, y porque la Evolutionary Review no es una revista indexada en sus índices. Por muy puntera que sea. Presento un recurso, pero ya se sabe a dónde van estas cosas. 



 
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