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lunes, 17 de octubre de 2022

Contra la persecución de la prostitución

Urdaci, Alfredo. "Escuela de Idiomas 07/10/2022." Audio. Decisión Radio 7 Oct. 2022.* (Sexual workers, testimony and defence of prostitution).

https://www.spreaker.com/user/15370933/escuela-de-idiomas-07-10-2022_1

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_____. "Escuela de Idiomas 14/10/2022." Audio. Decisión Radio 14 Oct. 2022.* (Ángela, sexual worker; testimony and defence of prostitution).

         https://www.decisionradio.com/escuela-de-idiomas/i/f66ec65c5d2213be82683f72f34703b0/escuela-de-idiomas-14102022

         2022

 

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lunes, 12 de septiembre de 2022

EL PSOE Y LAS PUTAS

viernes, 8 de abril de 2022

Subvención y prohibición



De hecho, la avanzadilla de la Ingeniería Social Socialista va más allá, y comienza por subvencionar algunas cosas que de hecho aún están prohibidas. Y así crea la contradicción para que se hagan legales. Y sigan, por supuesto, subvencionadas.

 

 

Importación y subvención de Menas Musulmanes


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martes, 27 de noviembre de 2018

Retropost (27 de noviembre de 2008): Monster




Película basada en la historia de Aileen Wuornos, prostituta que decidió empezar a matar clientes en lugar de pasar por la piedra y cobrar lo acordado. El tono de toda la película va destinado, desde el principio, a hacernos comprender las actuaciones y el personaje de Lee (Aileen): de niña descuidada y maltratada, pasando por embarazo infantil, carrera de prostitución y mala vida, hasta llegar a la desilusión casi total con el género humano. 


Lee ya está algo añosa como prostituta de lo más tirado, tiene un carácter violento y desagradable, inteligencia mínima y educación insuficiente para sacarse de la cuneta donde está sin un mínimo esfuerzo—esfuerzo que tampoco parece muy dispuesta a hacer, viviendo día a día con lo que llega. La película se centra en su relación con Selby, una chica lesbiana agobiada por sus fracasos sentimentales y por el ambiente opresivo de su casa—y juntas crean una burbujilla de realidad alternativa, una folie à deux, en la que Selby consigue por fin ligar y huir, que es lo que le pedía el cuerpo, y Lee recupera una ilusión por alguien y por llevar su vida en alguna dirección—buscando un mínimo de estabilidad económica. 

Pero cuando intenta trabajar enseguida detectan (con acierto me temo) que es un personaje sin sustancia y nada de fiar: vive en una realidad alternativa, al dictado de la euforia, el impulso y la improvisación. Cuando tiene dinero, lo chafa alegremente sin un átomo de previsión, pensando que le caerá antes o después un golpe de suerte. Y de ahí pasa sin transición a la realidad brutal de su vida de prostituta, en cuanto le falta el dinero para mantener la huída con Selby. Y va matando a hombres de todo pelaje, desde infelices o buena gente hasta tarados sacados del subsuelo de una América tan profunda que sólo llega a ella esta Lee. Vamos, una historia de pena, en la que la brutalidad del personaje sólo se ve compensada por la pena que da su historia y por su profunda estupidez. Claro que la guionista/directora narrativiza el material de partida, y lo transforma en una historia de valores humanos a un nivel digamos minimalista. monsterPara que el título "Monster" sea adecuadamente irónico, hay que humanizar al personaje y atraer simpatía, además de comprensión. Eso se hace por medio de tres ingredientes que acercan el personaje a valores deseables: el sufrimiento moral de Lee por sus asesinatos, su amor por Selby, y su sacrificio al final. Sobre lo primero, Lee sufre un tormento interno (en la medida en que puede el personaje) cuando decide matar al buen samaritano que la quería ayudar, y lo elimina sólo por cubrir sus pistas perfectamente. En una elección trágica suele haber un elemento de bien que se destruye junto con el mal, y ese momento de sufrimiento de Lee, empeñada en seguir su camino de crimen con coherencia implacable, es quizá el mayor bien al que llega a elevarse esta individua—y su decisión es aplastar esa conciencia que le pide que no haga lo que va a hacer. Es lo que ha de redimirla (o casi) a ojos del espectador, esa parte de ella que se resiste a lo que va a hacer. 

A los ojos de la autora/directora es también la energía del personaje y su determinación lo que la hacen excepcional y casi admirable, aunque eso es más discutible viendo lo mal orientada que está esa determinación. Luego está, claro, el amor como redentor, "su chica", la relación ilusionada con Selby, un islote de perfección cutrilla y precaria en el mar de indiferencia y embrutecimiento que es su vida. El cóctel es explosivo, sin embargo: dos personajas sin talento ni miramiento a los demás, embobadas la una con la otra, en una sociedad que las rechaza y las encierra aún más una en otra, arrastrando una tonelada de frustraciones, compartiendo una tendencia a la huida delirante, a la influencia mutua, a la improvisación y a la autocomplacencia.... en fin, que cogen la vía rápida al dinero fácil. Lee descubre aquí el amor, y se vuelve una mártir por amor cuando acepta sacrificarse sin inculpar a Selby; en cuanto a ésta, ha salido de la burbuja y lleva adelante todo lo tiesa que puede su vergonzosa traición a su colega, inculpándola y salvando su propio pellejo como buenamente puede. Eso no la condena a los ojos de Lee, que ahora está decidida a vivir su condena sola y aislar su amor como objeto sagrado en un pequeño altar virtual del pasado—al menos conoció un momento de ilusión y esperanza, antes de que todo se fuese al traste. 

Vamos, una historia de amor y de cómo atesoramos las ilusiones que nos mantienen funcionando. Los avatares posteriores del personaje real de Wuornos aquí se eliminan y se da así a una versión más unificada, dramática y simple de la historia. Por mucho que se maquille y afee la Charlize, la realidad siempre es más fea que el cine—y más inmoral y con una hordinariez más densa aún. Aunque es cierto que las actuaciones tanto de Charlize Theron como de Christina Ricci son magníficas, y aunque fuese nada más por ellas merece la pena ver la película.

Sobre la representación de "monstruos" morales y acciones monstruosas siempre habrá debate. La tragedia (y Monster pertenece al género) nos hace comprender las circunstancias del criminal y la mezcla problemática que se da entre el bien y el mal. Eso puede hacer que resulte molesta a veces—que parezca justificar o defender al monstruo. Por aquello de tout comprendre, c'est tout pardonner, los moralistas menos dispuestos a aceptar monstruosidades prefieren que ni siquiera se representen ni recuerden, siguiendo el razonamiento de Sir Thomas Browne al final de Pseudodoxia Epidemica:


Many other accounts like these we meet sometimes in history, scandalous unto Christianity, and even unto humanity; whose vertities not only, but whose relations honest minds do deprecate. For of sins heteroclital, and such as want either name or president, there is oft times a sin even in their histories. We desire no records of such enormities; sins should be accounted new, that so they may be esteemed monstrous. They omit of monstrosity as they fall from their rarity: for, men count it veniall to err with their forefathers, and foolishly conceive they divide a sin in its society. The pens of men may sufficiently expatiate without these singularities of villany; For, as they encrease the hatred of vice in some, so do they enlarge the theory of wickedness in all. And this is one thing that may make latter ages worse then were the former; For, the vicious examples of Ages past, poyson the curiosity of these present, affording a hint of sin unto seduceable spiritis, and soliciting those unto the imitation of them, whose heads were never so perversly principld as to invent them. In this kind we commend the wisdom and goodness of Galen, who would not leave unto the world too subtile a Theory of poisons; unarming thereby the malice of venomous spirits, whose ignorance must be contented with Sublimate and Arsenick. For, surely there are subtiler venenations, such as will invisibly destroy, and like the Basilisks of heaven. In things of this nature silence commendeth history: 'tis the veniable part of things lost; wherein there must never rise a Pancirollus,* nor remain any Register but that of hell.

 
* Who writ De Antiquis deperditis, or of inventions lost.


Monster. Writer and dir. Patty Jenkins. Cast: Charlize Theron, Christina Ricci, Bruce Dern, Lee Tergesen, Annie Corley, Scott Wilson. Music by BT and Howard Paar. Coprod. Brent Morris. Prod. des. Edward T. McAvoy. Ed. Jane Kurson and Arthur Coburn. Photog. Steven Bernstein. Exec. prod. Sammy Lee, Meagan Riley-Grant, Stewart Hall, Andreas Grosch, Andreas Schmid. Prod. Charlize Theron, Mark Damon, Clark Peterson, Donald Kushner, Brad Wyman. Media 8 Entertainment / DEJ Productions / KW Productions / Denver & Delilah Films, 2003. DVD: Prism Leisure, 2005.








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viernes, 5 de octubre de 2018

Seminario sobre la prostitución

Reunión (abierta) del seminario SAF sobre Filosofía Moral, el próximo lunes, sobre la cuestión de la prostitución:

1) la prostitución y los  problemas que conlleva;
2) debate sobre la prostitución centrado,  principalmente, en la legalización/regulación o abolición/prohibición;
3) análisis moral de la prostitución.

Nos centraremos en un capítulo del libro de Beatriz Gimeno  LA PROSTITUCIÓN.

Lunes 8 de octubre, a las 17,30, en la biblioteca María Moliner (Universidad de Zaragoza): sala de formación en la primera planta.

viernes, 20 de agosto de 2010

My Own Private Idaho

 

 

En el cineclub nos vemos esta película de Gus Van Sant, que la tenía yo atrasada. Película de cierto culto semifringe, tanto por su estética un tanto errática como por la temática marginal de chaperos, drogadictos y demás. Casi lo que más me gustó fueron los colores y la fotografía.

El protagonista, Mike (el malogrado River Phoenix) es un desvalido prostituto narcoléptico—vamos, que se cae dormido o desmayado constantemente en los momentos más inoportunos. Esto no le facilita la vida, aparte de que el muchacho no tiene ni muchas luces ni formación ni oficio ni beneficio ni talento visible aparte de vender el culo, y hasta eso se le da mal. No es sorprendente que siempre se encuentre en la vida como perdido en una carretera que va a ninguna parte (una imagen en concreto, la de esa carretera en Idaho, que se repite al principio, a mitad y a final de la película). Depende de quienes se apiadan de él o le cogen afición, para ir tirando unos metros más allá. 

Ahora, que el chaval no mueve nunca un dedo para superar su situación, no da para más—es tan inútil y de nivel tan bajo que en cierto modo está más allá de la moralidad. De hecho es un niño mal crecido que nunca llegará a madurar, y lo más proactivo que hace es de hecho regresivo—volver a intentar localizar a su familia, una mierda de familia que debió dejar en algún recodo de esa carretera. Su padre, o quizá no sea su padre, es un pintorzuelo dejado que vive en una caravana, y su madre, al parecer una destalentada que cometió un asesinato pasional, se pierde en el pasado en algún viejo super 8 que es la imagen inalcanzable de un cielo infantil, inalcanzable y más que dudoso. El futuro no promete más: la película acaba con River (que tampoco parecía tener mucho más criterio que su personaje) tumbado en la carretera, saqueado por dos malos samaritanos y rescatado por un buen samaritano que se lo lleva a un horizonte vaquero demasiado bonito en ese último fotograma.

Es que las valoraciones de la película van un poco a voleo—el director (como algún otro personaje) parece encariñado en demasía con Mike, por una mezcla de pura piedad y de cara bonita, o por su pura indefensión— porque no da para más el chaval. Igual el director está más cerca de Scott Favor, uno de los buenos samaritanos de Mike—del cual éste se enamora, pero Scott no es homosexual y es chapero sólo por vicio, no por gusto. Scott está forrado, hijo de un alcalde, prohombre y magnate, y se mete en la mugre de la prostitución como forma de hiperreacción adolescente contra el mundo de su padre. Pero volverá a por la herencia. 

Esta parte de la película repite (literalmente a veces) la historia del príncipe Hal y su padre Enrique IV en la obra de Shakespeare. El personaje de Mike no pega mucho en esa historia, por cierto—no sabemos que nadie se enamorase de Hal, a no ser Falstaff. El papel de Falstaff aquí lo hace Bob Pigeon, un viejo ratero que es el jefe extraoficial de la banda de chaperos drogatas—entre Fagin y Falstaff está el hombre. 

El tema shakespeareano, teniendo su interés inherente (el hijo pródigo que vuelve al mundo del padre, se hace cargo de la herencia, rechaza a sus malas compañías.... etc.) rechina un tanto en varias ocasiones—sobre todo cuando caes en la cuenta de que ninguno de estos personajes tiene la menor noción de teatro clásico, pues si no se verían a sí mismos repitiendo paso por paso las escenas de Enrique IV, incluyendo el robo de Gadshill (dios mío, hasta con trajes de fraile). 

En fin, que la película toca muchos palos, y siempre tiene algo interesante, pero a veces no acaban de combinar bien los ingredientes del guiso. El director, como decía, parece colocarse más en el papel de Scott (Keanu Reeves), como alguien que ve ese mundo marginal desde dentro pero sabe que lo tiene superado, que madurará y saldrá de él en cuanto elija, o que ya ha salido—tiene topsight—mientras hay otros como Mike, o como River, que son desvalidos y no tienen la capacidad de abrirse camino en la vida. La de Mike, por mucho que se lo lleven al horizonte infinito de Idaho, va a ser corta, sin dirección, y vivida como en un sueño. 

Al fin toda vida viene a ser vivida como un sueño en una carretera infinita, igual viene de allí la fascinación que despierta el protagonista, aparte de ser delgadito y con buen peinado.



 
 
 
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