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domingo, 8 de noviembre de 2020
lunes, 7 de marzo de 2016
Retropost #709 (18 de enero de 2016): Indicios
"El autor puede llenar su obra, aparte de la comunicación explícita, de falsos indicios (es decir, de indicios aparentemen
te
no
intencionales pero en realidad calculados) para atrapar mejor al lector
gracias a la labor que invierte éste en sus investigaciones lectoras...
y, conversamente, una lectura crítica es especialmente convincente si
nos permite ver en distintos elementos de la obra del autor síntomas de
un sentido que no podemos creer calculado o intencionado por parte del
autor."(De una apostilla que he puesto en Apostillas a una apostilla sobre improntas, síntomas e indicios)
Hay aquí un ingrediente de voluntad de poder, que diría Nietzsche, por parte del autor o del crítico... apoderarse del sentido más poderoso del texto, como de la vida: el que se mueve entre líneas, el que no ha sido todavía codificado, el que convierte la interpretación en una aventura y en un riesgo, pues no hay solución preestablecida.
—oOo—
jueves, 11 de febrero de 2016
Retropost #633 (29 de noviembre de 2005): Awful Daring
Me llega un libro de regalo, una edición bilingüe de The Waste Land de T. S. Eliot: La tierra baldía, traducción de José Luis Palomares, editado por Viorica Patea (colección Letras Universales, 381; Madrid: Cátedra, 2005). De allí se pueden extraer estos datos:
Datta: what have we given?
My friend, blood shaking my heart
The awful daring of a moment’s surrender
Which an age of prudence can never retract
By this, and this only, we have existed
Which is not to be found in our obituaries
Or in memories draped by the beneficent spider
Or under seals broken by the lean solicitor
In our empty rooms
My friend, blood shaking my heart
The awful daring of a moment’s surrender
Which an age of prudence can never retract
By this, and this only, we have existed
Which is not to be found in our obituaries
Or in memories draped by the beneficent spider
Or under seals broken by the lean solicitor
In our empty rooms
Vivir es arriesgar. Me llegan anónimos amenazantes, pero... ¿qué se le va a hacer? Cada cual procura darle a su vida la forma que estima más oportuna. Hay quienes nacieron para receptores de anónimos maliciosos, otros (y ésta es mayor desgracia) para ser sus autores.
También hay quienes pasan por el mundo a modo de obituarios vivientes, tan prudentes ellos... y cobardes, también; no hace falta que venga la muerte a archivarlos, ya están suscritos a ella.
Algo de esto sabía Eliot, por cierto. Cuidó mucho su obituario.
—oOo—
miércoles, 30 de diciembre de 2015
Retropost #488 (8 de septiembre de 2005): Deportes de riesgo
Tengo un poco de tirria a los viajes, porque por una razón u otra, a poco largo que sea un viaje siempre hay algún momento en que corres riesgo de pegarte un piñazo. Por ejemplo, subiendo a Biescas, de repente se corta el doble carril a la entrada del primer túnel de Monrepós, y el coche que estábamos adelantando se nos echa encima sin previo aviso. Volantazo y paso al carril contrario, y dí que no venía nadie, porque si no en lugar de anécdota tenemos colisión frontal y esquela. Conducir es deporte de riesgo; y con el coche o con la moto, en cada trayecto hay uno o más segundos en que tienes la cabeza en otra parte, o en piloto automático, y ves que no te ha pasado nada pues porque no, por azar, no porque estés en una situación que puedas controlar. ¿Que la vida es siempre así, a cada momento y en todas partes? De acuerdo, pero no seamos todoonadistas: es así en algunas situaciones más que en otras. Y eso que aún tengo la costumbre de salir a darme una vuelta con la moto porque sí, o sea que no estoy totalmente histerizado contra esta costumbre occidental. Pero, por ejemplo, subirme a un tubo hueco de metal y salir despedido por los aires, sólo por darme una vuelta, pues qué quieres que te diga... que ójala ójala aterrices bien, pero a mí no me atrae. Y que creo que me va a atraer cada vez menos. Cuánto menos subir allí a críos pequeños que no deciden al respecto. (¿Qué será de mí, en Occidente? ¿Estoy loco, o lo estamos todos? ¿Un poquito al menos?).
—oOo—
viernes, 16 de octubre de 2015
Retropost #248 (17 de mayo de 2005): Ataques de parrhesia
Hoy comentábamos en clase de teoría crítica el texto de Foucault "Qué es un autor?" Cosa más complicada de determinar de lo que parecería en un principio. Podría preguntarse uno, por ejemplo, quién es el autor de los artículos o comentarios escritos con nickname en la blogosfera; es curiosa la tendencia cuasi universal al uso de aliases, Mr Hides y alter ids en este contexto. ¿Será que tanto necesitamos protegernos? Pues seguramente, seguramente, cuando tanto se hace.... no estamos seguros, Clarence. Yo en particular firmo por ahí "José Angel" (un nickname que no me gusta nada) y no es que me sienta muy seguro, pero lo otro realmente no me parece una opción, no le veo sentido para mí (está claro que lo tiene para otros). Hablar es un riesgo, y algunos tienen que hablar con nickname para poder hablar libremente (o más o menos - no sé si alguien habla libremente nunca).
Otro texto de Foucault muy relevante en este sentido es Fearless Speech, un texto sobre la práctica de la "parrhesia" o uso público y peligroso de la palabra, en especial en la Grecia clásica. Traduzco libremente su definición:
"La parrhesia es un tipo de actividad verbal en la que el hablante tiene una relación específica con la verdad mediante la franqueza, una relación específica con su propia vida mediante el peligro, un tipo de relación consigo mismo o con otros a través de la crítica (autocrítica o crítica de otras personas), y una relación específica con la ley moral mediante la libertad y el deber. Más exactamente, parrhesia es una actividad verbal en la cual un hablante expresa su relación personal con la verdad, y pone en riesgo su vida porque reconoce que el decir la verdad es un deber para mejorar o ayudar a otras personas (así como a sí mismo). En la parrhesia el hablante usa su libertad y elige la franqueza en lugar de la persuasión, la verdad en lugar de la falsedad o el silencio, el riesgo de muerte en lugar de la vida y la seguridad, la crítica en lugar de los halagos serviles, y el deber moral en lugar del interés particular y de la apatía moral." (Fearless Speech p. 19-20).
Es un role model tentador, aunque dios nos libre de vernos en situación de practicarlo. Requiere un cabreo considerable como requisito previo. A algunos miembros del PSOE (me refiero a la actitud de Maite Pagazaurtundúa o Rosa Díez, no a la de Zapatero o Pilar Manjón) les ha entrado un ataque de parrhesia tras la decisión que tomó ayer el parlamento. No me extraña, francamente.
—oOo—
miércoles, 31 de agosto de 2011
Elogio del riesgo
Arriesgarse a amar, cuando todo nos empuja a temer el horror de la dependencia; arriesgarse a romper el silencio, cuando hablar parece haberse hecho imposible; arriesgarse a romper, para no tener que morir en vida como tantos otros; arriesgarse a reír también, cuando la victoria íntima propia de la auténtica insolencia es lo que ningún poder podrá jamás aceptar.
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