viernes, 18 de agosto de 2023
miércoles, 22 de enero de 2020
'Avatar': Nostalgia de lo sagrado
Reseña de la película de James Cameron Avatar (2009), con crítica de su imaginario cultural, ideológico e intertextual. Los humanos queremos ser posthumanos trascendiendo e ignorando el cuerpo de carne y la base material tecnológica y económica que sustenta la experiencia de la virtualidad. En la película de Cameron, volverse Na'vi es volverse humano auténtico, un retorno a la esencia básica y un volver a lo que fuimos, pero... la vía propuesta es fantástica, limitada al universo virtual y provisional de la película. Es Avatar una propuesta de regreso puramente ficcional a lo sagrado, una ensoñación primitivista para videojugadores consumistas.
Avatar: Nostalgia de lo sagrado
http://dx.doi.org/10.17613/j4tg-jm68
- Author(s):
- José Angel GARCÍA LANDA (see profile)
- Date:
- 2019
- Group(s):
- Philosophy of Religion
- Subject(s):
- Film studies, Religion, Cultural studies
- Item Type:
- Article
- Tag(s):
- James Cameron, Avatar, nostalgia, Sacred, Postmodernity
- Permanent URL:
- http://dx.doi.org/10.17613/j4tg-jm68
- English abstract: Avatar: Nostalgia of the Sacred
- A review of James Cameron's film Avatar (2009) and a critique of its cultural, ideological and intertextual imaginary. Humans aspire to a posthuman condition transcending and ignoring the fleshly body and the material, technological and economic basis which underpins the experience of virtuality. In Cameron's film, becoming a Na'vi is becoming an authentic human, back to basics and back to what we used to be, but the way proposed is fantastic and limited to the film's provisional virtual universe. Avatar articulates a purely fictional return to the sacred, a primitivistic daydream for videogamers in a consumer society.
ArtsRN Subject Matter Journals

_____. "Avatar: Nostalgia de lo sagrado." Humanities Commons 22 Jan. 2020.*
https://hcommons.org/deposits/item/hc:28403/
http://dx.doi.org/10.17613/j4tg-jm68
2020
_____. "Avatar: Nostalgia de lo sagrado." Vanity Fea 22 Jan. 2020.*
https://vanityfea.blogspot.com/2020/01/avatar-nostalgia-de-lo-sagrado.html
2020
_____. "Avatar: Nostalgia de lo sagrado." Social Science Research Network 24 Jan. 2020.*
2020
Film, Media & TV Studies eJournal 24 Jan. 2020.*
https://papers.ssrn.com/abstract=3512188
2020
_____. "Avatar: Nostalgia de lo sagrado." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/avatar.pdf
2024
lunes, 19 de septiembre de 2016
Retropost #1146 (19 de septiembre de 2006): El derecho a la blasfemia
El derecho a la blasfemia
Publicado en Ideología. com. José Ángel García Landa
Vienen los noticiarios alterados con la famosa Yihad, con Al Quaeda amenazando con atentar contra el Papa. Evidentemente el Papa no calculó las consecuencias de su discurso sobre la irracionalidad de la guerra santa, pero quién puede calcular las consecuencias de las palabras de uno en la irracionalidad del vecino. En lo fundamental tiene razón aquí el Papa: que la religión no puede ser ajena a la razón, ni justificar la violencia. Y, traduciendo, pues evidentemente no comparto ni el lenguaje ni los presupuestos del Papa, lo entiendo yo así: la religión debe estar sometida a los límites de la racionalidad social que posibilita la convivencia. Es decir, nada de religiones violentas, atentados, etc. Que proteste cada cual lo que quiera por las caricaturas de Mahoma o por los Cristos asados por ateos bromistas, mientras lo haga ateniéndose a la ley, que es la expresión de la racionalidad social (por imperfecta que sea a veces). Así pues, el límite que pone la racionalidad es el siguiente: puedes asar tu cristo si quieres, o quemar tu bandera norteamericana, si te la has comprado; a mi cristo y a mi bandera norteamericana déjalos tranquilos. La libertad de expresión, y de crítica a las irracionalidades del vecino, debe estar garantizada; lo que no debe estar garantizado es el derecho a la coacción; tampoco puede estar garantizado el derecho a no ser ofendido más que en los límites establecidos por la ley (no por tu credo). Y si nos creemos infamados, insultados, etc. por las expresiones de los demás, hay tribunales para denunciarlo y determinar si se ha atentado contra nosotros o no. Bastante oprimen las religiones el pensamiento de sus fieles, sólo faltaría permitirles que extiendan sus dogmas a los infieles. Ahí sí que tendríamos la Jihad montada, menudo guirigay de prohibiciones entrecruzadas habría al haber varias religiones, si no se sometiesen a una racionalidad común que les ponga límites a sus pretensiones (que siempre serán las de sentar la verdad absoluta de unos pocos, para todos). Y a cuidar que los ofendidos no restrinjan indebidamente los límites de la expresión libre de los demás. Pero es una batalla continua, porque al ser las palabras actos, no hay límite entre el daño causado por las palabras y el daño causado por las acciones. Pero estamos situados en este debate. Y a los infieles nos corresponde no dejarnos comer terreno de libertades sólo porque los fieles se sientan heridos en sus sentimientos. Y el espacio público de Occidente, por generalizar, es laico e infiel. Católico, a Dios gracias, ya no es. Musulmán desde luego tampoco es, y esperemos que nunca lo sea.
Por supuesto, de ahí a decir que "el Islam" "nos" ha declarado la guerra, como proclama Jiménez Losantos por la radio de los obispos, va un trecho. Esta sí que es una narrativización precipitada, tergiversada y falaz de la situación. "El Islam" no tiene portavoces autorizados que hablen en su nombre y representen a todos los musulmanes. Ni siquiera tiene ese portavoz el catolicismo, por mucho que el Papa diga y dicte que lo es él.
Por cierto, hoy he expandido mi artículo sobre la narratividad, donde escribo más sobre narraciones, contranarraciones, y debates ideológicos. Evidentemente, todo el mundo nos quiere vender su narración. Pues en lugar de comprar sin más la narracion, o la moto, del vecino, hay que analizarla, y ofrecer una contranarración que articule mejor cuáles son los hechos desde nuestro punto de vista. Que nunca coincidirá totalmente con el del vecino, porque si lo hiciese sería que estábamos en sus zapatos.
Así pues, no nos dejemos impresionar demasiado por los sentimientos heridos de quienes nos dicen que han ofendido gravemente a su fe, que han blasfemado contra sus creencias. En el espacio multicultural, casi cualquier acción o expresión es ofensiva o blasfema para las creencias de algún individuo o minoría. Por eso se desliga la esfera pública de esas creencias. La blasfemia no es delito, y esperemos que no vuelva a serlo. Hagamos de ella, como de todo lo demás, un uso inteligente y moderado, sabiendo que también nos ha de tocar oír cosas indignantes y ofensivas de boca de otros fieles o infieles.
—oOo—